El estrecho de Bab el-Mandeb y el estrecho de Ormuz. Mapa: EIA de EE.UU.
Durante más de siete meses, Estados Unidos ha librado una guerra imperialista absolutamente injusta e injustificada contra Irán. Esto ha causado un sufrimiento inmenso al pueblo iraní, un pueblo que ya sufre bajo un régimen opresor. Pero Estados Unidos no ha podido imponer su voluntad ni ganar la guerra, e Irán ha respondido dificultando mucho el envío de petróleo a través del estrecho de Ormuz, que limita con Irán. La semana pasada tuvo lugar un suceso dramático con posibles implicaciones importantes a lo largo de la costa del mar Rojo del país de Yemen.
Para una comprensión más profunda de la guerra y su carácter, consulta aquí y aquí.
1 de junio de 2021: Veinte millones de personas en Yemen necesitan ayuda humanitaria y cuatro millones son refugiados internos sin un lugar a dónde huir. Foto: ACNUR
Para poner el contexto: Los 43 millones de habitantes de Yemen están entre los más empobrecidos del mundo. Los hutíes son una organización fundamentalista islámica que gobierna al noroeste de Yemen y está aliada con Irán. Desde 2014, el régimen hutí ha estado inmerso en una guerra intermitente con Arabia Saudita, sus aliados yemeníes y los EE.UU.1 Esta guerra, junto con las enfermedades y el hambre derivadas de los bloqueos saudíes, ¡se cobró unas 377.000 vidas para finales de 2021! Se firmó un alto el fuego en 2022; pero los combates se reavivaron en julio tras un ataque saudí contra Saná, la capital de Yemen. Los hutíes declararon entonces un bloqueo al tráfico marítimo saudí y lanzaron ataques contra instalaciones petroleras saudíes y barcos en el mar Rojo.
Entre 2014 y 2022, Arabia Saudita, apoyada por Estados Unidos, libró una guerra para aplastar a los hutíes, un grupo insurgente. 377.000 yemeníes murieron como resultado de la guerra y del bloqueo asociado a ella.
La novedad: El jueves 8 de septiembre las cosas dieron un salto. Los hutíes de Yemen lanzaron una oleada de ataques con misiles y drones contra Arabia Saudita, incendiando instalaciones petrolíferas e hiriendo a más de 70 personas. Luego, el 10 de septiembre, las fuerzas hutíes avanzaron hacia el sur. Derrotaron a las fuerzas prosaudíes y tomaron el control de la estratégica ciudad portuaria de Mokha. Al día siguiente, los hutíes tomaron la isla Perim, en la desembocadura del estrecho de Bab al-Mandeb, un punto estratégico de estrangulamiento que conecta el mar Rojo (y el canal de Suez) con el océano Índico y rutas marítimas hacia el este, hacia Asia.
Esto hace que los hutíes, al menos por ahora, controlen todo el litoral yemení del mar Rojo. Alrededor del 12 por ciento del comercio marítimo mundial (comercio por mar) fluye normalmente a través de esta estrecha vía fluvial al final del mar Rojo. Desde que la guerra entre Estados Unidos e Irán ha paralizado en gran medida el estrecho de Ormuz, ha sido una ruta clave para que Arabia Saudita siga transportando al menos algo de petróleo.
Arabia Saudita, uno de los productores de petróleo más importantes del mundo, envía normalmente entre 9 y 11 millones de barriles de petróleo al día. Pero la guerra contra Irán ha reducido drásticamente esa cifra en más de dos tercios. Ya que los hutíes ahora controlan el estrecho de Bab al-Mandeb, podrían estar en posición de reducir aún más los envíos saudíes2.
Estos sucesos significan que dos de las rutas de tránsito más críticas del mundo para el envío de energía —el estrecho de Ormuz en la desembocadura del golfo Pérsico y el estrecho de Bab al-Mandeb, en la entrada del mar Rojo— ahora están en gran medida cerradas y controladas por Irán y sus aliados hutíes.
Esto tiene importantes implicaciones para Arabia Saudita, la región, EE.UU. y la economía mundial en su conjunto. (El New York Times informa: “Un suministro constante de petróleo saudí es fundamental para mantener estables los precios globales de la energía”).
Un peligro creciente de una guerra en expansión... Con impacto en Irán también
Una columna de humo negro se eleva de una refinería de petróleo de Saudi Aramco. Arabia Saudita, septiembre 8 del 2026. Foto: AP via Planet Labs PBC
El Mando Central de EE.UU. destruye el petrolero iraní M/T Riesco en el golfo de Omán, Septiembre 8 del 2026. Captura de pantalla de vídeo de USCENTCOM
Arabia Saudita ha intentado en gran medida mantenerse al margen de la guerra de Estados Unidos contra Irán; pero ahora puede sentirse obligado a tomar medidas militares contra los hutíes. Según se informa, el gobernante saudí Mohamed bin Salman llamó a Trump y le instó a bombardear a los hutíes. Trump aparentemente declinó, al menos por ahora. Pero según CNN, “Más de 100 asesores militares estadounidenses están sobre el terreno en Arabia Saudita proporcionando apoyo de inteligencia y selección de objetivos al Reino en su campaña militar contra los hutíes respaldados por Irán en Yemen”.
Mientras se desarrollaban estos acontecimientos, continuaba el combate de ida y vuelta entre Estados Unidos e Irán por el control del estrecho de Ormuz. La semana pasada, al menos 15 buques fueron alcanzados por Estados Unidos o Irán. Esto incluyó ataques estadounidenses contra cinco petroleros civiles iraníes y al menos dos ataques iraníes contra buques de guerra de la Marina estadounidense. Esto también apunta al peligro persistente de que esta guerra se descontrole. Piénsalo: Aparentemente, los ataques iraníes no dañaron los buques de guerra estadounidenses, pero ¿y si lo hubieran hecho? ¿O qué pasaría si hubieran herido gravemente o matado a personal militar estadounidense? Algo así podría hacer que Trump se sienta obligado a escalar seriamente toda la guerra, con consecuencias aún más inciertas y potencialmente peligrosas.
Y lo que empieza en Irán no termina necesariamente ahí. Foreign Affairs, una de las principales publicaciones del sector no fascista de la clase dominante estadounidense, sostiene que la toma de territorio por los hutíes:
marca un cambio profundo en el equilibrio de poder en Yemen, con potenciales consecuencias para toda la región... La guerra en Yemen ha sido durante mucho tiempo un campo de batalla para las potencias regionales. Pero la última etapa podría ver una mayor participación de Israel, Rusia, Turquía y Estados Unidos. En lugar de un campo de batalla por la influencia regional, Yemen podría convertirse en una plataforma para la competencia entre grandes potencias centrada en un punto crítico de estrangulamiento marítimo. [Énfasis añadido]
Otra vez, toda esta locura peligrosa —locura que podría descontrolarse en una guerra mucho más amplio— es innecesaria. No es más que un producto del impulso capitalista-imperialista estadounidense por dominar a sus rivales y controlar los recursos y la población de la gran mayoría del mundo y, en particular en este caso, la estratégica región del Medio Oriente.
Como ha dicho Bob Avakian:
Ya no podemos darnos el lujo de permitir que estos imperialistas continúen dominando el mundo y determinando el destino de la humanidad. Y es un hecho científico que la humanidad no tiene que vivir así.
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