El enfoque estratégico de la revolución y su relación a las cuestiones básicas de epistemología y método

A continuación presentamos la traducción del texto de un discurso que dio Bob Avakian a principios de este año (2014). Con el fin de poner este discurso a la disposición de un público más amplio, lo que incluye la traducción a varios idiomas, revcom.us recibió autorización de publicar la trascripción de este discurso con las revisiones que se consideran pertinentes en la preparación de su publicación. La traducción es responsabilidad de revcom.us/Revolución.

Escuche en inglés:
Pista 1.   •    Pista 2

Quisiera comenzar por examinar un poco y abordar más lo que dicen los primeros seis párrafos en que se ha centrado de la Segunda parte de Hacer la revolución y emancipar a la humanidad.

Ahora, esos seis párrafos aparecen bajo el encabezamiento, el encabezamiento general, de “El qué hacerismo enriquecido”, pero el encabezamiento particular concentra una vez más un principio muy básico de todo nuestro enfoque de la revolución, es decir, “acelerar mientras se aguarda” — al cual se le añade “no someterse a la necesidad”. Es muy importante examinar un poco la contradicción, o la oposición de contrarios, planteada aquí: entre la orientación correcta de acelerar mientras se aguarda, y una tendencia demasiado común y una atracción muy fuerte de someterse a la necesidad.

El segundo de esos seis párrafos, el que comienza así: “Anteriormente, hablé del punto de vista y enfoque revisionista del ‘realismo determinista’”, el que dice, hacia la mitad del párrafo: “ese ‘realismo determinista’ no capta, por lo menos no capta plenamente, el carácter contradictorio de toda la realidad, lo que incluye la necesidad ante la cual uno se encuentra en todo momento”. Bueno, en otro contexto, y de hecho en repetidas ocasiones, he recalcado y hemos estado recalcando que la base para la revolución estriba en ese carácter contradictorio del sistema que hay que derrocar, el sistema capitalista imperialista — las contradicciones básicas de este sistema, la contradicción fundamental entre la producción socializada y la apropiación privada/capitalista, y la fuerza impulsora de la anarquía como la principal expresión de eso, pero también otras contradicciones sociales que surgen de las dinámicas de este sistema capitalista, o que estas dinámicas engloban — las contradicciones que este sistema no puede resolver de modo alguno en un sentido fundamental, y por cierto no puede resolverlas de acuerdo a los intereses de las masas populares y en última instancia de toda la humanidad. Ésa es la base para la revolución, y no lo que las personas piensen o hagan en algún momento determinado, ni cuántas personas estén a favor o en contra en algún momento determinado, ni que las personas aprueben algo o lo rechacen en algún momento determinado — ninguna de esas otras cosas constituye la base para la revolución, pero la base estriba en las citadas contradicciones del sistema mismo.

Así que ese párrafo se refiere a eso cuando dice que “ese ‘realismo determinista’... no capta, por lo menos no capta plenamente, el carácter contradictorio de toda la realidad, lo que incluye la necesidad ante la cual uno se encuentra en todo momento”. En otros lugares he señalado también que la necesidad no se refiere simplemente a la necesidad en un sentido abstracto, o no simplemente a unos obstáculos y problemas o dificultades que hay que superar. La necesidad en sí es una contradicción y hay que entenderla como tal. Y ésa es la base sobre la cual se puede transformar la necesidad en libertad, analizando la necesidad correctamente y actuando para transformarla sobre una base científica.

La materia y la conciencia, los factores objetivo y subjetivo — Una comprensión viva acorde al materialismo dialéctico

Ese párrafo, el segundo de los seis párrafos con los que comienza la Segunda parte de “Hacer y emancipar”, agrega: “Por lo tanto, una de las características esenciales del ‘realismo determinista’ es que descarta como ‘voluntarismo’ cualquier comprensión dialéctica de la relación entre los factores objetivo y subjetivo, y ve las cosas de una manera muy lineal, no diferenciada, esencialmente uniforme y sin contradicción, en vez de verlas de una manera viva y dinámica y en su movimiento y cambio”. Ahora, eso también es sumamente importante. Debido a la naturaleza de las contradicciones en todo lo que es vida —incluidas la sociedad humana y su interacción con el resto de la realidad, con la naturaleza—, es un hecho que distintos aspectos de una contradicción pueden transformarse el uno en el otro. Mao lo señaló, que la conciencia puede transformarse en materia — quiero clarificar esto con una nota al margen, que Mao no estaba diciendo que la conciencia es algo separada de la materia en movimiento, pero estaba hablando de la materia en el sentido general, la relación entre la forma particular de la materia en movimiento que es la conciencia humana por un lado, y por otro, la realidad material más amplia. Y Mao decía que la una puede transformarse en la otra y eso se hace constantemente. Ése es un punto muy importante que trataremos un poco.

Veamos la primera transformación — la realidad objetiva fuera de la conciencia humana que se transforma en conciencia humana. Si uno lo piensa bien, eso ocurre todo el tiempo. Las personas interactúan con la realidad objetiva, y eso se refleja en su conciencia —analizan las cosas, las sintetizan— y después lo objetivo llega a ser parte de su conciencia, o por así decirlo, su entendimiento subjetivo. No quiero decir subjetivo en el sentido de que sea erróneo o basado en prejuicios o sesgos o métodos no científicos, sino subjetivo en el sentido del sujeto, las personas con su conciencia, y cómo está relacionado con la realidad objetiva fuera de esas personas. La realidad objetiva se transforma en algo subjetivo en el sentido de que las personas toman conciencia de las cosas y por lo tanto actúan para cambiarlas en ciertas maneras. Así que ése es un modo en que la materia fuera de los seres humanos conscientes se transforma en conciencia.

Lo contrario también es cierto. Sobre la base de su análisis y síntesis, en sí el producto de su interacción con la realidad, las personas salen al mundo y actúan, y de esa manera afectan a la realidad objetiva y la cambian. Así que lo subjetivo —la conciencia del sujeto, para decir subjetivo en ese sentido, la materia consciente— sale al mundo y cambia la realidad objetiva más amplia, y de ese modo llega a ser parte de esa realidad objetiva más amplia; la conciencia, al actuar sobre la realidad objetiva más amplia, también se transforma y llega a ser parte de esa realidad objetiva. Cuando las personas soportan la opresión porque no ven ninguna salida de ella, por ejemplo, ésa es una cosa. Sin embargo, es otra muy distinta cuando ven la posibilidad y la necesidad, y toman conciencia de la posibilidad y necesidad de actuar para cambiar la realidad; en esa situación sí la transforman. Eso se puede ver en la historia de cualquier país. Veamos los movimientos de los años 1960, por ejemplo, y Estados Unidos es solo un ejemplo de los muchos cambios que se hicieron en la situación objetiva, a pesar de que dichos movimientos desafortunadamente no fueron hasta el final, no hicieron una revolución. Sin mencionar las sociedades, incluso remontando a la era burguesa y la revolución francesa —o las revoluciones comunistas de la Unión Soviética y después China— en que se lograron importantes cambios cualitativos cuando las personas respondieron de manera consciente a la realidad objetiva y sus acciones conscientes produjeron cambios concretos en la realidad objetiva y llegaron a ser parte de esa realidad objetiva cambiada.

Así que ésta es la base para decir que ese “realismo determinista” no capta la relación dialéctica entre los factores objetivo y subjetivo y ve las cosas de maneras muy lineales, no diferenciadas, esencialmente uniforme y sin contradicción, en vez de verlas de una manera viva y dinámica, con movimiento y cambios. En particular no capta la posibilidad de actuar para afectar la realidad objetiva, al reconocer su carácter contradictorio y transformarla, incluso antes de que se pueda iniciar la enorme transformación cualitativa que representa y abarca una revolución proletaria o comunista concreta (en el sentido pleno, pero no reificado).

Eso es muy importante, porque resulta que muchas personas, al encontrarse continuamente frente a una realidad objetiva difícil —particularmente en tales circunstancias— caen en el “realismo determinista”, ven solo un aspecto de la realidad y no el panorama más amplio (eso lo comentaré en adelante). También ven la realidad solo de una manera lineal y no diferenciada. En otras palabras, no ven que está llena de contradicciones, no ven que está en movimiento y está cambiando como resultado de las dinámicas de esas contradicciones y de la interacción entre éstas como parte de esas dinámicas generales.

Así que éste es un punto muy importante: quien no ve las cosas científicamente, que no aplica el materialismo y el materialismo dialéctico en particular — en otras palabras, quien no capta la naturaleza contradictoria de la realidad, que no capta la necesidad que confronta y la necesidad de transformarla, pues se someterá a la necesidad. Quien considera que lo único que se puede hacer —bueno, como dijo Lenin, es deseable la lucha que es posible, y es posible la lucha que se libra en un momento dado— ésa es otra forma en que Lenin caracterizó muy agudamente ese mismo punto de vista.

Y en eso caerá quien no reconoce — quien no tiene un enfoque materialista; quien tiene un enfoque idealista, quien aborda la cuestión como si (hemos hablado mucho sobre esto) solo se tratara de un conjunto de preceptos o de narrativas que están en conflicto, y no parte de la base de la realidad objetiva; solo parte de la base de lo subjetivo, en el otro sentido, o sea, de prejuicios, sesgo, inclinaciones que no se basan en la realidad objetiva, pero que se basan en esperanzas u oraciones o lo que sea. Quien tiene ese enfoque, pues ¡ni chance tendrá! — no tendrá posibilidad de transformar la realidad objetiva en concreto, seguramente no lo hará en ningún sentido fundamental, en términos de transformar radicalmente la sociedad, en términos de derrocar el sistema existente y crear un sistema radicalmente distinto. Porque de cierto modo uno está trabajando solamente sobre la base de ideas que usted u otras personas han inventado que están divorciadas de la realidad. Ya es muy difícil transformar la realidad al trabajar sobre la base de ver e investigar a fondo la realidad objetiva; pero quien no lo hace, pues en última instancia no podrá terminar en un buen lugar. Pero, al mismo tiempo, quien ve la realidad objetiva tal como es, y la ve de esta manera lineal, y no ve su movimiento y sus cambios y, en particular, no ve que está llena de contradicciones que la impulsan, tampoco podrá reconocer en concreto la posibilidad y la base para el cambio, y definitivamente no podrá reconocer ningún cambio fundamental.

Por lo que dónde estriba la base para la revolución y cuáles son el método y el enfoque y la epistemología para siquiera poder reconocer eso y analizarlo correctamente, por un lado, se encuentra, por otro, con la cuestión de la posibilidad de transformar concretamente la sociedad y tener una orientación de transformarla, o no ver esa posibilidad, o comenzar con esa orientación pero dar marcha atrás tan pronto se tope con obstáculos reales y terminar por someterse a la necesidad. O dar la vuelta hacia el voluntarismo e intentar, de pura voluntad, cambiar la realidad objetiva sobre una base subjetiva, sin trabajar científicamente, de una manera en que es imposible cambiar esa realidad, y definitivamente no cambiarla para algo mejor, es decir, de una forma radicalmente emancipadora hacia la meta del comunismo.

Todo eso está concentrado en esos primeros dos párrafos, y en particular hemos estado examinando el segundo párrafo de (la Segunda parte de) “Hacer y emancipar”. Tal como se dice en estos tiempos, esos seis párrafos dan mucho que pensar. Y definitivamente muchísimo está concentrado en este segundo párrafo. Usa términos con un alto nivel de abstracción, usa términos y conceptos que tienen un alto nivel de abstracción, porque concentran muchísimo. Lo importante no es leerlo y decir: “Ay, esto no lo entiendo, voy a ver otra cosa”. Ni tampoco: “Oye, esto es formidable, pero no sé qué significa”. Lo importante es adentrarse y forcejear en serio con lo que está concentrado ahí y captar toda la riqueza de lo que el párrafo concentra.

“Nadie puede decir de antemano exactamente" — una orientación y enfoque científico, que no es agnóstico y carente de propósito

Ahora bien, continuando más adelante en estos seis párrafos, quiero concentrar en lo que dice el párrafo que empieza, “Es cierto que no podemos, solo por nuestra voluntad o aun nuestras acciones, transformar las condiciones objetivas de una manera cualitativa — en una situación revolucionaria”. Hacia la mitad, ese párrafo analiza un punto muy importante, retomando el comentario de Lenin con respecto a la aristocracia obrera, de que nadie puede decir de antemano con exactitud qué posición tomará toda la aristocracia obrera hacia la revolución proletaria, en el caso de tal revolución, cuando llegue el momento decisivo. Nadie puede decir de antemano exactamente cómo se desenvolvería eso, insistió Lenin. En esta parte se aplican el mismo tipo de enfoque y la misma formulación básica al tema: “Al aplicar ese mismo principio, podemos decir que nadie puede decir precisamente lo que la iniciativa consciente de los revolucionarios podría ser capaz de producir, al repercutir en la situación objetiva en un momento dado”. Ahí voy a tomar una pausa porque eso sí refleja lo que acabo de mencionar. Repercutir en la situación objetiva no significa simplemente repercutir en una situación objetiva monolítica no diferenciada pero sí repercutir en una situación objetiva contradictoria y transformarla en la manera que acabo de indicar, empezando con lo que dijo Mao de que se puede transformar la materia en la conciencia humana y, por su parte, se puede transformar la conciencia humana en la materia, en el sentido amplio.

Por lo que voy a detenerme para concentrar en lo que quiere decir esta frase, y cómo entenderlo correctamente: “repercutir en la situación objetiva en un momento dado”. No quiere decir hacer nada más lo que uno hace —lo que uno considera que pueda hacer— en relación con la situación objetiva. Quiere decir procurar transformarla activamente, como se recalca un poco más adelante, al máximo grado posible en un momento dado, o en un conjunto de circunstancias dado.

Pero de nuevo quisiera recalcar que “nadie puede decir de antemano exactamente” — “nadie puede decir precisamente lo que la iniciativa consciente de los revolucionarios podría ser capaz de producir, al repercutir en la situación objetiva en un momento dado — en parte porque nadie puede predecir todas las otras cosas que todas las diferentes fuerzas del mundo van a hacer”. Bueno, he escuchado que se ha interpretado esa frase, o esta formulación y la manera en que se analiza aquí —de nuevo, por medio del “realismo determinista” francamente revisionista— como para decir: “Bueno, nadie puede decir de antemano, así que — lo importante es que en realidad no importa lo que hagamos, dado que no se puede prever concretamente el resultado, así que todo va más o menos sin propósito”. No, para nada dice eso. Lo importante no es que debemos estar trabajando sin propósito — en eso voy a adentrarme en adelante. Más bien — debemos estar trabajando con propósito. Pero lo importante aquí es que hay un mundo objetivo más grande que, cabe repetir, hierve de contradicciones que lo impulsan y de transformaciones continuas de un tipo u otro provocadas por las dinámicas de las contradicciones y la interacción de dichas contradicciones.

Hay un mundo mucho mayor; hagamos lo que hagamos en un momento dado, incluso si se hace por las líneas correctas de trabajar para incidir en las principales contradicciones las que podemos identificar en las que tenemos que centrarnos —en otras palabras, las contradicciones sobre las que necesitamos luchar a fin de transformarlas en cualquier momento dado— aun así hay un mundo mucho mayor, y el papel de lo que es casualidad en el marco de lo que hacemos, cosas que no surgieron de las dinámicas en torno a las que estamos trabajando ni tampoco en las dinámicas mayores que podemos identificar en un momento dado. Pues todo tipo de fuerzas están actuando. Las fuerzas de la naturaleza actúan. No podemos prever todas las inundaciones, huracanes, tornados, terremotos, etc. La ciencia puede ofrecer alguna idea de cómo algunas de esas cosas podrían suceder — pero los seres humanos no pueden prever todo eso en estos momentos. Y además, muchas fuerzas sociales están trabajando — diferentes fuerzas de clases, y sus representantes políticos y literarios, están operando ahí en el mundo mayor. Y todo eso está interactuando con lo que nosotros estamos haciendo, de una forma u otra, a un nivel u otro, o a muchos niveles. Así que nosotros, siendo científicos —como indican esos dos párrafos sobre “Algunos principios para forjar un movimiento para la revolución”— tenemos que estar trabajando para identificar, en cualquier momento dado, las concentraciones importantes de las contradicciones sociales, y estar trabajando parta afectarlas. Otras fuerzas también están trabajando para afectarlas, y están ocurriendo muchos acontecimientos en el mundo, entre ellos allá fuera en la naturaleza, y así sucesivamente —a veces no tanto “allá fuera”— a veces ocurren aquí mismo donde estamos.

Eso es el mundo dinámico mayor con el cual lidiamos, y el universo con el cual lidiamos. Por lo que aun cuando estamos trabajando correctamente sobre la base de identificar correctamente las concentraciones importantes de las contradicciones sociales, ocurren todas esas otras cosas y se interpenetran, afectan, por así decirlo, influencian las contradicciones las cuales estamos trabajando para afectar en un momento dado, y la manera en que las personas ven las cosas, como las contradicciones que nosotros trabajando para afectar en un momento dado. El significado de esa frase no es un significado limitante: “Nadie puede decir… bueno, hacemos lo mejor que podamos pero uno nunca sabe si tendrá resultado”. No, eso no es lo que significa. Significa trabajar para transformar la situación objetiva en la dirección en la que puede y debe ir en términos de la emancipación de la humanidad —en otras palabras, hacia el objetivo del comunismo en cualquier momento dado— de maximizar las transformaciones en dicha dirección al mayor grado posible en cualquier momento dado, pero al mismo tiempo estar atentos al hecho de que ocurren todos esos otros acontecimientos en la sociedad y mundo. Además — he aquí el punto (en el cual me adentraré en adelante), en esta parte de esta sección de la Segunda parte de “Hacer y emancipar”: Aunque uno pudiera decir, “Bueno, si hiciéramos el mejor análisis que pudiéramos del efecto, el efecto más positivo posible, de todo el trabajo que estamos haciendo para transformar las cosas, especialmente en relación a las concentraciones importantes de las contradicciones sociales que hemos identificado, todo eso no llevaría en este momento a la revolución” — aunque eso fuera científicamente cierto, el contenido de “nadie puede decir de antemano” es que puede haber muchas otras cosas ocurriendo en el contexto mayor, que en un momento dado podrían combinarse con lo que estamos haciendo para transformar radicalmente la situación, hasta la posibilidad de recorrer todo el camino hacia una situación revolucionaria, cuando no habíamos anticipado, en ningún momento dado, esa posibilidad. De eso se trata “nadie puede decir de antemano exactamente”, lo que se aplica a este tema. Eso no va para promover el agnosticismo —“Pues, ¿quién sabe?”— pero sí es para promover la ciencia, que incluye un reconocimiento científico de la interrelación entre el accidente y la causalidad, la interrelación entre los acontecimientos mayores en el contexto mayor mediante el movimiento y desarrollo de contradicciones y esas dinámicas, y además nuestro enfoque consciente por lo que se refiere a trabajar para transformar la realidad. Así que un entendimiento muy importante está concentrado en ese párrafo que habla del principio de “nadie puede decir de antemano exactamente”.

Ahora bien, esto tiene que ver con otro punto al final del mismo párrafo, donde señala lo que acabo de mencionar. Y para mí, es algo muy importante: “También está el hecho de que aunque los cambios en lo que es lo objetivo para nosotros no se darán enteramente, y quizás ni siquiera principalmente, debido a nuestro ‘trabajo’ para afectar las condiciones objetivas (en un sentido directo, uno a uno), sin embargo nuestro ‘trabajo’ para afectarlas puede generar ciertos cambios dentro de un marco dado de condiciones objetivas y además” (subraya las palabras y además) “y además —en conjunción con una ‘mezcla’ y como parte de la misma, junto con muchos otros elementos, como las otras fuerzas que afectan la situación objetiva desde sus propios puntos de vista— eso podría, en ciertas circunstancias, ser parte de la combinación de factores que llevan a un cambio cualitativo”. En otras palabras, posiblemente hasta una plena situación revolucionaria. “Y, repito —continúa al final de este párrafo— es importante recalcar que nadie puede saber exactamente cómo se desenvolverá todo eso”.

He aquí una ironía, la que es otra forma de decir una contradicción, no sólo para nosotros sino para todas las otras fuerzas de clase en el terreno. Veamos lo que dice aquí: Que esto —lo que nosotros hacemos y los efectos de ello, en conjunto con muchos otros elementos y como una parte de un caldo de los mismos, lo que incluye a otras fuerzas que actúan para afectar la situación objetiva desde sus propios puntos de vista— pueden juntarse y crear un cambio cualitativo o posibilitar el surgimiento de un cambio cualitativo, hasta una situación revolucionaria. Y la ironía y la contradicción, no solamente para nosotros sino para esas otras fuerzas —pues todas esas otras fuerzas están actuando sobre el terreno objetivo, para canalizarlo en una dirección diferente a la dirección en la que necesita ir para la emancipación de los oprimidos del mundo y en última instancia de toda la humanidad, y sin embargo, si estamos trabajando correctamente, con la orientación correcta y el método científicos correcto concentrados en lo que esto dice y que se basa en el materialismo dialéctico, pues lo que esas otras fuerzas de clase y fuerzas sociales hacen para influenciar las cosas — lo que hacen para influenciar el terreno, podrían ser las cosas sobre las que, a su vez, nosotros nos ponemos a trabajar para mover el terreno hacia una situación revolucionaria. Así que es preciso no entenderlo en términos lineales: “Ah sí, esas otras fuerzas de clase están contribuyendo a la revolución, también, con lo que están haciendo”. No, en efecto aquellos están trabajando en contra de ella, en realidad, pero, asimismo, lo que aquellos hacen y los efectos de eso también son contradicciones a las cuales que nos ponemos a afectar.

Por lo que esa es la manera viva y dinámica en la que tenemos que entender el proceso de transformar las condiciones objetivas —entre ellas el pensar de las masas populares, al cual trataremos directamente en adelante— en la dirección de la revolución comunista que se necesita, en contraste con el voluntarismo idealista — salimos al terreno y simplemente porque lo que decimos es, pues, mejor en lo moral, pues nuestras palabras prevalecerán de alguna forma, lo que no es más que otra forma de religión. O, la tendencia mucho, mucho más común y más poderosa, ese “realismo determinista”, de que no podemos hacer mucho en realidad hasta que, como lo dice otra parte de esos seis párrafos, intervenga algún deus ex machina —algún factor externo casi sobrenatural— sean cambios objetivos, sea un dios, sean las masas que han reemplazado a un dios o lo que sea — y que nos salve y haga posible la revolución, que sin ello no tenía ninguna base. Esos puntos de vista son completamente erróneos y es necesario romper a fondo con ellos a fin de poder llevar a cabo concretamente el trabajo revolucionario, a fin de aplicar concretamente los principios para construir un movimiento para la revolución.

Y el último punto en el que quiero adentrarme en esos seis párrafos —y debe ser obvio al leerlos, y también por lo que he mencionado aquí, qué tan importante lo es retomarlos continuamente, analizar y adentrarnos en lo que dicen concretamente, y el método y el enfoque que encarnan— pero he aquí lo que los resume… O, perdón, hay una formulación más que quiero mencionar antes de terminar (esta parte). Se trata del comienzo del párrafo sobre el deus ex machina, que dice: “La revolución no se hace por medio de ‘fórmulas’ ni actuando de acuerdo a unas nociones e ideas preconcebidas estereotípicas — es un proceso mucho más vivo, rico y complejo que eso”. Eso es importante también. Los revisionistas siempre dicen — siempre tratan las cosas con un enfoque lineal y no dialéctico, no ven las contradicciones y se imaginan que puedan comprimir la realidad en algo que les resulte más manejable. Y de ahí, “que elaboremos una receta sobre la manera en que vamos a lograr algo y hasta quizás la manera en que vamos a lograr algo para llegar de algún modo al socialismo — tomemos un poco por aquí, tomemos un poco por allá, en otras palabras, primero hagamos esto, luego ese otro, después hagamos aquello, luego otro, y ya al final todo eso se combinará, quién sabe, si diéramos en el clavo, llevaría a algún tipo de cambio que sería bueno”. De ese modo de pensar hay mucho, hablando en términos generales, en lo que llamamos, en un sentido amplio y algo indulgente, el “movimiento”. Además, una característica del revisionismo es tratar las cosas mediante formulas en vez de captar las dinámicas vivas en la manera de la cual he estado hablando.

Por lo que quisiera subrayar ese punto. Decir que la revolución no se hace por medio de “fórmulas” no quiere decir, para repetir, que el trabajo no tiene propósito, que no hay un enfoque estratégico, que no es necesario hacer un análisis y síntesis muy científicos como parte de refinar constantemente el enfoque estratégico y de desarrollar tal enfoque estratégico en primer lugar. Pero la ciencia enseña precisamente que el mundo es mucho más complejo que eso, que es mucho más dinámico, que no es posible envolverlo en un paquete bien ordenado, que no puede haber una fórmula como: “primero hagamos esto, luego eso, lo que llevará a aquello… esto llevará a eso… esto llevará a aquello… y con el tiempo el punto final será el socialismo — si no ahora, quizás en cien años”.

Todavía me acuerdo al revisionista ese que trabajó en la campaña electoral de Bob Scheer para el Congreso, en los años 1960. Scheer llevó a cabo la campaña dentro del Partido Demócrata, pero con un programa anti-guerra y anti-racista. No ganó, pero sí recibió un gran número de votos, y este revisionista, cuando anunciaron el conteo, nos dijo a los demás en la oficina: “Ahora puedo irme a casa y dormir bien al saber que estamos un centímetro más cerca al socialismo”. ¡NO! No se acerca al socialismo así, no de esa manera — lo importante después de todo no es acercarse centímetro por centímetro por centímetro hacia alguna versión de una idea del socialismo, pero sí es aplicar concretamente este enfoque materialista dialéctico, científico y vivo y, con el reconocimiento de que, en efecto, hay cosas que uno identifica como las contradicciones a las que hay que dedicar esfuerzos concertados y concentrados y trabajo para transformarlas en un momento dado, pero al mismo tiempo, al hacerlo, es necesario ver al mundo mucho más amplio, cómo actúan otras fuerzas sociales, no solo para afectar las contradicciones en las que se centran, sino las contradicciones más grandes de la sociedad; qué está haciendo la naturaleza y cómo eso afecta a la sociedad, y los diversos efectos que tiene sobre los diferentes sectores de la sociedad y diferentes partes del mundo, etc.; y cómo todo eso pone en movimiento o transforma el movimiento de las diversas contradicciones — todo lo que es necesario abarcar en un sentido básico como parte del enfoque estratégico de avanzar la lucha en concreto para transformar el mundo objetivo hacia el objetivo final del comunismo y la meta más inmediata de derrocar el sistema actual y establecer el socialismo con la dictadura del proletariado.

Lo cual nos devuelve al mero final donde lo resume, diciendo —al final de los seis párrafos— “si uno ve las cosas de una manera lineal, por ende sólo va a ver las posibilidades que están directamente en frente” — y no verá las contradicciones y se tendrá puestas anteojeras, sólo verá lo que está directamente en frente: “uno se tiene puestas anteojeras”, dice. Pero, “Por otro lado, si uno ve las cosas con un enfoque dialéctico materialista, correcto, reconoce que pueden suceder muchas cosas no esperadas y siempre tiene que mantenerse tenso ante esas posibilidades…” — y además una parte muy concentrada al final de la oración y por ende quiero recalcarla, casi palabra por palabra: “si uno ve las cosas con un enfoque dialéctico materialista, correcto, reconoce que pueden suceder muchas cosas no esperadas y siempre tiene que mantenerse tenso ante esas posibilidades mientras trabaja sistemáticamente por transformar la necesidad en libertad”. Esa última parte encierra algo muy concentrado: “reconoce que pueden suceder muchas cosas no esperadas y siempre tiene que mantenerse tenso ante esas posibilidades mientras trabaja sistemáticamente por transformar la necesidad en libertad”.

He aquí, de nuevo, otra contradicción: estar constantemente atento a la posibilidad de que las cosas surjan inesperadamente, por así decirlo, por un lado, y a la vez, por el otro, trabajar sistemáticamente para transformar la necesidad en libertad, sobre todo a la luz de lo que se puede identificar como las principales contradicciones sobre las que tenemos que trabajar para afectar en un momento dado o un período dado. Esa es una contradicción muy importante y a veces puede ser una contradicción muy aguda, porque uno puede estar tan absorto en lo que hace para intentar transformar lo que considera como las cosas principales sobre las que hay que trabajar para transformar, en un momento dado, y perder de vista estas cosas más grandes — y los acontecimientos inesperados de plano le tomarán a uno por sorpresa o uno simplemente ignora esos acontecimientos porque no encajan en su fórmula, en su limitado programa. Por lo que cabe retomar esa última oración (en realidad la penúltima oración) de esos seis párrafos, en particular la última mitad de esa oración, y con seriedad analizarla, discutirla, forcejear con ella, individual pero sobre todo colectivamente, una y otra vez.

Estos seis párrafos descansan sobre cierta base material. No se refieren solamente a un enfoque de índole subjetiva que se basa en las ideas brillantes de alguien o en los prejuicios de las personas o en sus propias inclinaciones idealistas acerca de cómo quiere que sea el mundo y qué debería ser posible. Todo esto se basa en un enfoque científico de analizar la realidad material, basándonos en las contradicciones concretas de la realidad material y las posibilidades para la transformación que existen en la misma y cómo eso están relacionado con la meta del comunismo.

Ahora bien, considerémoslo. ¿La meta del comunismo es simplemente una meta, y luego vemos las contradicciones de la realidad objetiva y su relación con esa meta? No. La meta misma se basa en un análisis de la realidad material, y su carácter contradictorio, de una manera científica. Como se ha recalcado —pero parece que es necesario recalcarlo muchas veces—, el entendimiento de que el comunismo es posible, necesario y deseable se basa en un análisis de la realidad material y su carácter contradictorio y el movimiento, la dinámica y la transformación que genera y el respectivo potencial de alcanzar esta meta de una revolución que finalmente lleve al comunismo a escala mundial.

Este enfoque fundamental es lo que se aplica, y se aplica de manera muy concentrada, en estos seis párrafos — y no sólo en esos seis párrafos, no sólo se aplican ahí, sino que lo que se aplica de manera muy concentrada ahí. Por eso también he dicho que estos párrafos son una muy importante y esencial concentración de los puntos del enfoque estratégico en un sentido general, pero también del método y la epistemología —la cual está al centro de ese método— la epistemología científica que conduce al enfoque y método científico.

Sobre esa base, continuemos y hablemos del enfoque estratégico de acelerar mientras se aguarda. Ahora bien, para repetir, como he venido señalando, este enfoque está en oposición, por un lado, al voluntarismo. No se trata de acelerar en el sentido de acelerar una línea de montaje, de simplemente moverse cada vez más rápido y excavar un hoyo en el cual caer más y más profundamente el que no llevará a ninguna parte. No se trata de andar de un lado para otro en un frenesí con la orientación de, “Tenemos que hacer la revolución, el mundo es terrible, rrr… rrr… la gente sufre, tenemos que…”. Sí, tenemos que tener esa clase de pasión, pero no frenesí. Hay una diferencia importante entre pasión y frenesí, porque un frenesí contradice y socava el enfoque científico. Acelerar mientras se aguarda va contra el enfoque voluntarista que sostiene — bueno, como dijo Mao muy ciertamente, “Tantas tareas por delante, todas tan urgentes”, por lo que tenemos que ponernos a hacerlo todo ahora mismo sin ningún análisis materialista de la realidad objetiva y dónde nos encontramos con relación a esa realidad objetiva y qué es lo que podemos transformar que conducirá hacia dónde tenemos que ir, sobre una base científica, a diferencia de simplemente lo que quisiéramos poder hacer. Es decir, si solamente deseáramos hacer eso —simplemente hacer lo que quisiéramos hacer— pues trataríamos de hacer una revolución ahora mismo, y saldríamos aplastados. Lo cual sería muy malo. Tratar de tomar el poder en concreto en este momento sería muy malo y desmoralizaría y desorientaría a las masas y perjudicaría toda la lucha, y no sólo en un país en particular sino en el mundo entero, por mucho tiempo y de modo muy serio.

Por lo que tal voluntarismo, para repetir, es malo. Como se ha recalcado —pero de nuevo parece que es necesario recalcarlo muchas veces—, el determinismo representa una presión mucho más fuerte para desviarse del camino revolucionario. Y en efecto tiene una conexión y una unidad fundamental con el idealismo, y con el voluntarismo en particular, porque en efecto es una forma de idealismo — en efecto el determinismo es una forma de idealismo. Puede expresarse como el materialismo mecánico, es decir, uno ve la realidad objetiva pero la ve solamente como si fuera uniforme, sin contradicción, sin cambio, sin movimiento ni transformación, etc. Por lo que puede manifestarse y tener la forma del materialismo mecánico, pero además, en última instancia, tal materialismo mecánico es una forma de idealismo, porque en verdad no analiza y sintetiza la realidad objetiva de modo científico, y como resultado no reconoce su carácter contradictorio y por ende, no ve la posibilidad de transformar las condiciones objetivas y no ve todo lo que he comentado — no sólo las formas en que es posible transformar las cosas, sino las formas en que las cosas las transforman otras fuerzas, fuerzas sociales y hasta fuerzas “naturales” que operan constantemente, de acuerdo a sus propias contradicciones y dinámica internas y la interacción de estas contradicciones.

Por lo tanto, de nuevo, lo que se concentra en esos primeros seis párrafos de la Segunda parte de “Hacer y emancipar” tiene que ver directamente con nuestro enfoque estratégico y concentra algunas cosas esenciales acerca de ese enfoque estratégico.

Hablemos un poco acerca de lo que es ese enfoque estratégico. Tratémoslo más directamente. Hemos escrito acerca de este enfoque en varios lugares, en obras como “Hacer y emancipar”, especialmente la Segunda parte, así como en “Pájaros y cocodrilos”, Los pájaros no pueden dar a luz cocodrilos, pero la humanidad puede volar más allá del horizonte (Primera parte: Revolución y el estado, y Segunda parte: Construyendo el movimiento para la revolución), sobre todo, para repetir, en la Segunda parte — pero además se expone de modo muy directo y concentrado en la declaración “Sobre la estrategia para la revolución”, la que también es el suplemento del tercer capítulo de Lo BAsico sobre la cuestión de la revolución.

“Luchar contra el poder, y transformar al pueblo, para la revolución”

Veamos los diferentes elementos de esto — no simplemente por sí mismos como elementos aislados, pero como parte de un enfoque estratégico general. Un elemento clave de ese enfoque, que se enfatiza en la declaración “Sobre la estrategia para la revolución”, se encierra, o se concentra, en la consigna “Luchar contra el poder, y transformar al pueblo, para la revolución”. Ahora, en la entrevista que me hizo A. Brooks, Lo que la humanidad necesita: La revolución, y la nueva síntesis del comunismo, hablé sobre la relación, o importantes aspectos de la relación, entre luchar contra el poder y transformar al pueblo, y que las personas se transformen a sí mismas, y el papel crítico de que éstas se pongan de pie y luchen contra la opresión. Que, para expresarlo de manera negativa, si las personas no se ponen de pie y no luchan contra la opresión, habrá menos bases —en un sentido general, por cierto— para la revolución, pero también menos bases para que las personas capten y estén abiertas a conocer y para que deseen conocer la realidad en la que están atrapadas y lo que es necesario y posible, en términos de transformar esa realidad. Así que en la entrevista se recalca ese punto, y es un punto muy importante.

Pero lo que también señala, y lo que tiene mayor importancia en un sentido general, es que las tres partes de esa consigna, por así decirlo, son importantes en sí como aspectos de la consigna, pero su importancia más esencial es como un todo unificado — en otras palabras, en su interrelación entre sí y en la totalidad de esta consigna, la cual es mayor que cualquiera de las partes individuales o hasta mayor que la suma de sus partes, como tal. En otras palabras, hay una interconexión dialéctica entre luchar contra el poder, transformar al pueblo, y el hecho de que a final de cuentas este proceso tiene que desenvolverse en una revolución — y, fundamentalmente por lo que se refiere a su objetivo, es preciso que se esté encaminando hacia el objetivo de la revolución, porque si no, los demás aspectos sufrirán reveses: el aspecto del pueblo que se pone de pie y opone resistencia, la lucha contra el poder en ese sentido; el aspecto de las personas que quieren conocer el mundo de forma más profunda y están abiertas a transformar su modo de pensar y, de hecho, que se transforme su modo de pensar. Porque el marco y la dinámica del sistema actual seguirán afectando a las personas y, sin una ruptura para hacer una revolución en concreto, esta situación se volverá a imponer. Ya lo hemos presenciado y, para repetir, al examinar la experiencia de los años 1960 a principios de los 1970 y lo que ha pasado desde ese entonces — las cosas que algunos que éramos activistas en ese tiempo nunca pudiéramos haber imaginado que iban a pasar en la manera en que se han transformado las relaciones sociales, el que algunos cambios que se lograron se han revertido, el que el modo de pensar de las personas se ha transformado de una manera atrasada y reaccionaria a una escala muy amplia desde ese tiempo, porque, pues, la revolución no se consumó, no se abrió camino hasta hacer la revolución, no abrió brecha para llegar al otro lado, para citar la letra de esa canción.

Por lo que la consigna encierra un todo íntegro, y esas tres partes, los tres componentes —“luchar contra el poder” y “transformar al pueblo” y “para la revolución”— están interconectados. Pero la parte “para la revolución” es lo que le da a la consigna su definición decisiva a final de cuentas. Así que eso es un punto importante.

Ahora, para repetir, es importante que las personas se pongan de pie y luchen, y los ultrajes que este sistema comete continuamente contra las masas populares y también contra el medio ambiente —por todo el mundo y no simplemente en un país— de hecho crean una base para que las personas se pongan de pie y luchen. Pero, en sí y de por sí, el mero hecho de que las personas son objeto de opresión y el sistema hace cosas horrorosas, no hace en cada instancia que las personas se opongan resistencia, que luchen contra el poder, por así decirlo; y por cierto no lleva a que se mantenga esa lucha. Por lo que, por un lado, es necesario luchar contra los ultrajes del sistema, los viles abusos del sistema, las injusticias y opresión del sistema y la explotación. Se trata de contradicciones concretas en contra de las que hay que luchar — contra las que la gente tiene que desarrollar lucha. Al mismo tiempo, si se aplica el enfoque de la ciencia del materialismo dialéctico —no el enfoque de la “narrativa del comunismo”, pero el de la ciencia del materialismo dialéctico—, es sabido que es necesario desarrollar todo eso, en un sentido general y fundamental, hacia la meta de hacer una revolución, en camino al objetivo final del comunismo a nivel mundial, a la vez que es muy importante trabajar para unir al mayor número de personas que sea posible para luchar contra esos ultrajes, quienes se conectarán con la lucha con diversos puntos de vista y en muchos casos, en determinado momento, no estarán de acuerdo, o no estarán convencidos, de que es necesario ir en la dirección de una revolución y el objetivo final del comunismo —algo que es muy importante, lo que trataré en detalle en adelante. Si no intentamos unirnos con todo aquel que está indignado o que es posible convencer qué tan escandaloso lo es el hecho de que esas injusticias, explotación y opresión siguen en marcha, pues socavaremos en un sentido fundamental nuestros objetivos básicos de hacer una revolución, lo que no es nada más diseminar nuestra “narrativa” sino hacer lo que es necesario en concreto para eliminar completamente y por fin todos esos ultrajes e injusticias.

Bien, todo eso a lado, lo que es muy importante. Y lo he recalcado en otras ocasiones y quiero recalcarlo de nuevo: Estos ultrajes son ultrajes reales y si esta situación no nos genera más indignación en nosotros, los que nos decimos revolucionarios y comunistas, o al mínimo no sentimos menos indignación que otras personas que no tienen un conocimiento y enfoque comunista, pues no somos dignos de llamarnos comunistas, no somos dignos de llamarnos revolucionarios. Si no tuviéramos un profundo odio y una profunda pasión por eliminar esas cosas y luchar en su contra, desde antes y en todo el camino a fin de eliminarlas completa y definitivamente, pues no seríamos revolucionarios y no seríamos comunistas. Por cierto no deberíamos tener menos pasión por esos ultrajes, menos indignación, que demás personas que en determinado momento no tengan un conocimiento comunista y un método y enfoque materialista dialéctico científico en cualquier momento dado. Así que quiero señalar eso — todo eso, a un lado.

Por el otro lado de la contradicción, si sólo manifestamos nuestro odio por esos ultrajes de estas cosas, si sólo nos apasionamos solamente en la lucha en su contra y en la movilización de otras personas y se activan otras personas para luchar en su contra, pero que no exponemos en concreto —como parte de lo que nosotros hacemos, y no lo que esperamos que hagan otras personas que no sean comunistas, sino, que quede claro, como parte de lo que nosotros hacemos— que todo esto tiene que encaminarse hacia la revolución y el objetivo final del comunismo, pues también traicionaremos a las masas y a final de cuentas, dejaremos las cosas a la merced de las dinámicas de este sistema y su estado y su clase dominante y a lo que este sistema hará con relación a esas contradicciones a fin de resolver la situación de acuerdo a sus propios intereses en su propio marco.

Por lo que, para repetir, ésa es otra contradicción que tenemos que tratar correctamente. Si nos equivocamos acerca de cualquiera de sus dos aspectos o acerca de la síntesis de los dos aspectos, pues no podremos hacer lo que tenemos que hacer y en efecto y en última instancia haremos daño en vez de lo que tenemos que hacer para dirigir concretamente a las personas a ponerse de pie y luchar más y con mayor conciencia para obtener, claro, su propia emancipación mediante la revolución en el camino al objetivo final del comunismo. Por lo que eso es algo que quiero recalcar, sobre “Luchar contra el poder, y transformar al pueblo, para la revolución”.

El papel fundamental de transformar el modo de pensar de las masas populares

El otro punto que quiero subrayar es que en todo este proceso de “Luchar contra el poder, y transformar al pueblo, para la revolución” y en todo el proceso general de construir el movimiento para la revolución y construir el Partido como su núcleo dirigente, lo más esencial y fundamental es transformar el modo de pensar no sólo de este u otro individuo aislado —aunque luchar con los individuos puede ser y es parte de este proceso— sino el papel fundamental de transformar el modo de pensar de bloques de personas, grupos enteros de personas, de masas de personas en última instancia. Ahora bien, ¿qué quiero decir al decir que es fundamental y lo más esencial? Seamos claros. No quiere decir que esto sea el único elemento o aspecto importante de este proceso. También es importante que la gente se ponga de pie y luche, como he venido enfatizando. Pero si lo consideramos como un proceso general, deberíamos tener la posibilidad de reconocer —y si nuestro enfoque es científico, sí lo reconoceremos— que para que la gente siquiera se ponga de pie y luche, y por supuesto mantenga una lucha al enfrentarse a distintos obstáculos y giros, curvas y vaivenes, y cosas así, será necesario transformar su modo de pensar. Ahora bien, en algo que he escrito, planteé la pregunta, para expresarla en términos muy básicos, concentrados y en cierto sentido sencillos: ¿Quiénes deberían participar, por ejemplo —un tema que trataré en adelante—, en las iniciativas de masas que hemos emprendido: por un lado, para decirlo en términos cortos y concentrados, en contra de la degradación de la mujer; y por el otro, la encarcelación en masa y todas sus consecuencias? ¿Quiénes deberían participar en estas iniciativas de masas? Y la respuesta es todos, y la formulé de esta manera: todos los que entienden —o a quienes es posible ganar a ver— que los ultrajes contra los que estas iniciativas de masas luchan son intolerables y que es necesario combatirlos. Y cabe entender —si bien al parecer es necesario decirlo— que para nada esta lucha se limitaría a los comunistas y a unas pocas personas de su entorno. Es preciso que incluya a una creciente cantidad de personas, centenares de personas y muy pronto miles y finalmente millones de personas.

Pero examinemos esa formulación: que entienden — o a quienes es posible ganar a ver. Bueno, lo que eso supone, particularmente en esta parte entre guiones —“o a quienes es posible ganar a ver”—, es que es necesario llevar lucha con las personas. A menudo es necesario llevar lucha con las personas para que reconozcan estos ultrajes, hasta de verlos en ocasiones, debido a la manera en que funciona este sistema y cómo deja ciega a la gente, y cómo en muchos sentidos anima a la gente a cegarse a sí misma, para que no vea muchos ultrajes así. Por lo que hay que luchar con las personas en muchos casos para que nada más reconozcan estos ultrajes, y de ahí que los reconozcan como ultrajes, y además que reconozcan que no los han causado las personas sometidas a los mismos. Aun antes de que empiecen a comprender todo esto científicamente, la forma en que todo esto surge del sistema y se engloba en la dinámica del sistema, todavía es necesario —y todos los que han hecho tal trabajo lo saben— llevar lucha con las personas para que vean la necesidad de combatir estas cosas y que entiendan que los que sufren la opresión no son los responsables, no la causan, no es su “responsabilidad personal” — y para que vean todas las otras líneas en juego, la necedades que desvían a las personas de entender correctamente, en un sentido básico, inclusive el hecho de que estas cosas constituyen una injusticia. Es necesario transformar el modo de pensar de las personas. ¿Y cómo se transforma su modo de pensar? Por medio de la lucha (retomaremos este punto). En la abrumadora mayoría de los casos, en las masas populares, ésta es una lucha no antagónica, no es una lucha con el enemigo, pero sí es lucha, y a veces es lucha muy aguda, y a veces y en muchos sentidos es una lucha implacable.

Por lo que inclusive para motivar a las personas a actuar — lo que incluye a los que son las víctimas directas, por así decirlo, de esta opresión, a menudo y en general es necesario llevar mucha lucha con estas personas para hacer que se pongan de pie y luchen contra estas cosas. Yo leía algo, creo que era de nuestro sitio web, acerca de algunas personas que hablaban con unos jóvenes básicos sobre la encarcelación en masa —la encarcelación en masa, la brutalidad policial, la criminalización de la juventud, etc.—, algunos jóvenes que están directamente bajo la bota, en el sentido literal, y les preguntaron: “Bien, ¿qué piensan acerca de esto?” Y uno dijo: “No tengo ideas acerca de eso”. Otro dijo: “Bueno, no me gusta, pero no hay nada que se puede hacer al respecto”.

Ahora bien, para hacer que las personas se pongan de pie y luchen contra el poder, será necesario llevar lucha contra eso. Y como ya hemos comentado, hay presiones una vez que la gente sí comienza a actuar en los movimientos de masas, en las luchas que surgen en torno a estas contradicciones, hay esos esfuerzos de cobijarse bajo el ala de la burguesía. Además, la burguesía, o sus representantes políticos y literarios, ponen obstáculos o inducen a las personas para que caigan en trampas, o pronuncian frases melosas o responden a una contradicción acerca de la encarcelación en masa y el asesinato de jóvenes negros y latinos por parte de policías o justicieros vigilantes, diciendo: “El problema es que tenemos que hacer que los varones caminen derecho y sean mejores patriarcas”. Muchas gracias, presidente Obama, por un análisis nuevo y muy perspicaz que dirigirá a la gente a la liberación. Para usar una trillada frase de antaño: ¡¡¡PARA NADA!!!

Por lo que en estos casos, no obstante habrá lucha continua por todas estas razones. Y eso está relacionado dialécticamente con luchar contra el poder, ponerse de pie y luchar, oponer resistencia. Piénselo: Cuando las personas sí se pongan de pie y luchen o vean a otras poniéndose de pie y luchando, se trata de otra forma en que (para retomar el tema con el que comencé) la materia se transforma en conciencia. Hay lucha sobre este tema — la gente lo ve y dice: “Ah, quizás sea posible hacer algo al respecto. Yo creía que a nadie le importaba; ahora veo que a otras personas sí les importaba”. Se trata de un cambio de su conciencia. Ahora, habrá lucha sobre en qué dirección va esa conciencia y el que vuelva al marco burgués o el que se inicie un movimiento serio para llevarlo hacia donde tiene que ir. Se trata de transformar el modo de pensar de las personas —y para repetir, no se trata solamente de un individuo por aquí o por allá, si bien eso puede tener importancia en cierto contexto— sino de bloques de personas, de grupos de personas, de masas de personas. Por lo que, cuando cambie el modo de pensar de las personas, éstas se sienten más impelidas a actuar de ciertas maneras.

Se trata de un estire y afloje dialéctico en desarrollo, mediante el cual, en un sentido general, se transforma el modo de pensar de bloques de personas — como un hilo que lo recorre todo, que es fundamental para todo eso en un sentido general. No se trata de que simplemente tengamos que salir a sermonearles a las personas para que cambien su modo de pensar, como los reverendos, curas o lo que sea. Como aquellos que dicen: “Hagamos que las personas cambien su modo de pensar para que se conformen con un gran diseño que tenemos”. No. Se trata de llevar lucha con las personas para que vean el mundo tal como es, de manera más profunda y de manera más integral y comprehensiva y para actuar en consecuencia, para transformar su modo de pensar mientras actúan. Y por cierto, para que las personas empiecen a ver la base y la necesidad de la revolución y que la revolución es deseable, por así decirlo, tiene que haber muchísima lucha a continuo. Y, de nuevo, quiero subrayar lo siguiente: por un lado, y como lo más esencial, luchar por transformar el modo de pensar de las personas en lo más fundamental para que reconozcan la necesidad y la posibilidad y la deseabilidad de una revolución que avance hacia el objetivo del comunismo, mientras en cada punto, en relación dialéctica, vamos uniendo y activando a las personas de la manera tan amplia que sea posible para emprender lucha en torno a los ultrajes del sistema y en su contra, en particular cuando estos ultrajes se expresen en concentraciones de importantes contradicciones sociales. En ese proceso general, la lucha por transformar el modo de pensar de bloques de personas es lo más esencial y fundamental — pero es lo más esencial y fundamental en ese proceso general y en la dialéctica de ese proceso. No lo digo como una cosa en sí ni como algo guardado para ocasiones especiales, pero como algo fundamental en este proceso general. Por lo que eso es algo que quiero recalcar muy fuertemente.

Lo que estamos haciendo hoy y “Sobre la posibilidad de la revolución”

El siguiente punto que quisiera tratar —que es algo que se examinaba en el reciente discurso y película, REVOLUCIÓN — ¡NADA MENOS!, y también en la Segunda parte de “Pájaros y cocodrilos”— es la relación entre todo lo que estamos haciendo hoy y “Sobre la posibilidad de la revolución”. Es decir: cuando las condiciones objetivas sean radicalmente distintas, de modo que todo esté al borde de un situación revolucionaria o esté transformándose concretamente en dicha situación y, como una característica esencial, exista un pueblo que al menos tiene inclinaciones revolucionarias —un pueblo de muchos millones de personas que al menos tienen inclinaciones revolucionarias, quienes buscan un cambio radical— cómo es que en tal momento, la tarea clave y el eje de todo serían desarrollar y emprender concretamente la lucha por tomar el poder. En este período hoy, ése no es el objetivo directo, no es la tarea fundamental e inmediata. Pero ¿qué relación tiene lo que estamos haciendo hoy en este período, cuando estamos llevando a cabo la estrategia para la revolución, desarrollando el proceso dialéctico de “Luchar contra el poder, y transformar al pueblo, para la revolución” y transformando el modo de pensar de bloques de personas como el eje de ese proceso dialéctico general — qué relación tiene todo eso con lo que expone el documento “Sobre la posibilidad de la revolución” cuando éste habla de la lucha por tomar el poder cuando surjan las necesarias condiciones objetivas, incluida el surgimiento de un pueblo revolucionario, o al menos un pueblo con inclinaciones revolucionarias, de muchos millones de personas que buscan activamente un cambio radical?

Bueno, obviamente podríamos tomar este tema no simplemente para una discusión, pero para una serie de discusiones en desarrollo y en sí. Pero aquí solo quiero tocar algunos puntos claves. Primero, el hecho de que hay, y tiene que haber, una relación, una relación dialéctica, entre estas dos cosas — entre todo lo que hacemos durante este período y lo que concentra el documento “Sobre la posibilidad de la revolución”, que examina la lucha por tomar el poder cuando ésa esté a la orden del día, cuando esas condiciones existan — las cuales, repito, son radicalmente distintas a las que existen hoy. Y enfatizo que es importante precisamente que las personas capten correctamente el hecho básico de que existe una relación en desarrollo, que no se trata de que lo que hacemos hoy está por este lado de alguna manera, en alguna burbuja cerrada, digamos, y que por ese otro lado, de alguna manera totalmente separada del otro, como algo que solo existe para algún futuro indefinido y abstracto, está la cuestión de “Sobre la posibilidad de la revolución” y lo que ese documento concentra.

Sí, tiene que haber un cambio cualitativo. Sí, las situaciones son cualitativamente distintas —no debería haber ninguna confusión al respecto— no se trata simplemente de un continuo, sin saltos cualitativos, ni en la situación objetiva ni en la naturaleza de las tareas de los comunistas, los retos de la revolución, por así decirlo. Pero las dos situaciones están relacionadas. Si no fuera así, ¿para qué hacer lo que hacemos? Si no estamos trabajando concretamente para acelerar mientras se aguarda —para acercar y ayudar a transformar las condiciones hacia una situación revolucionaria y para estar en la mejor posición posible para afectar esa situación cuando surja— pues, ¿con qué fin hacemos cualquiera de las cosas que hacemos? Una vez más, volvamos a la polémica contra Alain Badiou. Si no se hace una revolución, si ésta no resulta en la derrota y el desmantelamiento de las relaciones e instituciones de explotación, opresión y represión de este sistema y a su reemplazo por relaciones, instituciones, procesos y dinámicas revolucionarios, pues todo lo de hoy continuará, como dice la polémica. En otras palabras, el mundo seguirá funcionando tal como funciona hoy, con el engranaje del imperialismo operando al fondo —el capitalismo-imperialismo operando al fondo— aplastando vidas y quebrantando espíritus (para parafrasear).

Así que todo eso tiene un propósito. Ese propósito no es simplemente una revolución en el sentido que se usa a veces hoy, en el sentido de un cambio de gobierno — un cambio de quién gobierna o hasta un cambio en la forma del gobierno burgués opresivo y explotador existente y del sistema de capitalismo-imperialismo y de los sistemas de explotación relacionados que dicho sistema de gobierno refuerza. Tal cambio no es una revolución. Un levantamiento popular, aun cuando millones de personas están en la calle clamando sinceramente por un cambio, no constituye en sí una revolución y no llevará a una verdadera revolución. En otros lugares, he señalado lo que es y lo que no es una revolución. Se trata del derrocamiento del sistema existente, la derrota y el desmantelamiento de sus fuerzas de represión y de sus fuerzas concentradas de violencia que se usan para reforzar el sistema actual y el reemplazo de todo eso por un sistema radicalmente distinto — un sistema radicalmente distinto en lo económico, en las relaciones sociales, en las instituciones y procesos políticos, y en la cultura y modo de pensar de la gente. Eso es lo que significa una revolución. Y si no estamos preparándonos para esa revolución, pues, aparte de desperdiciar nuestro tiempo y el de las masas, estamos haciendo algo más, algo peor — estamos dirigiendo a las masas una vez más al mortífero redil del sistema existente y a su aparato e instituciones de brutal y violenta fuerza y represión que lo mantienen.

Así que lo que estamos haciendo, para volver al tema de acelerar mientras se aguarda, es, para repetir —tal como concentran esos seis párrafos al comienzo de “Hacer y emancipar” (Segunda parte) sobre los cuales hablé anteriormente—, transformar las condiciones objetivas al mayor grado posible en cualquier momento determinado, y a la vez mantenernos atentos a los cambios que surjan de factores más generales, del desarrollo de otras contradicciones y de otras fuerzas que trabajen para afectar esas contradicciones desde su propio punto de vista y con sus propios objetivos. Queremos transformar las condiciones para no estar simplemente aguardando de una manera pasiva, sino para cambiar la situación concretamente de un modo que acelere —sobre una base materialista, sin esfuerzos de aplicar el voluntarismo— pero sobre una base materialista, de modo que acelere las cosas concretamente hacia el desarrollo de una situación revolucionaria y el surgimiento de un pueblo revolucionario de millones y millones de personas; y también preparar a un número creciente de las masas y a su dirección, al partido de vanguardia como el núcleo del movimiento para la revolución, prepararlas para aprovechar esa situación revolucionaria cuando de hecho surja, no simplemente por medio de nuestro trabajo, pero por medio de ese proceso general que yo estaba examinando y el cual se expone de manera concentrada en los primeros seis párrafos de la Segunda parte de “Hacer y emancipar”. Eso es lo que significa acelerar mientras se aguarda.

Estamos trabajando con un propósito. No carecemos de rumbo. No carecemos de propósito. Repito, no estamos siguiendo ninguna fórmula ni procedimiento fijo, no es un enfoque lineal —en el cual hacemos esto, hacemos lo otro, y avanzamos un centímetro, después cuatro centímetros— o seamos un poco más dialécticos que ese enfoque revisionista, de modo que en lugar de avanzar un centímetro y luego otro centímetro, CARAMBA, avanzamos un centímetro y después ocho centímetros más hacia el socialismo con el mismo enfoque de línea recta. No. Se trata de trabajar concretamente para transformar las condiciones para que sean más favorables para la revolución, en el contexto de todo lo discutido respecto a lo que está pasando en el mundo objetivo general — todo lo discutido en esos seis párrafos (o que concentran los seis párrafos) al comienzo de la Segunda parte de “Hacer y emancipar”. Se trata de hacer eso, por un lado, mientras además preparamos a un creciente número de las masas, con un creciente partido como núcleo que dirige a las masas, prepara el terreno para la revolución, para que cuando la situación madure — cuando en ese momento, por medio de nuestro trabajo y esas dinámicas más amplias, en efecto surja el cambio cualitativo o la posibilidad de trabajar directamente para transformar la situación en una situación revolucionaria, y así tengamos la base más fuerte posible para aprovechar concretamente tal situación y luchar hasta el final y triunfar.

Con eso regresamos al punto de que todo lo que hacemos es preparación para ese futuro. Todo lo que estamos haciendo es preparación — no estamos preparándonos en el sentido directo, no estamos organizando fuerzas directamente en la esfera particular de una lucha total para tomar el poder en estos momentos. Pero estamos trabajando de manera omnímoda para acumular fuerzas para la revolución aceleradamente, y no de una manera lenta, gradual y lineal, sino de una manera omnímoda y acelerada.

Así que, mirándolo por un lado —y esto es importante— existe una diferencia cualitativa entre las condiciones objetivas, lo que incluye el estado de ánimo de las masas y lo que éstas están preparadas a hacer y lo que el partido concretamente está preparado a dirigirlas a hacer en este período actual, por un lado, y por el otro una situación cualitativamente distinta, una situación revolucionaria y unas masas con inclinaciones revolucionarias. Ésas son dos cosas cualitativamente distintas; no son simplemente una extensión lineal de un mismo continuo. Implican saltos cualitativos a lo largo del camino y un gran salto cualitativo a una situación revolucionaria y un pueblo revolucionario. Por otro lado, no las separa una barrera absoluta. Y lo que estamos haciendo ahora es trabajar activamente, repito, para acelerar los cambios en la situación objetiva y en la conciencia y la organización de las masas populares y de su partido de vanguardia en preparación para ese momento, y al mismo tiempo trabajar para acercar y acelerar el desarrollo de las contradicciones hacia ese momento en que surja tal situación cualitativamente distinta y las tareas de los comunistas se vuelvan cualitativamente distintas en una forma muy comprimida y concentrada, aunque, como se enfatiza en “Sobre la posibilidad de la revolución”, la lucha concreta por tomar el poder será algo más prolongada que lo que se entendía antes y no será simplemente una cuestión de insurrecciones urbanas simultáneas y después el establecimiento muy rápido de un régimen revolucionario.

Y, de nuevo, vale la pena volver al artículo original “Sobre la posibilidad de la revolución” y a lo que REVOLUCIÓN — ¡NADA MENOS! dice sobre eso y también “Pájaros y cocodrilos” y estudiar a fondo y explorar y forcejear con lo que dicen. Y después forcejear con la cuestión que estoy comentando ahora sobre qué relación tiene eso con lo que estamos haciendo hoy, aunque la situación y las tareas, por así decirlo, son cualitativamente distintas a las que se darían en esa situación futura.

Así que quiero darle mucho énfasis a ese punto, porque — fíjese, es posible ver en microcosmo, lo que es un punto muy importante, aunque la situación es cualitativamente distinta hoy, al menos algunas características que una situación revolucionaria tendrá y cómo será la lucha de vida o muerte en ese futuro momento, no solamente en los representantes y los brazos ejecutores directos del sistema existente, en sus políticos y todo su aparato estatal de represión violenta, pero también en las demás fuerzas sobre el terreno, quienes, de un modo amplificado —al igual que nosotros estaremos trabajando sobre una base amplificada— también estarán trabajando sobre una base amplificada para transformar las contradicciones hacia el fin que ellas quieren — los varios representantes políticos y literarios de diferentes capas sociales, la pequeña burguesía, y también la pequeña burguesía y el sector burgués en los pueblos y naciones oprimidos. En ciertas formas ya están operando sobre el terreno, muchas veces directamente y algunas veces muy despiadadamente en oposición a lo que queremos hacer para atraer y capacitar a las masas con un conocimiento y un programa concretamente revolucionarios y para acumular fuerzas para la revolución de esa manera. Pero además, esas fuerzas simplemente están en general en el terreno para ganar adeptos a su programa, el cual es objetiva y a veces muy directamente en oposición a las maneras en que nosotros trabajamos para dirigir a las personas a reconocer sus intereses más fundamentales y actuar en sintonía con éstos. Por lo que al igual que eso ocurre hoy, también ocurrirá de una manera amplificada cuando llegue el momento de la revolución. Fíjese, Lenin señaló que una revolución no es algo sencillo, en que un ejército se forma por aquí y dice: “estamos por el imperialismo”, y otro ejército se forma por allá y dice: “estamos por el socialismo”, y después se lanzan al ataque. Habrá toda clase de fuerzas diferentes sobre el terreno, y será posible ganar a algunas fuerzas a tomar partido con nosotros o al menos ganarlas a adoptar una neutralidad amistosa, y otras terminarán por pasar al lado de la burguesía — del viejo sistema y la vieja clase dominante. Otra vez, en esa situación se aplica la declaración de Lenin: “nadie puede decir de antemano exactamente” —y sería un error tratar de preverlo con exactitud— pero sí podemos decir, en términos muy básicos: estamos en una contienda no solamente con los representantes políticos y literarios directos y, sí, los representantes y fuerzas represivos del sistema existente de opresión y explotación, sino también con muchas otras fuerzas de clase que no sean de la clase dominante, pero que representan programas e intereses que terminarán por capitular —al quedar a la merced de su propia dinámica, por así decirlo— y en algunos casos, terminarán por ser objeto del activo reclutamiento en las fuerzas de la contrarrevolución en compañía de la clase dominante del viejo sistema.

Estamos trabados en un lucha, obviamente, con los representantes del viejo sistema. Es una lucha antagónica. Aunque la lucha hoy no se trata de la toma del poder, los intereses fundamentales en juego son antagónicos. También estamos en muchas diferentes luchas —incluida en particular la lucha ideológica, pero también una lucha que a final de cuentas se da en torno a las políticas y los programas prácticos de diversas luchas inmediatas— con muchas diferentes fuerzas en la sociedad que representan un abanico de intereses, que no pueden romper en lo fundamental con los confines mortales del sistema existente y que llevarán a las personas una vez más hacia dichos confines. Y aunque la conexión no es lineal, existe definitivamente una conexión entre cómo se libra esa lucha hoy y también a lo largo del camino de acelerar mientras se aguarda, y después de una manera amplificada y concentrada — pues tomará una forma concentrada y amplificada, dará un salto cualitativo, cuando surjan concretamente una situación revolucionaria y un pueblo revolucionario.

Así que no se trata de que los términos de hoy sean exactamente iguales a los que operarán en esa situación, y de nuevo el punto de Lenin es aplicable, “nadie puede decir de antemano con exactitud” dónde terminarán y cómo se alinearán todas esas fuerzas — ésa también es una cuestión de lucha y de influencias desde diferentes lados. Así que no se trata de que todo se desarrolle en línea recta, por un lado. Por el otro, tampoco se trata de que no exista ninguna conexión; definitivamente existe una conexión. Existe una conexión definitiva en esa dimensión, y en general, entre todo lo que hacemos y el que una situación revolucionaria madure plenamente o no y de ahí el que las fuerzas de vanguardia de la revolución comunista puedan aprovechar la situación para dirigir a las masas a abrir paso para hacer un avance emancipador concreto, mismo que rompa con los confines mortales del orden existente y del sistema existente y sus instituciones y su aparato y derrote sus fuerzas represivas violentas.

Así que deberíamos ver eso, no de una manera lineal —eso sería un error, por un lado— pero un peligro aún mayor sería no ver la conexión entre todo lo que estamos haciendo a lo largo del camino, y lo que ocurrirá y lo que será posible cuando se dé un cambio cualitativo hacia una situación revolucionaria y el surgimiento de un pueblo revolucionario. Si usted piensa que nada más va a continuar con lo que está haciendo en algún rincón de la sociedad y que de repente unas grandes revueltas van a convulsionar toda la sociedad, ni hablar de una situación revolucionaria, y todos nada más van a pasar a su lado porque usted tiene mejores ideas, pues en términos fundamentales usted estará traicionando a las masas, lamento decirlo. Si usted no está trabajando activamente para transformar las condiciones, lo que incluye el modo de pensar de las personas y las causas por las que un creciente número de personas se están organizando concretamente, pues usted no está preparándose para una revolución, y no solo no se está preparando para ésta, en efecto usted se está preparando para un desastre en caso de que estalle una gran convulsión de la sociedad, inclusive una que lleve a una situación revolucionaria.

Preparar mentes y organizar fuerzas, acumular fuerzas para la revolución

Estamos trabajando activamente sobre el terreno para preparar, como dijo Lenin —o en realidad Lenin dijo organizar fuerzas y preparar mentes— y lo cambiamos para expresar más correctamente la dialéctica en un sentido general: preparar mentes y organizar fuerzas para la revolución. Eso es lo que estamos haciendo activamente, trabajando para transformar las condiciones objetivas y trabajando para transformar al factor subjetivo, es decir el Partido, cualitativa y cuantitativamente, o sea, transformarlo para que se base cada vez más en cimientos científicos y que sea en verdad la vanguardia comunista revolucionaria que necesita ser y desarrollar y hacer ingresar a cada vez más personas a las filas del Partido sobre esa base y ninguna otra. Y también desarrollar a cada vez más masas y ganarlas cada vez más a que se muevan en una dirección revolucionaria y ganarlas a un entendimiento revolucionario y a que actúen según ese entendimiento.

Eso es lo que estamos haciendo — nada más. No se trata de, pues, tenemos unas tareas y salimos y hacemos un poquito acá y un poquito allá, sin ninguna conexión con un enfoque estratégico. Eso se hace con exagerada frecuencia, pero no es lo que es necesario hacer, no es lo que urge hacer. Lo que urge hacer es preparar mentes y organizar fuerzas, de la misma manera en que estamos luchando contra el poder y transformando al pueblo para una sola cosa: la revolución — aunque muchas personas con las cuales estamos uniéndonos no están a favor de esa revolución en cualquier momento dado, y así es la dialéctica, la naturaleza de las contradicciones que estamos tratando y eso es el método materialista dialéctico que necesitamos para manejar correctamente esas contradicciones. Estamos preparando mentes y organizando fuerzas para la revolución.

En otras palabras, estamos acumulando fuerzas para la revolución. Eso es muy importante. Es uno de los criterios importantes por los cuales debemos medir lo que estamos haciendo. ¿Estamos acumulando fuerzas concretamente? No sólo acumulando fuerzas para cualquier cosa sino concretamente, en este proceso general —no que toda persona con la que trabajemos en cualquier lucha particular o cualquier iniciativa de masas particular, no que toda la gente o quizás la mayoría de la gente en cualquier momento dado esté a favor de la revolución— sino que, por medio de ese proceso general, del cual he hablado en muchas dimensiones, ¿estamos concretamente acumulando fuerzas las que capten más y más conscientemente la necesidad y la base para la revolución y que trabajen activamente para acercar esa revolución y de ahí llevarla a cabo en concreto, cuando llegue el momento y la situación sea cualitativamente diferente: para derrotar y desmantelar concretamente el viejo sistema y sus fuerzas de represión violenta y crear un sistema radicalmente diferente — estamos acumulando fuerzas que estén trabajando cada vez más conscientemente y en concreto hacia esa meta y que sean parte del proceso en el que avancen en una dirección revolucionaria y que den el salto de ingresar al Partido como parte de ese proceso? Pues al fin y al cabo, la fuerza más esencial e importante que se necesita organizar en todo eso —y no se entiende este punto tanto como se necesita— digo, no la única fuerza en sí, sin descuidar lo demás que hay que organizar, sino en medio de ese proceso general y en su núcleo, la fuerza más importante que hay que organizar es la fuerza de vanguardia de la revolución comunista, y en Estados Unidos esa fuerza significa el Partido Comunista Revolucionario.

ESTAMOS construyendo un movimiento para la revolución y estamos construyendo el Partido como su núcleo dirigente

Ahora que he establecido cierto fundamento, quisiera hablar, un poco más brevemente, de varios puntos que surgen de unas ramificaciones o aspectos importantes de ese enfoque estratégico general.

En primer lugar, quiero hablar de la consigna, “ESTAMOS construyendo un movimiento para la revolución y estamos construyendo el Partido como su núcleo dirigente”. Como cualquier otra cosa, sería posible convertir esta consigna en lo opuesto, en algo sin sentido, sin vida, que en efecto dejara de llevar a cabo lo que la misma consigna concentra. Para entender eso, fijémonos en la manera en que la consigna presenta la palabra ESTAMOS, que está en mayúsculas. O sea, esa palabra tiene énfasis especial. No dice “Estamos construyendo un movimiento para la revolución”, dice “ESTAMOS construyendo un movimiento para la revolución y estamos construyendo el Partido como su núcleo dirigente”. ¿Por qué lo presenta así? ¿Por qué pone énfasis en “ESTAMOS”? Pues, enfatiza una orientación activa, de que eso es lo que estamos haciendo. No estamos pidiendo permiso a nadie — claro que no le pedimos permiso a la clase dominante pero tampoco a las masas. No estamos haciendo una encuesta para saber si la gente opina que se trata de una buena idea. No estamos preguntándoles a las personas si estarían conformes con que lo hagamos. No estamos averiguando cuántas personas digan, “Estoy a favor”, para de ahí determinar si es una buena idea o no. Nada de esa epistemología populista ni otros enfoques incorrectos están concentrados en lo que esa consigna representa y debe representar. Expresa una orientación: Esto es lo que estamos haciendo.

¿Por qué lo estamos haciendo? ¿Debido a que es “nuestra cosa” o porque en los años sesenta algunos nos inspiramos con la idea de la revolución y por tan tercos no la hemos abandonado? Por ejemplo, como los soldados del antiguo emperador japonés Hirohito que no recibieron la noticia de que la guerra se había terminado (la Segunda Guerra Mundial). ¿Qué no hemos recibido la noticia de que la revolución ya se terminó, que ya falló? ¡No! Se debe a que, repito, un método y enfoque científico materialista dialéctico nos dicen que la revolución es necesaria pero también posible para emancipar a la humanidad, no sólo por las actuales condiciones y las actuales relaciones de opresión y explotación, sino por los miles de años, como quien dice, de las cadenas de la tradición.

Así que eso tiene un fundamento científico, y sobre esa base científica —de nuevo retomamos el punto básico— ¿qué es esa base, sobre qué base estamos trabajando? Sobre ese fundamento científico, con ese método y enfoque científico, que nos lleva a entender que una revolución es necesaria y también posible — no es algo predestinado, no es algo religioso destinado a generarse por fuerzas sobrenaturales, o simplemente por nuestras buenas intenciones o la fuerza de nuestra voluntad o determinación, sino algo que podemos establecer científicamente como necesario y también posible. Esa es la base sobre la cual trabajamos; y por eso, cuando vamos a las masas populares — no se trata de que no importe lo que la gente piensa, pues, Lo BAsico 4:11, pero lo que piensa la gente no determina la realidad. Por lo que al ir a las masas, no les estamos pidiendo permiso o averiguando si piensan que es una buena idea, les estamos diciendo: he aquí es lo que estamos haciendo porque es necesario y también posible. Eso es lo que se necesita para eliminar todos los horrores que la gente está sufriendo.

Eso tiene que ser nuestra orientación activa, y entusiasta — y sobre una base científica. No nos importa lo que digan una bola de representantes burgueses y una bola de malditos oportunistas y otra gente. Sí le ponemos atención, porque es parte de la realidad objetiva con la cual tenemos que lidiar. Pero lo que dicen no determina lo que estamos haciendo o nuestro enfoque. Lo que hacemos se determina científicamente, y nuestro entusiasmo y pasión respectivos surgen de esa ciencia y de reconocer —repito, sobre una base científica— que el mundo es un horror pero además, es totalmente innecesario que sea así, y se podría ser radicalmente diferente y mucho mejor.

Así pues, eso es el primer punto. ¿Por qué recalcar “ESTAMOS”? Debido a que lo ESTAMOS haciendo — y carajo, más vale que lo estemos haciendo. Se trata de lo que estamos haciendo, y, en cierta forma, si en un momento dado si a alguien no le gusta, pues eso es su problema. Ahora bien, eso no significa descartar o tratar a ese alguien como enemigo porque no está de acuerdo. Sin embargo, eso no va a impedir que hagamos lo que estamos haciendo. Ni siquiera nos hace vacilar, aunque en un momento dado no les guste a un montón de personas quienes deberían estar a favor. No nos hace dudar. ESTAMOS construyendo un movimiento para la revolución, y usted debería conectarse con este movimiento y he aquí las razones. Esto abarca todos los componentes de los cuales he hablado y hablaré en ciertos aspectos en adelante. Pero he aquí su meollo: ESTAMOS haciéndolo porque es lo que se necesita y tiene un fundamento científicamente establecido, se basa en un método científico y un análisis y una síntesis científicos. Ello, en primer lugar. ESTAMOS construyendo un movimiento para la revolución y estamos construyendo el Partido como su núcleo dirigente. No se trata de que “estamos considerando hacerlo”. No estamos hablando nada más de hacerlo. No se trata de que “Te hablaremos acerca de eso, en caso de que tengas la bondad de escucharnos unos minutos o visitar nuestra librería”. ESTAMOS haciéndolo. Así que ello, en primer lugar. Se trata de un punto básico de orientación.

De ahí está el hecho de que se cambió recientemente esta consigna, es decir, se le agregó algo. La consigna publicada durante varios años era, “ESTAMOS construyendo un movimiento para la revolución”. Pero se le ha cambiado de “ESTAMOS construyendo un movimiento para la revolución”, agregando “y estamos construyendo el Partido como su núcleo dirigente”. ¿Por qué? Por lo que yo recalcaba anteriormente — de todas las expresiones organizadas de acumular fuerzas, la más importante es el mismo partido — que sin un partido basado en la ciencia del comunismo como se ha desarrollado por medio de la nueva síntesis del comunismo, sin un partido basado en el método y enfoque científico del materialismo dialéctico, nada de eso, nada de los despertares, nada del cuestionamiento, ninguno de los levantamientos, ni tampoco de las convulsiones en la sociedad, puede llegar hasta donde tiene que llegar. Si no se construye el partido activamente por todo el camino, en relación dialéctica con la construcción del movimiento revolucionario más amplio, pues aunque surja una situación revolucionaria o al menos el potencial inmediato de que surja —aunque sacuda a la sociedad una crisis de la cual la clase dominante no tenga una salida fácil y a la cual la empeore cada maniobra de la clase dominante— aunque tal crisis surja, no habrá ninguna posibilidad de resolverla al servicio de los intereses fundamentales de las masas del pueblo, no sólo en Estados Unidos sino en todo el mundo, y en última instancia toda la humanidad.

Por lo que no sólo salimos a emprender la construcción de un movimiento — lo que no es un movimiento en general sino un movimiento para la revolución, “Luchar contra el poder, y transformar al pueblo, para la revolución”, “preparar mentes y organizar fuerzas, acumular fuerzas para la revolución” — ESTAMOS construyendo un movimiento, pero no solamente construimos un movimiento, ESTAMOS construyendo un movimiento para la revolución, y ESTAMOS construyendo el Partido como su núcleo dirigente. Todas esas cuestiones suscitan contienda y lucha, en las cuales que debemos entrar muy activa y positivamente con entusiasmo. ¿Por qué? ¿Debido a que nuestra idea es mejor que la de los demás? No. Debido a que nuestra idea, cabe repetir, tiene una base científica. Es un reflejo correcto de la realidad y del movimiento contradictorio y la dinámica contradictoria de la realidad, y la dirección en que es posible llevar la situación, por medio de toda la lucha que supone, lo que en concreto beneficiaría a los intereses de las masas del pueblo y en última instancia toda la humanidad.

Ahora bien, uno podría decir la frase “los intereses fundamentales de la humanidad” — pero, fíjese, eso se plasma en las lágrimas de las madres y padres cuyos hijos son asesinados a balazos en la calle. Se plasma en el horror de que traicionan a una niña, la venden y la mantienen presa en la esclavitud sexual. Se plasma en los cadáveres hechos añicos por ninguna razón que valga la pena en las guerras libradas por esos imperialistas y otros reaccionarios. Se plasma en rechazar la destrucción del medio ambiente que está ocurriendo. De eso estamos hablando cuando hablamos de los intereses fundamentales de las masas del pueblo. No se trata de una formulación abstracta. Sí es una formulación, es una formulación científica, es una abstracción en el sentido correcto, es una abstracción teórica que concentra la realidad. Pero esa realidad abarca tanto sufrimiento de las masas del pueblo, y todas las formas en que el sistema perpetra y perpetúa ese sufrimiento y también el hecho de que todo eso no es necesario. Eso es lo significa esa declaración, esa abstracción teórica — que la revolución comunista redunda en los intereses fundamentales de las masas populares oprimidas, y en última instancia de toda la humanidad. Es la realidad viva de esa frase.

Por eso, sobre esa base, sobre esa base científica, en efecto ESTAMOS construyendo un movimiento para la revolución y en efecto estamos construyendo el Partido como su núcleo dirigente.

Los miles y los millones

Bueno, ahora quiero hablar sobre la formulación en la declaración “Sobre la estrategia para la revolución” que se puede describir de esta manera: los miles y los millones. Esto guarda una estrecha relación — es decir, esto habla de la manera en que se puede atraer, orientar y capacitar a miles de personas ahora de una manera revolucionaria y al mismo tiempo influenciar a millones — que las acciones de esos miles influencien a esos millones, y que a millones los influencie el trabajo general de un partido como el núcleo de todo eso— todo lo que opera en una relación dialéctica con el mundo objetivo en general, en la transformación y lucha por transformar dicho mundo, del modo que mencioné al comienzo (y, una vez más, como lo concentran los primeros seis párrafos de la Segunda parte de “Hacer y emancipar”).

Eso guarda una fuerte relación, para repetir, con la acumulación, o la no acumulación, de fuerzas... ¿para qué? Para la revolución. ¿En efecto estamos trabajando para tener únicamente una agrupación difusa y diversa de personas? No podemos llamar “miles” a una agrupación diversa y amorfa, que no tiene ni forma ni sustancia, debido a que nuestra declaración sobre la estrategia dice que deberíamos tener a miles de personas, por lo que busquemos alguna manera vaga de afirmar que tenemos a miles de personas. ¡No! Se trata de ganarse a miles de personas a la bandera de la revolución —pero no simplemente ganárselas a la bandera en teoría, sino ganárselas al contenido concreto de esta revolución, a lo que su método científico expone sobre la posibilidad y la necesidad, y también el carácter, de la revolución— y ganárselas también a este método en sí, a este método científico del comunismo como se ha desarrollado con la nueva síntesis del comunismo.

Así que hay que activar a miles de personas que cada vez más estén adoptando como suya esa bandera de la revolución en el sentido figurativo — pero a veces muy directamente, en el sentido textual, manifestándola ante el mundo y luchando para ganarse a su vez a otros. Éste es un objetivo concreto muy real: ganarse concretamente a miles de personas ahora, en este período, para acumular fuerzas para la revolución, a la vez influenciar a millones de personas en una dirección revolucionaria. Se trata de una expresión y un aspecto crucial de acelerar mientras se aguarda. Tiene una estrecha relación con lo que dije antes acerca de la relación dialéctica —no una relación lineal, sino la relación dialéctica— entre todo lo que estamos haciendo ahora y lo que concentra “Sobre la posibilidad”, que habla del momento cuando surjan una situación revolucionaria cualitativamente distinta y masas revolucionarias.

Así que no se trata de alguna idea general vaga y amorfa: que si hablamos con varios miles de personas, eso quiere decir que tenemos a miles. ¡No! Se trata de acumular en concreto a miles ahora para la revolución, mediante todas las diversas corrientes e interconexiones, y tratar correctamente todas las contradicciones en juego, ¿en qué? En lo que ESTAMOS haciendo — construyendo un movimiento para la revolución y además construyendo al Partido como su núcleo dirigente.

Así que, una vez más, eso guarda una relación con acumular fuerzas para la revolución. Una vez más, deberíamos estar evaluando — como un criterio muy significativo, deberíamos estar evaluando lo que estamos haciendo y cómo lo estamos haciendo, en comparación con este objetivo de acumular fuerzas concretamente para la revolución. Pero no se trata de hacerlo solamente en teoría. Se trata de atraer y ganarse y organizar concretamente a las personas para unirse al movimiento revolucionario, y en cualquier determinado momento hacer que muchos avancen hacia integrarse en el Partido — miles, mientras hay influencia sobre millones.

Píenselo concretamente. Volvamos a esa relación dialéctica y la lucha, no solamente con los representantes y fuerzas directos de la clase dominante, sino con todas esas otras fuerzas que están operando sobre el terreno. ¿Qué va a pasar, cuando digamos, teoricemos que el momento de tal situación revolucionaria haya surgido y todas esas otras fuerzas estén en contienda sobre el terreno? ¿Importa que a lo largo del camino hacia ese momento, hayamos tenido una creciente acumulación, de cientos de personas al principio, pero después —y no en algún futuro lejano, sino en un plazo más inmediato— de miles, y un creciente número de miles, que están actuando concretamente en una dirección revolucionaria bajo el estandarte del comunismo revolucionario? ¿Tendría eso —el que haya ocurrido o no— solamente una influencia menor o hasta carente de peso en lo que pasara en una situación revolucionaria? ¿O tendría una enorme importancia en evitar que se desperdiciara tal situación o que ocurriera algo mucho peor, que se llevara a otro horror para las masas de alguna forma u otra?

Por lo que se trata de una meta activa. Si estamos construyendo concretamente —y sí ESTAMOS construyendo concretamente— un movimiento para la revolución y estamos construyendo el Partido como su núcleo, pues tiene que ser una meta activa el trabajo de atraer, orientar y capacitar de una manera revolucionaria concreta, sobre la base del comunismo y de la nueva síntesis del comunismo, a miles de personas en este período y a la vez influenciar a millones de personas y preparamos a los miles a dirigir a esos millones, y a convertirse en los millones bajo la bandera revolucionaria cuando surja una situación revolucionaria —, tiene que ser algo para lo cual se trabaja activamente, un criterio activo y constante, un criterio importante con el cual comparamos nuestro trabajo para determinar si de hecho ESTAMOS construyendo un movimiento para la revolución y estamos construyendo al Partido como su núcleo dirigente, o si estamos haciendo otra cosa que no es lo que deberíamos y tenemos que estar haciendo.

Superando el abismo — Dando ímpetu al potencial revolucionario de los jóvenes básicos

Ahora, un aspecto particular de este trabajo que quiero tocar es lo que se podría llamar superando el abismo, y en verdad es un abismo, entre lo que hemos reconocido y se ha dicho acerca del papel potencial de los jóvenes básicos en esta revolución —los jóvenes básicos y las masas básicas más en general— y específicamente lo que se dice al respecto en ¡REVOLUCIÓN — ¡NADA MENOS!, acerca de cómo deberíamos acercarnos a esos jóvenes — entre eso, dónde se encuentra la situación ahora en términos concretos y lo que se está haciendo ahora, particularmente con respecto a esos jóvenes básicos. Es un hecho que muchos jóvenes básicos — debido a la dinámica de las contradicciones de este sistema y las formas que esas contradicciones se manifiestan y se mueven hoy, muchos jóvenes están metidos en cosas muy malas. O están totalmente desorientados — aun cuando no estén metidos activamente en cosas malas, están desorientados y no captan y no reconocen siquiera la necesidad de un cambio radical, ni hablar de una revolución.

Pero, una vez más, nuestra estimación de que entre esos jóvenes básicos, y también entre los jóvenes más en general, existe un tremendo potencial para esta revolución — ¿dicha estimación se basa en algún precepto moral o alguna variación de la política de identidad? En otras palabras, ¿se basa en alguna noción idealista la que no podemos abandonar? ¿O tiene un fundamento científico? Para repetir, ¿se basa en un análisis y una síntesis científicos —mediante la aplicación del materialismo dialéctico— del potencial concreto, y su base, es decir, los intereses fundamentales reales de esos jóvenes y hacia dónde es posible dirigirlos, desencadenarlos y dirigirlos de nuevo, mediante muchísima lucha, para que se plasmen en una fuerza dinámica que impulse esta revolución? La respuesta es la segunda.

No digo: “Pues, fíjese, esos jóvenes sufren una horrible opresión, y por eso tendrán que ser una fuerza importante para la revolución”. Lo que digo se basa concretamente en mucho trabajo científico que se ha hecho para analizar la “composición social” de Estados Unidos y su carácter cambiante desde hace varias décadas, remontando a principios del siglo veinte y aun antes — el análisis de la separación entre el movimiento laboral y el movimiento comunista que se ha discutido en varios documentos, particularmente en discursos míos. Y también se basa en un análisis científico concreto de cuáles son las dinámicas en las que esos jóvenes están atrapados, qué efectos concretos tienen éstas en su vida y qué es la salida para las masas de estos jóvenes. Tal es la base científica para lo que digo. Y tenemos que seguir profundizando ese análisis y síntesis científicos, mediante la aplicación dinámica del materialismo dialéctico. Pero mientras hacemos eso, tenemos que estar trabajando activamente para superar ese enorme abismo que existe entre el reconocimiento, establecido científicamente y basado en la ciencia, de ese potencial revolucionario concreto, por un lado, y por el otro, dónde se encuentran y qué están pensando en este momento las masas de esos jóvenes y en qué dirección las dinámicas de este sistema los están influenciando.

Pues no se superará ese abismo mediante ninguna forma de seguidismo, ningún tipo de reificación de esos jóvenes, como si de alguna manera la revolución estuviera dentro de ellos mismos, en su “esencia interna” en algún sentido metafísico e idealista. Únicamente se superará sobre la base, una vez más, de la ciencia y lo que ésta nos enseña acerca de las dinámicas de la sociedad, cómo éstas afectan a esos jóvenes y en dónde residen sus intereses fundamentales en realidad, y cuál, por así decirlo, es la salida para ellos y qué papel pueden desempeñar con relación no solamente con su propia emancipación sino con la emancipación de toda la humanidad de todas las cadenas horrorosas que atan a las masas populares.

Así que hemos identificado, sobre una base científica, lo que hemos llamado “un papel de columna vertebral y fuerza motriz” en esta revolución para las y los jóvenes básicos, y las masas básicas en general. Eso no quiere decir que ellos representan la única fuente de fuerzas revolucionarias ni el único grupo o fuerza social que es posible atraer y capacitar poderosamente en torno a esta revolución. Pero son un grupo crítico. Efectivamente tenemos que encontrar las maneras de superar ese abismo y activar la participación de esos jóvenes; y tenemos que hacerlo ahora, y no en algún momento futuro lejano, y no de alguna manera utópica, sino al aplicar, y aplicar rigurosamente, nuestro método y enfoque científicos. Tenemos que hacerlo por medio de muchísima lucha. Tenemos que hacerlo aplicando, de acuerdo a la manera en que lo he comentado, “Luchar contra el poder, y transformar al pueblo, para la revolución”. Tenemos que hacerlo reconociendo y llevando a cabo el proceso general de preparar mentes y organizar fuerzas — en el que, durante todo ese proceso, transformar el modo de pensar de bloques de personas no es la única tarea, pero es la tarea central de lo que hay que desarrollar.

Por lo que es necesario llevar mucha lucha con estos jóvenes, para transformar su modo de pensar y para encontrar los medios y las formas por los cuales pueden activar su participación concreta y constituirse en una fuerza decisiva en lo que ESTAMOS haciendo: construyendo el movimiento para la revolución y construyendo al Partido como su núcleo dirigente. Tenemos que ponernos a trabajar en eso, sistemática, consecuente y, en un sentido real, implacablemente. Tenemos que encontrar las maneras de activar a grupos de estos jóvenes, y de ahí tenemos que encontrar las maneras de trabajar con ellos para activar a otros, y además para tener un impacto amplio en la sociedad. No me refiero simplemente a activar a otros jóvenes de donde provienen los primeros, por así decirlo, o sea, no me refiero solamente a otros jóvenes básicos, aunque es muy importante hacerlo; pero también me refiero a que tengan un impacto y una influencia —no por medio de “bogartear”, ni con poses, pero al llevar a cabo el trabajo revolucionario y al representar esta revolución y al trabajar activamente para ella— entre todas las capas del pueblo.

Bueno, mi mensaje para el Año Nuevo de este año, 2014, contiene una orientación básica y un enfoque básico que le da seguimiento a lo expuesto en el discurso y película ¡REVOLUCIÓN — NADA MENOS! acerca de cómo tratar las contradicciones que refrenan a esos jóvenes básicos, cómo luchar con ellos sin seguir a la cola de ellos, cómo responder directamente a las cuestiones básicas y las contradicciones básicas que los refrenan y los mantienen encadenados a lo que existe, y que hasta los mantienen en mal camino en el contexto de todo lo que este sistema les hace. Por lo que también cabe ver y estudiar esas cosas. La manera en que ¡REVOLUCIÓN — NADA MENOS! trata esa cuestión, pero también el mensaje para el Año Nuevo, de una forma muy concentrada: cómo las contradicciones están influenciando la situación, y cómo están moldeando de manera importante el modo de pensar de las personas ahora, en la ausencia de nuestro trabajo sistemático y lucha para la revolución, y cómo ponerse a realizar ese trabajo y lucha sistemáticos. Tenemos que hacer ese trabajo con una determinación “férrea como un perro pitbull”, de manera implacable: cómo abrir paso y activar a nivel tras nivel de esos jóvenes y activar su participación para atraer, capacitar e incorporar a otros, no solamente de las masas básicas y de los jóvenes básicos, sino de todas las capas de la sociedad, y tener un creciente impacto e influencia sobre el estado de ánimo y el modo de pensar de la población — repito, no digo que lo hagan mediante poses, sino al emprender activamente y luchar por el movimiento para la revolución y además por el Partido como su núcleo dirigente.

Así que tenemos que llevar la lucha sobre la base de la orientación correcta y el método y enfoque científicos correctos, y también tenemos que trabajar muy ardua y muy científicamente, y activar la participación de jóvenes para luchar colectivamente con nosotros en torno a las formas de crear y desarrollar los medios, o varios medios, para que un creciente número de estos jóvenes básicos, y otras masas básicas, y también personas de otras capas, participen en el movimiento para la revolución, y ver que avancen por medio de ese movimiento para la revolución y en efecto ingresen en la vanguardia de esta revolución, al Partido como su núcleo dirigente. Eso supone muchos diferentes componentes. Implica, obviamente, luchar contra el poder — que se hagan frente a las formas en que son objeto de la opresión, pero también otros sectores del pueblo y gente en otros países y otras partes del mundo que este sistema también oprime, y apalea y destroza. Implica también llevar a cabo un trabajo ideológico y lucha multifacéticos — la transformación de las personas, la transformación de su modo de pensar. Por ejemplo, se han emprendido esfuerzos embrionarios, los que hay que desarrollar y darles seguimiento y de los cuales hay que avanzar, para activar la participación de las masas básicas, inclusive los jóvenes básicos, en las discusiones y lucha sobre cuestiones como la evolución y las cuestiones más generales que ésta trata, o con las que se interrelaciona directamente, como la cuestión de la religión y si uno va a tener un enfoque científico o religioso de la realidad.

Y, a propósito, quiero señalar algo que considero que era muy importante en el artículo escrito a raíz del levantamiento en Egipto, el artículo en (Demarcations No. 3, en inglés) de Sam Albert que se llama “Callejón sin salida”, para abreviar el título, en el cual dice que muchas fuerzas oportunistas —estoy parafraseando— pero dice que muchas fuerzas oportunistas solo ven la religión en su papel como el opio de las masas. Fíjese, dichas fuerzas, esos oportunistas, siempre invocan la afirmación de Marx de que la religión es el opio del pueblo, para decir, en efecto y a final de cuentas: ¿no necesita el pueblo ese opio? Pues se trata del corazón de un mundo sin corazón. ¿No necesitan las personas tener corazón? Han tomado la afirmación de Marx y la están distorsionando como justificación para no luchar con las personas acerca de la religión. Pero también, como señala ese artículo “Callejón sin salida” —y de nuevo, estoy parafraseándolo— esos oportunistas no captan, pasan por alto o soslayan el reconocimiento de que la religión no es simplemente un consuelo, no es simplemente un opio, no es simplemente para anestesiarse a sí mismo, no es simplemente un corazón en un mundo sin corazón. Es también una concepción del mundo. Es también una ideología. Es también una manera de intentar interpretar la realidad, y esa interpretación es fundamentalmente incorrecta y en última instancia es muy nociva para las masas populares, pues refuerza las cadenas sobre las masas, las cadenas mentales y las cadenas reales de la opresión y explotación en general.

Por lo que la activación de la participación de los jóvenes básicos no se trata simplemente de una cuestión de “juntémonos y luchemos”, aunque eso sí representa parte de lo que implica —Luchar contra el poder— pero también se trata del trabajo multifacético para capacitarlas para transformar su propio modo de pensar, y no para que “prefieran nuestra ‘narrativa’”. No. No estamos trabajando de esa manera, ni deberíamos trabajar así. Estamos trabajando para que en efecto empiecen a tener un enfoque y un conocimiento cada vez más científico de la realidad y además para que, sobre esa base, vean tanto la necesidad como la posibilidad de transformar radicalmente esa realidad mediante la revolución y con la guía de la nueva síntesis — el comunismo y su mayor desarrollo mediante la nueva síntesis del comunismo. Si no realizamos un trabajo multifacético en el cual efectivamente tenga muchísima importancia el proceso de ponerse de pie y luchar, luchar contra el poder, pero en que ese proceso representa solamente una parte del proceso general en el cual hay que activar la participación —en el cual estos jóvenes tienen que participar— un proceso general en el que, en un sentido fundamental, la transformación del modo de pensar de las personas sea un elemento fundamental en el proceso general de luchar contra el poder, y transformar al pueblo, para la revolución, y de preparar mentes y organizar fuerzas para la revolución.

Así que, de esa manera, en ese sentido general en que el eje es la transformación del modo de pensar de bloques de personas — eso es lo que quiero decir cuando digo que tenemos que estar trabajando y luchando para activar la participación de creciente número de jóvenes básicos y otras masas básicas y tenemos que llevar a cabo trabajo y lucha, lo que incluye de manera colectiva con ellos, sobre esa base para crear y desarrollar los medios para activar la participación de un creciente número de estos jóvenes y también de personas de otras capas, en el movimiento para la revolución, y hacer avanzar las personas mediante todo este proceso para llegar a ser una parte concreta de la fuerza de vanguardia, el Partido Comunista Revolucionario, que es el núcleo de ese movimiento para la revolución.

Los “dos máximos”

Ahora bien, al mismo tiempo, tenemos que verlo en el contexto más amplio de lo que hemos descrito como “los dos máximos” (el trabajo revolucionario en las masas básicas, y el trabajo revolucionario en las capas medias, y la correspondiente interrelación dialéctica) como una parte clave de nuestro enfoque general de construir el movimiento para la revolución. Por importante que sea y por crucial que sea luchar concretamente por hacer nacer crecientes olas —no solamente una o dos personas a la vez, sino crecientes olas— de estos jóvenes básicos y otras masas básicas en el movimiento para la revolución y por medio de ese movimiento, en el Partido como el respectivo núcleo, no es posible hacerlo en un vacío ni es posible hacerlo solamente llevando a cabo el mejor trabajo al respecto en sí y de por sí. Es necesario hacerlo en el contexto de construir el movimiento para la revolución en general y de construir el Partido como su núcleo, en todas las formas que hay que hacerlo (y ya he mencionado algunas formas claves). Los “dos máximos” suponen que tenemos que trabajar con la misma línea, el mismo método y enfoque científico, en todos los estratos del pueblo, no solamente las masas básicas, sino en todos los estratos — las y los estudiantes, intelectuales y académicos, y otros sectores de la pequeña burguesía, y por muchas corrientes amplias y diversas, a fin de construir concretamente el movimiento para la revolución, a fin de llevar correctamente la relación entre las luchas particulares que unifican amplios sectores de la gente y el movimiento general para la revolución, a fin de preparar mentes y organizar fuerzas, luchar contra el poder, y transformar al pueblo, para la revolución, de manera concreta y correcta, y en lo que, para repetir, la transformación del modo de pensar de bloques de personas sea un hilo que recorre todo y es esencial para todo el proceso.

Pero tenemos que perseverar en serio en el trabajo positivo en diversos estratos y la influencia dialéctica de estire y afloje entre los estratos. Por lo que las masas básicas verán a las personas de otros estratos en lucha, aunque lo hagan bajo otras banderas en muchos casos —por ejemplo “Ocupar” hace un par de años tuvo una influencia positiva sobre las masas básicas, al menos en un sentido embrionario, de modo que éstas veían que hay otras personas en lucha — pues, siempre les dice a las masas que están rodeadas y que a nadie le importan; “claro, a ustedes les están dando una bofetada en la cara, pero a nadie le importa”. Y es muy cierto que en estos momentos no son muchas las personas las que se preocupan un comino y por lo tanto tenemos trabajo que hacer al respecto, en parte para refutar todas estas necedades acerca de la política de identidad — “Bueno, sí, es terrible lo que les pasa a los negros, pero no soy negro, por lo que esa situación no tiene nada que ver conmigo”; o “No soy negro y por lo tanto no puedo hacer nada al respecto”. O latino, o mujer o lo que sea. “No soy gay, por lo que eso no es lo mío”. Tenemos que despejar todo eso por ser un pilar clave del sistema opresor que hay que quitarle a la conciencia de la gente y la forma en que actúa —o no actúa— en consecuencia.

Pero eso tiene que ser parte de un proceso general y al mismo tiempo tenemos que perseverar en serio y hacer avances al respecto. No podemos simplemente hablar. En concreto, tenemos que acumular fuerzas mediante todos los distintos aspectos — mediante el proceso general y en todas las formas que he estado mencionando y otras formas que otros documentos han tratado de manera más completa.

Reascender o rompernos los huesos — vanguardia del futuro o residuo del pasado

Con ese telón de fondo, quisiera retomar la cuestión del conjunto de trabajo revolucionario ahora. Esta es nuestra manera de identificar cuáles son las importantes concentraciones de contradicciones sociales y los importantes objetivos que tenemos que trabajar para afectar —volviendo de nuevo a lo que dije al principio— en el contexto de las dinámicas mayores que surgen de las contradicciones básicas de este sistema y la interpenetración de esas contradicciones. Se trata de identificar importantes concentraciones de contradicciones sociales e importantes objetivos que tenemos que trabajar para afectar a fin de abrir brechas y hacer los avances que se necesitan con urgencia, en la construcción del movimiento para la revolución, el que ESTAMOS construyendo, y en la construcción del partido como su núcleo dirigente, el que ESTAMOS construyendo.

Ahora bien, al considerar la situación concreta en nuestro Partido, sus dinámicas, las contradicciones de este Partido y esa situación en el contexto de la más amplia sociedad y mundo y las contradicciones que están en juego ahí, digamos, se ha desarrollado o usado la formulación muy real de que la contradicción que enfrentamos en lo inmediato es que tenemos que realizar adelantos importantes y reascender en el camino de la revolución o, para parafrasear a Mao, nos caeremos en un profundo hoyo y nos romperemos los huesos. Ello es muy real. Es otra forma, una forma muy particular y concentrada, de presentar el problema más grande y la encrucijada más grande que enfrenta el movimiento comunista mundial en su conjunto. Como lo expone el Manifiesto de nuestro Partido, El comunismo: El comienzo de una nueva etapa, se trata de la vanguardia del futuro o del residuo del pasado. Esta es una contradicción que se presenta ante las fuerzas comunistas en todo el mundo, ante el movimiento comunista en todo el mundo y ante la lucha general por el comunismo, lo que va más allá del movimiento organizado particular —la lucha general por el comunismo, lo que va más allá, para repetir, de las fuerzas organizadas auténticamente comunistas, y las fuerzas organizadas que se adjudican el estandarte del comunismo pero que representan todo menos eso y en efecto son oportunistas y hasta en algunos casos contrarrevolucionarios. Pero en la lucha mayor por el comunismo, lo que se presenta de forma aguda es: vanguardia del futuro o residuo del pasado. La forma en que eso se manifiesta en nuestro Partido es: reascender —hacer adelantos importantes, empezar a ascender concretamente en el camino de la revolución de algunas maneras cualitativas— o rompernos los huesos con todas las respectiva consecuencias, no solamente por lo que se refiere a la potencial desintegración de nuestro Partido, de modo que ya no pueda hacer todas las cosas de que he estado comentando para transformar el mundo objetivo en la dirección de la revolución, pero que concretamente y en sentidos importantes genere reveses para la lucha por el comunismo en el mundo.

El conjunto de trabajo revolucionario ahora

Eso se presenta de forma muy inmediata y aguda, y al reconocerlo, así como en el contexto mayor de lo que es necesario que hagamos en el mundo para construir el movimiento para la revolución y construir el Partido como su núcleo dirigente, hemos formulado este conjunto de trabajo revolucionario, que no constituye la totalidad del contenido de nuestro trabajo pero sí el principal eje y concentración de nuestro trabajo revolucionario en el período actual. Digo que no es la totalidad del contenido porque, cabe repetir —retomando lo que se analizó al principio en relación a esos seis párrafos de la Segunda parte de “Hacer y Emancipar”— ocurren otras cosas en el mundo, las que no podemos pasar por alto, mismas que tienen un impacto directo —o un impacto indirecto pero un impacto importante de todos modos— sobre el terreno general y el trabajo general que necesitamos hacer y los retos que necesitamos enfrentar para construir el movimiento para la revolución y para construir el Partido como su núcleo dirigente.

Así que este conjunto de trabajo es una concentración pero no es la totalidad de lo que nos hace falta — es una concentración del trabajo revolucionario que necesitamos hacer ahora, pero no es la totalidad de lo que necesitamos hacer para enfrentar y transformar contradicciones por el camino de la revolución y en última instancia el comunismo a nivel mundial.

Por eso quiero empezar por mencionar por qué BA en Todas Partes es la “punta de lanza” de este conjunto general de trabajo. De eso se ha hablado, y como muchas otras formulaciones, ésta se ha usado — y se ha malinterpretado y viciado tanto como se ha usado, quizás hasta más. Repito, se plasma en la pregunta, ¿somos científicos o en esencia somos religiosos e idealistas? Es posible entender esta pregunta considerando los elementos agudamente contradictorios del editorial original (en Revolución) sobre BA en Todas Partes. Por un lado, como se ha señalado, hubo algunos errores serios, algunas formulaciones muy incorrectas, en ese editorial original que sí tendían a expresar e influenciar a las personas para que adoptaran un punto de vista religioso en vez de científico — en la forma de declaraciones de que sin BA en Todas Partes, la revolución simplemente no es posible y que, en esencia, sin BA y la dirección directa de BA, la revolución no es posible. Esa no es la línea que debe guiar a BA en Todas Partes y su papel de punta de lanza en el conjunto general de trabajo; misma que se ha criticado tajantemente y es necesario profundizar el entendimiento de por qué es así, qué tiene de mal tal orientación y por qué contradice el entendimiento correcto y qué es el entendimiento correcto.

Por otro lado, ese editorial original contenía algunas formulaciones correctas importantes, las que se conservaron, naturalmente, en el editorial que fue revisado para corregir los errores serios y las formulaciones que conducían a la gente por el camino equivocado. En particular, ese editorial señala que BA en Todas Partes no se trata de la promoción de un individuo en un sentido abstracto o apartado del rol que esa persona desempeña en relación a lo que tenemos que representar, es decir, construir el movimiento para la revolución, construir el Partido como su núcleo dirigente y luchar para transformar la sociedad y el mundo hacia el objetivo del comunismo — primero, derrocando el capitalismo-imperialismo, estableciendo el socialismo con la dictadura del proletariado y continuando en el avance hacia un mundo comunista. Esa persona (BA) y la obra de esa persona —el conjunto de la obra y el método y enfoque concentrado y desarrollado en la nueva síntesis del comunismo asociada con esa persona quien la desarrolló— es una concentración de este proyecto y sus respectivas metas. Lo que promovemos al promover BA en Todas Partes es el avance en el entendimiento de la necesidad, la posibilidad, el carácter, la estrategia y los medios para una revolución con el objetivo final del comunismo. Es una continuación con mayores saltos — y efectivamente, algunas rupturas con aspectos secundarios pero no insignificantes del comunismo, siendo dicho proceso la manera, como he comentado anteriormente, en que se desarrolla toda ciencia, todo enfoque científico de cambiar el mundo, que es, al fin y al cabo, la razón de ser de la ciencia. La ciencia no es sólo una abstracción para conocer el mundo, también es un enfoque de cambiar el mundo, en cualquier esfera de la ciencia, sea medicina, física, biología o lo que sea.

Por lo que lo que dice ese editorial que es muy correcto y muy importante es que, entendido y tratado correctamente —no de una manera religiosa pero de una manera científica, entendiendo que esta es una concentración y la expresión más avanzada del enfoque estratégico y las bases científicas para la revolución con el objetivo del comunismo— BA en Todas Partes da el contexto general y la base subyacente de todos los diferentes elementos del trabajo que estamos haciendo. Cabe repetir, no digo que el objetivo de lo que hacemos sea promover BA en algún sentido personal, apartado de lo que representa BA y el objetivo hacia el cual BA dirige a las personas, pero precisamente en el sentido del cual acabo de comentar —como el método y enfoque, la nueva síntesis, los medios, el entendimiento, el enfoque científico de avanzar concretamente la lucha hacia el objetivo de todo lo que nos proponemos hacer, es decir, la revolución y en última instancia el comunismo en el mundo— eso es lo que promovemos con BA en Todas Partes. Promovemos el mayor avance del método y enfoque científico y todo lo que surge de ese enfoque por lo que se refiere a la lucha por hacer la revolución en el mundo y en última instancia alcanzar el objetivo final del comunismo en el mundo entero.

Repito, así se establece el marco y el contexto para todo el otro trabajo que hacemos, de luchar contra el poder, y de transformar al pueblo, para la revolución. Porque, si no, sin ese marco y contexto general, se irá por otro rumbo que no sea la revolución. Bien, que quede claro, la mera implementación correcta de BA en Todas Partes —de nuevo, que evitemos caer en la metafísica y en la religión y el idealismo— no es un elixir mágico que garantice que nuestro trabajo no se desvíe del camino y evite volverse no revolucionario. Hacer eso, de nuevo, no sería científico. No es una poción mágica: “Bueno, si esparcimos por acá un poco BA en Todas Partes, por tanto cuando llevamos a cabo las dos iniciativas de masas y cuando creamos el sitio web revcom.us, etcétera, pues eso garantizará que al trabajo sirva a la revolución”. No. Al desarrollar correcta y activamente BA en Todas Partes, en relación dialéctica con todos los otros elementos de este conjunto y el trabajo revolucionario general que hacemos, tendremos las bases para avanzar la lucha para mantener el trabajo sobre el camino revolucionario, para construir concretamente un movimiento para la revolución y para construir el Partido como su núcleo dirigente. Sin eso, sin esas bases, sin luchar por avanzar sobre esas bases —y efectivamente se trata de una lucha, y no se trata de una poción mágica, no se trata de ninguna garantía— pero sin luchar para llevar a cabo el trabajo sobre esas bases, se garantizará que la fuerza de gravedad para cobijarse bajo el ala de la burguesía no sólo influenciará a las masas con las que trabajamos y con las cuales emprendemos luchas, sino también influenciará a nosotros, al mismo Partido nuestro.

Por lo que BA en Todas Partes explaya y sienta un marco general de todo lo que representa. Pero hacerlo así, también, es una lucha. Como hemos visto, y como es necesario que entendamos, también hay lucha sobre si BA en Todas Partas, así como el conjunto general y la totalidad de nuestro trabajo revolucionario, se emprenderá sobre una base revolucionaria o si se transformará en otra cosa debido a la fuerza de gravedad de la influencia de la sociedad en general y el mundo en general y de lo que aún sigue dominante en el mundo en las relaciones económicas, sociales, políticas y en la cultura y la ideología, es decir, el dominio del sistema burgués del capitalismo-imperialismo y otros sistemas de explotación y opresión.

BA en Todas Partes es una forma de establecer una punta de lanza para todo nuestro trabajo —para el conjunto, y para nuestro trabajo revolucionario en general— y establecer una base comunista revolucionaria para ese trabajo, al mismo tiempo que, como he venido enfatizando, tiene que haber lucha a continuo para forjar el trabajo de la misma campaña BA en Todas Partes sobre la base concreta de la revolución y el comunismo, y no convertirla en otra cosa. He aquí otra contradicción que tenemos que tratar correctamente. El mero hecho de que es objetivamente cierto que lo que se concentra en la nueva síntesis del comunismo y en la dirección de BA es, de hecho, la base científica y el enfoque estratégico de la revolución y el comunismo, no significa que no sea posible su transformación en otra cosa en su implementación y enfoque. Todo en este mundo es contradicción, y es posible convertir todo en su contrario, por medio de lucha. Y eso lo hemos visto: fue posible convertir la dictadura del proletariado en la dictadura de la burguesía sin abandonar el nombre “dictadura del proletariado”; o es posible convertir el socialismo en el capitalismo abandonando el nombre del “socialismo” o sin —y a menudo sin— abandonarlo. Y es posible convertir el comunismo en su opuesto sin abandonar el nombre del “comunismo”. Por lo que se trata del contenido concreto. Se trata del método y enfoque. Se trata de la ciencia. Se trata de promover o no, al llevar a cabo BA en Todas Partes, lo que esta campaña representa y encarna concretamente —es decir, la nueva síntesis del comunismo y la dirección hacia el objetivo de la revolución y el comunismo— o hacer que sea otra cosa, transformarla o no en su contrario, en efecto.

Al mismo tiempo —como el otro lado de otra contradicción importante— la campaña BA en Todas Partes no es y no se debe entender ni tratar como algo plano y lineal de simplemente conectarnos con las personas y activar su participación de cualquier manera en que quieran participar, a cualquier nivel de unidad que ellas encuentren y de cualquier manera en que sea posible ganarlas a contribuir a BA en Todas Partes. Se trata de manejar correctamente esta contradicción muy importante entre el aspecto principal —y sí debe ser el aspecto principal— de lo que representa la dirección de BA y la nueva síntesis del comunismo, por un lado, y por otro lado, el hecho de que objetivamente existe la base para que muchas personas participen en esta campaña quienes no están de acuerdo ni siquiera con el objetivo del comunismo, ni hablar de lo que representan la nueva síntesis del comunismo y la dirección de BA.

Así que, por un lado, esta contradicción se expresa o podría expresarse en que BA en Todas Partes no es simplemente una campaña en un sentido general, no es algo lineal y plano, sino que de hecho constituye una forma de lucha de clases en la esfera ideológica — no entendido, repito, de una manera economista, limitada y reificada, sino entendido como lucha en la esfera ideológica sobre qué es el problema y qué es la solución en el mundo, por así decirlo, y qué papel tiene la nueva síntesis del comunismo y la dirección de BA en relación a eso. Todo eso es una forma de lucha ideológica, no simplemente se trata de presentarlo a ver qué piensan las personas al respecto, sino de llevar con ellas una lucha ideológica activa sobre lo que es cierto al respecto — todo ello por un lado, y por otro lado, concretamente aplicar la orientación y buscar activamente los medios para activar la participación de muchas personas, de un creciente número de personas, que en un momento dado no están convencidas, o no están convencidas por completo, de todo lo anterior pero sí creen que es muy importante que las cuestiones que BA en Todas Partes concentra — de que a dónde va la humanidad, digamos: qué es el problema, qué es la solución, qué pasa en el mundo, por qué pasa, que si tiene que seguir pasando, si hay una solución, qué es la solución, cómo llevar a cabo esa solución — todas esas grandes cuestiones que efectivamente ocupan el corazón de la nueva síntesis del comunismo y la dirección de BA, es necesario que se propaguen todas esas cuestiones en la sociedad con un fuerte impacto. En el caso de todas las personas que reconozcan eso, con los desacuerdos que tengan, tenemos que trabajar para encontrar las formas, y trabajar con ellas de modo que participen en el desarrollo de las formas, para que contribuyan a esta campaña, al mismo tiempo que desarrollemos y llevemos lucha ideológica sobre todo eso con ellas, así como en la sociedad más ampliamente.

Anteriormente, hablé sobre las iniciativas de masas, y aludí a algo que escribí hace poco sobre quiénes deben participar en estas iniciativas de masas, y por otro lado qué es nuestro enfoque respectivo, a base de lo que debe ser nuestro enfoque básico. Bueno, lo mismo se aplica a BA en Todas Partes. ¿Quién debe participar en BA en Todas Partes? Todo aquel que reconozca (o, repito, sea posible ganar a reconocer, por medio de lucha, permítame recalcar) que las cuestiones las que presenta la nueva síntesis del comunismo y lo que BA representa como una concentración de la dirección relacionada con esa nueva síntesis, que todo eso tiene que propagarse de manera muy amplia y tener un impacto importante en la sociedad, que se discuta y se debata activamente, aunque muchas personas así tal vez no concuerden con todo o ni siquiera quizás buena parte del contenido concreto de esa nueva síntesis del comunismo y lo que representa la dirección de BA. Pero todas las personas que crean que sea importante que las cuestiones que la nueva síntesis presenta, los grandes interrogantes que suscita, bullan en la sociedad —impacten fuertemente la sociedad y el discurso en la sociedad, el debate y la lucha en la sociedad— son personas que tienen el potencial de participar y deben participar en BA en Todas Partes. Al igual que las dos iniciativas de masas, debe participar y potencialmente puede participar toda persona que entienda, o que es posible ganar a entender, que son intolerables los ultrajes que impulsan esas iniciativas de masas, y que hay que luchar en su contra, al mismo tiempo que nosotros presentamos nuestro entendimiento completo de lo que representa lo que estas iniciativas de masas hacen, y además el contexto general en el cual estas surgen e impactan la sociedad y el mundo en general.

Además, es importante entender y tratar este conjunto precisamente como un conjunto, un proceso general de desarrollar el trabajo revolucionario en este período — no su totalidad pero un eje concentrado de dicho trabajo; un conjunto, un proceso general que es más grande que la suma de sus partes, no sólo más grande que cualquier componente, inclusive su punta de lanza —BA en Todas Partes— sino más grande que la suma de sus partes. Con eso quiero decir que es necesario considerar todas las diferentes partes, y su implementación, no solamente como un proceso general, sino un proceso en el cual hay una relación dialéctica (una interacción recíproca e influencia mutua) entre estas diferentes cosas que se desarrollan activamente en torno a las que se trabaja activamente con el fin concreto de contribuir a construir ese movimiento para la revolución y construir el partido como su núcleo dirigente. De esta manera nosotros debemos implementar este proceso. No lo van a hacer las personas que no están de acuerdo con nosotros sobre lo que es este conjunto general, pero que tal vez estén de acuerdo con ciertos aspectos del conjunto — sea BA en Todas Partes o una de las iniciativas de masas, o algo de eso pero no el todo. Es necesario que muchas personas así participen. Pero nuestro respectivo enfoque tiene que ser verlo como una concentración integral del trabajo revolucionario — no la totalidad, cabe repetir, pero una concentración integral del trabajo revolucionario cuyos componentes se influencian mutuamente de manera positiva, y no de manera espontánea, pero más bien por medio de nuestro trabajo para hacer que ocurra.

Cualquiera que sea la parte particular de dicho conjunto en la que nos toque trabajar, en una división general de trabajo, he aquí el enfoque que necesitamos: de que es un proceso general, un conjunto integral, cuya totalidad es más grande que la suma de sus partes, y cuyas partes particulares, y el trabajo sobre el conjunto en su totalidad, se interconectan dialécticamente y se influencian mutuamente de modo que construyan todo el movimiento para la revolución y construyan el Partido como su núcleo dirigente. Por lo que las personas que participan por sus inquietudes particulares, por ejemplo, el tema de una de las iniciativas de masas, aprenderán por medio de nuestro trabajo de lo que se ocupa la otra iniciativa de masas, u otras cosas también las influenciarán, como lo que pasa en el medio ambiente, o estarán bajo la influencia o interactuarán con lo que se hace en torno a BA en Todas Partes.

El papel crucial de la página web/periódico

La manera en que todo lo anterior se combina, y la manera en que es mayor que la suma de sus partes, se expresa de forma concentrada en el papel central de la página web/periódico Revolución, lo que después de todo constituye una de nuestras dos piedras angulares. No sólo es una de las piedras angulares fundamentales de nuestro trabajo revolucionario en curso, sino que es uno de los elementos activos en curso del mismo. Esto significa que la página web en particular, pero además el periódico a su manera, es una fuente de la que la gente aprende activamente acerca de lo que pasa en los varios componentes de este conjunto de trabajo revolucionario en general, pero también es una forma de la que aprenda acerca de la interconexión de todos esos elementos, y cómo éstos están relacionados con el panorama más amplio del problema y la solución, por así decirlo.

La página web, y el periódico a su manera, es también una forma de la que las personas aprenden sobre el mundo más amplio —para retomar una vez más lo que se subrayó al principio de este discurso respecto a esos seis párrafos de la Segunda parte de “Hacer y emancipar”—, las cosas que están sucediendo, las contradicciones que están tomando forma, están en movimiento y están cambiando las cosas y las dinámicas asociadas con todo eso en el mundo más amplio, más allá del eje concentrado que tenemos ahora en este conjunto de trabajo revolucionario. La página web, y el periódico a su manera, es también la forma concentrada de la que las personas empiezan a entender eso de una manera constante que se desarrolla y crece. Y es una forma que sintetiza para la gente todos estos elementos distintos — tanto aquellos en que estamos centrándonos, y además otros más allá de estos. No digo en un solo lugar, no digo en un solo artículo, pero mediante todo lo que hace la página web, y el periódico a su manera, de modo constante, la gente recibe una síntesis de cómo todos esos elementos se relacionan en el sentido más amplio — no en un sentido reduccionista ni en un sentido mecánico limitado, sino en el sentido general de cómo se desenvuelven la lucha, las distintas contradicciones en el mundo y su interconexión, y al mismo tiempo, aunque tiene vida y dinámica propias (o sea, los diferentes elementos tienen vida y dinámica propias), cómo en lo fundamental todos estos elementos están arraigados o están englobados en las dinámicas de este sistema y su contradicción fundamental, y en la fuerza impulsora de la anarquía como la expresión principal de esa contradicción fundamental.

Todas estas cosas de una manera dinámica —mediante muchos artículos cortos, concisos y populares y algunos artículos largos y complejos, material gráfico y los demás elementos de la página web y el periódico— son lo que tienen que conectarse con las personas para que, como dijo Lenin, esta página web/periódico sea en concreto la mayor parte de los preparativos para la revolución. En esta página web/periódico, las personas conocen la nueva síntesis del comunismo y la dirección de BA, así como las otras partes del conjunto de trabajo revolucionario, así como lo que pasa en el mundo más amplio, lo que pasa con el medio ambiente, las diferentes contestaciones en marcha en la sociedad, las diferentes cosas que irrumpen, inclusive las contradicciones al interior de la propia burguesía y entre la clase dominante, la clase dominante imperialista de Estados Unidos y otras fuerzas imperialistas y otras fuerzas reaccionarias en el mundo, y lo que pasa con “los dos sectores anticuados” en el mundo (el imperialismo y el fundamentalismo islámica jihadí). Todas estas cosas se sintetizan no sólo mediante un artículo o un análisis, sino mediante el análisis y síntesis que desarrollan la página web y el periódico, de manera viva y oportuna. De esta manera, la página web/periódico atrae, active y entrena a generaciones enteras de personas de diferentes capas sociales, entre ellas las masas básicas —para retomar el punto sobre esos miles y millones de personas— como revolucionarios, como comunistas, como fuerzas activas y luchadores para la revolución comunista; que trabajan, con esa orientación básica, para influir en la contradicción de acelerar mientras se aguarda el desarrollo y surgimiento de una situación revolucionaria y un pueblo revolucionario.

Quiero tratar unos cuantos otros elementos con relación a la construcción del movimiento para la revolución y la construcción del Partido como su núcleo dirigente. Pero, de paso, una última cosa sobre la página web y el periódico: Es necesario que evaluemos la sitio web y el periódico constantemente en comparación con lo que acabo de decir. ¿Qué tan bien cumple ese papel? Hay que evaluar lo que se escribe y postea en la página web y el periódico en comparación a ese criterio o esa orientación básica: ¿cómo va a contribuir al papel de esa página web y ese periódico, de ser el principal medio que active, oriente, entrene y organice a las fuerzas de la revolución para construir el movimiento para la revolución y para construir el Partido como su núcleo dirigente?

El rol y la importancia de la lucha ideológica

Ahora bien, unos cuantos otros elementos esenciales que es preciso tratar con relación a la construcción de este movimiento para la revolución y la construcción de este Partido como su núcleo dirigente — lo que ESTAMOS construyendo. Quiero tratar el papel de la lucha ideológica y luchar por el futuro. Hace un par de años hablé sobre unas cuestiones que posteriormente se concentraron en unos archivos (observaciones) que escribí titulados “Poniéndonos los guantes de boxeo” [“Boxeo”] y unos archivos acompañantes sobre las “Iniciativas de masas” y “La libertad y la necesidad”, los que creo firmemente que las personas no han vuelto a estudiar con suficiente o repetida atención, para desarrollar las respectivas bases más profundas. Y todavía tienen gran relevancia e importancia; las personas deberían retomar y forcejear con lo que concentran — a título individual, pero tal vez en ciertos momentos colectivamente.

No voy a tratar todo lo que estos archivos contienen, pero más bien al subrayar la importancia de retomar y estudiarlos, quiero enfatizar que lo que concentra el archivo “Boxeo”, para repetir (como dije acerca de BA en Todas Partes) es la construcción del movimiento para la revolución y el respectivo eje de transformar el modo de pensar de bloques de personas. Y la transformación de la forma de pensar de bloques de personas no se hace de manera abstracta ni encontrando una forma de inducir a la gente a pensar de modo mejor. Se hace llevando la lucha ideológica. Para repetir, por lo general en las filas del pueblo esta lucha no es antagónica, esta lucha no es con el enemigo, aunque una de sus principales formas es denunciar y refutar lo que propone el verdadero enemigo, la verdadera clase dominante. Pero esta lucha ideológica es un componente esencial de todo — es un elemento vital de todo lo que hacemos y deberíamos hacer y tenemos que hacer — llevar una enérgica lucha ideológica con contenido, pero al mismo tiempo de modo convincente y a menudo agudo. Pero nunca de manera estridente. Y hay una diferencia entre agudo y estridente. Tenemos que manifestar el uno, no deberíamos manifestar el otro y no podemos y no debemos hacerlo.

Pero la lucha ideológica es crucial en todo lo que hacemos, inclusive en la construcción del conjunto del trabajo revolucionario y sus diversos componentes, y en la construcción del movimiento para la revolución en general y, claro, en la construcción del Partido como su núcleo dirigente. Y “Boxeo” se refiere a la lucha ideológica. Como se dice en ese archivo “Boxeo”, es preciso que nos levantemos por la mañana —estoy parafraseando, no recuerdo las palabras exactas— que nos levantemos por la mañana con ganas de llevar la lucha ideológica, de anhelar enérgicamente la lucha ideológica. No lo digo en el sentido de caer fuerte sobre las personas — y no lo digo en el sentido de que “‘nuestra narrativa’ triunfe sobre ‘la estúpida narrativa de ellos’” —, sino lo digo en el sentido de luchar en serio con las personas de buen modo sobre cómo será la manera correcta y científica para conocer la realidad, qué implica concretamente un conocimiento científico de la realidad y cómo las personas deberían actuar en consecuencia.

Deberíamos tener muchas ganas de llevar esta lucha ideológica, en lugar de intentar evitarlo. Como señala el archivo “Boxeo”, a menudo al llevar la lucha ideológica como se debe, eso en efecto desbarata temporalmente la unidad que se ha forjado con cierta persona o grupo de personas en un momento dado. Por esta razón, entre otras, las personas suelen rehuir a dicha lucha. La otra razón, quizás aún más fundamental, es que la han separado de lo que tal lucha debería representar—de construir concretamente un movimiento para la revolución y llevar a cabo concretamente una revolución con el Partido como su núcleo dirigente— y por ende solamente ven las cosas en términos inmediatos. La han perdido de vista y la han separado del objetivo más amplio del que todo tiene que ser parte.

Por esa razón también, entre otras, las personas rehúyen a la lucha ideológica — quizá sea una razón aún más fundamental. Pero una razón inmediata es que a menudo la lucha ideológica en efecto interrumpe la unidad que se ha forjado. Y, es sabido que dicha interrupción sí tiene consecuencias. Es necesario desarrollar luchas, es necesario unirse con las personas para llevar la lucha que hay que llevar para obtener las cosas que hay que obtener. Por lo que eso sí tiene consecuencias, no es un asunto trivial, el de interrumpir la unidad. Pero, ¿cómo cabe dicha lucha en el proceso más amplio de construir concretamente un movimiento para la revolución y construir el Partido como su núcleo dirigente, de acelerar concretamente mientras se aguarda, de preparar mentes y organizar fuerzas concretamente para la revolución, de llevar tal lucha concretamente con la orientación de cómo dicha lucha conducirá  hacia lo que ocurrirá cuando se dé un salto cualitativo y una transformación cualitativa en la situación objetiva de modo que surjan una situación revolucionaria y un pueblo revolucionario? Si tratamos todo en ese sentido, se entiende que es necesario evaluar la interrupción temporal de la unidad con relación a ese panorama más amplio y esos objetivos más grandes. Y de ahí es necesario luchar para ganar a la gente a una comprensión más avanzada y forjar nueva unidad no necesariamente sobre la base de su plena aceptación de todo lo que representamos, pero un mayor avance en su comprensión de la realidad y lo que hay que hacer para transformarla.

No debemos tomar a la ligera la interrupción de la unidad que se ha forjado. La unidad con las personas, para repetir, es importante. No debemos interrumpir a la ligera esa unidad o socavarla. Pero, además, no debemos temer llevar la lucha, incluso la lucha ideológica aguda, si tenemos en cuenta lo que sirve, en términos de nuestro conocimiento de la realidad y cómo se puede y se deber transformar. Por lo que la lucha ideológica es una parte crucial de lo que trata el archivo “Boxeo”, de que debemos tener ganas de llevar la lucha ideológica en el sentido correcto y llevarla de la manera correcta.

Al mismo tiempo, he aquí otra contradicción. Es necesario llevar esta lucha ideológica en relación dialéctica con lo que se ha descrito como “Una invitación” de BA: Juntos, tomemos un viaje crucial en la lucha contra la opresión. Estoy parafraseando, claro, pero hay que retomar esta invitación y considerarla en relación dialéctica con lo que digo acerca de la lucha ideológica y lo que contiene el archivo “Boxeo”: siga sus propias convicciones y las cosas que usted considera como intolerables, sígalos hasta su propia conclusión lógica, y no les dé la espalda, mantenga la mente abierta, busque abiertamente un conocimiento más profundo de la realidad, y no dé la espalda a ese proceso o no se detenga sin finalizar ese proceso porque le incomoda y específicamente no le dé la espalda al conocimiento de que todas estas cosas están arraigadas en un sistema, en el sistema de capitalismo-imperialismo bajo el cual vivimos y que la respectiva solución es la revolución y el objetivo final del comunismo. Esté dispuesto a reconocer y forcejear con ese planteamiento a partir de lo que es cierto, es decir, si es un reflejo correcto de la realidad o no — no le dé la espalda porque cuestiona sus prejuicios o que a usted lo saca de su espacio de seguridad y comodidad. De nuevo, para parafrasear, hay que retomar la declaración original la que se ha descrito como “Una invitación” de BA.

La invitación existe en relación dialéctica con lo que contiene el archivo “Boxeo” sobre la importancia de la lucha ideológica. En el panorama general, la lucha ideológica es lo principal, porque si la gente ya estuviera donde tiene que estar en su conocimiento del problema y de la solución, en resumidas cuentas, pues estaríamos en un lugar totalmente diferente en el mundo. Pero en primer lugar, eso es imposible — el que todos lo entendieran en la etapa en la que nos encontramos. Hasta en el comunismo, también, será necesario continuar la lucha ideológica sobre cómo conocer las contradicciones en el mundo y qué hacer al respecto. Pero mientras llevamos esta lucha, también es necesario, para repetir, aplicar, en relación dialéctica, la orientación de lo que se ha llamado la “Invitación” de BA.

Ahora bien, para continuar, quiero recalcar otro punto: la importancia de retomar constantemente las bases y el uso activo de la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte (Proyecto de texto) (CNRSAN) así como cosas como el número especial sobre la historia de la revolución comunista y de la experiencia del socialismo en la Unión Soviética y en China y la nueva síntesis del comunismo — el que pone las cosas en claro sobre la historia de la revolución comunista y el papel de la nueva síntesis del comunismo. Se trata de elementos particulares, pero son muy importantes en relación a nuestra propia orientación, pero además por lo que se refiere a la lucha ideológica. Eso se debe a que, tal como entendemos y tal como ya se ha mencionado, hay una contradicción muy importante según la cual hasta las personas profundamente consternadas por el estado del mundo y las condiciones de las masas de la humanidad y lo que le pasa al medio ambiente, las guerras, etc. —hasta las personas que tienen tales inclinaciones ni siquiera van a poder sostener las luchas que no sean la revolución— luchas con las cuales que nosotros podemos conectarnos como parte de construir un movimiento para la revolución — las personas no van a poder sostener esas luchas más allá de cierto punto sin esforzarse para cobijarse bajo el ala de la burguesía, ni hablar de la posibilidad de convencerlas de que es necesario luchar por algo mucho más grande y mayor, a saber, un mundo radicalmente diferente alcanzado mediante la revolución y el comunismo.

Bien, la Constitución y el número especial mencionados en el párrafo anterior son dos expresiones concentradas del futuro. El contenido de la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte (Proyecto de texto), como hemos señalado, es muy panorámico y muy concreto a la vez, por lo que es algo que hay que retomar constantemente como base. La otra expresión, el número especial, pone las cosas en claro sobre la historia de la revolución comunista y el papel de la nueva síntesis. Estas dos obras encarnan una visión activa del futuro y una lucha activa por el futuro, lo que es crucial por lo que se refiere al potencial de que las personas desarrollen “Luchar contra el poder, y transformar al pueblo, para la revolución”. Y eso se refiere no sólo a nuestras posibilidades de desarrollar tal potencial sino a la posibilidad de que otras personas lo desarrollen, avancen y den saltos a ver en concreto no sólo la deseabilidad sino también la posibilidad, así como la necesidad, de esta revolución y de la lucha para alcanzar un mundo comunista.

El internacionalismo y el enfoque estratégico de la revolución

En ese contexto de desarrollar nuestro trabajo general de construir un movimiento para la revolución y de construir el Partido como su núcleo dirigente, como parte de la lucha general en el mundo en su conjunto hacia el objetivo final del comunismo, el último tema que quiero tratar es el internacionalismo y la lucha en el escenario internacional.

En primer lugar, quiero retomar lo que ya se ha recalcado, y que obviamente es un tema sobre el que hay gran contienda entre los comunistas y autoproclamados comunistas, pero es algo que se ha presentado, sobre todo desde la publicación de ¿Conquistar el mundo? hace más de tres décadas: el que el escenario mundial es decisivo, en un sentido general, en términos fundamentales y generales — hasta en términos de hacer la revolución en un país específico así como del avance general de la revolución comunista hacia la meta de la emancipación de toda la humanidad y el establecimiento del comunismo en el mundo entero.

Ahora bien, no voy a intentar repetir o volver a hacer profunda o exhaustivamente todo el análisis sobre por qué eso es así. Pero sí quiero hacer referencia a acelerar mientras se aguarda y de donde tomamos esta formulación en primer lugar, la que luego aplicamos a nuestro propio proceso de hacer la revolución como parte de la revolución mundial en su conjunto. En efecto, tomamos esta formulación de Mao, del período de la guerra contra la ocupación japonesa de China, la guerra anti-japonesa, según los revolucionarios chinos la llamaban, en el contexto más amplio de la Segunda Guerra Mundial. Cabe notar que Mao desarrolló esta formulación, acelerar mientras se aguarda, diciendo específicamente que estamos acelerando mientras se aguardan los cambios en la situación internacional. Y a lo que él se refería fue que los revolucionarios no estaban sentados pasivamente aguardándose el surgimiento de acontecimientos más favorables en la situación internacional —suspendiendo sus actividades y luchas revolucionarias hasta que surgieran esas condiciones— pero al contrario, él reconocía dos cosas. Por un lado, por así decirlo, en el equilibrio no iba a operarse un cambio inmediato y cualitativo a una situación en la que pudieran acometer el poder estatal en el país a nivel nacional, mediante la derrota del Kuomintang y los imperialistas detrás del mismo, a saber el imperialismo estadounidense y el imperialismo británico en particular — que los revolucionarios chinos no estuvieran en una posición en la que esas tareas estuvieran en lo inmediato a la orden del día, que la situación objetiva en general no se hubiera transformado y no iba a transformarse inmediatamente, ni por medio de sus propios esfuerzos, hasta que dicha situación llegara a estar en la agenda política inmediata, por así decirlo. Pero, asimismo, tampoco iban a llegar jamás a la situación en la que siquiera pudieran llevar a cabo la revolución de nueva democracia y de ahí avanzar a la etapa socialista, si se sentaran pasivamente a la espera de los cambios externos en el mundo como un todo — y con “externos”, me refiero no solamente a los cambios fuera de China sino a los cambios fuera de sus propios esfuerzos de generar cambios en la situación. Por lo que, en oposición a esas dos orientaciones y tendencias erróneas, Mao recalcó que lo que estamos haciendo es acelerar de forma activa mientras se aguardan los cambios más amplios en la situación internacional general — y que esa orientación se aplicaba tanto al objetivo inmediato de la lucha, el de derrotar al imperialismo japonés, como al proceso revolucionario más amplio del cual ese objetivo inmediato era, en ese momento, una etapa decisiva. Lo que él quería decir fue: bien, en este momento no podemos ni siquiera jugárselas el todo por todo para expulsar a Japón y derrotar su ocupación de China. No estamos en una posición de hacerlo; es necesario que se operen más cambios en el mundo en su conjunto antes de que podamos acometer ese objetivo de manera inmediata y directa, ni hablar de emprender el proceso general de derrocar a todas las fuerzas reaccionarias en China e iniciar la etapa socialista por medio de la revolución de nueva democracia. Mao decía, no estamos en una posición de hacer eso, ni siquiera por lo que respecta a la ocupación japonesa, pero sí estamos en una posición de combatir y contribuir activamente al proceso que lleve a derrotar al imperialismo japonés y a romper su ocupación de China y que la revolución avance a otra etapa.

Por lo que en efecto a Mao le tomamos la formulación “acelerar mientras se aguarda” — lo que es irónico porque nos atacan en nombre de Mao, en nombre de Mao nos atacan por decir que el escenario mundial es decisivo, pero en esta formulación el mismo Mao reconocía que el escenario internacional era decisivo. Y hemos adoptado y adaptado esta formulación de acelerar mientras se aguarda. La hemos adoptado, pero también la hemos adaptado a las particularidades de hacer la revolución en un país como Estados Unidos, en el contexto de la situación mundial general. Pero si se analiza la revolución con el objetivo final del comunismo —para repetir, retomando ese número especial del periódico Revolución (sobre la historia del movimiento comunista y la sociedad socialista, y la nueva síntesis del comunismo) o considerando en general la historia de la revolución socialista— y cómo se ha hecho en diferentes países, no es casual — hay dos errores que podríamos cometer. En primer lugar, no reconocer en qué contexto se hicieron los importantes adelantos en las dos grandes revoluciones socialistas en el mundo. La una se hizo en el contexto de la Primera Guerra Mundial, la otra en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. Y el que se hicieran así no era de ninguna manera algo casual. Por lo que un error serio que se podría cometer es no reconocer que ésa no es una relación casual o fortuita, sino que esas revoluciones ocurrieron por razones muy materiales y de hecho constituyen una ilustración de cómo, en las dos revoluciones, la situación internacional fue decisiva en última instancia y fundamentalmente — que las contradicciones particulares en esos países cambiaron en el contexto de los cambios en las contradicciones mundiales, y que se cambiaron mediante lucha activa de modo que fuera posible abrir paso y derrocar el sistema existente y emprender el camino socialista en concreto, con las distintas particularidades de los dos países (Rusia y China). Por lo que un error serio es no reconocer esa dinámica y las consecuencias de esa dinámica. Por otro lado, el error de hacer de esa dinámica un absoluto — de tratarla de manera metafísica como si, dado que así ocurrió, así fuera la única manera en que se pudiera hacer la revolución en países específicos (si no hoy por medio de una guerra mundial debido a que así se podría destruir el mundo, pero por medio de alguna especie de concentración similar de contradicciones a nivel internacional), de que solamente en tal contexto se podría hacer alguna especie de importante adelanto en el camino de la revolución socialista hacia el objetivo del comunismo — pues, cometer ese error sería igualmente equivocado.

Para repetir, no se hacen las revoluciones por medio de fórmulas — no se hacen mediante fórmulas ni en el sentido de recetas o fórmulas, ni siquiera en el sentido de un gran análisis que, de todas maneras, recurre a fórmulas. Pero lo importante es que hay una interconexión en cualquier situación específica, en cualquier período en un país específico, entre la situación en ese país y la situación mundial general — o, en otras palabras, la red interconectada general de contradicciones en la cual están ubicados ese país específico y las contradicciones propias del mismo (en un sentido relativo).

¿Cómo es la manera correcta de aplicar ese análisis y cómo es la orientación correcta para activamente practicar lo de acelerar mientras se aguarda, según la formulación original de Mao y la manera en que la hemos adoptado y adaptado? De hecho, se ha expuesto de forma muy concentrada en Lo BAsico 2:12. Quisiera examinarlo un poco porque nos acusan —yo no simplemente quiero refutar acusaciones— sí quiero hacerlo, al menos cuando éstas estén relacionadas con algo importante, pero en lo más fundamental es importante recalcar concretamente, en oposición a las distorsiones del análisis correcto, lo que constituyen la orientación y enfoque correctos. A continuación cito algo que salió originalmente en El falso comunismo ha muerto... ¡Viva el auténtico comunismo!, a principios de los años 1990, hace más de 20 años. He aquí lo que dice, y quiero leerlo y luego hablar un poco sobre unos aspectos particulares de la cita y su orientación general.

“Esas condiciones [las condiciones necesarias para el comunismo] solo se pueden alcanzar a escala mundial, después de un largo y tortuoso proceso de transformación revolucionaria en que habrá un desarrollo desigual, la toma del poder en diferentes países en diferentes momentos, y una compleja dialéctica entre las luchas revolucionarias y la revolucionarización de la sociedad en esos países… [una relación dialéctica] en que lo fundamental y decisivo en última instancia es el escenario internacional, y en que las luchas de los proletarios de diferentes países que se compenetran mutuamente y se apoyan mutuamente constituyen el eslabón clave para transformar fundamentalmente el mundo en su conjunto”.

Ahora bien, vale la pena reflexionar y adentrarnos en este pasaje en su totalidad y en general, pero también quiero examinar aspectos particulares y cómo ilustran esa totalidad, o cómo cuadran con la totalidad.

Bien, la cita comienza con una declaración con la cual estarían de acuerdo la mayoría de las personas que son —o se consideran o se declaran—comunistas. Las condiciones necesarias para el comunismo sólo se pueden alcanzar a escala mundial. Bueno, eso no significa todo en el mismo momento, como esta declaración próximamente pone bien claro. Pero en última instancia es necesario alcanzar el comunismo a escala mundial. De no ser así, mientras el socialismo, un sistema radicalmente diferente, exista dentro de la situación mundial general en la que sigue existiendo el imperialismo, pues tal situación tendrá un efecto ya que esos países socialistas particulares no podrán avanzar al comunismo. Así que no es posible que varios diferentes países avancen al comunismo cada uno por su propio camino, y que al último todo se combine en un mundo comunista. En última instancia, es necesario alcanzar el comunismo en el mundo en su conjunto, aunque, como explica la siguiente parte de la declaración, también es necesario hacer adelantos importantes y dar saltos para poder plasmar ese avance mundial en su conjunto.

Nos acusan de decir — bueno, es como si nos acusaran, en esencia, de ser unos trotskistas quienes dicen que es necesario hacer la revolución en todo el mundo, o al menos en una parte grande del mundo, que incluye especialmente a los países capitalistas con las fuerzas productivas más desarrolladas, o si no, no puede haber socialismo en ninguna parte. No, eso no es lo que decimos. Decimos algo que lo contradice tajantemente. Decimos algo materialista y dialéctico. Pues, ¿qué dice exactamente? Sólo se pueden alcanzar las condiciones necesarias para el comunismo —las condiciones materiales e ideológicas—, pero las condiciones necesarias para el comunismo sólo se pueden alcanzar a escala mundial, después de un largo y tortuoso proceso de transformación revolucionaria en que habrá un desarrollo desigual. Eso quiere decir que se darán adelantos importantes, como se dieron en la Unión Soviética o en China o en diferentes lugares. Habrá desarrollo desigual, que no se avanzará todo de manera uniforme en todo el mundo.

Lenin expuso muy tajantemente ese punto en aquel momento en que la Unión Soviética se formaba y batallaba para sobrevivir, ante toda una sarta de reaccionarios y fuerzas imperialistas que se confabularon para derrocarla. Todos esos socialdemócratas, Kautsky y los demás, criticaban a la Unión Soviética — diciendo que era una perversión del socialismo, de que no era democrática y además no era un país avanzado, era un país atrasado, que debían de esperar que los países más avanzados evolucionaran gradualmente hacia el socialismo, hasta que dichas fuerzas más avanzadas pudieran darle la mano a la pobre Rusia atrasada, etcétera, etcétera. Lenin habló de una idea en cierto modo como la caricatura de “Alphonse y Gastón” — siempre con su “usted primero, no primero usted”. Como que, unos llegan a un portón, y dicen, “usted primero, no primero usted”. Lenin dijo, miren, el problema ahí es que si todos esperan hasta que los demás hagan la revolución, todos vamos a quedar suspendidos en el aire y nadie nunca va a dar un importante adelanto. Por lo que, no es así, no es que todos lo hagan juntos — o, en particular, no es que todos esperen hasta que las fuerzas productivas más avanzadas del mundo capitalista, hasta que la clase obrera y su encarnación socialdemócrata y su dirección reformista ahí evolucionen hacia el socialismo y se lleven a toda la gente atrasada.

Esta idea va de la mano con una historia que escuché sobre la Unión Soviética. Unos autodenominados comunistas alemanes estaban de visita en la Unión Soviética en los años treinta y fueron a algunas zonas rurales donde todavía había letrinas — que a propósito estaban en zonas rurales y aún se usan en algunas zonas rurales hasta en los Estados Unidos tan “avanzados”, hablando de fuerzas productivas. De todos modos, estaban de visita y vieron todas esas letrinas en el campo en la Unión Soviética, y uno de esos supuestos comunistas alemanes dio vuelta a otro y dijo: “El socialismo se desperdicia en este país”. Una expresión clásica de la “teoría de las fuerzas productivas”. Imagínese, ahí estaban luchando por crear todas esas relaciones sociales avanzadas, pero supuestamente el socialismo se desperdiciaba ahí porque todavía usaban letrinas en vez de la alcantarillada moderna. Bueno, fue tal punto de vista el que dice — el punto de vista socialdemócrata al estilo trotskista de que todos tengan que esperar hasta que el mundo entero esté listo para hacerlo en conjunto o por lo menos hasta que los países con las fuerzas productivas más desarrolladas en el mundo capitalista puedan abrir paso o evolucionar hacia el socialismo, por medios reformistas, y de ahí llevarse a los demás.

Lo que se expone aquí es todo lo opuesto: que es “un largo y tortuoso proceso de transformación revolucionaria en que habrá un desarrollo desigual” — en otras palabras, se darán adelantos importantes en diferentes lugares, en diferentes momentos, “la toma del poder en diferentes países en diferentes momentos, y una compleja dialéctica” (noten: no un proceso lineal ni reduccionista, sino) “una compleja dialéctica entre las luchas revolucionarias” (noten las palabras exactas) “y la revolucionarización de la sociedad en esos países”. En otras palabras, las luchas revolucionarias — pero también los lugares que se abran paso para tomar el poder concretamente y empiecen a revolucionar la sociedad. Así que se trata de un mosaico, por así decirlo, de países socialistas y otros países donde la revolución aún no se ha abierto paso y alcanzado el socialismo en un momento dado, y “una compleja dialéctica entre las luchas revolucionarias y la revolucionarización de la sociedad en esos países”.

Para seguir con la cita, una relación dialéctica “en que lo fundamental y decisivo en última instancia es el escenario internacional” — eso es un lado de la contradicción, eso es fundamental. ¿Qué es el otro lado? “En que las luchas de los proletarios de diferentes países que se compenetran mutuamente y se apoyan mutuamente constituyen el eslabón clave para transformar fundamentalmente el mundo en su conjunto”. ¿Qué significa? Significa: ¿Qué factores constituyen la libertad para los comunistas y las masas populares que éstos dirigen? Esa libertad surge de emprender la lucha revolucionaria y hacer todo el cual hemos comentado para acelerar mientras se aguarda, y para dar adelantos importantes donde sea posible.

Con eso regresamos al principio, donde empecé hoy, a la declaración en esos seis párrafos de la Segunda parte de “Hacer y Emancipar”: Nadie puede decir de antemano con exactitud. Este principio también se aplica aquí. El mero hecho de las dos revoluciones de la Unión Soviética y China se hicieron en conexión con guerras mundiales, y el mero hecho de que ese acontecimiento no fue fortuito —o casual o por circunstancias— no significa que es la única manera en que podría ocurrir, y no significa que se puede decir a ciencia cierta que nada sería posible hasta que, repito, algún factor externo —externo a un país particular, pero también externo al trabajo que haga cualquier fuerza revolucionaria— hasta que eso de alguna manera genere todas las condiciones propicias para una revolución, que no sería posible ni siquiera dar un adelanto importante cualitativo para derrocar el sistema en el poder y establecer un nuevo estado revolucionario. Nadie puede decir con exactitud —de nuevo, se trata de un principio muy importante— nadie puede decir con exactitud, en el contexto del movimiento y transformación de la situación internacional, qué sería posible en cualquier país dado.

No se trata de estar guardando pasivamente. Lo importante es acelerar activamente al mismo tiempo que aguardar, tomando en cuenta todas las cosas concentradas en lo que comenté anteriormente (sin repetirlas todas), sobre el contenido de esos seis párrafos al comienzo de la Segunda parte de “Hacer y Emancipar”. De nuevo, se trata de una relación dialéctica en que el escenario internacional es fundamental y decisivo en última instancia —no necesariamente es decisivo en todo momento en cualquier país particular, sino en general y en lo fundamental, es decisivo en lo fundamental y en última instancia— mientras que, al otro lado de la contradicción, las luchas de los proletarios de diferentes países que se compenetran mutuamente y se apoyan mutuamente constituyen el eslabón clave — lo que podemos aprovechar para crear libertad por medio de esas luchas a fin de transformar en lo fundamental el mundo en su conjunto. De esa manera se transforma. No se transforma mientras estemos sentados aguardando que las contradicciones mayores les entreguen la revolución en bandeja de plata a los revolucionarios y las masas populares, y nadie puede decir con exactitud qué podría resultar del trabajo de los revolucionarios y la lucha de las masas populares en cualquier marco dado. No se trata de depender pasivamente de los cambios en el mundo objetivo mayor y el escenario mundial mayor, si bien, en un sentido fundamental y en última instancia, el escenario mundial es decisivo.

Para poder aplicar el internacionalismo de la manera más correcta y poderosa y también para poder aplicar correctamente el método y enfoque necesarios para hacer la revolución en general, es crucial entender correcta y científicamente el materialismo y la dialéctica de ese principio.

Así que, voy a concluir con lo siguiente. De nuevo retomamos lo de la vanguardia del futuro o el residuo del pasado. Retomamos lo que declara agudamente al respecto el Manifiesto de nuestro Partido. Retomamos la necesidad, de nuevo, de no tener una actitud pasiva pero de llevar activamente la lucha, que incluye una lucha muy aguda y convincente, en el escenario internacional, en relación dialéctica con la realización del trabajo concreto de construir el movimiento para la revolución y construir el Partido como su núcleo dirigente en Estados Unidos como nuestra contribución, o como un aspecto importante de nuestra contribución, a la lucha mundial general por el objetivo final del comunismo, al mismo tiempo que emprendemos lucha en ese escenario mundial por la nueva síntesis del comunismo y para atraer y desarrollar fuerzas —tanto entre las fuerzas existentes como las nuevas que en el presente no se han ganado ni organizado por la bandera del comunismo— para que se constituyan y luchen como una vanguardia del futuro, y no se releguen a ser un residuo del pasado.