El acuerdo de “cese el fuego” de dos semanas entre Estados Unidos e Irán ha pospuesto, por ahora, lo que habría sido un crimen de guerra desquiciado de horrores sin precedentes por parte del régimen fascista de Trump, tal como este amenazó: “toda una civilización morirá esta noche, para no volver jamás...”. Su amenaza enfermiza se suma a crímenes de guerra flagrantes ya cometidos, con el bombardeo de 20 universidades, 600 escuelas, instalaciones médicas e infraestructuras cruciales en una guerra cuyo inicio fue, en sí, un crimen de guerra.
EL RÉGIMEN DE TRUMP ES UN RÉGIMEN FASCISTA DE PIES A CABEZA. Han hecho trizas el estado de derecho, tanto a nivel nacional como internacional. Desde agentes enmascarados tipo gestapo que detienen a masas de personas en redadas — trasladando a decenas de miles de nuestros hermanos y hermanas inmigrantes a campos de concentración tipo almacén en Estados Unidos y a países con los que estos detenidos no tienen ningún vínculo, mientras matan a pescadores en aguas internacionales, secuestra y encarcela al presidente de Venezuela y, ahora, ejecuta y amenaza con un genocidio de proporciones históricas contra Irán.
Trump amenaza con aniquilar a toda una civilización, a un país de más de 90 millones de habitantes, regodeándose ante la perspectiva de cometer un asesinato en masa: “El martes será el Día para Atacar las Plantas de Energía, y los Puentes, todo en un día en Irán. ¡¡¡No habrá nada igual!!!...” son los desvaríos de un fascista al que no se le debe permitir gobernar ni un día más. Tales amenazas no tienen vuelta atrás. El daño ya está hecho.
Pero tenemos un problema: la COMPLICIDAD de la gente en Estados Unidos que no está llenando las calles. Ante el genocidio y el fascismo, esto constituye COLABORACIÓN. En pocas palabras: quedarse en casa, no hacer nada, limitarse a postear la propia indignación en las redes sociales y dar un “me gusta” a la indignación de los demás es aceptar lo inaceptable. Algo no muy distinto a la actitud de los “buenos alemanes” en los años 1930.
La guerra de agresión de Trump contra Irán es ilegítima, ilegal e inmoral. ¡Hay que PARARLA! Y nosotros —la gente— debemos actuar para pararla. Si no ves la forma en que los bombardeos y las amenazas contra Irán aumentan el peligro de una guerra global —incluso nuclear—, es que estás caminando dormido. Las calles de Estados Unidos deberían estar repletas de protestas ante cada agresión asesina contra el pueblo de Irán. ¡En nombre de la HUMANIDAD, no podemos darnos el lujo de dejar que un demente fascista mantenga su dedo sobre el detonador nuclear ni un día más!
Los demócratas no actuarán para detener esto. De hecho, hace apenas 10 meses, el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, tildaba a Trump de cobarde por no mostrarse lo suficientemente duro con Irán. Trabajar en torno a las elecciones de mitad de mandato y esperarlas es un engaño propio. Ninguna persona pensante debería esperar que el tirano —que instigó y luego indultó a los insurrectos del 6 de enero— respete cualquier elección que pierda. Peor aún que un simple engaño propio, constituye complicidad en la masacre en curso de la guerra ilegítima contra Irán.
Todavía existe una oportunidad para parar una amenaza sin precedentes para el futuro de la humanidad. Que el mundo sea testigo de nuestra determinación y valentía para parar un horror mayúsculo, y que escuche nuestras justas demandas:
¡Paren la guerra de Estados Unidos contra IRÁN!
¡QUE SE LARGUE TRUMP YA!
¡EN NOMBRE DE LA HUMANIDAD, NOS NEGAMOS A ACEPTAR UN ESTADOS UNIDOS FASCISTA!