En enero, 200 presos iniciaron una valiente huelga de hambre en la cárcel de Rikers Island en la Ciudad de Nueva York, alertando al mundo de su intolerable situación y de su negativa de aceptar que se les nieguen los derechos humanos básicos. Desde entonces, ha salida a la luz aún más sobre las peligrosas condiciones que enfrentan los presos, lo que incluye a tres personas que han muerto en Rikers ya este año.
Pero antes de llegar a estas nuevas historias de horror, tenemos que hablar de quién preside todo esto.
Cuando hizo campaña para la alcaldía de Nueva York el año pasado, Eric Adams apoyó un plan para supuestamente cerrar Rikers Island. Pero la promesa de Adams —si es que alguna vez siquiera significó algo— entra en conflicto con su plan fascista general de “mano dura contra la delincuencia” en nombre de “acabar con la violencia de las armas”, lo que pondrá aún más gente entre rejas, incluido mediante el uso de “stop and frisk” (parar y registrar) en contra de los jóvenes negros y latinos. Como hemos dicho, Adams debería ser llamado el “Giuliani negro”1. (Ver “La guerra contra el crimen de Eric Adams es una guerra contra el pueblo“).
Adams ha apoyado durante mucho tiempo a la Asociación Benévola de Oficiales de Corrección (COBA, por sus siglas en inglés), el sindicato de guardias que administran las palizas y la tortura en Rikers, y la COBA ha respaldado a él. En 2018, como presidente del municipio de Brooklyn, Adams se unió al jefe de la COBA para abogar por el uso continuado del aislamiento — contra los presos de 21 años o menos. (El aislamiento prolongado incluso de adultos se considera tortura según el derecho internacional). Uno de los ejemplos más desgarradores de las víctimas de esta tortura es Kalief Browder, que quedó traumatizado por tres años brutales en Rikers, incluidos dos años en régimen de aislamiento, y tras salir se suicidó a los 22 años de edad. (Para más información sobre Kalief Browder, véase la entrevista de revcom.us [en inglés] con su hermano, Akeem Browder).
El Partido de Marranadas de los Puercos Policías
Adams se llama a sí mismo “el Biden de Brooklyn”, reafirmando con orgullo que forma parte del Partido Demócrata de Marranadas de los Puercos Policías cuya respuesta a las protestas masivas contra la brutalidad y asesinato policial ha sido subir el volumen del apoyo a los policías, algo que Biden dejó claro cuando declaró durante su discurso del Estado de la Unión (entre aplausos “bipartidistas”): “La respuesta no es ‘desfinanciar’ a la policía, es financiar a la policía... financiar a la policía... financiar a la policía”. Algunos congresistas instaron a Biden a que hiciera algo por la situación de Rikers, y los abogados defensores públicos le pidieron que visitara Rikers cuando viniera a Nueva York en febrero. Pero Biden se negó a hacerlo y, en su lugar, visitó la sede de la policía de Nueva York con Adams y la gobernadora demócrata del estado de Nueva York, Kathy Hochul.
El horror que Adams y los demócratas supervisan
Rikers alberga a más de 4.800 detenidos. El 90% son negros o latinos. Muchos tienen cargos de delitos menores. Muchos sufren enfermedades mentales. Muchos no han sido condenados por ningún delito pero no pueden pagar la fianza. Y para algunos, ser enviados a Rikers es una sentencia de muerte.
De 2017 a 2019, hubo un total de 17 muertes bajo custodia en Rikers. Solo en 2021, 14 personas murieron en Rikers. Y en lo que va de este año: Tarz Youngblood, de 38 años, George Pagan, de 49 años, y Herman Díaz, de 52 años, han muerto en Rikers.
Tarz Youngblood Foto: Twitter
Los presos heridos en Rikers (en altercados entre presos o por violencia de los guardias) tienen que esperar, de media, dos horas antes de recibir atención médica. Las lesiones se minimizan en los informes oficiales o ni siquiera se informan. Los abusos contra los presos de Rikers son conocidos y documentados desde hace tiempo. Pero ahora ha salido a la luz el hecho de que los niveles de brutalidad contra los detenidos en el último año podrían haber sido incluso peores de lo que se sabía hasta ahora porque muchos incidentes se han encubierto, no se han informado a propósito o se han minimizado. Sólo para dar dos ejemplos:
Khaled Eltahan yacía en posición fetal en el suelo tras ser golpeado por otro detenido. Suplicó a los guardias que le ayudaran, pero nadie acudió. Un preso informó de que después de cinco horas entraron guardias con cascos y porras. Finalmente, a Eltahan le trasladaron a un hospital, paralizado del cuello para abajo, con las costillas rotas y los pulmones colapsados. No hay constancia oficial de esta paliza.
José Matías sufrió graves lesiones y convulsiones tras ser golpeado por otro detenido. En el hospital, los médicos le extirparon un trozo de cráneo para aliviar la inflamación del cerebro. Pasó seis semanas en coma y tuvo que volver a aprender a caminar y hablar. El informe de los guardias decía que Matías sólo tenía una fractura en la cuenca del ojo y una hinchazón en la cabeza y que no había sido necesario hospitalizarlo.
Las historias de horror sobre esta mazmorra infernal no tienen fin. Esto es una condena de los puercos más altos que supervisan esto, como Eric Adams, el Partido Democrático de la Marranadas de Puercos Policías y todo el sistema que sigue encerrando a personas a sus mazmorras y las sigue sometiendo a la tortura.