Introducción
Hace cincuenta años, el 9 de septiembre de 1976, Mao Zedong falleció. Mao lideró la monumental y tremendamente liberadora Revolución China de 1949-1976. Esta revolución fue un avance para la humanidad oprimida y todos los que anhelan un mundo mejor. Pero poco después de la muerte de Mao, nuevas fuerzas burguesas en China llevaron a cabo un violento golpe de estado — y comenzó el proceso de restauración del capitalismo. A pesar de seguir declarándose socialista, hoy en día, China es de hecho una gran potencia capitalista-imperialista y el principal rival del imperialismo estadounidense.
La derrota del socialismo en China en 1976 marcó el fin de la “primera etapa de la revolución comunista” — comenzando con la Comuna de París de breve duración en 1871... la Revolución Rusa de 1917-56... y la Revolución China. Las revoluciones rusa y china fueron los primeros e históricos intentos en la historia moderna de crear sociedades libres de explotación y opresión. Cambios increíbles y transformadores se produjeron en circunstancias extremadamente difíciles. También hubo graves deficiencias y problemas, incluyendo algunos errores graves.
La mayor contribución de Mao Zedong fue la teoría y la práctica de continuar la revolución bajo el socialismo e impedir la restauración del capitalismo. Esto se expresó en la Revolución Cultural de 1966-76. Contrario a las viles mentiras y calumnias dirigidas en su contra, la Revolución Cultural fue, de hecho, un evento sin precedentes y una lucha de gran alcance liderada por Mao y sus seguidores para revolucionar el pensamiento y reestructurar la sociedad alejándola de toda explotación y opresión. Y hacerlo basándose en la participación e iniciativa conscientes de decenas y cientos de millones de personas.
Tras la derrota del socialismo en China —ante la confusión y desorientación entre los comunistas en todo el mundo y el anticomunismo incesante— Bob Avakian se propuso resumir la primera etapa de la revolución comunista. Esto implicó aprender profundamente sobre esta valiosa experiencia y defenderla — al mismo tiempo que identificaba problemas significativos en el método y el enfoque en cómo se dirigían estas revoluciones, así como en políticas y orientaciones particulares.
A lo largo de décadas de trabajo y lucha teóricos, Bob Avakian ha sintetizado el nuevo comunismo. Ha estudiado diversas esferas del conocimiento y esfuerzos humanos —las artes, las ciencias, la filosofía y la historia en general. Ha analizado grandes cambios en el mundo. El nuevo comunismo se basa en los logros de la primera etapa de la revolución comunista, pero supone un salto cualitativo más allá y también, en aspectos importantes, una ruptura con la teoría comunista tal y como se había desarrollado anteriormente.
En el núcleo del nuevo comunismo está un enfoque de la realidad cabalmente y sistemáticamente científico.
La humanidad ahora tiene un marco radicalmente diferente y mucho mejor para guiar una nueva etapa de la revolución comunista. Para hacer una revolución realmente emancipadora que pueda realmente conducir a superar toda explotación, opresión social y las formas de pensar correspondientes. Para crear un mundo en el que los seres humanos puedan florecer de verdad. Por eso, ser comunista hoy significa ser seguidor de Bob Avakian.
Al conmemorar los 50 años desde la muerte de Mao, publicamos un extracto de la obra reciente de Bob Avakian, La humanidad al borde del precipicio… que proporciona una comprensión crítica de la revolución china y del liderazgo de Mao. También republicamos una entrevista de 2005 con BA que profundiza en esta experiencia, y ofrecemos una breve cronología histórica.
Mao Zedong en la plaza de Tiananmen, pasando revista a los jóvenes de la Guardia Roja al inicio de la Gran Revolución Cultural Proletaria, 18 de octubre de 1966. Dominio público
Contents
Introducción
Extracto de LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO: ¿Una marcha forzada hacia el abismo, o forjar una salida a la locura? de Bob Avakian
La Revolución Cultural de China… el arte y la cultura… el disentimiento y la efervescencia… y el avance de la revolución hacia el comunismo, de Bob Avakian
No sabes lo que crees que “sabes” sobre… La revolución comunista y el VERDADERO camino a la emancipación: Su historia y nuestro futuro, una entrevista con Raymond Lotta
Cronología de acontecimientos clave en la vida de Mao Zedong y la revolución que lideró
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Bob Avakian sobre Mao y la Revolución China, extracto de LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO: ¿Una marcha forzada hacia el abismo, o forjar una salida a la locura?
Así que veamos a China ahora. Escuchamos tantas calumnias contra Mao y la Revolución China y la Revolución Cultural en particular — una vez más, idioteces conscientes, o al menos ignorantes. Después de todo, ¿cuáles eran los objetivos de Mao y los comunistas chinos al emprender la revolución? ¿Cómo estaba la situación de las masas de personas en China que estableció la necesidad de una revolución e hizo que las masas de personas apoyaran la revolución? Las terribles condiciones en el campo, en que a menudo millones de personas se morían de hambre; en que las familias tuvieron que vender sus hijos y en particular sus hijitas, a terratenientes y otros para que los explotaran y saquearan sexualmente, simplemente para tratar de sobrevivir a duras penas para el resto de su familia; en que terribles enfermedades y epidemias azotaban periódicamente a China, debido a las condiciones atrasadas ahí.
Estaba la situación en las ciudades, en que las masas de personas trabajaban de proletarios explotados — en que la situación de los trabajadores explotados, los proletarios en las fábricas, también estaban en condiciones desesperadas. Incluso los intentos de los trabajadores de organizarse en sindicatos se topaban con represiones despiadadas y asesinas de parte del régimen gobernante respaldado por los imperialistas, el régimen dominante encabezado entonces por Chiang Kai-shek.
Un letrero en un importante parque de Shanghái antes de que la Revolución China tomara el poder. Foto: Dominio público
Eso ocurrió en el contexto de la dominación general a China por parte del imperialismo, con todos sus diversos efectos, inclusive en el ámbito cultural, en que Mao hizo la declaración contundente en una ocasión de que la dominación y subordinación imperialista al pueblo chino era tan extrema que se podría decir que si un extranjero echara un pedo en China, siempre se podría encontrar a algún chino que dijera que olía rico. Pero una expresión más seria de esto —emblemática de la situación más amplia, una concentración de ella— fue que un letrero en un importante parque en Shanghái decía: “Se prohíbe la entrada a perros y chinos”. En una ciudad grande de China.
Eso era lo que la revolución se proponía superar —y logró superar, en formas muy maravillosas— eliminando los azotes como las adicciones a las drogas en una escala masiva, las enfermedades y las plagas que habían venido azotando al país durante décadas y siglos. En las novelas de Pearl Buck sobre China, se puede leer sobre algunas de las condiciones que menciono.
Mao Zedong proclama la fundación de la República Popular de China, 1 de octubre de 1949.
Se hicieron tremendos avances en el desarrollo de la economía. Siempre se habla de cuántas personas Mao supuestamente mató — con concursos por aumentar las cifras de tantos millones, a muchas veces esos millones, y a tantas veces más esos millones. Pero piensen en la vida de todas las personas que se salvaron durante el período del socialismo dirigido por el Partido Comunista de China y Mao. Citemos una estadística muy llamativa: cuando la revolución llegó al poder en 1949, el año en que la revolución llegó al poder, el promedio de la expectativa de vida fue de 32 años; y para el momento de la muerte de Mao, menos de tres décadas después, había subido a 65. La tasa de mortalidad infantil en ese entonces en la ciudad de Shanghái —¿se acuerdan de Shanghái?: “Se prohíbe la entrada a perros y chinos”— fue menor que en la Ciudad de Nueva York.
Así que eso muestra algunos de los grandes avances que se hicieron, incluida la emancipación de las mujeres. La eliminación de la práctica de vendar los pies, según la cual doblaban a la fuerza los dedos de los pies de una mujer, de modo que se tambaleara al caminar, lo que supuestamente la hacía más deseable para los hombres. Se eliminó dicha práctica.
Eliminaron todas esas cosas, no mediante la represión estatal, sino movilizando a masas de personas, incluidas campañas de masas contra enfermedades, contra la adicción a las drogas, contra la prostitución, y las personas que habían estado envueltas en todo eso no eran victimadas y perseguidas, sino que se llevaron a cabo educación y lucha y contaron con nuevas oportunidades en la vida en un sentido concreto para ser miembros productivos de la sociedad. Se hicieron enormes avances — y son tan repugnantes las calumnias en contra de todo eso y la ignorancia que se fomenta.
Los grandes carteles con caracteres que adornaban las paredes de las fábricas en China ofrecieron a las masas una nueva forma de lucha revolucionaria bajo el socialismo para impedir la restauración del capitalismo.
En Shanghái, los trabajadores revolucionarios, bajo la dirección maoísta, lograron unir a amplios sectores de la población de la ciudad. A este movimiento se le denominó la “Tormenta de Enero”.
De modo similar respecto a la Revolución Cultural. Sería muy divertido en cierto sentido preguntar a todas esas personas que esparcen todas esas basuras sobre China y Mao: ¿Cuál fue el verdadero propósito de la Revolución Cultural? ¿Qué política fomentó y desarrolló Mao en el transcurso de la Revolución Cultural? ¿Cómo estuvo el verdadero camino de la Revolución Cultural? “Bla, bla, bla, bla, bla…” Así es el contenido y sustancia de la respuesta que darían todas esas personas que calumnian burdamente a China — la revolución y en particular la Revolución Cultural. La Revolución Cultural fue un levantamiento de masas — sí, dirigida por Mao y los elementos en el Partido Comunista de China quienes estaban en el camino revolucionario. Pero abarcaba un torbellino de debate y lucha, no violento en su inmensa mayoría; y en los casos de violencia, Mao se le oponía y se emitían directivas para contrarrestarla y se tomaban medidas para impedirla y encaminar las cosas de vuelta al debate de masas. Y, sí, se dieron algunos excesos. Pero nunca ha ocurrido un verdadero levantamiento de masas en el mundo que no haya abarcado excesos. Pero no es como si Mao azuzara y alentara los excesos. Él actuaba para dirigir a las personas para que se alejaran de éstos y para hacer que las cosas volvieran al camino en que necesitaban estar.
En las grandes ciudades, las masas de personas —que se levantaban y debatían las cuestiones del socialismo y el camino a seguir para China, etc.— sacaban cientos, literalmente cientos, de periódicos populares. Esa fue la esencia de la Revolución Cultural.
Y una de las grandes ironías de la Revolución Cultural —de la que, por supuesto, todos estos idiotas no saben nada o eligen ignorar— es lo siguiente: un importante aspecto de la Revolución Cultural es que en ella, Mao hizo un intento de hacer frente a la amenaza al socialismo, para hacer frente a las acciones para derrocar al socialismo y restaurar el capitalismo, provenientes del interior del partido y del propio estado, para contrarrestar esto y oponérsele y derrotarlo con medios distintos al tipo de masivas purgas llevadas a cabo por Stalin en la Unión Soviética. Mao había sintetizado esa experiencia, y la lucha de masas de la Revolución Cultural fue la manera en que Mao hizo frente al problema de las fuerzas que emprendían acciones para restaurar el capitalismo y la cuestión de transformar a las personas y sus valores básicos, de un modo distinto a la represión estatal. Esa es una de las grandes ironías de todos los viles ataques contra la Revolución Cultural.
Durante la Revolución Cultural, se creó una nueva cultura revolucionaria, con ballets y óperas que narraban historias sobre gestar un mundo nuevo y sobre personas que se habían despertado a la lucha por la liberación.
En el transcurso de la Revolución Cultural, otra gran hazaña fue la creación de arte y cultura revolucionaria, en realidad por primera vez en la historia, a esta escala y con el verdadero apoyo de un gobierno, siendo uno de sus rasgos sobresalientes que las mujeres tuvieron un papel destacado como revolucionarias, no como juguetes para los hombres.
Así que esta fue una lucha concreta que había llegado a un punto álgido en China sobre el camino a seguir —el camino del socialismo o el camino del capitalismo— y, como comenté, existían poderosas fuerzas al interior del Partido Comunista de China que estaban decididas a llevar al país por el camino del capitalismo, fuerzas cuyo papel hasta en el Partido Comunista nunca fue tanto en realidad hacer avanzar la sociedad por el camino del socialismo y a la larga hacer avanzar el mundo hacia el comunismo, con la abolición de la explotación y opresión, sino que en realidad se centraban en hacer de China un gran país poderoso.
Y por un tiempo, durante ciertas etapas de la revolución comunista, en cierta medida esos puntos de vista podían coexistir al interior del liderazgo de la revolución; pero posteriormente, una vez que se deshiciera del yugo extranjero y se pusiera en primer plano la cuestión de, sí, cómo desarrollar la economía y desarrollar el país en su conjunto, esos puntos de vista entraban cada vez más en conflicto entre sí. Algunas personas, como Deng Xiaoping, decían: “Un gato es bueno si caza ratones, no importa que sea blanco o negro” — es decir: no importa si usamos métodos capitalistas o métodos socialistas, los métodos capitalistas son buenos con tal de que se desarrolle la economía.
Otra ironía aquí es que una calumnia contra Mao que comúnmente repiten los llamados estudiosos del totalitarismo y autoritarismo, y demás, es que Mao “inventó” este peligro de la restauración capitalista a fin de purgar todo un grupo de personas y llevar a cabo la represión, para así seguir ejerciéndose como líder indiscutible.
Bien, veamos los hechos: Mao decía que había fuerzas en el Partido Comunista de China que actuaban para restaurar el capitalismo, por lo que hacía falta una revolución cultural para derrotarlas así como seguir transformando las cosas en el camino revolucionario, incluida la manera de pensar de la gente. El objetivo político era derrotar estas acciones por parte de poderosas fuerzas al interior del partido y del estado para restaurar el capitalismo. Supuestamente, Mao “inventó” este peligro para que pudiera ser un tirano aún más poderoso. Bien, el hecho lisa y llanamente es que: lo que esas personas han hecho, a partir de Deng Xiaoping tras la muerte de Mao, es precisamente lo que Mao dijo que ellas iban a hacer — precisamente ponerse a restaurar el capitalismo en China. Y aquí vemos, una vez más, que lo que realmente estaba en juego eran dos caminos distintos. No como una abstracción sino cómo —con cuáles medios, por cuál camino— desarrollar, por ejemplo, la economía, tal como en general se reconocía como una meta muy importante de la revolución: desarrollar la economía, sacar al país de la pobreza que aún padecen las masas de personas.
Aquí voy a contar una breve historia: Cuando fui de visita a China en 1971, los de la delegación en la que yo participaba salimos a cenar en Shanghái. Una de las personas dirigentes en Shanghái fue anfitrión de la cena para nosotros. Bueno, antes de la cena, durante casi una hora él nos entretuvo con estadísticas sobre el trabajo para desarrollar la economía en Shanghái y para contribuir al desarrollo general de la economía en China. No se trataba de una especie de burócrata sin alma. Durante la cena, por ejemplo, el mismo tipo — comíamos cangrejo, y el mismo tipo exclamó con humor en un momento: “¡Es un genio quien inventó el cangrejo!” Bien, ese no era el típico comunista dogmático, o funcionario burocrático anónimo. Pero el motivo por el que nos daba una explicación tan detallada del desarrollo de la economía se debía a todas las calumnias según las cuales a las personas —Mao y otros— que querían seguir en el camino revolucionario, y Shanghái fue una plaza fuerte de éste, supuestamente no les importaba el desarrollo de la economía, simplemente querían librar la “luchas de clases”, y perseguir a la gente, y así sucesivamente.
En la China revolucionaria, los Guardias Rojos llevan el Libro Rojo de las citas de Mao a una fábrica, enero de 1967. Foto: AP
Así que lo que estaba en juego no era si desarrollar la economía, o no, sino por cuál camino. Y ¿hacía cuál fin? ¿Se desarrollará la economía a partir de reestablecer y restaurar el capitalismo y sus principios de desarrollo? — que básicamente implica explotar a la gente dentro del país y en lo fundamental a nivel internacional. O, ¿se hará a partir de actuar para superar la explotación y las profundas diferencias que acompañan la explotación — tales como la diferencia entre las ciudades y el campo, según la que las ciudades tienden a dominar al campo, con mayores privilegios digamos, y la diferencia entre las personas que viven en esos dos lugares; la diferencia entre el trabajo intelectual y el trabajo manual, entre las personas que trabajan principalmente en la esfera de las ideas y las que trabajan con las manos, principalmente. ¿Se hace de modo que avance para superar estas grandes diferencias, así como las diferencias en ingresos, etc., que son parte de esa panorama general? O, ¿se hace meramente dando rienda suelta en toda su extensión a todas esas diferencias? — el cual es el camino que China ha seguido desde la muerte de Mao y la restauración del capitalismo que se inició a fines de 1976.
Se habla mucho —aquí va una ironía— todas estas personas que dicen “el socialismo nunca ha funcionado, el comunismo nunca ha funcionado”: reconocerán, por otro lado, que China ha sacado de la pobreza a cientos de millones de personas; y que eso ocurrió bajo un sistema que estos idiotas llaman “comunismo”, aunque no lo es — aunque el Partido Comunista de China sigue siendo el partido gobernante, desde hace mucho ha abandonado todo objetivo de continuar transformando la sociedad y el mundo hacia el comunismo. Así que esta es la gran ironía en boca de las personas que dicen que “el comunismo y el socialismo nunca han funcionado”: este país dirigido por el Partido Comunista en China ha sacado de la pobreza a cientos de millones de personas.
Otra ironía es que, si bien la clase dominante en el poder en China, desde poco después de la muerte de Mao en 1976, es capitalista, y definitivamente no es “comunista”, los cimientos sobre los que ha llevado a cabo el desarrollo capitalista de hecho se construyeron mediante el desarrollo de la economía sobre una base socialista, durante el período de la dirección de Mao. Sin ello, China habría seguido siendo un país atrasado y profundamente empobrecido. Al mismo tiempo, la restauración del capitalismo en China ha venido acompañada del resurgimiento de profundas desigualdades y terribles males sociales, como la prostitución; y, junto con todo esto, en el ámbito de la ideología y la cultura, se ha promovido el lema “enriquecerse es glorioso” en lugar del principio popularizado en la China socialista bajo la dirección de Mao: “servir al pueblo”.
Ahora, hablemos de esto. Si se hubiera continuado el camino que Mao trazó, el camino revolucionario, ¿eso implicaría que no se hubiera sacado de la pobreza a la población? Tal vez hubiera tardado un poco más de tiempo. Pero la economía de China ya se desarrollaba rápidamente — algo que se refleja en lo que mencioné sobre la expectativa de vida. Eso refleja el desarrollo de la economía, o si no, eso no podía haber ocurrido. Y de paso, eso ocurría mientras la población crecía, no se contraía. No mataron a un montón de pobres para que fuera más elevada la expectativa de vida en las estadísticas. La población crecía mientras se duplicaba la expectativa de vida. Si hubieran seguido por el camino por el que luchaban Mao, y la gente que estaba con él, también habrían sacado de la pobreza a millones, cientos de millones de personas — pero por un camino distinto. Y China no habría estado en un camino de gran potencia que explotara a la gente por todo el mundo, en África y otras partes del mundo, tal como lo hace bajo el dominio de estos gobernantes del falso comunismo —y verdaderos capitalistas— en la China de hoy.
Así que, si examinamos la verdadera experiencia que solo he podido describir a grandes rasgos aquí —y recomiendo que exploren más a fondo las obras que he citado, como las entrevistas a Raymond Lotta y a mí, y vean lo que en realidad se enfrentaron y lo que concretamente lograron—, es posible ver la idiotez total, sí, volveré a repetirlo — y la forma en que alientan deliberada o, en todo caso, sistemáticamente, la ignorancia, con tal de negarles a las personas que sienten el peso de vivir bajo este sistema y anhelan algo mejor: negarles un conocimiento cabal de esa experiencia y por lo tanto una comprensión de que podría haber una verdadera alternativa.
Bien, a la vez, he abordado algunas deficiencias, y algunos errores muy serios en la experiencia general de las sociedades socialistas dirigidas por los comunistas — y sí, he utilizado la palabra “graves” en referencia a los errores de parte de Stalin en particular, pero también he abordado algunos problemas significativos con la dirección de Mao, algunas debilidades en la orientación y enfoque de Mao. Por ejemplo, por medio de la Revolución Cultural se reconocía la importancia de la efervescencia y el debate, practicados como lo estaban en gran escala, a lo largo de la Revolución Cultural (tal como he descrito brevemente aquí). Pero no obstante el ámbito de eso fue muy restringido. Se dio demasiado según: Si se quiere lograr algo en este debate, se tiene que conducir sobre la base de defender la dirección de Mao y estar por el camino socialista, mientras los que se les oponen no lo están. No fue un debate tan abierto y con una base tan amplia como tenía que ser.
Eso también se reflejó en la esfera del arte y la cultura, incluso con los avances importantes muy grandes y las tremendas hazañas que he descrito brevemente. Se dio, para repetir, cierto constreñimiento del arte y la cultura a temas revolucionarios y no hubo suficiente florescencia e irónicamente, no hubo suficiente florecimiento de diferentes tendencias en el arte, y, de hecho, no hubo suficiente apoyo para el arte que no fuera directamente político — aunque importa mucho el arte revolucionario, arte que promueve directamente la revolución, lo que incluye en las formas más artísticas. Pero se dio cierta limitación ahí y cierto constreñimiento al menos en cuanto a lo que recibía apoyo.
En la dimensión más filosófica, digamos, se dio cierta “reificación” de las masas oprimidas: la opinión común que ejercía influencia, que de hecho se promovía allá, de que por la propia naturaleza de su posición las masas oprimidas tenían, según el lenguaje corriente, un conocimiento propio de la verdad — o cuando menos que espontáneamente tendrían una mayor inclinación a luchar por la revolución. Ahora bien, es cierto que donde haya opresión, habrá resistencia — pero ello no lleva espontáneamente a que la gente capte adónde la resistencia tiene que llevar, que necesita desarrollarse y transformarse en revolución, cuál es el carácter de esa revolución y cómo abordar los problemas de la revolución. Todo eso requiere ciencia — no simplemente reside en las masas oprimidas en virtud de su situación oprimida.
Así que se dio esta tendencia, que incluía la idea de la “verdad de clase” — en contraposición a la verdad objetiva. La idea de que para el proletariado y otros oprimidos existía una verdad que correspondía a sus intereses, y en contraposición a eso, una “verdad” que correspondía a los intereses de los explotadores y opresores, por lo que había que apoyar la “verdad proletaria”, no la “verdad burguesa”. Eso está en oposición a la comprensión científica de que la verdad no tiene carácter de clase. Es posible utilizar la verdad en nombre de una clase, pero la verdad en sí no tiene un carácter de clase — tiene un carácter objetivo. La verdad reside en, o representa, un acertado reflejo y concentración de la realidad objetiva — no la perspectiva subjetiva de esta o aquella clase, sea burguesa o proletaria.
Al mismo tiempo, de parte de Mao y de ese partido en general, existía una especie de mezcla ecléctica de comunismo como principal concepción y método guía, aunque secundariamente, pero de manera importante, eso se mezclaba con una buena cantidad de nacionalismo. En cierto sentido, eso es comprensible en vista de la larga historia de la opresión de China como país, como nación (el agudo comentario de Mao, al que me he referido, y el ejemplo más bruto del letrero en el parque en Shanghái, abordan esto). No obstante, la perspectiva de los comunistas tiene que ser internacionalista, no nacionalista. Pero se dio una especie de mezcla ecléctica, inclusive en Mao. Eso también se reflejó en la esfera de la cultura, en que uno de los lineamientos que se promovían fue “hacer que lo extranjero sirva a China”. Y eso concretamente llevó a un lugar negativo con un rechazo a cierta “cultura extranjera” que en realidad era muy positiva, tales como el jazz y el rocanrol en Estados Unidos en ese entonces (los años 1960 e inicios de los 1970), que fue criticada esencialmente como decadente por la línea dominante en China en ese entonces.
Esta tendencia nacionalista negativa se manifestó muy dramáticamente cuando, a inicios de los años 1970, con la dirección de Mao, China adoptó una política de apertura hacia el Occidente — identificó a la Unión Soviética como el enemigo principal (una Unión Soviética que, para repetir, desde mediados de los años 1950, había sido un país capitalista y se había desarrollado y transformado en un poderoso país capitalista-imperialista, pero bajo el nombre del comunismo). La Unión Soviética representaba una amenaza directa de invadir e incluso usar armas nucleares contra China en los años 1960, particularmente a fines de los 1960. Ante eso, a inicios de los 1970, Mao y el partido chino adoptaron una política de “apertura hacia el Occidente”. En otras palabras buscaba ciertas relaciones e incluso cierto tipo de alianza con Estados Unidos en particular, a fin de hacer frente específicamente a la amenaza de la Unión Soviética. Pero eso condujo a toda suerte de terribles políticas y acciones de parte del gobierno chino, lo que incluyó apoyar a gente como Marcos en las Filipinas, un brutal opresor mantenido en el poder por mucho tiempo por Estados Unidos. La ironía es que entonces en las Filipinas, existía una fuerza revolucionaria maoísta que libraba una lucha armada contra el régimen de Marcos — y no obstante el partido chino, como parte de esta apertura hacia el Occidente, apoyaba al gobierno de Marcos.
Hasta aquí cierta discusión importante de la experiencia histórica del comunismo, en particular de las sociedades socialistas dirigidas por los comunistas, en la Unión Soviética y en China. En un sentido concreto, la importante obra mía, Breakthroughs (Abriendo Brechas): El avance histórico hecho por Marx, y el nuevo avance histórico del nuevo comunismo, Un resumen básico, tiende un puente entre la experiencia histórica del movimiento y la síntesis posterior con el nuevo comunismo. (En adelante en esta presentación, retomará una discusión de algunos elementos clave del nuevo comunismo como una continuación, pero también como un salto cualitativo más allá, y en unos aspectos importantes como una ruptura con la teoría comunista tal como se había desarrollado anteriormente. Y en una entrevista en dos partes conmigo a inicios de 2025 —que está disponible en inglés en revcom.us y thebobavakianinstitute.org— abordo más a fondo los principios y métodos básicos del nuevo comunismo).
Pero aquí cabe volver al siguiente punto esencial: Una vez que se cierre la posibilidad de una alternativa realmente radical y verdaderamente emancipadora —un sistema y forma de vivir fundamentalmente diferentes, como lo que representa la revolución comunista—, en realidad y en la mente de las personas, continuarán los horrores de todo tipo, y tarde o temprano esas personas cuya mente ha resultado cerrada a esta alternativa se volverán cómplices, o al menos se adaptarán, a esos horrores, en un sentido u otro. Esto se expresa en términos especialmente agudos ahora, en la situación en que este sistema se está topando con sus límites — algo que he comentado aquí (y en lo que me he adentrado con mayor detalle que en otros lugares,https://revcom.us/es p.e., en mi e-mensaje #118).
La Revolución Cultural de China… el arte y la cultura… el disentimiento y la efervescencia… y el avance de la revolución hacia el comunismo
Bob Avakian
Esta es una parte de una entrevista a Bob Avakian de 2004, que salió al aire en el show radial de Michael Slate Beneath the Surface de KPFK en Los Ángeles, el 29 de julio de 2005. La entrevista se publicó en la edición del 9 de mayo de 2016 del periódico Revolución.
Michael Slate: Adentrémonos en la Revolución Cultural [de China, de mediados de los años 1960 a mediados de los 1970]. Le diste dirección a los comunistas en todo el mundo en la lucha por entender el significado de la Revolución Cultural y defenderla como cuestión divisoria y de verla como el pináculo de la lucha de clases de la historia humana, la mayor altura alcanzada por la lucha de clases en la historia humana. Eso no es precisamente —por lo que se refiere a la opinión común hoy— lo que uno encuentra en las librerías. Ahí es posible encontrar 70 libros acerca de — y es posible escuchar a personas que tienen 32 años de edad hablando acerca de la manera en que la Revolución Cultural les destruyó la carrera, y tuvieron carreras sorprendentes cuando tenían unos dos años de edad. Pero eso afectó a la gente. Ha ejercido un gran impacto sobre la gente.
Algunos músicos anteriormente eran importantes simpatizantes de la Revolución Cultural pero ahora salen estas historias de personas, de los artistas provenientes de China, por ejemplo, que dicen: “Me engañaron. No entendía todo lo que pasaba porque no conocía el sufrimiento que el pueblo soportaba”. O, las formas culturales populares, El violín rojo, por dios: una película que no tuvo nada que ver con China pero en ella había una escena en que presenta a los Guardias Rojos tumbando puertas y sacando a individuos de sus hogares, en busca de este violín rojo que tenían que hacer añicos. Pues, éste era un símbolo de libertad y creatividad artística.
Además, Adiós a mi concubina, una película que pesa muchísimo entre — conozco a muchos amigos, muchos artistas e intelectuales que fueron a ver esa película dos tres veces y en serio la consideraban una señal de lo que estuvo mal y la manera en que la Revolución Cultural no era un avance para la humanidad, pero algo que en realidad era parte de la represión, en particular la represión de los intelectuales y los artistas.
Quisiera preguntarte sobre eso — hablemos un poco sobre la cuestión de la libertad intelectual. Creo que esto está relacionado con la cuestión del disentimiento, pero podemos ver eso aparte, pero concretamente, creo que esta idea de —lo que has venido mencionando desde el principio y uno de los motivos de mi pregunta sobre la cuestión del partido y lo demás cuando las personas empiezan a acomodarse y cosas afines— lo que mencionaste anteriormente acerca de la necesidad de un verdadero bullicio total y tremendamente creativo entre las personas y en el partido y entre los comunistas, esa constante aplicación creativa y luego que el marxismo en sí es una ciencia que en realidad, en una forma viva, efectivamente hace eso en serio. Cuando comentabas eso, yo pensaba, qué tan refrescante lo es escucharlo porque da energía con un sentido de [cómo] es nuestra ciencia en verdad — desencadena la mayor creatividad, cuando se capte, desencadena la mayor creatividad posible.
Pero existe la opinión común, o convencional, que de hecho —he aquí este avance crucial en la lucha de clases, este avance crucial de la ciencia del marxismo-leninismo-maoísmo— pero se presenta este avance como algo que representaba la represión de la libertad intelectual y artística.
Una víctima de la hambruna en China que acabó mendigando en la calle, hacia 1907. Dominio público
Bob Avakian: Bueno, de nuevo, odio sonar como un disco rayado, pero esto es una cuestión compleja y un problema complejo con el que la Revolución Cultural procuraba lidiar y con el que lidiaba. Para repetir, es necesario ubicar esta cuestión en lo que pasaba en el desarrollo de la Revolución Cultural y no abordarla desde la óptica con la que demasiadas personas lo hacen en esta sociedad. No entienden la dinámica concreta — por qué era necesario tener estas revoluciones en primer lugar, sus causas y las contradicciones con las que tuvieron que lidiar cuando nacieron. Algunas personas tienen cierto sentido de que, vale, en China, la gente era pobre. Si uno ha leído esas novelas de Pearl Buck, o sea, la gente de nuestra generación, éstas dan una idea de la terrible vida de los campesinos y se puede entender por qué la gente quisiera deshacerse de esa opresión y demás. Pero mucha gente ni conoce de eso, en especial ahora. No tienen una idea concreta de cómo era China y por qué era necesario tener una revolución y cómo esa revolución tuvo que darse.
Así que eso es un problema. Pero no sólo tuvieron que superar la formidable perspectiva, o más bien la formidable realidad, de la dominación imperialista y su reparto de China, pero también tuvieron una larga historia de feudalismo, de la explotación en masa del campesinado y cientos de años —de hecho, miles de años— en que la gran mayoría de la población estaba de plano desesperadamente empobrecida y explotada. Además, en esa sociedad, por la dominación del imperialismo y por el feudalismo que aún quedaba, no tenían tantos avances tecnológicos o [solamente] tenían unos avances tecnológicos en unos pocos enclaves. Pero, de ahí la vasta extensión del país y la gente que en ella vivía estaban enmarañadas en un mar de atraso forzoso. Lea el texto completo...
No sabes lo que crees que “sabes” sobre…
La revolución comunista y el VERDADERO camino a la emancipación: Su historia y nuestro futuro
Capítulo 1: Introducción
Capítulo 2: El primer amanecer — La Comuna de París
Capítulo 3: 1917 — La revolución abre paso en Rusia
Capítulo 4: China — Una cuarta parte del género humano escaló nuevas alturas de la emancipación
Capítulo 5: Hacia una nueva etapa de la revolución comunista
Apéndice, Notas sobre la epistemología
Cronología ilustrada: La VERDADERA historia de la revolución comunista
Cronología de los acontecimientos clave en la vida de Mao Zedong y la revolución que lideró
Cuando Mao nació en 1893, China llevaba unos dos mil años gobernada por emperadores. A mediados del siglo XIX, varias potencias imperialistas habían dividido el país en “esferas de influencia” rivales. La gran mayoría del pueblo chino estaba formada por campesinos sumidos en una pobreza extrema, sometidos al brutal dominio de los terratenientes.
Julio de 1921 – Mao participó en el congreso fundacional del Partido Comunista de China.
El Ejército Rojo de los Trabajadores y Campesinos de China en 1930. Dominio público
1927 – Estalló un feroz conflicto entre las fuerzas reaccionarias y el Partido Comunista de China en las ciudades del país. El movimiento comunista sufrió una sangrienta persecución y reveses militares. Mao dirigió a un contingente de unas 1.000 personas hacia las remotas montañas de Jinggang y, por primera vez, estableció el poder político “rojo” (dirigido por los comunistas) en China. Mao comenzó a desarrollar una estrategia política y militar que permitiera alcanzar la liberación.
Octubre de 1934 a octubre de 1935 – El Ejército Rojo sufrió graves derrotas al seguir una línea errónea. Mao lideró a un contingente de unos 100.000 combatientes rojos y organizadores comunistas en una asombrosa marcha de 6.000 millas de longitud, librando numerosas batallas y difundiendo la revolución por el camino. 10.000 personas completaron la Larga Marcha, pero esta permitió que la revolución siguiera adelante. Mao se convirtió en presidente del Partido Comunista en una conferencia celebrada durante la Larga Marcha.
Mao Zedong, en 1938, pronuncia un discurso en la Escuela Militar y Política Antijaponesa del Pueblo Chino. Dominio público
1937-1945 – El imperialismo japonés lanzó una invasión a gran escala contra China en 1937. El ejército japonés cometió brutales atrocidades y saqueó los recursos de China. Millones de chinos, en su gran mayoría civiles, perdieron la vida. Mao inició y lideró una guerra popular contra esta invasión como parte de la lucha general por la liberación nacional y social. En 1945, las fuerzas japonesas fueron derrotadas.
1946-1949 – Estalló la guerra civil entre las fuerzas comunistas lideradas por Mao y el Guomindang, un ejército reaccionario equipado y financiado por el imperialismo estadounidense. Las fuerzas revolucionarias triunfaron en todo el vasto país en 1949.
Mao Zedong proclama la fundación de la República Popular de China, 1 de octubre de 1949.
1 de octubre de 1949 – Mao proclamó la fundación de la República Popular de China en un mitin multitudinario celebrado en Pekín. El gobierno revolucionario llevó a cabo una reforma agraria a gran escala, puso en marcha campañas de salud y alfabetización, comenzó a forjar una economía socialista e impulsó un cambio social radical, destinado especialmente a romper las cadenas de opresión que sufrían las mujeres.
Una comuna popular, creada durante el Gran Salto Adelante, trabajando colectivamente en la cosecha de maíz cerca de Pekín, China, enero de 1959. Foto: AP
1958 – Mao puso en marcha el “Gran Salto Adelante”. Se trataba de un esfuerzo de toda la sociedad para movilizar a las masas con el fin de transformar el campo económica y socialmente. Las “comunas populares” rurales fueron el núcleo del Gran Salto Adelante. Reunieron a millones de personas de una forma novedosa, combinando la actividad económica, la actividad política y social, las formaciones de milicias y la administración, y, en el proceso, transformaron las relaciones entre las propias personas.
1963 – Bajo el liderazgo de Mao, el Partido Comunista de China publicó Una propuesta sobre la línea general del movimiento comunista internacional. En ella se analiza la persistencia de las clases y la lucha de clases bajo el socialismo, así como la lucha constante entre el camino capitalista y el camino socialista en la transición al comunismo. Identifica el revisionismo —el abandono de la revolución bajo la apariencia del marxismo— como el principal peligro de este movimiento y sienta las bases ideológicas para que los auténticos comunistas se reagrupen y rechacen el revisionismo soviético.
Gente reunida para debatir sobre un “cartelón de caracteres grandes”. Estos cartelones fueron un medio muy popular de libre expresión, protesta y difusión de mensajes políticos durante la Revolución Cultural, lo que contribuyó a crear un ambiente de amplio debate sobre las políticas y la orientación de la sociedad.
1966 – Mao lanzó la Gran Revolución Cultural Proletaria (GRCP). Se trataba de algo nuevo — continuar la revolución bajo el socialismo: con el objetivo de derrocar a las nuevas fuerzas burguesas afincadas en los altos niveles del Partido Comunista; transformar radicalmente las instituciones políticas y sociales de la sociedad; y revolucionar aún más el modo de pensar de la gente. Sus principales formas de lucha eran la movilización política de masas, la crítica en masa y el debate en masa. La GRCP fue el punto álgido de la primera etapa de la revolución comunista en el siglo XX.
1973 a 1976 – La última batalla de Mao. A principios de la década de 1970 se intensificó la lucha entre el camino socialista y el camino capitalista. Los líderes que luchaban por el camino capitalista movilizaron a las personas con un programa intenso para desacreditar, atacar y revertir la Revolución Cultural, y maniobraron para hacerse con el poder y restaurar el capitalismo. Entre las masas había personas que luchaban por llevar adelante la Gran Revolución Cultural Popular, pero también personas cansadas de los años de lucha y quienes se oponían a ella. Poco después de la muerte de Mao, en septiembre de 1976, los partidarios del camino capitalista dieron un golpe de Estado militar. Detuvieron a los más cercanos colaboradores de Mao en la cúpula de la dirigencia y llevaron a cabo una represión y ejecuciones masivas. La heroica última batalla de Mao había terminado.