Al viernes 17 de septiembre, han obligado a unos 12.000 migrantes a permanecer encerrados en un campamento improvisado en la frontera entre Estados Unidos y México. Están apiñados bajo un puente que cruza el río Bravo/Grande y conecta la ciudad de Del Río, Texas y Ciudad Acuña en el estado mexicano de Coahuila. Los migrantes son principalmente haitianos que solicitan asilo en Estados Unidos, pero también hay personas de varios países de Sudamérica. Según informes, muchos de los haitianos llevaban varios años viviendo en distintos países sudamericanos antes de emprender su peligroso viaje. No se les permite dejar el mísero campamento fronterizo hasta que hayan sido “tramitados” por las autoridades migratorias estadounidenses.
Familias enteras, incluidas mujeres embarazadas, bebés y niños pequeños, sufren a temperaturas que alcanzan 38ºC. USA Today informa: “Algunos migrantes construyeron refugios parecidos a cuevas dentro de los juncos a lo largo del río.... La basura amontonada tenían tres metros de ancho, y al menos dos mujeres han dado a luz, incluida una que dio positivo por la Covid-19 tras ser trasladada a un hospital…”.

Miles de inmigrantes, muchos de ellos provenientes de Haití, esperan bajo el puente en Del Río, Texas, 17 de septiembre de 2021. Foto: Distribuida por el congresista August Pfluger
No cuentan con agua entubada, y con sólo unos pocos baños portátiles para servir a todo el campamento. Se ven impelidos a vadear de ir y vuelta por el río Bravo/río Grande hacia México para intentar comprar alimentos para sí mismos y sus familias, ya que las autoridades federales y estatales estadounidenses han convertido los alrededores en un virtual estado policial. Un hombre negro de 41 años de edad, proveniente de Cuba, dijo que había cruzado la traicionera zona silvestre de la selva del Darién en Panamá para llegar a Estados Unidos y que ahora necesitaba volver a cruzar a México para recibir el dinero que le había girado electrónicamente su familia en Estados Unidos. “Sin dinero, no eres nada aquí”, dijo.
Un haitiano de 23 años de edad le contó a un periodista del Houston Chronicle que, junto con su pareja y sus hijos de seis meses y cuatro años de edad, había recorrido miles de kilómetros de distancia en autobús, taxi y a pie a través de Sudamérica y Centroamérica, tratando de llegar a un primo en Nueva Jersey. “Atravesamos la selva. Caminamos unos cuatro días a pie desde Colombia hasta Panamá”. Dijo que habían pasado por cuerpos de personas que habían muerto sobre la marcha.
Bruno Lozano, alcalde de Del Río, les dijo a los periodistas: “Se puede palpar la desesperación... de estos individuos. Se están poniendo agresivos, con razón, han estado bajo el calor día tras día y es algo que —cuesta mucho trabajo describirlo—, pero es extremadamente caótico. ... Están encabronados. Hay gente teniendo bebés ahí abajo. Hay gente que se derrumba por el calor. Hay bebés en pañales. No se han bañado”.
La Patrulla de Aduanas y Fronteras de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) ha proporcionado la más mínima comida, agua, refugio y medios para la higiene básica. Están obligando a personas hambrientas y atormentadas, incluidos niños, a vivir acorraladas, en la miseria y la suciedad. ¡La CBP incluso afirma que mantiene a la gente bajo el puente para “impedir lesiones por enfermedades relacionadas con el calor”! Sólo ha proporcionado “20 baños portátiles”, y algo de agua y toallas — para más de 12.000 personas. Durante la última semana, el número de migrantes crecía a diario. Tiffany Burrow, directora de operaciones de la Coalición Humanitaria Fronteriza Val Verde, le declaró al New York Times: “La ciudad bajo el puente podría llegar a ser más grande que Del Río”, una ciudad de más de 35.000 habitantes.

Inmigrantes haitianos utilizan un dique para cruzar a Del Rio, Texas, donde más de 12.000 inmigrantes están atrapados bajo un puente a la espera de solicitar asilo. Foto: AP
Maximizar las deportaciones, presionar a México e intensificar las clavijas de la represión
La respuesta de Estados Unidos a esta crisis ha sido una inhumanidad sádica y despiadada. Joe Biden entró a la presidencia en enero de 2021 diciendo que iba a acabar inmediatamente con las “crueles” políticas migratorias de Trump. Ello era en ese entonces. Ahora el Estados Unidos bajo Biden está actuando rápida y violentamente para expulsar a muchos de estos migrantes que han llegado a Estados Unidos, y para presionar a México para que impida agresivamente la llegada de más.
El 17 de septiembre, ABC News informó: “La administración Biden planea la expulsión en gran escala de los migrantes haitianos de una pequeña ciudad fronteriza de Texas (Del Río) poniéndolos en vuelos a Haití a partir del 19 de septiembre”. El Washington Post informó: “Funcionarios de Biden quieren maximizar las deportaciones para romper el impulso de la afluencia masiva de personas hacia el campamento en Del Río, Texas…”.
No está claro ahora a cuántas de estas personas desesperadas que llegan a Del Río Estados Unidos les permitirá entrar para continuar tramitando sus apelaciones, y a cuántas las devolverán a Haití, ni cuáles serán los criterios para determinarlo. Si no se permite entrar a Estados Unidos a las personas con ciudadanía haitiana, tampoco es probable que se les permita entrar a México u otros países en los que habían estado viviendo, y serán devueltos a Haití.
El viernes 17 de septiembre, el Los Angeles Times informó que “decenas de miles” de haitianos que están intentando alcanzar a entrar a Estados Unidos han estado atrapados por las fuerzas armadas de México en la ciudad de Tapachula en el sur de México, como “resultado de la presión estadounidense sobre México para impedir que los migrantes lleguen a Estados Unidos”. Jessica Bolter, del Instituto de Política Migratoria, le dijo a un periodista: “Aunque quizá la administración de Biden esté haciéndolo de forma más discreta, sin duda están ejerciendo tanta presión sobre México como la que se ejerció en la anterior administración. Siguen confiando en que México impida que la gente llegue a la frontera entre Estados Unidos y México”.
Mientras tanto, el gobernador de Texas, el republi-fascista Greg Abbott, ordenó que el Departamento de Seguridad Pública (DPS, por las siglas en inglés) y la Guardia Nacional de Texas “... cerraran seis puntos de entrada (en Del Río) en la frontera sur para hacer que estas caravanas dejen de inundar nuestro estado”. Abbott se retractó de esa orden, pero dijo que el DPS y la Guardia Nacional “iban a ayudar” a las fuerzas federales a “cerrar el Puerto de Entrada de Del Río”. El estado de Texas también ha autorizado que sus organismos policiales hagan cumplir la legislación penal contra los migrantes a lo largo de la frontera, incluso con arrestos de personas por “invasión criminal a propiedad ajena” por su presencia dentro de Estados Unidos. En el primer mes de su ejercicio, a partir de fines de julio, detuvieron a casi 6.000 personas por “invasión criminal a propiedad ajena”, y se llenó al tope una prisión estatal dedicada exclusivamente a ello — por lo tanto, Abbott ordenó otra. Y el 17 de septiembre, Abbott firmó un proyecto de ley que casi triplicará la cantidad de dinero que el estado eroga para la “defensa de la frontera” (lo que significa: más prisiones, muros, policías y Guardia Nacional en la frontera).
¡Despiértense, maldito sea!
Los crímenes contra la humanidad, en escala masiva, están ocurriendo ahora mismo, aquí mismo. Cualquiera que pensara que semejantes abominaciones se detendrían ahora que Trump ha dejado el cargo tiene que despertarse, maldita sea. La horrorosa opresión a la que se enfrentan todos los inmigrantes y todos los arrestados en la frontera sur está profundamente arraigada en el sistema de saqueo y explotación global llamado el capitalismo-imperialismo, un sistema que de costumbre destruye y se ceba de la vida a millones de personas, y lo impone con una brutalidad asesina, independientemente de quién sea la dirigencia política del sistema.
Orquesta y lleva a cabo estos crímenes una administración que prometió aplicar una política “justa y humana” hacia los inmigrantes. Los aún más sanguinarios fascistas del Partido Republicano exigen mucha más violencia y represión para llevar a cabo e imponer los intereses de “hacer que Estados Unidos tenga grandeza”.
Tanta la actual como la anterior administraciones no ofrecen ninguna respuesta real aparte de llevar a cabo una escalada de represión masiva.
Tanta la actual como la anterior administraciones representan los intereses del sistema capitalista-imperialista que destruye y se ceba de la vida de miles de millones de personas por todo el mundo.

El gobernador republicano/fascista cristiano de Texas, Greg Abbott, asignó 250 millones de dólares para un “muro fronterizo en Texas” y lanzó una campaña de recaudación de fondos en línea (“crowd source”) (para pedir que los ciudadanos aporten fondos) para pagar el costo restante. En la imagen: migrantes en un hueco en el muro fronterizo entre Texas y México. Foto: AP
Hay que condenar y oponerse enérgicamente a estas atrocidades. En lo más fundamental, como lo expresa el reciente escrito de Bob Avakian, ESTE ES UN MOMENTO POCO COMÚN EN QUE LA REVOLUCIÓN SE VUELVE POSIBLE — POR QUÉ ES ASÍ, Y CÓMO APROVECHAR ESTA OPORTUNIDAD POCO COMÚN:
Las relaciones de explotación y opresión que están integradas en este sistema se imponen por medio de sus instituciones oficiales de poder y violencia — el Congreso y la presidencia, las cortes y especialmente la policía y las fuerzas armadas.
Únicamente una revolución —una revolución real, para derrotar y desmantelar, al final, estas instituciones oficiales de violencia y poder, y crear un sistema económico y político radicalmente diferente, con el objetivo de eliminar la explotación y la opresión— únicamente esta revolución puede lidiar con todo esto de una manera que verdaderamente sirva a los intereses de las masas de personas y de toda la humanidad.
Algún trasfondo de la situación en Haití
El sufrimiento de la gente en Haití y la intolerable situación en la que se encuentra hoy tienen raíces profundas. Estas raíces no son un misterio, ni son culpa de la gente de Haití — de hecho, se originan en el sistema del capitalismo-imperialismo y, especialmente, el imperialismo estadounidense. Para captar una idea del carácter, la historia y la fuente de este sufrimiento horroroso e innecesario, lea estos artículos en este sitio web: