En los primeros nueve días de su mandato, los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Trump, ahora soltados, afirman haber arrestado a más de 7.400 inmigrantes delincuentes en varios estados. Si bien destacan un pequeño número de arrestos de personas que, según afirman, han cometido delitos violentos o son miembros de pandillas, se niegan a dar cuenta de los miles de personas que fueron arrestadas, muchas de las cuales no cometieron ningún delito.
Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos utilizan cadenas para someter a un inmigrante durante su arresto, el 25 de enero de 2025, Silver Spring, Maryland. Foto: AP
En la primera semana, el ICE realizó arrestos en más de una docena de ciudades. Se ha visto a agentes realizando redadas en hogares, centros de trabajo y otros lugares, lo que ha sembrado temores entre los inmigrantes indocumentados en todas partes. Sus hijos, muchos de los cuales son ciudadanos estadounidenses, están aterrados de que sus padres sean arrestados y deportados mientras están en la escuela. Ahora, las escuelas públicas de Oklahoma pronto podrían requerir que todos los estudiantes muestren su estatus migratorio para ingresar a la escuela. Aunque se dice que no se impedirá que los estudiantes asistan, cualquier estudiante indocumentado tendría una diana en la espalda.
La ley fascista Laken-Riley permite la deportación de inmigrantes simplemente por ser acusados de un delito
El Congreso aprobó y Trump firmó la Ley Laken-Riley, una ley que estipula la detención y deportación de inmigrantes indocumentados que hayan sido acusados de algún delito. Usted lo leyó bien: la ley pone en la mira a los inmigrantes que simplemente han sido acusados de cometer un delito, no que hayan sido juzgados ni condenados, para su deportación. Y el delito podría ser un delito menor no violento, como un hurto de poca monta, ni siquiera algo que implique violencia. Esta ley les da rienda suelta a las fuerzas fascistas de Trump para detener por un período indefinido de tiempo y deportar a muchos inmigrantes sin razón alguna.
Piénsalo: eres un inmigrante sin papeles que va de compras a un supermercado para comprar comida para preparar para su familia. De repente, el encargado de la tienda afirma que has tomado una fruta y te has ido sin pagar. Al poco tiempo, te llevan a un centro de detención y te deportan sin juicio ni abogado. Piensa en las miles de personas (muchas de ellas totalmente inocentes) que podrían ser secuestradas así en las calles y expulsadas de Estados Unidos, separadas de su familia, amigos y trabajo.
Esta escandalosa ley lleva el nombre de una joven estudiante de enfermería que fue asesinada el año pasado en Georgia; un inmigrante indocumentado fue condenado por el crimen. Es una pérdida terrible, pero los fascistas de MAGA aprovecharon el caso de Georgia para sacar adelante esta odiosa y fascista ley antiinmigrante que tira por la ventana el debido proceso. El hecho es que las personas nacidas en Estados Unidos cometen delitos a un ritmo mucho mayor que los inmigrantes. Y en un flagrante acto de complicidad con el fascismo, 46 demócratas en la Cámara de Representantes y 12 en el Senado votaron a favor de aprobar la ley, lo que permite que los fascistas de Trump y MAGA digan que esta ley se aprobó con apoyo “bipartidista”.
Trump anuncia plan para retener a inmigrantes en la cámara de tortura estadounidense de la bahía de Guantánamo
El 29 de enero, Trump anunció el plan de su régimen fascista de utilizar el infame campo de concentración de la bahía de Guantánamo, en Cuba, para encarcelar a 30.000 inmigrantes indocumentados antes de deportarlos. Se alardea de que esto podría casi duplicar el número de celdas de detención que tienen actualmente. El Centro por los Derechos Constitucionales escribió:
La decisión del presidente Trump de utilizar Guantánamo —símbolo mundial y sitio de anarquía, tortura y racismo— para albergar a inmigrantes debería horrorizarnos a todos… La orden …envía un mensaje claro: están presentando a los migrantes y solicitantes de asilo como la nueva amenaza terrorista, que merecen ser arrojados a una prisión insleña, privados de servicios y apoyos legales y sociales.
Guantánamo, ubicado en la base naval estadounidense en Cuba, se convirtió en un campo de concentración después del 11 de septiembre, a donde fueron enviadas las personas (mayoritariamente musulmanas) capturadas por la CIA en Afganistán y otros países acusadas de ser terroristas. Muchos estuvieron retenidos allí durante años y años sin ser acusados, algunos de ellos tan jóvenes como de 18 años, mientras estaban sometidos a torturas indescriptibles. Como técnicamente no está en suelo estadounidense, el gobierno afirma que los prisioneros están fuera del sistema jurídico, y el sistema de justicia no se aplica. Las implicaciones de esto para la forma en que estos fascistas pretenden tratar a los inmigrantes indocumentados son escalofriantes.
Durante décadas ha habido un Centro de Operaciones Migratorias separado en Guantánamo utilizado para retener a un pequeño número de personas detenidas mientras intentaban llegar a Estados Unidos en barco. Pero en la década de 1990, más de 45.000 personas que huían de las crisis en Cuba y Haití fueron llevadas a la base y alojadas en campamentos de tiendas de campaña lejos de la prisión. Es posible que se puedan montar campamentos de este tipo, rodeados de alambre de púas, y utilizados para retener a miles de inmigrantes hasta que sean deportados. Trump trató de “justificar” este crimen diciendo que sólo iban a enviar a este campamento a los “peores de los peores”. De hecho, podrían enviar a cualquier inmigrante a este “agujero negro”, para que desaparezca de la rendición de cuentas.
El vuelo de deportación a Brasil, una pesadilla para los deportados
El viernes 24 de enero por la madrugada, 88 inmigrantes fueron subidos a un avión para ser deportados a Brasil, el primer caso bajo el régimen fascista. La historia de su vuelo es una pesadilla. Decenas de hombres fueron arrastrados a la parte trasera del avión esposados y con grilletes en las piernas. Las mujeres y los niños sin esposas fueron colocados en la parte delantera, incluidos niños con autismo. En tres ocasiones diferentes, el avión civil apenas pudo despegar debido a problemas con el motor. Obligados a esperar cuatro horas en un aeropuerto brasileño a 2.558 km de su destino, el aire acondicionado se descompuso, lo que sometió a los deportados a un calor abrasador. Un hombre con asma creía que iba a morir. Algunas personas se desmayaron. No les dieron agua y les negó el uso del baño.
Uno de los detenidos contó: “Los niños lloraban, los padres de familia gritaban, desesperados. Fue entonces cuando decidimos hacer algo”. Varios de los hombres esposados se levantaron, se abrieron paso hacia la parte delantera, abrieron las puertas de emergencia y salieron a un ala. Gritaron para que una personas llamara a la policía y pronto llegó la policía federal brasileña y obligó a los agentes del ICE a dejar ir a los brasileños. Los noticieros de esa noche estuvieron llenas de escenas de hombres esposados y engrilletados que se alejaban del avión.
Según un funcionario del gobierno brasileño, ninguno de los 88 deportados era “criminal”: viajaban con sus documentos, lo que indicaba que habían aceptado regresar a Brasil. Los altos funcionarios brasileños expresaron su indignación y lo calificaron de “flagrante desprecio por los derechos fundamentales de los ciudadanos brasileños”.
Alcaldes de cuatro ciudades santuario se convierten en blanco de un comité del Congreso
Las redadas del ICE se han centrado en las ciudades santuario, que son ciudades que limitan o niegan su cooperación con el ICE en la aplicación de la ley federal en materia migratoria. Ahora, los alcaldes de cuatro de las ciudades santuario más grandes (Boston, Chicago, Denver y Nueva York) han recibido cartas del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes, encabezado por los fascistas, en las que les “solicita” un año de documentación y comunicaciones y les pide que testifiquen en una audiencia del comité el 11 de febrero. La carta dice: “Las jurisdicciones santuario y sus políticas equivocadas y obstruccionistas obstaculizan la capacidad de los agentes federales del orden para efectuar arrestos seguros y expulsar a los criminales peligrosos de las comunidades estadounidenses, lo que hace que los estadounidenses estén menos seguros”. La carta dice que las cuatro ciudades señaladas “se sobresalen por su abyecto fracaso en el cumplimiento de la ley federal. Los ciudadanos de las cuatro ciudades han sufrido debido a las políticas santuario”.