Bob Avakian escribe que una de las tres cosas que tiene “que ocurrir para que haya un cambio duradero y concreto hacia lo mejor: Las personas tienen que reconocer toda la historia propia de Estados Unidos y su papel en el mundo hasta hoy, y las correspondientes consecuencias terribles”. (Ver "3 cosas que tienen que ocurrir para que haya un cambio duradero y concreto hacia lo mejor").
En ese sentido, y en ese espíritu, “Crimen yanqui” es una serie regular de www.revcom.us. Cada entrega se centrará en uno de los cien peores crímenes de los gobernantes de Estados Unidos, de entre un sinnúmero de sanguinarios crímenes que han cometido por todo el mundo, de la fundación de Estados Unidos a la actualidad.
La lista completa de los artículos de la serie Crimen Yanqui
Esta es la Primera parte del Crimen Yanqui Caso # 2: El comercio transatlántico de esclavos: el Pasaje del Medio. La Segunda parte se titula La esclavitud en Estados Unidos (próximamente en español).
Un barco negrero que muestra el almacenamiento típico de 292 esclavos, 130 de ellos metidos bajo estantes (Figura 3). Gráfico: Wikipedia
El crimen:
Entre 1501 y 1867, se estima que 12,5 millones de africanos fueron embarcados en barcos negreros que cruzaron el Atlántico para que se los vendiera como esclavos. Se calcula que el 15 por ciento de los pasajeros murieron durante la travesía1. En otras palabras, entre 1,5 y 2 millones de personas. La palabra “horroroso” ni le hace tantita justicia a lo enorme de la cantidad de personas y su sufrimiento.
Al noreste, a Europa: Azúcar, tabaco y algodón. Al sur, a África: Textiles, ron y productos manufacturados. Al noroeste, a América: esclavos. Gráfico: Wikipedia
El “Pasaje del Medio” constituía la parte central de la red del “Comercio Triangular”, que conectaba Europa y África con América a través del océano Atlántico. La primera etapa transportaba artículos manufacturados como armas, telas de algodón y herramientas desde Europa a África para intercambiarlos por cautivos; la etapa intermedia traficaba con africanos para trabajar como esclavos en América y el Caribe; y la tercera etapa regresaba a Europa con las exportaciones producidas en las plantaciones (azúcar, arroz, tabaco, añil, ron y algodón2.
En este viaje forzado y brutal, los africanos esclavizados sufrían meses de hambre, deshidratación, enfermedades, violencia sexual, tortura y asesinatos en masa. La mayoría de los africanos víctimas de trata tenían entre 15 y 25 años3.
Los primeros barcos de esclavos llegaron a Brasil y al Caribe, donde los esclavos eran sometidos a trabajos forzados y brutales, principalmente en plantaciones de azúcar, donde su esperanza de vida era de apenas siete años tras su llegada4. Posteriormente, entre 1626 y 1867, los traficantes de esclavos de Norteamérica traficaron con al menos 472.000 personas capturadas en África5.
Traficantes de esclavos incendiaron aldeas para capturar a sus habitantes y esclavizarlos, 1859. Gráfico: Wikipedia
Antes de ser obligados a subir a los barcos negreros, los africanos eran secuestrados violentamente de sus aldeas y pueblos por ricos traficantes de esclavos o capturados en guerras por gobernantes africanos ricos y poderosos. A los cautivos los ataban con cuerdas o cadenas, de dos en dos, en largas filas llamadas caravanas y los obligaban a caminar cientos de kilómetros hasta llegar a la costa, donde los vendían a traficantes esclavistas europeos.
En algunas zonas, las aldeas fueron tan despobladas que quedaban pocas personas para cultivar la tierra6. Este devastador sistema arrebataba a madres, padres e hijos de civilizaciones africanas altamente desarrolladas. Entre los capturados se encontraban curanderos expertos, agricultores, herreros, tejedores, comerciantes y pastores.
Al llegar a la costa, los africanos secuestrados eran introducidos forzosamente en mazmorras y barracones fuertemente custodiados, a la espera de los barcos que los llevarían a través del Atlántico. Los mantenían estibados en barcos negreros que permanecían atracados —a veces durante meses— hasta que cargaran suficiente "carga humana" para que la travesía resultara suficientemente rentable para los esclavistas. El número de muertos fue astronómico: al menos diez millones murieron mientras esperaban la travesía forzada del Atlántico7.
Los esclavos eran considerados propiedad. Sus dueños los marcaban con hierro candente. Gráfico: Wikimedia Commons
Al desnudar y embarcar a los cautivos, separaban a hombres y mujeres y los hacinaban en las bodegas en condiciones extremadamente inhumanas. Algunos capitanes de barco marcaban a sus esclavos con hierros candentes para indicar quién era ahora su dueño. Alexander Falconbridge, un cirujano blanco que participó en el comercio de esclavos, testificó posteriormente que los cautivos “no tenían ni siquiera el espacio de un hombre en su ataúd, ni a lo largo ni a lo ancho, y les era imposible girar o moverse con facilidad”8.
Los obligaban a permanecer tumbadas entre orina, heces, vómito, sangre y mucosidad, con escaso o nulo aire fresco. Algunos prisioneros murieron asfixiados por la falta de ventilación en la bodega. Las enfermedades eran rampantes y se propagaban rápidamente en los espacios reducidos de las bodegas, provocando muertes horribles. Durante las tormentas violentas, el agua de mar inundaba algunas bodegas y ahogaban a los africanos encadenados. A menudo, dejaban a los cadáveres encadenados a los vivos durante horas o días después de su muerte, para luego arrojarlos por la borda.
Las mujeres y niñas africanas sufrían condiciones igualmente horribles bajo cubierta, pero además sufrían otro nivel más de terror y violencia sexual, en que vivían el temor constante de ser violadas o agredidas por la tripulación blanca, que azotaba a quienes se resistían. “Un relato que se conserva detalla la experiencia de ‘una niña de entre ocho y diez años’ que fue violada repetidamente por el capitán del barco durante tres noches consecutivas”9.
Algunas africanas sufrían terrores aún mayores. A muchas mujeres cautivas les arrebataban a la fuerza sus hijos y bebés durante su secuestro o mientras esperaban los barcos de esclavos. Algunas madres llevaban a sus bebés consigo, pero no podían protegerlos de los marineros abusivos que los usaban para controlarlas y aterrorizarlas. Un relato describe que un marinero “arrancó al niño de los brazos de la madre y lo arrojó al mar cuando el recién nacido no dejaba de llorar”10.
Marineros británicos arrojan por la borda a africanos capturados que estaban enfermos durante el Pasaje del Medio, 1781.
Los traficantes de esclavos y sus tripulaciones aterrorizaban con saña a los cautivos, con el objetivo de prevenir cualquier resistencia o rebelión, mediante repetidos azotes y torturas con instrumentos como tornillos para pulgares que literalmente aplastaban los dedos. Las tripulaciones a menudo tomaban represalias ante la supuesta insubordinación arrojando a los africanos secuestrados por la borda para que fueran atacados por tiburones. El trato atroz les causaba a los africanos graves daños físicos y psicológicos, lo que también servía para tenerlos sumisos cuando los venderían como esclavos en América.
Los criminales:
Estados esclavistas y ricos traficantes de esclavos surgieron en África y capturaron a más de 22 millones de africanos en el interior del continente y los vendieron a los traficantes de esclavos europeos en la costa11.
Las naciones europeas —Gran Bretaña, Francia, Portugal, España, los Países Bajos y Dinamarca— participaban en el comercio transatlántico de esclavos. Los bancos británicos, en particular, ayudaban a financiar el tráfico de esclavos hacia Norteamérica y gran parte de la economía esclavista en Estados Unidos. Las industrias británicas eran las mayores compradoras mundiales de algodón producido con mano de obra esclava en los estados del sur de Estados Unidos.
Cuando Gran Bretaña finalmente abolió la esclavitud en 1838, el gobierno compensó a los traficantes de esclavos por sus "propiedades perdidas", una suma que ascendió a 20 millones de libras esterlinas, lo que representó el 40 por ciento de sus gastos anuales totales . Los esclavizados no recibieron nada, salvo la obligación de trabajar gratis como "aprendices" de sus antiguos dueños12.
La Iglesia Católica Romana fue fundamental para los esfuerzos de expansión global de Portugal, España y Francia, y para la creación de enormes empresas comerciales basadas en el sufrimiento y la muerte de personas esclavizadas. El Papa Nicolás V emitió un decreto que santificaba la trata de esclavos porque, según él, contribuiría a la cristianización de las personas esclavizadas.
Los traficantes de esclavos de Norteamérica traficaron con aproximadamente 472.000 personas capturadas en África a través del Pasaje del Medio; de estas, casi el 18 por ciento murió en la travesía en barcos de esclavos13.
Mapa de las Trece Colonias en 1770, que muestra el número de esclavos en cada colonia y el porcentaje de la población total de la colonia que era esclavizada. Mapa: Wikipedia (Dominio público)
Los gobiernos de Estados Unidos, de los estados y de las colonias participaban en el comercio de esclavos o lo protegieron. En 1644, los comerciantes de Boston comenzaron a importar a personas esclavizadas directamente de África a las Indias Occidentales, donde las intercambiaban por azúcar y melaza de las Indias Occidentales, que se destilaban para producir ron (una importante industria de Nueva Inglaterra) para así comprar a más personas esclavizadas: la versión de Massachusetts del “Comercio Triangular”14.
El Congreso Continental aprobó la Ley de Comercio de Esclavos en 1787, que establecía que el Congreso no podía prohibir la "importación" de personas por ley federal durante 20 años, hasta 180815.
Si bien Rhode Island promulgó la primera ley que prohibía la esclavitud en 1787, se convirtió en el principal centro norteamericano del comercio ilegal de esclavos a través del Paso del medio. Los barcos realizaron más de 1000 travesías, intercambiando principalmente ron por más de 100 mil africanos secuestrados con destino a América, principalmente a las plantaciones de azúcar del Caribe, lo que permitió a Rhode Island producir más ron16.
Los capitalistas del norte hicieron fortunas con el propio comercio de esclavos y con las industrias del ron, el tabaco, la construcción naval y los textiles, todas ellas basadas en la esclavitud en el Caribe y el sur de Estados Unidos.
Las compañías de seguros —New York Life y Aetna, Inc.— en Connecticut aseguraban a los propietarios de esclavos y armadores por cientos de dólares por cada cautivo que muriera en barcos negreros o mientras trabajaba en condiciones inhumanas. En 1781, traficantes de esclavos asesinaron a 133 africanos secuestrados en el barco negrero Zong arrojándolos por la borda para cobrar el seguro17.
La coartada:
Letrero: “Grandes gangas. Venta de negros, caballos, ganado y otra propiedad”. “Maridos, esposas y familias son vendidos indiscriminadamente a distintos compradores y separados a la fuerza, probablemente para no volver a verse jamás”. Subasta de esclavos, familias separadas, bebés arrancados de los brazos de sus madres. Gráfico: Wikipedia (Dominio público)
Fundamentalmente, los traficantes de esclavos no consideraban a los africanos seres humanos, sino “mercancías” que se compraban y vendían al mejor postor. Estas “mercancías” eran esenciales para las lucrativas economías esclavistas de Norteamérica y el Caribe, y formaron el cimiento del capitalismo-imperialismo estadounidense.
“En 1452 y 1455, el Papa Nicolás V apoyó formalmente el secuestro y la esclavización masivos de africanos por parte de España y Portugal, pues esto contribuiría a la cristianización de los esclavos… El Papa emitió un mandato al rey portugués Alfonso V, instruyéndole: …a invadir, buscar, capturar, vencer y someter a todos los sarracenos y paganos… [y] reducirlos a la esclavitud perpetua, y apropiarse para sí mismo y sus sucesores de los reinos, ducados, condados, principados, dominios, posesiones y bienes, y convertirlos a su uso y beneficio”18.
“Científicos” como Josiah Nott, Samuel Cartwright, Charles Caldwell y Samuel Morton proporcionaron una justificación anticientífica para el racismo estadounidense que se utilizó como argumento a favor de la esclavitud. Nott escribió: “Las naciones y las razas, al igual que los individuos, tienen cada una un destino especial: algunas nacen para gobernar y otras para ser gobernadas. No existen dos razas claramente diferenciadas que puedan convivir en igualdad de condiciones”19.
El verdadero motivo:
El descubrimiento de los yacimientos de oro y plata en América, la cruzada de exterminio, esclavización y sepultamiento en las minas de la población aborigen, el comienzo de la conquista y el saqueo de las Indias Orientales, la conversión del continente africano en cazadero de esclavos negros: son todos hechos que señalan los albores de la era de producción capitalista. Estos idílicos acontecimientos constituyen los principales impulsos de la acumulación primitiva20. —Carlos Marx
Esclavos con el algodón que habían recogido. Georgia, c. 1850. Gráfico: Wikipedia
El comercio transatlántico de esclavos era una fuente fundamental de capital para el incipiente sistema capitalista y servía de fuente de mano de obra esclavizada para las zonas de América donde la esclavitud era el modo de producción, especialmente en las colonias del sur de Estados Unidos. La expansión de la esclavitud requería un número cada vez mayor de esclavos para explotar.
La aniquilación de los pueblos indígenas esclavizados en América obligó a los traficantes de esclavos a buscar en otros lugares la mano de obra esclava, principalmente para las plantaciones de azúcar y algodón. Reemplazaron los esclavos indígenas por esclavos traídos desde África a través de la terrible travesía transatlántica.
Los propios esclavos constituían capital. El comercio de esclavos era una empresa lucrativa en sí misma, fuente de inversión para los financieros capitalistas, quienes utilizaban las ganancias para fundar otras empresas y subvencionar innovaciones técnicas que hicieron rentable la industrialización y la rápida expansión del capitalismo21. La expansión de los sistemas bancarios y crediticios, las industrias marítimas y la tecnología de navegación, así como la creación de un mercado de consumo para los productos manufacturados europeos y estadounidenses, eran impulsadas por el comercio transatlántico de esclavos22.
Las estimaciones de la riqueza generada por el comercio transatlántico de esclavos y la compraventa de personas esclavizadas oscilan entre cientos de miles de millones y billones de dólares en equivalentes actuales. Dado que las personas esclavizadas eran tratadas como activos financieros, el valor de mercado de la propiedad humana sirvió como pilar fundamental del capitalismo occidental23.