Penetrando en las mentiras, excavando debajo de la superficie:
Las dinámicas más amplias del sistema imperialista mundial que impulsan la guerra en Ucrania... y una lección de la época de la Unión Soviética auténticamente socialista

Nota de la redacción: Lo siguiente es el texto de un discurso dado por Raymond Lotta en el foro de emergencia sobre Ucrania el 4 de marzo en Libros Revolución en la ciudad de Nueva York. Lotta habló después de Andy Zee.

Raymond Lotta at Revolution Books Emergency Forum on Ukraine

 

Raymond Lotta   

Andy ha hablado sobre el belicismo y la condena hipócrita y mojigata de la invasión rusa por parte de los imperialistas y los medios de comunicación de Estados Unidos. Hay que decirlo y repetirlo: ninguna otra potencia imperialista le lleva la delantera a Estados Unidos en lo que se refiere a injustas invasiones, violaciones de la soberanía nacional y cambios de régimen. Como Andy también enfatizó, cualquier persona con corazón y conciencia debería oponerse a la brutal invasión rusa a Ucrania. Pero nosotros, que nos encontramos en las “entrañas de la bestia”, tenemos una responsabilidad especial principalmente de poner al descubierto y oponernos a nuestros propios gobernantes imperialistas, de poner al descubierto y oponernos a sus objetivos y acciones. Ellos son los más grandes explotadores y opresores de la gente del mundo.

Es necesario decirlo y repetirlo: los imperialistas estadounidenses no actúan, como proclaman, como “guardianes de la democracia contra el autoritarismo”. No. Están persiguiendo sus intereses imperialistas globales explotadores y asesinos. Lo hacen en nuestro nombre. Tratan de conseguir nuestro apoyo para sus crímenes y para su imperio.

La guerra en Ucrania: No se trata de democracia contra autocracia, sino de un conflicto entre potencias imperiales rivales

Esto me lleva al meollo de este discurso. Quiero poner la situación en una perspectiva más amplia y abordar cómo es que Ucrania no es un campo de batalla por la democracia, sino una zona de conflicto de rivalidad imperialista entre el imperialismo ruso y el imperialismo estadounidense y occidental. Quiero hablar de los sucesos y dinámicas globales que están configurando este conflicto.

Antes de entrar en la materia, permítanme decir que la historia de Ucrania y Rusia es muy desconocida para la mayoría de nosotros Y ADEMÁS lo que sí sabemos está tergiversado a través de cierto lente imperialista pro-estadounidense. Se necesitaría más tiempo del que dispongo esta noche para desentrañar esa historia, pero se puede visitar www.revcom.us para obtener los elementos básicos.

Primero, algunos antecedentes. Ucrania es un país de unos 44 millones de habitantes con una rica historia. Es el segundo país más grande de Europa. Ucrania comparte una frontera terrestre de casi 2.4 mil km con Rusia. Ucrania también colinda con Polonia, Hungría y Rumanía, entre otros países. Al sur se encuentra el mar Negro, que es muy importante para el comercio de Ucrania, Turquía y, sobre todo, Rusia. Para Rusia, como potencia imperialista, esta región tiene importancia económica — para el transporte de petróleo y gas natural, así como cereales, y, por lo tanto, gana influencia sobre los países que dependen de la importación de esos materiales. La región del mar Negro también es crítica para proyectar el poderío militar ruso: hacia Europa, Asia central y el Medio Oriente. Rusia tiene una importante base naval-militar en un puerto del mar Negro en Crimea, una región que solía ser parte de Ucrania pero que Rusia tomó en 2014.

En cuanto al imperialismo estadounidense, desde el colapso de la antigua Unión Soviética en 1990-1991, Estados Unidos ha atraído a otros países lindantes con el mar Negro, como Rumanía y Bulgaria, a la alianza militar europea que encabeza Estados Unidos, llamada OTAN. Y Ucrania, con su larga frontera con Rusia, se ha vuelto más estrechamente vinculada con Estados Unidos. Estados Unidos ha proporcionado a Ucrania grandes cantidades de ayuda militar y económica desde principios de la década de 2000. Y Estados Unidos tuvo una gran participación en el levantamiento que tuvo lugar en Ucrania en 2014 y que puso en el poder a un gobierno amigo de Estados Unidos y que aspiraba a formar parte de la OTAN.

Por pura hipocresía imperialista: imagínense cómo reaccionarían los imperialistas estadounidenses, si Rusia o China tuvieran una alianza militar con grandes partes de Sudamérica... y si luego Rusia metiera a México en tan estrecha alianza.

Los rusos, por su parte, han apoyado, y especialmente desde 2014, han respaldado a sectores de la Ucrania rusófona para que se separen y se alíen o fusionen con Rusia. En 2016-2017, la OTAN, liderada por Estados Unidos, desplegó grupos de combate con armamento avanzado en Polonia y en otros estados bálticos como Estonia, Lituania y Letonia que colindan con Rusia (y están muy cerca de la segunda ciudad más grande de Rusia, San Petersburgo). Mientras tanto, Ucrania se ha ido acercando a Estados Unidos y pregonando su determinación de unirse a la alianza militar de la OTAN, dominada por Estados Unidos. Este es el telón de fondo inmediato de la invasión rusa a Ucrania a fines de febrero.

La invasión rusa no es para desnazificar Ucrania, como proclama Putin. El objeto de esta invasión es de apuntalar la rivalidad de Rusia con Estados Unidos: para comandar más influencia y crear un polo de poder ruso rival centrado en Europa, Asia central y el Medio Oriente. Por su parte, Estados Unidos está armando a Ucrania a fin para debilitar a Rusia e impedir que ésta consolide más su fuerza imperialista y que represente desafíos imperialistas más grandes al actual orden mundial que domina Estados Unidos y del que es el principal beneficiario.

Así que eso es un primer vistazo a por qué es cierto que Ucrania es una zona de conflicto entre potencias imperialistas rivales y sus objetivos estratégicos chocantes. Pero tenemos que poner la situación en una perspectiva mucho más amplia para poder analizarla en todas sus dimensiones.

Vídeo en inglés

En el sistema imperialista mundial y la economía imperialista mundial se han operado grandes cambios en los últimos 30 años... y en este orden se están operando nuevos virajes adicionales e importantes transformaciones en la actualidad.

Estados Unidos sigue siendo la potencia imperialista más fuerte, en los frentes económico y militar. Estados Unidos comanda una inmensa e integrada red mundial de explotación; domina las instituciones financieras internacionales como el FMI (Fondo Monetario Internacional) —el que utiliza préstamos e impone políticas económicas a los países del Sur global a fin de distorsionar su desarrollo al servicio de las necesidades del imperialismo estadounidense y occidental—; el dólar sigue desempeñando un papel central, dominante y privilegiado en la economía mundial (el petróleo está denominado en dólares). Estados Unidos gasta astronómicamente más en armas que cualquier otro país del mundo. Estados Unidos tiene más de 700 bases militares en el extranjero en 70 países.

Pero la fuerza económica de Estados Unidos, su proporción de la producción mundial, está disminuyendo en relación con la China capitalista-imperialista, una potencia en ascenso. Y China está montando un creciente desafío global al imperialismo estadounidense: en los frentes económico, financiero y militar. Por ejemplo, China se ha suscrito todo tipo de acuerdos económicos con países africanos y ha realizado importantes inversiones en la extracción de materias primas en África. Al mismo tiempo, los imperialistas estadounidenses se enfrentan a Rusia como otro competidor que se ha vuelto más poderoso en los frentes económico y militar bajo Putin. Europa occidental se ha vuelto muy dependiente de Rusia para el suministro de petróleo y gas natural para potenciar sus economías imperialistas.

Cada uno de estos imperialistas tiene sus puntos fuertes y ventajas particulares, cada uno tiene cierta libertad de actuar. Pero cada uno también se enfrenta a una necesidad, a la necesidad de actuar y reaccionar para defender y extender su imperio. Putin no puede permitir que Estados Unidos y Europa occidental rodeen a Rusia con alianzas hostiles y sistemas avanzados de armamento militar. Estados Unidos se enfrenta no sólo a la perspectiva de un imperialismo ruso que ha vuelto a ejercer poder, sino al potencial de que Rusia y China se unan en una alianza contra el imperialismo estadounidense.

La invasión a Ucrania por parte de Putin es una maniobra para volver a integrar a Ucrania en su bloque imperialista. Esto es para fortalecer la capacidad de Rusia para competir y desafiar a los Estados Unidos, especialmente en la zona de Europa y Asia.

Estados Unidos, por su parte, está armando a los ucranianos a fin de debilitar a Rusia, y espera empantanar a Rusia. Estados Unidos está utilizando esta guerra para apretar su liderazgo y control sobre los países imperialistas de Europa occidental. Estados Unidos está imponiendo severas sanciones a Rusia. Han oído el término sanciones: eso se refiere a las medidas y penalizaciones económicas para negar a su adversario un acceso a los mercados, a las instituciones financieras y a los mecanismos por medio de los cuales se lleva a cabo el comercio mundial, y bloquear el acceso a las participaciones financieras de los capitalistas rusos en otros países. Estados Unidos está utilizando las sanciones para estrangular a la clase dominante y economía de Rusia.

Esta es una situación peligrosa. Este conflicto podría escalar rápidamente y entrar en una espiral que se convierta en una confrontación total entre Estados Unidos y Rusia. Y comparto un hecho aleccionador: Estados Unidos y Rusia poseen y comandan el 90% de las ojivas nucleares del mundo. Son unas 8.000 armas nucleares. 2.000 de estas armas están en alta alerta operativa. Ambas potencias despliegan estas armas al alcance de las zonas de combate de esta guerra y su posible propagación. Esto es una amenaza existencial para la humanidad.

Ahora podemos adentrarnos más a fondo en este tema en la discusión. Pero hay tres cosas que hay que tener en cuenta:

1) Este conflicto en Ucrania no tiene que ver con la autocracia rusa contra la democracia estadounidense. Se trata de la rivalidad entre potencias imperiales.

2) Como ha escrito recientemente Bob Avakian, ninguna de estas potencias representa los intereses de la humanidad. Es necesario que nos opongamos a todas estas potencias como los monstruos y los amos de esclavos de hoy día que son. Pero en Estados Unidos es necesario que nosotros enfaticemos en especial la oposición a “nuestros” imperialistas, los cuales han provocado un sufrimiento incalculable a la gente del mundo... han llevado a cabo interminables guerras por el imperio... y han causado más daño al medio ambiente que cualquier otro país del planeta.

3) Y esta guerra no se da en un momento cualquiera. Como ha analizado Bob Avakian, la humanidad se encuentra en una encrucijada: existen las posibilidades de algo terrible... O algo verdaderamente emancipador. Ha demostrado que éste es uno de esos momentos poco comunes en los que la revolución en Estados Unidos realmente podría volverse posible. Es necesario que nos preparemos para eso.

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Cuando la Unión Soviética era realmente socialista: una importante lección de la historia

A manera de conclusión, quiero dedicar unos minutos a hablar de una importante lección y experiencia de la historia que amplía nuestra lente de comprensión.

Una de las formas en que los imperialistas estadounidenses y sus medios de comunicación desinforman sistemáticamente a la gente es cuando hablan de un hilo ininterrumpido de “tiranía rusa”: los zares-emperadores rusos de los siglos 17, 18 y 19; Lenin y Stalin; los gobernantes de la Unión Soviética en las décadas de 1970 y 1980; y Putin. Pero esta idea de un hilo ininterrumpido de “tiranía rusa” borra la realidad de que se dio una época de la historia y la sociedad en Rusia que fue verdaderamente liberadora. Fue la época de la auténtica revolución socialista en Rusia: desde 1917 hasta principios de la década de 1950, pero especialmente en la década de 1920 y principios de la de 1930. La revolución soviética inspiró a los oprimidos y explotados en todo el mundo.

La revolución liberadora de octubre de 1917 que hizo época en Rusia, dirigida por el líder comunista V.I. Lenin, creó la primera sociedad socialista en el mundo. Esta revolución liberadora también creó el primer estado multinacional en el mundo basado en la igualdad de naciones, culturas y lenguas. Antes de la revolución, Rusia era descrita a menudo como la “jaula de naciones”, debido a la salvaje opresión de las nacionalidades minoritarias. (Los Estados Unidos de hoy, con el encarcelamiento en masa contra los negros, latinos y otra gente de color, podría describirse como una “nación de jaulas”).

La política adoptada en la que insistió Lenin fue la autodeterminación de las naciones y minorías anteriormente oprimidas que se unieron en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), lo que significa que la unidad del nuevo estado socialista tenía que ser voluntaria. Por cierto, ¡Putin condena a Lenin por proclamar y aplicar el principio de la autodeterminación!

En la revolución socialista de 1917 participó la gente de Ucrania; al igual que en la guerra civil que le siguió en los años 1918-1921. Para 1922, el nuevo estado soviético ya se había convertido en una Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas... cuyo nombre abreviado era Unión Soviética. Ucrania fue una de las 12 grandes repúblicas fundadoras de esta Unión (que también incluía a un gran número de territorios autónomos, o con autogobierno, de las nacionalidades anteriormente oprimidas).

La revolución soviética bajo la dirección de Lenin, y posteriormente la de José Stalin, instituyó medidas audaces y radicales para superar la desigualdad y la discriminación. La educación en las repúblicas y regiones minoritarias se llevó a cabo en las lenguas autóctonas (que habían sido prohibidas bajo el antiguo imperio ruso opresivo); se hicieron esfuerzos por formar una dirección autóctona y local en las naciones anteriormente oprimidas, y el estado soviético financió la producción en masa de libros, revistas, periódicos, películas, óperas, conjuntos folclóricos y otras cosas en lenguas no rusas.

Al mismo tiempo, el estado soviético lanzó educación y lucha ideológica en contra de lo que se denominó el chovinismo gran ruso: la creencia en la superioridad del pueblo ruso y su derecho a dominar y oprimir a otras nacionalidades, tal como la supremacía blanca en Estados Unidos.

Así que toda esta historia y experiencia llena de lecciones ha sido borrada. Puedo hablar de eso —y también puedo discutir por qué y cómo algunas de estas políticas fueron revocadas más tarde, cómo eso encajó en el verdadero debilitamiento del socialismo en la Unión Soviética, y lo que Bob Avakian ha resumido sobre ese período— en la tanda de preguntas y respuestas. O se puede ir a revcom.us para leer una extensa y profunda entrevista conmigo sobre esta historia y también ir al sitio web Pongamos las Cosas En Claro (en inglés) y empaparse mucho más en este tema.

En este momento poco común cuando la revolución se vuelva posible…

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