Kenosha, Wisconsin: En el proceso contra Kyle Rittenhouse quizá se inicien deliberaciones del jurado el lunes 15

Legitimación de vigilantes justicieros fascistas, penalización de protestas contra el asesinato policial y el racismo sistémico

Durante las últimas semanas, el juicio de Kyle Rittenhouse en Kenosha, Wisconsin ha cautivado a gran parte de Estados Unidos, con millones de personas que han visto partes del juicio en vivo. Rittenhouse, parte de una turba más grande de fascistas vigilantes justicieros armados, mató a dos personas que protestaban por la brutalidad policial en la noche del 25 de agosto de 2020 e hirió a un tercero. La gente había estado protestando por el disparo de la policía a Jacob Blake, siete veces en la espalda, por supuestamente ignorar sus órdenes mientras metía a sus hijos en el auto un domingo por la tarde. Los dos manifestantes asesinados por Rittenhouse fueron Joseph “Jojo” Rosenbaum y Anthony Huber; el hombre herido es Gaige Grosskreutz.

Lo qué está en juego

Este juicio ocurre en un clima en el cual los fanáticos fascistas están invadiendo todas las esferas de la sociedad civil, o la vida pública, intentando aterrorizar a la gente que no están de acuerdo con ellos. Los funcionarios de salud pública son acosados por turbas, y les dicen “¡Nosotros sabemos dónde vives!” Los funcionarios electorales de todo el país denuncian amenazas y hostigamientos, incluidos manifestantes armados en sus patios traseros, por no estar de acuerdo con las mentiras de Trump sobre las “Elecciones robadas”. Uno de cada tres reportan sentirse “inseguros” en su trabajo. En las juntas escolares, los fascistas están elaborando listas de libros para prohibir e incluso exigen la quema de libros. Estamos cada vez más en una situación donde se necesita un verdadero valor para defender lo que es correcto, y esta situación va de mal en peor cada día que pasa.

Y ahora, en este juicio, los fascistas están luchando por un sello judicial de aprobación para su “derecho” a llevar armas de alto calibre a protestas, blandirlas contra los manifestantes progresistas, matar a las personas que consideran “manifestantes violentos” y quien se atreva a desarmarlos, y con todo esto, contra su dominio de la “plaza pública”

El hermoso levantamiento y el impulso fascista para aplastarlo

Protest with pictures of Rosenbaum and Huber murdered by Rittenhouse in Kenosha.

 

Protesta con fotos de Rosenbaum y Huber, asesinados por Rittenhouse en Kenosha. “Dos muertos en Kenosha. La sangre de ellos está en las manos de Trump. Trump y Pence fuera ya”.     Foto: @revclubchi

Pero ahora piense en tan solo hace 16 meses. En respuesta al video del 25 de mayo de 2020, que muestra la tortura y asesinato de George Floyd por policías de Minneapolis, [surgió] un Hermoso Levantamiento contra el asesinato policial y la supremacía blanca, desde las zonas rurales más remotas en Alaska, Idaho, y Texas hasta las más grandes ciudades, y en todos los lugares intermedios. Se ha estimado que en los siguientes meses, 14 millones de personas, especialmente jóvenes de todas las nacionalidades, tomaron parte en las protestas contra el asesinato policial de gente negra y latina y contra el racismo sistémico. Este levantamiento hizo añicos la fachada de “la tierra de los libres”, llevó a millones de personas a cuestionar la realidad actual, la historia e incluso la naturaleza básica de Estados Unidos, y a buscar soluciones reales a una situación que ellos ahora consideran intolerable.

Después de un período breve en el cual los cerdos policías y fascistas de todo Estados Unidos resultaron desequilibrados por la agitación, incluso pretendiendo estar horrorizados por la muerte de George Floyd, empezaron a desplegar una creciente ola de violencia contra estas protestas. Esto involucró tanto a la policía como, cada vez más, a fuerzas abiertamente fascistas como los Muchachos Orgullosos, los Boogaloo Bois, los Patriot Prayer y otros, muchas de las mismas fuerzas que luego encabezarían el sangriento intento de golpe de estado en el Capitolio del 6 de enero.

El fascista en jefe Trump estaba a la vanguardia, reuniendo a las fuerzas de represión oficiales y no oficiales. Justo una semana después de que Floyd fuera asesinado, el 1º de junio de 2020, Trump dirigió un violento asalto por parte de fuerzas federales y de Washington, D.C. contra manifestantes pacíficos en el parque Lafayette. Él repetidamente llamó a los cerdos policías a que “se pusieran duros,” y envío agentes de Seguridad Nacional por todo el país para aplastar los “puntos calientes” — lugares donde la gente continuaría protestando frente a la severa represión. Ese mismo día, un manifestante en Las Vegas, Jorge Gómez, 25, fue asesinado a tiros por cuatro policías en una protesta de repudio por el asesinato de George Floyd. El 3 de junio, Robert Forbes, 55, fue atropellado mientras se arrodillaba en una protesta por un conductor blanco de mediana edad con las luces apagadas en Bakersfield, California.

Los fascistas “no oficiales”, quienes ya habían comenzado a realizar “protestas” armadas en los capitolios de los estados contra las medidas de salud por la Covid, estaban escuchando la convocatoria. El 28 de junio, Mark y Patricia McCloskey confrontaron a los manifestantes con un rifle semiautomático y una pistola mientras éstos marchaban pacíficamente frente a la enorme casa de los McCloskey. Los medios y políticos fascistas inmediatamente los convirtieron en héroes: ¡Ellos fueron invitados a hablar en la Convención Nacional Republicana!

Siguieron más asesinatos: El 25 de julio en Austin, Texas, un reaccionario mató a Garrett Foster de 28 años de edad, quien empujaba a su prometida, Whitney Mitchell, una amputada cuádruple, en su silla de ruedas, durante una protesta. Los fascistas se volvieron locos en la intensa lucha de ese verano en Portland, Oregón, a menudo trabajaban de facto con las fuerzas de “Seguridad Nacional” enviadas por Trump a esa ciudad en contra de los deseos del gobernador.

Luego, el 25 de agosto, Kyle Rittenhouse —un joven blanco de los suburbios de Illinois— viajó a Kenosha y disparó contra tres hombres, convirtiéndose en otro héroe mediático fascista.

El juicio de Rittenhouse: Una escalada de la ofensiva fascista

El “juicio” de Rittenhouse y sus “contornos” han sido hasta ahora una escalada de esa ofensiva, un esfuerzo por legitimar el terror y asesinato fascista. En la corte de Kenosha, la realidad fue puesta de cabeza — los vigilantes justicieros asesinos se convirtieron en “ciudadanos responsables”, los manifestantes por justicia se convirtieron en “alborotadores” y un joven blanco armado que acababa de matar a un hombre y aún amenazaba a otros se convirtió en una “víctima” inocente de las personas quienes intentaron desarmarlo, una de las cuales pagó con su vida, y la otra con gran parte de su brazo derecho.

El juez que preside, Bruce Schroeder, sostiene que “este no es un juicio político”. En este contexto, esto ha significado que la política fascista ha dominado objetivamente. Algunos ejemplos, incluidos los de las decisiones y comportamientos de Schroeder:

  • Schroeder contó un chiste racista sobre la comida asiática; instruyó a toda la corte a aplaudir a un testigo clave de la defensa porque era un ex combatiente militar de Estados Unidos; y gritó y reprendió públicamente a la fiscalía. Incluso el tono de llamada del teléfono de Schroeder —que sonó en la corte en presencia del jurado— envió un mensaje claro: “Yo estoy orgulloso de ser un estadounidense”, de Lee Greenwood, ¡el tema principal de muchas manifestaciones de Trump!
  • Schroeder supervisó la selección de 20 jurados/suplentes que eran 95% blancos.
  • En las audiencias previas al juicio, Schroeder dictaminó que no se podía hacer referencia a Grosskreutz, Huber y Rosenbaum como “víctimas” porque ese era un “término cargado” que podría predisponer a los miembros del jurado contra el reclamo de defensa propia de Rittenhouse. Por sí solo este es un fallo inusual pero no inaudito. Pero al mismo tiempo, Schroeder dictaminó que los muertos podían ser denominados como “alborotadores”, “pirómanos” y “saqueadores” si la defensa presentara “evidencia” de que lo fueran. La defensa no presentó dicha evidencia, y por eso no se refirió por su nombre a los muertos y heridos con esos términos. Pero se permitió que el abogado defensor y sus testigos se refirieran a todos en la protesta de manera rutinaria como “alborotadores”, “saqueadores” y “turba”. Un testigo de la defensa usó la frase “los alborotadores violentos” casi cada vez que quería referirse a los manifestantes. Dado que todos los hombres a los que disparó Rittenhouse eran manifestantes, obviamente esta terminología los incluía y predisponía al jurado.

Todo esto envolvió a los miembros del jurado, y a los medios de comunicación y espectadores, en una narrativa completamente falsa en la cual los manifestantes eran criminales quienes regaban el terror, y los vigilantes justicieros armados eran tipos buenos que traían el orden. Y todo eso fue permitido por el juez.

Testimonio: Un desfile de fascistas mentirosos denuncian las protestas y distorsionan los acontecimientos en torno a los asesinatos.

Con solo un testigo llamado a comparecer quien era un manifestante, los otros testigos han configurado las impresiones dominantes de los jurados de lo que sucedió esa noche. Pero lo que quedó claro mediante sus testimonios fue que muchos eran testigos francamente fascistas1 — personas que eran abiertamente hostiles a las protestas por el tiroteo policial contra Jacob Blake y a las protestas contra el asesinato policial en general2 . Esos testigos describieron una historia ridícula de ser “gente sencilla” que veían algunos problemas en Kenosha y querían ayudar… y de alguna manera todos terminaron en el mismo concesionario de autos, en la misma noche, en su mayoría armados con AR-15.

Uno tras otro, estos testigos pintaron una imagen espeluznante de la criminalidad de los manifestantes, centrando especialmente en Rosenbaum, la primera víctima de Rittenhouse. Ellos dijeron que Rosenbaum empujó un contenedor de basura en llamas contra los autos de policía ocupados, de que los vigilantes justicieros fueron atacados por “bombas de gas”, apedreados por trozos de concreto, etcétera. Ryan Balch3 y Rittenhouse juraron que Rosenbaum gritó que él iba a matar a Rittenhouse.

Curiosamente, aunque se presentaron múltiples videos de los sucesos de esa noche, ninguno de los actos anteriores se grabó en las cintas. Más bien, el video mostraba principalmente a manifestantes dando vueltas por las calles, coreando “La vida de los negros importa” y en ocasiones, exigiendo que los vigilantes justicieros armados permanecieran en la propiedad que decían defender y no salieran a las calles. Pequeños números de gente en diferentes puntos prendieron fuego a los contenedores de basura o rompieron las ventanas de los autos. En las imágenes, los manifestantes no atacan físicamente ni ponen en peligro a nadie. Ninguno de los vigilantes justicieros reportó ningún herido de importancia.

Richie McGinnis jugó un rol particularmente dañino, siguiendo a Rittenhouse y Rosenbaum al lote de autos donde Rosenbaum, sin portar ningún tipo de arma, fue asesinado. McGinnis es un video reportero profesional para el sitio web fascista Daily Caller4 . Él grabó en video todo antes y después del tiroteo, pero “de alguna manera” no tenía video del período durante el cual tuvo lugar el tiroteo. Él no ofreció ninguna explicación de esto vacío, que lo dejó como el único testigo sobreviviente (además de Rittenhouse) de ese primer asesinato.

McGinnis y Rittenhouse contaron casi exactamente la misma historia — Rosenbaum se abalanzó sobre Rittenhouse y trató de agarrar su AR-15 para poder matarlo y luego poder matar a otras personas5. Pero,

  • El forense testificó que el primer disparo de Rittenhouse rompió la pelvis de Rosenbaum, por lo que es probable que estuviera cayendo, no “abalazándose”.
  • El tercer y cuarto (fatal) disparo le pegó a Rosenbaum en la nuca y en la espalda.
  • El Chicago Tribune señala que: “el ADN de Rosenbaum y sus huellas digitales no se encontraron en el arma. Rittenhouse no mencionó a nadie que intentara robar su arma cuando ofreció su explicación de defensa propia a la policía de Antioch [Illinois] aproximadamente dos horas después”.

Por lo tanto, el jurado evaluará el testimonio del asesino y de un partidario fascista del asesino, en ausencia de otros testigos o evidencia clara en video y en contradicción con el informe del forense. Pero debido a la forma en que se ha venido desenvolviendo el juicio, con la normalización de los vigilantes justicieros y la satanización de sus víctimas, el jurado de casi puros blancos bien puede aceptar eso.

Así que eso presenta los otros disparos desde una óptica diferente. Si los miembros del jurado creen que Rittenhouse estaba justificado al disparar contra Rosenbaum, pues ellos también están manipulados para que crean que las personas quienes trataron de desarmarlo usando fuerza mínima (por ejemplo, Anthony Huber intentó golpearlo con su patineta; de acuerdo a la policía, Rittenhouse no sufrió heridas de importancia) eran una turba sedienta de sangre. Por lo tanto disparar contra esas personas también puede parecer “justificable”.

Aun mientras se inicia la conclusión del juicio, a la espera de los argumentos finales de la defensa y la fiscalía, las instrucciones del juez para el jurado, y luego las deliberaciones, la ofensiva represiva continúa en palabras y en hechos. Los medios informativos reportan que “Si bien Kenosha no ha presenciado protestas o manifestaciones durante el juicio, el estado no se arriesga. El gobernador Tony Evers [un demócrata] envío unos 500 miembros de la Guardia Nacional de Wisconsin al servicio activo para ayudar a la policía local”. Aunque el desenlace aún no se ha determinado, una posible forma de interpretar la situación es que ya están calificando las protestas de ilegales y potencialmente violentas. Y el subtexto es claro: que sería mucho mejor para todos si la gente expresara su indignación por una posible absolución de Rittenhouse en sus propias salas de estar, y no en las calles.

Rally of Refuse Fascism in Kenosha during Rittenhouse trial.

 

Manifestación en Kenosha, durante el juicio de Rittenhouse.      

En efecto, hay que decir sin rodeos que un gran problema hasta ahora con este caso es precisamente que “Kenosha no ha presenciado protestas o manifestaciones durante el juicio”. La mayoría de las tardes, Justin Blake —el tío de Jacob Blake, la víctima original del tiroteo policial que causó la rebelión justa en Kenosha— ha estado realizando una vigilia solitaria en frente del juzgado. El miércoles 10 de noviembre, se le unieron sesenta personas, incluidos miembros del Club Revolución de Chicago, los revcom y gente de “Rechazar el Fascismo”, y se planearon una vigilia para el jueves 18 de noviembre por la tarde, cuando se espera que el jurado salga a iniciar deliberaciones. 

Pero aparte de esas expresiones, la indiferencia, pasividad y/o temor de demasiadas otras personas y fuerzas políticas representa un gran problema — una vez más, cualquiera que sea el desenlace del juicio. No hacer nada cuando manifestantes no armados son asesinados… no hacer nada cuando un movimiento fascista enaltece a sus asesinos… no hacer nada cuando, por escuchar entrevistas y leer tuits, muchas de las personas que siguen el juicio creen que una absolución escandalosa está a punto de suceder… pues todo eso allana el camino para algo aún más monstruoso que la rutina habitual de este sistema supremacista blanco asesino, un régimen mucho más represivo y abiertamente supremacista blanco, misógino y chovinista (creencia de que los “estadounidenses son mejores que todos los demás”).

Se necesita valor, sí. Y además, para que esta lucha llegue a donde tiene que ir, hace falta algo más que eso: una orientación, análisis y dirección —y una fuerza revolucionaria—, que organice a las personas para hacer frente políticamente a los fascistas y defender a las personas bajo ataque, ¡y que haga eso como parte de deshacerse del sistema que surgió y prospera con la supremacía blanca y que ahora ha nutrido y desatado a esos fascistas!

Ese análisis, esa orientación, esa dirección existe en Bob Avakian, el líder revolucionario y autor del nuevo comunismo. El núcleo de esa fuerza revolucionaria existe en los revcom. Pero ésta debe crecer, rápidamente.

Esta situación exige que la gente decente reflexione y actúe, según estas palabras de “Una Declaración, un Llamamiento a que se organice ahora para una revolución real”:

En estos días se habla mucho de otra guerra civil, especialmente por parte de los fascistas, en el gobierno y en la sociedad en general, que piensan que podrían llevar a cabo una matanza unilateral de aquellos que ellos odian, entre ellos los negros y otras personas de color, los “inmigrantes ilegales”, las “mujeres revoltosas” y aquellos que no se conforman con las relaciones y “normas” sexuales y de género “tradicionales”. Hace falta cambiar radicalmente esta situación, al grado en que haya masas de personas preparadas para derrotar a estos fascistas y a hacerlo como parte de deshacerse de este sistema entero, que ha engendrado a estos fascistas, junto con todos los demás horrores que perpetra continuamente.

Lo que necesitamos es una “repolarización para la revolución” —conseguir que la revolución real sea una fuerza activa y cada vez más poderosa, primero de miles y luego de millones de personas organizadas para trabajar para esta revolución y para ganar a cada vez más personas hacia esta revolución— cambiando radicalmente el “terreno” en el que se librará la revolución.

Una Declaración, un llamamento a que se organice ahora

 

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NOTAS:

1. Cinco eran participantes en los escuadrones de vigilantes justicieros armados la noche de los asesinatos; dos son “periodistas” de sitios web fascistas. [volver]

2. Por ejemplo, un testigo, el “periodista” Drew Hernandez, habló en un mitin “Detener el robo” en Washington, D.C. en noviembre de 2020, afirmando que “‘los Antifa’ y La Vida de los Negros Importa nos llevaron a este punto. … Si ellos quieren una segunda guerra civil, pues la tienen. Porque yo no dejaré que este país caiga. Yo no dejaré que se incendie este país. Lucharé hasta el último aliento”. La primera reacción de Hernandez ante el asesinato de Joseph Rosenbaum fue un tuit alegre: “ÚLTIMO MOMENTO: ALBOROTADOR HA RECIBIDO UN TIRO EN LA CABEZA”. [volver]

3. Balch está abiertamente vinculado a los Boogaloo Bois, un movimiento supremacista blanco. [volver]

4. La fiscalía no mencionó la afiliación fascista de McGinnis durante el testimonio, por razones desconocidas. [volver]

5. Que se les permitió especular descaradamente sobre lo que pensaba hacer el hombre asesinado es otro ejemplo de lo escandaloso que fue este juicio. [volver]

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