El domingo 7 de junio se cumplieron 100 días de la guerra de agresión imperialista no provocada de Estados Unidos e Israel contra Irán, una guerra criminal de múltiples crímenes de guerra, que comenzó con la masacre de más de 165 escolares en el sur de Irán.
En el momento de escribir esto, la situación en el Medio Oriente sigue siendo compleja y extremadamente volátil, con el verdadero peligro de guerra renovada.
Las negociaciones para poner fin a la guerra continúan entre Estados Unidos e Irán, pero no está claro si se están logrando avances reales o si jamás tendrán éxito. El alto el fuego entre ambos países, declarado el 7 de abril, sigue vigente, pero continúan los frecuentes enfrentamientos militares de ojo por ojo entre ellos, al igual que el bloqueo naval estadounidense de los puertos iraníes, un acto de guerra.
Destrucción por un ataque aéreo israelí en la ciudad portuaria sureña de Tiro, Líbano, 2 de junio de 2026. Foto: AP
Mientras tanto, Israel sigue intensificando su guerra genocida contra Líbano y Hezbolá, aliado libanés de Irán. Hasta ahora, al menos 3.558 libaneses han muerto y otros 10.870 han resultado heridos, mientras Israel ha tomado, despoblado y destruido sin piedad que grandes extensiones del sur del Líbano.
La guerra de Israel está estrechamente vinculada a las negociaciones entre Estados Unidos e Irán porque Irán exige que cualquier acuerdo incluya el fin de la guerra en todos los frentes, inclusive la guerra de Israel contra el Líbano, una postura que los israelíes rechazan rotundamente.
Este complejo enredo de contradicciones se vio la semana pasada. El lunes 1 de junio, el sitio web Axios informó que Trump había maldecido al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu por amenazar con renovar el atentado israelí sobre Beirut, la capital del Líbano.
¿Por qué? Porque tal escalada podría sabotear las negociaciones de Estados Unidos con Irán, que ha amenazado con abandonar las negociaciones si Israel continúa su guerra. Y en este momento parece que el régimen de Trump considera que estas negociaciones son su mejor opción para poner fin a la guerra, lograr algunos de sus objetivos y limitar el daño que la guerra ha causado a los intereses imperialistas estadounidenses en el Medio Oriente y más allá.
Netanyahu se contuvo temporalmente, pero el domingo 7 de junio, Israel bombardeó el sur de Beirut, supuestamente en represalia por un ataque con cohetes de Hezbolá en el norte de Israel. En cuestión de horas, Irán respondió realizando ataques con misiles contra Israel por primera vez en dos meses.
Este ir y venir amenazó con desatar una espiral creciente de ataques y contraataques. Según Axios, Trump llamó a Netanyahu y le dijo que los ataques iraníes “no hicieron daño a nadie” y que no debía tomar represalias. Sin embargo, aún no está claro qué grado de apoyo prestaría Estados Unidos a Israel en caso de futuros enfrentamientos con Irán..
Todo esto señala la extrema volatilidad y peligro que ha generado la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, y la urgente necesidad de que mucha más gente en este país exija activamente que termine.