El 9 de enero, la policía en Oklahoma mató a tiros a un joven refugiado sudanés mientras trabajaba en una planta empacadora de carne de cerdo de Seaboard Foods, una de las mayores plantas de este tipo de Estados Unidos. La planta está situada en la remota región del Panhandle de Oklahoma, en el pequeño pueblo de Guymon. El asesinato de Chiewelthap Mariar, que tenía 26 solamente años de edad, ha provocado indignación de parte de otros trabajadores y miembros de la comunidad.
Un supervisor le había comunicado a Mariar que lo habían despedido. Algún tiempo después, mientras Mariar continuaba trabajando junto a otros trabajadores según las instrucciones de otros funcionarios de la planta, el supervisor, a la cabeza de una bola de policías de Guymon, se enfrentó a Mariar. En un comunicado de prensa al día siguiente, la Oficina de Investigación del Estado de Oklahoma (OSBI por sus siglas en inglés) dijo que se había llamado a la policía en referencia a un “empleado agitado y descontento”. Afirman que los policías estaban hablando con Mariar cuando éste “sacó un cuchillo” y empezó a “avanzar hacia los agentes”. La OSBI dijo que la policía disparó al joven trabajador refugiado con una pistola eléctrica, que supuestamente “no dio resultado”, por lo que le dispararon hasta matarlo. Fin de la historia.
Michael Sainato @msainat1: El 9 de enero, una planta procesadora de carne de Oklahoma llamó a la policía contra un trabajador, un refugiado sudanés de 26 años de edad, al que la policía mató a tiros.
El trabajador que grabó este vídeo previo al incidente dijo que el trabajador fue despedido por un supervisor, pero que el Departamento de Recursos Humanos les dijo que terminaran su turno.
De ninguna manera. Resulta que otro trabajador videograbó partes del incidente con su teléfono móvil (más tarde lo despidieron por hacerlo). Este vídeo aún no se ha hecho público. Habló con The Guardian, pidiendo permanecer en el anonimato por temor a nuevas represalias. El trabajador dijo que después de que un supervisor se enfrentó a Mariar, Recursos Humanos le dijo que terminara su turno. Dijo que el supervisor que lo despidió se enfrentó a Mariar en su lugar de trabajo después de que lo despidieron, y que la policía llegó poco después para sacarlo. El trabajador dijo:
Presencié toda la cosa, desde que empezaron a discutir con él hasta que lo balearon. Llevaba en la mano un cúter que le asignó la empresa. Cuando la policía llegó a la planta, el tipo ya estaba trabajando, ocupándose de sus asuntos... Lo tildaron de peligroso al decir que tenía un cuchillo en la mano, pero no era así. Y eso está mal en muchos niveles.
Las grabaciones del móvil del trabajador que precedieron y siguieron al incidente muestran partes de esto1. Según el trabajador, que trabajaba en mantenimiento, a los demás trabajadores de la línea de producción les dijeron que siguieran trabajando después del asesinato:
Lo único que nos hicieron hacer fue tapar la escena con plástico, y regresamos a terminar lo que había en la línea de producción. Esta empresa me despidió por grabar la verdad que ellos intentaban ocultar. Nunca me preguntaron si yo estaba bien. Era la primera vez que veía cómo se mata a un tipo, y luego me despiden a mí.
El trabajador también dice que le pidieron que firmara un informe del incidente, a pesar de no estar de acuerdo con lo que estaba llenado de antemano en el informe.
Los trabajadores y los habitantes de Guymon están indignados por la intervención de la policía para “resolver” una discusión verbal. El sindicato UFCW (Sindicato de Trabajadores de Alimentos y Comercio) ha solicitado una investigación federal sobre la muerte.
Debbie Berkowitz, ex jefa de personal de la OSHA (Administración de Seguridad y Salud Ocupacional) y asesora de alto rango y experta en política de seguridad de los trabajadores, publicó esta respuesta en las redes sociales:
Esta es la misma planta que informó números de lesiones por debajo de las que realmente se produjeron y fue citada por la OSHA por condiciones inseguras... Esto va más allá de lo horrible e indignante. Un joven refugiado sudanés muere en una planta empacadora de Seaboard — cuando la empresa llamó a la policía. Su madre también trabajaba en la planta. Luego despidieron al compañero de trabajo que videograbó esta barbaridad.
Cuando Seaboard Foods abrió su planta en 1995, Guymon tenía una población de apenas 6.000 habitantes y se estaba muriendo. Seaboard, como otras grandes plantas empacadoras de carne, creó su propia “ciudad empresarial”. Al prometer salarios relativamente altos, atrajo a miles de trabajadores inmigrantes desde Norteamérica, Latinoamérica, África y Asia. Seaboard emplea a 2.500 trabajadores en condiciones laborales extremadamente peligrosas. Guymon ha duplicado su tamaño desde la apertura de la planta, con más de un tercio de sus residentes nacidos en el extranjero, casi el 60% son latinos. Alrededor del 41% de los hogares del condado hablan idiomas distintos al inglés en casa.
La madre de Chiewelthap Mariar fue una de las decenas de miles de refugiados sudaneses que emigraron a Estados Unidos entre los años 1980 y 2000, con la esperanza de escapar de la pobreza, la violencia y la guerra civil que asoló al Sudán en los años 19902.
En lugar de ello, su hijo fue asesinado en la fábrica en la que ambos trabajaban. Chiewelthap Mariar es una de las 88 personas asesinadas a manos de la policía en Estados Unidos ya este año (al 26 de enero, según el sitio web Mapping Police Violence [Mapeo de la Violencia Policial]). Ello, tras el número récord de 1.176 personas asesinadas a manos de la policía en 2022 en todo Estados Unidos.