(Vídeo en inglés)
Hace poco experimentamos el aniversario 250 de la Declaración de Independencia. Y nos bombardean con narrativas de gran envergadura —aunque contrapuestas— sobre Estados Unidos.
Nos dicen que esto es el país de mayor grandeza en la historia del mundo. El experimento exitoso de 250 años en el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo. Un país cuyo genio no estriba en su perfección sino en la manera en que puede volverse cada vez más perfecto.
Zohran Mamdani celebró este país diciendo, “Cuando el mundo ha enviado a su gente a nuestras costas… envió puritanos y sijs y cuáqueros y musulmanes y judíos… envió campesinos y siervos de barrios pobres y shtetls… Envió inmigrantes…”
En marcado contraste, Trump alardeó: “El viejo mundo envió sus más valientes, audaces y resistentes, sus más feroces, más leales, más amantes de la libertad…” Envió “valores… transmitidos durante siglos en Inglaterra que remontan… a Atenas, Jerusalén y Roma”.
Pero, por diferentes que fueran esas visiones —la de Mamdani en que la grandeza del país estriba en sus inmigrantes luchadores y diversos, mientras Trump insiste en que es la supremacía de las tradiciones occidentales —o sea, blancas, esclavistas, conquistadoras— lo que constituye la grandeza de Estados Unidos, ambos promuevan la GRAN MENTIRA de que los valores fundadores de este país son algo al cual debemos apoyar y aspirar.
Y según ellos, el no comprometernos de nuevo a llevar adelante la “promesa fundadora de este país” traicionaría el sacrificio y la lucha de todos aquellos antepasados.
En resumen: MALDITAS MENTIRAS.
Como ha señalado con franqueza el líder revolucionario Bob Avakian, en su serie recientemente publicada que no puede perderse: “LA DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA (y cuestiones relacionadas): INVENTOS Y TERGIVERSACIONES DE LA REALIDAD Y LA HISTORIA — AL SERVICIO DE ATROCIDADES REALES Y REPETIDAS”:
Cualquier país que se inició con su fundación en la esclavitud (y en el genocidio contra los indígenas);
[Cualquier país] que mantuvo, y expandió, la esclavitud (en tierras robadas a los pueblos indígenas y a México) durante casi 100 años después de su fundación;
[Cualquier país] que durante otros 100 años después de la Guerra Civil llevó a cabo miles de linchamientos de personas negras, con celebraciones de masas de estos linchamientos, incluida la venta de postales de linchamientos por todo Estados Unidos;
[Cualquier país] que todavía tiene miles de monumentos a la Confederación esclavista y a la supremacía blanca; y que hoy continúa la opresión racista en todas las dimensiones de la sociedad, reforzada por el continuo terror policial;
— pues, ¡ningún país parecido tiene ningún derecho en absoluto a ninguna celebración positiva de sí mismo ni de su historia y herencia!
Pero no es solamente la historia de Estados Unidos lo que deslegitimiza su celebración. También —como Bob Avakian analiza a fondo en su serie sobre la Declaración— es debido a la naturaleza fundamental y el funcionamiento fundamental del sistema en este país, el sistema del capitalismo-imperialismo, que este país nunca podría ser una fuerza del bien.
Bob Avakian demuestra cómo la Declaración y la Constitución que la siguió concentran una visión de libertad según los explotadores.
Bob Avakian demuestra que no tiene nada de casualidad el hecho de que estos documentos facilitaran la esclavitud, el genocidio, cientos de invasiones injustas en el extranjero y crímenes contra la humanidad, y que hoy día faciliten un imperio que reina sobre la superexplotación y el sufrimiento de miles de millones de personas, y se cebe de eso.
Y Bob Avakian demuestra que el intento de convertir esta Declaración y este sistema en algo que nunca fue y nunca puede ser, el intento de trabajar dentro de las instituciones y las elecciones de este sistema, es un callejón sin salida. Un callejón sin salida para el cual la humanidad ya no tiene tiempo debido al funcionamiento continuo de este sistema y el extremo agravamiento de todo eso bajo el fascismo de Trump.
En su discurso, Trump llamó por exiliar a comunistas. Redobló su apuesta sobre los crímenes de guerra que ha cometido. Afinó la visión y determinación de él mismo.
Por lo tanto, en vez de atascarnos en el callejón sin salida de reclamar este sistema podrido, hoy vamos a entrar en algo mucho más real y extremadamente urgente. Vamos a hablar de ir más allá del capitalismo, más allá del “socialismo” estilo Mamdani — ir más allá de todo este sistema hacia un mundo radicalmente diferente y mucho mejor.
La urgencia de esto y lo que está en juego se plasman en el título de otra obra reciente y crucial de Bob Avakian: LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO: ¿Una marcha forzada hacia el abismo, o forjar una salida a la locura?
Este título plasma nuestras opciones.
Un camino se abalanza en una marcha forzada hacia el abismo.
Se trata de:
- La guerra estadounidense injusta y completamente ilegítima contra Irán — una guerra que masacró a alumnas de primaria, que provocará la inanición por el mundo entero, y que aún podría estallar de nuevo en una guerra más amplia.
- La reimposición de la supremacía blanca abierta a manos de Trump.
- Los secuestros y asesinatos a manos de ICE — los asesinatos recientes a balazos de Joan Sebastián Guerrero, un padre de 26 años de Colombia, y Lorenzo Salgado Araujo, un padre de 52 años.
- La expansión de los campos de concentración.
- La esclavización de las mujeres por medio de la maternidad obligatoria y el odio anti-mujer que se vuelve cada vez más cruel y más aceptada.
- El borrar a la gente LGBTQ y los ataques contra los jóvenes trans.
- La embestida contra la medicina y la ciencia y la razón y la prensa.
- La trituración de los derechos básicos y el afianzamiento del fascismo total en Estados Unidos.
- Las olas de calor sin precedentes y el cambio climático global que ponen en peligro la propia existencia de la humanidad.
Lo único necesario para que avance esta marcha forzada hacia el abismo es que las personas sigan como siempre, diciéndose a sí mismas, “¿Pos, qué podemos hacer de todos modos?”
Pero sí hay algo que se puede hacer para cambiar todo esto. Sí hay una manera de forjar una salida de la locura hacia adelante. Sí es posible otro mundo mucho mejor. Pero requiere que ustedes se sumen a esta revolución, y ya es hora de hacerlo.
Teniendo presente esto, hoy les voy a retar en tres formas.
Primero, miren directamente no sólo a los horrores sino lo que causa estos horrores que vemos a nuestro alrededor: el sistema del capitalismo-imperialismo — y la amenaza letal que este sistema representa para el futuro de la humanidad.
Segundo, eleven sus aspiraciones hacia una forma completamente diferente y radicalmente mejor en que podemos vivir— por medio de una revolución real y un nuevo sistema socialista con la guía del Nuevo Comunismo forjado por el líder revolucionario Bob Avakian.
Tercero, formen parte de los emancipadores revolucionarios de la humanidad. A partir de hoy mismo. Existe una salida — pero no hay mucho tiempo. Lo que hagan ustedes en este momento decisivo sí importa. Estoy aquí para reclutarlos.
Antes de adentrarme directamente en estos tres retos, quiero dejar claro una cosa.
Lo que les voy a decir no se trata de una “narrativa”. No voy a limitarme a declaraciones de “yo”, las que tan frecuente e indebidamente exigen a la gente demasiados progresistas y supuestos radicales hoy en día.
Voy a hacer declaraciones y afirmaciones de gran envergadura sobre la realidad objetiva. Y la voy a comprobar.
Y ustedes deben evaluar lo que digo no por ser la “verdad” de una mujer blanca de mediana edad. No, deben evaluar lo que digo —como deben evaluar lo que dicen todos— según si corresponda o no a la realidad. ¿Qué demuestra la evidencia?
Eso se debe a que, si bien diferentes personas tienen diferentes experiencias, sólo existe una realidad única y cualquier persona puede llegar a comprenderla. Y el criterio de la verdad no es la identidad de la persona que la exprese. Ni si la idea sea popular, ni cuán popular sea. Se determina si una cosa es verdad o no lo es según su correspondencia o no a la realidad objetiva tal y como es — y tal y como es su potencial de ser cambiada. Repito, toda persona tiene la capacidad de entender esto.
Y, cuando uno habla de la emancipación, la pregunta no es cómo se podría cambiar las cosas para uno, ni solamente para las personas en este país, sino para los 8 mil millones de personas en este planeta. Eso se debe al hecho de que, como abordaré más adelante, todos nuestros futuros sobre este planeta están entrelazados. O nos liberamos todos, o nadie se libera.
Si ustedes creen que yo —o cualquier persona— esté equivocada sobre algo, traigan alguna evidencia. Si no están seguros, hagan el trabajo para examinarlo más a fondo. Y si se convencen de que lo que estoy diciendo es verdad —así como yo me he convencido firmemente sobre la base de examinar la evidencia— pues súmense a esta revolución.
En el sentido más fundamental, si vamos a llegar a entender —sin hablar de cambiar— algo fundamental y de manera positiva, nos hace falta la CIENCIA.
No es la palabra que les llega a la mente a la mayoría de las personas al pensar en hacer el cambio social. Ciencia. Pero es esencial.
Miren, donde haya opresión, habrá resistencia… el pueblo se levantará contra sus condiciones de opresión y explotación.
Vimos esto tras el asesinato de George Floyd. Lo vimos cuando Trump invadió por primera vez esta ciudad con ICE y las fuerzas armadas estadounidenses — y otra vez cuando hizo lo mismo en Mineápolis. Y lo hemos visto durante toda la historia y por todo el mundo.
Pero, sin una comprensión científica de lo que ha dado lugar a los horrores con los cuales la gente tanto desea acabar, y sin un liderazgo basado en esa ciencia, incluso las luchas más justas, valientes y abnegadas serán canalizadas nuevamente al mismo sistema que es la causa de estos ultrajes, y la pesadilla continuará e irá de mal en peor.
Así que, ¿qué es la ciencia?
La ciencia es un proceso basado en la evidencia. BA ha recalcado:
La ciencia abarca y requiere la acumulación de evidencia al observar e interactuar con la realidad material, y de ahí analizar y sintetizar lo que la evidencia demuestra: identificar los patrones en las cosas y las causas subyacentes de las cosas — las dinámicas que determinan la naturaleza de cosas particulares y la manera en que interactúan aquellas cosas particulares con otras partes de la realidad material. Es necesario, y posible, aplicar este método científico al aprender de la naturaleza, y además de la sociedad humana…
Así como uno no puede concluir que la Tierra gira alrededor del sol sólo mirando al cielo…
Así como uno no puede diagnosticar una enfermedad sólo experimentando los síntomas…
Uno no puede entender lo que está causando todos los problemas que la gente enfrenta sólo quedándose en la superficie. Tiene que mirar las causas subyacentes. Eso es lo que hace la ciencia.
Esto es lo que hace BA. De hecho, lo más importante de Bob Avakian —la razón porque lo sigo y ustedes deben seguirlo también— es que ha adelantado la comprensión y el método científicos que la humanidad necesita para liberarse por completo. Bob Avakian ha forjado el Nuevo Comunismo — un marco completamente nuevo para la emancipación humana. Este Nuevo Comunismo abarca una comprensión científica del problema que la humanidad enfrenta, de la solución del problema, y de los medios y métodos para hacer realidad esta solución.
Por tanto, veamos algunas cosas fundamentales que no son obvias en la superficie, pero son científicamente establecidas y son ESENCIALES para entender.
[1] Empecemos con nuestro primer reto: Vivimos bajo un SISTEMA — el sistema del capitalismo-imperialismo.
Una de las cosas más importantes que Karl Marx —el fundador del movimiento comunista— sacó a la luz es que lo que más define cualquier sociedad humana es el fundamento económico de esa sociedad, lo que se llama el modo de producción. La forma en que las personas son organizadas para unirse y producir los requisitos materiales de la vida: la comida, la ropa, la vivienda, la crianza de las próximas generaciones. El modo de producción en la sociedad estadounidense es el capitalismo-imperialismo. Es este sistema capitalista-imperialismo el que establece los términos —y los límites— de lo que ocurre en la política, el derecho, las relaciones internacionales, la cultura y más.
Ahora, he aquí algo importante que entender: El capitalismo no es simplemente la avaricia. El capitalismo no es simplemente la desigualdad entre los multimillonarios y el resto de nosotros.
El capitalismo es un sistema de explotación y opresión. Una pequeña clase de explotadores a gran nivel poseen todos los medios importantes para crear la riqueza — las fábricas, la tierra, la infraestructura de transporte y comunicación, la tecnología, etcétera.
El trabajo lo hacen las personas que no poseen nada más que su trabajo, millones e incluso miles de millones de personas que tienen que vender su fuerza de trabajo a aquellos capitalistas a cambio de un sueldo. Ese sueldo basta más o menos para estas personas regresen a trabajar, pero no da más — mientras que el trabajo que hacen todas estas personas crea la plusvalía —las ganancias— para estos capitalistas que acumulan más y más mediante este proceso.
Esto es la contradicción fundamental del capitalismo — que la producción es socializada pero la apropiación de lo producido es privada.
Operando a una escala global, dominando y distorsionando el desarrollo de países enteros, esto se ha convertido en el capitalismo-imperialismo.
El capitalismo-imperialismo es niños esclavos en el Congo que minan el coltán para nuestros teléfonos.
El capitalismo-imperialismo son mujeres bangladesíes quemadas vivas mientras cosen para la moda rápida de los centros comerciales estadounidenses.
El capitalismo-imperialismo está devastando el medio ambiente sin importarle el futuro porque todo eso es una “externalidad” para las ganancias.
El capitalismo-imperialismo implica la guerra — al competir las naciones por una mayor parte del saqueo del mundo.
Ahora bien, algunas personas se quejan de que Estados Unidos no debe estar gastando miles de millones de dólares en las guerras, que debe usar ese dinero para hacer más accesibles la atención médica y la vivienda para los estadounidenses. Uno oye hablar así incluso a los llamados socialistas como los DSA y los de estilo Mamdani.
El problema es que las guerras como la que Estados Unidos viene librando contra Irán, con todo la muerte y el terror que esto implica, son una parte integral del proceso en que Estados Unidos ha acumulado su riqueza. El dinero que estos llamados socialistas quieren usar en beneficio de los estadounidenses es dinero sangriento. Nadie debe querer ninguna parte de ello.
Además, el sistema del capitalismo-imperialismo que impulsa la sobreexplotación y las guerras en el mundo es el mismo sistema que causa la distribución desigual dentro de Estados Unidos del botín proveniente de todo este saqueo.
Pues, las personas de ese tipo dicen ser anticapitalistas, pero no saben qué es el capitalismo.
Cabe repetir, si queremos cambiar las cosas de verdad, necesitamos la ciencia.
Y una comprensión científica del capitalismo demuestra que incluso los capitalistas grandes —incluso las naciones imperialistas— son sujetos a las leyes del capitalismo. Si no expanden y vencen a sus rivales o explotan mayores regiones del mundo, los hunden otros capitalistas o potencias globales que sí lo hacen.
La ciencia también puede demostrar la manera en que la supremacía blanca, la supremacía masculina, el odio antiinmigrante y más son integrados en este sistema. No es posible eliminarlos con reformas.
No es que los capitalistas saquen ganancias directamente de estas relaciones sociales retrógradas. Más bien, estas formas de opresión se han desarrollado a través del tiempo y se han entrelazado en los propios cimientos del funcionamiento de esta sociedad. Tratar de eliminarlas dentro de este sistema desgarraría el tejido social e interrumpiría el funcionamiento de este sistema — en sus cimientos económicos, en su estabilidad política, en su capacidad de imponer su poder sobre el pueblo aquí y a nivel mundial.
Por eso, independiente de lo mucho que luchen las personas, todos los avances que ganan son parciales y siempre se da un contragolpe.
De hecho, el fascismo que nos enfrenta ahora con Donald Trump —y sí estamos enfrentando el fascismo— es una expresión de que este sistema está topando con sus límites.
A partir de la Segunda Guerra Mundial, se han dado cambios y avances importantes para mujeres, negros y otros — pero esta opresión no se ha acabado, ni puede acabarse bajo este sistema. Así que ahora, cuando las personas continúan levantándose, esto alimenta el odio fanático y la reacción violenta de parte de todo un sector fascista de la sociedad que cree que toda la lucha contra la injusticia “se pasó” y ahora representa una amenaza existencial para todo lo que más valoran.
Por su parte, los demócratas —¡que son un partido de la clase dominante, parte de este sistema!— no tienen ninguna respuesta a toda esta opresión, porque su sistema es la fuente de toda esta opresión. Así que los demócratas no solo temen a los fascistas, sino que también temen que el pueblo se levante y se ponga a exigir cambios los que ellos no pueden efectuar y que desestabilizarán su sistema. Por eso no han combatido y no pueden combatir a los fascistas de la manera en que hay que combatirlos.
No hay ninguna solución buena bajo los términos de este sistema. Por eso necesitamos una revolución real.
Una revolución real, pongámoslo en claro, no consiste en hacer unos pocos cambios superficiales que dejan este sistema en el poder.
Una revolución implica una fuerza de millones de personas, de muchas diferentes partes de la sociedad y organizadas en aras de una lucha total para derrocar este sistema. Para derrotar y abolir a sus fuerzas armadas de represión. Para remplazar este sistema con un sistema económico y político radicalmente diferente y mucho mejor, un sistema socialista que se fundamenta en satisfacer las necesidades del pueblo y de llevar adelante la lucha por un mundo comunista en que por fin se eliminará, en todas partes, la explotación, la opresión y la destrucción del medio ambiente, que son integradas en este sistema del capitalismo-imperialismo.
[2] Dicho eso, pasemos a mi segundo reto. Elevemos nuestras aspiraciones. Imaginémonos: Una forma completamente nueva de vivir, un sistema fundamentalmente diferente.
Imagínense despertarse en una sociedad en que todos, en vez de vivir salvajemente explotados o desechados por completo, tuviéramos empleo garantizado — no para enriquecer a algún capitalista sino para contribuir a la satisfacción de las necesidades de la humanidad en conjunto.
El nuevo estado socialista se apropiará de los importantes medios de producción —la tierra, las fábricas, la tecnología, la inmensa infraestructura— y las energías y la capacidad creativa desencadenadas del pueblo. Imagínense que se utilice todo esto, por primera vez, para satisfacer las necesidades del pueblo, para apoyar la revolución por todo el mundo, y para cuidar el medio ambiente y, en la mejor medida posible, sanarlo.
Las personas todavía trabajarán — y habrá que trabajar duro, especialmente dada la destrucción que los imperialistas habrán causado en sus intentos de aplastar la revolución. Y aún no será el caso que las personas quedarán con toda la riqueza que crean. Pero la plusvalía que crean será utilizada por el nuevo estado socialista para mejorar la vida de las personas de manera colectiva y para hacer avanzar la sociedad hacia la superación de todos los vestigios de la opresión. En breve: ya no existirá la explotación.
Imagínense: De inmediato, no más asesinato policial ni terror en el mundo. Más bien, las ramas de cumplimiento del nuevo poder estatal se conducirán de acuerdo con las metas emancipadoras las que el nuevo sistema sirve.
Imagínense: Avanzar para por fin hacer realidad el sueño de un mundo sin guerras, al eliminar el sistema y las relaciones que producen las guerras.
Imagínense: Garantizar el derecho al aborto y a los contraceptivos — y tener como una de las metas más importantes de la sociedad arrancar de raíz las cadenas patriarcales milenarias y de superar toda opresión basada en el género y la orientación sexual. Imagínense que las mujeres pudieran caminar por las calles sin miedo, a cualquier hora de día o noche.
Imagínense que el debate y el disentimiento y la protesta no sólo fueran protegidos sino alentados activamente a una escala jamás vista en la historia humana. Para que las personas pudieran debatir lo que es verdad y lo que es el mejor camino adelante para la sociedad. Imagínense un sistema judicial de lo más robusto para proteger los derechos del pueblo, incluso para protegerlos del propio Estado.
Imagínense: En vez de la desinformación, la mala educación y las mentiras, que toda la sociedad y el sistema educativo se orientara a desencadenar a las personas y darles preparación en la ciencia y el pensamiento crítico.
E imagínense que se garantizara y se promoviera el derecho más fundamental de todos — el derecho de las personas de unirse y determinar el rumbo de la sociedad de acuerdo con su propia emancipación.
A todo eso y más, les da vida en una manera visionaria pero concreta esta Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, escrita por Bob Avakian. Éntrenle.
Esta visión es popularizada en este folleto — Necesitamos y Exigimos: Una forma completamente nueva de vivir, un sistema fundamentalmente diferente. Ayuden a repartirlo en miles de copias.
Y la ciencia que sostiene eso se desmenuza en La humanidad al borde del abismo. Apúntense hoy para estudiar esto a fondo con otros.
Lo que estoy describiendo es el socialismo — en camino a un mundo comunista.
No se trata de una utopía — no se trata de idear una lista de deseos que nunca podría hacerse realidad. Se trata de lo que es posible, en lo material.
Ahora bien, sé que les han dicho toda la vida —y hace poco por Trump— y me han dicho un millón de veces que esto tendría mejor venta si cambiáramos el nombre y no le llamáramos el comunismo. Pero no estoy aquí para venderles algo. Estoy aquí para decirles la verdad. Y la verdad es que, les han echado mentiras.
La historia de las revoluciones comunistas auténticas ha sido emancipadora de manera radical. Por eso los capitalistas y sus apologistas dedican tanto tiempo a mentir sobre el comunismo y calumniarlo.
Las revoluciones en la Unión Soviética en 1917 y en China en 1949 lograron cambios asombrosos antes de que fueron revertidas. Durante décadas ya, ambos han sido países capitalistas — independiente de lo que ellos llamen a sí mismos. Pero cuando estas eran sociedades revolucionarias, hicieron enormes avances para emancipar a las mujeres, acabar con la hambruna, incrementar la expectativa de vida, cambiar el modo de pensar de las personas y sus relaciones entre sí, al mismo tiempo que activaban la participación de la gente en la administración de la sociedad.
Al mismo tiempo, no es de sorprenderse que también se hayan dado deficiencias y errores — algunos de ellos muy graves.
Bob Avakian estudió profundamente estas primeras revoluciones. Ha avanzado a partir de sus logros profundos y liberadores. Ha sacado lecciones de sus deficiencias y errores, y ha roto con ellos. Ha aprendido de desarrollos más amplios en la actividad humana y cambios en el mundo. Y Bob Avakian ha reunido todo esto en una síntesis radicalmente nueva — el nuevo comunismo, un marco completamente nuevo para la emancipación de la humanidad. Por eso nuestro sitio web, revcom.us, dice audazmente que BA es el pensador y líder político más importante en el mundo de hoy. Lo que él ha desarrollado es clave para liberar a la humanidad por completo.
Esto incluye repudiar cabalmente, y librar la lucha para arrancar de raíz en el movimiento comunista, la venenosa noción, y la práctica, de que “el fin justifica los medios”. Es un principio central del nuevo comunismo que los “medios” de este movimiento tienen que provenir de y corresponder con los “fines” fundamentales de abolir toda explotación y opresión mediante una revolución que se dirija sobre una base científica.
A todo eso se debe el hecho de que BA es amado por tantas personas, pero también es el motivo por el cual BA es objeto de odio, calumnias y bajezas de parte de odiadores y oportunistas que dizque son “radicales” que realmente sólo buscan un lugarcito más cómodo dentro de esta pesadilla de sistema.
No tienen ninguna respuesta, así que tratan de ahuyentar a las personas con la palabra “culto”. Es flojo, sin principios, y sirve para mantener a la humanidad encadenada a este sistema. No se dejen embaucar. Investiguen por su propia cuenta.
[3] En conclusión, el reto #3.
Estoy aquí para reclutar a ustedes en esta revolución porque cualquier cosa que le quede corta no tratará en absoluto las raíces de todos los problemas ni llevará a la solución real.
Algunas personas dicen que nos enfoquemos en la votación. Pero, más allá del hecho de que Trump ya está amañando las próximas elecciones, en el mejor de los casos las elecciones pueden influir en quiénes son los que gobiernan este sistema — pero no cambian la naturaleza del sistema mismo. A la gente le enganchan y atrapan en el sistema.
Algunas personas dicen que nos enfoquemos en la ayuda mutua. Pero, si bien es positivo que las personas ayuden a otras, nada de eso desafía el propio sistema. Y cuando se plantee la ayuda mutua en oposición a la revolución, sirve para encerrar a las personas en los horrores aún peores por venir.
Algunas dicen que no necesitamos a líderes — especialmente no a un hombre blanco viejo como Bob Avakian. Esto está mal. En primer lugar, uno es dirigido todo el tiempo — por lo general hacia callejones sin salida. Lo que hace falta es liderazgo que conozca la salida. Y eso se determina, no a base de la identidad de la persona, ni por lo popular que sea, ni porque sus ideas hagan a uno sentir cómodo o incómodo. Se determina a quién seguir examinando lo que ocurriría —lo que implicaría para la humanidad— si se asumieran sus ideas y se las pusieran en práctica. La simple verdad es que nadie tiene una visión o método más realista ni más emancipador que lo que BA ha desarrollado. De hecho, aparte de él, nadie tan siquiera dice contar con una estrategia para una revolución real ni para liberar a toda la humanidad. ¡Ese hecho en sí debe hacer que toda persona decente deje todo lo que estuviera haciendo y profundice en BA y el nuevo comunismo!
En conclusión, algunas dicen que es imposible una revolución en un país poderoso como Estados Unidos. No es así.
Una revolución, incluso en un país tan poderoso como Estados Unidos, se vuelve posible cuando se hayan juntado tres factores.
En primer lugar, una crisis en el gobierno y la sociedad tan profunda que aquellos que nos han gobernado ya no puedan hacerlo de la forma en que la gente ha sido condicionada a aceptar. Esto se ve en las profundas escisiones entre los gobernantes — escisiones reveladas por medio de, entre otras cosas, las visiones drásticamente diferentes de este país que plantean Mamdani y Trump, con las cuales comencé este discurso.
Segundo, un pueblo revolucionario que cuente con millones y millones de personas, cuya “lealtad” a este sistema se haya roto, y su determinación de luchar por una sociedad más justa sea más grande que su temor por la represión violenta de este sistema.
Tercero, una fuerza revolucionaria organizada —conformada por cantidades cada vez más grandes de personas, de entre los más oprimidos pero también de muchas otras partes de la sociedad—una fuerza que se base en el enfoque más científico para preparar y luego llevar a cabo una revolución, a la cual masas de personas recurran cada vez más para que las dirija a fin de realizar el cambio radical que se necesita con urgencia.
Aún no contamos con las últimas dos condiciones — pero existe el potencial de gestarlas en este tiempo. Vemos que millones de personas están siendo sacudidas y sacadas de onda, volviéndose más abiertas a cuestiones fundamentales sobre por qué el mundo está así como está y si tiene que seguir así.
Lo que más urge es que ustedes —y cantidades cada vez más grandes de personas como ustedes— den un paso adelante para formar parte de las fuerzas organizadas para la revolución. Comiencen entrenándose en la ciencia del nuevo comunismo. Súmense al trabajo colectivo de promover esto a los millones de personas que necesitan conocerlo ahora, y preséntenles una fuerza organizada que les inspire y les rete a sumársele también.
Con miles organizados en las filas de la revolución, es posible ganarse a millones hacia la revolución, y al ganarse a millones hacia la revolución, podría haber una verdadera posibilidad de que esta revolución triunfe.
Claro, la revolución comunista no es el camino fácil.
Pero es el único camino realista.
Esta revolución comunista no es lo que la mayoría de las personas buscan en este momento, de hecho muchas que más la necesitan son de plano renuentes a asumirla.
Pero eso nos da aún más razón para hacerla nuestra y luchar por ella.
Porque si no luchamos por esto y no luchamos con ganas para que las personas rompan con toda la mierda y los callejones sin salida en los cuales están enmarañadas, y para que se sumen a esta revolución, se quedarán encadenadas a este sistema, con todo lo que eso implicará.
Pero, si la asumiéramos y la promoviéramos en todas partes y lucháramos por ella incansablemente, es posible que pudiéramos sacar a jalones a la humanidad de esta marcha forzada del sistema hacia el abismo y forjar el camino más liberador para salir de la locura.
Quisiera concluir con un pasaje de la autobiografía de Bob Avakian. Escribe:
Si uno ha tenido la oportunidad de ver el mundo como es en realidad, puede encaminar su vida por rumbos profundamente distintos. Puede entrarle a la vida de comer o ser comido, y muy probablemente ser devorado en el proceso de tratar de salir adelante. Puede meter el hocico en el comedero y atascarse lo más que pueda y a la vez, desesperado, vérselas para aventajarse a los demás. O puede dedicarse a hacer algo para cambiar todo el rumbo de la sociedad y el mundo. Si uno pone lado a lado las dos cosas, ¿cuál tiene significado? ¿Cuál contribuye a algo que valga la pena? La vida de uno va a tener valor o va a ser inútil. Y no se puede dedicar la vida a nada más grande que contribuir lo máximo que pueda a la transformación revolucionaria de la sociedad y del mundo, a ponerle fin a todos los sistemas y las relaciones de opresión y explotación y a todo el sufrimiento y destrucción innecesarios que traen. Eso lo he aprendido más y más profundamente a lo largo de las vueltas y revueltas e inclusive los grandes reveses, así como los grandes logros, de la revolución comunista hasta ahora, en lo que de hecho todavía son sus primeras etapas históricas.
Esa es la opción ante ustedes. Por eso estoy aquí para reclutarlos.