Un memo al New York Times:

Sí, ES “difícil trazar nuevos rumbos en política exterior”…

¡CUANDO USTEDES SON GÁNGSTERES IMPERIALISTAS!

Cuando Trump fue presidente, él fue a Arabia Saudita, hizo su “danza de las espadas” con la familia real y puso en marcha 18.5 mil millones de dólares en venta de armamento, lo que incluye lo que se usó en la guerra liderada por Arabia Saudita en Yemen que han asesinado a cientos de miles de civiles. En 2018, él corrió a cubrir al príncipe heredero saudí Mohammed Bin Salman (MBS) después de que MBS ordenara el asesinato y desmembramiento del periodista disidente saudí Jamal Khashoggi.

Eldery man stands in front of his home destroyed by Saudi Arabia airstrikes in Yemen.

 

Un anciano yemení se para frente a su casa y su vecindario destruidos por un ataque aéreo saudí.     Foto: ICRC/Ahmad Al Basha

Durante su campaña presidencial, Biden denunció a Trump por eso, y se comprometió a tratar a MBS como un “paria”. Pero una vez elegido, Biden fue a Arabia Saudita, chocó puños con el príncipe asesino y continuó con el respaldo de Estados Unidos a la guerra de Yemen. Esto se debió en parte a la solicitud de apoyo a los saudíes, el mayor productor de petróleo del mundo, para extraer del suelo y suministrar más petróleo y mantener los precios bajos, especialmente porque la guerra de sustitutos en Ucrania entre Rusia y la alianza de la OTAN dominada por Estados Unidos está aumentando los precios del petróleo, alimentando los temores de recesión en las economías mundiales y fomentando el descontento interno.

Biden exchanges fistbump with Saudi Crown Prince Mohammed bin Salman.

 

Foto: AP

Cuando Trump era presidente, amenazó a Irán, designó a los Guardianes de la Revolución (una rama de las fuerzas armadas de Irán) como “terroristas” y asesinó a uno de sus más altos comandantes. Se retiró de las negociaciones cuyo propósito era poner fin al programa de desarrollo de armas nucleares de Irán e impuso sanciones económicas nuevas e inclusive más devastadoras. Esto intensificó en gran medida el peligro de una gran guerra en el Medio Oriente, con todo el sufrimiento que tal guerra traería a la gente de toda la región.

Mientras que Biden… también dice que las fuerzas armadas de Irán son “terroristas”, trabaja para forjar una alianza entre Israel y Arabia Saudita contra Irán, declaró que Estados Unidos iba a usar la fuerza militar si fuera necesario para impedir que Irán desarrollara armas nucleares, e impuso más sanciones económicas lo que ha causado un sufrimiento masivo entre los iraníes.

Cuando Trump fue presidente, lanzó comentarios belicosos y racistas sobre China, y hasta calificó al COVID-19 como “la gripe china”. La administración de Trump designó a China como la principal amenaza para los Estados Unidos.

Mientras que Biden… tiene a sus buques de guerra estadounidenses jugando a quién es menos cobarde con la marina china frente a la costa china, amenaza con ir a la guerra sobre Taiwán1, y está escalando aranceles y otras formas de guerra económica contra China. Biden también identifica a China como la principal amenaza al poder estadounidense global.

Al observar algo de esto, un artículo reciente del New York Times concluyó que la “orientación [de Biden] hacia las prioridades estratégicas es sorprendentemente consecuente con las políticas de la administración de Trump.” (“Sobre la política exterior de Estados Unidos, el nuevo jefe se parece mucho al anterior”, 24 de julio de 2022.)

¡Bueno, es obvio!

El New York Times hace que esto se parezca a un misterio asombroso: dos presidentes tan diferentes que hacen llamamientos diferentes a los votantes, pero que en gran medida llevan a cabo las mismas políticas exteriores. El New York Times pontifica que esto muestra “qué tan difícil lo es en Washington trazar nuevos rumbos en política exterior” y se pregunta si esto tiene que ver con los impulsos conflictuantes de los “votantes” y las “corporaciones” o con el “pensamiento grupal” en el establecimiento de la política exterior. Citan a un ex funcionario de Trump que dice: “La continuidad es la norma, incluso entre presidentes tan diferentes como Trump y Biden”.

Lo BAsico 3-8

 

¡Se trata del capitalismo-imperialismo, estúpido!

Pero la fuente de esta “continuidad” no es misteriosa: ¡se trata del sistema, estúpido! ¡El sistema del capitalismo-imperialismo, su funcionamiento e imperativos!

El imperialismo estadounidense enfrenta grandes desafíos a nivel mundial. Su posición de dominación indiscutible se está erosionando. Las potencias imperialistas rivales (especialmente China y Rusia) están tratando cada vez más de forjar sus propias “esferas de influencia”… algo que Estados Unidos considera intolerable2. El artículo del New York Times da a entender esto y señala que: “Tanto la administración de Trump como la de Biden han tenido que lidiar con la cuestión de cómo mantener el dominio global de Estados Unidos en un momento en que parece que esté en declive. China ha ascendido como contrapeso y Rusia se ha vuelto más audaz”. [Énfasis añadido.]

En otras palabras, la necesidad y el impulso de mantener el “dominio global” de los Estados Unidos es el marco real dentro del cual los líderes políticos, tanto demócratas como republi-fascistas, del imperio más poderoso de la historia mundial evalúan y determinan sus “opciones de política exterior”. No se trata de una tontería sobre lo que quieren los “votantes” o cuál corporación está deslizando unos pocos millones de dólares en el fondo de campaña de quién. Y, sobre la base de vivir en el país imperialista “perro número uno” que entrega el botín del imperio a las personas en esta sociedad, inclusive entre los oprimidos, los gobernantes e intelectuales del sistema son capaces de atraer a las personas hacia este mismo marco horrible. ¡Y buscan entrenar a la gente para que piense que los intereses de aquellos que están en los Estados Unidos corresponden a ayudar a “sus” gobernantes a dominar el resto del mundo!

La razón de esta compulsión imperialista de dominar el mundo corresponde en última instancia al “modo de producción”, a la forma históricamente desarrollada en la que la sociedad está organizada para producir los bienes y servicios que la mantienen en marcha. Rebasa el ámbito de este artículo abordar este tema más a fondo, pero recomendamos muchísimo el discurso de Bob Avakian (BA), Por qué nos hace falta una revolución real y cómo concretamente podemos hacer la revolución, especialmente la sección sobre Guerras de imperio, ejércitos de ocupación y crímenes contra la humanidad” y Por qué el mundo está hecho tan tremendo desastre,

Y lo que se puede hacer para cambiar la situación radicalmente — Un entendimiento científico básico, en que él describe:

En el mundo hoy, el sistema dominante de explotación es el capitalismo, que se ha convertido en el capitalismo-imperialismo, un sistema mundial que no sólo explota a decenas de millones de trabajadores asalariados en Estados Unidos sino que explota aún más cruelmente a cientos de millones de personas, entre ellas más de 150 millones de niños, en una inmensa red de maquiladoras, minas y granjas, en particular en el tercer mundo (Latinoamérica, África, el Medio Oriente y Asia).

Son estas redes de explotación y opresión, los mercados para estos productos, las fuentes de materias primas como los minerales preciosos y las rutas comerciales los que las potencias imperialistas son impelidas “dominar” —en competencia con otras potencias imperialistas rivales— con medios económicos, diplomáticos, políticos, y, en última instancia, militares, que extraen valor y botines de esta dominación. Esto juega un papel en su propia estabilidad interna y además desarrolla aún más su fuerza militar con el fin de expandir aún más su dominio. La situación relega a los perdedores a una posición inferior, o incluso los hace hundirse.

En términos de la constelación específica de desafíos que enfrenta al imperio de Estados Unidos, al parecer hay un acuerdo relativamente amplio entre sus gobernantes, desde Obama hasta Trump y Biden, en que China es la principal amenaza para Estados Unidos, y la importancia de continuar construyendo y promoviendo una alianza entre Arabia Saudita e Israel en la zona estratégicamente importante del Medio Oriente.

Sin embargo, también hay diferencias reales: por ejemplo, ¿cuántos dulces y cuántos palos usar contra Irán? ¿Cuántos esfuerzos invertir en Europa? ¿Cómo es el papel de las instituciones multilaterales como la OTAN en Europa? ¿Es posible que China y Rusia se dividan entre sí, en lugar de formar un bloque imperialista rival contra Estados Unidos?

Estas no son diferencias sobre si hacerlo, sino sobre cómo alcanzar el mismo objetivo jodido: mantener el dominio de los Estados Unidos. Es crucial aumentar la cantidad de personas que repudien con razón este marco y sistema a fin de allanar el terreno para una revolución real que tiene la vista puesta en la emancipación de toda la humanidad y el rescate del planeta mismo.

De Por qué nos hace falta una revolución real y cómo concretamente podemos hacer la revolución, de Bob Avakian:

Con el desarrollo del capitalismo durante varios siglos anteriores, la producción y el intercambio de mercancías se han extendido enormemente, y se ha convertido en la forma generalizada en que se lleva a cabo la producción (y el intercambio). (Al pensarlo, todas las cosas o casi todas las cosas que uno utiliza, no son algo que uno fabrica — más bien uno intercambia algo, es decir el dinero, para poder comprar cosas de otra fuente. Y la gente en todo el mundo está haciendo esto en este momento; esto es lo que el capitalismo ha masificado.) Y el capitalismo ha vinculado las cosas más y más estrechamente, bajo su dominación, en un sistema mundial general. Pero este sistema del imperialismo capitalista se caracteriza por divisiones profundas: entre diferentes clases y grupos de personas en cada país; entre un número reducido de países capitalista-imperialistas y los países bajo la dominación de estos imperialistas, especialmente en el tercer mundo (Latinoamérica, África, el Medio Oriente y Asia); y las divisiones entre los países imperialistas mismos, cuya rivalidad se ha centrado, a un grado importante, en su contienda por el control de colonias y de personas a las cuales explotar en el tercer mundo. (Y cuando durante un tiempo en el siglo pasado existían países socialistas, primero en la Unión Soviética y luego también en China, hubo conflicto entre las potencias imperialistas y esos países socialistas, a los cuales los imperialistas trataban de aislar, sofocar y destruir.) Todo eso llevó a dos guerras mundiales en el siglo pasado, en las que se murieron decenas de millones de personas, entre ellas enormes números de civiles. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945, las divisiones que caracterizan al mundo, dentro del marco general de la dominación del sistema capitalista-imperialista, han llevado a guerras continuas: guerras en las que las potencias imperialistas han soltado una violencia masiva contra las personas que luchaban para liberarse del imperialismo en los países en el tercer mundo —tales como la guerra de Vietnam, donde Estados Unidos masacró a unos millones de vietnamitas y contaminó una buena parte del suelo de ese país con armas químicas (crímenes de guerra y contra la humanidad que los imperialistas estadounidenses han continuado perpetrando en todas partes del mundo, como hoy en el país mesooriental de Yemen, donde, a causa de los bombardeos y otras acciones de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, con el respaldo, suministro de armas y ayuda de Estados Unidos, un millón de personas, incluidos muchísimos niños, están sufriendo, y muchos están muriendo, de la terrible enfermedad de cólera, y ocho millones de personas, más de una cuarta parte de la población, enfrentan la inanición)— y hay guerras entre diferentes fuerzas opresoras, como las guerras en que las potencias imperialistas se pelean entre sí no directamente sino por medio de “sustitutos”, como la guerra que ha devastado a Siria durante los últimos años, donde Estados Unidos y Rusia han respaldado, armado y ayudado a diferentes facciones. Si bien se ha evitado hasta ahora otra guerra imperialista —la que podría llevar a una destrucción y muerte a una escala masiva, especialmente con los arsenales de armas nucleares en las manos de Estados Unidos, Rusia, China y algunos otros países, y la que incluso podría causar la extinción de la raza humana— siempre que el sistema capitalista-imperialista siga dominando al mundo, y continúen existiendo las profundas divisiones que esto encarna e impone, pues pesa el peligro de una guerra mucho más devastadora que nada que la humanidad haya sufrido anteriormente.

_______________

NOTAS:

1. Taiwán, una isla frente a la costa de China, fue parte de China hasta 1949. Cuando las fuerzas revolucionarias dirigidas por Mao Zedong llegaron al poder en el continente, las fuerzas contrarrevolucionarias pro-estadounidenses huyeron a Taiwán y se apoderaron de ella, declarándose el gobierno chino “real”. Si bien China todavía era un país socialista (1949-1976), mantuvo que Taiwán era legalmente parte de China; posición que fue reconocida por la mayor parte del mundo. Después de la muerte de Mao en 1976, el socialismo fue derrocado en China. Los nuevos gobernantes capitalistas han seguido reclamando a Taiwán. Taiwán está altamente militarizado con armas suministradas por los Estados Unidos, y su status en disputa es un peligroso punto de inflamación potencial para una gran guerra. [volver]

2. Como lo expresó sin rodeos un documento de investigación del Congreso en 2021: “Por décadas los Estados Unidos ha disfrutado de una superioridad indiscutible o dominante en todos los dominios operativos. Por lo general, podíamos desplegar nuestras fuerzas dónde nosotros quisiéramos, reunirlas donde nosotros quisiéramos y operar tal como quisiéramos. Hoy, todos los dominios están en disputa…” [Énfasis añadido]. [volver]

Tu apoyo económico para revcom.us hace que haya un mundo de diferencia.

El líder revolucionario Bob Avakian (BA) ha analizado que éste es uno de esos momentos poco comunes en los que la revolución y la meta de un mundo totalmente diferente se vuelven más posibles — y revcom.us juega un papel crucial en la preparación del terreno para la revolución.

Éste es el único sitio web que arroja luz sobre la realidad más profunda que hay detrás de lo que la gente enfrenta, y conecta la gente con la alternativa revolucionaria; es el único sitio web que destaca la obra y la dirección de BA.

Tu apoyo económico lo hace posible.