Donald Trump, en colaboración con Israel, ha iniciado una asesina guerra criminal, ilegítima e ilegal contra el país soberano de Irán, con el objetivo abierto del cambio de régimen. Esta es una guerra de agresión no provocada, el crimen de guerra supremo, y hay que pararla ya.
Esta guerra no tiene nada que ver con “liberar al pueblo iraní”. Esa es una mentira ya empapada de sangre. Las bombas estadounidenses han matado a civiles, incluidas decenas de jóvenes mujeres y niñas cuando una escuela fue atacada en la ciudad de Minab. El propio Trump ha pedido explícitamente el cambio de régimen.
Esta guerra es un acto imperialista gansteril por parte de un régimen fascista que busca reforzar su control sobre el Medio Oriente y fortalecer su posición frente a potencias imperialistas rivales. Trata las vidas de millones de personas como desechables en una lucha de alto riesgo por la dominación global.
Esta agresión de Estados Unidos e Israel amenaza la vida de más de 90 millones de personas en Irán y aumenta dramáticamente el peligro de una guerra mucho más amplia — una que podría involucrar a otras potencias imperialistas y, mediante la mortal “lógica” de la escalada, conducir a una catástrofe nuclear total.
No podemos permitir que un loco fascista mantenga el dedo en el gatillo nuclear un día más.
Seamos claros: no se debe apoyar al régimen represivo en Irán. Es un estado reaccionario, teocrático y cruelmente patriarcal que ha oprimido brutalmente al pueblo iraní.
Pero los fascistas no son libertadores. A Trump —él mismo al frente de un régimen patriarcal cristiano fascista— no le importa el pueblo de Irán ni del Medio Oriente. Actúa en lo que percibe como los intereses del imperio estadounidense y espera la dominación si Estados Unidos prevalece.
Esta guerra también cumple otro propósito: le da a Trump un pretexto para intensificar la represión interna, aplastar la disidencia, destruir la ley y consolidar aún mayores poderes para su régimen fascista. Así es como gobierna el fascismo: a través del terror en el extranjero, la represión interna y la exigencia de que las personas se alineen o sean aplastadas.
El silencio y la pasividad dentro de Estados Unidos ante tales atrocidades deben TERMINAR. El fascismo no avanza solo mediante la brutalidad desde arriba — avanza mediante la normalización y la acomodación desde abajo. Esperar, adaptarse o confiar en que frenen a este régimen las instituciones —o quienes nos dicen “voten y esperen”— es una ilusión mortal.
Rechazar el Fascismo protesta contra la guerra en Irán en Washington D.C., el 28 de febrero de 2026. Foto: Captura de pantalla de YouTube Diario.
El fascismo no es una amenaza que se avecina. Lo tenemos encima pero ya.
La única esperanza de la humanidad reside en que la gente decente de este país se levante unida —de forma no violenta, pero con determinación e inquebrantable determinación— para expulsar del poder al régimen fascista de Trump.
YA es el momento de afrontar esta grave escalada juntos en las calles, en protesta no violenta y resistencia masivas.
¡ALTO A LA GUERRA DE ESTADOS UNIDOS CONTRA IRAN!
¡QUE SE LARGUE EL RÉGIMEN FASCISTA DE TRUMP — YA!
Inunden las calles con estas demandas inseparables —cada día más fuertes y claras— hasta que se consigan.
En nombre de la humanidad,
nos negamos a aceptar un Estados Unidos fascista.
Contactar Rechazar el Fascismo para encontrar las acciones de emergencia.
Descargar el volante PDF de esta declaración de RefuseFascism.org / Rechazar el Fascismo.