Crimen Yanqui Caso #47: El bombardeo de Camboya de 1969 a 1973

Bob Avakian escribe que una de las tres cosas que tiene “que ocurrir para que haya un cambio duradero y concreto hacia lo mejor: Las personas tienen que reconocer toda la historia propia de Estados Unidos y su papel en el mundo hasta hoy, y las correspondientes consecuencias terribles”. (Ver "3 cosas que tienen que ocurrir para que haya un cambio duradero y concreto hacia lo mejor").

En ese sentido, y en ese espíritu, “Crimen yanqui” es una serie regular de www.revcom.us. Cada entrega se centrará en uno de los cien peores crímenes de los gobernantes de Estados Unidos, de entre un sinnúmero de sanguinarios crímenes que han cometido por todo el mundo, de la fundación de Estados Unidos a la actualidad.

La lista completa de los artículos de la serie Crimen Yanqui

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Los mapas estadounidenses de los bombardeos muestran que en grandes zonas de Camboya casi cada kilómetro cuadrado fue bombardeado. El bombardeo de Camboya no fue parte de una estrategia de “paz”, sino parte de una estrategia de tratar de ganar la guerra, o por lo menos impedir una humillante derrota yanqui y concluir la guerra bajo términos favorables al imperialismo estadounidense.

El crimen: 

La noche del 18 de marzo de 1969, en el apogeo de la guerra de Vietnam, 60 bombarderos B-52 estadounidenses descargaron una lluvia de explosivos sobre Camboya. En el momento, un funcionario estadounidense dijo: “Nos habían dicho… que esos bombardeos de saturación de los B-52 serían tan devastadores que nada podría sobrevivir”.

Así empezó la primera campaña estadounidense de bombardeo de saturación desde el aire. La llamaron “Operación Menú” y por 14 meses los aviones B-52 y F-111 descargaron 98.723 toneladas de explosivos en 3800 vuelos sobre ese país del sur de Asia que es menos de la mitad del tamaño del estado de California. Camboya (y Laos) comparten fronteras con Vietnam, y el sendero Hồ Chí Minh (que lleva el nombre del líder vietnamita) que suministraba a las fuerzas de liberación vietnamitas atravesaba Camboya. Esta ruta militar y logística sumamente efectiva, y las bases vietnamitas a lo largo del sendero, fueron el objetivo del bombardeo. Pero no fueron “ataques quirúrgicos”. Destruyeron por completo vastas zonas del campo exuberante y todo lo que se movía.

Un sobreviviente de Camboya describió el horror: “Escuchamos un sonido escalofriante que hizo temblar el suelo, como si la tierra se estremeció, subió y bajó debajo de nuestros pies. Enormes explosiones alumbraron el cielo como gigantescos relámpagos; eran los aviones B-52 de Estados Unidos”.

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El 18 de marzo de 1969, en el apogeo de la guerra de Vietnam, 60 bombarderos B-52 de la fuerza aérea yanqui descargaron una lluvia de explosivos sobre Camboya. Durante los próximos 14 meses los aviones B-52 y F-111 descargaron 98.723 toneladas de explosivos en 3800 vuelos sobre ese país.

Se había tomado la decisión sobre el bombardeo de saturación de Camboya unos días antes, después de una reunión con desayuno en la oficina del presidente en la Casa Blanca. Los ataques iniciales de Operación Menú se llamaban “Almuerzo” y cubrieron una zona de 26 kilómetros cuadrados. Otras misiones de bombarderos llevaban designaciones parecidas: “Cena”, “Bocadillo”, “Comida” y “Postre”. Esos nombres en clave les mantuvieron en secreto los bombardeos a casi todo el mundo — tanto los camboyanos como otros indochinos, las masas populares de Estados Unidos e incluso sectores enteros de la clase dominante estadounidense como el Congreso [salvo cinco congresistas informados en secreto unos meses después, y que guardaron silencio].

Un funcionario de la embajada yanqui en Camboya a principios de los años 1970 escribió esto recientemente: “Entrevisté a refugiados de las zonas bombardeadas, y la mayoría no tenía la menor idea de lo que les había pasado. El cielo se volvió rojo y la tierra se estremeció, así que corrieron para salvarse. Pues, para ellos pudo haber sido una especie de desastre natural. Unos llegaron en carretas arrastradas por buyes en que llevaron sus casas desmanteladas”.

Entre marzo de 1969 y agosto de 1973, Estados Unidos descargó por lo menos medio millón de toneladas de bombas sobre Camboya (unos calculan entre 2,5 y 2,7 millones de toneladas), lo que incluía el napalm, una gelatina de gasolina que se pega al cuerpo y quema —literalmente fríe— la piel. Además, Estados Unidos descargó bombas de racimo. Una sola bomba de racimo disemina docenas, hasta cientos, de proyectiles sobre un área, a veces del tamaño de una cancha de fútbol, y hace trizas a sus víctimas, cortando miembros, órganos, torsos y cabezas. Una estimación hecha por las fuerzas armadas yanquis calcula que durante 9.500 vuelos sobre Camboya descargaron 87.000 bombas de racimo. Al igual que las víctimas de bombas nucleares, las víctimas del napalm y las bombas de racimo quedan tan física y mentalmente mutiladas, el sustento de vida y la vida misma destruida, que los sobrevivientes dicen que envidian a los muertos.

En la primavera de 1970, Estados Unidos escaló el ataque contra Camboya con la “Operación Pacto de Libertad”, una invasión terrestre de soldados yanquis y survietnamitas. Cuando a fines de abril el presidente Nixon informó por la tele de la invasión a Camboya, protestas masivas y militantes estallaron inmediatamente en secundarias y universidades. El 4 de mayo, la Guardia Nacional de Ohio abrió fuego contra estudiantes de la universidad de Kent State y dejó cuatro muertos y nueve heridos. Unas dos semanas después, pasada la medianoche, efectivos de la Guardia Nacional de Misisipí abrieron fuego contra los dormitorios de la universidad de Jackson State matando a dos y dejando 12 heridos. Los estudiantes de unas 450 escuelas de todo Estados Unidos contestaron con una huelga nacional de cuatro millones de estudiantes que cerraron campuses, al mismo tiempo que el gobierno mandaba a más efectivos de la Guardia Nacional en 16 estados.

Camboya se había declarado neutral en la guerra entre Estados Unidos y Vietnam, pero el hecho de que permitió que el sendero Hồ Chí Minh atravesiera su territorio y que en Camboya también existía un creciente movimiento de resistencia anti-yanqui, le hicieron blanco en una guerra que estaba abarcabando la mayor parte del sureste de Asia. En ese entonces Camboya gozaba de exuberante vegetación y tierra cultivada. Estados Unidos roció químicos tóxicos como Agent Orange, un defoliante y herbicida que deshoja las plantas y los árboles, destruye la agricultura y envenena la vegetación, los sembríos y el ganado, así como a los seres humanos. Durante un período de dos semanas, del 18 de abril al 2 de mayo de 1969, roció con Agent Orange casi 1800 kilómetros cuadrados de la provincia de Kompon Cham.

Las bombas yanquis destruyeron aldeas campesinas, muchas azotadas por decenas de atques aéreas durante varias horas y casi totalmente destruidas. Como dijo un testigo ocular de la guerra aérea yanqui: “Tres [aviones] F-111 bombardearon justo en el centro de mi aldea, dejando muertos a 11 de mis familiares. Mi papá sobrevivió, pero fue herido. En ese momento no había ni un solo soldado en la aldea o sus alrededores. También murieron 27 otros aldeanos que habían buscado refugio en una zanga cuando cayeron precisamente allí dos bombas”.

Tras años de bombardeos sin cesar, toda la mitad este de Camboya quedó devastada, la que incluía un amplio cinturón alrededor de la capital Phnom Penh. Los mapas estadounidenses de los bombardeos muestran que en grandes zonas de Camboya casi cada kilómetro cuadrado fue bombardeado. Todo esto destruyó la economía y vida agrícola rural de Camboya. Los campesinos buscaron refugio en las ciudades, principalmente Phnom Penh. Se calcula que, como resultado directo de los bombardeos, murieron entre 100.000 y 600.000 personas, principalmente civiles. Es probable que, durante este tiempo, cientos de miles más murieran debido al desplazamiento, enfermedades y hambruna. Más de 2 millones de personas, el 25% de la población, fue expulsada del campo. Todo lo cual creó una enorme crisis de refugiados y de escasez de alimentos, albergues y otras necesidades básicas que perduró mucho después de la cesación de los bombardeos yanquis en agosto 1973.

Los criminales:

El presidente estadounidense Richard Nixon, que ordenó el bombardeo, diciendo: “Quiero que helicópteros de ataque estén ahí. Eso quiere decir helicópteros armados, los [aviones] DC-3, todo lo que pueda volar y sea capaz de destruir a personal… y quiero que manden todo lo que pueda volar para aplastarlos. Que no haya limitaciones ni de millas ni de presupuesto…”H.R. Halderman, jefe de gabinete de Nixon, que en su diario admite que le animó a Nixon a bombardear Camboya. Secretario de Estado Henry Kissinger, que retransmitió la orden al general Alexander Haig“Quiere una campaña masiva de bombardeo en Camboya…. Todo lo que vuele, sobre todo lo que se mueva…” (lo cual aparentemente le causó risas a Haig). El presidente estadounidense Lyndon B. Johnson, que ya había ordenado el bombardeo de Camboya entre 1965 y 1968, lanzando 2565 ataques aéreos y descargando 214 toneladas de bombas. Los Jefes de Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, la Fuerza Aérea y las demás ramas militares de Estados Unidos, y la CIA, porque todos participaron en llevar a cabo los bombardeos. La CIA también había respaldado o incluso orquestado el golpe de estado de marzo de 1970 en Camboya que destituyó al gobierno del príncipe Norodom Sihanouk y puso en su lugar a Lon Nol, títere de Estados Unidos. Otros criminales son el almirante John S. McCain, Jr., que comandó las fuerzas del Pacífico; el secretario de defensa Melvin Laird; el general Bruce Holloway; el teniente general Alvan C. Gillen Jr.; el general de la Fuerza Aérea George S. Brown y muchos más de la administración de Nixon.

Los gobiernos títeres de Camboya (Lon Nol) y de Vietnam del Sur (Nguyen Van Thieu) y sus ejércitos mercenarios.

La coartada:

El 30 de abril de 1970, Nixon dijo que se había aumentado “la actividad enemiga en Camboya, Laos y Vietnam del Sur… [y que] peligraba la vida de los [soldados] estadounidenses que quedaban en Vietnam”. Dijo que los norvietnamitas habían intensificado la agresión, especialmente en Camboya, y por tanto el bombardeo de Camboya era necesario para lograr “la paz” — para ganar tiempo para retirar las tropas yanquis de Vietnam y reemplazar a los estadounidenses con soldados vietnamitas, o sea la vietnamización de la guerra.

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Lo BAsico, de los discursos y escritos de Bob Avakian   

Hoy en día se oye con frecuencia, de la boca de funcionarios del gobierno y otros, que solamente el 1 por ciento de la población está en las fuerzas armadas estadounidenses pero que este 1 por ciento está combatiendo por la libertad del otro 99 por ciento. No obstante, he aquí la verdad: en realidad, ese 1 por ciento, en las fuerzas armadas, está combatiendo por el otro 1 por ciento: los grandes capitalistas imperialistas que manejan este país —que controlan la economía, el sistema político, las fuerzas armadas, los medios de comunicación y otras instituciones importantes— y que dominan grandes partes del mundo, desatando caos y causando gran sufrimiento literalmente para miles de millones de personas. En realidad, ese 1 por ciento en las fuerzas armadas está matando y a veces muriendo por la “libertad” de esos capitalistas imperialistas— su libertad de explotar, oprimir y saquear.

—Bob Avakian, Lo BAsico 1:5

El verdadero motivo:

El bombardeo de Camboya no fue parte de una estrategia de “paz”, sino parte de una estrategia de tratar de ganar la guerra, o por lo menos impedir una humillante derrota yanqui y concluir la guerra bajo términos favorables al imperialismo estadounidense.

Para fines de la década de los 1960, Estados Unidos estaba perdiendo la guerra contra las fuerzas de liberación nacional de Vietnam: el Ejército Popular de Viet Nam (EPV), el ejército norvietnamita; y las Fuerzas Armadas Populares de Liberación de Vietnam del Sur, las fuerzas armadas del Frente de Liberación Nacional (FLN). Estados Unidos estaba perdiendo la guerra mundial por la opinión pública sobre la guerra. Se estaban dando enormes protestas por todo el mundo, incluido en Estados Unidos. El Partido Pantera Negra había exhortado a sus militantes a combatir del lado de los vietnamitas en contra del imperialismo yanqui.

Para la clase dominante de Estados Unidos, la destrucción del sendero Hồ Chí Minh y la separación del norte y el sur eran clave para lograr una victoria o por lo menos una retirada “honorable”. Estados Unidos había lanzado la guerra contra Vietnam para impedir lo que llamaba el “efecto dominó”, la idea de que, si un país cayera bajo el comunismo o el nacionalismo revolucionario, entonces los demás países cercanos podrían caer como dominós, así afectando el dominio imperialista de la región y sus esfuerzos por contener a la China revolucionaria, y a la Unión Soviética que para ese entonces ya era una potencia imperialista y rival de Estados Unidos.

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Vietnam fue el primer dominó que el imperialismo yanqui quería impedir que cayera, pero también se preocupaba de Camboya.

Muchas fuerzas del sureste de Asia, incluidas en Camboya, apoyaban y se solidarizaban activamente con Vietnam del Norte / EPV y el FLN. Y una manera de expresar ese apoyo era defender, o abierta o tácitamente, el sendero Hồ Chí Minh. En Camboya, el príncipe Sihanouk se había declarado neutral ante la guerra de Estados Unidos contra Vietnam. Camboya había rechazado abiertamente toda “ayuda estadounidense, ya sea militar, económica, técnica o cultural”, y en cambio había pedido ayuda a la China socialista. Para Estados Unidos eso era inaceptable en un momento cuando necesitaba apuntalar a dictadores pro yanquis en Asia, lo que incluía golpes de estado respaldados u orquestados por la CIA como ya había hecho en Vietnam del Sur en 1963. En marzo de 1970, hizo lo mismo en Camboya con un golpe de estado para sacar a Sihanouk y reemplazarlo con Lon Nol, un títere anticomunista y pro yanqui.

En Camboya, Estados Unidos también tenía la necesidad y deseo de destruir a la insurgencia interna (los Jemeres Rojos) que había crecido como resultado de los bombardeos e invasión yanquis. Estados Unidos siguió bombardeando a Camboya por casi un año después de haber firmado el acuerdo de paz con Vietnam del Norte y con el Gobierno Provisional Revolucionario del Vietnam del Sur en enero de 1973. Entre marzo y mayo de 1973 el tonelaje de bombas descargadas sobre Camboya más que duplicó la cantidad de todo 1972.

Cuando Estados Unidos retiró sus fuerzas de Indochina, el régimen de Lon Nol colapsó y dejó un vacío. En 1975 los Jemeres Rojos1 que se oponían a Estados Unidos, entraron a Phnom Penh y se apoderaron de un país en ruinas, destrozado por la guerra.

Nota de la redacción: Hoy el régimen de Trump y Pence exige que Camboya se responsabilice de una deuda de 500 millones de dólares, con intereses. Estados Unidos hizo el préstamo de $274 millones, de un programa yanqui llamado “Comida para la Paz”, al régimen pro Estados Unidos de Lon Nol durante el bombardeo de saturación yanqui de Cambodia, obligando a los campesinos a huirse del campo. El préstamo era para comprarle a Estados Unidos arroz, trigo, aceite y algodón para alimentar a la población que se moría de hambre, precisamente debido a los bombardeos e invasión yanquis.

 

Fuentes

The CIA: A forgotten history, US Global Intervention Since World War 2 [La CIA: Historia olvidada, intervención mundial estadounidense desde la II Guerra Mundial], William Blum, Zed Books Limited, 1986.

Cambodia Appeals to Trump to Forgive War-Era Debt” [Camboya pide a Trump que perdone la deuda de los años de guerra], Julia Wallace, New York Times, 2 de abril de 2017.

Operation Menu”; “Operation Freedom Deal”; “Student Strike of 1970” [Operación Menú; Operación Trato de Libertad; Huelga Estudiantil de 1970] www.en.wikipedia.org.

Haig Said Nixon Joked of Nuking Hill” [Haig dijo que Nixon se burló de lanzar un arma nuclear sobre el Congreso], Michael Dobbs, Washington Post, 27 de mayo de 2004.

Bombs Over Cambodia” [Bombas sobre Camboya], Taylor Owen y Ben Kiernan, The Walrus, octubre de 2006.

Making More Enemies than We Kill? Calculating US Bomb Tonnages Dropped on Laos and Cambodia and Weighing Their Implications” [¿Creando más enemigos que los que matamos? Calcular el tonelage de bombas descargadas sobre Laos y Camboya y sopesar sus implicaciones], y “Bombs Over Cambodia: New Light on US Air War” [Bombas sobre Camboya: Nueva luz sobre la guerra aérea estadounidense], Ben Kiernan y Taylor Owen, The Asia-Pacific Journal, 27 de abril de 2015 y 2 de mayo de 2007, respectivamente.

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NOTAS:

1. Vea el análisis y lecciones esenciales de la perspectiva y programa de los Jemeres Rojos, en EL NUEVO COMUNISMO de Bob Avakian, pp. 313-316. [volver]

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