¡Enterraremos al asesino Jamenei y a todo el sistema teocrático, saqueador, misógino y asesino de la libertad de la República Islámica de Irán!
¡Derribaremos los portones de las prisiones! Las cárceles no son lugar para las masas. En cambio, ¡encerraremos al Líder Supremo y a los líderes políticos, de seguridad, militares y a los saqueadores económicos de la República Islámica!
¡Por el futuro de Irán, derrotaremos el proyecto fascista de Trump, del genocida Netanyahu y sus lacayos iraníes!
Juntos con los pueblos del mundo, ¡lucharemos para emancipar a la humanidad de todos estos enemigos de la humanidad y la naturaleza!
¡LA REPÚBLICA ISLÁMICA (RII) DEBE DESAPARECER!
Ahora, el rugido de ira tras 47 años de sufrimiento, opresión, pobreza y represión ha resonado en todo Irán. Innumerables personas, en una batalla desigual y furiosa, se han parado con desafío a sus opresores y, sin temor a la muerte, han clamado por la vida y la libertad. Los hijos de este país han salido a las calles para sobrevivir y tener una vida digna y humana, comprometiendo sus preciosas vidas como precio de esta liberación, derramando su sangre en la tierra. Estos sacrificios no serán olvidados y estos crímenes no quedarán sin respuesta.
El derrocamiento revolucionario de la República Islámica es una necesidad urgente para la mayoría de la sociedad. Una revolución que erradique todo el sistema de la República Islámica y establezca un sistema político, económico y social fundamentalmente diferente que sirva a los intereses inmediatos y a largo plazo de nuestro pueblo oprimido y explotado. Una revolución que aplaste a estos criminales y a todo su aparato económico, burocrático y militar; una revolución que, apoyándose en el conocimiento, la pasión, la fuerza y la participación de todo el pueblo, acabe con la pobreza y la opresión. Una revolución que no permita que los frutos del trabajo de millones de personas y los recursos de esta tierra y la vida diaria de la gente sean monopolizados y controlados por una minoría de grandes capitalistas islámicos y no islámicos y sus amos imperialistas, para que puedan mantenerlo girando en la misma vieja rutina. ¡No! No lo permitiremos.
El derrocamiento revolucionario de la República Islámica es una prioridad urgente. Una revolución que derribe los portones de las prisiones y libere a los combatientes encarcelados; para que su fuerza, coraje y conciencia puedan ampliarse y construir la revolución y un sistema socialista fundamentalmente diferente y nuevo. La cárcel no es lugar para estos seres queridos. La cárcel es el lugar de Jamenei [el “Líder Supremo” de Irán] y los líderes políticos, de seguridad, militares y los saqueadores económicos de la República Islámica, para que sean juzgados según los procedimientos judiciales más avanzados y progresistas después del establecimiento del futuro sistema socialista.
El derrocamiento revolucionario de la República Islámica es nuestra tarea inmediata. Pero no permitiremos que los malandrines del “Proyecto Pahleví” [Reza Pahléví es el hijo del ex Shah o monarca absoluto respaldado por Estados Unidos. Vea el artículo de Atash: ¡Un “proyecto” nombrado Reza Pahleví!: Fabricando una alternativa imperialista, o el derrocamiento revolucionario de la República Islámica!], respaldados por el fascista Trump y el genocida Netanyahu, que sustituyan a los islamistas fascistas, dictando e imponiendo a la sociedad un programa que en esencia no difiere de la República Islámica y que no tiene ninguna relación con las necesidades básicas de nuestro pueblo, que han sido la fuerza motriz del actual levantamiento. No permitiremos que, en lugar del aparato de seguridad y represión de la República Islámica, un SAVAK [el brutal servicio de inteligencia del Shah] —o vinculado al Basij [organización paramilitar de seguridad del régimen] y al IRGC [el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica] o bajo el liderazgo del Mosad [La brutal policía secreta de Israel]— encadene a los hijos de este país y se repita la historia del sometimiento.
El derrocamiento revolucionario de la República Islámica. Esta es una agenda urgente. Pero no permitiremos que Trump, el presidente fascista de Estados Unidos, determine nuestro destino, utilice nuestra lucha contra la República Islámica como pretexto para su imperialismo desenfrenado y mantenga a nuestra sociedad bajo el yugo y la esclavitud de las relaciones imperialistas de las que proviene nuestra actual miseria.
El derrocamiento revolucionario de la República Islámica. Esta es la agenda inmediata. En este momento peligroso y crítico, no permitiremos que controlen, manejen y desvíen los diversos “reformistas” y aquellos que suenan nostálgicamente con el “cambio”, tanto de dentro como de fuera del gobierno, que temerosos de la furia y la justa lucha del pueblo y quienes llevan décadas prescribiendo “la paz” y han prometido el compromiso con el régimen infrahumano de la RII.
La República Islámica es un régimen teocrático, fascista y obsoleto, con cimientos capitalistas, y dependiente del sistema capitalista-imperialista [global]. Inevitablemente, y por su propia naturaleza, ha basado su supervivencia en el saqueo de la vida de la gente, las reaccionarias leyes de la sharia islámica, la privación de derechos económicos, políticos y culturales del pueblo, la represión, el encarcelamiento y la ejecución, la supresión de la libertad de pensamiento y la ciencia, la opresión nacional y la misoginia, y la destrucción del medio ambiente, y ahora lo odia la mayoría absoluta del pueblo iraní; en otras palabras, ¡su “legitimidad” es nula! Hoy en día, un sector minoritario de estas personas se está poniendo de pie, arriesgando su vida para acabar con este régimen. Es necesario ampliar estas filas y someter a la República Islámica al asedio del pueblo a nivel nacional. No obstante, este levantamiento camina por la cuerda floja: sabe lo que no quiere, pero “lo que queremos y cómo lo conseguiremos” es peligrosamente confuso y ambiguo en la mente de la gente.
¿Se impondrá otro régimen opresivo sobre el cuerpo maltrecho del pueblo en su lugar? O bien, con la creciente conciencia social de lo que es una verdadera revolución, ¿el derrocamiento de la República Islámica allanará el camino para una auténtica revolución, no sustituida por otro régimen opresivo y explotador, sino por una nueva república socialista? Hoy, el derrocamiento de la República Islámica es una tarea inmediata, pero el reto aún más vitalmente importante es la respuesta a este reto.
Partido Comunista de Irán (marxista leninista maoísta) — www.cpimlm.org
7 de enero de 2026