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Una formulación que ayuda a comprender la situación actual:
Los tocayos Pat y Pat, y Andrew Sullivan...
y Cornel West

De la serie:
La guerra civil que se perfila y la repolarización para la revolución en la época actual

Nota de la redacción: El pasaje que presentamos a continuación es parte de una serie de conversaciones, discusiones y charlas formales de Bob Avakian. Vamos a publicar una serie de pasajes en las próximas semanas. Los subtítulos y las notas al pie de página son nuestros.

Pasemos a ver la formulación "Los tocayos Pat y Pat, y Andrew Sullivan... y Cornel West", que nos permite explorar el tema, e iré ampliando sobre el particular.

Veamos el círculo de Bush. Primero, tiene un elemento fascista cristiano. Esto es muy evidente en el libro de Esther Kaplan ( With God on Their Side: How Christian Fundamentalists Trampled Science, Policy and Democracy in George W. Bush's White House ), que examina y amplía cuánto se ha metido en las instituciones oficiales. Es muy real, muy profundo y ha llegado muy lejos. Por otra parte, en cuanto a la política exterior y la dimensión internacional del gobierno de Bush, la fuerza más pujante no han sido tanto los fascistas cristianos como los "neoconservadores". Muchos "neocons" son judíos; así que no son fascistas cristianos , aunque el libro del Apocalipsis o de la Revelación de la Biblia dice que la existencia de Israel es una condición previa para el segundo advenimiento de Jesucristo. Por eso, los fundamentalistas cristianos o "sionistas cristianos", como algunos los llaman (por ejemplo, Kaplan, si no me equivoco), son los defensores más apasionados de Israel... ¡hasta que llegue el momento en que a los judíos les toque convertirse al cristianismo! Pero por ahora, son los defensores más apasionados de Israel; no hay nadie que defienda con más fanatismo a Israel e incluso al "Gran Israel" (toda la región, más allá de las fronteras actuales, que supuestamente dios dio a Israel). Nadie se opone más enérgicamente a que se hagan concesiones en los territorios ocupados por su interpretación del libro del Apocalipsis.1

Pero hablando de Paul Wolfowitz y otros como él (Wolfowitz fue subsecretario de Defensa y es una figura de peso, especialmente en la política exterior y de guerra del gobierno de Bush), muchos son judíos, pero la mayoría, o muchos, son laicos y, en todo caso, no los motiva el fundamentalismo religioso. Como indica el libro The Rise of the Vulcans (El ascenso de los vulcanos, de James Mann), muchos son seguidores de la corriente ideológica de Strauss. (Leo Strauss, pensador conservador que tiene mucha influencia en el equipo de Bush y otros de su laya). De entrada les advierto que no he estudiado a Strauss; he leído The Rise of the Vulcans y unas cuantas cosas más, y parece que el straussismo tiene un elemento ideológico cotra el relativismo y en pro del absolutismo, y en eso es parecido al fundamentalismo fascista cristiano. Coincide en algunos aspectos, pero no es de ningún modo idéntico al absolutismo fascista cristiano ni a la ideología fascista cristiana en general (y en algunos aspectos los contradice).

Ahora esas corrientes están cohesionadas, por decirlo así, en la pareja Bush-Cheney y, actualmente, la unidad e identidad es mucho mayor que la oposición. Pero no son idénticas ni son iguales. Es preciso captar eso; las dinámicas son más complejas. Pat Buchanan sale con... como he dicho antes le reconozco el mérito de ser agudo. No es el único, pero fue presciente y debemos reconocerlo [se ríe]. Buchanan estaba escribiendo The Death of the West cuando se dieron los ataques del 11 de septiembre; en la parte del libro que escribió después dijo: en este momento (tras el 11 de septiembre) hay mucha unidad nacional, pero no va a durar; las profundas divisiones sociales, culturales, etc., de la sociedad volverán a imponerse.

Tenía razón: la sociedad estadounidense se repolarizó agudamente, como mencioné en "Los grandes retos de la nueva situación"2 al señalar que el fascismo cristiano fue la punta de lanza del juicio de destitución de Clinton, pero tras el 11 de septiembre lo envolvió la ola de guerra, aunque siguió siendo un núcleo y una fuerza motriz de eso. Como dijo un camarada, los diferentes elementos del equipo Bush-Cheney cambian de posición, y pasa al frente primero uno y luego otro. Cheney no es un fascista cristiano, ni sé si sea cristiano, pero está claro que no es de la corriente fascista cristiana, aunque innegablemente es un reaccionario de hueso colorado. En el debate vicepresidencial John Edwards lo puso en evidencia como reaccionario convicto y confeso: Cheney votó contra celebrar el natalicio de Martin Luther King y contra una moción de libertad para Nelson Mandela en Sudáfrica. Tiene a su haber muchas cosas parecidas, de las cuales está muy orgulloso. Eso coincide con muchos aspectos del programa de los fascistas cristianos, pero no es idéntico.Una particularidad, por ejemplo, es que la hija de Cheney es abiertamente lesbiana y Cheney no coincide con los fascistas cristianos acerca de la homosexualidad. Claro, manifiesta su posición, por lo menos en parte, porque algunos que el Partido Republicano y ese sector de la clase dominante quieren atraer no comparten el punto de vista fascista cristiano sobre asuntos como el matrimonio gay (o la homosexualidad) y el aborto.

Existe una tensión, y los distintos aspectos del programa se destacan ahora más, ahora menos, según lo que pase en el mundo. Pero el elemento fascista cristiano tiene su propia dinámica, que no es absolutamente idéntica al programa "neoconservador" ni a la estrategia internacional esbozada en el documento de Seguridad Nacional de 2002.3 Condoleezza Rice es cristiana, hija de un reverendo, pero no sé si sea fascista cristiana. Esto es más complejo y tenemos que comprender las dinámicas. Pero mencioné a Pat Buchanan porque cuando se dio una repolarización de la sociedad como lo previó, y cuando a muchos les pareció que la "guerra contra el terror se desvió" en Irak, se suscitó mayor oposición a la guerra. En cierto sentido, Kerry planteó lo mismo, que Irak era un "desvío" de la "guerra contra el terror", aunque también dijo: "Ahora que nos hemos metido, tenemos que ganar la guerra... y yo puedo hacerlo mejor que Bush". La guerra de Irak no es un "desvío"; es parte de una estrategia global, pero a los que creen el cuento de la "guerra contra el terror"— que eso es lo que Bush y Cía están haciendo—les puede parecer que la guerra de Irak no tiene sentido. Eso en parte provocó la repolarización, porque muchos (incluso algunos que deberían ser más conscientes) apoyaron la guerra de Afganistán, o al menos se cruzaron de brazos y no se opusieron, porque se tragaron la propaganda de que era una respuesta justificada y necesaria a los ataques del 11 de septiembre, cuando en realidad fue parte de la estrategia global de imponer más agresivamente el dominio imperial yanqui en el mundo y reconfigurar el mundo bajo su dominación, una estrategia que se formuló mucho antes del 11 de septiembre. Pero en el caso de la guerra de Irak, estaba más claro que no encajaba con las justificaciones de la "guerra contra el terror".

Por eso en parte la repolarización ocurrió tan rápida y fuertemente, porque la guerra de Irak puso de relieve la contradicción entre la apariencia de la "guerra contra el terror" y la esencia de una guerra para extender y fortalecer el imperio. Pero por otro lado está lo que dijo Andrew Sullivan (que citamos en "La conspiración derechista...").4 Sullivan, un "conservador" confeso y admirador de Ronald Reagan, señala que hasta los "conservadores fiscales" (los que abogan por reducir los impuestos y recortar programas sociales, etc.), e incluso los que no son religiosos, tienen que adoptar la terminología del conservadurismo social y esencialmente fusionarse con el proyecto fascista cristiano. El conservadurismo fiscal no tiene peso ahora en el Partido Republicano; el gobierno de Bush lo ha mandado de paseo, lo cual ha consternado a muchos libertarios tradicionales, como Buchanan y otros. Están sacando libros que critican a Bush por el gasto público y el enorme déficit presupuestario, entre otras cosas. Buchanan tiene un nuevo libro, Where the Right Went Wrong (Cómo se equivocó la derecha), y están sacando más libros sobre la traición de la causa conservadora por Bush.

Aquí vemos algo muy real del fenómeno fascista cristiano: no es la suma total de la administración de Bush-Cheney. No debemos caer en el reduccionismo de analizar todos los sucesos mundiales, por ejemplo el gran proyecto de hegemonía mundial indiscutible, a través del prisma del fascismo cristiano. Claro, oímos un sinfín de justificaciones fascistas cristianas de tal proyecto, lo cual es un fenómeno muy marcado de la política de la clase dominante hoy.

Pero no hay identidad entre todas estas cosas, ni el actual programa estratégico mundial se deriva del fascismo cristiano, sino más bien de los "neoconservadores", muchos de los cuales fueron "demócratas de la tendencia de Franklin D. Roosevelt", que no son partidarios de un gobierno de poderes limitados ni de limitarse militarmente a "la defensa nacional" en el sentido tradicional (aunque en realidad esa doctrina siempre significó imperialismo). Por el contrario, los "neocons" plantean una agresiva expansión imperialista. Su misión es "democratizar" al mundo, es decir, moldearlo a la imagen de Estados Unidos e incluso quieren que ciertos países adopten las formas externas de gobierno de este país, como elecciones, etc.

Hace poco, Amy Goodman entrevistó a Christopher Hitchens en su programa "Democracy Now". Le preguntó: "¿Se ha vuelto `neoconservador?'". Respondió: "Bueno, apoyo a gente como Wolfowitz". Como en otros debates que he oído, Hitchens sostuvo que Wolfowitz es distinto que Henry Kissinger: Kissinger decía que se justifica respaldar a cualquier déspota en aras de nuestros intereses, pero Wolfowitz propone implantar la democracia y no respaldar a déspotas. Hitchens ha planteado eso en varios debates y lo repitió en el programa de Amy Goodman y puso como ejemplo a Filipinas, donde Wolfowitz tomó la postura de retirar el apoyo a Marcos (el brutal dictador proimperialista de Filipinas de 1973 a 1986). Hitchens dijo que leyó eso en The Rise of the Vulcans . Como lo he estado leyendo, lo repasé para confirmar y pensé: sería bueno mandarle un email a Amy Goodman: "Incluso el autor de Rise of the Vulcans (James Mann) dice que Wolfowitz tardó en adoptar esa posición; apoyó a Marcos por mucho tiempo. Así que, lo siento, Christopher, ¡ni en ese aspecto nos podrás engatusar con tu rollote!". A pesar de que tenemos discrepancias políticas e ideológicas con Amy Goodman, ella hace un trabajo importante y saca a la luz muchas cosas, y debemos ayudar a gente como ella a combatir y poner en evidencia a grillos y apologistas de esta embestida imperialista como Hitchens. Es parte de lo que tenemos que hacer.

Los "neoconservadores" tienen la misión de imponer su propia visión de la democracia, pero no descartan la posición de Kissinger. Las repúblicas de Asia Central, donde se han establecido bases militares yanquis, no son democracias [se ríe]; los mismos "neocons" admiten que son brutales dictaduras burguesas... son dictaduras descaradamente brutales, y nadie lo disputa. Pero en todo caso, ideológicamente se proyecta un fervor misionero de una cruzada por "extender la democracia por todo el mundo", y Wolfowitz en particular es uno de sus arquitectos.

Esto está suscitando muchos conflictos. Buchanan así como "Anonymous" (agente de la CÍA de larga trayectoria y autor del libro Imperial Hubris ) y otros están diciendo, en esencia: "¿Qué carajos es la tal `misión democratizadora'? ¿Qué tiene que ver con nuestros intereses imperialistas?". Buchanan sostiene que Estados Unidos debe ser "una república y no un imperio", aunque apoya cien por cien al imperialismo siempre y cuando "beneficie los intereses nacionales", de acuerdo a sus criterios. En esencia, advierte: "El fervor de extender la democracia por todo el mundo nos va a meter en un gran lío", y "Anonymous" y otras figuras de peso de la clase dominante coinciden.

El fascismo cristiano no es la punta de lanza, especialmente en la esfera internacional, pero hay que tener en cuenta lo que plantea Andrew Sullivan, bueno dos cosas: primero, el que no se acomode (como mínimo) a los fascistas cristianos y su programa va a tener las manos atadas en el Partido Republicano que, no olvidemos ,es el partido gobernante ahora. Por eso, Sullivan recalca que hasta los "conservadores fiscales" tienen que hacerle venias, de un modo u otro, al "conservadurismo social" y al proyecto fascista cristiano. Eso lo dijo hace unos años en el contexto del juicio de destitución de Clinton, pero sigue siendo cierto ahora. El monstruo de guerra y represión desatado plenamente tras el 11 de septiembre de 2001 "ha envuelto" el fascismo cristiano, pero este sigue siendo el núcleo y tan es así que aunque uno no crea en eso tiene que hacerle venias para poder hacer algo en el gobierno actual.

La segunda cosa es algo que hemos venido recalcando: el fascismo cristiano (el elemento fascista cristiano de la clase dominante y la sociedad) es una fuerza pujante y no va a desaparecer. Como no es exactamente lo mismo que el Partido Republicano, no anda detrás de los otros programas de ese partido. Tiene su propia dinámica, a la vez que coincide con otros programas "conservadores". Actualmente, la unidad es muy fuerte, pero no total; también hay discrepancias. En la charla "Elecciones, democracia y dictadura, resistencia y revolución" señalé que Al Gore critica fuertemente a Bush e incluso critica la guerra de Irak, y señalé por qué lo hace. Precisamente porque no es candidato presidencial. O veamos el caso de Arnold Schwarzenegger en California, que apoya financiar la investigación de células tronco: no apoya el matrimonio gay pero tampoco se opone a los gays con virulencia; y apoya el derecho al aborto. Pero si se postula como candidato presidencial, cantará otra canción. Digo, si quiere ser el candidato republicano, hará lo mismo que Bush padre, quien apoyó el derecho al aborto hasta que fue candidato presidencial del Partido Republicano, mejor dicho, hasta que se asoció con Ronald Reagan (cuando se presentó como compañero de fórmula de Reagan). Esas son las dinámicas. Está claro que en este momento no es posible que el Partido Republicano postule para presidente a un candidato que apoye el derecho al aborto. Cuando les conviene, dicen que tienen gente en pro del aborto, pero en este momento dudo mucho que postulen a un candidato con esa posición.

¿Es posible que se dé una reconfiguración de la clase dominante y aplasten a los fascistas cristianos? En teoría, sí, es posible que sufran una gran derrota o un fuerte revés. Lo que dijo Gingrich puede interpretarse exclusivamente con relación a los conflictos de la clase dominante, pero me parece que sería muy difícil que se confinaran a ese marco. (Newt Gingrich dijo que el momento actual es parecido a las décadas de 1840 y 1850, cuando se agudizaron los conflictos que llevaron a la guerra de Secesión en la década de 1860). En otras palabras, podría darse una reconfiguración de la clase dominante en que los fascistas cristianos (y los "conservadores", como Gingrich, en general) sufran un golpe contundente y se imponga otro programa. Eso es lo que quieren esos demócratas multimillonarios (partidarios del Partido Demócrata que proponen usar la estrategia de los "conservadores" del Partido Republicano para sus propios fines; es decir, crear instituciones, etc., paralelas y opuestas a las que han creado en las últimas décadas las fuerzas derechistas, en el marco de la política burguesa tradicional). ¿Es eso factible en el contexto actual? Lo dudo. Es muy posible que lo intenten, pero, tendría que librarse una gran lucha en la clase dominante con un nuevo programa coherente que se lance agresivamente contra los derechistas. Dadas las dinámicas en la sociedad y el mundo, no parece muy probable. No es imposible, pero tampoco es muy probable.

En otras palabras, para que triunfe otro programa de la clase dominante, como mínimo, tiene que asestar una fuerte derrota política al fascismo cristiano. Por eso, no tiene caso que algunas fuerzas del Partido Demócrata anden proyectándose como "fascistas cristianos light ". Eso le echa leña al fuego de los fascistas cristianos y "conservadores" en general. El autor de The Rise of the Vulcans dice algo polémico que vale la pena reflexionar. Casi al final del libro dice que en este período (se refiere a lo que nosotros llamamos "un período de gran transición con el potencial de grandes trastornos", o sea, las dinámicas desatadas por la resolución de la guerra fría) los demócratas y republicanos tienen mucha unidad en cuanto a impulsar mayor globalización económica respaldada con poderío militar. Ofrece la siguiente metáfora: los dos partidos tocan la misma melodía, solo que "cuando los demócratas estaban en la Casa Blanca, subieron el volumen económico y cuando los republicanos se instalaron, subieron el volumen militar". ( The Rise of the Vulcans , p. 215)

Hace otro comentario que para mí destaca un factor importante de las elecciones pasadas, aparte del elemento fascista cristiano. Lo caracteriza de esta manera (claro, la gente como él presenta las cosas como una cuestión de la opinión pública para negar la manipulación y control de la clase dominante): cuando la ciudadanía estadounidense ve la guerra en primer plano, vota principalmente por los republicanos porque cree que son los belicistas más firmes y efectivos, básicamente, pues hoy los demócratas no convencen a nadie de que sean igualmente buenos para librar guerras. En los tiempos de Lyndon Johnson podían hacerlo, pero hoy no. ¿Por qué? Debido a la configuración de la sociedad y a que el Partido Demócrata (como señala el artículo de la "Pirámide"5) tiene una contradicción en sus filas que saltó a la vista en la convención nacional y explica el fenómeno de Howard Dean: sus bases, o muchas de ellas, no apoyan esas guerras, no quieren vivir en la nueva Roma. Por eso, nadie les cree cuando dicen que van a ser tan firmes como los republicanos para librar la guerra, no importa cuántas veces Kerry se cuadre y diga: "John Kerry se presenta. Seré el mejor comandante en jefe y mataré a los terroristas". Por cierto, fue sorprendente que un candidato presidencial dijera: "Voy a cazarlos y matarlos". No dijo simplemente: "Voy a librar la guerra". Sería una cosa, pero dijo: "Voy a cazarlos y matarlos". El presidente, el primer mandatario, de un país como este dijo: "Voy a recorrer el mundo y cazarlos y matarlos", y se supone que era "el bueno" de los dos candidatos, ¿no es cierto? El candidato que muchas fuerzas antibélicas apoyaron, en todo caso [se ríe]. Pero volviendo a lo que dije antes, dada la situación y configuración actual de la sociedad y la política nacional, es muy difícil que la opinión pública acepte que el Partido Demócrata sea el mejor partido de guerra; bueno, no digo imposible, pero muy difícil. De igual modo, es muy difícil convencer a la ciudadanía de que los demócratas sean mejores como partido religioso, pues no corresponde a la realidad y todo mundo lo reconoce. No se va a derrotar a los fascistas cristianos de ese modo, ni siquiera dentro de los confines de la política de la clase dominante, lo cual nos lleva a lo que dijo Cornel West.

En su último libro, Democracy Matters , West habla del "cristianismo constantino". Se describe como cristiano evangélico pero no constantino, refiriéndose al cristianismo como instrumento del estado y de la política imperial que estableció Constantino (emperador romano del siglo IV que lo adoptó, libró batallas bajo su estandarte y dictó buena parte de la doctrina cristiana). Últimamente se oye mucho la metáfora del imperio romano, que es muy apropiada en muchos sentidos. Con el término "cristianismo constantino", Cornel West se refiere al cristianismo como instrumento del poder estatal e imperial, pero a mi modo de ver, pierde de vista algo importante, porque él mismo es cristiano evangélico, aunque también se dice "marxista de la corriente de Antonio Gramsci" (marxista italiano "poco ortodoxo" de la primera parte del siglo pasado). Quizá no capta (o no capta cabalmente) el peligro real que plantea el elemento fundamentalista fascista cristiano; solo capta el aspecto negativo del elemento "constantino", que es muy real y muy importante, pero no creo que reconozca plenamente el gran peligro del fundamentalismo cristiano como tal.

Esto nos lleva por fin al otro Pat, Pat Robertson, que representa la convergencia del cristianismo fundamentalista y constantino. Es un politiquero del sistema imperialista de mucho peso, a quien de veras le falta un tornillo (un fanático religioso fundamentalista) y un proponente del cristianismo constantino.

Sin embargo, repito, los intereses de esas facciones de la clase dominante no coinciden completamente: el fascismo cristiano e Imperial Hubris , por decirlo así, no encajan sin roces; ni la misión "neoconservadora" de "democratizar al mundo" encaja muy bien con la posición de gente como Buchanan y el autor de Imperial Hubris. Pero no olvidemos este punto básico: en este momento, no se puede hacer nada en la configuración de la política de la clase dominante, ni mucho menos en el Partido Republicano, sin acomodarse (como mínimo) al elemento fascista cristiano. Por otro lado, no creo que el proyecto mundial, esbozado por ejemplo en el documento de Seguridad Nacional de 2002, se derive principalmente de la dinámica del fascismo cristiano, pero incluso en la dimensión internacional (ni hablar de la política nacional), no se puede lograr nada sin acomodarse (como mínimo) al programa fascista cristiano y, repito, el fascismo cristiano es una fuerza contundente con su propia dinámica en la clase dominante y la sociedad en general. Como señala Esther Kaplan en With God on Their Side , se ha enraizado en las instituciones de la clase dominante y del gobierno. Está metiéndose en toda esfera y pretende "cerrar el círculo" de instituciones públicas y privadas, y en algún momento podría eliminarse esa distinción y las instituciones fascistas cristianas serían las instituciones del gobierno .

Algunos dirán que es una locura. Si el gobierno se entromete en la medicina y la ciencia de esa forma, ¿cómo conserva la ciencia o NASA?; ¿cómo previene enfermedades y muertes? Por eso decimos que "no encaja perfectamente". (En la discusión después de la charla "Dictadura y democracia, y la transición socialista al comunismo" se preguntó si en este momento el programa fascista cristiano "encaja perfectamente" con los intereses de la clase dominante de conjunto)6. Se trata de un compuesto extremadamente volátil, por decirlo así, lo cual no quiere decir que un gobierno teocrático de fascistas cristianos no pudiera llegar a ser la forma de dictadura burguesa en Estados Unidos. Esas son las dinámicas y tenemos que comprenderlas más a fondo.

Eso sí , estoy convencido de que el elemento fascista cristiano es la punta de lanza y el aspecto esencial. Claro, "el que mucho abarca poco aprieta" y la expansión imperial podría llevar a grandes problemas y poner todo en tela de juicio e incluso suscitar una situación revolucionaria. Pero el elemento más implacable y más concentrado es el elemento fascista cristiano. Es implacable, y plantea una oposición y desafío fundamental al consenso que ha gobernado este país en una forma u otra a lo largo de su historia.

Este siempre ha sido un país religioso, pero con un gobierno esencialmente laico y esto a veces ha planteado una contradicción aguda, que en este momento es extremadamente aguda. La separación de poderes de la iglesia y el estado, el aborto, la homosexualidad, y más que eso la ciencia, la educación, todo está en las miras de los fascistas cristianos, y no solo de modo teórico sino ahora en la vida práctica cada vez más, y lo más probable es que aumente geométricamente en el período que viene.

Pero no olvidemos que en este momento todo esto se ha envuelto en una ofensiva de guerra y represión, y no es idéntica a ella. Estas, a mi entender, son las dinámicas de la clase dominante, la sociedad y el mundo en el sentido más amplio.

¿Se acuerdan de la película "The Contender" en que Jeff Bridges salió como el presidente y Joan Allen protagonizó a la vicepresidenta? Ella está bajo ataque y va a una audiencia del Congreso y dice: "Mi templo es el templo de la democracia". ¿Se acuerdan? Bueno, la democracia es la "religión" de muchos demócratas burgueses laicos, y el fascismo cristiano la está desafiando. Por una parte, cuando están en juego estas cosas fundamentales que "significan mucho" para muchos, ellos se lanzan a defenderlas. Pero esa misma dinámica desata grandes interrogantes y dudas incluso en cuanto a suposiciones básicas. Lo estamos viendo en microcosmos e incluso en escala mayor en nuestro trabajo y en la sociedad. Esto es lo que estamos viendo. Una fuerza de fundamentalistas fascistas cristianos y otros fascistas apunta a destruir el "templo" de la democracia, que a final de cuentas y fundamentalmente es la democracia burguesa . Sí, muchos quieren seguir rezando ahí, pero lo que está sucediendo pone en tela de juicio sus creencias, sobre todo si se presenta otra síntesis que los entusiasme. Precisamente ese es un gran reto que tenemos: ofrecer concretamente una síntesis radicalmente diferente.

La situación podría amainar o dar un giro dramático aun dentro de los confines de la política y poder burgués. Nada está escrito de antemano: en un momento dado podrían surgir dinámicas más fuertes que las que imperan —por eso hablamos de sucesos inesperados y en cierto sentido "impredecibles"—, y ya se vislumbran cosas que podrían cambiar el terreno y las dinámicas. Pero no va a darse ningún cambio, ni siquiera en el marco de la clase dominante, sin un proceso desgarrador o sin lucha. No creo que pueda ocurrir sin que toda la sociedad le entre, y en todo caso, no queremos que ocurra sin eso.

¿Cuál será el desenlace? No está predeterminado.

Bueno, he presentado algunas ideas que quería compartir, porque es preciso que captemos las dinámicas de modo científico, materialista y dialéctico, lo mejor que podamos, y que tengamos el mejor método posible de examinarlas a fondo y comprenderlas en toda su complejidad y en su esencia a fin de librar la lucha de transformar radicalmente las cosas de manera positiva.


NOTAS:

1. Los "territorios ocupados" se refieren a zonas fuera de las fronteras de Israel ocupadas y controladas por las fuerzas armadas israelíes. [Return to article]

2. Bob Avakian, "Los grandes retos de la nueva situación", OR No. 1143, 17 de marzo de 2002. [Return to article]

3. The National Security Strategy of the United States of America, en la internet en www.whitehouse.gov. [Return to article]

4. Bob Avakian, "La verdad sobre la conspiración derechista. y por qué Clinton y los demócratas no son la respuesta", OR No.1255, 17 de octubre, 2004. [Return to article]

5. Bob Avakian, "La pirámide del poder y la lucha por cambiar de base el mundo", OR No. 1259, 21 de noviembre de 2004. [Return to article]

6. "El núcleo sólido del enemigo", OR,No. 1261, 12 de diciembre de 2004. [Return to article]