El artículo de este mes en Rolling Stone, “The Anti-Fascist Group Fighting Trump—And Some Critics on the Left” [El grupo antifascista que lucha contra Trump — y algunos críticos de la izquierda], de David Peisner, es una tergiversación perezosa y deshonesta de la obra de Bob Avakian, el líder revolucionario y arquitecto del nuevo comunismo.
Al apoyarse en un anticomunismo descerebrado, sirve de justificación para ignorar el reto que plantea la obra de Avakian: confrontar lo que enfrentamos con el fascismo de Trump y MAGA, examinar con seriedad el hecho de que este fascismo tiene sus raíces en el capitalismo-imperialismo estadounidense y actuar en consonancia con los peligros urgentes que enfrentamos. Esto incluye estar dispuesto a que se cuestionen sus suposiciones fundamentales y a que se le eleve su visión más allá de este sistema horrible. En cambio, Peisner disfraza la cobardía intelectual como “reportaje”: no se acerque a la obra de Avakian y no trabaje con los revolucionarios que promueven esta obra — dice que si lo haces, serás considerado ineficaz y marginado.
Con el futuro que pende de un hilo en medio del fascismo acelerado, la catástrofe climática, el genocidio y el peligro de una guerra nuclear, nadie debería aceptar este desprecio cínico de las cuestiones más apremiantes que enfrenta la humanidad: si es posible una sociedad radicalmente diferente y mucho mejor. En esto se centra la obra de Bob Avakian, y por eso exige que se le adentre con seriedad.
Se supone que el artículo de Peisner trata sobre Rechazar el Fascismo, una organización que se inició en 2016 con la consigna: ¡En nombre de la humanidad, nos negamos a aceptar un Estados Unidos fascista! Como dice su sitio web: “Tiene la misión de unir a todos los que se pueda unir en la mayor movilización masiva no violenta de la historia de Estados Unidos para expulsar al régimen fascista de Trump, un régimen que amenaza al futuro mismo de la humanidad”. El verdadero mensaje del artículo de Peisner es que, si bien puede haber personas de buen corazón en Rechazar el Fascismo, no pueden tener éxito porque hay personas dentro de ella que se basan en el nuevo comunismo desarrollado por Avakian.
Pero después de 3.000 palabras, uno se queda completamente ignorante de la esencia de esto. Si bien Peisner menciona el nombre de Bob Avakian 30 veces, no dice nada sobre el contenido de la obra de BA. Afirma que Avakian lleva 30 años haciendo sonando la alarma sobre el auge del fascismo en Estados Unidos, pero carece por completo de curiosidad sobre por qué Avakian ha sido tan perspicaz y previsor, o cuál es el contenido de su análisis. Lo cierto es que la obra de Avakian sobre el fascismo se ha adelantado a su tiempo, y la humanidad estaría en una situación mucho mejor si la gente no hubiera ignorado y desestimado estas advertencias como lo hace Peisner, sino que hubiera escuchado y actuado conforme al análisis de Avakian — ¡hace años!
Desde 1996, Avakian ha venido examinando la manera en que los cambios económicos y sociales en Estados Unidos y a nivel internacional han dado lugar a un programa fascista cristiano en un sector de los gobernantes que consideran que esta es la única manera de salvar su sistema. En 2017, mientras la gente aún estaba confundida sobre por qué los fascistas cristianos encontraran un socio en Trump, Avakian habló de la “alianza impía” que Trump forjó con estos fascistas cristianos. Desde 2016, Avakian ha advertido contra todos aquellos que han subestimado y normalizado el fascismo de Trump y MAGA. Ha analizado a fondo la coherencia de esta ideología fascista en la tríada de la supremacía blanca, el patriarcado y un chovinismo beligerante de “Estados Unidos Ante Todo” — todo lo que está arraigado en la Confederación esclavista de Estados Unidos. Por lo tanto, Avakian reconoce que la base social de este fascismo no es producto de “agravios económicos”, sino de aquellos que ubican sus intereses en la defensa de toda esta opresión. Avakian ha refutado la ilusión de que se puede confiar en el Partido Demócrata, o en los cauces normales de este mismo sistema, para derrotar al fascismo. Reconoce que, si bien algunos políticos del Partido Demócrata quizá desempeñen un papel en la lucha contra este fascismo, el Partido Demócrata como institución no puede combatirlo de la manera que sea consecuente. Mientras el fascismo se acelera rápidamente, estas son cuestiones de vida o muerte sobre las que Peisner guarda un silencio absoluto.
Más aún, la visión de Peisner descarta de plano las perspectivas de una revolución y un sistema radicalmente diferente. Él afirma que el “Partido Comunista Revolucionario (PCR) sostiene que Avakian ha sintetizado una nueva versión del comunismo, más científica, que representa nada menos que un ‘marco completamente nuevo para la emancipación humana’... El problema que algunos en la extrema izquierda tienen con Avakian no son tanto sus ideas o motivos, que coinciden con los de muchas organizaciones comunistas, sino la forma en que los miembros del PCR lo deifican”.
Lo cierto es que aquellos que discrepan con Avakian lo hacen precisamente por “sus ideas y motivos”. Avakian está trabajando en torno a lo que se requeriría para llevar a cabo una revolución real que ponga fin a la opresión y la explotación. Las personas a las que Peisner cita están trabajando para desarrollar movimientos de oposición que no trascienden, ni cuestionan fundamentalmente los límites de este sistema. En lugar de presentar un argumento sustantivo, simplemente recurren a la palabra mágica “culto” a fin de silenciar cualquier debate serio.
En un e-mensaje del año pasado titulado “Anticomunismo descerebrado y acusaciones descerebradas de ‘culto’: Lavado de cerebro para apagar el pensamiento crítico y la oposición fundamental a este monstruoso sistema”, Avakian habló sobre la forma en que los movimientos de la década de 1960 cuestionaron el anticomunismo generalizado, que es similar a las acusaciones de culto. “[H]oy, junto con las continuas calumnias y el asalto ideológico contra el comunismo, existe otra forma de lavado de cerebro, la que perpetran no sólo los representantes tradicionales de la clase dominante sino también las diversas fuerzas oportunistas que dicen estar ‘woke’ (concienciadas) o ‘progresistas’, o ‘socialistas’, pero que no buscan soluciones que en realidad abran paso y vayan más allá de los límites de este sistema y no ofrecen ninguna alternativa verdaderamente emancipadora”.
El núcleo del argumento de Peisner sobre la forma en los revcom “deifican” a Avakian es el hecho de que “el sitio web del partido llama a Avakian ‘el pensador y líder político más importante en el mundo de hoy’, y declara que ‘ser un comunista [hoy] quiere decir seguir a Bob Avakian y el nuevo camino que él ha forjado’”. Estas afirmaciones o son ciertas o son falsas. Una respuesta de los revcom a otro ataque burdo contra Avakian por parte de Hannah Zeavin aborda exactamente este mismo argumento idiota:
Claramente, lo que encierran estas declaraciones guardan relación con asuntos de gran importancia, inclusive de importancia histórico-mundial: ¿negaría cualquier persona seria y decente que es de importancia histórica mundial el que realmente se haya desarrollado “un marco completamente nuevo para la emancipación humana”? De ahí que la veracidad o no de estas declaraciones sobre BA es en sí de suma importancia. Lo cierto es que de hecho BA sí ha desarrollado un marco completamente nuevo para la emancipación humana. Pero juzgar si esto es cierto, o no, requiere, en primer lugar, preocuparse por la emancipación humana; y requiere cierto trabajo, para tener las bases para emitir un juicio racional al respecto. Suponiendo que (a pesar de la abundante evidencia al contrario) Zeavin en realidad reconozca la importancia de la integridad intelectual, la única respuesta honrada que ella podría dar a la pregunta de si estas declaraciones sobre BA son ciertas, o no, es: “No sé. No puedo decir, porque no he realizado el trabajo necesario para tener las necesarias bases para evaluar esto. Pero sí voy a investigarlo con seriedad, debido a su importancia objetiva”.
Si bien Peisner señala que Avakian es “un escritor prolífico, que ha publicado más de una docena de libros”, también dice que Avakian es “enigmático”. Esto sería ridículo si la idiotez no fuera tan perjudicial: si uno quisiera resolver este supuesto “misterio”, tendría que abrir uno de esos doce libros, leer su obra, ver entrevistas o escuchar sus mensajes en las redes sociales — todo lo cual está fácilmente disponible, ¡y todo lo cual Peisner ignora asiduamente!
En cuanto al contenido del nuevo comunismo que Avakian ha desarrollado, C. Clark Kissinger, activista y revolucionario de larga trayectoria, escribió hace poco lo siguiente:
Es importante comprender que el conjunto de las obras que Avakian ha creado no es una adición, un refinamiento o una aplicación particular del marxismo. Más bien, constituye un salto cualitativo en la ciencia misma, comparable al salto que dio Marx. En la época de Marx, el capitalismo había consolidado el poder estatal en Estados Unidos y en los principales estados de Europa, y se extendía por el mundo como un cáncer metastásico. La humanidad no tenía nada con qué enfrentarse a él salvo la democracia burguesa, el sindicalismo o los conceptos utópicos del socialismo, a menudo basados en la religión. Marx cambió todo eso con una explicación científica del sistema capitalista y lo que había que hacerse para abolirlo.
Hoy, con la derrota de las grandes revoluciones del siglo 20, la globalización de la producción capitalista, la amenaza climática existencial para el planeta y la expansión mundial de los movimientos fascistas, se ha demostrado que las viejas herramientas del liberalismo burgués, los movimientos laborales socialdemócratas e incluso lo mejor del pensamiento comunista del pasado para nada son adecuados para asumir los desafíos que enfrenta la humanidad. Es en este momento que Bob Avakian ha dado un paso al frente para abordar lo que hay que hacer, pero con un método y enfoque cualitativamente transformado y más científico, basado en la evidencia. Avakian ha brindado a la humanidad las herramientas para su próximo gran salto.
El hecho de que la redacción de Rolling Stone haya decidido publicar este tipo de basura insustancial sobre algo tan importante es irresponsable y una denuncia a una cultura que roce en superficie, profundamente carente de pensamiento crítico y rigor.
Para los que se preocupan por la extrema injusticia que se está cometiendo contra las personas en Estados Unidos y en todo el mundo: el calentamiento de nuestro planeta, el genocidio y la guerra, el secuestro de nuestros vecinos, la evisceración del estado de derecho, la ciminalización de la protesta... para los que se niegan a sucumbir a la desesperanza y a la complicidad y quieren saber si es posible un futuro radicalmente diferente, no escuchen a los cínicos que se oponen al cambio y defienden el statu quo, tengan la valentía y la integridad para examinar con sus propios ojos la obra de Bob Avakian.