En Tennessee protestan durante una sesión especial de la legislatura estatal para redibujar los mapas de votación del Congreso de Estados Unidos, 5 de mayo de 2026. Foto: AP
Aplausos a Justin y todos aquellos que hoy se han puesto de pie en Tennessee para oponerse a la Aniquilación de los Derechos de Voto de la Gente Negra por parte de un Tribunal Supremo Fascista al Servicio del fascismo de Trump y MAGA.
El representante Justin J. Pearson se enfrenta a policías de Tennessee. Noticias 2 WKRN.
Atacan, singularizan y desmembrar al Distrito 9 para intensificar la dominación política y racial y la supremacía blanca en el estado de Tennessee. @nowthisimpact
En una sesión especial el jueves 7 de mayo, la Cámara de Representantes del estado de Tennessee votó para eliminar el único distrito congresional mayoritariamente negro de la ciudad de Memphis. Durante la sesión, los manifestantes llenaron la sala, gritando y usando bocinas fuertes. Justin Jones, que representa a Nashville, quemó una bandera de la Confederación en la rotonda del Capitolio estatal mientras los manifestantes marchaban con sogas de linchamiento en las manos, vistiendo las capuchas blancas del Klu Klux Klan con carteles que decían que Tennessee estaba “linchando al voto negro”.
En una escena intensa, el hermano del representante demócrata Justin Pearson fue arrestado por agentes estatales durante la sesión legislativa. Este voto racista desmantela el escaño de Pearson en Memphis. Mientras arrestaban a su hermano, se plantó en la cara de esos puercos blancos llamándoles “boy” [mocoso] y exigiendo: “¿qué coño crees que estás haciendo, estúpido de mierda?”
Esto siguió a un discurso que Pearson pronunció ante la legislatura, en el que dijo:
Estos mapas son herramientas racistas de la supremacía blanca, a instancias del supremacista blanco más poderoso de Estados Unidos, Donald J. Trump... Lo que están haciendo ustedes es destrozar el único distrito congresional negro de nuestro estado de Tennessee. Debemos darnos cuenta de que la decisión desalmada de que todos ustedes basan sus decisiones cambia una ley de derechos de voto que se pagó con sangre. No era solo un pergamino, se pagó con sangre en el puente Edmund Pettis; se pagó con la sangre de Medgar Evers, se pagó con la sangre de Fannie Lou Hamer, se pagó con sangre año tras año, vez tras vez, con asesinatos y linchamiento tras linchamiento... Lo que está ocurriendo aquí es inmoral y está mal. Pero seguimos aquí. Esta nación y este estado ha legalizado las peores cosas de la historia, incluida nuestra esclavitud, y seguimos aquí...
Hay dos cosas que hay que decir al respecto:
Primero, ¡hace falta mucho más de esto! ¡Este tipo de desafío importa y debe extenderse! Y el propio Justin Pearson debe ser defendido ante ataques fascistas.
Segundo, por poderosa que sea la declaración de Pearson —dando vida a la historia supremacista blanca ensangrentada de este país— sigue subestimando los extremos genocidas a los que este régimen fascista está dispuesto a llegar. Más allá de eso, sus declaraciones en general canalizaron a la gente de vuelta a los límites electorales, que a) nunca son la forma en que se produce un cambio real, y b) son una trampa sin sentido frente a este fascismo.
Desglosemos esto más a fondo:
Este tipo de triunfalismo de que “seguimos aquí”, o, como dijo Pearson en una entrevista luego ese mismo día: “es imposible detener a Memphis”, es una peligrosa subestimación del programa genocida de Trump y de hasta dónde han llegado las cosas.
Como escribió el líder revolucionario Bob Avakian durante el primer mandato de Trump, “Donald Trump es un racista genocida. Donald Trump odia a los negros y a todos aquellos que no son ‘estadounidenses cristianos blancos angloparlantes’. Si pudiera hacerlo, mataría a muchísimos de ellos, y pondría a muchos de los demás en la cárcel de por vida, o los expulsaría de Estados Unidos”.
Solo en los últimos dos años, Trump y su régimen fascista han despojado la acción afirmativa, despedido a 300.000 mujeres negras del mercado laboral federal, intentado borrar la historia ferozmente racista de este país en las escuelas, los monumentos, los parques y más. Más allá de eso, Trump vomita y difunde rutinariamente tonterías racistas verdaderamente venenosas; por ejemplo, su vídeo en las redes sociales en el que presenta a Obama como un mono. Esta supremacía blanca abierta es una piedra angular de su agenda fascista más amplia, que incluye la opresión patriarcal abierta de mujeres y personas LGBT, deportaciones masivas y limpieza étnica de inmigrantes, locura anticientífica, etc. La cuestión no es que este régimen sea todopoderoso, sino que la única forma de combatirlo es afrontar el peligro extremo en toda su magnitud y llamar a millones de personas a actuar fuera de los límites de las elecciones, al mismo tiempo que el derecho al voto del pueblo debe ser defendido con firmeza.
En un importante mensaje en redes sociales del mayo pasado, Bob Avakian explicó por qué: “Los políticos del Partido Demócrata pueden contribuir a la lucha crucial contra el fascismo de Trump y MAGA — pero el Partido Demócrata no dirigirá, ni puede dirigir, esta lucha hacia dónde tiene que ir”.
[E]s imposible eliminar las causas subyacentes de este fascismo dentro de los confines de este sistema, y la prioridad más alta del Partido Demócrata es mantener y defender este sistema. Los jefes del Partido Demócrata siempre tratarán de mantener la lucha contra este régimen fascista dentro de los términos y límites que no amenacen la estabilidad de este sistema. Pero, aún a falta de una revolución para abolir este sistema en su conjunto, la lucha necesaria para derrocar y sacar a este régimen fascista requiere una lucha no violenta pero decidida y sostenida, de millones de personas, para parar en seco el funcionamiento de este sistema, bajo el dominio de los fascistas —para hacer que, para este régimen fascista, Estados Unidos sea “ingobernable”— de modo que se aglutinen los diferentes factores y fuerzas, como una enorme y poderosa escoba que barra del poder a este régimen fascista.