Las conversaciones sobre el clima de la COP27...

Una vez más, el sistema fracasa, y la crisis climática sigue ardiendo

In drought-striken Kenya, children fetch water from ground water well.

 

En Kenia, asolada por la sequía, los niños sacan agua de un pozo de agua subterránea.    Foto: AP

21 de noviembre de 2022. El 20 de noviembre se terminó la COP27, la 27ª reunión anual de gobiernos del mundo para responder al calentamiento global, celebrada este año en Sharm el-Sheij, Egipto — un fracaso total ante la crisis climática. Esta no era la primera vez que ha fracasado. Mire el cuadro que muestra dramáticamente que una conferencia tras otra no ha tenido ningún efecto sobre las crecientes emisiones de gases de efecto invernadero que impulsan el cambio climático.

chart showing emissions continuing to rise despite climate conferences

 

Promedio mensual Mauna Loa
Cincuenta años, 33 conferencias sobre el clima y media docena de acuerdos internacionales importantes no han reducido la concentración de carbono atmosférico.
Conferencia tras conferencia no ha tenido ningún efecto sobre las crecientes emisiones de gases de efecto invernadero que impulsan el cambio climático.   

Pero este no fue el mismo fracaso de siempre... este no es el fracaso de hace 30 años, o 10. El planeta está al borde del precipicio de un cambio catastrófico y se requieren reducciones masivas urgentes e inmediatas en la quema de combustibles fósiles. El daño que ya se ha hecho a la vida natural y a los ecosistemas que sustentan y posibilitan la sociedad humana es ampliamente conocido en todo el mundo: el derretimiento cada vez más grave de los hielos polares y glaciares en todo el planeta; los mares que se calientan y suben; la destrucción y amenaza a la propia existencia de la selva amazónica; la muerte de los arrecifes de coral en todo el planeta; la extinción de especies en tierra y mar; la disminución masiva de las poblaciones de insectos y aves; las devastadoras tormentas, sequías e inundaciones....

Además, los efectos en la sociedad humana resultantes de los cambios en el mundo natural son bien conocidos y se están intensificando enormemente: tormentas que obligan a millones de personas a abandonar sus hogares en todo el planeta — un tercio de Pakistán quedó bajo el agua este año debido a inundaciones provocadas por el cambio climático; 150 millones de personas en este momento enfrentan hambre extrema en África debido a la sequía. El flujo de migrantes de América Central a Estados Unidos, impulsado significativamente por el cambio climático, ha alcanzado nuevas alturas1.

No obstante, la COP 27 ni siquiera tomó las medidas básicas más mínimas necesarias para abordar seriamente el cambio climático y, en cambio, se comprometió a dejar que el planeta arda.

Pakistani flood victims wait in a long line for food distribution, August 27, 2022.

 

Pakistán, víctimas de inundaciones esperan recibir alimentos, 27 de agosto de 2022.    Foto: AP

Un historial de falsas promesas

La última COP, COP26, hace un año en Glasgow, Escocia, estableció objetivos que admitió que no lograron impedir un calentamiento catastrófico. Los países prometieron establecer otros objetivos en el transcurso del último año para que se frenara el calentamiento. Los gobiernos acordaron en Glasgow que es necesario limitar el calentamiento del planeta a 1,5°C si se quiere evitar consecuencias aún más terribles.

Lo que sucedió es que, si bien muchos países establecieron objetivos, no estaban ni cerca de lo que se requiere, y en su inmensa mayoría, ni siquiera cumplieron esos objetivos. Casi todos los países, según el Informe sobre la Brecha de Emisiones de la ONU2 que se publicó una semana antes de la COP27, “no estaban en el camino”. Ante este fracaso, el informe emitió un llamamiento: “Para ponerse en el camino hacia la limitación del calentamiento global a 1,5°C... ya no es ninguna opción una orientación de paso a paso. Necesitamos una transformación de todo el sistema”3.

Nada remotamente parecido a eso siquiera estuvo en consideración en la COP27. De hecho, en una señal de la ruindad total de la respuesta de este sistema a la crisis climática, discutieron de manera abierta y generalizada que la meta de 1,5°C era imposible y que era necesario abandonar los esfuerzos para lograrlo. El siguiente hecho contundente es aún más llamativo: en 30 años de conferencias y negociaciones climáticas de la ONU, ¡en ninguno de los acuerdos jamás se ha mencionado la eliminación de la causa primaria del calentamiento global — la quema de combustibles fósiles! Conforme a lo esperado, la COP27 terminó sin llamar a terminar el uso por etapas de los combustibles fósiles.

El acuerdo de “daños y perjuicios” es una farsa despreciable

Un tema que se aclama como un “avance histórico” para la COP27 son las “daños y perjuicios”. Daños y perjuicios se refiere al dinero que los países capitalistas desarrollados pagarían a los países del “Sur global” para rescatar y reconstruir la infraestructura física y social devastada por el clima extremo.

Por un lado, este tema reconoce en cierta medida la realidad de que los países a los que el imperialismo —especialmente el imperialismo estadounidense— ha dominado y explotado durante siglos, especialmente desde la Segunda Guerra Mundial, han contribuido mucho menos al calentamiento global pero están sufriendo las consecuencias más grandes del cambio climático causado por la quema de combustibles fósiles por parte de las potencias imperialistas4.

A todo el continente de África, con 1.200 millones de habitantes, corresponde un 3% de las emisiones globales y, como mencionamos, ahora la sequía lo azota de manera grave. A América del Sur también le corresponde un 3%.

La demanda de pagos de los países imperialistas a los países oprimidos se ha planteado durante décadas, y ahora en la COP27 se aprobó una propuesta para crear un fondo para hacer cierto tipo de pagos. Esta es supuestamente la noticia “iluminadora” proveniente de la COP27. Pero es una farsa total y despreciable. Este fondo no cuenta con dinero. No hay disposiciones sobre cuáles países contribuirán con cuánto dinero y para cuándo. No existe ningún mecanismo para distribuir estos fondos. Y para recalcar que el acuerdo no es vinculante ni aplicable, dice explícitamente que no se permite que se responsabilice por ley que hagan los pagos los países (como Estados Unidos y otros grandes emisores de carbono). Ni mencionar que este pseudo compromiso tendría que ser aprobado por un Congreso estadounidense en el que los republi-fascistas negacionistas del cambio climático tendrán una mayoría en la Cámara de Representantes. Así que, muchas nueces y poco ruido con muchos aleluyas necias.

Estados Unidos, que ha emitido más gases de efecto invernadero a la atmósfera que cualquier otro país en la historia, ha sido un líder de calibre mundial en dilatar e incumplir promesas de hacer pagos de compensación a los países pobres.

La compensación por perjuicios y daños es una demanda justa y se debería pagar dinero para ayudar a los países que se están desgarrando debido al cambio climático. Pero la realidad de este sistema es que NINGUNA cantidad de dinero puede poner fin a la opresión y la devastación por el cambio climático. El sistema sigue arrollando, explotando a la gente de países enteros e inyectando cada vez más gases de efecto invernadero a la atmósfera que azotarán más duramente a los países oprimidos. Esta conferencia prometió enviar dinero para ayudar en la recuperación de las tormentas destructivas — ¡pero no hizo nada real para detener la intensificación del impacto de los cambios climáticos que impulsan estas tormentas!

La única solución es un cambio de sistema por medio de la revolución

La conclusión más importante que deberíamos sacar del fracaso de la COP27 es que este sistema capitalista-imperialista no puede dejar de quemar combustibles fósiles y no tiene respuestas de ninguna manera acordes con la profundidad de la crisis que enfrenta la humanidad y el planeta.

Esta es una crisis planetaria global, y es posible hacerle frente y actuar para abordarla con sentido únicamente con una perspectiva global y en lo fundamental se requiere una solución global. Tenemos que deshacernos del sistema. Necesitamos una revolución para derrocarlo y establecer un sistema económico, social y político radicalmente diferente: un socialismo que avance hacia un mundo comunista — que posibilite que la humanidad se convierta en guardianes dignos del planeta.

Esta revolución es la única manera de superar el desarrollo desequilibrado y desigual que ahora estrangula a los países oprimidos del Sur global. Esta revolución es la única forma de llevar a cabo los cambios necesarios para DETENER la destrucción del medio ambiente. Esta revolución posibilita que se coordine y coopere, y comparta recursos y entendimiento, para hacer frente a esta emergencia planetaria.

Esta revolución no puede darse de una sola vez en todo el mundo — requerirá abrir brechas importantes en partes clave e importantes del mundo, y un proceso de lucha y difusión de esta revolución. Pero una revolución en Estados Unidos tendría un impacto inmenso y mundial. Tal revolución, desde el primer día, iniciaría la eliminación masiva e inmediata por etapas de los combustibles fósiles y la reestructuración radical de la sociedad y la economía. Pondría las necesidades de la humanidad y del planeta —hacer avanzar la revolución para poner fin a toda explotación y opresión en todas partes, y trabajar por un planeta sustentable— por encima de su propio desarrollo económico nacional. (Consulte la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte y Algunos principios claves del desarrollo socialista sustentable). Y ahora nos encontramos en una “situación poco común”, analizada en escritos, discursos y la nueva entrevista con Bob Avakian cuando esta revolución se vuelve más posible.

Constitution for the New Socialist Republic in North America cover

 

Las dos semanas de la COP27 fueron un gran fracaso en un momento en que el tiempo se acaba, el impacto del cambio climático está devastando al planeta y la sociedad se está desgarrando de muchas maneras. Conferencias como estas son en parte un intento de las grandes potencias de engañar a la gente —de hacer que la gente piense que en realidad se está haciendo algo para abordar la emergencia—, mientras maniobran para obtener ventajas y posiciones en el sistema mundial.

Con mucho, el resultado más positivo de esta conferencia es si, debido a su fracaso, la gente llega a ver la realidad: lo que se necesita no es una conferencia mejor, sino una revolución para crear una sociedad y un mundo radicalmente diferentes y mucho mejores.

Para empezar, explore la entrevista con Bob Avakian. Para enterarse de la revolución y participar en la revolución para cambiarlo todo.

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NOTAS:

1. Y la administración Biden ha fallado estrepitosamente en siquiera cumplir con las obligaciones básicas humanitarias y de derecho internacional para con las personas que están huyendo hacia Estados Unidos debido a la devastación climática y la dominación imperialista en gran parte por parte de Estados Unidos. [volver]

2. Informe sobre la Brecha de Emisiones 2022, 27 de octubre de 2022. [volver]

3. Informe sobre la Brecha de Emisiones 2022, Prólogo, 27 de octubre de 2022. [volver]

4. Estados Unidos, la Unión Europea e Inglaterra son responsables de casi la mitad de las emisiones de gases de invernadero desde 1750. [volver]

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