Estimada Revolución:
El par de artículos más recientes de Revcom.us sobre la batalla en curso entre Harvard y el régimen fascista de Trump han sido muy útiles para establecer la orientación correcta sobre cómo comprender lo que está en juego en esta batalla y determinar la contradicción principal1. Esto se debe especialmente a que muchos docentes (y estudiantes) progresistas tienen una actitud ambigua respecto a la universidad, que, especialmente bajo la presidencia de Alan Garber, ha tomado varias medidas muy desacertadas, como adoptar la definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto2, romper su colaboración hace varios meses con la Universidad de Birzeit en Cisjordania, desmantelar el campamento pro Palestina en el campus, etc. Esta desafección con Harvard es anterior a la invasión israelí de Gaza, pero el genocidio ahí ha sacado a la luz muchas cosas.
“¡Gracias, Harvard!”. Manifestación de estudiantes y docentes de Harvard por su universidad, 17 de abril de 2025. Foto: AP
La reciente arremetida fascista, que revocó la certificación de Harvard en el programa de Estudiantes y Visitantes de Intercambio y despojó a la Universidad de su autoridad para patrocinar visas F-1 y J-1 para estudiantes internacionales para el año académico 2025-2026, solo ha contribuido a aumentar la incertidumbre sobre el desenlace de este enfrentamiento con el régimen de Trump. Pero para muchos en la universidad es evidente que hay mucho en juego y que va mucho más allá de la universidad. Existe la sensación entre el profesorado de que si el régimen de Trump lograra romper a Harvard, las administraciones de la mayoría de las demás universidades, con menos recursos que Harvard, se rendirían. Existe una inaudita sensación de unidad entre los docentes, que a menudo se encuentran envueltos en encarnizadas batallas por nimiedades territoriales. Ahora tenemos la muy descabellada situación de Larry Summers, que se ha convertido en uno de los opositores más acérrimos a los esfuerzos del régimen de Trump. Este es el mismo Lawrence Summers a quien el profesorado de Harvard votó dos veces por una “moción de censura” por ser un imbécil patriarcal intimidador mientras era presidente de Harvard a principios de la década de 2000, lo que lo obligó a dimitir.
Si bien hay mucho en juego en esta batalla y no está claro cómo se desarrollará este ataque específico, un elemento particularmente significativo es cómo esta batalla subraya la importancia de comprender profundamente el argumento de Bob Avakian de que existen “dos países” en Estados Unidos y que la escisión recorre las capas más altas de la sociedad. (Véase su e-mensaje REVOLUCIÓN #102: “Dos países” dentro de Estados Unidos — y ¡que se largue todo el maldito sistema! Ya no es hora de la desmoralización y la desesperanza — ya es hora de la furia justa y la determinación revolucionaria.). Está bien documentado que la directora de Harvard Corporation3, Penny Pritzker —la hermana mayor del gobernador de Illinois, egresada de Harvard y multimillonaria por derecho propio—, es la figura clave que lucha por la independencia de Harvard del régimen, no Alan Garber. Además, cuatro de los nueve jueces de la Corte Suprema se graduaron de la Facultad de Derecho de Harvard, y la lista de líderes industriales y políticos que estudiaron o se graduaron en Harvard es larga.
Nada de esto puede usarse para predecir quién asumirá cuál posición en qué lugar, ni podemos confiar, en ninguna forma, en estas fuerzas para derrotar a los fascistas de MAGA. Pero sí añade capas de complejidad a esta lucha a medida que se agudiza y al análisis de que, si bien todas esas personas forman parte de la clase burguesa, no son todas iguales. Ser capaz de comprender eso ayuda a determinar cuál es la contradicción principal en cada momento determinado y tener posibilidades de trabajar en torno a ésta. Para abordarlo desde otro ángulo, si viéramos esta lucha entre Harvard y Trump desde la perspectiva de un Bernie Sanders o una AOC (o del Partido para el Socialismo y la Liberación [PSL]), podríamos presentarla simplemente como una lucha entre las personas del 1%: Harvard, la universidad más rica en el mundo, contra los oligarcas que rodean a Trump. Por lo tanto, es crítico comprender la naturaleza real de esta escisión, sus posibles consecuencias y las posibles oportunidades que abre para los revolucionarios.
¡Así que agradezco el análisis!