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¡Empeñarse en la revolución, promover la producción! Cuestiones de concepción y método, Algunos puntos sobre la nueva situación

No podemos saberlo todo... hay que ser buenos para aprender

Un pasaje de
Observaciones sobre arte y cultura, ciencia y filosofía

Nota de la redacción: Esta es la cuarta entrega de pasajes de una importante charla de Bob Avakian grabada en la primera parte de este año: "¡EMPEÑARSE EN LA REVOLUCIÓN, PROMOVER LA PRODUCCIÓN!, Cuestiones de concepción y método, Algunos puntos sobre la nueva situación". Hemos editado el texto e insertado las notas.

Ahora, quisiera pasar a una cuestión que mencioné en la serie de artículos sobre el anarquismo1 que salió en el OR hace unos cinco años, la cual fue una crítica y una polémica contra el punto de vista y las manifestaciones políticas del anarquismo. Pero recalcamos que el hecho de hacer una crítica y de que tenemos importantes discrepancias no quiere decir de ninguna manera que los anarquistas no puedan jugar un papel positivo en la lucha revolucionaria; evidentemente, algunos lo hacen, en diversos momentos y aspectos. Como todo, hay que analizarlo concretamente.

Por cierto, un tipo con una posición esencialmente anarquista le dio un tiro a la cabeza a Lenin en el curso de la revolución rusa y eso llevó a que sufriera derrames y falleciera a causa de una enfermedad poco tiempo después. Evidentemente, [BA se ríe] a veces el anarquismo motiva a hacer cosas muy malas, pero no por eso debemos sacar la conclusión de que los anarquistas estén siempre al lado de la contrarrevolución (ni incluso que lo estarán en última instancia) ni que en un momento dado no jugarán un papel muy positivo (y eso se aplica especialmente ahora).

Debemos reconocer que es necesario tener una relación de unidad-lucha-unidad con muchas de las diversas tendencias anarquistas y sus partidarios: no debemos simplemente seguirles la onda, pero tampoco debemos rechazarlas ni tratarlas como enemigos. Recalcamos eso en los artículos sobre el anarquismo pero señalamos algo que se aplica específicamente a los anarquistas y también tiene aplicación general: tanto antes como después de la conquista del poder, el partido de vanguardia necesariamente (y por definición, dado su papel) concentra su atención en ciertas esferas o luchas clave y no puede prestar la misma atención a todas las cosas, ni siquiera a todas las cosas importantes, que ocurren en la sociedad y el mundo. Tenemos que centrarnos en ciertas cosas clave a fin de lograr avances concretos en la lucha de clases y, por definición, eso significa que no podemos prestar atención, o la misma atención, a otras cosas, no la misma atención que algunas otras fuerzas les prestan. Por eso, es muy posible que en un momento dado no separamos tanto acerca de una esfera que otros, sean anarquistas u otras fuerzas.

No olvidemos el principio de "solo puede abarcar pero no reemplazar"2: no porque somos la vanguardia ideológica y políticamente y tenemos ese papel y responsabilidad en un sentido global debemos suponer que "automáticamente" sabemos más que los demás, o si no automáticamente, que con un pequeño esfuerzo sabremos más sobre cualquier tema. Eso es totalmente erróneo y en la historia de nuestro movimiento hemos caído en ese error. (Asimismo se ha caído en el error de concluir que porque una persona tenga un punto de vista político e ideológico reaccionario no puede descubrir ninguna verdad importante, lo cual está ligado al error que estoy señalando de suponer que porque somos la vanguardia política e ideológica, sabemos más que los demás de una esfera, automáticamente, sin prestarle mucha atención o tan pronto como le prestemos atención).

Al reflexionar sobre esto, recordé que hace tiempo, en 1979, cuando hice una gira por todo el país y me hicieron una entrevista radial en una universidad (no recuerdo cuál exactamente), nos pusimos a platicar de los punks, un fenómeno relativamente nuevo en ese entonces, y el conductor del programa se molestó: "¡Chale! ¡Otra vez los comunistas quieren llevarse los laureles y hacerse los que inventaron todo! Ustedes no crearon el fenómeno de los punks, pero ahora dicen que es una gran cosa y que ustedes lo están fomentando". Le respondí: "¡No, no, no, no! [BA se ríe] No quise decir eso. No quise decir que lo creamos. La neta, gente muy diversa crea un chingo de cosas, entre ellas el fenómeno punk. ¡Ni modo que nosotros creáramos todas las cosas nuevas y positivas! Claro que el fenómeno punk tiene algunos aspectos negativos, pero también tiene muchos aspectos positivos, y nuestro papel no es crear todo ni controlar todo. Más bien buscamos identificar cosas positivas, las apoyamos t luchamos por ayudarlas a avanzar y ser más positivas".

Eso para él fue algo nuevo porque suponía que si expresábamos una opinión positiva acerca de algo, era porque queríamos "llevarnos los laureles" y hacer pensar que la creamos nosotros. Y de hecho si fuéramos así, se justificaría totalmente la crítica porque la realidad no funciona así.

Surgen muchas cosas nuevas (positivas y negativas), gracias a nuestros esfuerzos y los esfuerzos de otros, y se nos plantea la cuestión de cómo verlas, cómo relacionarnos con ellas, cómo apoyarlas y a la vez luchar por elevarlas. ¿Cómo analizamos y ayudamos a otros a analizar y sintetizar los aspectos correctos, progresistas e incluso revolucionarios y descartar los aspectos opuestos a eso, los aspectos atrasados o incorrectos? Fundamentalmente, se trata de otra aplicación de línea de masas. Y eso es precisamente lo que nos proponemos. ¡Ni modo que pensáramos que todas las cosas nuevas y positivas las vamos a inventar nosotros o que sepamos más sobre todas las cosas en la sociedad y el mundo, la naturaleza y la historia, que los demás!

Aprender a aceptar críticas

E incluso con nuestras "especializaciones", digo, las cosas en que estamos enfocando la atención, gente que no forma parte de nuestro proyecto, que no le dedica la misma atención, puede ver ciertas cosas que nosotros no vemos o captar cosas muy importantes acerca de la esfera en general o de nuestro trabajo y las conclusiones que estamos sacando. Siempre debemos escuchar y aprender de sus opiniones y observaciones, aun cuando las plantean de la peor manera (y, claro, es mucho más fácil escucharlas cuando las planteen en buen plan). Mao dijo que no debemos ser tan sensibles a la crítica, que debemos aceptarla, buscar los aspectos correctos y analizarla a fin de llegar a una síntesis, aun cuando la forma de plantearla sea muy desagradable. Digo, porque podemos refutar los métodos y la manera de plantear las cosas, pero no por eso debemos descartar lo que se plantea ni confundir las dos cuestiones, es decir, lo que se plantea es una cosa, una particularidad, y la manera de plantearlo es otra. Obviamente las dos están conectadas, pero son dos cosas distintas, y siempre debemos tener la mente abierta.

De hecho, siempre debemos estar interrogándonos a nosotros mismos y estar abiertos a que nos "interroguen" otros. Dicen que los ejércitos derrotados aprenden bien, y también hay que aprender a aplicar el principio de que los ejércitos victoriosos lo hagan. (Desde luego, aquí estoy hablando en metáforas). Mejor dicho, en muchos sentidos es más fácil escuchar y aceptar críticas cuando tenemos problemas, cuando las cosas no están saliendo bien. Es más difícil cuando todo nos va muy bien porque luego luego se nos contagia el triunfalismo. ¿Para qué prestar atención a las críticas? "¿Qué nos pueden enseñar esos?". Eso ocurrió en el curso de la Revolución Cultural en China cuando los guardias rojos y camaradas nuevos criticaron a demócratas burgueses en la dirección del partido, camaradas de larga trayectoria que volvieron seguidores del camino capitalista. Estos respondieron arrogantemente: "¡Vaya!, que somos seguidores del camino capitalista. Y tú, ¿qué sabes, chamaquito? Yo trepaba nevados y abría paso en los pantanos antes de que nacieras; en la Gran Marcha perdimos al 90% del ejército, a diario libramos por lo menos una batalla y atravesamos más de 8000 kilómetros. ¿Qué hacías en aquel entonces? [BA se ríe] ¡Ni habías nacido! A ustedes que crecieron en la nueva sociedad les hemos dado todo en bandeja de plata. ¿Qué saben de la lucha revolucionaria y de jugar el todo por el todo?".

Eso es incorrecto, digo, ciertamente hicieron todas esas cosas, pero eso no quiere decir que no pueden cometer ningún error ni caer en el revisionismo. Tampoco les da el derecho, mejor dicho, no deben tener la actitud de descartar cualquier crítica ni crear un ambiente que apague la crítica. No importa cuántos aportes hayan dado ni cuántos triunfos tengan a su haber. La verdad, es muy importante escuchar las críticas e interrogarse constantemente, precisamente cuando todo está saliendo bien o cuando se han tenido muchos éxitos. Marx dijo que cada vez que la revolución proletaria sufre un revés o una derrota, debe levantarse, quitarse el polvo y seguir adelante. De igual modo, cuando estamos logrando avances, debemos cuidarnos de la arrogancia y el triunfalismo. Tengamos presente siempre, tanto en los buenos como en los malos momentos, en tiempos de avances o de reveses, que aunque tenemos la metodología y concepción del mundo más profundamente científica, no tenemos toda la verdad en nuestras manos y jamás la tendremos.

Esa es una cuestión importante que recalcamos en los artículos sobre el anarquismo, hay que tomarla en cuenta tanto antes como después de la conquista del poder, cuando la vanguardia del proletariado y las masas adquieren la nueva responsabilidad de ejercer el poder y transformar la sociedad en aras de abolir, a la larga, el estado. En esa situación también debemos reconocer que habrá gente en muchas esferas de la sociedad que no está de acuerdo con el partido (o quizá partidarios que no están completamente preparados a asumir el papel de comunistas) que tiene muchas verdades "en las manos" o que plantea cuestiones importantes a las cuales debemos prestar atención.

Para lograr nuestros objetivos en el sentido fundamental y para ganar en los dos sentidos --para conquistar el poder y posteriormente hacer las transformaciones de acuerdo a nuestros objetivos de alcanzar un mundo totalmente diferente-- necesitamos este tipo de metodología y concepción del mundo, o sea, hay que estar abiertos a las ideas y los esfuerzos de los demás... y a las críticas. Eso no quiere decir simplemente seguirles la onda ni decir que estamos de acuerdo cuando en realidad no es cierto. Mejor dicho, me pueden hablar hasta por los codos, pero si la crítica no me parece válida, no la aceptaré ni debo aceptarla. A lo mejor estoy equivocado y la crítica es válida, pero como todo mundo (o como debe ser todo mundo), es necesario que me convenzan. Y en todo caso, si no estoy convencido, tarde o temprano se manifestará. O sea, me pueden intimidar, abrumar o suplicar, pero si no logran convencerme, tarde o temprano tendrá consecuencias negativas. Entonces no debemos dar la impresión de que estamos de acuerdo simplemente porque queremos estar abiertos. No es un juego ni una táctica ni un truco; no es cuestión de ser diplomáticos sino una cuestión fundamental de metodología.

Luchar por la verdad

 

 

 

 

Siempre debemos luchar por la verdad que conocemos. No debemos ser liberales ni relativistas. Bueno, a lo mejor mañana descubrimos que algo que creemos firmemente no es cierto. Puede ser. [BA se ríe] Puede ser que mañana descubramos que cosas que consideramos muy básicas, por decirlo así, no son completamente ciertas. Pero eso no significa que no debemos plantearlas ahora, si hoy consideramos que son ciertas, porque si no lo hacemos, rompemos la espiral o ciclo de conocimiento que nos permite aprender más. Hay que aplicar las verdades (las cosas que entendemos que son ciertas), llevarlas al mundo y ponerlas en práctica y ver qué sucede --¿qué sucede en la realidad? y ¿qué críticas se plantean?-- y así ir aprendiendo y desenvolviendo la dialéctica práctica-teoría-práctica. Repito, no debemos ser liberales ni relativistas. No debemos decir que estamos de acuerdo simplemente por llevarnos bien, pues eso no beneficia los objetivos muy profundos e histórico-mundiales que tenemos. No debemos simplemente seguirle la onda a la gente ni aceptar la idea (en nuestra forma de pensar ni en los tratos con los demás) de que la verdad objetiva no existe, que solo un puñado de marxista-leninista-maoístas raros consideran que la realidad objetiva existe. Esta otra contradicción que tenemos que manejar correctamente.

Quisiera volver a examinar un ejemplo negativo que ilustra varios puntos que quiero recalcar, algo que señalamos en "Grandes objetivos y gran estrategia"3: el caso de Lysenko, un agrónomo, un científico de los años 1930 en la Unión Soviética que tenía unas ideas profundamente incorrectas; esas ideas las fomentó Stalin e incluso suprimió a los que no estaban de acuerdo. Sin entrarle muy a fondo (dado que eso ya se ha abordado), las teorías de Lysenko se basan en el principio de heredar caracteres adquiridos, el cual es científicamente incorrecto. En esos años a los soviéticos les urgía dar saltos en la producción porque se cernía un ataque masivo por una de las máquinas militares de mayor poderío del mundo de entonces: el imperialismo alemán encarnado en los nazis. Les urgía y le preocupaba mucho a Stalin desarrollar la producción. Y en ese caso vemos nuevamente que las cosas se dividen en dos en varios sentidos que vale la pena examinar brevemente.

Por una parte, tenían que prepararse para la guerra. Se veía desde principios (y con más claridad desde mediados) de los 30, sobre todo en 1934 tras la derrota decisiva del movimiento comunista en Alemania, que los nazis claramente se estaban afianzando en el poder y con toda probabilidad iban a atacar, y los soviéticos tenían que prepararse. Eso fue un hecho innegable. Pero por otra parte, ante esta situación salieron a relucir las tendencias mecanicistas de Stalin (lo cual no es sorprendente; hemos investigado estas cuestiones y conocemos esas tendencias). Por ejemplo, consideraba que la capacidad de combate dependía cien por cien de la producción en un sentido mecanicista; su orientación era más o menos que en la guerra moderna quien logre producir más tanques, aviones, etc., gana. Y de hecho, los soviéticos lograron producir muchos y al final ganaron la guerra. Y si tuviéramos un punto de vista pragmático, de corto plazo, diríamos: "¿Y qué tiene de malo?". Pero esos problemas de enfoque arrojaron consecuencias que a largo plazo fortalecieron a los revisionistas y en general a los enemigos de la revolución soviética. No es cierto que la victoria de la Unión Soviética en la II Guerra Mundial fue una victoria pírrica (una victoria que es en realidad una derrota o que lleva al umbral de la derrota), pero hay que reconocer que la manera de prepararse para la guerra y de librarla encerró aspectos que socavaron la causa por la cual lucharon. Y es muy importante aprender de eso.

Siempre he tenido muy poca paciencia con las críticas superficiales de Stalin, el "estalinismo" y la Unión Soviética bajo la dirección de Stalin que no toman en cuenta la necesidad muy concreta que tenían. Es una cosa abordar el tema, como hemos hecho, examinando seriamente y a fondo la situación compleja en que se encontraban y la necesidad muy profunda y terrible que tenían, y desde esa perspectiva analizar cómo hubieran podido responder mejor, y qué podemos aprender en un sentido negativo y también positivo. Pero es totalmente distinta la actitud poco seria de pasar por alto esa necesidad, pasar por alto, por ejemplo, que durante la invasión y ocupación de gran parte del país, por casi un año en Moscú la gente comía el papel con que empapelaban las paredes, igual que en Leningrado, para poder resistir el sitio de los alemanes. ¡Hasta eso les tocó! Cuando consideramos eso, cuando consideramos que Stalin veía que les venía encima una tremenda necesidad, bueno a la luz de todo eso hay que tomar otra actitud acerca de los errores metodológicos. O sea, sí se cometieron errores graves, pero hay que ubicarlos en el contexto de la realidad material objetiva, de la necesidad concreta que tenían, y examinar cómo buscaron lidiar con esas contradicciones, analizar en qué acertaron y en qué fallaron.

Volviendo al caso de Lysenko, varios científicos, algunos científicos progresistas (no comunistas, pero progresistas) han señalado que en gran medida como consecuencia de fomentar sus teorías y suprimir a los que más o menos correctamente, desde un punto de vista científico, se opusieron a ellas, la biología (y la ciencia en general) en la Unión Soviética sufrió mucho y hasta ahora no se ha recuperado del todo de los efectos devastadores, no solamente en un sentido estrecho o pragmático sino metodológicamente. Me parece que esas observaciones son acertadas y muy aleccionadoras. Por otro lado, ciertamente muchos de los científicos que se opusieron a Lysenko eran contrarrevolucionarios (o tenían esas tendencias, política e ideológicamente) y eran los expertos más destacados de su rama en aquel entonces. Y ese hecho planteó una contradicción muy aguda: ligado a las fuertes tendencias hacia el pragmatismo en la experiencia y la dirección soviética que hemos señalado, se suponía que, dada la posición política e ideológica de los expertos, seguramente se equivocaban en materia científica. Nuevamente, salió a relucir el materialismo mecanicista, el reduccionismo y el problema de no manejar correctamente la relación entre lo particular y lo universal, y entre los planos de materia en movimiento, de no captar la particularidad diferenciada de materia en movimiento ni relacionar correctamente lo particular a lo universal.

Innovaciones y nuevas direcciones

Otra dimensión de esto: leí un artículo interesante del New York Times titulado "Cambiar el mundo y pellizcar a la burguesía" sobre una exhibición de arte en Estados Unidos, en Nueva York creo, donde presentaron arte avant-garde de Rusia del período pre revolución de octubre a 1934. Al parecer había mucho surrealismo en la muestra, pero los artistas buscaron explícitamente, en sus palabras "pellizcar a la burguesía": se proponían ser subversivos, aventados y audaces y retar todo lo tradicional. No conozco el arte que se menciona, pero me parece muy interesante que según el artículo aun después de la revolución de octubre no suprimieron esas corrientes artísticas, que no eran guiadas por una línea comunista; al contrario, continuaron dándose y las animaron de alguna manera.

Pero el artículo señala que después de la muerte de Lenin en 1924, las cosas cambiaron. El Partido Comunista declaró que el arte debía ser "comprensible a millones de masas". Veamos esa afirmación. ¿Es importante que el arte sea comprensible a las masas? ¡Claro que sí! ¿Es bueno tener arte que sea incomprensible? No. Pero, nuevamente, es algo complejo porque en la esfera del arte, al igual que otras esferas, no queremos dar a las masas cosas simplistas. Mejor dicho (y esto se argumentó en los artículos de Ardea Skybreak que salieron en el OR sobre el papel social del arte4), en lugar de dar al público cosas simplistas, debemos animarle a luchar un poco. No debemos hacer obras que nadie pueda comprender ni crear obstáculos simplemente por tenerlos, por decirlo así, pero debemos animar a las masas a luchar por entender las cosas y no fomentar la simpleza ni la actitud de que si no se capta de entrada, no vale la pena. Es importante animar a luchar por captar el significado más profundo de las cosas, los proyectos artísticos y científicos, etc. Pero también es cierto que necesitamos arte más popular, más comprensible a millones de personas. La cuestión viene siendo, ¿es lo único que necesitamos? Y la respuesta es: ¡no! Igual que en la ciencia, donde no necesitamos exclusivamente cosas que tengan un uso inmediato ni exclusivamente cosas "tecnológicas", necesitamos arte que es comprensible a millones de personas, pero no solamente eso.

Esto está ligado a un principio que abordamos en "Grandes objetivos y gran estrategia" y que se incorporó al Borrador del Programa de la siguiente forma: "Nuestra ideología proletaria nos muestra la importancia de la labor científica, intelectual o artística que beneficie directamente la lucha en marcha del proletariado, y también la importancia de la investigación científica, la exploración intelectual y la experimentación artística que no se ligue de forma directa --ni mucho menos de forma pragmática o `instrumentalista'-- a la política y objetivos inmediatos del partido proletario". A mi juicio eso se aplica a las cuestiones que estamos explorando: por un lado, ¿necesitamos arte que es comprensible a las masas?; y por el otro, ¿debemos permitir que se elabore arte abstracto y arte que no es tan comprensible a primera vista?

El artículo del New York Times agrega que a mediados de los años 1930 (precisamente en 1934, el último año que la exhibición de arte abarca) "Stalin decretó que el único estilo estético aceptable era el realismo socialista". Sabemos que hay muchos problemas asociados con limitarse al "realismo socialista" y que Mao habló de la necesidad de combinar el realismo y el romanticismo revolucionarios. De igual modo, en Para una cosecha de dragones 5 hablamos de tener firmeza de principios y también flexibilidad... realismo y también romanticismo. Eso es cierto en el arte y en todo: necesitamos que se eche a volar la imaginación y que se hagan innovaciones cuando se trata de cuestiones políticas, de resolver problemas en cualquier esfera o simplemente de hacer investigación sin el objetivo de encontrar una solución inmediata. Necesitamos todo eso y también cosas que estén directamente relacionadas con nuestros objetivos y que sean comprensibles en un sentido más inmediato a las masas.

He aquí otro aspecto de manejar correctamente contradicciones, y está ligado a nuestros objetivos inmediatos --ganar en el sentido de hacer avances en la lucha de clases, vencer la cuesta de conquistar el poder y empezar a hacer las transformaciones socialistas-- y a nuestros objetivos en el sentido más amplio, nuestros propósitos generales, porque nuestra perspectiva no es estrecha ni pragmática, ni mucho menos instrumentalista, lo que significa en esencia reemplazar la búsqueda de la verdad con un proceso de buscar las conclusiones deseadas. O sea, se distorsiona la búsqueda de la verdad y en lugar de ella uno se empeña en verificar tautológicamente suposiciones que ya tenía a priori . Es decir, se supone que algo es cierto y uno se propone comprobarlo sin investigar la realidad. El mundo que luchamos por hacer nacer no será guiado por instrumentalismo ni métodos estrechos ni pragmáticos ni la noción de que solo se pueden hacer cosas aceptadas y establecidas. Lenin criticó políticamente al revisionismo por decir (mejor dicho, señaló que el revisionismo realmente predica) que lo deseable es lo posible y lo posible es lo que ya se está haciendo. Eso no es una "receta"... bueno, en realidad no queremos recetas, mejor dicho, no es un método que lleve a hacer la revolución ni un punto de vista o metodología que concuerde con nuestros propósitos ni con nuestros grandes objetivos finales.

 NOTAS:

1  La serie "Marxismo vs. anarquismo" salió en los números 919-923 del OR , del 1° de septiembre al 17 de agosto, y está en la Internet en revcom.us

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2  El artículo del ultimo número del OR "El marxismo `solo puede abarcar pero no reemplazar'" (No. 1180) se enfoca en ese principio.

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3 "Grandes objetivos y gran estrategia" es una obra inédita del presidente Avakian de la cual se publicaron partes del 18 de noviembre de 2001 al 10 de marzo de 2002 en los números 1127 a 1142 del OR, y están en la Internet en revcom.us

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4 La serie, en cuatro partes, salió en los números 1115-1119, del 12 de agosto al 7 de septiembre de 2001.

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5 Para una cosecha de dragones: Sobre la "crisis del marxismo" y la fuerza del marxismo, ahora más que nunca, Bob Avakian, RCP Publications en 1983.

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