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Transcripción revisada de una charla de Bob Avakian, otoño de 2009

Contradicciones todavía por resolver, Fuerzas que impulsan la revolución

La necesidad y la base de dar otro salto y ruptura radical

Nota de la redacción: Lo siguiente es la catorceava y última entrega del texto de una charla que dio Bob Avakian en el otoño de 2009. Las primeras trece entregas salieron en los números 184-196. La charla completa está en línea en revcom.us

La necesidad y la base de dar otro salto y ruptura radical

Así que, repito, con mayor investigación, estudio, análisis y síntesis se podrá aprender más, pero a mi parecer todo esto sí establece que existe una necesidad de una mayor ruptura radical a fin de sentar las bases para alcanzar de hecho las "4 todas"1 en toda su extensión. En la historia del movimiento comunista, además de la de nuestro partido, esto no se ha expresado plenamente ni se ha reconocido plenamente, salvo hasta hace muy poco cuando hemos empezado a tratar en serio las cuestiones desde un ángulo diferente y mucho más radical.

El cambio de la posición de nuestro partido sobre la cuestión de la homosexualidad2 es, en un grado muy importante, resultado de lo que ha llegado a ser la Nueva Síntesis y en particular el método y el enfoque encarnado en la Nueva Síntesis. Representa una ruptura con las tendencias y corrientes al interior del movimiento comunista que, en un grado importante, han venido asfixiando la clase de teoría radical y de movimiento radical que de hecho el comunismo debería ser y tiene que ser. Pero en un sentido concreto, esto representa un comienzo del cual tenemos que partir e ir mucho más allá — sobre la base de un enfoque científico y la síntesis científica de lo que describí anteriormente como lo visceral y lo teórico.

A la vez, la lucha contra la opresión de la mujer que plantea nada menos que la abolición total y final de toda forma de esta opresión también es una parte decisiva de hacer la revolución en primer lugar, sin la cual no puede haber ninguna revolución y menos una que llegara al comunismo. Forjar un movimiento para la revolución de la manera más poderosa que sea posible hacia el primer gran salto de tomar el poder y crear un nuevo estado revolucionario, darle al pueblo el poder para erigir de hecho una nueva sociedad sin explotación y opresión — todo eso es lo que tiene que ser nuestro objetivo y punto de partida. A esta luz, hace mucha falta ahora mismo bregar más en el ámbito de la teoría, análisis y síntesis a fin de profundizar nuestro entendimiento acerca de la opresión y la liberación de la mujer —aprender del trabajo que se ha hecho y hacer mayores avances a fin de aprender aún más acerca de las raíces de la opresión de la mujer y también de las formas concretas que esta opresión asume en el mundo de hoy así como los cimientos y la dinámica material concreta que subyacen a esto— todo lo que se tiene que canalizar hacia una comprensión mayor de las condiciones necesarias para alcanzar la emancipación total de la mujer y el papel de la lucha en torno a esta contradicción como frente y eje decisivo de la lucha general para un movimiento comunista y para emancipar a toda la humanidad de todas las divisiones opresivas.

En este contexto quiero hablar brevemente acerca del rol importante de nuestros camaradas del Partido Comunista de Irán (Marxista-Leninista-Maoísta) sobre la cuestión de la mujer. Estos camaradas han hecho una contribución muy importante insistiendo que el movimiento comunista en general preste mucho más atención a esta cuestión por tener una importancia decisiva para la transformación radical de la sociedad y del mundo en su totalidad; en su reconocimiento del rol todavía mayor que la lucha contra la opresión de la mujer —y como nuestro lema dice, desencadenar la furia de la mujer como una fuerza poderosa para la revolución— puede y debe jugar en la próxima, nueva etapa de la revolución comunista; y en llamar a aplicar un enfoque materialista científico a esta cuestión y no un enfoque sociológico o cultural, a la vez que enfatiza la necesidad de aprender del trabajo acerca de esta cuestión de parte de otros y en particular de estudiosas feministas y sintetizarlo desde un punto de vista comunista científico. Todas estas son importantes contribuciones de nuestros camaradas iraníes.

Al llevar a cabo más trabajo sobre esta cuestión crucial, será importante basar este trabajo de manera consecuente en el punto de vista y método científico del materialismo dialéctico e histórico. Es necesario evitar tendencias hacia el materialismo mecánico y específicamente hacia esfuerzos de ubicar la base fundamental de la opresión de la mujer en el hecho o hasta reducirla al hecho de que a lo largo de la historia de la humanidad las mujeres han dado a luz y han tenido que asumir la mayor responsabilidad de criar a los hijos en sus primeros años. Además, es necesario evitar las tendencias ahistóricas que no prestan la necesaria atención a las formas específicas que toma la opresión de la mujer en el contexto de diferentes modos de producción y relaciones de propiedad así como las ideas, las costumbres, etc., que corresponden a un modo particular de producción.

Para trazar de manera más cabal el camino de la emancipación de la mujer como una parte central de la emancipación de la humanidad en general al mismo tiempo que reconocer el rol de la biología de la mujer —específicamente de dar a luz y de criar hijos en sus primeros años, particularmente en condiciones en que sigue siendo necesaria una lactancia prolongada—, es también importante reconocer que no es la biología en sí la que es la fuente fundamental de la opresión de la mujer. Al contrario, se trata del papel que esta biología ha ocupado en las relaciones de producción específicas (y las correspondientes relaciones sociales) — o mejor dicho, cómo esta biología ha estado englobada y subordinada en estas relaciones. Éstas tienen una evolución histórica, y en diferentes sociedades y en diferentes épocas desde el surgimiento de la sociedad de clases, han sido diferentes las formas y los medios específicos en que estas relaciones expresan las divisiones, explotación y opresión de clase, a la vez que tienen en común de una forma u otra, que todas son una encarnación y fuente de relaciones opresivas y explotadoras.

Este análisis y enfoque es crítico a fin de poder desarrollar completamente la concepción, la orientación estratégica y las medidas y acciones correspondientes que podrían conducir de hecho a la emancipación de la mujer y de la humanidad en general en el sentido más fundamental y completo.

A propósito de esto, también es importante no subestimar la importancia de la Declaración de nuestro partido: Por la liberación de la mujer y por la emancipación de toda la humanidad3. Recorre toda esta Declaración una contundente denuncia de la opresión de la mujer en sus diversas formas en todas partes del mundo, inclusive en los países capitalistas "avanzados". También contiene un análisis importante de cómo y por qué el sistema imperialista capitalista no elimina y no puede eliminar la opresión de la mujer, incluyendo la forma en que ésta se manifiesta en los roles tradicionales de los géneros, sino que por el contrario este sistema perpetúa y refuerza tales relaciones opresivas en sus formas "medievales" así como "modernas" en los mismos países capitalistas imperialistas, los que por supuesto incluyen a Estados Unidos, así como en los países del tercer mundo que domina y explota; y explica de manera muy convincente que solamente mediante la revolución y el avance al comunismo en todo el mundo y el rol decisivo de la lucha por la liberación de la mujer en esa revolución será posible eliminar para siempre la opresión de la mujer y todas las formas de relaciones sociales explotadoras y opresivas.

No obstante, esta Declaración es precisamente eso — una declaración, muy crucial, de principios y orientación básica, en el contexto de la situación actual del mundo así como en el marco estratégico de la revolución comunista. De por sí su objetivo no es hacer sino contribuir a inspirar más análisis y síntesis profunda con relación a esta cuestión, lo que es necesario para tener un cimiento aún más poderoso para el avance de la lucha por la liberación de la mujer —de todas las cadenas de la tradición, de todas las horrorosas formas de su opresión no sólo a lo largo de la historia sino en el mundo actual— como una parte crucial de alcanzar la emancipación de la humanidad como un todo.

Y ahora quiero (figurativamente) retomar a Pasos y saltos (Ardea Skybreak, De pasos primitivos y saltos futuros, Un ensayo sobre el surgimiento de los seres humanos, la fuente de la opresión de la mujer y el camino a la emancipación. Bogotá: Editorial Tadrui, 2003). Ésta es una obra importante — que, en mi opinión, en muchísimos casos todavía no se toma en cuenta. La siguiente frase concisa de Pasos y saltos da una perspectiva histórica muy contundente con relación al desarrollo de un entendimiento científico de los orígenes de la opresión a la mujer: "Es aleccionador que los orígenes materiales de la posición social subordinada de la mitad de la especie humana a lo largo de la historia registrada no fueron tratados ni siquiera considerados dignos de una investigación seria sino hasta mediados del siglo 19". Y Skybreak agrega que Marx y Engels:

despejaron el prejuicio social de su época al insistir en que la posición subordinada de la mujer no tenía nada que ver ni con ninguna deficiencia innata de la naturaleza femenina ni con ningún mandato divino (ni "características naturales") que santificaran este orden de cosas. Sostuvieron, por el contrario, que la opresión de la mujer ha sido producto y consecuencia de la organización social de los seres humanos, determinada básicamente en cualquier sociedad dada por el nivel específico de desarrollo de las fuerzas productivas y el correspondiente conjunto de relaciones de producción. (Estas citas son adaptadas de la edición en español del libro de Skybreak.)

De ninguna manera se debería subestimar la profunda importancia de este descubrimiento inicial del marxismo y de su vigencia actual. Pero al mismo tiempo, desde un punto de vista histórico, fue un descubrimiento inicial — un cimiento inicial del cual hay que partir y el cual hay que desarrollar cualitativamente. Eso, por supuesto, es algo que se aplica a todos los descubrimientos científicos y tiene aún más importancia cuando estos descubrimientos tratan la cuestión crucial y altamente discutida de las relaciones humanas, el carácter y las posibilidades de la sociedad humana y la lucha que supone todo esto4.

Pasos y saltos señala y hace muy importantes contribuciones al análisis de sucesos fundamentales relacionados a esta contradicción muy importante: la división inicial y esencialmente inevitable del trabajo entre hombre y mujer en las sociedades tempranas debido a diferencias biológicas relacionadas con la procreación y crianza de los hijos en sus primeros años — recalcando que esta división de trabajo no hubiera constituido una relación opresiva, al menos no en ningún sentido completamente institucionalizado y desarrollado, sino que en otro sentido contenía las semillas de relaciones opresivas, entre hombres y mujeres en particular, las cuales (continuando con la metáfora) se desarrollarían en relaciones opresivas con los cambios de la actividad productiva de varias sociedades humanas, el relativo peso que adquieren diferentes tipos de actividad productiva básica y junto con ello el surgimiento de la acumulación diferencial de excedentes materiales y los cambios correspondientes en las relaciones sociales de propiedad y de otro tipo.

Y Pasos y saltos señala esta conclusión verdaderamente histórico-mundial: "Las necesidades biológicas asociadas con la gestación y crianza de los hijos no son en sí factores que no se pueden cambiar ni necesariamente son permanentes y con el tiempo la organización social humana se desarrollará de modo que los atributos biológicos ya no contribuyan a canalizar ni restringir las actividades de la mitad de la especie humana".

Además, una de las cosas que sobresale muy poderosamente en Pasos y saltos es la forma en la que examina todos los diferentes intentos —desde la sociobiología a las teorías generales sobre la naturaleza humana y demás— a fin de evadir o en su caso proponer una alternativa a un entendimiento científico del hecho que está delante de nuestras narices: la opresión de la mujer y todas las relaciones opresivas y explotadoras tienen sus raíces en las condiciones materiales concretas que han resultado del desarrollo histórico de la sociedad humana. Hacia el final de Pasos y saltos, se recalca esta gran ironía: en el mismo momento en que está presentándose objetivamente cada vez con más fuerza la necesidad y la posibilidad de abolir y dejar atrás todo esto, se dan intentos cada vez más frecuentes de alejarse de eso y de encontrar cualquier otro tipo de explicación para el estado de las relaciones sociales humanas y los horrores muy reales que eso supone — unas explicaciones que, aparte de su intención, sólo pueden conducir a la perpetuación de todo esto.

Al actuar sobre esta base objetiva, hablando de nuestra comprensión consciente y nuestra capacidad de tomar la iniciativa de manera consciente, tenemos mucho con que edificar, pero también tenemos muchos retos que asumir al avanzar y alcanzar nuevos avances. Es necesario tener mayor debate y estudio sobre la base de una aplicación consecuente del punto de vista y método científico y específicamente el punto de vista y método científico del materialismo dialéctico e histórico tal como se ha desarrollado hasta ahora y además hacerlo de tal forma que contribuya a su desarrollo mayor e incluso cualitativo.

Además, es importante comprender que tampoco se trata de un desarrollo lineal. Esto es algo que se debería aprender de la experiencia histórica que yo he repasado aquí, al resaltar la necesidad de hacer más síntesis, incluyendo la oportunidad perdida de hacerla desde hace décadas atrás, como se capta en el relato del encuentro del Movimiento Juvenil Revolucionario y las palabras muy sentidas ahí —de que si usted es hombre y si usted realmente desea ser radical, tiene que aprender lo que se siente ser mujer— y el comentario general acerca de todo lo que el movimiento de la mujer estaba desafiando y con lo que estaba bregando, particularmente en sus corrientes más radicales que aparecieron durante los 60 y entrando los 70, que trató cuestiones cruciales las cuales se debían haber acogido, debatido profundamente y asimilado y sintetizado correctamente en toda su extensión, mediante una aplicación consecuente del punto de vista y método comunista, pero que en ese entonces no se hizo. Eso es lo que tenemos que hacer ahora. Y al hacerlo, tenemos que aprender de nuestros errores: no podemos volver y corregir ese error de hace 40 años pero podemos y debemos aprender de él.

En 1970 Susan Brownmiller escribió: "Nosotros no queremos ser opresor ni oprimido. La revolución de la mujer es la última revolución de todas" (Susan Brownmiller, "Sisterhood Is Powerful: A Member of the Women's Liberation Movement Explains What It's All About", New York Times Magazine, 15 de marzo de1970, citado en Ariel Levy, Female Chauvinist Pigs, Women and the Rise of Raunch Culture [Free Press, 2005], que es una crítica a las mujeres que promueven la degradación de la mujer mediante la pornografía y otros aspectos de "cultura sexualmente explícita y degradante" [raunch]). Ahora, cuando se lee a Brownmiller en In Our Time: Memoir of a Revolution (Dell Publishing, 1999), queda claro que su política ha ido en la dirección de la reforma más que de la revolución. Aun en los tiempos en que ella participó en un auge de luchas más radicales y dijo las mencionadas palabras, parece claro que hubieron limitaciones significativas en cómo Brownmiller concibió "la revolución" y que fue influenciada por tendencias contradictorias, incluyendo las corrientes revolucionarias así como también revisionistas. Pero aparte de los pormenores del caso, eso no niega las importantes contribuciones que ella y otras personas como ella hicieron, particularmente a fines de los años 60 e inicios de los 70, ni nos exime de la responsabilidad de entender y sintetizar correctamente algo muy importante al que alude la oración "La revolución de la mujer es la última revolución de todas".

Es importante recalcar una vez más dos cosas en relación con esto. Primero, que la emancipación de la mujer sólo puede conseguirse como parte de una revolución profunda y real —la revolución comunista— la revolución más radical de la historia de la humanidad, cuyo objetivo es la emancipación de toda la humanidad, el salto histórico más allá de todas las formas de opresión y explotación, mediante la transformación de todas las condiciones materiales e ideológicas que engendran y refuerzan la explotación y la opresión. Y al mismo tiempo, un componente fundamental y decisivo de esta revolución, sin el cuál esta revolución nunca alcanzará sus metas, es la lucha por la liberación total de la mujer.

Esto nos lleva de vuelta al punto muy importante de "El fin de una etapa — El comienzo de una nueva etapa" acerca de las contradicciones aún no resueltas bajo el socialismo. Lo que se dice ahí es otra forma de expresar el entendimiento de que la lucha por la emancipación total de la mujer será una parte crucial de "la última revolución". En otras palabras, esto será un componente crucial que impulsa y propulsa no sólo la lucha revolucionaria para derrocar el dominio del imperialismo-capitalismo sino para continuar la revolución en la nueva sociedad socialista en sí con la finalidad de avanzar en el camino hacia el objetivo final del comunismo. Lo importante es que, entre las contradicciones aún no resueltas que quedan en la sociedad socialista las que pueden ser una fuerza que impulsa y propulsa esa revolución, uno de los aspectos y expresiones más decisivos de eso serán las formas en las cuales y por medio de las cuales será necesario seguir luchando por la emancipación de la mujer.

Debería quedar claro que lo que supondrá este proceso general no se trata de un desarrollo lineal —no es una simple continuación rectilínea de la teoría del movimiento comunista y la experiencia de las sociedades socialistas— sino que por necesidad será un proceso más rico y más complejo que toma y aprende de una variedad mucho más extensa de experiencias, análisis y teoría, realizados desde diferentes puntos de vista, en representación de puntos de vista de clase en esencia diferentes — todo lo que se tiene que abarcar y abrazar y al mismo tiempo sintetizar, aplicando el punto de vista y método comunista.

A manera de conclusión de esta cuestión crucial, todo lo que se ha señalado aquí recalca la necesidad para tener mayores rupturas y saltos —en la teoría y en la práctica guiada por la teoría— en lo relativo a la liberación de la mujer, como una parte decisiva de la revolución comunista y la realización de "las 4 todas" en el sentido más completo. Esto recalca la necesidad de que el método y enfoque de la Nueva Síntesis se aplique más completa y sistemáticamente a esta cuestión y que sobre esta base se lleven a cabo los avances cruciales que se requieren con urgencia.

* * * * *

Para concluir esta charla, el enunciado lanzado por nuestro partido, "La revolución que necesitamos... La dirección que tenemos", de una forma muy concentrada presenta poderosamente la situación y los retos que tenemos y las apuestas realmente históricas que están en juego. Existe la posibilidad de un revés serio y hasta quizás devastador en los planos históricos e internacional para nuestro movimiento en general, pero también existe la posibilidad concreta de realizar avances decisivos. Para nuestro partido, esto está encarnado y concentrado en gran parte hoy en la campaña en la cual este enunciado es la punta de lanza y en los tres objetivos de esta campaña: dar a conocer la revolución en toda la sociedad; hacer que el líder de nuestro partido, Bob Avakian, llegue a ser conocido en toda la sociedad; y aglutinar un núcleo de fuerzas nuevas alrededor del partido y que algunas ingresen al mismo, que están firmemente convencidas de esta línea, y dedicadas y decididas a batallar por ésta y este objetivo del comunismo y a edificar un movimiento revolucionario hacia ese fin.

Lo que esto pone más clara y agudamente al centro es el gran reto de construir el movimiento para la revolución en general en que crece constantemente un núcleo sólido de emancipadores de la humanidad en el sentido más completo, hacia el momento cuando se desarrolle una situación revolucionaria, una crisis revolucionaria madure y un pueblo revolucionario en sus millones y millones nazca y, como el mismo enunciado señala, será posible jugárselo todo para tomar el poder y hacerlo sobre la base de un firme entendimiento científico de qué son la naturaleza y las metas de esta revolución y del poder revolucionario y la visión más amplia del objetivo final: emancipar a toda la humanidad de los miles de años de cadenas de la tradición, abolir todas las relaciones de opresión y explotación y desbrozar completamente el suelo que da lugar a esas relaciones en todo el mundo — o sea, comenzar una etapa radicalmente nueva en la historia de la humanidad.