El régimen fascista de Trump está trabajando activamente para robar las próximas elecciones. Cree que solo su gobierno es legítimo y que necesita mantener su control sobre las palancas del poder para consolidar todo su programa fascista. Esto significa gobernar a través del terror y violencia abiertos, y destrozar por completo el estado de derecho, con una agenda de supremacía blanca flagrante, opresión patriarcal de mujeres y de la comunidad LGBT, deportaciones masivas y una dominación global fascista cristiana de “America first” (Estados Unidos primero).
Está claro que Trump no respetará unas elecciones que pierda. El primer día de su mandato, indultó a cientos de insurrectos que intentaron anular las elecciones de 2020. Y está trabajando en un plan multifacético para robarse las elecciones de mitad de mandato. Aquí tienes solo algunos de los elementos de esto:
Agentes del ICE en los lugares de votación
El 23 de marzo, Trump envió agentes del ICE a aeropuertos importantes, supuestamente para ayudar a los agentes de la TSA (Administración de Seguridad en el Transporte), que están muy desbordados (no han cobrado sus sueldos durante un mes) en una crisis que ha provocado enormes retrasos en el transporte aéreo. Los agentes del ICE —básicamente rufianes paramilitares entrenados para aterrorizar y brutalizar— serían de poca o ninguna utilidad apoyando a los agentes de la TSA. ¿Entonces por qué enviarlos?
Ese mismo día, el estratega fascista Steve Bannon dijo en su podcast:
“Podemos aprovechar lo que está sucediendo con la ayuda de ICE en los aeropuertos; podemos utilizar esto como una prueba piloto, como un caso de prueba para perfeccionar realmente la participación de ICE en las elecciones de mitad de mandato de 2026”. Y continuó: “Ya sabes lo que harán, simplemente se acercarán [y dirán]: “Oye, vamos a agilizar el proceso. ¿Podemos comprobar tus documentos de identidad?”… Así que el ICE estará allí en otoño de 2026, igual que está hoy en los aeropuertos”. [Cursiva añadida].
Desde febrero Bannon ha estado presionando para que “el ICE rodee las urnas”, supuestamente para evitar que las elecciones fueran “robadas” a Trump por votantes que no son ciudadanos1. El régimen no ha admitido oficialmente que este sea su plan, pero lo están dando a entender claramente. El zar fronterizo Tom Homan dice que “parte del trabajo del DHS es asegurar las elecciones”. (El ICE forma parte del DHS — Departamento de Seguridad Nacional). Markwayne Mullin, el nuevo jefe del DHS (sustituyendo a Kristi Noem), dijo al Senado que “[Si estamos allí] habrá una razón para que estemos allí [en los lugares de votación], y se sabrá por qué estemos allí”. Y el fiscal general adjunto Todd Blanche (segundo al mando del Departamento de Justicia) preguntó con falsa inocencia: “¿Por qué hay objeción a enviar al ICE a los lugares de votación?”
¿Por qué? Porque el ICE es una banda violenta de maleantes armados conocida por hostigar, brutalizar, secuestrar y detener a miles de personas por el color de su piel y/o su acento. Porque agentes del ICE asesinaron a sangre fría a dos ciudadanos en las calles de Minneapolis por defender a sus vecinos. Y porque la presencia del ICE sería un mensaje inconfundible para millones de ciudadanos negros, latinos y naturalizados (inmigrantes) de que votar podría ser peligroso: “quizá sea mejor quedarse en casa”.
Si el régimen insiste y manda a estos agentes armados supremacistas blancos a los lugares de votación, esto no solo supondría un gran paso hacia amañar las elecciones, sino que también supondría privarles del derecho al voto a los negros, latinos y otros de color en una forma que no se ha visto desde el fin de las leyes de Jim Crow a mediados de los años 60. Por ambos motivos, es una atrocidad que debe ser condenada y combatida con ferocidad.
La Ley SAVE
Revcom.us escribió sobre esto la semana pasada (vea La monstruosa máquina arrolladorade la represión fascista no se detendrá solo porque Trump sea impopular), y no repetiremos todo lo de ese artículo. Pero aquí están los conceptos básicos.
Primero, la llamada Ley SAVE America (SALVAR al Estados Unidos), que Trump está promoviendo enérgicamente para que sea aprobada por el Congreso, exigiría que las personas presenten un pasaporte o un certificado de nacimiento al registrarse para votar. Y una vez que te registres, según esta ley tendrías que presentar un documento de identidad con foto al votar, que tendría que coincidir exactamente con el documento de identidad que presentaste al registrarte. Pero como escribimos la semana pasada:
Aproximadamente 146 millones de estadounidenses no tienen pasaporte. Unos 21 millones no tienen acceso fácil a sus certificados de nacimiento. Y 69 millones de mujeres que cambiaron de nombre al casarse (así como miles de personas trans que han cambiado de género) ahora tienen un documento de identidad con foto que lleva un nombre que no coincide con sus certificados de nacimiento. Así que, en realidad, SAVE es un esfuerzo masivo para privar del derecho al voto y también para satanizar a millones de personas.
Si a esto se suman agentes armados del ICE que revisan identificaciones, es fácil imaginar que no solo la supresión del voto, sino también la humillación, la brutalidad y la violencia se conviertan en una “característica” de votar para “ciertas personas”.
Dos: La Ley SAVE no tiene que ser aprobada por el Congreso para ser perjudicial. Si los fascistas pierden las elecciones, con casi toda seguridad alegarán que las elecciones fueron “robadas” o “amañadas”, y que la falta de aprobación de la Ley SAVE lo hizo posible. Así que bien podría servir como “justificación” para rechazar por completo los resultados electorales.
Toma de control federal directa
La Constitución de Estados Unidos establece que las elecciones deben ser organizadas por los estados. Pero Trump ha planteado la idea de una toma federal de las elecciones, incluyendo la incautación de las papeletas y su conteo. Trump y otros también han sentado las bases para esto al afirmar repetidamente que elecciones anteriores han sido fraudulentas, incluso en el recuento de las papeletas. (La gente de Trump ha buscado por todas partes durante los últimos seis años alguna prueba para esta afirmación y no ha encontrado absolutamente nada).
El 3 de febrero, Trump dijo a los periodistas que los republicanos deberían “tomar el control de la votación en al menos 15 lugares”. Y mencionó específicamente Atlanta, Detroit y Filadelfia — las tres siendo ciudades mayoritariamente no blancas que votan mayoritariamente por los demócratas y que se encuentran en estados cuya votación total puede favorecer o a los demócratas o a los republicanos. Esto ocurrió menos de una semana después de que agentes del FBI liderados por la Directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, irrumpieran en el Centro Electoral del Condado de Fulton (Atlanta) y confiscaran cientos de cajas de documentos relacionados con las elecciones presidenciales de 2020. Y el 23 de marzo, un sheriff de condado leal a Trump en California incautó 650.000 papeletas de una iniciativa electoral reciente (en la que el electorado había aprobado un plan de redistribución de distritos electorales que favorecía a los demócratas).
Y encima, Trump ha declarado que lamenta no haber movilizado a la Guardia Nacional cuando perdió las elecciones de 2020.
¡Confiar en las elecciones como medio para detener el fascismo significa ignorar lo que tienes delante de los ojos!