Unas dos docenas de personas en una protesta iniciada por los RevCom en Texas en apoyo a Kate Cox y su derecho al aborto, Austin, Texas, 10 de diciembre de 2023. Foto: revcom.us
Kate Cox, de 31 años de edad y madre de dos hijos en Texas, quería un tercer hijo. Quedó embarazada en agosto, pero pronto se enteró de que su feto tenía un trastorno cromosómico extremadamente severo poco común conocido como trisomía 18 (también conocido como el síndrome de Edwards). Al menos el 95% de los fetos con trisomía 18 no sobreviven al embarazo. De los pocos que nacen con vida, todos están severamente discapacitados y menos del 10% viven hasta el primer año de edad.
Ahora mismo es muy posible que, a pesar de los deseos de Kate Cox, el estado de Texas la obligue a llevar este feto a término, poniendo en peligro su vida. Los lunáticos fascistas del gobierno de Texas tienen por objeto imponer un futuro en el que las mujeres sean esclavizadas como reproductoras e incubadoras, y no sean seres humanos plenos. ¡Esta situación —para Kate Cox y para todas las mujeres— clama por una revolución!
Los dos embarazos anteriores de Kate fueron difíciles, y ella ya ha tenido que ir a la sala de urgencias cuatro veces durante este embarazo. Su obstetra y ginecóloga, la Dra. Damla Karsan, advirtió que, si intentara llevar el embarazo a término, podría poner en peligro tanto su capacidad futura de tener hijos como su propia supervivencia.
Kate decidió abortar. Pero en Texas gobiernan fascistas cristianos, un estado que tiene dos leyes que prohíben de hecho casi todos los abortos1. Estas leyes no tienen excepciones para las víctimas de violaciones o incesto o para anomalías fetales severas. Los médicos que practican abortos pueden enfrentarse a cadena perpetua en prisión. Se permite demandar a cualquiera que ayude a abortar a una mujer — incluidos familiares, enfermeras(os), etc.
La única supuesta excepción es si el embarazo presentara una amenaza inminente a la vida de la madre. Pero el lenguaje de la ley es tan vago —y las posibles sanciones son tan severas— que los médicos y hospitales de Texas a menudo se niegan a practicar abortos hasta que la mujer embarazada esté al borde de la muerte.
Ante esta situación, Kate Cox y el Dra. Karsan defendieron valientemente su capacidad legal de conseguir un aborto. Al no poder encontrar a un proveedor médico que se arriesgaría a sanciones penales y civiles, acudió a un tribunal estatal de Texas, que emitió una orden que le permitía abortar.
Pero a las pocas horas, el fiscal general fascista cristiano de Texas, Ken Paxton, apeló el fallo ante la Corte Suprema de Texas. Argumentó que la muerte de Kate no era lo suficientemente inminente porque después de sus cuatro visitas a la sala de urgencias, ¡ella todavía podía volver a casa! Al imponer con saña la autoridad patriarcal del estado sobre las mujeres, Paxton le dijo a la Corte Suprema: “Nada impedirá la aplicación de las sanciones civiles y penales de Texas” por el aborto.
La Corte Suprema del estado emitió una suspensión de la orden del tribunal inferior, lo que significa que Kate no podrá abortar hasta que la Corte determine su decisión final. Dado que la Corte está formada por nueve magistrados republi-fascistas, son altas las posibilidades de que Kate pierda en la decisión final.
Kate ahora tiene 20 semanas de embarazo — cada día que pasa de estrés y ansiedad aumenta las posibilidades de complicaciones en su embarazo o en el aborto (si alguna vez llega a tenerlo). Si no aborta —y si ella y el feto sobreviven—, el estado la convertirá en una incubadora y luego la obligará a ver sufrir y morir a su recién nacido durante horas, días, semanas o, como máximo, meses.
La determinación del estado de Texas de obligar a Kate a llevar este feto es un ejemplo funesto de la posición de todas las mujeres en esta sociedad ante la anulación del derecho federal al aborto. Y es un espectro de lo que se cierne si los fascistas cristianos —en Texas y en toda la sociedad— mantienen el poder. A menos que aquellos que se niegan a permitir que esta pesadilla sea nuestro futuro se organicen ahora para la revolución — una revolución real.
Esta revolución no sólo es necesaria, es posible — y más posible en estos momentos. Lo que estos fascistas están imponiendo en Texas con sus intentos de establecer un gobierno teocrático basado en la biblia subraya cómo se está desgarrando esta sociedad. El sector fascista republicano de los gobernantes de este sistema está avanzando hacia una forma de gobierno abiertamente fascista. Como podemos ver en Texas, subordinan abiertamente a las mujeres, aterrorizan a la comunidad LGBTQ, fomentan la supremacía blanca descarada y un odio cruel contra los inmigrantes — todo ello impuesto mediante la violencia. El otro sector —los demócratas— están luchando por la forma horrorosa en que han estado las cosas y con desesperación están tratando de mantener en marcha su sistema opresivo.
Como dice la Proclama Somos los Revcom: “Ahora se perfilan ante nosotros dos futuros fundamentalmente opuestos: Algo terrible, O algo verdaderamente emancipador. Y esta verdad resuena ahora con más fuerza que nunca: el futuro que obtengamos depende en gran medida de lo que hagamos”.
Maternidad obligatoria = esclavización femenina
¡Desencadenar la furia de las mujeres como una fuerza poderosa para la revolución!
Sunsara Taylor sobre la esclavización femenina en la “Tierra de los Libres”, O ¡una nueva sociedad con el ABORTO A SOLICITUD Y SIN PEDIR DISCULPAS! (vídeo en inglés)