Al cierre (24 de mayo de 2026), hay noticias que indican que se está elaborando un marco para negociar un acuerdo sobre la guerra monstruosa no provocada por parte de Estados Unidos e Israel contra Irán. Dada la gran incertidumbre, queremos centrarnos en cuatro puntos principales de orientación para los venideros días:
Uno. En este momento hay más cosas en el aire que resueltas. Para empezar, el carácter y los puntos principales del supuesto marco para el acuerdo no están claros y ni siquiera está claro si ambas partes están realmente de acuerdo con lo que dice. También hay informes de que el primer ministro israelí, Netan-Nazi, está muy insatisfecho con lo que parecen ser partes importantes del acuerdo propuesto y podría intentar presionar a Trump para que exija más. En resumen, hay muchas variables e incógnitas —y muchas luchas fuertes entre los propios imperialistas— y, hasta que se alcance el acuerdo, la guerra no habrá terminado.
Bob Avakian: ¡Libérense de la GFT! La Gran Falsedad Tautológica (vídeo en inglés; texto en español)
Dos. Ningún acuerdo puede cambiar el carácter feo y criminal de la agresión estadounidense-israelí. El mero hecho de iniciar la guerra, especialmente mientras se estaban llevando a cabo las negociaciones, fue un importante crimen de guerra. Y para colmo, se han dado ataques mortíferos deliberados contra civiles e infraestructuras vitales para la supervivencia de la población, así como las implacables y repetidas amenazas de Trump de cometer un genocidio — ¡una amenaza que, en sí y de por sí, constituye un crimen de guerra! Aquí cabe señalar que varios senadores, tanto republi-fascistas como demócratas, han planteado dudas sobre el acuerdo. Si uno pensara que ellos quizá se le opusieran debido a que se trata de una guerra totalmente injusta y no provocada, bueno, se equivocaría. Ellos —de nuevo, incluidos los demócratas— se oponen al acuerdo debido a que supuestamente “no es lo suficientemente duro”.
Tres. Al mismo tiempo, el grado de tumulto que se observa a esta hora temprana al interior de la clase dominante estadounidense refleja la agudeza de las contradicciones que existen entre ellos —incluso entre los propios fascistas— sobre la manera de manejar la situación extremadamente difícil en la que esta guerra los ha sumido. Esas contradicciones podrían agudizarse aún más y cobrar mayor importancia a medida que se desarrollen los acontecimientos.
Cuatro. Tiene que terminar el escandaloso silencio de la población en Estados Unidos ante estos horrores y crímenes. Este silencio es síntoma de un problema mayor: un problema con la forma en que se entrena a la población a pensar sobre el mundo y sobre Estados Unidos. El razonamiento que subyace a este silencio y pasividad se analiza y se desmenuza a fondo en el reciente artículo de Bob Avakian “El New York Times insiste en apoyar crímenes de guerra — cuando son ‘nuestros’ crímenes de guerra”. Aprehende ahora el momento para difundirlo y, si ya lo has difundido, a darle seguimiento.
Esta idea de que Estados Unidos sigue siendo de alguna manera “una fuerza para el bien en el mundo” tiene que cambiar… a una escala masiva… si la humanidad quiere tener siquiera una oportunidad de sobrevivir a lo que se avecina.