Un acto criminal de agresión militar estadounidense contra Cuba se cierne cada vez con mayor fuerza.
La semana pasada, el 20 de mayo, un tribunal estadounidense imputó a Raúl Castro de cuatro cargos de homicidio y conspiración para matar a estadounidenses por su presunta participación en el derribo, en 1996, de dos aviones sin armas frente a las costas de Cuba.
Raúl Castro, de 94 años, es uno de los dirigentes más importantes de Cuba. En 1959, formó parte del grupo de revolucionarios, liderado por su hermano Fidel Castro, que derrocó al odiado régimen títere de Fulgencio Batista, controlado por Estados Unidos. Posteriormente, intentaron sacar a Cuba de la órbita de la dominación estadounidense, un tema que retomaremos tras abordar la amenaza inmediata de una guerra.
Criminales verdaderamente sanguinarios se hacen pasar por buscadores de la justicia
El New York Times califica la imputación contra Raúl Castro de “una escalada extraordinaria de la campaña de presión multifacética de la administración Trump” contra el gobierno cubano, la que podría estar allanando el camino para un intento de Estados Unidos de secuestrarlo como lo hizo con Nicolás Maduro, el ex dirigente de Venezuela, después de su imputación.
¡Pero detengámonos aquí mismo!
Fotos de las víctimas del vuelo 455 de Cubana de Aviación, derribado en 1976 por exiliados cubanos anticastristas. Crédito: cuba-solidarity.org.uk
Resulta que estos aviones eran pilotados por un grupo de exiliados cubanos liderado por José Basulto, un agente confeso de la CIA que se jactaba de haber sido entrenado como terrorista. Los vuelos del grupo habían violado el espacio aéreo cubano en más de 25 ocasiones, y Cuba había advertido repetidamente a Estados Unidos que serían derribados si continuaran1. Por lo tanto, es muy concebible que Cuba estuviera actuando en defensa legítima.
Pero veamos la situación en mayor perspectiva: si derribar aviones o cometer actos de terror y asesinato indiscriminados fuera el criterio para las imputaciones penales y el encarcelamiento, ¡pues los gobernantes estadounidenses tendrían que pasar al frente de la fila! Por mencionar tan solo algunos ejemplos entre cientos:
- Desde septiembre de 2025, el régimen de Trump ha asesinado a cerca de 200 pescadores y ha destruido 57 embarcaciones en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico, alegando, sin pruebas, que se trataba de narcotraficantes.
- En 1976, un grupo de exiliados cubanos residentes en Estados Unidos perpetró el atentado contra el vuelo 455 de Cubana de Aviación, en el que murieron las 73 personas a bordo. No obstante, a pesar de ser bien conocidos y de vivir en su mayoría abiertamente en Estados Unidos, nunca fueron imputados de ningún delito.
- La investigación del Comité Church del Senado estadounidense de 1975 confirmó oficialmente ocho atentados diferentes por parte de la CIA y grupos de exiliados cubanos para asesinar al líder cubano Fidel Castro tan solo entre 1960 y 19652.
¡Así que está meridianamente claro quiénes son los mayores terroristas, criminales y asesinos en masa en esta situación!
Los tambores de guerra… suenan con más fuerza
Durante meses, Trump ha estado amenazando con apoderarse de Cuba, mientras Estados Unidos libra una intensa guerra económica contra el pueblo cubano.
Vídeo en inglés: Cuba enfrenta el empeoramiento de los apagones a medida que el bloqueo de petróleo agrava la crisis humanitaria.
El bloqueo de todos los envíos de combustible ha paralizado los hospitales, obligado a los enfermos a retrasar su tratamiento y provocado escasez generalizada de alimentos y desnutrición. “Pacientes cubanos mueren a causa del bloqueo estadounidense”, informa el New York Times. Todo esto ha tenido el propósito deliberado de hacer la vida prácticamente imposible para las masas cubanas con la esperanza de causar agitaciones y/o pasividad ante una posible invasión estadounidense.
El 14 de mayo, el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a Cuba para lanzar un ultimátum gansteril al gobierno cubano: reestructure su economía y sociedad según los intereses imperialistas estadounidenses, o aténgase a las consecuencias. Mientras tanto, Estados Unidos ha intensificado su despliegue militar, con el despliegue del portaaviones Nimitz cerca de las costas cubanas.
Al día siguiente de que se presentaran los cargos contra Castro, Trump dijo que probablemente ordenaría ataques militares contra Cuba: “Otros presidentes han estado considerando esto durante 50 o 60 años... Y parece que seré yo quien lo haga”3.
¿Y los demócratas? Mientras se desarrolla toda esta beligerancia, los demócratas de peso dicen estar de acuerdo con Trump en castigar a Cuba… ¡simplemente no quieren que se convierta en guerra por temor a que eso perjudique los intereses imperialistas de Estados Unidos en general!4
¿“Liberar” a Cuba de la “tiranía comunista”? ¡Claro que no ! (en ambos sentidos)
El secretario de Estado, Marco Rubio, y otros funcionarios de Trump afirman que Estados Unidos tiene por objetivo brindar a Cuba “ayuda humanitaria” y “liberar” a su población de la “tiranía comunista” de Cuba.
Esto son grandes mentiras por dos razones.
Cuba, 1956: Pelotón de fusilamiento contra Batista. Crédito: WikimediaCommons
En primer lugar, durante 128 años y contando, la dominación imperialista estadounidense ha sido la principal causa del sufrimiento y la opresión del pueblo cubano. Primero, Estados Unidos invadió a Cuba y tomó el control en 1898, y durante décadas saqueó sus recursos naturales, explotó su mano de obra e impuso un dictador tras otro para gobernar a la población. Tras la revolución de 1959, Estados Unidos continuó agrediendo a Cuba, intentando asesinar y derrocar a sus dirigentes, asfixiándola con sanciones paralizantes y aislándola diplomáticamente.
(Para más información, consulte la serie Crimen Yanqui en revcom.us, en particular Crimen Yanqui Caso #59: La invasión, ocupación, dominación y saqueo de Cuba por Estados Unidos: De 1898 a 1959 y Crimen Yanqui Caso #45: La invasión de Playa Girón, 1961).
Vídeo en inglés: Sunsara Taylor, primera parte: “¿Qué opinas sobre Cuba?” Responde sobre nuestra responsabilidad de detener la agresión imperialista estadounidense, pero también sobre por qué Cuba no es un modelo de liberación.
Vídeo en inglés: Rafael Kadaris, segunda parte: “¿Qué opinas sobre Cuba?” Responde sobre la revolución cubana y la diferencia entre un estado de bienestar social y el socialismo auténtico como transición hacia el comunismo.
En segundo lugar, Cuba no es ni ha sido nunca un país socialista en el camino hacia el comunismo. Tras la revolución, cuando Castro comenzó a expropiar empresas estadounidenses e implementar otras reformas, Estados Unidos se volvió contra él. Ante la creciente subversión estadounidense, Castro buscó otra potencia que protegiera su régimen, y recurrió a la Unión Soviética.
La revolución rusa de 1917 fue la primera revolución socialista exitosa en la historia del mundo. Logró avances notables en los ámbitos social, económico, cultural y otros, y lo hizo a pesar de los feroces ataques de las fuerzas del antiguo orden opresor ruso y de las potencias imperialistas extranjeras. Sin embargo, el socialismo fue derrocado y el capitalismo restaurado en 1956, y la Unión Soviética emergió como una potencia imperialista, en rivalidad y enfrentamiento a Estados Unidos. Utilizaron su reputación previa para atraer a países como Cuba, como contrapeso y aliado contra Estados Unidos. (Consulte mayor información sobre la historia de la Unión Soviética en: Bob Avakian, LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO: ¿Una marcha forzada hacia el abismo, o forjar una salida a la locura?, páginas 15-19 de la publicación en línea; otra información sobre Cuba en Sobre la muerte de Fidel Castro: Cuatro puntos de orientación).
Si bien Cuba llevó a cabo numerosas reformas que mejoraron materialmente la situación del pueblo cubano, esto en sí no constituye socialismo. Para comprender la diferencia entre lo que Bob Avakian denominó “una sociedad de asistencia social en que el papel básico de las masas es igual que en la forma clásica del capitalismo”, por un lado, y el socialismo auténtico, por otro, véase “Tres alternativas para el mundo”.
Por supuesto, el hecho de que Cuba no sea un país socialista no justifica en absoluto ninguna intervención ni ataque estadounidense contra Cuba, su pueblo, o su gobierno.
La nueva Doctrina Monroe de Trump
¿Por qué Estados Unidos tiene en la mira a Cuba, un pequeño país de 10 millones de habitantes situado a unos 148 kilómetros de Florida?
En LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO: ¿Una marcha forzada hacia el abismo, o forjar una salida a la locura?, el líder revolucionario y autor del nuevo comunismo, Bob Avakian, expone la estrategia del régimen fascista de Trump en el hemisferio occidental y en el mundo, incluido respecto a estados como Cuba:
A la vez, Trump ha proclamado lo que muchos han llamado la nueva Doctrina Monroe: insistir en que las Américas son el “patio trasero” de Estados Unidos. Eso va de la mano con el cambio de nombre que él hizo, del golfo de México al “golfo de América” — al menos en su propia mente, y con una exagerada frecuencia en la manera que algunos otros han respondido al respecto. Ha emprendido agresiones militares abiertas contra Venezuela, con la declarada intención de apoderarse y “manejar” a ese país, con sus inmensas reservas de petróleo. Además, ha amenazado a Cuba, y al presidente de Colombia así como a la presidenta de México, ha interferido en los asuntos de Brasil, Argentina y Honduras — todo ello con el propósito de insistir y apuntalar la noción general de las Américas como el patio trasero, y como la esfera de influencia y el coto que va a dominar el imperialismo estadounidense.
Trump está resucitando agresivamente el rol de Intimidador Imperialista clásico, al cometer aún más actos de agresión y crímenes de guerra contra países menos poderosos, en consonancia con la larga y fea tradición de intervenciones militares yanquis en América Central y Sur en particular.
No obstante, no se trata del mundo del siglo 19 o inicios del 20, y queda por verse lo que resulte de la bravuconería de gran potencia de Trump y su agresión militar al viejo estilo colonialista.
En una dimensión más amplia, las acciones agresivas de Trump respecto a América Latina son parte de la contienda estratégica de gran potencia imperialista con China en particular, que ha llegado a ser una gran fuerza en el comercio y las relaciones con los países latinoamericanos, entre ellos Venezuela. China ha sido por un buen tiempo un importante receptor de la exportación del petróleo venezolano. (Trump y sus fascistas afiliados consideran a China, no a Rusia, como el principal desafío y amenaza al dominio global de Estados Unidos; incluso el objetivo de la orientación de Trump respecto a Rusia y la guerra en Ucrania, al menos en parte, es cortar, o al menos debilitar, los vínculos de Rusia con China).
La postura y acciones militares agresivas de Trump respecto a América Latina y en general, son una manifestación del monstruoso sistema del capitalismo-imperialismo, el cual ha engendrado el fascismo, como expresión extrema de la naturaleza moribunda y depredadora de este sistema, en Estados Unidos y como fenómeno más amplio en el mundo.
¿Qué hacer ante los flagrantes crímenes y agresiones de Estados Unidos?
En primer lugar, ¡una condena rotunda y una protesta masiva contra las amenazas, el hostigamiento y los ataques de Trump contra Cuba!
En segundo lugar, adentrarse más en la verdadera manera de salir de este mundo de horrores. Como afirmamos hace poco en revcom.us:
La verdadera disyuntiva que se nos presenta es si tolerar y esperar encontrar un lugar dentro de esta locura mientras precipita a la humanidad hacia el abismo… o si analizar seriamente y bregar con la alternativa real que se ha propuesto, plasmada en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, de Bob Avakian.