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Me quedan 15 años para llegar a los 100... pero Trump tiene que largarse ya

Una nota de C. Clark Kissinger, con motivo de su 85 cumpleaños

Clark Kissinger

 

C. CLARK KISSINGER ha sido un destacado organizador, activista, articulista y orador desde principios de la década de 1960. A principios de los años 1960, Clark fue secretario nacional de Estudiantes por una Sociedad Democrática (SDS) y organizó la primera Marcha sobre Washington para poner fin a la guerra de Vietnam (1965). Es un comunista revolucionario y promotor del nuevo comunismo desarrollado por el líder revolucionario Bob Avakian.   

Durante mis 65 años como activista político, he presenciado muchas cosas, tres de las cuales quiero destacar por su importancia perdurable. Mi aprecio por cada una de ellas hoy no se debe tanto a lo que yo he vivido presencialmente, sino a la comprensión de su importancia, adquirida con el tiempo, gracias a la ayuda y las aportaciones de muchos camaradas y amigos.

1. LOS AÑOS SESENTA

Existe la impresión errónea de que “los años sesenta” fueron un fenómeno estadounidense. Lo que ahora llamamos “los años sesenta” fue, en realidad, un auge global de resistencia y revolución que se extendió desde finales de los años cincuenta hasta mediados de los setenta. Abarcó tanto rebeliones en los países capitalistas avanzados como revoluciones socialistas y anticoloniales en el tercer mundo. Tan solo 1968 fue un año de rebelión global muy similar a 1848. Presenció la revuelta estudiantil-obrera en Francia, la Ofensiva del Tet en Vietnam, el estallido de la Revolución Cultural en China, la masacre de manifestantes estudiantiles en México, la resistencia popular a la invasión rusa de Checoslovaquia, el nacimiento de la resistencia palestina en la batalla de Karameh, la rebelión naxalita en India, la ley marcial declarada en Uruguay en respuesta a los Tupamaros, así como los levantamientos urbanos en Estados Unidos tras el asesinato de Martin Luther King Jr. y el auge del Partido Pantera Negra. (Véase mi cronología de 1968 publicada en www.dissident.info.)

Chicano Moratorium march against war in Vietnam, 1970.

 

El Moratorio Chicano de 1970 fue una expresión de resistencia y desafío contra la guerra estadounidense en Vietnam.   

Lo importante que se puede aprender de la experiencia particular en Estados Unidos es cómo podría ser una situación revolucionaria en crecimiento. Es común que quienes no estuvieron allí, o quienes sí estuvieron pero han sido “recuperados” por la clase dominante, se burlen de las tonterías de la gente al pensar que podría haber habido una revolución. ¿En serio? Veamos.

El primer ingrediente de una situación revolucionaria es una severa crisis en la clase dominante que le causa escisiones y le impide gobernar como antes. Una crisis política de este tipo no surge necesariamente de una crisis económica. De hecho, el período de tanto intenso auge de los años sesenta, durante el cual la clase dominante estuvo puesto muy a la defensiva políticamente, coincidió con el auge económico de Estados Unidos a nivel mundial.

Black GI throws back his medal at the Capitol during Dewey Canyon III

 

Un soldado negro devuelve su medalla al Capitolio durante la acción Dewey Canyon III, 1971.   

Lo que sí ocurrió fue que las masas de personas se deshicieron de su temor supersticioso al estado y arrebataron la iniciativa política a la clase dominante. La gente tildó de cerdos a la policía. Los soldados en Vietnam se negaron a obedecer órdenes y lanzaron granadas de mano a las tiendas de los oficiales demasiado fervientes. Los estudiantes incendiaron docenas de edificios del Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de Reserva (ROTC). Las mujeres rechazaron rotundamente las instituciones del patriarcado. Hubo revueltas urbanas masivas en Estados Unidos y un creciente movimiento de liberación negra. El estado había perdido legitimidad ante millones de personas.

Un resultado fue un intenso debate dentro de la clase dominante sobre cómo manejar la situación y recuperar el control. ¿Debería haber una represión drástica o debería comprarse a la gente con concesiones temporales? La intensidad de la lucha finalmente llevó a una situación en la que tanto el presidente como el vicepresidente fueron obligados a dimitir, y el país tuvo un presidente y un vicepresidente designados, no elegidos. Así puede ser una crisis en la clase dominante. (Para entretenerse un poco, recomiendo leer las memorias del exvicepresidente Spiro Agnew, Go Quietly... or Else [Váyanse calladamente... o si no].)

El segundo requisito para una situación revolucionaria es un pueblo con mentalidad revolucionaria. No tiene que ser mayoría, pero sí una fuerza significativa. En la década de 1960, se tomó gran consciencia de la realidad de que el “sueño americano” era, en realidad, una pesadilla para muchas personas en Estados Unidos y en todo el mundo. Si bien no existía una comprensión profunda de lo que requeriría una verdadera revolución, literalmente millones de personas llegaron a creer que el sistema existente era irremediablemente chueco y que lo que se necesitaba era una “revolución”. Lejos de ser un estigma social, quienes se consideraban revolucionarios gozaban de gran aprobación.

La gente también comenzó a actuar según su nueva identidad. Era inmoral permanecer como un observador pasivo. Las manifestaciones en Washington, D.C. se volvieron tan militantes que la administración Nixon recurrió a rodear la Casa Blanca con un muro de autobuses por temor a que la gente tomara por asalto la sede del poder ejecutivo. El llamado a paralizar Washington en mayo de 1971 resultó en tal efusión popular que se llamó al Ejército para defender la capital y más de 12.000 personas fueron arrestadas, el mayor arresto en masa en la historia de Estados Unidos.

Pero si bien al menos teníamos un comienzo en los primeros dos requisitos de una situación revolucionaria, lo que nos faltaba era el tercer ingrediente: un partido revolucionario con la determinación, la comprensión, el plan, la dirección, la organización entre las personas y el programa para una sociedad posrevolucionaria capaz de movilizar y dirigir una toma del poder exitosa. Incluso la fuerza más avanzada de la época, el Partido Pantera Negra, nunca se sentó a abordar seriamente la cuestión de qué se necesitaría en concreto para derrocar al estado y dirigir una nueva sociedad revolucionaria.

2. LA GRAN REVOLUCIÓN CULTURAL PROLETARIA

Pocas personas conocen hoy siquiera los detalles de la Gran Revolución Cultural Proletaria (GRCP), y probablemente sea el acontecimiento sobre el que más se ha mentido en la historia mundial. Fue un asombroso levantamiento popular de diez años en China, dirigido por Mao Zedong, para quebrar el poder de los “comunistas” revisionistas atrincherados que querían seguir el camino de la Unión Soviética, un camino que conduciría —y finalmente condujo— a la restauración del capitalismo.

Tuve el privilegio de visitar China dos veces durante la segunda mitad de la Gran Revolución Cultural Proletaria. Al igual que en los años sesenta, mi comprensión de lo ocurrido en este trascendental acontecimiento mundial se basa más en estudios posteriores y en las perspectivas de otros que en mis propias observaciones. Aun así, ¡fue asombroso verlo con mis propios ojos!

Si bien los libros y películas sobre la GRCP se centran correctamente en las manifestaciones, los mítines de masas y los “cartelones de grandes caracteres” que estuvieron al corazón de la lucha por el poder, un aspecto de la GRCP poco reconocido es que produjo el programa de educación política más masivo en la historia de la humanidad. A cada momento, todo el país se movilizó para leer y debatir la misma obra teórica fundamental. Cuando estuve allí en 1972, la gente estudiaba Anti-Dühring de Engels y en 1975, la Crítica del Programa de Gotha de MarxEn cierto momento, pregunté, con cierta ingenuidad, si realmente tenían suficientes ejemplares del Anti-Dühring para que todos pudieran leerlo. Me dijeron, con bastante naturalidad, que la editorial estatal acababa de imprimir otros 50 millones de ejemplares. ¡Eso sí que es tomarse el estudio en serio!

Handing out leaflets during January Storm, China.

 

En Shanghái, los trabajadores revolucionarios, con dirección maoísta, tuviera la capacidad de unir a amplios sectores de la población de la ciudad. Se llamaba la Tormenta de Enero.   

Otro aspecto a menudo olvidado de la GRCP que tanto me impresionó fueron las “nuevas cosas socialistas”. Escribí sobre ellas en su momento. Se trataba de experimentos desde abajo para forjar nuevas relaciones sociales y económicas a nivel local que presagiaban cómo podría ser una futura sociedad comunista. Había lugares donde las comunidades locales convertían conscientemente lo que antes eran mercancías en servicios sociales. El uso de estos servicios ya no estaba vinculado ni se intercambiaba por el dinero que ganaban quienes los recibían. La gente usaba lo que necesitaba y contribuía al bien común de otras maneras.

En 1972, visité una pequeña aldea cerca del yacimiento petrolífero de Daqing, en Manchuria. En esta aldea, todas las mujeres trabajaban, pero en diferentes sectores de la economía socialista. Algunas trabajaban en los campos como parte de la comuna agrícola local. Recibían su salario principalmente “en especie”, proveniente de las cosechas. Otras trabajaban en una pequeña cooperativa local que fabricaba aperos. Estas mujeres recibían su salario con el dinero que obtenían de la venta de sus aperos al estado. Finalmente, algunas mujeres trabajaban en el yacimiento petrolífero y recibían salarios en efectivo directamente del estado.

Lo interesante es que todas las mujeres trabajaban arduamente, pero recibían ingresos muy diferentes, basados en la distinta productividad económica de su trabajo. Las mujeres que trabajaban en el campo tenían los ingresos más bajos. Las mujeres de la fábrica de aperos estaban en un nivel intermedio. Las mujeres que trabajaban en el yacimiento petrolífero eran las que más ganaban, porque la productividad del yacimiento petrolífero estatal era la más alta.

China, during Cultural Revolution: People gathering to discuss a "big-character poster."

 

La gente se reunía para discutir un “cartelón de grandes caracteres”, un medio popular de expresión política y protesta durante la Revolución Cultural en China, que contribuyó a crear el ambiente de amplio debate sobre la política y el rumbo de la sociedad.   

Todas las mujeres en la aldea participaban en el estudio de Marx y forcejaban con una cuestión teórica: comprendían por qué algunas ganaban más dinero que otras. Pero ¿tenía que seguir así? No lo creían. Así que decidieron reunir los ingresos de las tres fuentes y repartir el dinero de forma más equitativa. Esta fue una ruptura sorprendente con las leyes del intercambio en una economía de mercado. ¡Fue, de hecho, revolucionario! Fue un paso hacia el comunismo, dado por personas que rompieron conscientemente con los conceptos de “valor en efectivo” y la propiedad privada como algo natural e inevitable.

Finalmente, la transición socialista al comunismo fue derrotada tanto en la Unión Soviética como en China; se restauró el capitalismo. El “trabajo vivo” volvió a subordinarse al “trabajo muerto” (el capital como trabajo acumulado). El lema “Servir al pueblo” fue reemplazado por el lema “Enriquecerse es glorioso”. Las grandes lecciones aprendidas bajo la dirección de Mao fueron que la toma revolucionaria del poder es solo el comienzo, no el objetivo final, y que no se puede “lograr el comunismo mediante la producción” aumentando el nivel de abundancia material. El período de la transición socialista se caracteriza mucho más por una intensa lucha de clases por cambiar las relaciones económicas y sociales, que requiere un núcleo dirigente que es esfuerce conscientemente por una sociedad sin clases.

3. EL NACIMIENTO DEL NUEVO COMUNISMO DE BOB AVAKIAN

Lo más importante y duradero que resultó de los años sesenta es el nuevo comunismo de Bob Avakian. Avakian es el arquitecto de un nuevo marco para la emancipación humana y es, sin duda, el Karl Marx de nuestro tiempo.

La derrota del socialismo en la Unión Soviética y China presentó un gran problema a “la gente de los años sesenta”. Pero Avakian se negó a aceptar las conclusiones triunfalistas de los propagandistas del capitalismo. Lleva más de 50 años investigando lo sucedido en realidad y defendiendo las tremendas hazañas de las revoluciones rusa y china. Pero luego analizó no solo los aciertos, sino también las razones de los errores (algunos de ellos bastante graves). ¿Con cuál método y enfoque abordaron los líderes de estas sociedades revolucionarias las libertades y necesidades que confrontaron? ¿Y cómo nosotros podríamos hacerlo hoy de forma diferente y mucho mejor?

Intentaré exponer lo que considero algunas de las conclusiones y reflexiones importantes de Avakian, pero nadie debe tomar mis observaciones como “autorizadas” y ciertamente no reemplazan la necesidad de leer con seriedad las obras básicas de Avakian.

The New Communism cover

 

Lo que Avakian destaca es la falta de un enfoque completamente científico; científico significa correlacionar las propias ideas con la realidad y no con meras ilusiones. Con demasiada frecuencia, el comunismo del siglo 20 (el “viejo comunismo”) cayó en un enfoque casi religioso, sustituyendo la realidad por la creencia. Un ejemplo notable fue la afirmación teleológica de que el comunismo es inevitable. El comunismo NO es inevitable; es posible, tiene una base material, pero no es inevitable.

Creo que lo que más me ha impresionado de la obra de Avakian es su nueva concepción del socialismo. Hoy, mucha gente piensa que un estado socialista tiene una “economía mixta” en la que el poder de la democracia representativa restringe el capitalismo, mientras que el estado garantiza un nivel de vida básico y atención médica para todos.

En contraste, Avakian se ha basado en el concepto de Marx del socialismo como un período de transición en el que se reemplaza la dictadura de clase de la clase capitalista por la dictadura de clase de los trabajadores sin propiedad y sus aliados. Los objetivos conscientes de esta transición son una economía regida por las necesidades sociales, en lugar de un mercado de mercancías, y un fin de la necesidad de que un sector de la sociedad ejerza el poder institucionalizado sobre el resto.

Marx formuló otra manera de caracterizar estos objetivos: la abolición de todas las diferencias de clase, de todas las relaciones de producción en las que se basan esas diferencias de clase, de todas las relaciones sociales que corresponden a esas relaciones de producción, y la revolucionarización de todas las ideas que corresponden a esas relaciones sociales.

Constitution for the New Socialist Republic in North America cover

 

Pero una barrera a que las masas de personas asumieran esta comprensión fue la supresión demasiado frecuente del pensamiento crítico por parte del viejo comunismo. En contraste, Avakian propone una sociedad socialista con espacio para las discrepancias y un espacio para que la gente “respire”. Si bien mantiene el poder del estado socialista contra cualquier intento violento de restaurar el capitalismo, el nuevo estado socialista se caracteriza más bien por tener un núcleo sólido con mucha elasticidad. Los comunistas nunca deben temer a la verdad y deben alentar el disentimiento, porque es posible aprender de todas las verdades.

Avakian señala que pueden surgir contradicciones entre el pueblo y un estado socialista. Si bien el estado socialista tiene que proteger al pueblo de los enemigos externos y de cualquier restauración forzosa del capitalismo, también tiene que proteger los derechos del pueblo frente al propio estado. De particular importancia es la insistencia de Avakian en que los comunistas dirijan el estado principalmente mediante la influencia ideológica y política, y no mediante el control organizativo. Los miembros del partido comunista deben estar subordinados a la ley y a la constitución del estado socialista, y no gozan de privilegios especiales por ser miembros del partido.

En particular, Avakian reclama no solo el derecho de las personas a criticar al estado e incluso a exigir la restauración del capitalismo, sino que, además, el estado debería financiar parcialmente dichas críticas y también la defensa legal de las personas procesadas por el estado en la misma medida en que financia su procesamiento. Este es un concepto de derechos legales que ningún estado capitalista se ha atrevido jamás a adoptar.

Avakian también ha criticado duramente las ideas de que la verdad tiene una base de clase (en lugar de ser objetiva) y de que las personas trabajadoras y oprimidas tienen un entendimiento especial de la verdad simplemente por ser explotados u oprimidos. De ahí surgió la idea errónea de que simplemente colocar a las personas trabajadoras en posiciones de poder, en lugar de luchar por que toda la sociedad tenga una comprensión más profunda del camino hacia una sociedad sin clases, resolvería los problemas.

 

Otro ejemplo de un análisis erróneo en el antiguo comunismo es la idea de que la base del comunismo es la abundancia material, de la cual surgió la idea de que un estado socialista podría simplemente “lograr el comunismo mediante la producción”. Existe un cierto nivel de abundancia necesario para tener una economía comunista, pero la necesidad principal es el cambio en la forma de pensar y las relaciones sociales de las personas, no la cantidad de riqueza material disponible.

Además, el antiguo comunismo no siempre manejó bien las cuestiones del internacionalismo. El objetivo de la revolución comunista no es mejorar la vida de la gente de un país determinado, sino más bien la emancipación global de la humanidad de las trabas del capital. Como señala Avakian, la principal tarea de un país comunista es servir de base de apoyo para la revolución mundial. No obstante, con demasiada frecuencia, los líderes comunistas sucumbieron al nacionalismo y se concentraron en los intereses de su propio país.

Además, hubo una fuerte falla en los cimientos morales del comunismo y en el camino para alcanzarlo. El nuevo comunismo de Bob Avakian sostiene firmemente que los fines no justifican los medios. No se pueden cometer crímenes con el argumento de que nos acercarán al comunismo. Al contrario, los medios comunistas siempre deben derivarse de los objetivos del comunismo y ser coherentes con ellos.

Obras de Bob Avakian sobre el fascismo: 1996-2025

 

Al igual que Marx, Avakian ha sido un prolífico comentarista de las actualidades y ha brindado una guía muy valiosa. En particular, durante los últimos cuarenta años ha documentado y advertido sobre el auge del nacionalismo cristiano y el fascismo en Estados Unidos. (Aquí, véase Obras de Bob Avakian sobre el fascismo: 1996-2025). En Alemania, la gente quizá tuviera la excusa de que “nadie podía prever lo que se avecinaba”. En Estados Unidos, la gente no puede alegar esa excusa.

Al mismo tiempo, Avakian ha examinado mucho más a fondo el camino hacia la revolución en los países capitalistas desarrollados y la letal tendencia, incluso entre las personas mejor intencionadas, a sobrestimar la fuerza de la necesidad y subestimar la libertad que existe para transformar dicha necesidad — lo que a la larga las lleva a negar la posibilidad de una revolución, o a simplemente esperar en los márgenes y esperar una revolución. En cambio, lo que se requiere es analizar activamente las fallas sísmicas de la sociedad actual y esforzarse de forma constante sobre los límites de lo posible con un objetivo concreto en mente: acelerar una situación revolucionaria.

Es importante comprender que el conjunto de las obras que Avakian ha creado no es una adición, un refinamiento o una aplicación particular del marxismo. Más bien, constituye un salto cualitativo en la ciencia misma, comparable al salto que dio Marx. En la época de Marx, el capitalismo había consolidado el poder estatal en Estados Unidos y en los principales estados de Europa, y se extendía por el mundo como un cáncer metastásico. La humanidad no tenía nada con qué enfrentarse a él salvo la democracia burguesa, el sindicalismo o los conceptos utópicos del socialismo, a menudo basados en la religión. Marx cambió todo eso con una explicación científica del sistema capitalista y lo que había que hacerse para abolirlo.

Hoy, con la derrota de las grandes revoluciones del siglo 20, la globalización de la producción capitalista, la amenaza climática existencial para el planeta y la expansión mundial de los movimientos fascistas, se ha demostrado que las viejas herramientas del liberalismo burgués, los movimientos laborales socialdemócratas e incluso lo mejor del pensamiento comunista del pasado para nada son adecuados para asumir los desafíos que enfrenta la humanidad. Es en este momento que Bob Avakian ha dado un paso al frente para abordar lo que hay que hacer, pero con un método y enfoque cualitativamente transformado y más científico, basado en la evidencia. Avakian ha brindado a la humanidad las herramientas para su próximo gran salto.

Al igual que Marx en su época, Avakian es una figura controvertida. Los reformistas de la época de Marx consideraron a éste una especie de dogmático y sectario. Para tener una idea al respecto, conviene ver la película de Raoul Peck, El joven Karl Marx. Sin embargo, al igual que otros grandes científicos antes y después de él, se ha demostrado que las ideas de Marx son fundamentalmente ciertas y han llegado a moldear nuestra comprensión del mundo real y a alterar el curso de la historia.

Habiendo sido testigo de esta marcha de los acontecimientos durante muchos años, puedo decir que si tienes seriedad sobre emancipar a la humanidad, tienes que convertirte en un estudiante de Bob Avakian. Debo admitir que, como estudiante de Avakian, a menudo yo llegaba tarde a clase y no siempre sacaba buenas notas. Pero nunca abandoné la escuela. Los jóvenes revolucionarios de hoy tienen el pensamiento revolucionario más avanzado en el mundo en sus manos, con toda la vida por delante — y a mí todavía me quedan otros 15 años. ¡Juntos, sigamos adelante corriendo!

Podría mencionar muchísimas otras cosas, pero quisiera alentar a la gente a adentrarse en las numerosas obras escritas de Avakian, como El Nuevo Comunismo, la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte Breakthroughs (Abriendo Brechas).

Codicilo

En diciembre de 2020, en el punto álgido de la crisis de la COVID-19 en la ciudad de Nueva York, vivía a pocas cuadras de un importante hospital de Brooklyn. Frente a ese hospital, a diario se formaban filas de personas a la espera de recibir atención en urgencias. En la parte trasera del hospital, había una hilera de camiones frigoríficos para los cadáveres que ya no cabían en la morgue.

Si bien la crisis pandémica ha remitido por ahora, la crisis del calentamiento global no. Ya casi hemos superado el punto de no retorno. Durante unos tres mil millones de años, las plantas, algas y cianobacterias han estado extrayendo pacientemente dióxido de carbono de la atmósfera, utilizando la energía solar para sintetizar carbohidratos y liberando oxígeno de vuelta a la atmósfera. En los últimos trescientos años, todo ese proceso se ha revertido dramáticamente, ya que la quema de combustibles fósiles están liberando dióxido de carbono de vuelta a la atmósfera en cantidades masivas, atrapando la radiación solar en forma de calor.

Hoy, casi todo lo que se mueve en el comercio (camiones, aviones, trenes) se potencia de la energía liberada por la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural). Sin embargo, al mismo tiempo, la cantidad de energía que llega a la Tierra procedente de la radiación solar es más que suficiente para satisfacer las necesidades previsibles de la humanidad. Así que, ¿qué impide sustituir los combustibles fósiles por energía solar? El sistema capitalista.

Se invierten billones de dólares de capital tanto en equipos potenciados con combustibles fósiles como en su extracción y distribución. Abandonar esto requeriría la destrucción literal de todo ese capital. Los dueños del capital no tienen ningún incentivo para asumir esa enorme pérdida, y tienen una poderosa compulsión de los capitales en competencia a continuar con lo que están haciendo. Solo una revolución del nuevo comunismo puede cambiar esto y poner la humanidad ante todo. Se trata de una realidad básica; no obstante, a la mayoría de las personas les resulta más fácil imaginar el fin del mundo que el fin al capitalismo.

La crisis climática está interrelacionada con la destrucción de la viabilidad de la vida de millones de personas en sus países de origen. Una consecuencia ha sido la migración masiva de personas del Sur global hacia la Europa y el Estados Unidos blancos e imperiales. El año en que nací, 1940, marcó el “punto álgido” de la población blanca en Estados Unidos. Los blancos constituían el 90% de la población. Hoy, los blancos representan el 60% de la población, y un porcentaje aún menor de niños en edad escolar.

Ese cambio demográfico en Estados Unidos, combinado con el declive de su poder económico ante la competencia global y el impacto de los movimientos de mujeres y personas de color, ha sentado las bases para que un núcleo de capitalistas reaccionarios organice un movimiento fascista. Un movimiento que llama a la conservación del bienestar económico y la superioridad social a los que los estadounidenses blancos, hombres y cristianos se sienten con derecho y privilegio. De ahí el surgimiento de un movimiento fascista para “Hacer que Estados Unidos vuelva a tener grandeza”.

Los horrores que el fascismo consolidado causará en Estados Unidos y en el mundo rebasan la imaginación de la mayoría de las personas. Hay que expulsar del poder a Trump YA, antes de que sea demasiado tarde.

@BobAvakianOfficial Revolucion #141: ¡La hora ya nos está encima urgentemente — de expulsar al régimen fascista de Trump!

 

Lea en español, o escuche en inglés, este e-mensaje del 29 de septiembre de 2025 de Bob Avakian Oficial.   

Nos encontramos en un punto de viraje en la historia. El sistema capitalista-imperialista es un horror para miles de millones de personas en Estados Unidos y por todo el mundo y amenaza al propio tejido de la vida sobre la tierra. Ahora, la elección del fascista Trump presenta peligros aún más extremos para la humanidad, y subraya la ilegitimidad total de este sistema, y la necesidad urgente para un sistema radicalmente diferente.

El sitio web Revcom.us sigue la dirección revolucionaria de Bob Avakian (BA), el autor del nuevo comunismo. Bob Avakian (BA) ha analizado científicamente que nos encontramos en un momento poco común cuando una revolución real se ha vuelto más posible en Estados Unidos. Ha trazado una estrategia para hacer semejante revolución, y ha expuesto una visión panorámica y plano concreto para “lo que sigue” en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte.

Revcom.us proyecta la voz, la dirección y la visión de BA por toda la sociedad. Postea su dirección oportuna para los revcom (comunistas revolucionarios) y para todo el movimiento para la revolución, incluidos sus posteos en las redes sociales, y organiza todo el conjunto de su obra.

Nuestro sitio web aplica el enfoque científico que BA ha desarrollado para analizar importantes acontecimientos en la sociedad y en el mundo: por qué pasan, cómo están relacionados entre sí, cómo todo esto está relacionado con el sistema en el que vivimos, a qué corresponden los intereses de la gente, cómo la revolución de hecho es la solución a todo esto y cuáles son los objetivos de semejante revolución.

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