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LA CRUELDAD FASCISTA Y SU ATAQUE A LA EMPATÍA VERSUS EL ENFOQUE DEL NUEVO COMUNISMO SOBRE LA EMPATÍA

Donald Trump organiza un espectáculo de lucha en jaula en los terrenos de la Casa Blanca (donde, no por casualidad, uno de los participantes principales calumnia a Michelle Obama en crudos términos racistas, sexistas y homófobos). Este es el mismo Donald Trump que instó a la policía a tratar con mayor dureza a las personas al arrestarlas. El mismo Donald Trump que, durante su primera campaña presidencial, instó a sus seguidores a atacar físicamente a los que protestaban sus mítines, y que alardeó de que si asesinaba a alguien a plena vista en la ciudad de Nueva York, sus seguidores seguirían apoyándolo.

En un plano más amplio, este es Donald Trump quien, en su papel de jefe de Estado, ordenó la detención de inmigrantes y, sin fingir tan siquiera el debido proceso, su envío a una prisión tipo cámara de tortura en El Salvador (y amenazó con hacer lo mismo con ciudadanos estadounidenses). Este es el mismo Donald Trump que utilizó al ICE para reprimir y asesinar literalmente a personas, que federalizó la Guardia Nacional en varios estados y la desplegó contra personas que protestaban mayoritariamente de forma pacífica. El mismo Donald Trump que utiliza al ejército para asesinar a personas en alta mar... que ordena un ataque ilegal contra Venezuela que secuestra a su jefe de Estado... que comete un flagrante crimen de guerra al lanzar una guerra contra Irán en clara violación del derecho internacional. El mismo Donald Trump que nombra, como “secretario de Guerra”, a Pete Hegseth, quien proclama abiertamente que el ejército estadounidense ya ni siquiera fingirá estar sujeto al derecho internacional y a las reglas de enfrentamiento que, según él insiste, impiden que el ejército estadounidense sea la despiadada máquina de matar que debería ser.

La crueldad es un componente esencial de los fascistas como Trump y sus seguidores de MAGA

La crueldad no es accidental ni incidental para estos fascistas; como han observado varias personas, la crueldad es el objetivo. Se alienta a los partidarios de Trump y a las filas de MAGA a deleitarse y celebrar actos de crueldad flagrante, especialmente contra aquellos a quienes estos fascistas consideran menos que humanos. Como señalé en LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO:

El fascismo bruto de Trump y sus secuaces se ha vuelto tan flagrante y desvergonzado que el cofundador multimillonario de la empresa de tecnología Palantir ha llamado abiertamente a reinstaurar las ejecuciones públicas en la horca en Estados Unidos, ¡como importante forma de reestablecer el “liderazgo masculino”! (Palantir ya tiene triste fama por su tecnología de vigilancia en coordinación con el ICE y las medidas represivas generales del régimen de Trump)1.

Y, como se puede apreciar en esa declaración de este ejecutivo de Palantir, la crueldad —y las exhibiciones ritualizadas de crueldad— están estrechamente vinculadas a la noción fascista de “masculinidad”. En su libro Jesús y John Wayne: Cómo los evangélicos blancos corrompieron una fe y fracturaron una nación, Kristin Kobes Du Mez hace este importante y conciso resumen sobre los fundamentalistas cristianos “evangélicos” blancos que constituyen la columna vertebral del fascismo estadounidense actual:

Los evangélicos blancos han reunido este mosaico de problemas y un compromiso nostálgico con una masculinidad blanca ruda, agresiva y militante que sirve como hilo conductor que los une en un todo coherente.

El ataque fascista contra la empatía

Como una importante “racionalización filosófica” de esta crueldad, varios partidarios fascistas de Trump, entre ellos Elon Musk y Charlie Kirk, han atacado directamente el concepto mismo de empatía: la cualidad (o capacidad) de comprender e identificarse con los sentimientos de otra persona. Insisten en que dicha empatía conducirá a una situación en la que personas que (según estos fascistas) no tienen un lugar legítimo en este país —personas que representan culturas y formas de vida “ajenas”— recibirán simpatía y se les permitirá permanecer en este país, destruyendo así el estilo de vida blanco, masculino y cristiano, y la “civilización occidental superior” sobre la que debe fundamentarse este país. Esto incluye:

  • Personas como inmigrantes de “países de mierda”, como Trump ha descrito a las naciones no europeas. (Recordemos cómo, durante las elecciones de 2024, Trump y Vance repitieron la escandalosa afirmación de que los inmigrantes haitianos se comían las mascotas de la gente “normal” en Ohio).
  • Personas con diferentes creencias religiosas, y en particular musulmanes. (Piensen en las afirmaciones irracionales de fanáticos fascistas de que hay un peligro inmediato y grave de que los musulmanes impongan la “ley sharía”).

La empatía hacia personas como estas —aquellas que son “ajenas” a “la superioridad de la civilización y la tradición occidentales”, y en cualquier caso personas a las que consideran inferiores a los fundamentalistas cristianos blancos y masculinos—, según la visión distorsionada y depravada de los fascistas, conducirá a la destrucción de todo lo que Estados Unidos debe representar y de todo lo que lo convierte en “la nación elegida por Dios”, que debe dominar el mundo por derecho propio.

En cuanto a las personas que históricamente han sido sistemáticamente discriminadas y brutalmente oprimidas en este país —personas negras, indígenas, latinos y otras personas de color, mujeres y personas LGBT—, la empatía hacia ellas, por parte de la sociedad en general, según estos fascistas, conducirá a una situación en la que se les otorgarán derechos y “privilegios” que no merecen. (Por eso, por ejemplo, Charlie Kirk insistió en que la legislación sobre derechos civiles aprobada en la década de 1960 fue algo muy malo, un terrible error. Por eso varios fascistas influyentes han insistido en que otorgar a las mujeres el derecho al voto también fue un acto terrible, algo que debería revertirse. Esto explica los ataques crudos y despiadados contra las personas trans por parte de Trump y los fascistas en general).

Crueldad fascista y capitalismo rapaz desenfrenado

Existe una clara conexión “filosófica” entre el ataque fascista a la empatía y la denuncia del altruismo por parte de la escritora de derecha Ayn Rand, quien (incluso después de su muerte) sigue teniendo una influencia significativa, particularmente entre varios magnates tecnológicos y otros ejecutivos multimillonarios. Según Ayn Rand, el altruismo —la consideración hacia los demás… la preocupación desinteresada por el bienestar ajeno— es una fuerza corrosiva y venenosa que corrompe la sociedad y socava el funcionamiento necesario del capitalismo, como el mejor sistema posible. De hecho, Ayn Rand fue defensora de un capitalismo desenfrenado y rapaz. Esto resuena fuertemente entre muchos multimillonarios del sector tecnológico y otros que se consideran innovadores brillantes, muy superiores al resto de la sociedad, pero cuyas fortunas en realidad dependen del capitalismo-imperialismo como un sistema de explotación y superexplotación despiadada de masas de personas en todo el mundo, incluyendo 150 millones de niños, especialmente en el Tercer Mundo de América Latina, África, Oriente Medio y Asia2.

Si bien Ayn Rand era una atea declarada, ahora existe una especie de “alianza impía” entre los multimillonarios “ayn randistas” y los “nacionalistas cristianos” fundamentalistas que constituyen la columna vertebral y la fuerza motriz del fascismo MAGA: fascistas cristianos que invocan al dios del Antiguo Testamento de la Biblia para justificar su odio vengativo hacia todos aquellos a quienes consideran inferiores y “ajenos” al fundamentalismo cristiano blanco y masculino. Esta “alianza impía” se concentra, en un sentido significativo, en la persona de Donald Trump, un defensor y practicante desvergonzado y agresivo del capitalismo rapaz, quien, al mismo tiempo, ha reconocido que, para alcanzar y mantener su posición de poder, debe apoyarse en los fascistas fundamentalistas cristianos y complacerlos (incluso cuando sus propias creencias personales históricamente no han estado en consonancia con el fundamentalismo cristiano, por decirlo suavemente).

En todo esto, se puede ver por qué el ataque a la empatía, así como al altruismo, es una poderosa compulsión y un componente importante del régimen de Trump y de todo el fenómeno fascista de MAGA.

El enfoque del nuevo comunismo sobre la empatía

La capacidad de empatizar —de comprender e identificarse con los sentimientos de los demás— es una habilidad que los seres humanos desarrollan a una edad relativamente temprana y es una de las cualidades que definen a la humanidad como especie. En términos generales, la empatía es una cualidad, un bien moral positivo, que debe fomentarse en cualquier sociedad decente. En cualquier sociedad donde no se fomente la empatía, sino que se la denigre y ataque, esto conducirá a una situación en la que la humanidad básica de las personas se verá reprimida, o incluso corrompida por completo.

Al mismo tiempo, la empatía no puede separarse de las relaciones sociales fundamentales ni contraponerse a ellas. En un sistema basado en la esclavitud, por ejemplo, no se puede empatizar tanto con los esclavistas como con los esclavos, pues sus condiciones e intereses básicos se encuentran en conflicto fundamental y antagónico. Es posible, e incluso importante, comprender científicamente la perspectiva y los intereses de los esclavistas para luchar con mayor eficacia por la erradicación del sistema de esclavitud; pero no es posible identificarse ni simpatizar con los esclavistas sin dejar de empatizar, en realidad, con los esclavizados, sin traicionarlos.

Lo mismo ocurre con las relaciones entre explotadores y explotados, opresores y oprimidos, en todos los sistemas basados en la explotación y la opresión, incluido el capitalismo. Solo cuando se haya alcanzado el objetivo histórico de la revolución comunista —la abolición y erradicación de todas las relaciones de explotación y opresión en todas partes— se podrá aplicar la empatía hacia las personas en general.

Emancipación, y no venganza

Al mismo tiempo, un principio fundamental del nuevo comunismo que he desarrollado es que el propósito y la meta de la revolución comunista no es la venganza contra los explotadores y opresores (o contra quienes gozan de una posición más privilegiada), sino la emancipación de toda relación de explotación y opresión, avanzando más allá de toda desigualdad social. Y los medios y métodos de la revolución comunista deben estar en consonancia con esa orientación básica y ser una expresión de la misma.

Como he recalcado enfáticamente:

[E]l nuevo comunismo repudia cabalmente, y está decidido a arrancar de raíz en el movimiento comunista, la venenosa noción, y la práctica, de que “el fin justifica los medios”. Es un principio central del nuevo comunismo que los “medios” de este movimiento tienen que provenir de (y corresponder con) los “fines” fundamentales de abolir toda explotación y opresión mediante una revolución que se dirija sobre una base científica3.

Esta orientación básica se expresa en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, de mi autoría. Por ejemplo: en la disposición sobre el debido proceso, y un énfasis real en la presunción de inocencia, y la protección de los derechos del acusado, en los procedimientos legales penales, incluso con respecto a las personas acusadas de actos criminales reales en oposición a la nueva sociedad socialista... en la disposición de que, si bien las prisiones seguirán siendo necesarias en esta sociedad socialista, las condiciones en esas prisiones deben ser humanas, y no degradantes, como lo son bajo la dictadura capitalista actual... en la prohibición de la tortura... en la abolición de la pena de muerte4... y en muchas otras dimensiones de esta nueva sociedad emancipadora.

Es un hecho que, para lograr el objetivo final de abolir y erradicar toda explotación y opresión en todas partes, es necesario derrocar el poder estatal —la dictadura— del sistema capitalista-imperialista que impone dicha explotación y opresión. Y, en su lugar, como transición hacia una sociedad, un mundo, sin necesidad ni fundamento alguno para la dictadura, es crucial que exista un poder estatal socialista (la dictadura del proletariado, la clase explotada bajo el capitalismo, cuya emancipación exige el fin de toda explotación y opresión en el mundo entero).

Como ya he escrito anteriormente:

Todo esto pone de manifiesto por qué es crucial establecer y mantener el poder estatal socialista, no solo para prevenir la destrucción de la nueva sociedad socialista emancipadora, sino también, y de manera más fundamental, para continuar con el avance hacia el establecimiento de las condiciones (económicas, sociales, políticas, culturales — e internacionales) que marcarán, y posibilitarán, la realización del comunismo en todo el mundo.

Únicamente con la realización del comunismo a nivel mundial —con la eliminación de todas las relaciones económicas de explotación, todas las relaciones sociales y políticas de opresión, y la transformación de la cultura, incluida de la moral imperante, en consonancia con estas transformaciones fundamentales, en todo el mundo— únicamente en tal momento dejará de existir la necesidad, o una base, para un estado, como la expresión de las divisiones sociales y de clase antagónicas entre los seres humanos y el ejercicio de la dictadura por parte de la clase que ocupa la posición superior fundamentalmente como resultado de su dominación sobre la economía.

El establecimiento y el ejercicio continuo del poder estatal socialista constituyen un medio crucial e indispensable para crear las condiciones que posibiliten la abolición definitiva de dicho poder estatal, y de un estado (una dictadura) en cualquier forma5.

Y, una vez más, todo esto es una expresión del hecho de que el propósito y la meta de la revolución concebida y por la que se lucha activamente con el nuevo comunismo no es la venganza, sino la emancipación: la emancipación de la humanidad en su conjunto de miles de años de explotación cruel y opresión literalmente asesina; la emancipación de, y el avance histórico más allá de, la larga noche en la que la sociedad humana ha estado dividida en amos y esclavos, y las masas de la humanidad han sido azotadas, golpeadas, violadas, masacradas, encadenadas y envueltas en la ignorancia y la miseria.

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NOTAS:

1. LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO: ¿Una marcha forzada hacia el abismo, o forjar una salida a la locura? está disponible en revcom.us. [volver]

2. Un análisis importante de la naturaleza parasitaria del sistema capitalista-imperialista y de los principales cambios en la economía mundial y en la sociedad estadounidense durante los últimos 50 años y más se encuentra en el ensayo de Raymond Lotta, El parasitismo Imperialista y la recomposición social y de las clases en Estados Unidos de los años 1970 al presente: una exploración de las tendencias y los cambios, disponible en revcom.us. [volver]

3. Esta afirmación sobre los fines y los medios del movimiento comunista se encuentra en Breakthroughs (Abriendo Brechas): El avance histórico hecho por Marx, y el nuevo avance histórico del nuevo comunismo, Un resumen básico, que también está disponible en revcom.us. [volver]

4. Con respecto a la pena de muerte, la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte establece lo siguiente:

Habiéndose establecido la Nueva República Socialista en América del Norte y estando funcionando sus organismos de gobierno, entre ellos, los tribunales y otras instituciones relacionadas con la justicia, la ley y la seguridad: de ese momento en adelante, se eliminará y se prohibirá la pena de muerte, a excepción de las circunstancias de una emergencia extraordinaria… Y una vez que hayan quedado atrás las circunstancias de emergencia extraordinaria y se pueda reanudar el funcionamiento normal de la sociedad y el gobierno, se volverá a prohibir la pena de muerte. Incluso en las circunstancias de una emergencia extraordinaria, se emitirá un veredicto a favor de la pena de muerte únicamente en casos extremos, y cuando sea posible se suspenderá la aplicación de esta sentencia en espera del fin de la emergencia extraordinaria, volviéndose efectiva en tal momento la prohibición contra la pena de muerte.

(“Circunstancias de emergencia extraordinaria” se refiere a “una situación de guerra, invasión o insurrección en contra del estado u otras circunstancias extraordinarias [que] constituyeran una amenaza inmediata y directa a la seguridad o incluso la misma existencia de la Nueva República Socialista en América del Norte”. Al mismo tiempo, se establece claramente que, incluso en circunstancias de emergencia extraordinaria, “en ninguna circunstancia se permitirá la tortura u otras penas crueles e inusitadas, y se habrá de acatar el principio del tratamiento humanitario a las y los presos, de todo tipo”). [volver]

5. Se aborda la necesidad de un estado socialista y la creación de las condiciones para superarlo en mi artículo RESPONDIENDO A IDEAS IGNORANTES Y ESTÚPIDAS, Segunda parte: Únicamente con el poder estatal socialista revolucionario es posible de hecho que exista una sociedad verdaderamente emancipadora.  [volver]