Una cruel represión acompañada de mentiras, promesas rotas, y riñas agudas entre los gobernantes

Estados Unidos se prepara para reprimir a grandes masas de inmigrantes en la frontera entre Estados Unidos y México

Migrants seeking asylum in the U.S. wait in a crowded shelter in Juarez, Mexico.

 

Migrantes en un albergue apiñado en Ciudad Juárez, México, a la espera de una audiencia sobre sus solicitudes de asilo en Estados Unidos.    Foto: AP

El 6 de abril, el gobernador de Texas Greg Abbott, un fascista cristiano, declaró que tiene la intención de “mantener la seguridad” en el sector texano, ya completamente militarizado, de la frontera estadounidense-mexicana. Abbott anunció una serie de medidas represivas severas, incluidas:

  • Mandar a muchos migrantes en autobús a Washington, D.C., después de capturarlos en Texas;
  • Ordenar al Departamento de Seguridad Pública (DPS) del estado y el “Departamento Militar de Texas” a preparar “bloqueos con barcos” en el río Bravo y las aguas costeras del Golfo de México;
  • “Desplegar alambre de navaja en cruces de aguas bajas y zonas altamente transitadas”; y
  • Instalar “bloqueos con contenedores” a las orillas del río.

Una continuación y escalada del sufrimiento humano

Todo esto y más es una escalada del sufrimiento humano la que inflige la “Operation Lone Star” (Operación Estrella Solitaria) —una arremetida fascista sistemática de represión, militarización, arrestos y encarcelación en masa, y la denegación de derechos básicos reconocidos por Estados Unidos y el derecho internacional, que se ha impuesto sobre una buena parte de la zona que colinda con la frontera y se extiende hasta 160 km al norte.

“Lone Star” comenzó el año pasado, cuando Abbott prometió “empezar a arrestar a todos” los que cruzan la frontera a los cuales la policía supone que son inmigrantes, acusarlos de entrada ilegal, y meterlos en cárceles de condado y prisiones estatales de seguridad mediana. Lo llevan a cabo la Guardia Nacional, la policía estatal, aguaciles de condado, policías desde fuera de Texas, guardas de caza y pesca, y por lo menos una milicia fascista cristiana altamente armada que se describió como una “organización basada en la fe y centrada en Cristo. Somos una bola de creyentes”. Al 14 de abril, la “Operation Lone Star” ha resultado en “más de 233.000 detenciones de migrantes, junto con más de 13.600 arrestos criminales — y más de 11.000 acusaciones de delitos graves”. 

Cuando miles de solicitantes de asilo haitianos resultaron acorralados en la frontera de Estados Unidos y México a partir de septiembre de 2021, Abbott mandó una flota de vehículos policiales y de propiedad estatal para crear una barricada de kilómetros de extensión en la frontera. Se jactó al “Noticiero” Fox: “…pusimos cientos de autos del Departamento de Seguridad Pública de Texas y creamos un muro de acero… de vehículos que impedía que cualquier persona cruzara esa presa, sobre la cual ustedes han visto que la gente cruza caminando. Efectivamente… recuperamos el control de la frontera”.

Ahora, se acechan tormentas aún más grandes.

El fin del “Título 42” augura un desenlace fuerte

Las medidas más recientes de Abbott responden, en parte, a un anuncio de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de que el 23 de mayo la administración de Biden terminará la implementación temporal de una disposición en salud pública del código federal conocida como el “Título 42”. Título 42 ha facilitado tanto a Trump como a Biden expulsar a cientos de miles de migrantes de Estados Unidos sin siquiera la pretensión de una audiencia legal, pretextando la protección de la salud pública de los estadounidenses durante la pandemia de la Covid.

La agencia de noticias Reuters reportó que el Departamento de Seguridad de la Patria ha empezado a prepararse para “hasta 18.000 (inmigrantes) al día” que podrían empezar a llegar a la frontera sur de Estados Unidos cuando se levante el Título 42, que “decenas de miles de migrantes que ya están cerca de la frontera podrían llegar dentro de horas… y más de 1 millón de migrantes en el sur de México y otros países podrían arribar dentro de semanas…”

El anuncio de la inminente terminación del Título 42, y la expectativa generalizada de que esto desemboque en una enorme ola de migración a Estados Unidos, han acelerado preparativos para una represión masiva de inmigrantes en la zona fronteriza sur, y han intensificado conflictos agudos entre los sectores fascista y liberal de la clase dominante estadounidense y el interior de esos sectores.

La gran traición de Biden

En su campaña electoral, Biden prometió que en el “Primer Día” de su presidencia, empezaría a revocar las políticas migratorias “crueles y temerarias” del régimen de Trump y Pence. La realidad ha sido muy diferente.

Aún antes de su inauguración, Biden dijo que la suspensión del Título 42 resultaría en la llegada de “dos millones de personas a nuestra frontera”, lo que es “lo que menos necesitamos”. Extender e intensificar el uso del Título 42 como vehículo para expulsiones masivas ha sido una piedra angular de su política fronteriza desde el “primer día”. Durante los 16 meses de la presidencia de Biden, Estados Unidos ha sacado a más de un millón de migrantes empobrecidos bajo las estipulaciones del Título 42. El pretexto de que el motivo de esta crueldad haya sido en beneficio de la salud se desmiente ante el hecho de que innumerables miles de las personas expulsadas han sido obligados a vivir en campamentos de refugiados miserables, azotados por enfermedades y crimen, y apoyados principalmente por trabajadores sociales abrumados. 

En muchos sentidos, la política fronteriza de Biden ha sido peor, y al menos tan abiertamente beligerante, como la de Trump. En tan sólo nueve días en septiembre 2021, la administración de Biden condujo lo que el Noticiero CBC calificó de una “racha relámpago de deportaciones” y expulsó a unos 4.000 migrantes haitianos, entre ellos “cientos de familias con niños”. No permitieron a ninguno siquiera solicitar asilo. En 2021, la vicepresidenta Kamala Harris viajó a Guatemala, un país asolado y empobrecido por un siglo de dominación estadounidense, que incluye destrucción ambiental, y les dijo a las personas allá, que “no vengan” a Estados Unidos. Meses después de que Biden asumió el cargo, miles de niños aún se encontraron apiñados en “centros de procesamiento” hostiles.

La pura verdad sobre la gira gangsteril de Kamala Harris en Guatamala: NO VENGAN

 

Contienda furibunda al interior la clase dominante

Hace poco, el New York Times reportó que “debates furiosos”, punteados de renuncias de importantes funcionarios responsables de lidiar con el “problema migratorio”, han estallado al interior de la administración de Biden sobre si terminar, y cómo terminar, el uso del Título 42, lo que por ley tiene que renovarse cada 60 días. Se reporta que Biden está “bajo ataque desde todos lados” — dentro de su propio partido y administración, así como de parte de los fascistas.

Beto O’Rourke, un candidato demócrata postulado por gobernador de Texas, se quejó a un reportero que “No tiene sentido terminarlo (Título 42) hasta que exista un plan concreto y la capacidad a punto para lidiar con aquellos … que cruzan. Aún no oigo un plan de parte de la administración Biden para abordar la dinámica que tendremos en la frontera una vez que termine el Título 42”.

Mitch McConnell, un senador fascista dirigente, dijo en el pleno del senado que terminar el Título 42 “llevaría nuestra frontera desde su estado actual de caos a un nivel totalmente nuevo de colapso total, pero total”. Steven Miller, un rabioso odia-migrantes racista y ex alto asesor de Trump, dijo que levantar el uso del Título 42 “implicaría Armagedón en la frontera. Así es cómo se acaban las naciones”.

Los republi-fascistas no solamente han atacado a la terminación del Título 42, han criticado a Abbott, un fascista colega, por quedarse corto en sus asaltos contra los migrantes. Fascistas prominentes, como Ken Cuccinelli, un ex funcionario de la administración de Trump, han sostenido que las medidas de Abbott no constituyen un intento serio de cerrar la frontera, sino “tretas publicitarias” y “teatro político”. Afirman que debido a que “estos no son tiempos normales”, y “…la crisis fronteriza equivale a una ‘invasión’ bajo… la Constitución de Estados Unidos, … estados como Texas tienen la autoridad de asegurar la frontera en su totalidad con sus organismos estatales de orden público”. 

En una palabra, llaman a un enfrentamiento entre un Texas dirigido por fascistas y un gobierno federal dirigido por demócratas sobre la forma en que Estados Unidos ejerce el control sobre su frontera sur, y quiénes lo ejercen, un enfrentamiento que podría resultar en una crisis constitucional. 

Hace falta urgentemente — una revolución

Todo esto —la enorme angustia de millones de personas que están intentando llegar a Estados Unidos, la represión brutal en su contra y los desacuerdos agudos entre los gobernantes— posiblemente hará erupción pronto. Como Bob Avakian enfatiza en su reciente entrevista:

Los imperialistas no tienen respuestas a esta situación, aparte de otros horrores: detenciones brutales, campos de detención de miseria y crueldad indescriptibles, separaciones de familias, control fronterizo que engendra redes de tráfico de migrantes que se transforman en tráfico para trabajos forzados y explotación sexual.

Los imperialistas no tienen respuestas, pero la revolución sí. 

La Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, de la autoría de Bob Avakian, detalla vivamente la manera en que los métodos y metas de un nuevo poder estatal revolucionario, fundado a partir de relaciones de producción radicalmente transformadas, pueden trabajar en torno a la transformación de toda la sociedad, y en hacer avanzar la lucha revolucionaria contra el dominio del imperialismo capitalista, y todas las fuerzas opresivas, por todo el mundo. Como una piedra angular de eso,

La Nueva República Socialista en América del Norte tiene la orientación de darle la bienvenida a los inmigrantes de todo el mundo quienes tengan un deseo sincero de contribuir a las metas y objetivos de esta República, según lo establecido en la presente Constitución y en las leyes y políticas que se establezcan y se promulguen en conformidad con la presente Constitución. [Artículo II, Sección 3,H]

En este momento poco común cuando la revolución se vuelva posible…

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