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LA DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA (y cuestiones relacionadas): INVENTOS Y TERGIVERSACIONES DE LA REALIDAD Y LA HISTORIA — AL SERVICIO DE ATROCIDADES REALES Y REPETIDAS.

Segunda parte: Los derechos no son “dotados” por “dios”, y la razón por la que se establecen los gobiernos no es “para garantizar estos derechos”.

Lo siguiente es la segunda parte de una serie de artículos titulada “LA DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA (y cuestiones relacionadas): INVENTOS Y TERGIVERSACIONES DE LA REALIDAD Y LA HISTORIA — AL SERVICIO DE ATROCIDADES REALES Y REPETIDAS”. La primera parte es “Profunda desigualdad, brutal opresión — y burda tergiversación de los verdaderos cimientos y naturaleza de Estados Unidos”.

El título de este artículo es un eco —y una refutación— del siguiente famoso pasaje de la Declaración de Independencia [de Estados Unidos]:

Sostenemos como verdades evidentes que todos los hombres son creados iguales, que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, entre los cuales se encuentran la Vida, la Libertad y la búsqueda de la Felicidad. Que para garantizar estos derechos, se instituyen gobiernos entre los hombres, que derivan sus justos poderes del consentimiento de los gobernados.

Como demostraré en este artículo: Cada parte importante de esta declaración, y esta declaración en su conjunto, contiene inventos y tergiversaciones de la realidad y la historia, que se han utilizado al servicio de atrocidades reales y repetidas por parte de los que han “gobernado” Estados Unidos a lo largo de su historia.

En el nivel más evidente, está la contundente hipocresía de los firmantes de la Declaración de Independencia, muchos de los cuales eran dueños de esclavos — incluido Thomas Jefferson, autor de dicha Declaración. (El principal autor de la Constitución de los Estados Unidos, James Madison, también era dueño de esclavos, y lo mismo ocurre con cuatro de los primeros cinco presidentes de Estados Unidos: Washington, Jefferson, Madison y Monroe). Como ejemplos gráficos adicionales de la flagrante hipocresía de figuras prominentes de la Revolución Americana, además de Patrick Henry, quien proclamó “¡Dadme la libertad, o dadme la muerte!”, mientras él mismo era dueño de esclavos, también está el ejemplo de Richard Henry Lee, quien dirigió un desfile público en Virginia en denuncia a las “cadenas de la esclavitud” impuestas por los británicos por la Ley del Timbre, ¡mientras literalmente usaba a sus esclavos para sostener las pancartas de protesta!1

Los derechos no provienen de (no son “dotados por”) “dios”.

Al mismo tiempo, el problema con la Declaración de Independencia va más allá de su flagrante hipocresía — así que desmenucemos la famosa afirmación de esta Declaración que incluí al principio.

En primer lugar, está el hecho básico de que los derechos no son dotados por “dios”, simplemente porque no existe ningún dios. Pero si fuera cierto que existiera un dios (o dioses) —y que los derechos provinieran de algún “dios”—, surgiría la gran pregunta de cuál “dios” supuestamente “dota” de estos derechos a la gente: ¿el “dios” de la Biblia cristiana… o el “dios” (Alá) del islam… o algún otro “dios”? (En mi libro ¡Fuera con todos los dioses! — Desencadenando la mente y cambiando radicalmente el mundoanalizo en profundidad la terrible y sanguinaria opresión que defienden los autores de la Biblia, hablando en nombre del “dios” judeocristiano, y Mahoma, autor del Corán, hablando en nombre de Alá. Las barbaridades que se defienden en estas escrituras incluyen la esclavitud, la subyugación forzosa de las mujeres y otras atrocidades. Por lo tanto, esas “sagradas escrituras” y el “dios” del que hablan no pueden considerarse de ninguna manera una fuente de lo que cualquier persona decente consideraría derechos básicos2.

Pero dejemos eso de lado, porque existen otras maneras fundamentales en que lo que se expone en la Declaración de Independencia constituye una tergiversación básica de la historia y la realidad, que ha servido de justificación para atrocidades terribles. En este sentido, es críticamente importante comprender científicamente el surgimiento y el desarrollo de los seres humanos y la sociedad humana.

“Garantizar los derechos” no es la razón, ni la base, para el establecimiento de gobiernos

En la historia real de la humanidad, cuando los seres humanos surgieron como resultado de la evolución natural, existían en pequeños grupos que subsistían de la caza y la recolección de alimentos (y otras necesidades básicas). Tras miles de años, debido a cambios ambientales y de otra índole, surgieron sociedades humanas basadas en poblaciones sedentarias que practicaban la agricultura y actividades afines, lo que generó un excedente que superaba las necesidades inmediatas para cubrir los requisitos básicos para la vida. Junto con esto, surgieron divisiones y antagonismos de clase y sociales, que a menudo incluían la captura de personas para convertirlas en esclavos y someterlas a trabajos forzados, así como la opresiva división supremacista masculina entre hombres y mujeres. (En un artículo anterior, al hablar sobre por qué el poder estatal socialista revolucionario es crucial, y emancipador, explico lo siguiente: las divisiones sociales antagónicas se refieren a una situación en la que los intereses básicos de una parte de la sociedad requieren la supresión fundamental de los intereses básicos de otras partes de la sociedad. Esto ocurre en todos los sistemas basados en la explotación, incluido el capitalismo así como la esclavitud — y, de forma fundamentalmente distinta, también en la sociedad socialista, en la que se suprimen e impiden los intentos de una parte de la sociedad por explotar a otras, y se critica y lucha en contra de la mentalidad explotadora correspondiente)3

Junto con la explotación, las divisiones y antagonismos sociales opresivos —y como medio para reforzarlos—, surgieron no solo gobiernos, sino más específicamente los estados: el poder estatal, ejercido en la forma de la dictadura de la clase económicamente dominante en la sociedad, que controlaba y ejercía un monopolio del poder político, y más especialmente un monopolio de la violencia “legítima”, encarnada en las fuerzas armadas, la policía y otras instituciones que refuerzan este dominio de la clase económicamente dominante, con toda la violencia que se considere necesaria. (Como también explico en el artículo sobre por qué el poder estatal socialista revolucionario es crucial y emancipador: la posición económicamente dominante de una clase en particular, en una sociedad marcada por divisiones de clase, se basa en la propiedad y el control de esa clase sobre los grandes medios de producción —entre ellos la tierra, las materias primas y otros recursos, la tecnología, las estructuras físicas que se incorporan en la producción, etc.— y en su explotación de las masas de personas que no poseen estos medios de producción).

Esta ha sido la historia de la humanidad durante miles de años, mediante diferentes formas de sociedad explotadora y opresiva, entre ellas la esclavitud, las monarquías feudales (en que grandes señores terratenientes explotaban a siervos empobrecidos que trabajaban la tierra) y el capitalismo, en que la clase capitalista económicamente dominante ejerce la dictadura.

En estos sistemas basados en la explotación y la opresión, si las masas tienen “derechos”, estos son dependientes de los intereses básicos y los dictados de la clase dominante, y están condicionados y se restringen de acuerdo con dichos intereses y dictados.

Volviendo a la situación que dio origen a la Revolución Americana (hace 250 años), en términos básicos y esenciales, esta implicó el conflicto cada vez más antagónico entre dos fuerzas explotadoras y opresoras diferentes: por un lado, el imperio británico, encabezado por un rey, y por otro, en lo que llegó a ser Estados Unidos, los propietarios de esclavos, junto con comerciantes y otros elementos de la incipiente clase capitalista. Como indico claramente en mi reciente obra LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO:

En los principios de Estados Unidos, al inicio de la guerra de independencia (que a ellos les gusta llamar una guerra revolucionaria), se declaró que “todos los hombres son creados iguales”. No obstante, toda la historia de Estados Unidos desde aquellos años en adelante ha demostrado claramente que no es cierto que en este país existe igualdad para todos. Pues, en los años en que redactaron la Declaración de Independencia y luego la Constitución, había enormes cantidades de esclavos. A los pueblos indígenas se les habían robado sus tierras y los sometieron a atrocidades genocidas. Básicamente, las mujeres no tenían derechos, y ciertamente no tenían los mismos derechos que los hombres. … las personas sin propiedad … no contaban con los mismos derechos que los hombres ricos. 

Un resumen básico de esta situación (de nuevo de LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO) dice: “En unas palabras, existía un sistema de explotación que cobró mayor impulso al zafarse del colonialismo británico”.

Al mismo tiempo, enfatizo que

La cuestión no es … ser nihilistas — de nada más negar irreflexivamente todo lo relacionado con la Revolución Americana y los documentos fundacionales de Estados Unidos. Como he señalado antes, hay ciertos aspectos de la Constitución de los Estados Unidos, en particular la Declaración de Derechos (las primeras diez enmiendas a la Constitución), de los que se puede aprender — y he incorporado algunos de estos aspectos en un marco fundamentalmente diferente en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte. La cuestión es que, a pesar de algunos elementos positivos en la época de la fundación de Estados Unidos, ya entonces era un sistema de explotación despiadada y opresión literalmente asesina; y todo esto contenía las semillas y los elementos de hacia dónde ha ido — a un lugar terrible, con el sistema del capitalismo-imperialismo hoy4

La cuestión es que los “derechos individuales” que supuestamente estaban “garantizados” en la Constitución de los “Estados Unidos” fueron, desde el principio y durante algún tiempo, explícitamente restringidos a ciertos sectores de la sociedad, mientras que otros fueron excluidos de esos derechos, en diversos grados y con distintos grados de fuerza y brutalidad. Y, como también escribo en LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO, basándome en una afirmación de Karl Marx sobre el carácter, y los límites, de la libertad de los individuos bajo el capitalismo:

Se suele celebrar que el capitalismo otorga un margen cualitativamente mayor al individuo que los sistemas como el feudalismo (por no hablar de la esclavitud pura y simple), en que las posiciones y las restricciones sobre los individuos son mucho más fijas y rígidas. Marx señala que, si bien esta es una diferencia real con el feudalismo, no obstante es cierto que, dentro de las relaciones de intercambio del capitalismo (fundamentalmente arraigadas en sus relaciones económicas y de producción), la “independencia” de los individuos no es tan real, ni tan expansiva, como parece, y en última instancia es esencialmente ilusoria: las personas siguen confinadas y condicionadas por las relaciones fundamentales del sistema5.

 

Esta comprensión básica se aplica también a lo que a menudo se proclama como el derecho más básico en una democracia capitalista (burguesa): el derecho al voto. Como he analizado aquí (y extensamente en otras obras), lo que esencialmente existe en la democracia capitalista es el dominio —la dictadura— de la clase capitalista (la burguesía). Votar en este sistema no niega, ni elimina — sino que, de hecho, se incorpora a la dictadura de la clase capitalista dominante y, en realidad, le sirve. Lo siguiente, de La Constitución de los Estados Unidos: Una visión de libertad según los explotadoreslo deja claro:

[E]n cuanto al voto, como señalé en Democracia: ¿Es lo mejor que podemos lograr?:

Al nivel más obvio, ser un candidato serio para cualquier puesto público de importancia en Estados Unidos requiere millones de dólares, o sea, una fortuna personal o, más a menudo, el apoyo de millonarios. Fuera de eso, darse a conocer y conseguir que lo traten en serio a uno depende de que los medios de difusión masiva lo pinten de una manera favorable (por lo menos en el sentido de que lo presenten en el marco de la política responsable, o sea, aceptable).... Para cuando “el pueblo expresa su voluntad con el voto”, tanto los candidatos que tiene para escoger como los “temas” de debate que merecen “seria consideración” ya han sido elegidos por alguien más: la clase dominante.... [énfasis agregado]

Y eso no es todo:

Pero si bien el proceso electoral de la sociedad burguesa no representa el ejercicio de la soberanía del pueblo, en general sí juega un importante papel para mantener la soberanía —la dictadura— de la burguesía y la continuidad de la sociedad capitalista. Este proceso electoral en sí tiende a disimular las relaciones de clase básicas —y antagonismos de clase— de la sociedad, y le da una expresión formal e institucionalizada a la participación política de individuos separados en la perpetuación del status quo…. [L]a mismísima aceptación del proceso electoral como el acto político más esencial refuerza también la aceptación del orden establecido y se contrapone a romper radicalmente con ese orden y, mucho más, a derrocarlo. [énfasis agregado] 

Al mismo tiempo, las acciones para privar a la gente del derecho al voto —como lo está haciendo el régimen fascista en Estados Unidos con respecto al pueblo negro— representa el intento de ejercer una dictadura indisimulada y abierta sobre las personas a las que se priva de este derecho. Estados Unidos es un país con una larga historia de negarle de manera cruel y violenta del derecho al voto al pueblo negro — y el régimen fascista en el poder está decidido a sabotear una vez más este derecho, junto con otros derechos que el pueblo negro ha conquistado mediante una lucha tenaz. (Este robo básico del derecho al voto para el pueblo negro hoy en día ha sido perpetrado por la Corte Suprema dominada por los fascistas, eviscerando la Ley de Derecho de Voto de 1965, lo que ha dado como resultado que los votos de las personas negras, particularmente en los estados del Sur de Estados Unidos, se hayan vuelto ineficaces debido a la eliminación de distritos electorales que abarcaban una concentración de personas negras y su fusión con distritos donde las personas negras serán superadas en número por personas blancas “conservadoras”. Esto tiene consecuencias terribles, especialmente en el “Sur de Estados Unidos”, con su particular historia de esclavitud y luego brutal segregación y terror del Ku Klux Klan.

Un artículo reciente, en revcom.us —La carrera fascista para amañar las elecciones de 2026: Aniquilar el voto de los negros y aterrorizar a los trabajadores electorales — Qué hacer… y qué no hacer— habla de la importancia de la evisceración de la Ley de Derecho de Voto por parte de la Corte Suprema, al igual que lo hace la Primera parte de esta serie sobre la Declaración de Independencia, “Profunda desigualdad, brutal opresión — y burda tergiversación de los verdaderos cimientos y naturaleza de Estados Unidos”, que incluye (al final de las notas) la siguiente importante conclusión: “las acciones de las legislaturas dominadas por los republicanos en todo el Sur de Estados Unidos para manipular los distritos electorales (específicamente la eliminación de los distritos con concentraciones de personas negras) son, en cierto modo, otra aplicación de la ‘estrategia del Sur’ de los republicanos para reforzar y beneficiarse de la supremacía blanca”. La “estrategia del Sur” de los republicanos, que han aplicado desde la década de 1960, es una apelación directa a la supremacía blanca — al racismo de las personas blancas, particularmente (aunque no únicamente) en los estados del Sur, que están enfurecidas porque las personas negras no se “mantienen en su lugar”.

Como ya he enfatizado anteriormente, lo que se requiere en este tipo de situaciones es, al mismo tiempo, comprender lo terrible que supone arrebatar el derecho al voto y, por consiguiente, la necesidad de defender enérgicamente este derecho, a la vez que se comprende el papel real de las elecciones bajo este sistema, y la importancia de no reforzar el dominio de este sistema dejándose atrapar en su proceso electoral, y actuando de acuerdo con la “lógica” y las dinámicas de dicho proceso.

El problema — y la solución: un enfoque científico

En todo esto, lo que es crucialmente importante es ser consecuentemente científico: aplicar el método y enfoque científico del materialismo dialéctico e histórico, que, en su aplicación a la sociedad humana y su desarrollo histórico, implica el análisis de las contradicciones básicas —las relaciones, dinámicas y “leyes de movimiento”— de las diferentes sociedades a medida que han surgido, se han desarrollado y, a su vez, han dado lugar a otras formas de sociedad humana, a menudo como resultado de revoluciones que derrocaron el antiguo sistema y establecieron un sistema nuevo en su lugar6.

Lo que es especialmente importante que comprender, de manera científica, es lo siguiente: con todos los cambios muy reales que se han dado mediante revoluciones en períodos anteriores de la historia (como las revoluciones americana y francesa de fines del siglo 18), lo que esencialmente implicaba era el derrocamiento de un sistema de explotación y opresión (como un sistema feudal-monárquico) y el establecimiento de un nuevo sistema de explotación y opresión — incluido el capitalismo, que mediante la Revolución Americana, a partir de 1776, ascendió a la posición dominante junto con el sistema de esclavitud centrado particularmente en los estados del Sur. Lo que es radicalmente diferente ahora es que la revolución que se ha vuelto posible, y urgentemente necesaria, es una revolución —la revolución comunista— cuyo objetivo fundamental es eliminar toda explotación y opresión, en todas partes.

Mediante el método del materialismo dialéctico e histórico, es posible comprender científicamente por qué y cómo los “derechos” que han existido —y los que no— como resultado de la Revolución Americana corresponden a la naturaleza fundamental del sistema que surgió por medio del triunfo de esa revolución.

Al aplicar el materialismo dialéctico e histórico, también es posible comprender científicamente por qué se han operado cambios significativos en Estados Unidos durante los 250 años transcurridos desde la proclamación de la Declaración de Independencia. Obviamente, un cambio profundo se operó mediante la abolición de la esclavitud como resultado de la Guerra Civil en la década de 1860. Pero, ¿cuál es la razón fundamental por la que se dio esta Guerra Civil, y por qué finalmente condujo a la abolición de la esclavitud? No se trata simplemente de que Abraham Lincoln decidiera librar la Guerra Civil, en nombre de la Unión, y luego simplemente decidiera “liberar a los esclavos”. En términos básicos, la Guerra Civil surgió debido a que, a lo largo de casi 100 años desde la fundación de los “Estados Unidos” de América, los cambios dentro del país (y en el mundo en general) llevaron a que los dos sistemas económicos (modos de producción) que habían existido en Estados Unidos desde sus inicios, principalmente pasaran de reforzarse y beneficiarse mutuamente a volverse fundamentalmente antagónicos (los intereses básicos de uno requerían la derrota del otro). En este caso particular, los intereses fundamentales de los estados del Sur, cuyas economías se basaban en la esclavitud, requerían que se separaran de los estados del Norte, formaran un país independiente y se relacionaran con el resto del mundo sobre esa base; mientras que los intereses fundamentales de los estados del Norte, cuya economía se basaba en un capitalismo en desarrollo, requerían la restricción de la expansión de la esclavitud y el mantenimiento del país en su conjunto, incluidos los estados del Sur, bajo un solo gobierno — y, en el transcurso de la Guerra Civil, resultó claro que los intereses básicos de los estados del Norte requerían la abolición de la esclavitud.

Por un lado, la derrota de la Confederación esclavista sí resultó en la preservación del país en su conjunto, con la abolición de la esclavitud. Pero, al mismo tiempo, tras un breve período de Reconstrucción (que se inició a mediados de la década de 1860, con el fin de la Guerra Civil), que proporcionó ciertos derechos básicos al pueblo negro, esto se revirtió tan sólo una década después, y el pueblo negro fue sometido una vez más a la cruel explotación de los terratenientes blancos de las plantaciones (muchos de ellos antiguos esclavistas) y al terror del Ku Klux Klan y la estructura de poder en el Sur en particular, con la colaboración de la clase capitalista dominante en su conjunto.

¿Por qué ocurrió esto? Como analizo en Breakthroughs (Abriendo Brechas), esta era la única manera en que la clase capitalista centrada en el Norte podía mantener a los Estados Unidos como un solo país unificado:

[T]uvieron que articular al país de nuevo como un país entero, y la única manera en que podían hacerlo, dadas las relaciones de producción y las relaciones sociales prevalecientes, era de amarrar todo tipo de “acuerdos de principios”, otra vez, con la aristocracia del Sur, los grandes terratenientes, que eran, en una medida muy grande, los antiguos dueños de los esclavos. Así que por eso dieron marcha atrás con la Reconstrucción, poco tiempo después de la Guerra Civil, y volvieron a traicionar a las masas del pueblo negro7

Desde ese entonces, se han operado cambios significativos en la situación de los oprimidos en Estados Unidos —se han hecho concesiones importantes en la lucha contra la opresión del pueblo negro, las mujeres, las personas LGBT y otras—, aunque esta opresión continúa en general, ya que todo esto ha permanecido dentro de los límites de este sistema capitalista, que ahora se ha convertido en un sistema internacional de explotación, el capitalismo-imperialismo, del que toda esta opresión es una parte integral.

Como he analizado en otras obras, estas concesiones —esta ampliación de ciertos derechos, particularmente en las décadas posteriores al fin de la Segunda Guerra Mundial (en 1945)—, si bien resultaron de la lucha heroica y el sacrificio de masas de personas, también se han basado en las necesidades de la clase dominante de Estados Unidos, en cuanto al funcionamiento de la economía y la estabilidad del dominio del sistema capitalista-imperialista, en el contexto de la competencia y la rivalidad internacionales. Y ahora, un sector de esa clase dominante —un sector fascista— ha surgido y ascendido al poder, decidido a que es necesario revertir gran parte de estos logros, y pisotear los derechos básicos y los principios legales, dentro de Estados Unidos y a nivel internacional, a fin de mantener este sistema dentro de Estados Unidos y su posición dominante en el mundo, frente a serios desafíos, especialmente de China. (Poco después de la muerte de Mao en 1976, el socialismo en China fue derrocado y el capitalismo restaurado, y en las décadas posteriores China se ha desarrollado como un país capitalista-imperialista cada vez más poderoso)8.

De todo esto debería quedar claro: con respecto a los derechos que los distintos sectores de la sociedad tenían, o no tenían, dentro de los diferentes sistemas, y dentro de distintos períodos históricos — nada de esto fue “dotado por” algún “dios” — ni los gobiernos, y más específicamente los estados (dictaduras), se establecieron para garantizar estos derechos — ni los gobiernos derivaron sus poderes del consentimiento de los gobernados. Más bien, los gobiernos —y en particular los estados (dictaduras)— han surgido, y han ejercido su dominio en la sociedad, fundamentalmente en correspondencia con el modo de producción particular que ha surgido como cimiento básico de la sociedad; y tanto los derechos como la negación de derechos para las personas bajo tales gobiernos, están, por necesidad en consonancia con los intereses de la clase dominante (según lo determinen sus representantes políticos).

Todo esto, una vez más, se establece en lo fundamental en el modo de vida económico básico (el modo de producción), las relaciones de producción de ese modo de producción (por ejemplo, las relaciones de producción esclavistas o capitalistas) y las relaciones sociales que, por necesidad, corresponden a esas relaciones de producción9.

En este sentido, se puede apreciar cómo la Declaración de Independencia —y las tergiversaciones que contiene— se han utilizado para “justificar” toda suerte de despiadada opresión y atrocidades: legitimar al gobierno (y en particular al estado) que gobierna y oprime a masas de personas, sobre la base de que este gobierno es supuestamente una expresión de la voluntad de algún “dios” — o que, en cualquier caso, este gobierno se ha fundado y mantiene su legitimidad, con todos sus terribles crímenes contra la humanidad, sobre la base de que supuestamente existe gracias al consentimiento de aquellos a quienes explota y oprime (“los gobernados”).

(La serie Crimen Yanqui, que está disponible en revcom.us, narra y analiza en profundidad los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad cometidos continuamente por Estados Unidos a lo largo de su historia y en todo el mundo, así como en su propio territorio).

Significativamente, lo siguiente de la Declaración de Independencia (que viene inmediatamente después de lo que cité al comienzo de este artículo) es algo que el régimen fascista gobernante (y, de hecho, los representantes más “convencionales” de la clase dominante) no querrán ver aplicado al gobierno de su sistema de capitalismo-imperialismo:

Que cuando cualquier forma de gobierno se vuelve destructiva de estos fines [de brindar derechos básicos, y derivar sus poderes del consentimiento de los gobernados], es derecho del pueblo alterarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno, fundamentándolo en tales principios y organizando sus poderes de tal forma que les parezca más probable que garantice su seguridad y felicidad. 

Dejando de lado el lenguaje un tanto arcaico (obsoleto) y la terminología no científica de este pasaje —que reflejan las limitaciones de la época y la perspectiva de los firmantes de la Declaración de Independencia—, lo cierto es que no solo la forma de gobierno capitalista (una dictadura en toda regla) que rige en Estados Unidos, sino también el modo de producción subyacente y explotador y las relaciones sociales opresivas que esta dictadura refuerza, se han vuelto destructivos para los intereses básicos —y de hecho representan una creciente amenaza para la existencia misma— no solo de las personas en Estados Unidos, sino de la humanidad en su conjunto. Y lo que se plantea ahora con agudeza es la necesidad urgente, así como la posibilidad real, de una revolución mucho más radical, profunda y fundamentalmente emancipadora: la revolución comunista10.

Mediante esta revolución, con la realización del objetivo final del comunismo, a nivel mundial, se hará posible un concepto totalmente nuevo y dimensiones completamente nuevas de libertad, mucho más allá de los estrechos horizontes del capitalismo (y de los demás sistemas de explotación).

 

En la siguiente parte (3), examinaré y refutaré con mayor detalle las justificaciones de los sistemas obsoletos y sus atrocidades reales y repetidas.

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NOTAS:

1. Mi artículo “La empresa estadounidense — Propiedad y esclavitud, nociones peculiares de ‘libertad’ y profundas contradicciones” (que está disponible en las Obras escogidas de BA en revcom.us) incluye lo siguiente:

En el libro A Slaveholders’ Union: Slavery, Politics, and the Constitution in the Early American Republic, George William Van Cleve capta, con una ironía aguda y mordaz, una contradicción que efectivamente toca la propia esencia de este país y sus poses como paladín y modelo de la libertad. He aquí lo que escribe Van Cleve acerca de los propios cimientos y los “padres fundadores” de los Estados Unidos de América:

Considérese, por ejemplo, el comportamiento de Richard Henry Lee, el líder de Virginia que propuso la resolución congresional formal para declarar la independencia de los Estados Unidos en junio de 1776. No existe ninguna evidencia de que los virginianos consideraban que fuera absurdo que Lee llevara a cabo un desfile público en Virginia contra las “cadenas de la esclavitud” de la Ley del Timbre (Stamp Act) a la vez que en el sentido literal mandaba hacer que sus esclavos cargaran sus mantas de protesta… los líderes tales como Lee y Patrick Henry, al igual que los líderes de la Revolución [Americana] en las otras grandes colonias esclavistas, consideraban que la capacidad sin trabas de su estado de controlar la esclavitud fuera un elemento central de lo que era la Revolución. [volver]

2. En la Primera parte de ¡Fuera con todos los dioses!, la sección “La interpretación textual de la Biblia es un horror” ofrece un análisis más detallado de los crímenes verdaderamente monstruosos que “la Biblia … no solo defiende, sino que propugna, exige y celebra”. Y en la Segunda parte, la sección “El islam no es mejor (ni peor) que el cristianismo” analiza cómo el Corán promueve el mismo tipo de opresión y atrocidades que se encuentran en la Biblia cristiana. [volver]

3. El artículo RESPONDIENDO A IDEAS IGNORANTES Y ESTÚPIDAS, Segunda parte: “Únicamente con el poder estatal socialista revolucionario es posible de hecho que exista una sociedad verdaderamente emancipadora”está disponible en revcom.us. La Primera parte: “La verdad objetiva existe — y es posible conocer lo que es cierto”, también está disponible en revcom.us. [volver]

4. LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO: ¿Una marcha forzada hacia el abismo, o forjar una salida a la locura? está disponible en revcom.us. [volver]

5. A continuación se presenta el fragmento más extenso de LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO que habla sobre el carácter y las limitaciones de la libertad de los individuos bajo el capitalismo, parte del cual se cita anteriormente, en el cuerpo principal de este artículo:

Aquí va una declaración muy importante de Marx, de los Grundrisse —una de sus principales obras— tal como se cita en Cavilaciones y forcejeos:

 ...en las relaciones monetarias, en un sistema de intercambio desarrollado (apariencia seductora para los demócratas), los lazos de dependencia personal están destruidos, fragmentados, igual que las diferencias de sangre, educación, etc. (aunque estos lazos no dejen de presentarse como relaciones personales); y los individuos parecen independientes (independencia puramente ilusoria que más exactamente debería denominarse indiferencia); parecen libres de enfrentarse y de intercambiar en el seno de esta libertad....

Esta es otra manera de desarrollar lo que señalaba Lenin al enfatizar que el capitalismo obliga a las personas a hacer cálculos con la tacañería de un tacaño. En esta afirmación de Marx tiene una importancia particular el análisis de que esta “independencia” de las personas bajo el capitalismo es en realidad “ilusoria”, que “exactamente debería denominarse indiferencia”. Se suele celebrar que el capitalismo otorga un margen cualitativamente mayor al individuo que los sistemas como el feudalismo (por no hablar de la esclavitud pura y simple), en que las posiciones y las restricciones sobre los individuos son mucho más fijas y rígidas. Marx señala que, si bien esta es una diferencia real con el feudalismo, no obstante es cierto que, dentro de las relaciones de intercambio del capitalismo (fundamentalmente arraigadas en sus relaciones económicas y de producción), la “independencia” de los individuos no es tan real, ni tan expansiva, como parece, y en última instancia es esencialmente ilusoria: las personas siguen confinadas y condicionadas por las relaciones fundamentales del sistema. [volver]

6. En LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO, se ofrece la siguiente explicación básica del materialismo dialéctico e histórico:

En términos básicos, el materialismo es el reconocimiento de que toda la realidad se compone de materia, y nada más — no existen fuerzas ni seres sobrenaturales, nada que no tenga una existencia material real (como una expresión importante de esto, el pensamiento humano es en sí mismo el resultado de procesos materiales reales dentro de los seres humanos, especialmente sus sistemas nerviosos y en particular sus cerebros, en interacción con el mundo material más amplio). La dialéctica se refiere al hecho de que la realidad material (incluida la sociedad humana) no es estática, sino que está llena de contradicciones, cambia constantemente y, en ciertas circunstancias, puede experimentar un cambio cualitativo importante (de una forma de materia a una forma cualitativamente diferente — como la experiencia cotidiana donde el agua que se hierve se convierte en vapor; o cuando surge una nueva especie en el proceso de evolución natural; o cuando una revolución en la sociedad humana da origen a un sistema cualitativamente nuevo — por ejemplo, cuando el socialismo resulta del derrocamiento del capitalismo). El materialismo histórico es la aplicación del materialismo dialéctico al desarrollo de la sociedad humana (así como a la naturaleza en general). [volver]

7. Breakthroughs (Abriendo Brechas): El avance histórico hecho por Marx, y el nuevo avance histórico del nuevo comunismo, Un resumen básicotambién está disponible en revcom.us. [volver]

8. Un análisis más profundo sobre las razones de estos cambios, con respecto a los derechos de diferentes personas que han sido oprimidas históricamente en Estados Unidos, se encuentra en LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO, así como en Breakthroughs (Abriendo Brechas) y el libro EL NUEVO COMUNISMO, La ciencia, la estrategia, la dirección para una revolución real, y una sociedad radicalmente nueva en el camino a la verdadera emancipación. [volver]

9. En LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIOBreakthroughs (Abriendo Brechas) y otras obras que están disponibles en revcom.us, se analiza en profundidad por qué y cómo las relaciones sociales y la cultura dominantes, así como el sistema político, en cualquier sociedad, deben corresponder en términos fundamentales y últimos al modo de producción. [volver]

10. En la Segunda parte de RESPONDIENDO A IDEAS IGNORANTES Y ESTÚPIDAS, examino en profundidad por qué el establecimiento y el mantenimiento del poder estatal socialista (la dictadura del proletariado, la clase explotada bajo el capitalismo, cuya emancipación de la explotación requiere la abolición de toda explotación y opresión en todas partes) es necesario para la realización final del comunismo, a nivel mundial. Como analizo en ese artículo:

Únicamente con el poder estatal socialista revolucionario es posible de hecho que exista, se mantenga y avance una sociedad verdaderamente emancipadora hacia el objetivo fundamental de abolir y arrancar de raíz la explotación y la opresión en todas partes, mediante la realización del comunismo en todo el mundo. [volver]