El parasitismo y la recomposición social y de clases en Estados Unidos de los años 1970 al día de hoy: Introducción-resumen

En Breakthroughs (Abriendo Brechas), El avance histórico hecho por Marx, y el nuevo avance histórico del nuevo comunismo, Bob Avakian escribe que en un capitalismo cada vez más globalizado:

se basa en un muy alto grado, para la producción y para mantener la tasa de ganancia, en una vasta red de maquiladoras, en particular en el tercer mundo de América Latina, África, el Medio Oriente y Asia, mientras que la actividad capitalista en los “países de base” capitalista-imperialistas se ubica cada vez más en la esfera de las finanzas y la especulación financiera, y la tecnología de punta de “alta gama” (y no la producción de los materiales físicos básicos para dicha tecnología), así como el sector servicios y la esfera comercial (con el creciente papel de la comercialización en línea). Como señalara Lenin, esto les pone “el sello del parasitismo” a la totalidad de las sociedades como Estados Unidos.

Respeto a ese “sello de parasitismo”, Bob Avakian pone dos cuestiones entrelazadas para investigar y con las cuales bregar: ¿Existe una conexión definitiva y operativa entre la globalización intensificada y la intensificación de la explotación por parte del imperialismo, en particular el imperialismo estadounidense, en el tercer mundo (o el “Sur global”, como se le llama a menudo), y la composición social y de clase cambiante de Estados Unidos como expresión definitoria del parasitismo imperialista? La respuesta es sí.

Este trabajo de investigación ya está posteado en inglés y próximamente se posteará en español. A continuación, destaco algunos de los hallazgos y conclusiones centrales.

En los últimos 45 años se ha producido una profunda transformación de la estructura ocupacional y de la distribución de ingresos en Estados Unidos. Esto está ligado a importantes virajes y cambios demográficos, como una proporción creciente de mujeres, y proporcionalmente más inmigrantes del tercer mundo, en la fuerza laboral. La sociedad estadounidense es muy distinta a lo que era en 1970. Cómo las personas figuran en la economía, los prospectos de trabajo, los niveles de vida, los productos que consumen, la movilidad social en declive, los patrones de desigualdad — pues todo eso y otros factores son parte del panorama.

Han estado en juego distintos factores, pero han sido decisivas la penetración imperialista más profunda en el tercer mundo y la integración más completa de las economías oprimidas en la economía capitalista mundial.

El parasitismo es un concepto importante con el que V.I. Lenin, el gran teórico comunista y líder de la Revolución Rusa de 1917, trabajó extensamente en sus análisis del imperialismo, el sistema que domina el mundo. El parasitismo se refiere a las formas en que los países imperialistas se benefician de la superexplotación de la mano de obra —de las horrorosas condiciones de empleo con una remuneración mínima o inferior a la subsistencia— en los países pobres de Asia, América Latina y África. La subyugación de los países oprimidos por el imperialismo no solo distorsiona las economías y sociedades del “Sur global”, sino que también ejerce “efectos retroactivos” en toda la estructura social de los países imperialistas. Con las ganancias, o “el botín”, del imperio los imperialistas tienen posibilidades de mantener una cierta estabilidad social relativa en el corazón del imperio en tiempos normales. El parasitismo produce una concentración más grande de riqueza entre las capas burguesas-financieras cada vez más divorciadas de la organización de la producción.

Bob Avakian ha ampliado y aplicado aún más este concepto del “parasitismo” para desarrollar una comprensión más profunda, más científica, no solo de las características económicas definitorias de la economía imperialista mundial actual, sino también de los fenómenos ideológicos y culturales: como la “selfie” [autofoto] y el individualismo desenfrenado tipo “Denme mi propia marca” en Estados Unidos, y el chovinismo agresivo que ve a Estados Unidos como la fuente de riqueza y del “bien” en el mundo. La gente necesita entender las raíces materiales de los cambios que se han producido en la sociedad estadounidense. Estos cambios tienen implicaciones para la revolución — para sus fuerzas más sólidas y para sus fuerzas más amplias, y para el potencial de hacer la revolución y los obstáculos en el camino. Y para entender la sociedad altamente parásita que la revolución socialista-comunista debe transformar.

En este contexto, es de lectura esencial la Declaración de Año Nuevo de Bob Avakian Un año nuevo, La necesidad urgente de un mundo radicalmente nuevo — Para la emancipación de toda la humanidad para entender las dinámicas que han llevado a la nefanda situación que la humanidad enfrenta ahora y además por qué la revolución, guiada por el nuevo comunismo que Avakian ha desarrollado, es la única alternativa real a este sistema del capitalismo-imperialismo y todos sus horrores.

La globalización, la desindustrialización y la reducción de la plantilla de las últimas décadas no han llevado a una “gran nivelación” en Estados Unidos. Más bien, han contribuido a una sociedad cada vez más fracturada, polarizada y “enclavada”, no solo en términos de razas sino también en términos de diferentes grupos sociales. Estados Unidos es una sociedad caracterizada por privaciones extremas entre los de abajo... avances en ingresos y empleo para las capas técnico-profesionales “acreditadas”... la transferencia del valor producido por la mano de obra superexplotada en los países oprimidos a los países imperialistas... y la redistribución extrema, grotesca hacia arriba y la concentración de la riqueza en una fracción más pequeña de la sociedad.

Aquí van los hallazgos más específicos del estudio:

* Para la década de 2010, el 80 por ciento del comercio mundial fluía por medio de las cadenas de suministro mundial dominadas y controladas por corporaciones transnacionales occidentales. Estas cadenas de suministro conectan diferentes unidades de producción en todo el mundo en la fabricación y transporte de mercancías. Combinan la coordinación de alta tecnología del siglo 21 con las condiciones de maquiladoras del siglo 19. Las trabajadoras constituyen una parte importante de la fuerza laboral en la cadena de suministro, como en las fábricas de prendas de vestir de Sri Lanka. Piénselo. Apple, el emblema icónico del llamado “ingenio estadounidense”, no existiría sin las cadenas globales de mercancías que requieren y prosperan sobre la base de líneas de ensamblaje brutalmente “eficientes” en China, donde el suicidio era una forma de protesta laboral a principios de la década de 2010. Piénselo, Apple no sería la primera empresa estadounidense de 2 millones de millones de dólares sin los 40.000 niños que cavan túneles y acarrean rocas en las minas de cobalto de la República Democrática del Congo.

* De 1970 a 2012, la participación de las naciones en vías de desarrollo en las exportaciones mundiales de productos manufacturados, como refacciones para automóviles y aviones, prendas de vestir y aparatos electrónicos, aumentó de un 20% a un 60%. Muchas de estas exportaciones pasan a formar parte de la producción nacional de los países imperialistas.

* En 1950, el 34 por ciento de los trabajadores industriales del mundo vivían en “regiones menos desarrolladas”; en 1980 esa participación se elevó al 54 por ciento; y en 2010 se disparó al 79 por ciento. Este cambio de la fuerza de trabajo industrial ha aumentado la rentabilidad del capital imperialista y ha ejercido una presión a la baja sobre los salarios en todo el mundo.

* En Estados Unidos durante los últimos 40 años, el empleo en la industria manufacturera (tradicionalmente mejor pagado y más estable) disminuyó como porcentaje del empleo total en Estados Unidos: del 28 por ciento en 1960 al 8 por ciento en 2017. La pérdida de millones de empleos en la industria manufacturera durante este período está muy relacionada con la externalización y la subcontratación globales, como en las fábricas fronterizas de México, y la inversión directa (empresas estadounidenses que abren fábricas de automóviles en China). Esta disminución en el empleo en la industria manufacturera, junto con el aumento de la producción con la participación de menos trabajadores, también es el resultado de la transformación tecnológica —como la robótica, la tecnología de la informática, las innovaciones en el transporte, etc.—, y las estrategias corporativas de reducción de plantillas y de modos “más eficientes” de organización del lugar de trabajo. En 2010, China reemplazó a Estados Unidos como el mayor fabricante del mundo (medido por producto).

* A menudo se requieren dos o incluso tres trabajos en el sector servicios para reemplazar los ingresos de un trabajo con pago digno en el sector manufacturero.

* Los efectos disruptivos y eliminadores de empleos de la “desindustrialización” han afectado especialmente duro a los trabajadores negros y latinos. Muchos trabajadores afroamericanos se han convertido en parte de una fuerza laboral “excedente” — desempleados o subempleados. Muchos de los que habían estado encarcelados están excluidos del mercado laboral o canalizados hacia trabajos irregulares con salarios de pobreza.

* Un cambio demográfico importante en la economía estadounidense en los últimos 50 años constituye el salto adicional en la participación de las mujeres en la fuerza laboral, incluido en las profesiones. A principios de 2020, las mujeres constituían la mayoría (un poco más del 50%) de los empleados en Estados Unidos. Este cambio ha sido impulsado por necesidad económica así como por lucha política-social. Ya no prevalece el hogar patriarcal “tradicional” (una familia de pareja casada con hijos y un solo sostén masculino de la familia). Sin embargo, los cambios de las normas de género están chocando con la brutal reafirmación del patriarcado, que incluye el acoso sexual generalizado y la desigualdad arraigada.

* El inmenso aumento de la importación de bienes de consumo de bajo costo basados en la superexplotación —el trabajo de alta productividad y baja paga (a menudo por debajo de la subsistencia— en los países oprimidos ha dejado que los precios caigan (el “precio de Wal-Mart”) y ha abaratado el costo de la fuerza de trabajo en Estados Unidos. Estas importaciones también han ayudado a mantener el poder adquisitivo de los consumidores en masa en los países imperialistas — incluso con el avance de la desindustrialización y la presión a la baja sobre los salarios y el empleo.

* La categoría de empleo más grande en Estados Unidos es el comercio minorista.

* La intensificación de la globalización ha ido de la mano de la intensificación de la financiarización de la economía estadounidense. A principios de la década de 1990, el sector de finanzas, seguros y bienes raíces superó al sector manufacturero como porcentaje de la economía estadounidense (PIB).

* El parasitismo imperialista —la superexplotación de las fuerzas laborales de los países oprimidos y el saqueo de las materias primas— y la feroz competencia imperialista por los mercados han contribuido a una creciente polarización ocupacional en Estados Unidos. La economía estadounidense requiere ingenieros, administradores de dinero y trabajadores de tecnología de la informática... pero también necesita cajer@s, enfermer@s hospitalari@s y trabajadores de logística y entrega mal pagados.

* A nivel mundial, una tendencia importante es la expansión del trabajo no estándar o lo que se denomina trabajo “informal” — el empleo no regulado, con salarios bajos e irregular (legal e ilegal). Esto es lo que rige en las crecientes ciudades miseria del tercer mundo, donde mucho más de mil millones de personas se esfuerzan desesperadamente por sobrevivir.

* En Estados Unidos, 1 de cada 10 trabajadores depende del “trabajo por encargo” (autónomo, por contrato, como Uber) como su principal fuente de ingresos.

* La intensificación de la globalización imperialista ha llevado a un aumento importante de la inmigración (tanto oficial como indocumentada) a Estados Unidos y otros países imperialistas desde los países oprimidos. Varios sectores clave de la economía estadounidense dependen de la mano de obra inmigrante para obtener rentabilidad —como la construcción, las empacadoras de carne y las granjas agrícolas— en que los trabajadores están sometidos a condiciones de empleo crueles, exacerbadas por la pandemia de la Covid-19 y el edicto del sistema de trabajar y posiblemente morir... o pasar hambre y quedar sin hogar.

* Una “fuga de cerebros” de los países oprimidos a los países imperialistas ha impactado severamente a los países empobrecidos — al mismo tiempo que ha sido una fuente de ventaja competitiva para el imperialismo estadounidense. El setenta y uno por ciento de los empleados de tecnología en el valle de Silicón a mediados de la década de 2010 nacieron en el extranjero. ¿Por qué el valle de Silicón resultó establecido en Estados Unidos? La respuesta es multidimensional, pero la “fuga de cerebros”, especialmente del sur de Asia, es un factor esencial.

* Un poco más de 1 de cada 4 médicos en Estados Unidos nació en el extranjero. En 2015, África, que tiene la “más grande carga de morbilidad” en el mundo, en promedio por día estaba perdiendo 1 médico diplomado en África a Estados Unidos. Tenga en cuenta que durante el apogeo del brote de ébola de 2014 en África occidental, hubo un promedio de 45 médicos por cada 100.000 personas en Nigeria — en comparación con 250 en Estados Unidos. Uno de cada 10 auxiliares de enfermería, psiquiatría y cuidados domiciliarios proviene tan solo del Caribe y América Central, mientras que en esos países no se satisfacen las necesidades básicas de salud.

* Una tendencia hacia una desigualdad de ingresos generalizada y cada vez más grande es una característica básica de la fuerza laboral estadounidense: la desigualdad de ingresos entre las personas con una educación universitaria y las personas con una educación no universitaria, entre las personas altamente calificadas y las personas menos calificadas, etc., y al interior de las profesiones. La movilidad social ascendente en Estados Unidos es casi en su totalidad para las personas con una educación universitaria, pero tienen una movilidad social descendiente casi todas las personas que no tienen una educación universitaria (todavía la mayoría de la fuerza laboral).

* La clase media tradicional de trabajo manual, se ha disminuido, pero la clase media no ha desaparecido; más bien, ha llegado a centrarse más en los servicios profesionales y empresariales mejor pagados.

* La fuerza laboral de la llamada “economía del conocimiento” (la tecnología profesional-financiera-universitaria/educativa-informática) está agrupada en determinadas zonas geográficas, especialmente ciudades. De modo que también existen grandes divergencias regionales en los ingresos. Esto está relacionado con el papel de ciudades como Nueva York y Los Ángeles como centros parásitos del mando financiero-administrativo del capital e imperio imperialista. Y con esto ha surgido una nueva subclase de “sirvientes urbanos” que atienden a los “trabajadores de la riqueza”.

Como se dijo al principio, Estados Unidos es una sociedad mucho más polarizada, fracturada y segmentada de lo que era en 1970. La globalización y la desindustrialización no han llevado a una “gran nivelación”.

Bob Avakian revela la realidad subyacente de este sistema capitalista-imperialista:

este sistema aplasta y apaga el espíritu humano, además de ir pulverizando la vida —o de plano ir robándose la vida— de miles de millones de personas en todas partes del mundo.

Piense en el enorme desperdicio —y en la destrucción franca— del potencial humano que resulta de todo esto. Todo esto es consecuencia del hecho de que el mundo, y las masas de la humanidad, están obligados a vivir bajo la dominación de este sistema del capitalismo-imperialismo.

Todo esto es la base sobre la cual una parte relativamente pequeña de las personas en Estados Unidos, y una parte muy pequeña de la humanidad en su conjunto, tienen las condiciones y la “libertad” para desarrollar y aplicar su iniciativa y creatividad — pero, bajo este sistema, el resultado es servir a reforzar las condiciones “desequilibradas”, altamente desiguales y profundamente opresivas en el mundo en su conjunto y para las masas de personas en el mundo.

Y todo esto es completamente innecesario.

(Bob Avakian, EL CAPITALISMO-IMPERIALISMO — LA SOFOCACIÓN DE SIETE MILES DE MILLONES DE PERSONAS — Y LA PROFUNDA NECESIDAD DE UN MUNDO CON NUEVOS CIMIENTOS)

 

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