El jueves 9 de noviembre, cientos de estudiantes se reunieron frente a la Biblioteca Low Memorial de la Universidad de Columbia para una “instalación de arte de protesta pacífica” y una manifestación organizada por las secciones de Columbia de los SJP (Estudiantes por la Justicia en Palestina) y la JVP (Voz Judía por la Paz). Exigían que la universidad pidiera un alto el fuego en Gaza, despojara de todas las donaciones de las corporaciones involucradas con Israel y pusiera fin a los programas académicos de Columbia en Tel Aviv.
Como parte de su instalación artística, habían colocado siete paquetes de tela blanca del tamaño de un bebé en los escalones, salpicados de pintura roja. Detrás de ellos se colocaron tableros de madera contrachapada que decían “10.600 vidas masacradas”, “4.412 niños” y “dejen vivir a Gaza”, junto a imágenes de banderas palestinas y olivos.
Justo un día después de esta poderosa y dramática declaración, la administración de Columbia anunció que ambas organizaciones estudiantiles fueron suspendidas y prohibidas en el campus hasta el final del semestre, citando un “evento no autorizado” que “incluía retórica amenazante e intimidación”. No se ofrecieron pruebas para estas acusaciones.
Este flagrante acto de represión ha sido recibido con indignación y condena por parte de estudiantes y profesores de Columbia y de Barnard College1, al tiempo que resuena en todo el país y más allá.
El martes 14 de noviembre por la tarde, 500 estudiantes y profesores de Columbia se reunieron frente a la Biblioteca Butler. Las apasionadas declaraciones de los oradores expresaron su indignación por las suspensiones y exigieron que se revocara la decisión. Un miembro de los SJP dijo a la multitud: “Al cerrarnos, sólo nos habían hecho más fuertes”.
Dos jóvenes, una palestina y una cachemira, con keffiyehs y máscaras sobre sus rostros, hablaron ante la multitud. Durante semanas, los estudiantes de varias universidades de todo Estados Unidos que apoyan la lucha palestina y condenan lo que Israel está haciendo en Gaza han tenido que usar máscaras debido al acoso y la intimidación por parte de estudiantes proisraelíes y grupos sionistas externos. “Camiones de doxxing” pro-israelíes circulan por el campus (y por muchos otros), con carteles de neón que muestran sus nombres y rostros, llamándolos “los Principales Antisemitas de Columbia”.
Pero esta noche los manifestantes dijeron que ya basta. Las dos mujeres se quitaron las máscaras y las arrojaron a la multitud, diciendo:
Estamos aquí como miembros orgullosos de los SJP. Y estamos aquí para decirles que hemos terminado de escondernos. ¿Por qué los defensores de la limpieza étnica deberían poder proclamar descaradamente su apoyo al genocidio, mientras nosotros nos vemos obligados a disfrazarnos por simplemente pedir la liberación de un pueblo colonizado que vive bajo una ocupación brutal?
Antes de la manifestación, la Universidad anunció, por cuarta vez en el último mes, que les cerraría todas las entradas al campus a las personas no universitarias. Y apostaron a decenas de policías del Departamento de Policía de Nueva York (DPNY) en el campus. Un profesor presente en la protesta dijo al Spectator, el periódico universitaria: “Es la primera vez en 25 años que veo a la policía de Nueva York en el campus, con fuerza. Es intimidante para los estudiantes, es intimidante para los profesores”.
Al día siguiente, 100 profesores y trabajadores graduados se manifestaron en las escaleras de la Biblioteca Low con un gran cartel con cinco demandas para presentar a la administración en apoyo de la libertad académica y la libertad de expresión en el campus. Cuando fueron a presentar sus demandas al rector de la universidad, ¡descubrieron que las puertas estaban cerradas!
Luego, el jueves, Judíos de la Universidad de Columbia por el Alto el Fuego, un nuevo colectivo ad hoc de estudiantes judíos, realizó una manifestación en la entrada de la Universidad. Descubrieron una pancarta en la cornisa entre Dodge Hall y Lewisohn Hall que decía “Judíos de UC por alto el fuego” y anunciaron planes para tomar más medidas el lunes.
Poderosas cartas abiertas de estudiantes y profesores judíos condenan a la Universidad
Apenas dos días después de las suspensiones, se publicaron dos cartas abiertas separadas, firmadas por cientos de estudiantes y profesores, todos judíos, condenando la suspensión de los SJP y la JVP. La carta del profesorado —“Facultad judía denuncia la decisión de la Universidad de Columbia de suspender a Estudiantes por la Justicia en Palestina y Voz Judía por la Paz”— la escribieron profesores judíos de todo Estados Unidos y de todo el mundo. Dice en parte:
...Aplaudimos a estos estudiantes por su organización porque creemos firmemente en que los estudiantes se comprometan con su mundo y trabajen por la justicia, que incluye la justicia para los palestinos. Observamos con horror cómo el ejército israelí bombardea implacablemente al pueblo de Gaza, incluso cuando cada vez más personas se unen al urgente llamado internacional a un alto el fuego. Cada día que pasa sin un alto el fuego es un día en el que cientos de niños y familias quedan devastados por los bombardeos pagados por el gobierno de Estados Unidos. Los estudiantes que valientemente piden justicia deben ser recompensados, no castigados.
Estos son estudiantes que hacen exactamente lo que todos deberíamos querer que hicieran nuestros estudiantes: defender lo que creen y tratar de hacer del mundo un lugar mejor. Están intentando detener una guerra. Piden un alto el fuego para salvar vidas.
Y en lugar de elogiar a estos estudiantes, la administración no sólo ha suspendido sus secciones, sino que ha permitido que crezca un clima increíblemente dañino y peligroso en el campus, no sólo contra los estudiantes palestinos y aquellos que apoyan los derechos de los palestinos, sino también contra los estudiantes judíos que no están de acuerdo con los actos del Estado de Israel2…
La carta estudiantil, firmada por estudiantes judíos de Columbia y Barnard, se titula “De estudiantes judíos: proteger la libertad de expresión de nuestros pares”. Representaba a estudiantes que venían de diferentes puntos de vista: “sionistas, antisionistas o algo intermedio”. Pero en lo que están de acuerdo es en saber que la “satanización y censura de algunas creencias (pero no de otras) [por parte de las escuelas] no sólo amenaza la seguridad de los estudiantes que sostienen esas creencias, sino también la santidad de la vida universitaria en su conjunto”. Ellos también “aplauden la valentía de la JVP, los SJP y otros frente a intentos de censura sin precedentes, por parte de la propia universidad y de perros guardianes que infunden miedo”. Y señalan este punto muy importante: “En los intentos de la administración de pintar las voces judías como un monolito, han contribuido a tachar la vida y la libertad judías de inherentemente contrarias a la liberación palestina”3.
Frente a las medidas represivas en curso y cada vez más intensos, esta resistencia debe extenderse a toda la sociedad.