Crimen Yanqui: Caso #45: La invasión de Playa Girón, 1961

Bob Avakian escribe que una de las tres cosas que tiene “que ocurrir para que haya un cambio duradero y concreto hacia lo mejor: Las personas tienen que reconocer toda la historia propia de Estados Unidos y su papel en el mundo hasta hoy, y las correspondientes consecuencias terribles”. (Ver "3 cosas que tienen que ocurrir para que haya un cambio duradero y concreto hacia lo mejor").

En ese sentido, y en ese espíritu, “Crimen yanqui” es una serie regular de www.revcom.us. Cada entrega se centrará en uno de los cien peores crímenes de los gobernantes de Estados Unidos, de entre un sinnúmero de sanguinarios crímenes que han cometido por todo el mundo, de la fundación de Estados Unidos a la actualidad.

La lista completa de los artículos de la serie Crimen Yanqui

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Un avión B-26 mercenario derribado.

EL CRIMEN:

El 15 de abril, 1961, un ejército mercenario de contrarrevolucionarios cubanos en exilio (a menudo conocidos como “gusanos”) invadió a Cuba con el fin de tumbar al gobierno de Fidel Castro. Lo organizó, armó y dirigió la CIA, la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos.

La primera fase de la invasión fue un ataque aéreo sorpresa a Cuba con pilotos entrenados por la CIA, cuyo objetivo fue eliminar la pequeña fuerza aérea cubana en anticipación de una invasión marítima de 1.300 mercenarios asimismo entrenados por la CIA. El ataque destruyó aproximadamente la mitad de los aviones cubanos, pero no todos, un hecho que sería importante en los próximos días.

Tras el ataque, una flotilla de buques de carga alquilados partió de un puerto en Nicaragua rumbo a Cuba llevando a los 1.300 soldados de la “Brigada 2506”. Iban escoltados por un portaaviones y cinco destructores de la Marina de Estados Unidos.

Según el plan para la invasión, redactado por la cúpula de la CIA y aprobado por el secretario de Estado estadounidense Dean Rusk, la Junta de Jefes de Estado Mayor y el presidente John Kennedy, los mercenarios fuertemente armados establecerían una cabeza de playa en la costa relativamente remota de la Bahía de Cochinos, la Playa Girón.

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El plan escrito por la CIA para derrocar al gobierno cubano y asesinar a su alta dirección política, con el título, “A Program of Covert Action Against the Castro Regime” [Un programa de acción secreta contra el régimen de Castro]. (Haga clic para ampliar la imagen).

Una vez en la playa los tres grupos se unirían, con aviones suministrados por la CIA cubriéndolos. La Marina yanqui les suministraría armamento pesado como tanques de guerra y maquinaria de desplazamiento de tierra. Luego, desde Florida se llevaría a la Playa Girón por avión a un “Consejo Revolucionario Cubano” que Estados Unidos reconocería como el nuevo gobierno legítimo de Cuba. Eso, según la CIA, le otorgaría a Estados Unidos el derecho de intervenir directamente.

El plan empezó a desbaratarse antes de que los primeros invasores pusieran un pie en la playa. Los invasores encontraron obstáculos que no habían anticipado como el arrecife de coral en la Bahía de Cochinos. La CIA esperaba que la invasión fuera a suscitar protestas o levantamientos contra el gobierno cubano. En vez, en los próximos días los cubanos salieron en grandes manifestaciones enfurecidas en contra de la agresión del imperialismo yanqui y en apoyo al gobierno de Castro. Decenas de miles de soldados y milicianos cubanos acudieron para enfrentar a los invasores. Paracaidistas mercenarios trataron de bloquear las carreteras a las playas donde desembarcaron los invasores. En esas carreteras se realizaron choques armados con los mercenarios que usaron armas de terror como proyectiles de fósforo y napalm lanzado desde aviones. Pero los soldados y milicias cubanos abrumaron a los mercenarios de la CIA. Mientras tanto, pilotos de los pocos aviones que quedaban de la fuerza aérea de Cuba lograron destruir dos de los buques de carga repletos de municiones y abastecimientos. Temiendo la misma suerte, otros buques de carga batieron en retirada, dejando al ejército de la CIA varado con pocos alimentos y municiones que se agotaban.

Por todo el mundo estallaron protestas enojadas frente a las embajadas yanquis para condenar la descarada agresión contra Cuba. La administración Kennedy se dio cuenta que la invasión se había vuelto un debacle sangriento y políticamente dañino, y por tanto se opuso a que las fuerzas armadas yanquis intervinieran directamente.

En los primeros días de la invasión, entre dos mil y seis mil soldados y milicianos cubanos murieron o fueron heridos o desaparecidos en combate. Pero para el anochecer del 18 de abril, apenas tres días después de la invasión, las fuerzas de la CIA se estaban desbaratando. Unos soldados de la mercenaria Brigada 2506 trataron de escaparse, pero al no poder hacerlo se rindieron al ejército y milicias revolucionarios cubanos que los tomaron como prisioneros.

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Lo BAsico, de los discursos y escritos de Bob Avakian   

Esto me lleva a una formulación que me encanta porque capta gran parte de la esencia de la situación. Poco después del 11 de septiembre de 2001, alguien dijo o escribió que vivir en Estados Unidos es como vivir en la casa de Tony Soprano. Uno sabe o intuye que todas las cosas que ha conseguido tienen que ver con lo que hace el señor de la casa en el mundo. Pero no quiere examinar la situación a fondo porque eso podría trastornarlo todo — tanto lo que tiene, todas sus cosas, como lo que da por sentado en la vida.

—Bob Avakian, Lo BAsico 5:10

LOS CRIMINALES:

El presidente Dwight Eisenhower (1953-1960): Aprobó el plan, “Un programa de operación secreta contra el régimen de Castro”, redactado por la CIA y presentado a Eisenhower el 17 de marzo de 1960, con el fin de tumbar al gobierno cubano y asesinar a su dirección política.

El presidente John Kennedy (1961-1963): Al asumir la presidencia, Kennedy aprobó el plan de la CIA para invadir a Cuba. Lo que más le preocupaba era mantener fuera de la vista del público la mano yanqui detrás de la operación, y que su gobierno tuviera la “negación plausible”. Tras el fracaso de la invasión, Kennedy y su hermano Robert Kennedy lanzaron la Operation Mongoose (Operación Mongosta), un esfuerzo sostenido para asesinar a Fidel Castro.

Allen Dulles, director de la CIA de 1952 a noviembre de 1961. Tras supervisar el golpe de estado de 1953 contra el gobierno de Mosaddeq en Irán y el golpe de estado de 1954 contra el gobierno de Árbenz Guzmán en Guatemala, Dulles ayudó a planear la invasión de la Playa Girón. Nunca se imaginó que Estados Unidos fracasaría.

Richard Bissell: Ex profesor de economía de la Universidad Yale, Bissell fue encargado con planear la invasión, para lo cual alistó a excombatientes del golpe de estado contra Guatemala para ayudar con la invasión de Cuba. Entre los preparativos psicológicos y políticos, la CIA hizo transmisiones radiales y publicó periódicos y volantes anti-Castro. Bissell creyó que el gobierno cubano se caería ante la presión psicológica de la invasión. Después quería reclutar a la mafia para asesinar a Fidel Castro, así manteniendo “limpias” las manos de la CIA.

La Junta de Jefes de Estado Mayor de Estados Unidos: La Junta de Jefes de Estado Mayor aprobó la invasión y la suministró con ayuda logística y armas, las que incluyeron tanques, jeeps y camiones. Un buque de guerra de la Marina yanqui suministró naves porta tropas para la invasión, y otros buques de guerra se mantenían cerca para apoyar a la operación de ser necesitados.

Los cubanos contrarrevolucionarios en exilio (los “gusanos”): La CIA se esforzó mucho para reclutar para su invasión a estos exiliados que se habían fugado de Cuba tras la revolución de 1959 — todo tipo de matones y reaccionarios: ex militares, policías y funcionarios políticos del brutal régimen cubano pro yanqui de Batista. También incluía empresarios, funcionarios de corporaciones estadounidenses, gánsteres y otros explotadores que eran parte del viejo régimen que procuraban recuperar sus fortunas perdidas y restaurar el yugo yanqui sobre Cuba.

LA COARTADA:

Estados Unidos alegó que la invasión fue obra de cubanos descontentos, que representaban los sentimientos y las aspiraciones de millones de cubanos, y tomó medidas extraordinarias para que así pareciera la invasión y que pareciera que Estados Unidos no tenía nada que ver con ella. Por ejemplo, la CIA entrenó a su brigada cubana en una base remota en Guatemala. El ataque inicial de la CIA contra la base aérea cubana llevó a cabo aviones B-26 de época de la II Guerra Mundial semejantes a los que tenía la fuerza aérea cubana con las insignias de la fuerza aérea cubana en sus fuselajes. Cuando empezó el bombardeo, un piloto voló su B-26 a Miami y pidió asilo, alegando que era parte de una rebelión contra las políticas “comunistas” de Castro. Más tarde ese día, el embajador estadounidense ante las Naciones Unidas, Adlai Stevenson, le mostró a la Asamblea General fotos de esta invención de la CIA, como para demostrar que Estados Unidos no tenía nada que ver con la invasión.

Tres días antes del ataque, el presidente Kennedy dijo a la prensa: “Este gobierno hará todo lo posible… para asegurarse de que ningún estadounidense esté involucrado en acciones dentro de Cuba”. Lo que le preocupaba era que se descubiera la mano de Estados Unidos, y si fuera descubierta, que él podría decir que no participaron militares yanquis. Otra mentira. Dos agentes de la CIA participaron en la invasión, y de las seis tripulaciones de los B-26 que cubrieron a los invasores, cuatro eran de la Guardia Nacional de Alabama reclutadas por la CIA.

EL VERDADERO MOTIVO:

El 1 de enero de 1959, un ejército victorioso de rebeldes bajo la dirección de Fidel Castro entró a La Habana y declaró el comienzo de un nuevo gobierno. Fue la culminación de una guerra de guerrillas de dos años en contra del régimen de Fulgencio Batista, el más reciente de una larga serie de brutales y corruptos gobernantes pro Estados Unidos.

Al principio, Estados Unidos pensó que el gobierno de Castro capitularía ante la fuerza política, económica y militar yanqui, tal como habían hecho los gobiernos anteriores durante los 60 años de dominio yanqui en Cuba. Castro también quería mantener relaciones normales con Estados Unidos, pero aunque no era un comunista revolucionario, su programa de reformas políticas y económicas enajenó Estados Unidos. Eso incluía aumentar los salarios de los trabajadores agrícolas, así como confiscar terrenos antes monopolizados por dueños estadounidenses, a lo cual los empresarios yanquis se opusieron. Estos cambios, junto con el ejemplo de una exitosa revolución contra un régimen pro yanqui, chocaron con los intereses de Estados Unidos en la región. Para fines de 1959, entre los imperialistas estadounidenses surgió un consenso de que había que destruir el régimen de Castro.

En esos años, Estados Unidos era la dominante potencia mundial, pero la Unión Soviética, anteriormente un estado socialista revolucionario, ya estaba surgiendo como una potencia capitalista-imperialista que empezaba a desafiar Estados Unidos en todas partes del mundo. La Unión Soviética aprovechó su reputación como (ex) país socialista, mezclada con retórica anti colonial y anti imperialista, para encubrir sus verdaderos objetivos. Ante la creciente hostilidad y amenazas yanquis contra Cuba, el gobierno cubano le pidió ayuda a la Unión Soviética, lo cual intensificó la hostilidad yanqui. Esos fueron los motivos y necesidades que llevaron al fracaso catastrófico, sanguinario y despiadado de la invasión yanqui de la Playa de Girón.

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Fuentes:

en.wikipedia.org/wiki/Bay_of_Pigs_Invasion 

Bay of Pigs Declassified [La Playa de Girón, desclasificada], redactado por Peter Kornbluh, The New Press, 1998

Brilliant Disaster: JFK, Castro and America’s Doomed Invasion of Cuba’s Bay of Pigs [El brillante desastre: JFK, Castro y la invasión estadounidense destinada al fracaso de la Playa Girón], Jim Rasenberger, Scribner, 2011

Playa Girón — bahia de cochinos 1961: Primera derrota militar de Washington en América, Fidel Castro y José Ramón Fernández, Pathfinder 2001

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