El New York Times ha criticado la forma en que Donald Trump ha librado la guerra contra Irán — mientras que, al mismo tiempo, insiste en que está mal desear que Trump fracase en esta guerra, ¡porque supuestamente eso empeoraría las cosas! Aclarémoslo: el inicio de esta guerra injusta y no provocada contra Irán, por parte de Estados Unidos, así como de Israel, es —según el derecho internacional, y según cualquier definición significativa— un gran crimen de guerra. (Entre otras atrocidades, Estados Unidos e Israel lanzaron esta guerra contra Irán mientras Irán estaba en negociaciones con Estados Unidos, y las “fuerzas neutrales” relacionadas con estas negociaciones habían dejado claro que se estaban logrando avances). En el desarrollo de esta guerra, Estados Unidos e Israel han cometido más crímenes de guerra a gran escala, con el bombardeo deliberado de objetivos civiles (y, para colmo, Trump ha cometido otro crimen de guerra depravado con implicaciones claramente genocidas: amenazar con aniquilar la civilización iraní).
No obstante, según el New York Times, ¡de alguna manera está mal desear que estos crímenes de guerra fracasen!
Debido a que, bueno, somos “nosotros”, es decir, el imperialismo estadounidense, los que hemos perpetrado estos monstruosos crímenes de guerra. Esta es aún otra gráfica ilustración de lo que, en un discurso de 2017 (“¡El régimen de Trump y Pence tiene que marcharse!”), denominé la GFT —la Gran Falsedad Tautológica—, el argumento circular que afirma que Estados Unidos es una fuerza para el bien en el mundo y, por lo tanto, todo lo que hace en el mundo (incluso cometer crímenes de guerra masivos) es bueno, o al menos algo al que hay que apoyar, debido a que... debido a que Estados Unidos es una fuerza para el bien (y, de todos modos, se le oponen fuerzas que supuestamente son mucho peores). Atrapados en esta lógica, ¡¿a cuáles crímenes, por monstruosos e incluso genocidas que sean, no se les debería apoyar, siempre y cuando sean perpetrados por los “buenos” estadounidenses?!
Este es un New York Times que expresa una grave preocupación de que (en las palabras de su editorial del domingo 3 de mayo de 2026): “Estados Unidos está en un punto muerto con una potencia de segunda categoría” [Irán].
Un New York Times que al mismo tiempo insiste en que
El panorama para las fuerzas armadas estadounidenses no es del todo sombrío. La guerra contra Irán ha demostrado que tienen una asombrosa capacidad para encontrar y destruir objetivos enemigos.
Un New York Times que ha llamado repetidamente a un mayor fortalecimiento de las fuerzas armadas estadounidenses, con el fin de convertirlas en una fuerza destructiva aún más terrible — todo al servicio de lo que es, objetivamente, la potencia más monstruosamente depredadora en el mundo: el imperialismo estadounidense.
Un New York Times que es un importante instrumento de propaganda de este imperialismo estadounidense —un representante del sector “convencional” de la clase dominante capitalista-imperialista—, que, después de todo, comparte mucho en común, e incluso se hace eco de la bravuconadas, del régimen fascista de Trump sobre el impresionante poderío destructivo de las fuerzas armadas estadounidenses, y la necesidad de que sean aún más poderosamente destructivas.
La opresión no será erradicada por la fuerza opresora más terrible en el mundo
Esta guerra de Estados Unidos contra Irán no puede justificarse con la excusa de que el régimen islámico en Irán es en sí una fuerza terriblemente opresora. Sí, eso es cierto — es un régimen bárbaro que nosotros, los revolucionarios, hemos estado desenmascarando y al que hemos venido oponiéndonos enérgicamente, al tiempo que hemos venido apoyando firmemente la lucha del pueblo iraní contra este régimen durante las más de cuatro décadas que lleva en el poder. Pero lo siguiente también es cierto: Estados Unidos, desde su formación hasta la actualidad, ha cometido crímenes de guerra, y crímenes contra la humanidad, mucho peores que el régimen iraní podría siquiera imaginar cometer.
Como parte de sus continuos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, Estados Unidos ha seguido apoyando regímenes asesinos tiránicos — entre ellos, en el Medio Oriente, el gobierno reaccionario de la Edad Oscura de Arabia Saudita y el gobierno brutalmente represivo de Egipto, así como Israel, con su genocidio contra el pueblo palestino. (La serie de Crimen Yanqui de revcom.us narra y analiza en profundidad los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad cometidos continuamente por Estados Unidos, a lo largo de su historia y por todo el mundo, así como “en su propio territorio”).
¿Y qué significa que, en esta guerra contra Irán, Estados Unidos esté alineado, y trabaje en unidad general, con el estado genocida de apartheid de Israel?
Entre los crímenes de Estados Unidos se incluye la orquestación del golpe de estado que derrocó al gobierno legítimo y popular de Mohammad Mosaddeq en Irán en 1953: un golpe de estado que llevó al poder al Sha de Irán — quien, con el respaldo estadounidense, instauró un régimen de terror y tortura sobre el pueblo iraní, hasta que fue derrocado por un levantamiento masivo del pueblo iraní a fines de la década de 1970 (un levantamiento al que el Sha respondió masacrando a miles de personas). Este largo y terrible reino del régimen del Sha impuesto por Estados Unidos también creó las condiciones propicias para el ascenso al poder de los tiranos fundamentalistas islámicos que ahora gobiernan en Irán. La realidad de estas acciones de Estados Unidos —que forman parte de una larga historia de opresión imperialista colonial y neocolonial contra el pueblo iraní, que se remonta a siglos atrás— es la respuesta al argumento, de parte de Trump y otros fascistas, sobre cómo, “durante 47 años”, Irán ha “librado una guerra” contra Estados Unidos — y a las palabras asombrosamente hipócritas del asesino en masa Trump de que ¡Irán debe ser castigado aún más por las terribles atrocidades que el régimen iraní ha cometido contra la humanidad! (La verdadera historia de todo esto se analiza con mayor profundidad en revcom.us).
Volviendo al derecho internacional —el que el régimen fascista de Trump está decidido a ignorar y pisotear—, es un crimen de guerra atacar a otro país simplemente debido a que no le cae bien el gobierno de ese país. Según esta lógica perversa, cualquier país podría declarar la guerra a cualquier otro país a cuyo gobierno considere “opresivo”.
Estados Unidos y Wakanda
Para ilustrar esto de manera concreta, pensemos en el mítico país africano de Wakanda, de las películas de “Pantera Negra”, que tenía la capacidad de crear una fuerza militar capaz de vencer a cualquier adversario, incluso al más poderoso. Si el argumento es que un país puede atacar a otro porque considera que el gobierno de ese país es opresivo, ¿qué pasaría si Wakanda existiera de verdad y asumiera la postura de que, debido a las horrorosas formas en que Estados Unidos ha oprimido a las personas de ascendencia africana, desde hace siglos y hasta la actualidad, fuera a invadir y derrocar al gobierno de Estados Unidos? ¿Cómo se podría negar la lógica de este argumento de Wakanda?
Quizá “Wakanda” no exista en realidad — pero sí existen masas de personas, las que sufren terriblemente bajo el dominio del imperialismo y otros opresores relacionados.
En conclusión: No, New York Times, no está mal —es una expresión de moralidad revolucionaria, o al menos de moralidad positiva básica— oponerse a los crímenes de guerra, en lugar de desear que tengan éxito, especialmente cuando el depredador imperialista número uno en el mundo, Estados Unidos, está perpetrando esos crímenes de guerra, y que esto se hace en nombre de la gente en Estados Unidos.
¡Y tengan cuidado, fascistas y demás imperialistas, con su insistencia en que está bien y es necesario derrocar a los opresores!
PRÓXIMAMENTE: Una serie sobre La Declaración de Independencia de Estados Unidos (y cuestiones relacionadas): Inventos y tergiversaciones de la realidad y la historia — al servicio de atrocidades reales y reiteradas.
Después de eso: Por qué las personas negras se alistaron masivamente en el Ejército de la Unión durante la Guerra Civil... y qué relación eso guarda con la actualidad.