Crimen Yanqui Caso #31: El asesinato doble por la policía en Chicago, la noche después de la navidad

Bob Avakian escribe que una de las tres cosas que tiene “que ocurrir para que haya un cambio duradero y concreto hacia lo mejor: Las personas tienen que reconocer toda la historia propia de Estados Unidos y su papel en el mundo hasta hoy, y las correspondientes consecuencias terribles”. (Ver "3 cosas que tienen que ocurrir para que haya un cambio duradero y concreto hacia lo mejor").

En ese sentido, y en ese espíritu, “Crimen yanqui” es una serie regular de www.revcom.us. Cada entrega se centrará en uno de los cien peores crímenes de los gobernantes de Estados Unidos, de entre un sinnúmero de sanguinarios crímenes que han cometido por todo el mundo, de la fundación de Estados Unidos a la actualidad.

La lista completa de los artículos de la serie Crimen Yanqui

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Quitonio Legrier   

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Bettie Jones   

EL CRIMEN

La noche del 26 de diciembre de  2015, la noche después de la navidad, Antonio LeGrier llamó al 911 porque su hijo negro de 19 años, Quintonio, estaba batallando con los efectos de una enfermedad mental y su familia pedía ayuda. Antonio le llamó a Bettie Jones, una mujer negra de 55 años que vivía en la planta baja, para hacerle saber de lo que estaba pasando con su hijo y para que estuviera pendiente de la llegada de la policía.

Más tarde, Latisha, la hija de Bettie, le contó a la prensa que su mamá fue a contestar a la puerta, supuestamente para abrirles la puerta a los policías, cuando Latisha escuchó disparos. Corrió al corredor y encontró a su mamá y a Quintonio tirados y sangrando. Al acercarse a la entrada, los policías la amenazaron a ella con balearla. Una bala de los policías perforó la puerta de la entrada y varias paredes de la residencia de Bettie Jones.

Según los dos policías, cuando entraron al lobby, Quintonio estaba bajando las escaleras del departamento de la planta alta con un bate de beisbol de aluminio. Los policías retrocedieron, pero Robert Rialmo, el que abrió fuego y mató a Quintonio y a Bettie, dijo que Quintonio se le vino encima con el bate, y que no le quedó ninguna otra alternativa para salvarse que pegarle unos tiros. Y que Bettie Jones fue baleada “por accidente”, ya que estaba detrás del joven.

En un informe sacado en 2017, la Veeduría Civil de Rendición de Cuentas por la Policía (COPA) dio a conocer que el asesino, Robert Rialmo, y su compañero mintieron sobre importantes detalles para justificar estos asesinatos. El informe halló que no estaba justificado el que Rialmo haya baleado a Bettie o Quintonio. Quintonio no estaba agitando el bate tal como dijo Rialmo, así que no es cierto que la situación no le dejó ninguna alternativa salvo balear al joven. De hecho, en la primera entrevista, el compañero de Rialmo jamás mencionó que Quintonio agitaba el bate. Aunado a esto, se halló que Rialmo ni siquiera estaba cerca de Quintonio cuando abrió fuego. Los testigos, los casquillos y otra evidencia indican que Rialmo estaba parado fuera del edificio cuando abrió fuego, entre la escalera y la acera, cuando disparó hacia el lobby, matando a Quintonio LeGrier y Bettie Jones.

Quintonio LeGrier fue baleado siete veces, y Bettie Jones tres veces, acribillados en el lobby de un edificio de departamentos de dos plantas en el Barrio Oeste de Chicago. Fue Latisha, y no los policías, quien se quedó con Quintonio y su mamá, tomándoles el pulso y asegurándose de si siguieran respirando. La ambulancia tardó media hora en llegar. Latisha dijo que cuando llegaron los paramédicos de la ambulancia, “simplemente arrastraron” a su mamá y Quintonio por las escaleras hacia la camilla sobre ruedas. Los dos, Bettie y Quintonio, murieron en el hospital.

A dos días del asesinato policial de su hijo y de Bettie LeGrier, Antonio LeGrier presentó una demanda por homicidio culposo. La fiscalía de Chicago no presentó cargos contra Rialmo por haber matado a Quintonio LeGrier and Bettie Jones.

Los vecinos estaban furiosos y comentaban que esto sucede con demasiada frecuencia. Una persona dijo: “Antes solían hacerlo con una soga, ahora es con revólver y placa”. Otro tipo comparó “la forma en que nos trataban” con los años de la esclavitud. Un amigo de Quintonio de la Universidad de Northern Illinois dijo: “La policía está matando a niños inocentes. Están matando y eso no es justo”. Latisha dijo: “¡Quieren que me calme, pero no hay cómo! ¡Mataron a mi mamá!”.

Quintonio LeGrier se había graduado con honores de la academia y prepa Gwendolyn Brooks College Preparatory Academy y estaba estudiando ingeniería eléctrica en la Universidad Northern Illinois. Sus amigos lo recuerdan por ser buenísimo para las matemáticas y porque les ayudaba con las tareas. Siempre estaba sonriéndose y contando chistes. Era un corredor ávido y pertenecía a un equipo de estudiantes corredores que participaron en el Maratón de Chicago de 2013 para recaudar fondos para agua potable para niños en África.

Bettie Jones tenía cinco hijos. Su sobrina la describió como un “espíritu vivo” a la que le encantaba Smokey Robinson y bailar zapateado. Estaba batallando con un cáncer ovariano y trabajaba en la línea de la panadería Alpha. Antes de ser asesinada por la policía, Latisha y su mamá habían estado planeando pasar un día entre las dos.

“¿Por cuánto tiempo más? ¿Cuántas veces más tendrán que correr las lágrimas?”

Un corto de Habla BA: ¡REVOLUCIÓN, Y NADA MENOS!, un discurso filmado de Bob Avakian pronunciado en 2012 (en inglés). Vea el discurso completo en revolutiontalk.net.

Un crimen encima de otro

Dos meses después del asesinato doble, en febrero de 2016, el abogado del policía asesino Robert Rialmo presentó una demanda contra el patrimonio de Quintonio LeGrier, ¡por “agresión y angustia emocional” al policía! Como justificación, dijo: “Algo que nos molesta al oficial Rialmo y a mí sobre la manera en que se desarrolla este caso es que la familia presentó la demanda [por homicidio culposo] antes del entierro. Parece que ahora unas personas piensan que si un familiar ha sido asesinado por un agente de la policía, es en efecto el equivalente de sacar la lotería”.

¡Para colmo, a mediados de diciembre 2017, los abogados del municipio de Chicago fueron al tribunal federal para pedir permiso de demandar al patrimonio de LeGrier también! Según su lógica, Quintonio era responsable de la muerte de Bettie Jones y la suya, y por lo tanto su patrimonio debería de pagarle a Jones cualquier cantidad de dinero que debía el municipio. Cuando esto se dio a conocer, se armó tanto escándalo que el municipio retrocedió y dejó de perseguir la demanda. La mamá de Quintonio dice que el municipio sigue echando sal a sus llagas.

Tan sólo dos semanas después, la COPA publicó su citado informe, en el que se dio a conocer que Rialmo y su compañero habían mentido que temían por la vida para justificar el asesinato de Quintonio y Bettie. La fiscalía de Chicago tenía todas esas pruebas contra Rialmo cuando decidió no presentar cargos contra él. Y tampoco presentaron cargos contra Rialmo después de la publicación del informe de la COPA.

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LOS CRIMINALES

Robert Rialmo y su compañero, Anthony LaPalermo. Rialmo fue el policía que baleó y mató a Quintonio Legrier y a Bettie Jones, y LaPalermo respaldó sus mentiras para justificarlo.

El superintendente de la Policía de Chicago, Eddie T. Johnson, fue escogido a dedo por el alcalde Rahm Emanuel. Esto sucedió poco antes del asesinato doble, en medio de la indignación popular cuando salió el video del asesinato policial de Laquan McDonald. Emanuel esperaba que al poner a un policía negro a cargo, eso aplacara las críticas al departamento de policía, cuya reputación por salvajismo es bien conocida. Pero Johnson discrepó con la recomendación de la COPA de que Rialmo fuera despedido, diciendo que sus acciones estaban “justificadas y conformes a las políticas del departamento”. Eso no debe sorprender, pues el historial de Johnson muestra que una y otra vez aprobaba los incidentes en los que policías disparaban, o desconocía alegaciones del uso de fuerza excesiva en caso tras caso a lo largo de los años que ha estado en posiciones de autoridad: Rekia Boyd, Dakota Bright, Niko Husband, Christian Green y muchos más. Y ha estado involucrado en algunos de los más recientes infames asesinatos y escándalos policiales. Johnson acudió a la defensa de Rialmo y pidió que fuera exonerado, a pesar de que el informe de la COPA halla que el asesinato no estuvo justificado.

El Departamento de Policía de Chicago, o DPCh, el segundo del país, tras el de Nueva York, tiene una larga y sórdida historia de balear y matar con toda impunidad. En 2017, el Departamento de Justicia investigó al DPCh tras la conmoción por el asesinato de McDonald y su encubrimiento. Informó que en el DPCh hay un “patrón de fuerza ilícita” y que “la ausencia de revisiones o investigaciones del uso de fuerza por agentes de la policía ha contribuido a crear una cultura en la que los agentes esperan usar la fuerza y que no sean cuestionados sobre la necesidad de usar la fuerza o si su uso es apropiado”.

El alcalde de Chicago Rahm Emanuel y el gobierno municipal han protegido a la policía una y otra, y otra vez, y los fiscales una y otra vez se han negado a presentar cargos contra los policías que matan a jóvenes negros y latinos, y que fingen ignorancia (de hecho, ignoran) en cuanto al “código de silencio” con el cual los policías que matan se protegen entre sí.

LA COARTADA

El pretexto que dieron los policías por este asesinato doble fue el mismo que dan una y otra vez: pensaban que su vida corría riesgo. Y a pesar de que en este caso se mostró que su justificación por matar se basaba en mentiras, la fiscalía no presentó cargos. Hay un refrán que se repite constantemente en Estados Unidos: “Los agentes de la policía son la delgada línea azul que protege a la sociedad del mal y el caos”. Según esa perspectiva, pese a que un número de personas que mata la policía es desproporcionadamente de negros, latinos y otra gente de color (Quintonio LeGrier y Bettie Jones, Rekia Boyd, Laquan McDonald y cientos más) y pese a que el asesinato no está justificado, se le enseña a la gente a razonar: “Bueno, es cierto, eso se ve mal, pero tenemos que tener en cuenta que la policía tiene un trabajo difícil y peligroso, y además, muchos policías también se mueren en el ejercicio del deber”.

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Lo BAsico, de los discursos y escritos de Bob Avakian   

El papel de la policía no es de servir y proteger a la gente, es para servir y proteger el sistema que gobierna sobre la gente. De reforzar las relaciones de explotación y opresión, las condiciones de pobreza, miseria y degradación que el sistema ha impuesto sobre la gente y está determinado a mantenerla allí. La ley y el orden que representa la policía con toda su brutalidad y asesinato es la ley y el orden que refuerza toda esta opresión y locura.

—Bob Avakian, Lo BAsico 1:24

EL VERDADERO MOTIVO

El verdadero motivo tras este asesinato doble, y los crímenes continuos de proteger y justificar los asesinatos intencionales predominantemente de negros, latinos, indígenas, sobre todo jóvenes, tiene que ver con el verdadero papel de la policía en esta sociedad en general. Como dice Bob Avakian:

El papel de la policía no es de servir y proteger a la gente, es para servir y proteger el sistema que gobierna sobre la gente. De reforzar las relaciones de explotación y opresión, las condiciones de pobreza, miseria y degradación que el sistema ha impuesto sobre la gente y está determinado a mantenerla allí. La ley y el orden que representa la policía con toda su brutalidad y asesinato es la ley y el orden que refuerza toda esta opresión y locura. (Lo BAsico 1:24)

En esta sociedad, cuyos orígenes se remontan a la esclavitud y el genocidio, la supremacía blanca está entretejida en su trama. El asesinato intencional de los más oprimidos de esta sociedad (los asesinatos que cometen sin provocación) son una parte importante de su trabajo. Porque cuanto más esos asesinatos parezcan arbitrarios, cuanto más ampliamente se difunde el mensaje de que nadie está a salvo, todos los de entre los oprimidos y explotados de esta sociedad llevan una diana en la espalda.

LOS REINCIDENTES

A lo largo de los años, el promedio de personas baleadas por la policía de Chicago ha sido uno a la semana. Un estudio del periódico The Guardian (Inglaterra) muestra que entre 2010 y 2015 en Chicago, la policía baleó a 435 personas. Mataron a 92 e hirieron a 170. Según sus hallazgos, cuatro de cada cinco personas baleadas fueron hombres afroamericanos.

Además de los asesinatos policiales, se ha descubierto una serie de operaciones organizadas por policías que incluían torturar y brutalizar de manera sistemática. En 2015, The Guardian publicó un artículo sobre el “sitio negro” de Chicago llamado Homan Square, un supuesto depósito de evidencia de la policía, al que se llevaron, “extraoficialmente”, los detenidos, desproporcionadamente negros y latinos. (Vea, “Homan Square: La continua empresa criminal del Departamento de Policía de Chicago” en revcom.us). Torturaban, en algunos casos sacaban confesiones a la fuerza. Muchos desaparecían por días y sus abogados o familiares no podían descubrir dónde se encontraban, mientras la policía los “cuestionaba”.

Anteriormente se dio el escándalo de torturas por el policía Burge que duró años. El comandante Jon Burge sometió a muchísima gente a una crueldad inimaginable, con toques de electricidad a los genitales. Burge fue amparado de acusaciones por estas torturas hasta que se venció el plazo de prescripción, y no obstante solo pasó un tiempo breve en el penal, por mentir bajo juramento. Recibió una pensión durante el resto de su vida, la que cubrió su jubilación en el estado de Florida. Otros policías involucrados en las torturas con Burge todavía están en servicio activo.

Chicago no es la excepción: más bien es una concentración de lo que continúa ocurriendo por todo Estados Unidos.

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