[E]n la medida que se mantengan las cosas dentro de los límites de este sistema, en realidad eso tendrá el efecto de intensificar los horrores para la humanidad que son una parte integral de este sistema, al mismo tiempo que también reforzará e impulsará más a las fuerzas subyacentes económicas —y sociales y políticas— que fortalecerán este fascismo que ya ha demostrado gran fuerza en Estados Unidos (y varios otros países).
—Bob Avakian, LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO: ¿Una marcha forzada hacia el abismo, o forjar una salida a la locura?
Los detenidos en huelga de hambre en el centro de detención de Delaney Hall, en Newark (Nueva Jersey), acaban de entrar en su tercera semana, a la que se han sumado recientemente cerca de 40 mujeres detenidas. También hay huelgas de hambre recientes o en curso en al menos otros cinco centros de detención infrahumanos repartidos por todo el país: Tacoma (Washington), Alvarado (Texas), Phillipsburg (Pensilvania), Baldwin (Míchigan), y Adelanto (California). Delaney Hall es el mayor centro de detención del ICE de la costa este. (Para más información sobre esta huelga de hambre, véase “Ondas expansivas de los detenidos en Delaney Hall y divisiones cada vez más profundas”).
Represalias brutales del ICE contra los huelguistas
Manifestantes se enfrentan a agentes del ICE frente al centro de detención Delaney Hall, en Nueva Jersey, el 27 de mayo de 2026. Foto: AP
En el centro de detención Delaney Hall de Nueva Jersey, agentes del ICE apuntan con lanzadores de munición “menos letal” a los manifestantes, el 29 de mayo de 2026. Foto: AP/Andres Kudacki
En respuesta a las ondas expansivas provocadas por los detenidos de Delaney en huelga de hambre, y ante los esfuerzos de diversas fuerzas que se oponen a lo que estos detenidos están revelando sobre la naturaleza depravada de este campo de concentración del ICE, el ICE ha tomado represalias aún más despiadadas. Ha puesto a los detenidos en aislamiento, ha trasladado a varios de ellos a otros campos de detención, ha limitado severamente su contacto con el mundo exterior y ha impedido que las familias vean a sus seres queridos, entre otras medidas.
Según la ACLU (Unión Estadounidense por las Libertades Civiles): “En medio de este bloqueo informativo, los detenidos han declarado: ‘Nos sentimos vulnerables y, en cierto modo, secuestrados —detenidos sin justificación—, por no mencionar que estamos siendo torturados física y psicológicamente debido a los escasos recursos alimentarios que se proporcionan en estos centros de detención’”.
Un programa fascista
Una niña inmigrante en el Holding Institute, un albergue en Laredo, Texas, el 26 de febrero de 2026. Foto: AP
La detención de entre 60 000 y 70 000 personas en lo que equivalen a campos de concentración del siglo XXI es una expresión de la total inhumanidad y depravación del programa fascista de Trump de deshumanización y limpieza étnica de los inmigrantes.
Y eso no es todo. Un informe reciente de una investigación realizada por The Marshall Project y MS-NOW señaló que, durante el último año, el ICE ha mantenido bajo custodia una media diaria de 25 niños de tres años o menos, con al menos 500 bebés y niños pequeños detenidos desde que el régimen de Trump llegó al poder. El informe pone de relieve lo cruciales que son los primeros años de vida de un niño para determinar su salud física y mental durante toda su vida, y cuenta las historias de bebés incapaces de comer o de digerir, a veces durante semanas, e incluso que se golpean a sí mismos debido a la detención y la separación familiar en estos campos de concentración.
El hecho de que los demócratas que se oponen a esto con palabras y, en ocasiones, con sus cuerpos, no tengan una respuesta real —o den respuestas erróneas— sobre por qué está ocurriendo esto y qué hay que hacer, pone de manifiesto la absoluta bancarrota de todo este sistema.
Parte de un programa más amplio de limpieza étnica
Jonathan Blitzer, en un artículo reciente publicado en The New Yorker, describe un enfoque sistemático: “Stephen Miller, el principal asesor de política interior de Trump, ha presidido el esfuerzo más concertado en un siglo para convertir la ciudadanía en una herramienta de exclusión sistemática”.
A través de órdenes ejecutivas y otros medios:
** La administración Trump ha suspendido indefinidamente la tramitación de visados de inmigrante para personas procedentes de 75 países, lo que supone más de un tercio de los países del mundo.
** Existe una prohibición total de viajar para 39 de estos países.
** A residentes permanentes que ya se habían aprobado para convertirse en ciudadanías se les cancelaron las ceremonias.
** Recientemente, el régimen anunció que las personas dentro de Estados Unidos que desean solicitar la residencia permanente tendrían que regresar a sus países y presentar la solicitud desde allí. El régimen ha dado marcha atrás en cierta medida ante la enorme oposición, incluida la de importantes intereses empresariales.
** El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos cuenta ahora con una división especializada cuyo objetivo es investigar y localizar a ciudadanos naturalizados, residentes permanentes y cualquier otro inmigrante legal de quien se pueda afirmar que mintió o cometió fraude al presentar su solicitud y, por lo tanto, pueda ser despojado de su estatus legal, incluida la ciudadanía. Se les ha ordenado presentar entre 100 y 200 casos al mes.
Y ahora, tanto la Cámara de Representantes como el Senado han aprobado el proyecto de ley de 70.000 millones de dólares que financia al ICE y a la Patrulla Fronteriza hasta 2028.
No se trata de los “multimillonarios”, se trata del FASCISMO
Ante todo esto, ¿qué han hecho y qué no han hecho los demócratas, y por qué?
Vale la pena echar un vistazo a las posturas de Ras Baraka y Andy Kim, quienes han alzado la voz contra las detenciones en Delaney Hall. Ras Baraka, alcalde de Newark, fue detenido en Delaney Hall el año pasado cuando intentó visitar el centro de detención. Kim, un senador de Nueva Jersey, fue rociado con gas pimienta el mes pasado cuando el ICE también le denegó la entrada tras recibir autorización federal para visitar a los detenidos. Sus acciones han ayudado a dar a conocer lo que está pasando en el centro de detención, y eso es positivo.
Pero sus análisis y soluciones distorsionan la realidad y desarman mentalmente a la gente. Andy Kim identifica el problema como “compañías penitenciarias privadas que sacan miles de millones de dólares por las deportaciones del ICE, gracias a una puerta giratoria de corrupción” en una reciente publicación en las redes sociales: Su argumento es que las empresas privadas están confabuladas con el ICE y la administración Trump para ganar miles de millones de dólares mediante detenciones y deportaciones masivas. La explicación de Kim no explica las prohibiciones de viaje y los ataques a la naturalización que hemos descrito anteriormente, la crueldad innecesaria y la tortura intencionada, ni la violencia descarada contra destacados demócratas como él mismo que han protestado contra ello. De hecho, su argumento impide que la gente vea la profundidad del problema. La “explicación” de Andy Kim sería como si alguien explicara Auschwitz señalando el dinero que la gran empresa alemana IG Farben ganó al fabricar el gas venenoso utilizado para asesinar a los judíos. No, no ha llegado a ese punto… todavía. Pero fíjate en hasta dónde sí ha llegado, y pregúntate: ¿cuál es la lógica de esta lógica?
Ras Baraka ha presentado demandas contra The GEO Group, la empresa que gestiona al centro Delaney, para que se clausure permanentemente, ya que actualmente están infringiendo numerosas leyes. Pero limitarse a cerrar Delaney, por horrible que sea, sin liberar a los detenidos, básicamente obligaría a muchos migrantes detenidos a trasladarse a lugares aún más remotos por todo el país y limitaría aún más el ya de por sí muy limitado acceso que tienen a sus familias y a otros recursos.
No es un problema de corrupción. Y tampoco es, en esencia, un problema de empresas codiciosas que violan las leyes para amasar grandes fortunas. Se trata de un problema de fascismo. A lo largo de los últimos 60 años, millones de personas, principalmente de razas no blancas, procedentes de todo el mundo, han traído consigo sus diferentes tradiciones, religiones y culturas. El propio funcionamiento de este sistema de capitalismo-imperialismo, cuyos intereses y objetivos representan tanto los demócratas como los republicanos, ha creado la situación en la que hoy millones y millones de personas se ven obligadas a huir de regímenes represivos, escuadrones de la muerte, invasiones, guerras y golpes de Estado, acuerdos comerciales que arruinan la agricultura de subsistencia local, y sequías, inundaciones, incendios forestales y otros fenómenos meteorológicos extremos y catástrofes medioambientales causadas por el cambio climático. Este “problema” de millones y millones de personas, especialmente personas no blancas de las naciones oprimidas, que inundan el mundo occidental con la esperanza de una vida mejor o, en muchos casos, simplemente de sobrevivir, no puede resolverse dentro de los límites del sistema que sigue creándolo.
Ninguna de las partes que defienden el sistema puede lidiar con un problema del propio sistema
Pero los fascistas creen fervientemente que, si Estados Unidos quiere hacer frente a los retos que amenazan su posición dominante en la cima de ese montón de mierda imperialista, solo podrá hacerlo como nación blanca, cristiana y patriarcal. El odio y la grotesca persecución que ahora se extienden desenfrenados son esenciales para ello. Andy Kim y Ras Baraka o bien ignoran la verdadera naturaleza sistémica del problema, o bien se han cegado adrede a sí mismos y a aquellos a los cuales lideran, sobre la naturaleza sistémica real del problema. O bien son otro ejemplo del engaño de la lógica letal de “formar parte del sistema para cambiarlo”, cuando la realidad es que el funcionamiento del sistema te cambiará a ti.
Aunque la mayoría de los demócratas discrepan de los fascistas y ven un papel más importante para los inmigrantes en la economía estadounidense, y también opinan que el multiculturalismo contribuye a mantener la estabilidad dentro de Estados Unidos, ellos también representan un sistema para que la supremacía blanca es un elemento integral, y ese sistema no tiene forma de incorporar al gran número de personas que buscan una forma segura y digna de vivir. Así pues, una vez más, aunque difieren significativamente en algunos elementos del programa fascista, no han intentado organizar ningún tipo de resistencia a gran escala ni han dicho la verdad sobre lo que esto implica — por temor a que resultara demasiado desestabilizador para el sistema en su conjunto y, cabe repetir, porque no hay respuesta para ello en este sistema.
SÍ que hay una salida a esta locura
Hay una dinámica en juego aquí que la gente decente debe empezar a comprender: es precisamente el funcionamiento de este sistema —y no una u otra política de los demócratas o los “republicanos fascistas”— lo que sigue generando los problemas globales que provocan la migración masiva. Las guerras, las guerras comerciales, las catástrofes climáticas, el desarrollo económico distorsionado... todo ello alimenta y agrava el horror al que se enfrentan masas de personas. Esto solo seguirá mientras el imperialismo determine y dicte el futuro de la humanidad.
En una importante entrevista realizada en 2022, Bob Avakian ofrece una visión de una solución diferente, que surge de un sistema diferente. Refiriéndose a la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, que él mismo redactó, Avakian señaló que:
La Nueva República Socialista en América del Norte tiene la orientación de darle la bienvenida a los inmigrantes de todo el mundo quienes tengan un deseo sincero de contribuir a las metas y objetivos de esta República, según lo establecido en la presente Constitución y en las leyes y políticas que se establezcan y se promulguen en conformidad con la presente Constitución. [Artículo II, Sección 3,H]
BA añade que:
Por supuesto, no es posible resolver las condiciones severas y cada vez más desesperadas de las masas de personas que son obligadas, y cada vez más serán obligadas, a migrar no solo dentro de los países sino a lo largo del mundo, únicamente con las políticas y acciones de ningún país en particular, incluso la sociedad liberadora prevista en esta Constitución. Esta es otra dimensión importante de por qué la orientación fundamental del nuevo comunismo, y de la sociedad socialista que se propone crear por medio de una revolución, es internacionalista, y hacer avanzar la lucha revolucionaria contra el dominio del imperialismo capitalista, y contra todas las fuerzas opresoras, en todo el mundo, tiene que ser la orientación más básica de esa nueva sociedad. Y esta orientación fundamental no meramente se proclama, ni meramente debe proclamarse, sino que de hecho hay que manifestarla vivamente en las políticas y acciones prácticas de las fuerzas revolucionarias y de la sociedad radicalmente nueva y emancipadora la que están luchando por crear. Al mismo tiempo, una vez más, la revolución en Estados Unidos, mediante el derrocamiento de esta tan poderosa clase dominante capitalista imperialista, asestará un tremendo golpe y brindará inspiración a los miles de millones de personas amargamente oprimidas en el mundo y a todos aquellos, en todas partes, que anhelan un mundo sin el dominio de explotadores y opresores y sin el tremendo sufrimiento que éstos infligen a las masas de la humanidad y sin la amenaza existencial que su sistema representa para el futuro de la humanidad.
Se trata de una visión, un método, un enfoque y un programa que realmente podrían permitir a la humanidad hacer frente a este problema.
Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte
De la autoría de Bob Avakian, y adoptada por el Comité Central del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos, 2010
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