Nota introductoria: Este artículo fue escrito el 11 de abril, en medio del inicio de unas negociaciones precarias entre Estados Unidos e Irán, marcadas por acciones y amenazas militares.
Mientras la población de Irán lucha por hacer frente a la enorme destrucción y la pérdida de vidas causadas por las bombas estadounidenses e israelíes, bajo el temor constante de que los ataques puedan reanudarse en cualquier momento, la República Islámica de Irán (RII) continúa arrestando a cientos de personas bajo cargos de “espionaje para enemigos extranjeros” y amenazando con ejecuciones más rápidas y extensas.
El martes 7 de abril, mientras los habitantes de Teherán, la capital de Irán, llenaban las carreteras huyendo de la amenaza de Trump de acabar con toda su civilización, esa misma noche, el jefe del poder judicial iraní, Ejei, aprovechó ese momento para dirigirse por televisión a los altos funcionarios judiciales del país. “Deben acelerar la emisión de sentencias de ejecución y la confiscación de bienes”, les dijo. “Es necesario seguir dictando veredictos judiciales contra los elementos y agentes del enemigo agresor con mayor celeridad”.
La RII ahorcó a diez presos políticos en la prisión de Ghezel Hesar entre el 30 de marzo y el 5 de abril, y se negaron a entregar sus cuerpos para el duelo1. Al menos otros cuatro presos políticos se encuentran en régimen de aislamiento en Ghezel Hesar, lo que suele ser un paso previo a la ejecución.
¿“Mayor celeridad”? En la semana anterior a esta demanda, la RII ahorcó al menos a 10 presos políticos en la prisión de Ghezel Hesar. Cuatro eran jóvenes manifestantes acusados falsamente de incendiar una base de la Basij (grupo paramilitar) en Teherán durante el levantamiento masivo de principios de enero. Durante el “juicio”, que duró solo 30 días, el juez ignoró pruebas concluyentes en su defensa, y sus casos aún estaban en apelación ante la Corte Suprema de Irán2.
En la compleja situación actual, donde persisten las maniobras militares y las bravuconadas por ambas partes, siguen vigentes varias preguntas: Si bien la represión ejercida por la República Islámica de Irán no se compara en absoluto con los crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos e Israel contra el pueblo iraní, ¿por qué exigir que el pueblo de Irán elija entre dos males? ¿Existe acaso otra vía liberadora que conduzca a la liberación de la opresión y la explotación?
El pueblo iraní y en especial sus prisioneros siguen encontrándose atrapados entre las dos hojas de unas tijeras, como lo describió un ex prisionero. Los crímenes cometidos por una de las “hojas” sirven de justificación a la otra: Estados Unidos e Israel cometen crímenes de guerra masivos, citando la masacre de manifestantes por parte de la República Islámica de Irán (RII), mientras que esta última tacha a la oposición popular con el cargo abarcatodo de “sedición”. Es la lógica de que una atrocidad merece otra, una macabra danza simbiótica de muerte que aterroriza a los 93 millones de habitantes de Irán.
Diariamente se reportan más activistas sacados a la fuerza de sus hogares por las fuerzas policiales de la República Islámica de Irán (RII), como el arresto el 1 de abril de la destacada abogada defensora Nasrin Sotoudeh, cuyo paradero aún se desconoce. Se encontraba de baja médica, pero anteriormente fue condenada a 38 años de prisión y 148 latigazos por defender a las mujeres que se rebelaron contra el hiyab (pañuelo para la cabeza) obligatorio. Su esposo, el activista Reza Khandan, está encarcelado en la prisión de Evin desde diciembre de 2024 por su campaña contra la pena de muerte en Irán y el hiyab obligatorio.
Izquierda: Pancartas una al lado de la otra en una marcha del 7 de marzo en Finlandia contra la guerra entre Estados Unidos e Israel, “Manos fuera de Irán”, y contra el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI), “Abajo el CGRI”. Foto: @nowaroniranfi. Derecha: Pancarta en una marcha en Berlín, 7 de marzo. “¡No a la guerra! ¡No a la República Islámica! No elegiremos entre aquellos que nos asesinan”. Foto: social media
El 31 de marzo, los guardias agredieron a los prisioneros en la prisión de Ghezel Hesar en Karaj (a las afueras de la capital, Teherán), cuna y centro político de la huelga de hambre de los presos conocida como “Los Martes No a la Ejecución”. Golpearon y sacaron violentamente a al menos 22 reclusos del pabellón donde se encontraban los presos políticos. Sin previo aviso, ejecutaron a dos de los seis presos condenados en el mismo juicio. Los cuatro restantes fueron ejecutados en los días siguientes. A sus familias no se les ha permitido reclamar los cuerpos para darles sepultura. Aun así, en medio de un bloqueo casi total de internet que les impide emitir su comunicado semanal, los valientes huelguistas de hambre comunicaron que continúan su huelga de protesta, que ya cumple 115 semanas consecutivas en 56 prisiones de todo Irán.
Tras recibir su sentencia de muerte, seis presos políticos se ponen de pie y cantan en protesta en el patio de la prisión de Ghezel Hesar. Todos fueron ejecutados entre el 30 de marzo y el 4 de abril.
Siete presos políticos kurdos condenados a muerte. Graphic: IEC
El 4 de marzo, días después del inicio de los bombardeos estadounidenses-israelíes, el jefe del poder judicial, Ejei, declaró que cualquiera que actuara o hablara en contra del Estado “sería considerado enemigo”. La agencia de inteligencia del régimen advirtió a cualesquiera ciudadanos que protestaran que recibirían “un golpe aún más fuerte que el del 8 de enero” (cuando miles de personas fueron asesinadas por el régimen en tan solo 48 horas, incluso según los propios informes conservadores de la República Islámica de Irán). La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA) señaló que: “Según la información recabada, todas las ejecuciones llevadas a cabo durante este período han estado vinculadas a casos de índole política y de seguridad, y no se han publicado informes de ejecuciones por delitos no políticos durante el mismo lapso. Esto indica un cambio significativo en el patrón de aplicación de la pena de muerte en el país”.
Al mismo tiempo, la Red de Derechos Humanos del Kurdistán informó que siete presos políticos kurdos están actualmente condenados a muerte por cargos de “declarar la guerra a Dios”, entre ellos Pakhshan Azizi, condenada por su labor humanitaria en Siria. Cuatro de ellos han agotado sus apelaciones y, por lo tanto, corren peligro de ser ejecutados en cualquier momento. Debido a que Estados Unidos ha manifestado su deseo de recurrir a las fuerzas kurdas (inclusive a las de los campamentos de kurdos iraníes armados en el vecino Irak), la población del Kurdistán iraní ha sufrido el mayor número de bombardeos estadounidenses e israelíes contra objetivos en la región, así como una fuerte represión por parte de la República Islámica de Irán.
Narges Mohammadi debe ser dada de alta tras sufrir un infarto sin tratamiento
El 24 de marzo, Narges Mohammadi, Premio Nobel de la Paz 2023, sufrió un infarto sin tratamiento en la prisión de Zanjan3. Había sido liberada temporalmente de la prisión de Evin en noviembre de 2024, pero en diciembre de 2025 la República Islámica de Irán la volvió a arrestar violentamente por hablar en un homenaje a un abogado de derechos civiles, le añadió 6 años a su condena (ahora 18 años) y la exilió a la remota prisión de Zanjan, donde no ha tenido casi ningún contacto con abogados ni familiares.
El 31 de marzo, el Comité Directivo de la Coalición por la Liberación de Narges declaró: “La vida de Narges Mohammadi corre peligro inminente, y pedimos a las autoridades iraníes que atiendan nuestra advertencia y le proporcionen la atención médica que necesita con urgencia, concediéndole un permiso médico inmediato... Además, exigimos la liberación inmediata, por razones humanitarias, de todos los defensores de los derechos humanos, escritores y periodistas encarcelados; en estas peligrosas condiciones, su seguridad solo puede garantizarse mediante su traslado fuera de las prisiones y otros centros de detención, y la ley iraní contempla disposiciones para su liberación temporal en tiempos de guerra”.
Los arrestos y las ejecuciones se duplicaron con creces durante el año anterior
El 24 de marzo, la ONG Iran Human Rights informó que: “Desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, las autoridades de la República Islámica han anunciado la detención de más de 2.000 personas... Los cargos contra los detenidos incluyen cooperación y espionaje para Israel y Estados Unidos, fotografía de sitios sensibles y transmisión de imágenes al extranjero, contacto con medios de comunicación de idioma persa en la diáspora, posesión de equipos de internet satelital, incluidos receptores Starlink, y en algunos casos intentos de organizar reuniones antigubernamentales o participar en confrontaciones armadas con las fuerzas estatales, sembrar la alarma pública, crear ansiedad e inseguridad social y perturbar la seguridad nacional en línea”.
Estas acusaciones incluyen actividades que simplemente intentan comunicar lo que está sucediendo en la guerra a otras personas dentro y fuera de Irán, incluyendo amigos y familiares desesperadamente preocupados. Entre los arrestados hay decenas de activistas políticos, sindicales y culturales, especialmente miembros del sindicato independiente de maestros, estudiantes universitarios y seguidores de la fe bahaí. Estos arrestos en tiempos de guerra se suman a la gran cantidad de arrestos ocurridos durante las masivas protestas de enero de 2026. Desde el Año Nuevo persa basado en el equinoccio solar en marzo, HRANA publicó su informe anual de arrestos, ejecuciones y otras estadísticas. De los casi 79.000 arrestos en el año persa anterior, unos 78.000 fueron por cargos políticos y de seguridad. Entre marzo de 2025 y marzo de 2026, la IRI ejecutó al menos a 2.488 personas, según verificó individualmente HRANA, lo que equivale a un ser humano ahorcado cada 3 ¼ horas.
Las horribles “dos hojas de unas tijeras” que azotan a la gente en Irán actúan como fuerzas centrífugas que presionan a las personas (tanto dentro como fuera de Irán, incluyendo a muchos no iraníes) a “elegir un bando u otro”: o bien alinearse con mayor vehemencia con la República Islámica de Irán contra los ataques externos, o bien aferrarse a la ilusión de que el “cambio de régimen” propiciado por las bombas imperialistas y sionistas pondrá fin al horror teocrático de la República Islámica de Irán.
Es indignante que tantos apologistas del régimen repitan y justifiquen la calumnia contra toda disidencia política en Irán, mientras que a los apologistas belicistas proestadounidense y proisraelí les brota sangre de sus asquerosas bocas. Ambas “opciones” van en contra de los intereses de las masas iraníes. Se oponen a su capacidad de buscar una salida a la locura que han sufrido durante más de 70 años de opresión en todas sus formas. Abandonan a su suerte a los presos políticos iraníes, aquellos que han luchado con valentía y lo han arriesgado todo por la esperanza de una sociedad más justa. Es una falsa dicotomía o “opción” con una lógica simplista de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”.
Es significativo que SÍ existan personas dentro y fuera de Irán, entre los presos políticos y sus simpatizantes en la diáspora, disidentes, diversas organizaciones progresistas de derechos humanos, artistas y figuras culturales, así como revolucionarios y comunistas, que claman por un camino alternativo en oposición tanto a la República Islámica de Irán como a Estados Unidos e Israel, basándose en el propio pueblo. Es responsabilidad de todos aquellos que anhelan justicia y un mundo mejor solidarizarse con estas personas, incluyendo con los presos políticos iraníes, en este preciso momento.
Aquí en Estados Unidos, tenemos una responsabilidad especial, viviendo en “las entrañas de la bestia”, de hacer todo lo posible para exigir que Estados Unidos detenga los crímenes de guerra contra Irán perpetrados en nuestro nombre, de protestar masiva y firmemente contra las amenazas del imperio estadounidense de “devolverlos a la Edad de Piedra” por lo que realmente son: el fascismo genocida.
Pancarta de la CIE en la marcha de Los Ángeles contra el régimen fascista de Trump durante la guerra de 12 días entre Estados Unidos e Israel contra Irán en junio de 2025. Foto: IEC
Como parte de esto, debemos destacar los siguientes puntos del Llamamiento de Emergencia publicado por la IEC en 2021:
Los gobiernos de Estados Unidos e Irán actúan en función de sus intereses nacionales. Y, en este caso, nosotros, la gente de Estados Unidos e Irán, junto con la gente del mundo, tenemos NUESTROS propios intereses compartidos, como parte de la consecución de un mundo mejor: unirnos para defender a los prisioneros políticos de Irán. En Estados Unidos tenemos una responsabilidad especial de unirnos muy ampliamente contra esta vil represión de la RII, y de oponernos activamente a cualquier maniobra bélica del gobierno de Estados Unidos que traiga aún más sufrimiento insoportable a la gente de Irán.
Exigimos a la República Islámica de Irán: ¡LIBERTAD PARA TODOS LOS PRISIONEROS POLÍTICOS AHORA! Le decimos al gobierno de Estados Unidos: ¡NO A LAS AMENAZAS O MANIOBRAS BÉLICAS CONTRA IRÁN, LEVANTEN LAS SANCIONES!