Aprender de Bob Avakian Conocer el mundo a fin de cambiarlo

La ideología del proletariado permite y requiere pensamiento crítico y desafíos, el desafío de lo convencional, vigoroso y enérgico debate en torno a ideas, plantear problemas cardinales ante toda la sociedad y conectar la teoría y la práctica, para profundizar continuamente nuestro conocimiento de la realidad y transformarla --para conocer y cambiar el mundo-- en beneficio de la humanidad.

Bob Avakian, “El fin de una etapa
—el comienzo de una nueva etapa”

Siempre debemos estar interrogándonos a nosotros mismos y estar abiertos a que nos "interroguen" otros.

Bob Avakian, “¡Empeñarse en la revolución,
promover la producción!”

Introducción

Los escritores y los intelectuales hablamos de influencias: de los maestros que nos enseñan a apreciar y nos alientan (cuando necesitamos más que nada que nos alienten); de los pensadores cuyas exploraciones precursoras de un "campo de problemas" contribuyen a nuevos modos de pensar; de los eruditos que establecen normas de claridad, rigor y tenacidad intelectual. Al trabajar en una disciplina o en varias, agradecemos los aportes de otros porque el trabajo intelectual es parte de una empresa colectiva que toma del trabajo de los demás y construye sobre esa base, lo que requiere del estímulo, crítica y observaciones de los demás.

Bob Avakian ha sido un maestro y mentor muy especial porque conjuga una combinación poco común de pensador crítico y protagonista consciente de la historia; aparte de ser fuente de nuevo conocimiento, comunica y encarna un proyecto histórico que despierta e invita.

Como teórico, Bob Avakian ha escrito una colección de obras cuyo alcance y puntos temáticos han ampliado los horizontes del marxismo. Hablo de Las contribuciones inmortales de Mao Tsetung, ¿Conquistar el mundo? Deber y destino del proletariado internacional, Para una cosecha de dragones, Democracia: ¿Es lo mejor que podemos lograr?, Predicando desde un púlpito de huesos y sus últimas series de ensayos, como "¡Empeñarse en la revolución, promover la producción! -- Cuestiones de concepción y método".

Como presidente del Partido Comunista Revolucionario y líder del movimiento comunista internacional, se ha dedicado a trazar un camino de lucha revolucionaria transformadora en el mundo contemporáneo, bregando con las complejidades y las contradicciones de la sociedad estadounidense y del sistema mundial, y sintetizando las lecciones de la lucha de clases en el mundo. Ha analizado los grandes logros, así como las deficiencias, reveses y errores, del socialismo en el siglo 20. Mediante este proceso, ha identificado, abordado y presentado los difíciles problemas histórico-mundiales que la próxima ola de revoluciones socialistas tendrá que resolver.

Bob Avakian ha elaborado una visión vibrante y muy desarrollada de la sociedad socialista y del comunismo que nos da una comprensión más amplia y profunda de lo que significa que los oprimidos se emancipen de las cadenas de las divisiones de clase y toda forma de opresión. En relación dialéctica con el horror del mundo de hoy, esta visión se basa en la posibilidad social y material que existe hoy de que la humanidad supere la escasez y la explotación. Además, en relación dialéctica con las luchas de hoy, Avakian ha planteado claramente que en los frentes ideológico y político no se puede desafiar con éxito el orden existente sin popularizar ampliamente la visión comunista.

Pero un momento... aquí hay algo que no cuaja. Los guardianes del orden establecido nos repiten que el "comunismo ha muerto" y que la alternativa es salir a flote o hundirse en el torbellino del mercado mundial. En El falso comunismo ha muerto... ¡Viva el auténtico comunismo!y otras obras, Avakian ha combatido con audacia este embate ideológico, ha defendido el comunismo y lo ha imbuido de nueva vitalidad, validez y urgencia. O sea, sí hay otro camino, otro futuro.

Durante las últimas tres décadas, Avakian ha moldeado profundamente mi comprensión del marxismo y de lo que quiere decir hacer trabajo intelectual comunista, y mi desarrollo como economista político maoísta.

Me ha enseñado que hay un marco de referencia para evaluar la obra y vida de uno: para quién trabaja (los oprimidos y los explotados) y para qué (emancipar a la humanidad de las cadenas de toda relación e idea de opresión) y crear un mundo comunista. He aprendido que ser un intelectual comunista quiere decir hacer cierto tipo de trabajo teórico que contribuye a la capacidad de las masas de conocer y cambiar conscientemente el mundo, y desarrollar el trabajo teórico de una manera particular:con creatividad, cuestionamiento y crítica.

Trabajar con esta visión es estar abierto a las posibilidades revolucionarias, abrazarlas y luchar por plasmarlas mediante la sinuosa lucha en un mundo que cambia constantemente, y vincular el futuro con los retos y las tareas del momento.

Para mí, su defensa y práctica de un marxismo revolucionario, novedoso y científico han sentado una norma metodológica y ejemplo. Hablo de un marxismo que hay que aplicar, probar y profundizar en un mundo siempre cambiante, que se desarrolla y se nutre en medio de otras corrientes y discursos intelectuales, incluso hostiles, que rechaza el dogma y la pasividad, y examina sus propias tradiciones y principios con el microscopio de la crítica.

Sus penetrantes análisis de la dinámica del sistema mundial y sus investigaciones y cuestionamientos de "la primera ola" de revoluciones socialistas (de la Comuna de París de 1871 a la Revolución Cultural de Mao) me han dado un marco de referencia conceptual y prioridades de investigación.

He aprendido y sigo aprendiendo muchísimo de Bob Avakian. A continuación quisiera compartir algunas lecciones y algunas experiencias personales mías en el trabajo con él.

Nuevos avances teóricos: Continuar la obra de Lenin sobre el imperialismo

En 1984, salió America in Decline (La decadencia de Estados Unidos). El ímpetu y la dirección de esta obra provinieron de Bob Avakian. A raíz de sus análisis de las contradicciones cambiantes del sistema imperialista mundial, en 1975-76 llegó a la conclusión de que los dos bloques imperialistas, encabezados por Estados Unidos y por la Unión Soviética, se encaminaban hacia un choque y que existía un mayor peligro de guerra mundial. Por otro lado, señaló que la agudización y entrelazamiento de las contradicciones económicas, sociales y políticas podrían presentar las posibilidades para avances revolucionarios de manera rápida e inesperada.

Explicó que entrábamos en un momento de tensión histórica extraordinaria, una coyuntura, cuyas luchas y consecuencias podrían influir en la configuración de las relaciones mundiales "décadas enteras". La humanidad estaba ante grandes retos y potenciales oportunidades.

Responder a una gran necesidad

Avakian habla de los artistas, intelectuales y revolucionarios que logran hazañas y crean obras importantes y a veces grandes porque se proponen "responder a una gran necesidad". Sostenía firmemente que teníamos un deber internacionalista de hacer un profundo análisis de la situación mundial y explorar cómo las contradicciones que conformaban esa aguda situación manifestaban el movimiento y desarrollo subyacentes de esta época del imperialismo y de la revolución proletaria.

No emprendimos este proyecto, que llegó a ser America in Decline,como una actividad académica. El objetivo era elaborar un marco de referencia conceptual marxista-leninista-maoísta riguroso con que interpretar los fenómenos de la economía y la política del mundo y ayudar a los individuos políticamente conscientes a comprender la enormidad y los retos de la situación mundial emergente y las implicaciones para la lucha revolucionaria. Avakian nos exhortó y nos dirigió a responder a esa "gran necesidad".

America in Decline parte de la teoría y el modelo del imperialismo de Lenin y los amplía. El imperialismo es la fase superior del desarrollo capitalista, que se basa en el modo de producción capitalista, con ciertas características: el predominio de enormes empresas monopolistas y la internacionalización de los circuitos del capital. Lenin describió el imperialismo como un sistema mundial integrado y una época de transición violenta hacia un modo de producción superior: el socialismo. Analizó los rasgos estructurales del capitalismo monopólico y su dinámica, sobre todo el desarrollo desigual, las rivalidades geoestratégicas y la necesidad de que periódicamente las grandes potencias se repartan el mundo mediante la guerra.

Desde que Lenin escribió ese análisis precursor hace 65 años hasta fines de los años 1970, en el mundo se operaron importantes cambios: la destrucción de dos guerras mundiales y la reorganización de la economía mundial; el triunfo de la revolución china en 1949; el auge de luchas de liberación nacional; el surgimiento de Estados Unidos como potencia mundial hegemónica después de la II Guerra Mundial en un orden capitalista mundial altamente integrado; la expansión económica sin precedente de la posguerra y la mayor penetración capitalista en el tercer mundo; la revocación del socialismo en la Unión Soviética en 1956 y su transformación en una superpotencia capitalista en contienda con Estados Unidos; y el golpe de Estado revisionista y la revocación del socialismo en la China maoísta en 1976.

Bob concibió una tarea doble: analizar la realidad del sistema mundial (llevar a cabo investigaciones y análisis históricos y aplicar y probar planteamientos teóricos) y sintetizar a un nuevo nivel la dinámica del imperialismo. Es decir, era necesario hacer nuevos avances teóricos. Con tal fin, era necesario romper con ciertas "tradiciones" y ciertas "creencias ortodoxas" del marxismo, a saber, la economía política de la Tercera Internacional de los partidos comunistas de los años 1930.

Esa tradición propone como elemento medular que el capitalismo había dejado de ser un sistema dinámico (caracterizado por la destrucción y reestructuración de capitales, por expansión que lleva a crisis) y que se había estancado y estaba atascado en una "crisis general" rectilínea. Como corolario estratégico, postula que la revolución se desarrollará como consecuencia lineal de la agudización de la crisis económica, y que la resultante mayor pobreza y mayores luchas económicas generarán una revolución de una manera mecánica (casi alquímica).

Esto constituye una concepción equivocada del capitalismo, pues este es a la vez un sistema dinámico y una traba del desarrollo social, y un análisis erróneo y truncado del proceso revolucionario: la compenetración de los factores objetivos y subjetivos, el papel esencial de la ideología y conciencia, y el alcance general del trabajo revolucionario.

Era curioso, si bien concordaba de lleno con los métodos de Bob, que criticáramos las tradiciones del movimiento comunista internacional para aplicar el marxismo a nuevos retos y hacer un aporte al mismo movimiento.

Fertilización cruzada intelectual y "escuchar bien"

Bob me animó a mí, y a otros que trabajaban en el proyecto que llegó a ser America in Decline,a organizar reuniones y diálogos con economistas políticos marxistas y radicales: individuos que trabajaban en teorías del comercio internacional, las tendencias de la rentabilidad de los capitales estadounidenses, la industrialización en el tercer mundo y otras áreas. Asistió a algunas reuniones, leyó omnívoramente y aportó gran entusiasmo y firmeza a los debates.

Me acuerdo de un debate sobre el "intercambio desigual" (sobre las relaciones de comercio y precios y las transferencias de valor mediante los mecanismos del mercado mundial). Bob argumentaba firmemente que la subordinación de los países oprimidos es una característica estructural del sistema imperialista mundial y que, aparte de los mecanismos económicos que causan y refuerzan tal dependencia, los marxistas debían tomar en cuenta las relaciones desiguales de poder y las estructuras imperiales de control político. (En ¿Conquistar el mundo?, describiría la relación entre los países opresores y los oprimidos como una "relación de producción", un concepto que en America in Decline fue un eje central del análisis de la dependencia en el tercer mundo).

En los debates, me impresionó la habilidad de Bob de "escuchar bien", como lo expresa un amigo filósofo. Por marcadas que fueran las divergencias que pudiera haber y hubo, escuchaba de manera detenida, respetuosa y crítica los argumentos y posiciones de los demás. Barajaba los argumentos e identificaba puntos clave. Debatía con vigor desde un punto de vista marxista-leninista-maoísta para obtener claridad y elevar el nivel, a veces planteando los problemas con otro enfoque.

Aunque pensara que alguien en líneas generales "estaba completamente errado", si aportaba importantes observaciones, indicaba posibles frentes de investigación o hacía críticas útiles de nuestro trabajo, buscaba aprender de ellos. Me acuerdo de un profesor que rechazaba bastante a Lenin pero que investigaba la aplicación de las categorías marxistas del valor a las estadísticas del producto e ingresos nacionales. Bob apreciaba su trabajo y lo estudió; pero debatió con él sobre Lenin y el imperialismo.

Nuestro equipo llevaba dos años investigando y redactando capítulos sobre diferentes temas: la banca y el crédito, la agricultura, los flujos de capital hacia los países avanzados y menos desarrollados. Eran labores útiles porque descubrían importantes tendencias y rasgos del sistema mundial. Bob los comentaba y criticaba mucho con rigor y a veces, para alivianarnos, con su conocido sentido del humor.

Una vez le mandé un borrador de un capítulo sobre las tendencias de la acumulación en Estados Unidos. En la parte sobre los patrones de empleo de entonces, señalé que una importante porción de la fuerza de trabajo de menos de 30 años había trabajado en un momento u otro en McDonald's (tendencia que aún es vigente hoy) y escribí con chispa (a mi parecer): "son dos frituras de carne de res, lechuga, queso y pepinos en un bolillo de ajonjolí". Bob escribió sus acostumbradas observaciones en los márgenes pero al lado de estas palabras escribió con grandes letras de molde: "¡FALSO: son dos frituras de carne de res, lechuga, queso y pepinos con una salsa especial,en un bolillo de ajonjolí!". Se me olvidó poner la salsa. ¡Bob conoce de cocina y del marxismo!

Nuestro equipo avanzaba: generábamos datos, identificábamos importantes puntos de análisis y teorizábamos ciertos elementos del análisis. Ya teníamos una enorme colección de capítulos, con un problema: aún estudiábamos el sistema con un enfoque exageradamente empírico-descriptivo, sin un andamiaje teórico para comprender y explicar lo que Marx llamó "el orden natural de las cosas".

Era hora de reflexionar sobre el proyecto y reorganizarnos y, de ser posible, avanzar hacia una síntesis teórica superior para organizar, guiar y moldear el trabajo empírico. Era necesario dar un salto teórico.

Abordar problemas, hacer avances teóricos

Con el fin de sortear estos problemas, elaborar un nuevo plan de investigación y desarrollar la arquitectura de America in Decline,Bob me invitó a pasar un tiempo con él. El trabajo sostenido con Bob Avakian, este líder sobresaliente, fue una experiencia estimulante que cambió mi vida: una lección de marxismo aplicado, un laboratorio de dialéctica. Aparte de sus ideas, sentí con mucha fuerza el poder de la sensibilidad de Bob: el calor, el humor, el gran amor por las masas.

¿Cómo abordamos los problemas? Un ejemplo: nos adentramos en el concepto básico de la producción de mercancías y retomamos la exposición de Marx en El capital. Pero Bob también los abordaba estudiando cómo las relaciones de mercancías y la competencia capitalistas obraban de formas altamente socializadas y disfrazadas, por ejemplo, en el entonces capitalismo de estado de la Unión Soviética. Descubrimos cómo la propiedad se manifestaba en la forma de propiedad estatal pero las interacciones económicas en la sociedad eran una competencia entre los bloques de capitales (altamente concentrados). Así pudimos construir la presentación en America in Decline de los elementos básicos de la producción de mercancías capitalista.

Fue un tira y afloje constante entre descubrimientos empíricos y puntos de teoría. Bob no se contentaba con un nivel superficial de análisis y cuando encontramos datos que iban contra nuestro análisis existente o el análisis tradicional del movimiento comunista, teníamos que abordar ese problema. Veamos un ejemplo:

La gran mayoría de los flujos de capitales en el mundo, entonces y ahora, se dan entre los países capitalistas avanzados. Así que, ¿cómo vemos el peso de las inversiones en el tercer mundo? Analizamos los datos y debatimos las controversias teóricas, como el carácter de las superganancias que se generan en el tercer mundo, escrutamos nuestro propio trabajo y estudiamos las obras y descubrimientos de gente de posiciones muy divergentes.

Bueno, para Bob no era permisible partir de una noción predeterminada o moralista sobre la importancia del tercer mundo para el imperialismo, pero tampoco era permisible sacar conclusiones empíricas a partir de una mera lista de datos (los datos jamás se explican por su cuenta). Tuvimos que ir más abajo y lo hicimos. En este ensayo no puedo resumir nuestro método y los argumentos, pero sí que identificamos el papel cualitativo y estratégico que tienen las inversiones y las transformaciones imperialistas en los países neocoloniales sobre el proceso de acumulación mundial y su impacto en la rentabilidad global del capital imperialista.

Estos debates eran parte de nuestro proyecto global de conceptualizar con mayor profundidad la estructura y el movimiento y desarrollo del sistema imperialista mundial. Ya hablé de la importancia que Lenin dio a la ley del desarrollo desigual, que se manifiesta mediante la rivalidad entre los imperialistas, las posiciones de fuerza cambiantes y la necesidad que tienen las potencias imperialistas en ciertos momentos de hacer un nuevo reparto del mundo mediante la guerra.

Avakian planteó que lo que Lenin describió era parte de una dinámica mayor, lo que llamaría el "movimiento espiral/coyuntural". Como este planteamiento constituye una importante contribución a la economía política marxista-leninista-maoísta (que fundamenta y se desarrolla en America in Decline),es útil resumir brevemente algunos puntos clave.

Una espiral de desarrollo mundial es una etapa o período en el desarrollo de la contradicción entre la producción social y la apropiación privada, que es la contradicción fundamental del capitalismo. Un conjunto específico de contradicciones y factores en el mundo moldea cada espiral, especialmente, hasta ahora en la historia del imperialismo, las relaciones entre los imperialistas (sobre todo las luchas por un nuevo reparto del mundo) y las relaciones entre los imperialistas y las fuerzas en su contra. Una espiral es también un marco internacional para la acumulación de capital.

El desenlace de la II Guerra Mundial puso en movimiento una espiral específica de desarrollo mundial, con el papel líder y organizador de Estados Unidos en el orden imperialista mundial y otros rasgos particulares clave.

En ciertos momentos del desarrollo de las espirales, las contradicciones del sistema mundial se agudizan muchísimo y se entrelazan fuertemente, lo que provoca explosiones violentas (guerras mundiales y revoluciones) o dramáticos virajes del poder (como el derrumbe de la Unión Soviética y su bloque en 1989-91). Estas son coyunturas histórico-mundiales por las cuales se resuelven (aunque de manera temporal y parcial) las contradicciones típicas de una espiral y se vuelven a fundir las relaciones mundiales y se ponen los cimientos para reorganizar la economía imperialista mundial.

En dos ocasiones en el último siglo, una guerra mundial ha sido el punto de viraje de una espiral. Hasta ahora, la revolución proletaria se ha desarrollado como parte de este movimiento básico del imperialismo y ha influido en él.

Bob venía desarrollando este planteamiento. Lo debatimos, lo sometimos a pruebas empíricas y demostramos su valor analítico. En el caso de muchos problemas importantes de investigación y teoría que abordamos, primero los resolvimos a un nivel y después planteamos nuevos puntos de investigación. En el proceso entero, logramos una síntesis superior de la dinámica espiral/coyuntura y aclaramos más puntos. America in Decline tomaba forma.

El marxismo es un ismo de forcejeos

Admito que Bob me empujaba a los límites de mi comprensión pero también me animaba a desarrollar y profundizar el análisis. Tiene un maravilloso método para sintetizar los problemas y estimular con planteamientos polémicos, observaciones críticas sobre la teoría y la práctica del marxismo y cuestiones de filosofía.

En los debates, Bob se ocupaba del problema filosófico de las ideas de "movimiento típico": cierta tendencia determinista burda de la tradición marxista de ver el desarrollo histórico como patrones fijos o consecuencias y desenlaces predeterminados. Esta tradición subestima la compleja interdependencia de diversos niveles de la sociedad, la base económica y la superestructura, el papel de la lucha revolucionaria, el accidente y la contingencia histórica.

Bob venía reflexionando y escribiendo mucho sobre el problema del "movimiento típico", conectándolo con observaciones y debates de las ciencias biológicas y otras áreas fuera del materialismo histórico.

Tales debates eran una parte importante de nuestras labores. Buscábamos identificar y teorizar cierta "dinámica estructural" de la época del imperialismo y a la vez conocer la especificidad histórica de períodos particulares de desarrollo. Por ejemplo, analizábamos tanto los elementos universales como los particulares de los desenlaces de la I y la II Guerra Mundial.

A Bob le encanta citar la enseñanza de Mao de que "el marxismo es un ismo de forecejeos". ¡Y sí lo es! Forcejeábamos con los problemas del análisis aplicando las herramientas del marxismo y forcejeábamos con las herramientas del marxismo abordando el reto de analizar estructuras y procesos complejos. Una situación muy exigente, muy estimulante y muy loca (Bob es partidario de divertirse).

Hace poco me hizo acordar de todo ello una entrevista al neurocientífico Gerald Edelman. Hablando de un instituto de investigación que dirige, comentó que es importante tener un ambiente intelectual que aliente el cuestionamiento y nuevos avances analíticos. Afirmó que es necesario poder hacer preguntas, aunque a veces al comienzo no se sepa cómo plantearlas; ser abierto a nuevos puntos de vista; y dejar que las ideas se cuezan e ir checándolas hasta el fin, que todo ello es valioso aunque no lleve derecho a soluciones. Y finalmente soltó que si se hace bien, a veces la cosa es un poco loca. Ah... me suena mucho al trabajo con Bob.

Recuerdo una discusión sobre el movimiento espiral/coyuntural. Hablábamos de la post II Guerra Mundial y de que el marco histórico específico y la trayectoria del desarrollo no podía continuar indefinidamente (si bien no se podía determinar de antemano qué duración tendría) y que podría llevar a una reorganización convulsiva. Contrastábamos ese análisis con los modelos de ciclos de acumulación extendidos, de largos auges económicos periódicos seguidos de largas contracciones periódicas.

Yo hice un par de preguntas, él me miró y me dijo: déjame mostrártelo. Brincó de su silla, comenzó a agitar los brazos y los levantó sobre la cabeza juntándolos, mientras de su boca salía el sonido de un aleteo. Cuando tenía los brazos extendidos hasta el límite, oí un fuerte trueno de las manos. Pienso que capté lo del movimiento espiral/coyuntural, ¿o no? A la mañana siguiente en el baño, cuando extendí la mano hacia el rollo de papel, vi unos garabatos escritos ahí: "No olvides la coyuntura". Solté una gran carcajada; afuera Bob soltó una carcajada más fuerte (los lectores mayores recordarán el comercial de papel higiénico con el mismo rollo).

America in Decline salió en 1984. Bob dijo que era necesario hacer nuevos avances teóricos para comprender lo que pasaba en el mundo. Partiendo de las leyes del capital tal como se manifiestan y compenetran con la lucha de clases en la época del imperialismo, ampliamos la teoría de Lenin sobre el imperialismo y la aplicamos y probamos mediante análisis concretos. Pronosticamos ciertos sucesos y desenlaces.

Interrogarnos a nosotros mismos, resumir errores y abordar la realidad más a fondo

El PCR concluyó que la intensificación de la rivalidad entre el imperialismo yanqui y el socialimperialismo soviético, en interacción con otras contradicciones, iba a llevar a una guerra mundial, a menos que la revolución la impidiera en partes grandes y/o estratégicas del mundo. Como sabemos, la situación no se desenvolvió así. En 1989-91, se dio un cambio dramático de las relaciones internacionales: se derrumbó la Unión Soviética y su bloque. Así se resolvieron las agudas contradicciones que llevaban al mundo a la guerra mundial en los años 1980.

Tras el derrumbe, se operaron muchos cambios económicos y políticos importantes en el mundo. Un parteaguas fue que Estados Unidos se constituyó en superpotencia imperialista única, así como mayor rivalidad económica entre las potencias imperiales y una mayor ola de globalización.

Tenía ganas de debatir esta y otras cuestiones. Tuve la oportunidad de trabajar de nuevo con Bob, pero con un punto de partida distinto al que esperaba. Me explicó que, si bien era necesario analizar las nuevas configuraciones y tendencias del poder en la economía mundial, primero era necesario revisar a fondo nuestro análisis sobre los años 1980 y descuartizar las conclusiones incorrectas que habíamos sacado (dónde erramos y por qué) y reforzar el lado correcto de nuestros planteamientos.

Bob subrayó que no podíamos analizar los errores de manera superficial, que era necesario agarrarlos por los cuernos y que un importante punto de orientación era dar a conocer nuestra autocrítica. Para él, no se trataba de honestidad intelectual y escrupulosidad, por importantes que las considere. Para elevar el nivel y popularizar el método científico crítico marxista-leninista- maoísta, era nuestro deber identificar y descuartizar las deficiencias de nuestro análisis y las debilidades de nuestro método. Para profundizar el análisis de la situación mundial y de las nuevas tendencias de peso, era necesario integrar a gente de dentro y fuera del partido al proceso de bregar con estas cuestiones.

Bob siempre se ha interrogado a sí mismo y aceptado que los demás cuestionen sus propias ideas. Como marxista-leninista-maoísta, no considera que Marx, Lenin y Mao "sean ajenos" al escrutinio crítico y evaluación. (Recomiendo fuertemente que lean ¿Conquistar el mundo? Deber y destino del proletariado internacional). Bob ha analizado qué pasa cuando el marxismo deja de interrogarse a sí mismo: es una fórmula para el embobamiento intelectual, la pasividad y el escepticismo.

Para Bob, la teoría revolucionaria tiene una cualidad que sacude y hasta perturba: cuestiona verdades y tradiciones establecidas y lanza nuevos retos en el proceso de profundizar el conocimiento de los cambios del mundo. No es ponerlo todo en duda sino basarse más a fondo en el movimiento y desarrollo de la realidad, y reforzar las bases del análisis científico. Para mí ha sido un proceso requeteestimulante, aunque (sobre todo) tenga que luchar por seguirle el paso.

En la elaboración de nuestra autocrítica, que no resumiré aquí por ser muy extensa y polifacética, trabajamos a dos niveles básicos. Examinamos las partes erróneas de nuestro análisis de las tendencias en el mundo en los años 1980 y por qué; y las debilidades metodológicas de la teoría y aplicación del modelo de "espiral/coyuntura" en America in Decline que posteriormente quedaron más a la vista. (Pecamos de ciertos elementos de las ideas de "movimiento típico" que habíamos criticado).

Como fruto de esa autocrítica y mayor investigación y análisis, salió en 2000 la obra Apuntes sobre economía política: Nuestro análisis de los años 80, cuestiones de metodología y la actual situación mundial.

El objetivo, después de todo...

Mediante el trabajo con Bob y con su dirección en torno a America in Decline y Apuntes sobre economía política,llegué a apreciar más a fondo su método y su análisis del marxismo como una ciencia viviente en desarrollo al servicio de la transformación revolucionaria del mundo, y a apreciar más a fondo sus métodos de trabajo y dirección y su visión de qué es un partido de vanguardia maoísta.

No se trata de que la vanguardia siempre tiene la razón y que siempre tiene la solución a cada problema importante (y si uno ve así las cosas, ya es causa perdida). Bob Avakian señala que ser la vanguardia que asume el deber histórico de dirigir a las masas a rehacer el mundo implica y requiere tener la ciencia, la metodología y la cosmovisión con que abordar la realidad de la manera más científica y global, o sea, buscar la verdad. Quiere decir ser capaz de dirigir, desencadenar y aprender de los demás; de reconocer y resumir los errores; y de estar abierto a que te critiquen los demás.

Mucho depende de todo eso. El objetivo, después de todo, es que la humanidad conozca y cambie el mundo.

Raymond Lotta es un economista político maoísta. Entre sus obras figuran: America in Decline, La Unión Soviética: ¿Socialista o socialimperialista? y Economía maoísta y el camino revolucionario al comunismo.Ha dado muchas conferencias en Estados Unidos, India, México y Filipinas.

 

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