Hace 30 años, el 29 de abril de 1992, la ciudad de Los Ángeles, la segunda ciudad más grande de Estados Unidos, estalló en rebelión. Los negros, junto con latinos y personas de muchas nacionalidades y de muchos diversos orígenes sociales, se lanzaron a las calles y se negaron a aceptar calladamente el veredicto injusto que acababa de dictarse en el juicio de los policías que brutalizaron a un hombre negro, Rodney King. Para conmemorar este aniversario, presentamos una historia ilustrada de la Rebelión de Los Ángeles.
Este pasaje de la Declaración de Año Nuevo 2021, Un año nuevo, La necesidad urgente de un mundo radicalmente nuevo — para la emancipación de toda la humanidad, de Bob Avakian sirve de telón de fondo para la Rebelión:
Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial (hace 75 años), la situación del pueblo negro ha cambiado dramáticamente… En las últimas pocas décadas, debido a la intensificación de la globalización y la automatización de la producción, en interacción con la discriminación continua, se ha eliminado una gran cantidad de los empleos en las fábricas los que les proporcionaban a los hombres negros (y a algunas mujeres negras) trabajos mejor pagados en las zonas urbanas. Al mismo tiempo, como resultado de las luchas por los derechos civiles y para la liberación negra de los años 1960 y principios de los 1970, y otros factores, se ha dado un crecimiento de la clase media negra. Pero también se ha dado un aumento de la llamada “underclass” [subclase marginada], concentrada y contenida en ghettos urbanos y que más o menos está permanentemente excluida del empleo regular en la economía “formal”.
Las fuerzas gobernantes en la sociedad, sin capacidad de proporcionar una resolución positiva a las agudas contradicciones ligadas a estos cambios —sin capacidad de poner fin al racismo sistémico que implica una discriminación degradante incluso contra sectores económicamente más acomodados del pueblo negro, sin capacidad de integrar a grandes cantidades de los negros en la economía “formal”—, han respondido a esta situación con la encarcelación en masa de millones de varones negros (y crecientes cantidades de mujeres negras) con arrestos, juicios, condenas y penas que conllevan aún más discriminación e injusticia, y al desatar y respaldar el terror policial sistemático, el que se dirige especialmente contra las personas negras en las comunidades marginadas de las ciudades pero que puede poner en la mira a cualquier persona negra, en cualquier lugar y en cualquier momento. El intento de ejercer brutalmente “la ley y el orden”, dado que una solución más justa es imposible bajo este sistema, realza la volatilidad de toda esta situación, lo que conduce a trastornos adicionales —incluidas protestas y rebeliones completamente justificadas y justas….
Operación Martillo
A fines de la década de 1980, el DPLA estaba a la vanguardia de llevar a cabo la “guerra contra la droga”, que en realidad era una guerra contra los negros y otros oprimidos con el objetivo de intensificar la represión y el control social. El jefe del DPLA, Daryl Gates, declaró que iba a movilizarse el total de las reservas de mano de obra del DPLA para llevar a cabo súper rastrillajes llamados Operación MARTILLO. En la primera acción de la Operación MARTILLO en abril de 1988, mil policías respaldados por escuadrones tácticos de élite y un grupo de trabajo especial “antipandillas” cayeron sobre 26 km cuadrados del Sur Centro de Los Ángeles y arrestaron a más jóvenes negros que en cualquier otro momento desde la Rebelión de Watts de 1965.
Calle Dalton
Una de las operaciones infames durante la Operación MARTILLO fue la redada en la calle Dalton el 1º de agosto de 1988. Ochenta y ocho policías de la División Suroeste se abalanzaron sobre un grupo de apartamentos en la avenida Dalton cerca del parque Exposition. Blandían escopetas y mazos y gritaban insultos y calumnias racistas.
Rodney King
La noche del 3 de marzo de 1991, Rodney King, un joven negro, fue detenido por exceso de velocidad. Agentes del DPLA y de la Patrulla de Caminos colmaron la escena y por varios minutos, al menos siete de ellos golpearon sin piedad y le dieron toques con pistolas Táser, aplastándole los huesos de la cara, rompiéndole los dientes y el tobillo, y causándole numerosas laceraciones y lesiones internas. Más de una docena de policías se pararon alrededor riéndose y alentando la golpiza.
Este tipo de terror y brutalidad gratuita por parte de los puercos policías ocurría todo el tiempo, pero la golpiza a Rodney King fue captada en video, y muchas personas pensaron que en esta ocasión, los policías infractores tenían que ser declarados culpables. Un año después, cuatro de los policías involucrados fueron a juicio, en una comunidad de casi puros blancos, Simi Valley, a donde se había trasladado el juicio. El 29 de abril de 1992, el veredicto del jurado de Simi Valley que los absolvió de todos los cargos fue transmitido por televisión en vivo.
La rebelión que se prendió en la Florence con Normandie
Minutos después del anuncio de la absolución de los policías en la golpiza a Rodney King, la gente comenzó a congregarse en todas partes de Los Ángeles indignada por el veredicto. El mitin en Florencia con Normandía en Sur Centro fue un detonante que impulsó la rebelión.
Centro Parker — Cuartel del DPLA
Otro punto álgido fue el Centro Parker, el cuartel del DPLA. Para esa noche, los incendios ya ardían por todo Los Ángeles y las protestas brotaban en todo Estados Unidos. Durante los siguientes tres días, las autoridades movilizaron la operación militar nacional más grande desde la década de 1960, con casi 20.000 policías, elementos de la Guardia Nacional, soldados militares federales, FBI, Patrulla Fronteriza y otros en las calles. Para cuando terminara, la Rebelión de Los Ángeles de 1992 se había convertido en la rebelión urbana más grande en la historia de Estados Unidos.
Tregua de pandillas
Justo antes de que estallara la rebelión, las pandillas en guerra de los Bloods y los Crips acordaron una tregua. La tregua suspendió más de una década de peleas y matanzas brutales y sin sentido entre las personas. Se instauró una nueva situación, lo que le dio fuerza a la rebelión, especialmente en Watts. Durante años, la policía se quejaba de la “violencia de las pandillas” y la utilizaba de justificación para llevar a cabo ataques al por mayor contra los jóvenes negros y latinos. Ahora que los jóvenes comenzaban a superar sus diferencias y a pensar en luchar contra su opresión común en lugar de luchar entre sí, las autoridades tomaron duras medidas para poner fin a la tregua. Hubo cientos de reuniones y fiestas de unidad en las semanas posteriores a la rebelión, y los puercos policías atacaron y dispersaron a cada una de ellas.
Brigada de la Juventud Comunista Revolucionaria
Durante la rebelión, miembros de la Brigada de la Juventud Comunista Revolucionaria estaban en las calles con la gente. Y en los días y semanas que siguieron participaron activamente en ayudar a la gente a hacer un balance de la rebelión y seguir impulsando la lucha y prepararse para la revolución para derrocar al sistema.
Día Nacional de Protesta para Parar la Brutalidad Policial, la Represión y la Criminalización de una Generación
En la década de 1990, BA puso la idea de que debería haber un día, cada año, en que la gente se movilizara para protestar contra la brutalidad policial, la encarcelación en masa y la represión por parte del gobierno. Esta propuesta fue asumida y se formó una amplia coalición, que incluía a familiares de personas asesinadas por la policía, para iniciarse, en 1996, el Día Nacional de Protesta para Parar la Brutalidad Policial, la Represión y la Criminalización de una Generación. En su momento álgido, durante la década siguiente, este Día Nacional de Protesta, celebrado cada 22 de octubre, reunió a miles de personas en docenas de ciudades de todo Estados Unidos. Y desde ese entonces, han continuado las actividades por parte de las personas que han formado parte de esta coalición. (De “Bob Avakian por la liberación del pueblo negro y por la emancipación de toda la humanidad”)
George Floyd
A pesar de lo trascendental que fue la Rebelión de Los Ángeles, el sistema del capitalismo-imperialismo que está en la raíz de la opresión de los negros y otras personas oprimidas continúa existiendo, como la policía que asesina a cientos de personas cada año... y lo hacen con impunidad una y otra vez. En mayo de 2020, una pandilla de puercos policías de Minnesota extinguió la vida de George Floyd durante nueve minutos de agonía, ignorando las protestas y las súplicas desesperadas de los transeúntes. Lo que siguió fue poderoso, bienvenido, esperado desde hace mucho tiempo y con profundas implicaciones para el potencial de una revolución real en Estados Unidos. Miles de personas en ciudades de todas partes salieron a las calles para protestar. Cuando se encontraron con arrestos y violencia brutal por parte de la policía y los fascistas reaccionarios, no se doblegaron; y los miles crecieron a decenas de miles y las acciones se propagaron por todo el mundo. Para cuando este hermoso levantamiento había culminado en septiembre, millones de personas habían tomado parte en Estados Unidos y en todo el mundo.
Algo terrible, o algo verdaderamente emancipador…
Como Bob Avakian dice en una obra importante que salió hace unos meses, “ALGO TERRIBLE, O ALGO VERDADERAMENTE EMANCIPADOR: Crisis profunda, divisiones crecientes, la inminente posibilidad de una guerra civil — y la revolución que se necesita con urgencia, Una base necesaria, una hoja de ruta básica para esta revolución”:
[M]uchas personas —incluido alguien como Martin Luther King— han argumentado que intentar llevar a cabo una revolución para derrocar este sistema es suicida, particularmente para los negros en Estados Unidos — cuando, de hecho, el pueblo negro, y masas de otros oprimidos y explotados, necesitan profunda y desesperadamente esta revolución. La realidad es que tal revolución puede triunfar, pero esto es posible, particularmente contra poderosas fuerzas gobernantes, como en Estados Unidos, únicamente en momentos y circunstancias poco comunes. Y aquí va una verdad muy importante: éste es uno de esos momentos y circunstancias poco comunes.