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La revolución comunista que se necesita tanto…
contra el lavado de cerebro anticomunista que les están dando

Raymond Lotta lanza la gira otoñal de conferencias en Libros Revolución-ciudad de Nueva York, 19 de septiembre

Nota de la redacción: La traducción es responsabilidad de las y los compañeros del Grupo Comunista Revolucionario de Colombia, quienes lo hicieron a partir del video en inglés (vea el vídeo en inglés aquí). Posteamos la traducción tal como la recibimos, con leves revisiones.

I. ¿Por qué doy esta presentación?

Porque es mucho lo que está en juego en esta coyuntura histórica... porque todos los que se preocupan por la humanidad y el planeta se enfrentan a un reto histórico.

—Nuestro planeta está en llamas. El verano pasado fue el más caluroso de los últimos 125.000 años. No se trata de un ciclo natural o de una serie de acontecimientos extraños, sino del resultado acumulativo y creciente de la quema de combustibles fósiles por el sistema capitalista-imperialista. Un sistema que depreda la naturaleza para obtener ganancias... cuya compulsión interna es el impulso competitivo de expandirse para obtener ganancias y más ganancias. La perspectiva de una “Tierra inhabitable” es real.

—Nos enfrentamos al peligro real y creciente de una guerra mundial, de una guerra nuclear, mientras Estados Unidos y Rusia libran su guerra indirecta entre sí por Ucrania. Mientras Estados Unidos intensifica sus maniobras bélicas y preparativos de guerra contra la China imperialista. La perspectiva de una guerra nuclear entre Estados Unidos y Rusia que podría dejar 5.000 millones de muertos es real.

—Este es un mundo en el que casi 1 de cada 3 mujeres es objeto de violencia física o sexual; en el que 100 millones de personas el año pasado fueron refugiados — desplazados forzosos por persecuciones, desastres, pobreza y conflictos.

—Es un mundo de explotación cruel y globalizada, de cadenas de suministro de alta tecnología originadas en los países capitalistas ricos que incorporan talleres clandestinos [maquiladoras] que emplean a millones de mujeres desde Bangladesh hasta Guatemala; cadenas de miseria que se extienden hasta las minas de cobalto del Congo, donde los niños cavan túneles y transportan rocas para aumentar la rentabilidad de empresas como Apple. En esto se basa el cacareado nivel de vida de Estados Unidos.

—Este es un mundo de salvaje desigualdad en el que el 1% más rico ha acumulado casi el doble de riqueza que el resto del mundo junto en los últimos dos años.

—En Estados Unidos (y en otros lugares) el fascismo está en marcha y alborotado: con el objetivo de imponer un orden teocrático de cruel patriarcado y terror anti-LGBTQ, la supremacía blanca abierta, y el virulento e ignorante patriotismo de hacer-que-Estados-Unidos-vuelva-a-tener-grandeza, proscribiendo el pensamiento crítico y la enseñanza de la verdad histórica.

El mundo clama por una revolución: una revolución para derrocar y poner fin a este sistema del capitalismo-imperialismo, el sistema que es la causa de lo que estoy describiendo. Como ha dicho el líder revolucionario Bob Avakian: “Ya no podemos darnos el lujo de permitir que estos imperialistas continúen dominando el mundo y determinando el destino de la humanidad. Y es un hecho científico que la humanidad no tiene que vivir así”.

Con el nuevo comunismo, Bob Avakian ha trazado un camino para salir de esta locura. Ha desarrollado el método y el enfoque científico marxista para conocer y transformar la sociedad y el mundo. Ha forjado una estrategia para hacer la revolución, con posibilidades reales de ganar. Y ha presentado, en la CNRSAN [Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte], una visión y un proyecto concreto para una sociedad socialista verdaderamente liberadora en camino hacia un mundo comunista en el que los seres humanos puedan florecer de verdad y convertirse en guardianes del planeta. ¡La gente tiene que saber esto, aprender acerca de esto y formar parte de la revolución para cambiarlo todo y proteger el planeta!

PERO el mismo sistema capitalista-imperialista que ha llevado al planeta a este horrendo extremo ha descartado “de la agendala revolución comunista. Sus funcionarios e ideólogos, sus “expertos” y cuentacuentos consagrados, sus medios de comunicación... te dicen, te recuerdan, te inculcan en la cabeza con que el comunismo es un proyecto “utópico” que inevitablemente se convierte en una pesadilla “totalitaria”. Es como si pusieran una etiqueta de advertencia en tus esperanzas y sueños de un mundo mejor: “peligro, no vayas allí”. Pero, realmente, ¿debería ser una sorpresa que este sistema basado en la explotación, la desigualdad y la mercantilización de todo, y que gobierna el mundo... te adoctrinara con la idea de que el comunismo —lo opuesto a todo esto— es el peor escenario imaginable para la humanidad?

Lo cierto es que la primera etapa de la revolución comunista dio lugar a los primeros Estados socialistas de la historia: en Rusia, de 1917 a 1956; y en China, de 1949 a 1976. Estos fueron algunos de los episodios más trascendentales de los últimos 175 años: los primeros intentos en la historia moderna de construir sociedades libres de explotación y opresión. Lograron cosas asombrosas contra todo pronóstico. Se trata de una valiosa experiencia de la que hay que aprender con un enfoque crítico y científico, tanto de los logros como de los errores, incluidos los más graves. Pero esta experiencia ha sido objeto de más calumnias, mentiras y tergiversaciones que cualquier otro acontecimiento histórico del siglo XX, ¡sin excepción!

Están las obras supuestamente académicas que trafican con medias verdades y mentiras (y daré un ejemplo chocante más adelante). Están las muy promocionadas reminiscencias de penurias y “sufrimiento”. Evaluar el comunismo de esta manera sería como tratar de entender la Guerra Civil [en Estados Unidos] basándose en las historias tristes de los propietarios de plantaciones desposeídos. Este “veredicto oficial” de que el comunismo es una utopía-prometida-convertida-en-pesadilla se ha vuelto una especie de creencia popular institucionalizada, incluso y especialmente en el mundo académico. Y esto limita la capacidad de la gente para imaginar un mundo más allá del capitalismo... precisamente cuando la revolución es tan urgentemente necesaria... y más posible.

Oiga, Houston, tenemos un problema. Las universidades que deberían estar animadas de pensamiento radical y revolucionario, estudiantes que deberían ser catalizadores de la revolución en la sociedad, están lastradas por este veredicto sobre el comunismo. Esto reduce las aspiraciones, encadena ideológicamente a la gente a este sistema. Eso tiene que cambiar, tenemos que trabajar para cambiar esto, rápidamente... porque el “reloj corre”.

Por eso abro el debate sobre el pasado y el futuro de la revolución comunista, y sobre el futuro de la humanidad. Por eso estoy abriendo los ojos de la gente al nuevo comunismo: un marco totalmente nuevo para la emancipación humana —que nos permite comprender los logros y los problemas de las primeras revoluciones socialistas— e ir más allá de estas primeras revoluciones, hacia un futuro cualitativamente más emancipador. En esta crítica coyuntura, “Tenemos dos opciones: vivir con todo esto y condenar a las generaciones del futuro a lo mismo o a cosas peores si es que de plano tengan futuro, o ¡hacer la revolución!”

II. Empecemos por donde hay que empezar: ¿qué es el comunismo, qué es el socialismo?

El comunismo es ante todo el método y enfoque científico para analizar y sintetizar el desarrollo social humano y las perspectivas de la emancipación humana. Ahora no tenemos tiempo para entrar en lo que se llama materialismo histórico. Pero éste es el avance científico de Karl Marx que nos permite comprender la estructura y el funcionamiento de la sociedad... las interconexiones entre la base económica, o sistema de producción, de la sociedad en una determinada etapa de desarrollo material... y las instituciones políticas, la cultura y los valores de la sociedad.

Es como una casa con muchos pisos, habitaciones y actividades. Todo eso se asienta sobre unos cimientos determinados. Así que en un país capitalista como Estados Unidos, el gobierno, la policía, el sistema educativo, los medios de comunicación... no flotan libremente: se soportan en los cimientos económicos de un sistema capitalista explotador y les sirven a estos. Cuando alguien dice que nuestros hijos deben estar preparados para competir en la economía global, es una declaración ideológica que refleja la base económica capitalista de la sociedad.

El enfoque científico del materialismo histórico también nos permite comprender la dinámica que impulsa el conflicto social y el cambio social; por ejemplo, cómo los cambios en la economía y las condiciones sociales de vida han influido en las luchas del pueblo negro. El materialismo histórico nos permite comprender por qué son necesarias las revoluciones para resolver las contradicciones de la sociedad. Nos permite comprender cómo la sociedad humana ha alcanzado ahora un umbral de desarrollo en el que, por primera vez en la historia de la humanidad, es posible ir más allá de un mundo de escasez y conflicto antagónico. Pueden leer Breakthroughs [Abriendo Brechas] de Bob Avakian para adentrarse más a fondo en todo esto.

Ahora bien, como cualquier ciencia, el comunismo se desarrolla, se interroga, se enfrenta a nuevos problemas y avanza. Y mediante de décadas de trabajo, Bob Avakian ha puesto al comunismo sobre una base más científica y emancipadora.

Este es el primer punto: el comunismo es la teoría científica, el método y enfoque científico, que guía la lucha viva para alcanzar un mundo comunista.

El comunismo es la meta de la revolución. El comunismo es un mundo en el que las personas trabajan y luchan juntas para el bien común. Donde cada uno aporta lo que puede a la sociedad y recibe a cambio lo que necesita para una vida digna del ser humano. Donde ya no haya divisiones entre las personas, en que unas gobiernan y oprimen a otras, robándoles no sólo los medios para una vida digna, sino también el conocimiento y los medios para comprender realmente el mundo y actuar en él.

El comunismo sólo puede existir a nivel mundial. Es una comunidad mundial de la humanidad. Es una sociedad y un mundo en el que se han superado todos los sistemas de producción basados en la explotación; en el que se han superado todas las divisiones de clase que surgen de los sistemas de producción explotadores; en el que se han superado todas las relaciones sociales opresivas, como las que existen entre hombres y mujeres y personas de género distinto, entre diferentes nacionalidades y grupos raciales, entre los que trabajan principalmente en el ámbito de las ideas y la administración y los que trabajan principalmente con sus manos; y en el que se han superado todas las ideas y valores, como la supremacía masculina, el individualismo del yo-yo-yo, que se derivan de todo esto y lo refuerzan.

¿Qué es el socialismo? Son tres cosas.

Es una nueva forma de poder político en la que los antes oprimidos y explotados, en alianza con las clases medias y profesionales y la gran mayoría de la sociedad, gobiernan la sociedad con la dirección de un partido visionario y de vanguardia. Este poder estatal revolucionario mantiene a raya a los viejos y nuevos explotadores. Hace posible una democracia que a) dé rienda suelta a la creatividad y la iniciativa de la gente en todo tipo de sentidos y b) otorgue a las masas el derecho y la capacidad de cambiar el mundo y de participar en la toma de decisiones significativas, que promueva el debate de mayor alcance y que proteja los derechos del individuo. Este nuevo Estado socialista del que hablo es una plataforma de lanzamiento para promover y extender la revolución en el mundo.

En segundo lugar, el socialismo es un nuevo sistema económico en el que los recursos y las capacidades productivas de la sociedad son de propiedad social y se utilizan por medio del Estado socialista. En el que la producción se organiza y planifica conscientemente para satisfacer las necesidades sociales y superar las desigualdades sociales, como la opresión de los diferentes grupos raciales y nacionales y la subordinación de la mujer. Se trata de una economía organizada para promover la revolución en el mundo y proteger el planeta.

La explotación y la ganancia ya no dominan la sociedad y la vida de las personas. Es una economía basada en la cooperación, no en la competencia. Los que establecen las condiciones de la prestación de asistencia médica y la investigación ya no son las grandes farmacéuticas y los conglomerados financieros y de seguros. ¡Ya no existirán! Ya no habrá General Motors, Boeing o ExxonMobil que sesguen el desarrollo del transporte y la producción de energía hacia las necesidades de ganancias.

En tercer lugar, el socialismo es una transición histórica, entre el capitalismo y el comunismo. Es un periodo de lucha y experimentación revolucionarias para transformar todas las estructuras económicas, todas las instituciones y acuerdos sociales, y todas las ideas y valores que perpetúan la división de la sociedad en clases.

Ahora bien, si leen la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, cuyo autor es Bob Avakian, verán el proyecto y la visión del tipo de revolución socialista liberadora y polifacética que se necesita en el mundo de hoy.

Y para que no haya confusión: hoy NO hay países socialistas en el mundo. Cuba y Corea del Norte, por ejemplo, son estados de bienestar capitalistas de Estado. La China de hoy es un país capitalista-imperialista. El socialismo en China fue derrocado en 1976 por nuevas fuerzas capitalistas.

Pueden ir a la mesa de literatura y conseguir un artículo de Bob Avakian que aborda lo que es el verdadero socialismo. Se titula “Tres alternativas para el mundo”. La primera alternativa es el mundo tal y como es, que es un horror inaceptable. La segunda alternativa es una especie de estado de bienestar social que puede autoproclamarse socialista. Las masas siguen reducidas en gran medida a ser productoras de riqueza y se las mantiene pasivas. No se les capacita para asumir una responsabilidad cada vez mayor en la transformación radical de la sociedad. La tercera alternativa es el socialismo auténtico. Se desarrolla en torno a lo que Marx llamó las “dos rupturas radicales”: con las “relaciones de propiedad tradicionales” y con las “ideas tradicionales”. Una sociedad en la que no sólo se satisfagan las necesidades básicas de la gente, sino en la que se discutan y debatan las cuestiones más importantes de la gobernanza, la dirección de la sociedad, la emergencia medioambiental, la cultura, la ciencia, la filosofía y las artes.

III. Ahora quiero hablar más directamente del “lavado de cerebro” anticomunista.

A. Hace poco estuve en un congreso de sociología como parte de preparar este programa y un estudiante discrepó conmigo diciendo que “el comunismo es una dictadura, estoy de acuerdo en que hay problemas en Estados Unidos, pero tenemos derechos y podemos votar”. Bueno ese es el sistema hablando por boca de este estudiante. EL HECHO ES... USTEDES VIVEN AHORA MISMO BAJO UNA DICTADURA.

¿Por qué la policía protege la propiedad capitalista y asesina a negros y latinos? ¿Por qué el FBI y otras agencias estatales han infiltrado y reprimido a grupos radicales y revolucionarios, como el Partido Pantera Negra? ¿Por qué las cárceles están llenas de gente pobre y de color? ¿Por qué Estados Unidos tiene 750 bases militares en todo el mundo? ¿Por qué ha llevado a cabo guerras genocidas e innumerables invasiones y golpes de Estado? Porque una dictadura de la clase capitalista-imperialista estadounidense impone violentamente su dominio de clase y su imperio global. Sí, la clase dominante organiza elecciones. Pero, por favor, no se trata de empoderarte sino de engañarte y controlarte, de ganar tu lealtad y moldear tu pensamiento, por medio de este ritual electoral burgués en el que participan diferentes representantes de la clase dominante. Como dice Avakian, la democracia no es más que una forma de dictadura.

Y esta es la cuestión más importante. No todas las dictaduras son malas. Permítanme repetirlo: No todas las dictaduras son malas. Avakian ofrece una definición concisa y científica de dictadura: Es “el poder institucionalizado para hacer que se realicen cosas y para superar la resistencia a que se realicen. Siempre y cuando la gente esté dividida en diferentes clases con intereses fundamentalmente opuestos, habrá una dictadura. El que sea una dictadura buena o mala depende de: ¿Quién está dictando y para qué, con qué fin y con cuáles métodos?”. Así, ¿es una clase de explotadores capitalistas que ejerce brutalmente el poder sobre las masas, o es una dictadura ejercida por las masas de personas, con un gobierno y unos dirigentes que realmente representan sus intereses fundamentales para salir de todo esto?

Cuando triunfó la revolución rusa en 1917, el nuevo poder estatal socialista, la dictadura del proletariado, instituyó cambios radicales. Respaldó poderosas luchas para liberar a las mujeres del matrimonio sancionado por la Iglesia, la dominación masculina institucionalizada, el velo forzado de las mujeres en las repúblicas de Asia central, y mucho más. Cuando triunfó la revolución china en 1949, el nuevo poder estatal puso en marcha la reforma agraria de mayor alcance de la historia, capacitando a los campesinos para enfrentarse y romper el dominio de la antigua clase terrateniente y poner fin al sufrimiento que conllevaba el régimen opresor.

Y hay algo más sobre la dictadura. El objetivo de la transición socialista al comunismo de la que hablé antes es llegar al momento en el que la humanidad ya no esté dividida entre amos y esclavos, en el que no haya necesidad ni base para la dictadura: nadie con intereses y poder para imponerles a otros y nadie en posición de que le impongan. Hasta aquí sobre el lavado de cerebro acerca de la dictadura.

B. Pasemos a otra forma de lavado de cerebro, el de la teoría anticomunista del “totalitarismo” tan vigente en el discurso intelectual liberal. El totalitarismo es un concepto asociado a la obra de la filósofa política Hannah Arendt en la década de 1950. Más recientemente, esta teoría ha sido reutilizada por el historiador de Yale Timothy Snyder en su libro de 2011 Tierras de sangre. La afirmación central de la teoría totalitaria es que el fascismo, más concretamente el nazismo y Hitler, y el comunismo, más concretamente la Unión Soviética de Stalin, están cortados por el mismo patrón: esas ideologías y prácticas pretenden establecer un control “total” sobre las personas, convertirlas en robots irreflexivos y recurrir al exterminio masivo.

El propósito fundamental de esta teoría es desacreditar al comunismo, equiparando a Stalin y Mao con Hitler. Y embellecer y glorificar el imperialismo liberal occidental: olvidar que Estados Unidos se fundó sobre la base del genocidio y la esclavitud... olvidar sus guerras y ocupaciones imperiales... su conflagración nuclear de Hiroshima y Nagasaki.

Esta equiparación de Hitler y Stalin, de la Alemania nazi y la Unión Soviética socialista, del fascismo y el comunismo se basa en la mentira y la ignorancia. Comparemos y contrastemos:

1) El fascismo y el comunismo son dos sistemas económicos completamente diferentes.

—La economía alemana bajo Hitler mantuvo e impuso el sistema de propiedad capitalista y el control y explotación del trabajo asalariado, y se transformó en una economía depredadora y militarizada. Este Estado imperialista buscó hacerse con el control de los recursos y la mano de obra de vastas extensiones de Europa y más allá: mediante la anexión, la guerra y el saqueo... incluyendo la invasión a Rusia en 1941, que causó la muerte de 26 millones de soviéticos.

—Por contraste: La revolución bajo Stalin dirigió la primera economía socialista planificada de la historia. A diferencia del capitalismo, funcionaba según el principio de producir para la necesidad social, no para la ganancia, satisfaciendo las necesidades materiales y culturales del pueblo y llevando a los obreros y campesinos a puestos de responsabilidad. La economía soviética no estaba dirigida a, ni buscaba, expandirse y explotar globalmente, ni colonizar pueblos y regiones.

2) La Alemania nazi promovía la “pureza racial”. La Unión Soviética socialista promovía la igualdad multinacional/multiétnica y la unidad de las nacionalidades.

—Los nazis pretendían establecer el dominio de la dizque “raza superior” alemana sobre Europa y el Este. Sólo los alemanes “racialmente aptos” eran considerados dignos de reproducirse. En última instancia, el estado racial nazi se embarcó en un programa de exterminio genocida del pueblo judío en Alemania y Europa.

—Por contraste: La Unión Soviética socialista fue el primer Estado multinacional del mundo basado en la igualdad. Valoraba y promovía la diversidad étnica. Emprendió campañas contra el “chovinismo gran ruso” (que era como la supremacía blanca). Creó regiones autónomas donde las nacionalidades minoritarias, a las que antes se prohibía utilizar sus propias lenguas en las escuelas y en la vida pública oficial, podían hacerlo. Los científicos y educadores soviéticos trabajaron para acabar con el mito de las razas “atrasadas” y “superiores”. En ninguna otra parte del mundo en esta época de los años 1920 y 1930 estaba ocurriendo esto. Especialmente en Estados Unidos, donde la segregación y la supremacía blanca eran la norma, y el linchamiento de negros era rampante.

—La revolución rusa tomó medidas inmediatas y audaces para poner fin a la persecución al pueblo judío. La Unión Soviética fue el único país de Europa central y oriental que proscribió el antisemitismo y, antes y durante la II Guerra Mundial, intentó salvar la vida de gran número de judíos. Unos 200.000 judíos polacos se salvaron del exterminio nazi gracias a las acciones y políticas del Ejército Rojo y del gobierno soviético.

3. La ideología nazi-fascista y la ideología comunista son modos de pensamiento opuestos

—La visión nazi del mundo se basaba en los conceptos de “sangre y tierra” alemana, pureza racial, supremacía masculina, odio y desprecio por el pensamiento crítico... y un irracionalismo a ultranza.

—Por contraste: El comunismo es una ciencia. Es internacionalista. Requiere la investigación y comprensión racional-científica de la realidad. Su objetivo es transformar la realidad, hacer realidad un mundo libre de explotación y de toda opresión, basándose en el potencial del mundo real para forjar ese mundo y en la lucha consciente de la humanidad oprimida y de todos los que aspiran a ese mundo.

¡La teoría del “totalitarismo” es una patraña sumamente dañina! Los fascistas y los comunistas son completamente opuestos y están a un mundo de distancia entre sí. Pero Bob Avakian también ha cuestionado ciertos asuntos planteados por los defensores anticomunistas del “totalitarismo”.

Uno de esos problemas que ha identificado es el establecimiento de una “ideología oficial” en la sociedad socialista que la gente deba aceptar. Por un lado, tiene que haber una vanguardia comunista visionaria y con base científica que dirija el complejo proceso de avance hacia el comunismo. Por otro lado, la filosofía y la ciencia del comunismo deben popularizarse y ocupar una posición dirigente en la sociedad, de modo que las masas de personas puedan adquirir los conocimientos y el método necesarios para comprender y cambiar el mundo, para desechar la superstición y las formas erróneas de pensar.

Pero es un error exigir en la sociedad socialista que las personas profesen su acuerdo con la ideología comunista para “arreglárselas” en la sociedad y asumir responsabilidades en ella. No se quiere una situación en la que la gente se vea obligada y presionada a pensar de una determinada manera. La gente debe ser ganada para el marxismo, para el comunismo, y debe abrazarlo consciente y voluntariamente. Los que estén de acuerdo con él deben proclamarlo; los que no estén de acuerdo, deben decirlo. Todo ello contribuirá a la vitalidad de la sociedad socialista.

Todo esto está relacionado con la importancia histórica de la CNRSAN escrita por Bob Avakian. Lidia con una contradicción fundamental y difícil de la sociedad socialista. Como él ha señalado, la humanidad realmente necesita la revolución y el comunismo; pero, por otro lado, no toda la humanidad quiere eso todo el tiempo, incluso en la sociedad socialista. No se puede tener una “marcha forzada hacia el comunismo”. Pero una vez que se hace una revolución liberadora y se establece una sociedad socialista —con todo lo que esto significa para la humanidad— no se pueden tener votaciones anuales sobre si retornar al capitalismo. Así que esta Constitución está construida de tal manera que se tienen los medios institucionales para mantener el sistema socialista avanzando hacia el comunismo, a menos que la gente esté abrumadoramente en contra de eso, pero al mismo tiempo está construida de tal manera que se tiene que ganar reiteradamente a la gente para luchar por permanecer en el camino socialista, basándose en la evidencia, la contestación y el debate entre diferentes programas y plataformas, y el pensamiento crítico.

Y algo más. Al evaluar la teoría y la práctica de la primera etapa de la revolución comunista, Bob Avakian ha desarrollado la moral comunista. Ha roto con la venenosa noción de que “el fin justifica los medios”. Los medios y métodos de la revolución comunista deben provenir y servir al objetivo de una sociedad y un mundo en el que los seres humanos puedan florecer verdaderamente. No se pueden inventar hechos o narrativas para ganarse la lealtad de la gente. No se puede hacer la revolución con el terror, ni defender un país socialista con armas nucleares.

IV. Ahora quiero pasar a hablar de uno de los episodios más calumniados de la primera etapa de la revolución comunista: la Revolución Cultural de China de 1966-1976.

Para ilustrar cómo funciona el lavado de cerebro, voy a referirme al libro La revolución cultural china, de Roderick MacFarquhar y Michael Schoenhals, publicado por Crítica. Se promociona como el relato definitivo de la Revolución Cultural. Es un retrato de Mao como un “monstruo” que, para citarlos, “no tenía ningún escrúpulo en sacrificar vidas humanas”.

Para apuntalar esa mentira, los autores hablan de una supuesta reunión en la que Mao fija el rumbo de la Revolución Cultural. Y en la p. 155 los autores citan a Mao diciendo: “Ese tipo, Hitler, era incluso más feroz. Cuanto más feroz mejor, ¿no creéis? Cuanta más gente matéis, más revolucionario seréis”. Ahora bien, esta es una declaración horrible. Cualquiera que estudie seriamente a Mao y la revolución china querría conocer la fuente de la misma. Así que hagámoslo y vayamos a la nota a pie de página. Y aquí está: “Procedente de una fuente muy fiable vista por uno de los autores”. Por Dios, la maldita fuente es... ¡“Créanme”!

¿Qué clase de estudio académico es ése? Bueno, cuando se trata de comunismo, y de Mao en particular, todo vale. ¿Y saben qué? Esta es una de las afirmaciones más citadas del libro. Andrew Nathan, profesor de historia china en Columbia, la citó en The New Republic. Otro destacado “experto” anticomunista en China, Jonathan Mirsky, la citó en The New York Review of Books. Está en un importante artículo de 2016 en The Economist titulado “Fue el peor de los tiempos”. Y así el lavado de cerebro recorre el mundo académico, las revistas de opinión respetadas e internet.

Pero esperen, hay más. Resulta que en un oscuro hilo de Reddit en 2015, uno de los coautores de La revolución cultural china admitió en un minúsculo grupo de chat que se había equivocado en su traducción. Lo que Mao en realidad dijo fue: “Cuanto mayor sea el número de personas asesinadas, mayor será el deseo [por parte de los supervivientes] de una revolución”. En otras palabras, Mao dijo exactamente lo contrario de lo que este libro “cita” que dijo. Pero el daño ya está hecho, ¡misión cumplida! Podría pasarme el resto de mi vida refutando este tipo de calumnias. Stalin asesinó a decenas de millones, a Mao no le importaba la vida humana… cuando la verdad es: la esperanza de vida se duplicó durante los años de Mao.

El pasado mes de mayo, el New York Times publicó un típico ataque notorio contra la Revolución Cultural por parte de la columnista liberal Pamela Paul quien, sin ningún fundamento ni análisis, repite las mentiras habituales de que “se torturó a los intelectuales” y que “los horrores del maoísmo” causaron “entre 1,6 y 2 millones de muertos”. La Revolución Cultural fue, en sus palabras, un “trauma político” en el que “camarada se volvió contra camarada, amigo contra amigo, marido contra mujer e hijo contra padre”. Es el tropo anticomunista de que las revoluciones se comen a sus hijos. Corramos la lente hacia atrás para llegar a la verdad.

En 1949 triunfó la revolución china dirigida por Mao. Movilizó a decenas y cientos de millones de campesinos, obreros y sectores más amplios de la sociedad en una lucha heroica para poner fin a las salvajadas de la dominación imperialista y el régimen terrateniente. Pero la toma del poder en 1949, como subrayó Mao, no fue el punto final sino el comienzo de un complejo proceso y lucha de transformación de la sociedad y el pensamiento.

Mao estaba conduciendo al pueblo por el camino socialista. Cientos de millones de personas hacían suya la causa de forjar una sociedad libre de explotación y opresión. Pero una nueva clase capitalista había surgido dentro de las estructuras del partido comunista y del nuevo Estado socialista, y se estaba organizando para llevar a China por el camino capitalista. Las raíces de esta nueva clase burguesa se encontraban en la persistencia de las desigualdades económicas y sociales de la sociedad socialista, en la continuación del uso del dinero y el precio, y en la continuación de la influencia de las ideas, valores y cultura tradicionales. Mao hizo un análisis sin precedentes del peligro de la restauración capitalista bajo el socialismo y abrió un nuevo camino histórico al desarrollar los medios para combatirla de forma que movilizara y elevara la conciencia de las masas.

En 1966, Mao lanzó la Revolución Cultural, una especie de “revolución dentro de la revolución”. Llamó a las masas de personas a ponerse de pie para derrocar a estas nuevas fuerzas burguesas e impedir la restauración del capitalismo, y a hacer avanzar la revolución hacia un mundo comunista. Esta lucha monumental y las increíbles transformaciones que tuvieron lugar en China en la década de 1966-1976 fueron una fuente de inspiración y dirección para la humanidad oprimida y para todos los que buscaban la emancipación total y un mundo nuevo.

En cuanto a los métodos de la Revolución Cultural. No, no fue una violencia vengativa, de personas que se enfrentaban unas a otras como sostiene Pamela Paul. Se pueden leer los documentos publicados por la dirección maoísta. Se pueden leer relatos reales de la lucha en libros que están disponibles aquí en Libros Revolución. Las principales formas de lucha fueron el debate de masas sobre la política y el rumbo de la sociedad; la movilización política de masas —manifestaciones, huelgas, levantamientos políticos que condujeron a formas nuevas y más participativas de poder político—; y la crítica de masas en reuniones y asambleas públicas a los funcionarios y administradores que estaban perdiendo el contacto con las masas e impulsando programas que llevarían a China por el camino capitalista.

Durante la Revolución Cultural se produjeron actos de violencia y asesinatos. Pero esto es lo que demuestran las pruebas: El conflicto violento no fue la tendencia principal de la Revolución Cultural, y NO fue la orientación de Mao. Pero cuando las cosas tomaron un rumbo violento, Mao y las fuerzas revolucionarias lo condenaron y criticaron mediante declaraciones, directivas, editoriales e intervenciones sobre el terreno. Y gran parte de la violencia que se produjo fue en realidad instigada por las nuevas fuerzas capitalistas, especialmente con el propósito de desacreditar a Mao.

No, la Revolución Cultural no fue un “trauma político”, como afirma Pamela Paul; fue una liberación política. La sociedad “saltó por los aires”. Los nuevos sistemas de gestión de fábricas y de gobierno político permitieron a obreros y campesinos asumir una mayor responsabilidad en la dirección de la sociedad. La investigación de “puertas abiertas” llevó a los científicos al campo para realizar experimentos junto a los campesinos y compartir sus vidas. La Revolución Cultural trajo consigo el sistema de salud más basado en las necesidades y más igualitario del mundo. Se estaba creando una nueva cultura revolucionaria —con ballets y óperas que sintetizaban técnicas y estilos musicales y de danza occidentales y no occidentales—, una cultura que hablaba de la lucha por un mundo nuevo, de mujeres animadas a la liberación. El espíritu de “servir al pueblo” se extendió y se adoptó en toda la sociedad.

¿Se perseguía, castigaba y mataba a los intelectuales como categoría? No, eso son tonterías de “cuentos de la cripta”. Pero hubo deficiencias y problemas en el planteamiento general de la Revolución Cultural. Al intentar reducir la gran brecha entre el trabajo intelectual y el manual, al promover el nuevo arte revolucionario y la actividad cultural de campesinos y obreros, se impusieron demasiadas restricciones al trabajo artístico e intelectual profesional y a la experimentación.

No se comprendía la gran importancia del disentimiento, incluido el disentimiento desde perspectivas anti-socialistas, en una sociedad socialista que avanza hacia el comunismo. El disentimiento opositor puede revelar problemas y deficiencias en la sociedad socialista. La Constitución para la Nueva República Socialista de América del Norte subraya el papel vital e indispensable del disentimiento y de la efervescencia intelectual y cultural, así como de la búsqueda sin trabas de la verdad, en la sociedad socialista; cómo esto debe fomentarse a una escala sin precedentes como parte del tejido mismo de la nueva sociedad socialista en la que florece el pensamiento crítico. Dicho de otro modo, si queremos cambiar profundamente el mundo, debemos comprenderlo en profundidad.

Aquí tenemos que volver atrás de nuevo. En octubre de 1976, los seguidores del camino capitalista en China dieron un golpe de Estado reaccionario e iniciaron el proceso de restauración del capitalismo. Esto marcó el final de la primera etapa de la revolución comunista.

V. Fin de una etapa, comienzo de una nueva etapa

En 1977, Bob Avakian (BA) hizo un análisis histórico de la última gran lucha de Mao: la lucha en los niveles superiores del Partido Comunista de China entre las fuerzas revolucionarias, por un lado, y las nuevas fuerzas capitalistas, por otro, que se hacían pasar por socialistas “prácticos”. Identificó y examinó los factores críticos subyacentes a la derrota de la revolución. Extrajo las implicaciones de la derrota en China para todos aquellos que en todo el planeta anhelan ser libres. En una coyuntura de desorientación y desmoralización entre las fuerzas comunistas de todo el mundo, Bob Avakian asumió la responsabilidad de guiar a los auténticos comunistas hacia adelante ante esta terrible derrota y aprender de ella.

Y Bob Avakian siguió sintetizando la primera etapa de la revolución comunista. Analizó los cambios en el mundo. Recurrió a diversas esferas del quehacer humano. De crucial importancia, sometió al marxismo a una profunda investigación y ha resuelto la contradicción entre el método y el enfoque fundamentalmente científicos del comunismo, y aquellos aspectos del comunismo, desde Marx en adelante, que van en contra de esto.

Por ejemplo, durante la Revolución Cultural, los maoístas plantearon que el proletariado tiene su verdad y la burguesía tiene la suya. Esto es erróneo. La verdad es la verdad, no importa quien la descubra y la proponga: la verdad es lo que corresponde a la realidad. Y esa noción de “verdad de clase” no sólo es filosóficamente errónea. Es un obstáculo, como también subraya Avakian, para ir más allá de un mundo en el que se impone “la ley del más fuerte” —en el que lo que es verdad se basa en quién tiene el poder o la autoridad para declararlo e imponerlo— en lugar de en lo que, de nuevo, corresponde a la realidad. Esta idea de “verdad de clase” o “verdad como narrativa” se interpone en el camino de conocer el mundo como realmente es, y como realmente puede ser. Es un obstáculo para llegar al comunismo, donde la gente se transforma a sí misma y al mundo de forma consciente y voluntaria basándose en el conocimiento real.

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Bob Avakian ha forjado el nuevo comunismo que hace posible una nueva etapa de la revolución comunista, en la que podemos ir mucho más lejos y hacerlo mucho mejor en la creación de un mundo en el que la gente quiera vivir. Pueden consultar el apéndice del libro El nuevo comunismo para ver un esbozo de los elementos centrales de este nuevo comunismo. Quiero referirme a uno de estos elementos.

Al desarrollar un marco radicalmente nuevo para la sociedad socialista, Avakian señala la necesidad de lo que él denomina un núcleo sólido: una dirección comunista y personas que luchen para que la sociedad siga avanzando hacia un mundo sin clases. Al mismo tiempo y sobre esa base, también señala la necesidad de la máxima elasticidad: la capacidad de la gente para debatir, explorar, experimentar, ir en diferentes direcciones, actuar sobre cuestiones y contradicciones no resueltas, como llevar adelante la lucha por la plena emancipación de la mujer. Hay que descubrir y abrir nuevas vías de transformación de la sociedad y del pensamiento. Y adquirir nuevos conocimientos.

Esto se volverá tenso y alborotado a veces, incluyendo protestas, huelgas y levantamientos que pueden desestabilizar la sociedad socialista. La CNRSAN deja muy claro que no se suprimirán las protestas, siempre que la oposición no adopte la forma de intentos organizados de socavar y derrocar el Estado socialista. Pero hay que estar preparado para llegar, como dice Avakian, “al borde de ser descuartizado”, al borde de perder el poder, ¡sin perder el poder! Y, una vez más, se necesita una dirección comunista visionaria que aprenda de este complejo proceso hacia un mundo comunista y lo dirija.

VI. Para concluir, quiero volver al punto de partida: el estado intolerable del mundo y la necesidad urgente y la posibilidad real de la revolución.

El mundo es un horror. Nos enfrentamos a amenazas realmente existenciales con el peligro de una guerra nuclear y el calentamiento global. Pero también es un momento de grandes posibilidades revolucionarias.

El documento “SOMOS LOS REVCOM” explica: “Este también es un ‘momento poco común’ cuando los capitalista-imperialistas que nos gobiernan, en Estados Unidos, están profundamente divididos como no lo han estado desde la Guerra Civil en la década de 1860, y el país se está desgarrando, de modo que un sector avanza hacia una forma de gobierno totalmente fascista mientras que el otro sector lucha por la forma horrorosa en que han sido las cosas. Ellos no pueden resolver estas divisiones profundas y ‘mantener la articulación del país’ sobre la base de la “manera habitual” que ha operado este sistema y, en todo caso, esa ‘manera habitual’ está llena de opresión, destrucción y el verdadero peligro de aniquilar la humanidad. Por estas razones, esta revolución por la que estamos trabajando se necesita con urgencia — y es más posible”.

Este momento poco común es una oportunidad histórica, no una garantía, sino una oportunidad real de saltar a un mundo completamente nuevo. Y los Revcom, seguidores de Bob Avakian, están aprovechando y trabajando en torno a esta oportunidad poco común para hacer la revolución. ¿Cuál es el objetivo de la lucha revolucionaria que hay que librar? Es derrotar, por fin, a los ejecutores violentos de este sistema monstruoso... abolir este sistema, con todas sus instituciones opresivas, y la Constitución de los Estados Unidos que lo rige... y establecer un sistema mucho mejor, basado en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, escrita por Bob Avakian”.

¿Y cuáles son las reivindicaciones esenciales, centrales, de esta lucha que debe convertirse en la exigencia y el grito de batalla de millones de personas en la sociedad? Se plantean en el documento “Necesitamos y Exigimos: Una forma completamente nueva de vivir, un sistema fundamentalmente diferente”:

Una dimensión totalmente nueva de la libertad y los derechos de las personas

Una economía completamente diferente: para satisfacer las necesidades fundamentales y servir a los intereses más elevados

Eliminar la discriminación, la desigualdad y la opresión en todas sus formas

Una educación para realmente educar y darles poder a las masas de personas

Atención médica para servir al pueblo

Abolir las armas nucleares, abolir por fin la guerra y abordar sistemáticamente la crisis ambiental

Compárenlo con la Constitución de los Estados Unidos, una Constitución de explotadores. Piensen en lo que significaría para la gente del mundo una revolución en las “entrañas de la bestia” del mayor dominador y opresor imperialista del planeta... la esperanza y la inspiración que traería.

Día 1, la asesina fuerza policial del viejo sistema es desmantelada y sustituida por fuerzas de seguridad populares... Día 1, el nuevo poder estatal empieza a desmantelar la red mundial de bases militares y talleres de explotación laboral [maquiladoras] del viejo imperio. Día 1, tomamos medidas rápidamente para sacar a las compañías petroleras del negocio y mantener el petróleo bajo tierra, comenzamos el proceso de rápida reestructuración y creación de una economía socialista sustentable, abriendo un gran debate, liberando el conocimiento técnico y la energía creativa de todos los sectores de la sociedad. Y mucho más.

Sí, el lavado de cerebro anticomunista es omnipresente y confunde y desorienta a la gente. Y tenemos que luchar duro por la verdad, y elevar las aspiraciones de la gente. Pero también tenemos mucho a nuestro favor. La capacidad productiva, la tecnología, el conocimiento, la interconexión de la humanidad mundial abren un potencial increíble para resolver los problemas materiales y sociales y actuar sobre la emergencia medioambiental, pero sólo sobre la base de un “sistema fundamentalmente diferente”. Tenemos la dirección poco común y única de Bob Avakian, que ha rescatado el proyecto comunista y lo ha llevado a un nivel superior, y está dando una dirección continua a esta revolución. Tenemos la estrategia para hacer la revolución y esa visión y proyecto para una sociedad socialista liberadora. Esta revolución redunda a favor d los intereses de los miles de millones de personas de todo el mundo a las que se les niega una vida decente y un futuro digno de ser vivido, o un futuro del todo.

A los presentes en la sala esta noche y a los espectadores que anhelan un mundo radicalmente diferente y mucho mejor: no hay nada más urgente y nada más significativo que puedan hacer con sus vidas... que formar parte de esta revolución para emancipar a la humanidad y proteger el planeta, difundirla y contribuir a ella.

Gracias.

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DONATIVOS para la revolución.

Del genocidio en Gaza, a la creciente amenaza de una guerra mundial entre potencias nucleares, a la creciente devastación ambiental…, el sistema capitalista-imperialista que nos gobierna es un horror para miles de millones de personas por todo el mundo y está desgarrando el tejido de la vida sobre la Tierra. Ahora, la batalla total al interior de la clase dominante estadounidense, entre republicanos fascistas y demócratas criminales de guerra, está llegando a un desenlace —probablemente durante, o antes de, las venideras elecciones—, desgarrando a la sociedad como nunca antes había ocurrido desde la Guerra Civil.

Bob Avakian (BA), líder revolucionario y autor del nuevo comunismo, ha desarrollado una estrategia para hacer los preparativos para la revolución y para hacerla. Ha analizado científicamente que el presente es un momento poco común en el que una revolución real se ha vuelto más posible, y ha expuesto la visión panorámica, la base sólida y el plano concreto para “lo que sigue” en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte.

El sitio web revcom.us sigue y aplica esa dirección y es esencial para todo esto. Posteamos nuevos materiales de BA y seleccionamos el conjunto de su obra. Aplicamos la ciencia que él ha desarrollado para analizar y poner al descubierto cada acontecimiento clave en la sociedad, cada semana. Revcom.us postea la dirección oportuna de BA para los revcom (comunistas revolucionarios), incluidos sus despachos en las redes sociales que desglosan esto para la gente cada semana y a veces con más frecuencia. Actuamos como un eje que guía y conecta para el creciente movimiento revcom a nivel nacional: no sólo muestra lo que se está haciendo, sino aborda lo que está bien y lo que está mal y aprende rápidamente — y recluta gente nueva para lo que tiene que ser una fuerza en rápido crecimiento.

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