Por qué el mundo está hecho tan tremendo desastre,
Y lo que se puede hacer para cambiar la situación radicalmente —
Un entendimiento científico básico

En el mundo de hoy, para cambiar la sociedad fundamentalmente, es necesario conquistar el poder — derrocar el poder estatal existente y establecer un poder estatal nuevo.

En el artículo Mercancías y capitalismo — y las terribles consecuencias de este sistema, Una explicación básica, examiné las contradicciones básicas que se han desarrollado históricamente en la base y en el núcleo del sistema capitalista, y la manera en que la revolución comunista —y únicamente la revolución comunista— es capaz de hacer nacer una resolución de estas contradicciones que esté a favor de los intereses de las masas de la humanidad, y en última instancia, de la humanidad en su conjunto1.

En otro artículo, abordé este entendimiento crucial sobre la naturaleza y las dinámicas no solamente de la sociedad capitalista sino de la sociedad humana en un sentido más general, y la base para la transformación radical de la sociedad:

las personas vivimos en sociedades que están organizadas como sistemas — sistemas que tienen su fundamento en las formas en que las personas se interactúan entre sí, y con el resto de la naturaleza, para satisfacer sus necesidades básicas y proveer para las generaciones del futuro. Y esos sistemas tienen ciertas relaciones básicas, y modos de funcionar, que son independientes de la voluntad de cualquier individuo particular o de grupos particulares de personas, incluso los que ocupan la posición dominante dentro de esos sistemas2.

En otras obras mías, entre ellas El Nuevo Comunismo y Breakthroughs (Abriendo Brechas), se enfatiza este punto fundamental: El modo de producción establece el marco —los términos y los límites— de lo que ocurra, y lo que sea posible, dentro de la sociedad fundamentada en ese modo de producción. “Modo de producción” es otra manera de decir “el sistema económico” o la base económica de la sociedad. Esto es la forma fundamental en que se organiza a las personas para que “se interactúan entre sí, y con el resto de la naturaleza, para satisfacer sus necesidades básicas y proveer para las generaciones del futuro”3.

Desde la desintegración de las sociedades comunales tempranas entre los seres humanos hace miles de años, los sistemas económicos se han basado en la explotación de los muchos por unos pocos: una situación en la que aquellos “pocos” que poseían y controlaban los grandes medios de producción (tierra , fábricas y otras instalaciones de producción, máquinas y otra tecnología) están en condiciones de obligar a otras personas a trabajar para crear riqueza para aquellos “pocos”, y si estas “otras” personas no hacen esto, los “pocos” no podrán sobrevivir. Así es, por ejemplo, el sistema de la esclavitud directa, pero también el sistema del feudalismo, en que grandes terratenientes explotan a las masas de siervos —campesinos que poseen poca tierra o nada de tierra, y en lo básico no tienen ningún derecho el cual aquellos terratenientes tenían que respetar. Esta era la situación no solamente en grandes extensiones del mundo —incluido en Europa, Japón y China— hasta tiempos más recientes, sino también con el sistema de “aparcería” en el Sur de Estados Unidos, donde los propietarios de las plantaciones explotaban cruelmente a las masas de negros, y a algunos blancos pobres, durante casi 100 años después de que se abolió (mayormente) la esclavitud mediante la Guerra Civil de 1861 a 1865.

En el mundo hoy, el sistema dominante de explotación es el capitalismo, que se ha convertido en el capitalismo-imperialismo, un sistema mundial que no sólo explota a decenas de millones de trabajadores asalariados en Estados Unidos sino que explota aún más cruelmente a cientos de millones de personas, entre ellas más de 150 millones de niños, en una inmensa red de maquiladoras, minas y granjas, en particular en el tercer mundo (Latinoamérica, África, el Medio Oriente y Asia).

Pero aquí hay algo crucial que entender: los sistemas económicos (o los modos de producción) no se tratan de algo que hayan inventado algunas personas poderosas de algún modo y que lo hayan impuesto sobre las masas de personas carentes de poder. La naturaleza del sistema económico se determina en lo básico por las relaciones de producción — la forma en que las personas están organizadas para utilizar las fuerzas de producción que existen (las fuerzas de producción constan de los medios de producción, junto con las personas y sus conocimientos y capacidades). Y, cabe repetir, el modo de producción constituye la base, y establece los términos y límites, de lo que ocurre en la sociedad en general.

Una ilustración de estas relaciones y dinámicas básicas: ¿Por qué las personas negras todavía están bajo una salvaje opresión?

Aquí va un ejemplo sacado de la historia relativamente reciente en Estados Unidos que ilustra este punto básico.

El sistema de aparcería, en Estados Unidos, en particular en el Sur, tras la Guerra Civil, se basaba en el trabajo manual intensivo de las personas, especialmente (aunque no solamente) las personas negras, que poseían poca tierra o nada de tierra, y estaban endeudadas con los grandes terratenientes que controlaban y obtenían ganancias de los cultivos que se sembraban y vendían. La tecnología era muy primitiva, en comparación con la tecnología de hoy, ya que una buena parte del arado se hacía con caballos y mulas, y la cosecha se pizcaba principalmente a mano. Pero, después de la Segunda Guerra Mundial (que terminó en 1945), se había desarrollado nueva tecnología, como el tractor y máquinas cosechadoras, que empezaron a desplazar a muchos aparceros. Dada la creación de un mercado más grande para sus productos, y en una situación de competencia intensificada, no solamente dentro de Estados Unidos sino a nivel internacional, para estos grandes terratenientes era necesario, y era más eficiente y rentable, usar esta maquinaria en lugar de aparceros.

Esto, además de los esfuerzos por zafarse de las terribles condiciones de la opresión, en particular en el Sur rural, era un factor importante que impulsaba a las masas de personas negras a emigrar a las ciudades del Sur, pero también a una emigración en masa de millones de negros a las zonas urbanas del Norte y Oeste. Pero, ¿en qué situación se encontraron las masas de negros, bajo estas nuevas condiciones? No solamente en el Sur sino por todo Estados Unidos, estaban sometidos a una sistemática segregación y discriminación, avalada por el terror continuo a manos de la policía así como de otros golpeadores supremacistas blancos. Todo esto era un importante ímpetu para los movimientos por los derechos civiles y por la liberación negra que hicieron erupción poderosamente en estas nuevas condiciones. Pero, si bien la gran lucha y sacrificios de las masas de personas sí resultaron en importantes cambios, esto no eliminó la situación básica de opresión y explotación de las masas de personas negras.

¿Por qué? Porque esta lucha tuvo lugar dentro del sistema que domina la sociedad en su conjunto —el sistema del capitalismo-imperialismo— y no condujo al derrocamiento de este sistema. Si bien las masas de los negros ahora vivían en nuevas condiciones, no empezaron de nuevo como un “borrón y cuenta nueva”, libres para elegir el modo de vivir que desearan. Para sobrevivir y mantener a la familia, fueron obligados a buscar empleo en las fábricas grandes y otros lugares de trabajo que eran propiedad de capitalistas, y fueron obligados a vivir dentro de una sociedad capitalista — la que, desde el comienzo y a lo largo de su historia en Estados Unidos, ha tenido la supremacía blanca vertida en sus cimientos y entretejida en todas sus relaciones e instituciones dominantes.

Ahora existe la base para emancipar a todos los oprimidos, a toda la humanidad

Esto nos lleva a otro punto importante respecto a los sistemas que caracterizan las sociedades en las cuales la gente vive. Estos sistemas se han evolucionado históricamente. Esto significa que los cambios en la sociedad humana se basan, y únicamente pueden basarse, en la transformación de lo que ya existe en esa sociedad, en la base de las fuerzas de producción que se han desarrollado en cualquier momento dado.

E incluso los cambios revolucionarios —un salto radical de un sistema a otro— sólo pueden darse sobre la base de transformar lo que existe. No es posible hacerlo ingeniando ideas o nociones sobre cómo “debería” ser la sociedad, si esas ideas o nociones carecen de una base en la realidad existente.

Lo crucialmente importante que entender es que la base ahora existe para que los miles de millones de personas sobre este planeta tengan posibilidades de tener los medios para una vida digna que merecen los seres humanos — una vida que se enriquezca continuamente, no solamente en el sentido material sino en lo social, lo intelectual y lo cultural. Pero, al mismo tiempo, la forma en que se ha desarrollado la sociedad humana bajo la dominación de este sistema del capitalismo-imperialismo ha creado un mundo altamente “desequilibrado”, donde miles de millones de personas en el mundo viven en condiciones horrorosas de opresión y miseria, en que millones de niños en el tercer mundo mueren cada año de inanición y enfermedades prevenibles. Por callado que lo mantengan:

Todo esto es la base sobre la cual una parte relativamente pequeña de las personas en Estados Unidos, y una parte muy pequeña de la humanidad en su conjunto, tienen las condiciones y la “libertad” para desarrollar y aplicar su iniciativa y creatividad — pero, bajo este sistema, el resultado es servir a reforzar las condiciones “desequilibradas”, altamente desiguales y profundamente opresivas en el mundo en su conjunto y para las masas de personas en el mundo.

Y todo esto es completamente innecesario4.

Son las fuerzas productivas las que se han desarrollado bajo el sistema capitalista-imperialista las que de hecho ponen la base material para avanzar más allá de todo esto. Pero, al mismo tiempo, es este sistema, con su modo de producción basado en las relaciones explotadoras de producción, el que es la barrera directa contra hacer esto una realidad — constituye una cadena sobre las masas de personas por todo el mundo, y sobre la humanidad en general.

Esto nos lleva a la contradicción fundamental del capitalismo — entre la producción socializada y la apropiación privada. Bajo este sistema, en su inmensa mayoría las cosas se producen por medios organizados de producción en masa, con maquinaria y otra tecnología que lo hacen posible. Esto se lleva a cabo, y solamente se puede llevar a cabo, por grandes números de personas que trabajan juntos en diferentes sitios de producción (fábricas, etc.), y en última instancia, por millones, y miles de millones, de personas organizadas en cadenas interconectadas de producción y transporte (“cadenas de suministro”). Y esto es lo que forma la base para que la sociedad funcione y para que las personas sobrevivan y se reproduzcan. Pero los capitalistas en competencia controlan todo eso —y se apropian los productos de todo esto— y los más poderosos y dominantes de ellos están anclados en unos pocos países capitalistas-imperialistas (como Estados Unidos, Alemania, Japón, Rusia y China).

Esta contradicción fundamental —entre la producción que es socializada y la apropiación privada de lo que se produce, y la concentración correspondiente no solamente de la riqueza sino de los medios para crear la riqueza (los medios de producción) en manos de una pequeña minoría de la humanidad, en un pequeño número de países— es la que funciona como barrera y traba esencial a la emancipación humana y sofoca el inmenso potencial humano que ahora está trabado bajo la dominación de este sistema. Esta contradicción es lo que impide que la humanidad actúe como guardianes dignos de la Tierra, abordando esta situación de una manera planificada y cooperativa, y al contrario impulsa las cosas hacia un desastre ambiental y ecológico a un ritmo cada vez más acelerado.

A cambio, es la revolución comunista la que tiene la base para resolver esta contradicción fundamental, socializando la propiedad de los medios de producción —tomando medidas para convertirlos en la propiedad común de la sociedad— y, sobre esta base, llevando a cabo el desarrollo económico de una manera planificada y sustentable, revolucionando las relaciones de producción en su conjunto, así como las relaciones sociales correspondientes (por ejemplo, las relaciones de género y “raciales”), y la superestructura de la política, la cultura y la ideología. (Una “superestructura” es algo que se construye sobre los cimientos; por ejemplo, los muros y el techo de una casa constituyen una “superestructura” construida sobre los cimientos de la casa).

Para cambiar la sociedad de una manera fundamental, es necesario conquistar el poder

Aquí llegamos a tener otro entendimiento crucialmente importante el cual sale a la luz aplicando el método científico del comunismo: la base económica (el modo de producción) constituye los cimientos de la sociedad humana; y, sobre estos cimientos, habrá una superestructura de política, cultura y modos de pensar (ideología) que, en sus expresiones dominantes, reflejan y contribuyen a mantener esta base económica. (En otras obras, tales como Breakthroughs (Abriendo Brechas), Los pájaros no pueden dar a luz cocodrilos, pero la humanidad puede volar más allá del horizonte y Hacer la revolución y emancipar a la humanidad, he hablado de la cuestión, con ejemplos que la ilustran, de por qué la superestructura de cualquier sociedad en funcionamiento corresponderá, y tiene que corresponder, a la base economía de esa sociedad, y contribuirá a reforzarla5).

Es la superestructura la que mantiene y refuerza la base económica existente (el modo de producción) y las relaciones sociales correspondientes. Así que, si bien la base económica constituye los cimientos de la sociedad, los que establecen los términos y límites de la manera en que puede funcionar y tiene que funcionar toda la sociedad, en la esfera de la superestructura —y en particular la dominación del poder político— se encuentra donde se determina y se resuelve el rumbo de la sociedad, y en particular el potencial de transformar radicalmente la sociedad.

En sus términos más esenciales, la dominación del poder político se manifiesta por medio de un monopolio de la fuerza armada y la violencia (y en particular la institucionalizada fuerza armada y violencia que se declara “legítima”). Para ver esto en términos sencillos y gráficos, piensen en lo que ocurre bajo este sistema cuando la gente se moviliza para intentar poner fin a la injusticia y la opresión: se topa con la represión y la violencia de la superestructura de este sistema, en particular la policía y las fuerzas armadas, las cortes y las prisiones — que concentran el poder estatal el que impone el sistema existente6.

Para transformar la sociedad a fin de poner fin a la injusticia, la opresión y la explotación que están integradas en este sistema, y que se basan en su modo de producción, es necesario quebrar la columna vertebral de su sistema de poder estatal, su gobierno violento sobre la sociedad (la dictadura de la clase capitalista-imperialista) y establecer un nuevo sistema de poder, un poder estatal socialista (la dictadura del proletariado), a fin de transformar radicalmente la base económica, las relaciones sociales correspondientes y la superestructura política e ideológica en su conjunto, hacia el objetivo de arrancar de raíz y abolir por fin todas las relaciones de explotación y opresión, en todas partes.

Para resumir este entendimiento esencial de las relaciones en la sociedad y la base para cambiar la sociedad radicalmente: La base económica (el modo de producción) constituye los cimientos de la sociedad, los que establecen en última instancia los términos y los límites de lo que puede ocurrir en una sociedad dada; pero la superestructura es donde es posible hacer y se tiene que hacer una revolución, derrocando el poder estatal existente y el sistema de gobierno político existente, y estableciendo un poder estatal radicalmente diferente y un sistema de gobierno político radicalmente diferente, con el fin de avanzar hacia adelante para transformar la base económica, las relaciones sociales y la superestructura en su conjunto, lo que incluye las instituciones y procesos políticos, así como la cultura y la ideología.

O para decirlo en términos básicos y sencillos: En el mundo de hoy, para cambiar la sociedad en un sentido fundamental, es necesario conquistar el poder — derrocar el poder estatal existente y establecer un nuevo poder estatal.

Esta revolución es posible, y se necesita con urgencia

Esta es la necesidad histórica y el desafío histórico ante nosotros hoy: el derrocamiento del sistema capitalista-imperialista, con su monopolio del poder político, concentrado como el monopolio de la llamada “legítima” fuerza armada y violencia, y el establecimiento del poder estatal socialista, lo que hace posible la transformación radical de la sociedad en su conjunto con el objetivo final del comunismo, al abolir todas las relaciones de explotación y opresión, por todo el mundo.

Esta revolución no es solamente una necesidad histórica en algún sentido general (o abstracto). Es el reclamo apremiante y urgente de nuestros tiempos, cuando este sistema del capitalismo-imperialismo —por medio de sus arsenales masivos de armas nucleares, los cuales hay que abolir, y su destrucción acelerada de un medio ambiente habitable— no solamente inflige un sufrimiento horrendo, e innecesario, a las masas de la humanidad, destruyendo vidas y pulverizando espíritus, sino que también representa una amenaza cada vez más grande a la propia existencia de la humanidad.

Más allá de eso, como lo pone en claro una Declaración de los revcom, y como he abordado en un artículo que explaya los puntos clave de esa Declaración: Este es uno los tiempos poco comunes en que esta revolución se vuelve posible, incluso en un país poderoso como Estados Unidos7.

Esta oportunidad poco común no debe desperdiciarse ni desaprovecharse. Es necesario que trabajen por ella activamente, de manera organizada, con pasión y determinación basadas en la ciencia, todas las personas que anhelen un mundo sin la miseria, la brutalidad y la destrucción, y sin la angustia, la enajenación, el temor y la desesperación que es la vida cotidiana y la condición terrible de miles de millones de personas por todo el planeta, cuando desde hace mucho se acabó el momento en que eso fuera necesario o fuera posible justificarlo de alguna manera, y cuando existe la base y la posibilidad de una existencia y un futuro radicalmente diferentes y emancipadores para la humanidad.

En las palabras del inicio de Una Declaración, un Llamamiento a que se organice ahora para una revolución real, de los revcom:

A toda persona que ya no soporte este mundo tal como está … que esté harta del trato a tantas personas como si fueran menos que humanos … que reconozca que la supuesta “libertad y justicia para todos” es una mentira cruel … que esté justamente enfurecido porque la injusticia y la desigualdad siguen, y siguen, y siguen, a pesar de las falsas promesas y palabras almibaradas de aquellos que están en el poder (o aquellos que aspiran a conseguirlo) … a toda persona que se angustie ante el rumbo por el cual se encaminan las cosas y el hecho de que ser joven ahora implica carecer de un futuro digno, o de plano de un futuro … a toda persona que haya soñado alguna vez con algo mucho mejor, o alguna vez se haya preguntado si eso es posible … a toda persona que anhele un mundo sin opresión, explotación, pobreza y destrucción ambiental … a toda persona con corazón para luchar por algo por lo que realmente vale la pena luchar: Tú tienes que ser parte de esta revolución8.

Artículos de Bob Avakian próximamente en revcom.us:

  • La abolición — real e ilusoria
  • El marxismo vivo contra el marxismo vulgarizado
    Una revolución liberadora, y no un reformismo muerto

Posteos recientes:

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NOTAS:

1. Este artículo de Bob Avakian (Mercancías y capitalismo — y las terribles consecuencias de este sistema, Una explicación básica) está disponible en revcom.us. [volver]

2. Bob Avakian, ¿Por qué las personas creen las tonterías más ridículas y escandalosas? Tergiversaciones descabelladas de la realidad, ilusiones mortíferas del “progreso indoloro”, y la urgente necesidad de una revolución real con una fundamentación científica. Este artículo también está disponible en revcom.us. [volver]

3. Bob Avakian, El Nuevo Comunismo, La ciencia, la estrategia, la dirección para una revolución real, y una sociedad radicalmente nueva en el camino a la emancipación real, Editorial Aurora Roja, 2018. RCP Publications distribuye este libro en Estados Unidos. Breakthroughs (Abriendo Brechas), El avance histórico hecho por Marx, y el nuevo avance histórico del nuevo comunismo, Un resumen básico, de Bob Avakian, está disponible en revcom.us. [volver]

4. Bob Avakian, El capitalismo-imperialismo — la sofocación de siete miles de millones de personas — y la profunda necesidad de un mundo con nuevos cimientos, es parte de una colección de artículos, Bob Avakian: Escritos en 2020 — un año trascendental, que está disponible en revcom.us. [volver]

5. Los pájaros no pueden dar a luz cocodrilos, pero la humanidad puede volar más allá del horizonte (Primera parte: Revolución y el estado; Segunda parte: Construyendo el movimiento para la revolución), y Hacer la revolución y emancipar a la humanidad (Primera parte: Más allá del estrecho horizonte del derecho burgués; Segunda parte: Todo lo que hacemos tiene que ver con la revolución) están disponibles en Obras escogidas de Bob Avakian en revcom.us. En estas dos obras, vea en particular la Primera parte. Específicamente respecto a la relación entre la base y la superestructura, el autor ha llamado la atención en particular al siguiente pasaje de Hacer la revolución y emancipar a la humanidad:

Es importante captar lo siguiente: que la necesidad de un cambio radical en la sociedad se suscita en la superestructura — en el modo de pensar de las personas, y luego en su organización política. Las personas forman grupos, forman partidos con programas y objetivos que reflejan —no en un sentido reduccionista, lineal y de uno a uno, sino que reflejan en última instancia— lo que está ocurriendo en las relaciones básicas de la sociedad, en cuanto, más fundamentalmente, a la contradicción entre las fuerzas y las relaciones de producción. Esto se refleja más o menos conscientemente en el modo de pensar de las personas y luego en su organización política. Y al actuar de acuerdo con sus ideas, al intentar hacer que se den cambios en correspondencia con sus ideas, se topan con límites —no solo límites económicos sino también límites políticos— la fuerza del estado y las relaciones de poder en la sociedad las que es necesario hacer añicos y transformar para (una vez más en términos relativos y no absolutos) poder desencadenar y emancipar las fuerzas productivas, entre ellas la gente. De esa manera las sociedades cambian en un sentido fundamental y cualitativo — eso es cómo y por qué las revoluciones se suscitan y ocurren, por medio de luchas trascendentales.

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6. Para conocer un análisis adicional del poder estatal, vea De Bob Avakian: Una vez más sobre por qué todas las dictaduras no son malas, y por qué deberíamos querer una dictadura socialista, y luchar por ella, que está disponible en revcom.us. [volver]

7. De los revcom (revcom.us): Una Declaración, un Llamamiento a que se organice ahora para una revolución real está disponible en revcom.us. El artículo De Bob Avakian — Líder revolucionario, autor del Nuevo Comunismo: Este es un momento poco común en que la revolución se vuelve posible — Por qué es así, y cómo aprovechar esta oportunidad poco común está disponible en revcom.us. [volver]

8. Una Declaración, un Llamamiento a que se organice ahora para una revolución real. [volver]