Crimen Yanqui Caso #85: Diciembre de 1984, Bhopal, India: La masacre por gas envenenado de Union Carbide

Bob Avakian escribe que una de las tres cosas que tiene “que ocurrir para que haya un cambio duradero y concreto hacia lo mejor: Las personas tienen que reconocer toda la historia propia de Estados Unidos y su papel en el mundo hasta hoy, y las correspondientes consecuencias terribles”. (Ver "3 cosas que tienen que ocurrir para que haya un cambio duradero y concreto hacia lo mejor").

En ese sentido, y en ese espíritu, “Crimen yanqui” es una serie regular de www.revcom.us. Cada entrega se centrará en uno de los cien peores crímenes de los gobernantes de Estados Unidos, de entre un sinnúmero de sanguinarios crímenes que han cometido por todo el mundo, de la fundación de Estados Unidos a la actualidad.

La lista completa de los artículos de la serie Crimen Yanqui

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Algunas de los miles de personas que murieron del gas venenoso de la planta de pesticidas de Union Carbide en Bhopal, India el 3 de diciembre de 1984. Foto: AP

 

EL CRIMEN: 

Poco después de la medianoche, la madrugada del lunes 3 de diciembre de 1984, se produjo una explosión en Bhopal, India, en una fábrica de Union Carbide Corporation, una empresa multinacional con sede en Estados Unidos. Un tanque que contiene isocianato de metilo (MIC, por las siglas en inglés), que se utiliza para la fabricación de pesticidas, explotó, emitiendo al aire 40 toneladas de productos químicos letales. Muy rápidamente una nube venenosa cubrió gran parte de esta ciudad de 900.000 habitantes.

En los asentamientos de chabolas densamente poblados de alrededor de la fábrica, miles de personas se despertaron por los efectos sofocantes y abrasadores del gas, o por los aullidos de los animales que se morían. La nube tóxica se mantuvo cerca de la tierra, tan gruesa que las personas casi se cegaban mientras corrían para escapar. Algunos vomitaban sin control, violentamente convulsionados, y cayeron muertos. El gas se difundió sobre 40 kilómetros cuadrados (15,4 millas cuadradas). Afectó a más de 200.000 personas de inmediato, forzando a la mitad de la ciudad a huir de sus hogares.

La gerencia de la planta no hizo sonar inmediatamente la alarma ni puso en alerta a las autoridades locales. Más tarde aseguró a los periodistas que el MIC era un “irritante”, no un veneno mortal. Hasta el día de hoy, Union Carbide se ha negado a admitir lo que escupió desde su planta. Fue una mezcla extremadamente mortal de productos químicos tóxicos y cancerígenos.

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Llevan al hospital a niños cegados por la fuga de gas venenoso en la planta en Bhopal, India de Union Carbide. Fue el desastre industrial más mortífero de la historia, y cientos de miles de personas de los alrededores siguen sufriendo graves trastornos de salud. El agua y el medio ambiente de Bhopal aún están contaminados. Foto: AP

Entre 3.500 y 8.000 personas murieron en pocos días. Para el año 2010, el número de muertos llegó a una cifra de entre 16.000 y 25.000. Dentro de un año, entre 50.000 y 60.000 quedaron gravemente debilitados. Ahora se calcula que el número total de heridos o afectados fue unos 600.000. En 2014 la revista Mother Jones informó que “120.000 a 150.000 sobrevivientes todavía luchan con condiciones médicas graves como daño de los nervios, problemas de crecimiento, trastornos ginecológicos, problemas respiratorios, malformaciones congénitos y altas tasas de cáncer y la tuberculosis”.

Los efectos de la explosión del 3 de diciembre y las enormes cantidades de materiales tóxicos que quedan en el sitio de Union Carbide siguen contaminando los suministros de agua y el medio ambiente en Bhopal.

Bhopal fue el desastre industrial más mortífero en la historia, y sigue lisiando y matando.

LA COARTADA: 

El presidente de Union Carbide, Warren Anderson, se negó a aceptar ninguna responsabilidad por la emisión de gas: “La empresa no hizo nada que haya causado o contribuido al accidente”. La compañía aseveró que la erupción de gas o resultó del sabotaje deliberado o de la violación de los procedimientos por parte de su filial, Union Carbide of India Limited (Union Carbide de la India Limitada) y su personal en Bhopal. Anderson insistió en que la seguridad era una prioridad global: “Nuestros estándares de seguridad en Estados Unidos son idénticos a aquellos en la India o Brasil o en otro país... El mismo equipo, el mismo diseño, todo lo mismo”.

De acuerdo con Union Carbide, la catástrofe de Bhopal no reveló fallas en sus métodos de fabricación, diseño, ingeniería o seguridad. El problema, afirmó, era que la India, “por sus tradiciones culturales o nivel de educación básica, simplemente no puede sostener la operación continua de tecnologías sofisticadas”.

Union Carbide y los medios de comunicación de Estados Unidos argumentaron que la corporación y otras corporaciones occidentales eran una fuerza para el bien en la India, modernizando su agricultura y aumentando la producción de alimentos: “Sin las tecnologías y el capital que las multinacionales ayudan a introducir,” dijo Anderson, “los países en desarrollo tendrían pocas esperanzas de erradicar la pobreza y el hambre “.

EL VERDADERO MOTIVO: 

La explosión mortal en Bhopal fue el resultado de una serie de decisiones de Union Carbide Estados Unidos, el cual diseñó, controló y era el dueño de su operación en Bhopal. (Union Carbide nunca produjo pruebas de su acusación de sabotaje).

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Lo BAsico, de los discursos y escritos de Bob Avakian   

Este sistema y aquellos que gobiernan no son capaces de llevar a cabo desarrollo económico que cumpla con las necesidades de la gente ahora, balanceado con las necesidades de generaciones futuras y de proteger el medio ambiente. No les importa nada de la exquisita diversidad en el medio ambiente y en la tierra, y los tesoros que tienen, a menos que puedan convertir esto en ganancias para sí mismos.... Ellos no son capaces de ser quienes cuidan este planeta.

—Bob Avakian, Lo BAsico 1:29

Union Carbide sabía que MIC era altamente tóxico y reactivo, pero decidió almacenarlo en tanques de 15.000 galones (unos 57,000 litros) en lugar de tanques más pequeños y seguros, pero también más costosos. Así que cuando el agua entró en un tanque de MIC el 3 de diciembre, desencadenó una reacción química violenta y una explosión masiva. Union Carbide mintió cuando afirmó que sus sistemas de seguridad en Bhopal eran idénticos a los de su planta en West Virginia, Estados Unidos, y que el problema era que los indios no podían manejar las “tecnologías sofisticadas”. Su planta en Bhopal no tenía instrumentos de detección adecuados. Los sistemas de seguridad y contención eran de diseño inferior, y capaz de manejar solamente pequeñas fugas. Habían apagado muchos de estos sistemas para reducir costos, a pesar de informes de la compañía en 1982 y 1984 que habían advertido de peligros en Bhopal, incluyendo que el agua podría provocar una “reacción fuera de control en los tanques de almacenamiento de MIC”.

Las decisiones de Union Carbide en Bhopal se basaban en la maximización de las ganancias y en su posición de ventaja frente a los competidores mundiales, con una deliberada indiferencia por la seguridad. Pusieron una bomba de tiempo, con cientos de miles de personas ignorantes del problema y en grave peligro.

Las ventajas tan proclamadas para la agricultura y el nivel de vida en la India como resultado de la inversión del Occidente y Union Carbide no se dieron para la gran mayoría de la población. La producción agrícola sí se elevó, algunos agricultores prosperando, pero se arruinaron a millones de pequeños agricultores. La agricultura de la India se orientó más al mercado mundial, y no a la producción de alimentos para los indios, y se volvió más dependiente de la tecnología imperialista occidental.

LOS CRIMINALES:

Union Carbide Corporation y su presidente Warren Anderson. Cuando Anderson viajó a la India después de la catástrofe, lo arrestaron y acusaron de homicidio, pero debido a la presión de Estados Unidos, lo puso en libertad rápidamente bajo fianza, y Anderson se fue de la India y nunca regresó.

Union Carbide nunca aceptó la responsabilidad de Bhopal y se negó ser enjuiciado en la India. En 1989, la corporación negoció un acuerdo de 470 millones con el gobierno de la India, lo que incluyó aproximadamente $2,000 para los que inicialmente murieron, y $300 a $500 para los heridos, lo que sólo cubre unos pocos años de gastos médicos a pesar de que muchos sufrieron daños de toda la vida.

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La Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte (Proyecto de texto) del PCR fue escrita con el futuro en mente. Tiene la intención de plantear un modelo básico, y los principios y las pautas fundamentales, para el carácter y el funcionamiento de una sociedad y un gobierno radicalmente diferentes a los ya existentes: la Nueva República Socialista en América del Norte, un estado socialista que encarnaría, institucionalizaría y fomentaría relaciones y valores radicalmente diferentes entre las personas; un estado socialista cuyo objetivo final y fundamental sería lograr, junto con la lucha revolucionaria por todo el mundo, la emancipación de toda la humanidad y el inicio de una época completamente nueva en la historia humana —el comunismo— mediante la abolición final de todas las relaciones explotadoras y opresivas entre los seres humanos y de los conflictos antagónicos destructivos que surgen de esas relaciones.

Lea la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte (Proyecto de texto), del PCR, en revcom.us/pcr.

Union Carbide había explotado la pobreza de la India, pagando los trabajadores Bhopal $3,75 al día. Entonces, después de matar y herir a cientos de miles de personas, culpó la pobreza extrema de la India como justificación por un acuerdo miserable en comparación con lo que habría pagado por un desastre similar en Estados Unidos.

El acuerdo de 1989 no trató los daños ambientales. “Union Carbide simplemente se alejó,” informa Amnistía Internacional, “dejando atrás la bomba de tiempo que era el sitio contaminado de la fábrica, envenenando el agua potable en muchas millas a la redonda”.

El gobierno de Estados Unidos, el Banco Mundial, la Fundación Ford y otras instituciones occidentales. Todos estos abogaron por una mayor inversión occidental y cambios radicales en la agricultura india. La etiquetaron la “Revolución Verde”, y un resultado fue la producción de pesticidas en Bhopal. Lo hicieron para servir a los intereses económicos, políticos y estratégicos del imperio estadounidense. Después de la masacre de gas de Union Carbide en Bhopal, el gobierno y el sistema legal de Estados Unidos no permitieron que las víctimas demandaran en los tribunales de Estados Unidos, se negaron a responsabilizar a Union Carbide de los daños humanos o ambientales, y se negaron a extraditar a Warren Anderson para ser enjuiciado en la India.

El gobierno de la India. Colaboró ​​con el Occidente en promover la “Revolución Verde”, y nunca protegió la seguridad, incluyendo en las operaciones controladas por extranjeros. Después de la masacre en Bhopal, su prioridad era mantener relaciones con los inversores extranjeros, no la justicia para las víctimas de Union Carbide. Aceptó el acuerdo miserable de Union Carbide, no presionó a los tribunales de Estados Unidos para que vieran el caso, y no inició un proceso de extradición contra Warren Anderson. Simplemente condenaron a ocho gerentes de Union Carbide de la India por cargos de “homicidio por negligencia”, sentenciándolos a dos años de cárcel y una multa de $2,125, lo cual los acusados están apelando.

Las personas en Bhopal, con el apoyo de alrededor del mundo, todavía siguen luchando por la justicia, la asistencia médica, los remedios y la reparación del medio ambiente.

 

FUENTES

25 Years After Bhopal Disaster, Survivors Still Seeking Justice,” Democracy Now!, 3 de diciembre de 2009

Bhopal trial: Eight convicted over India gas disaster,” BBC, 7 de junio de 2010

Larry Everest, Behind the Poison Cloud: Union Carbide’s Bhopal Massacre (Chicago: Banner Press, 1985)

Larry Everest, “Union Carbide’s Bhopal Settlement Is a Disaster in Itself,” Los Angeles Times, 23 de febrero de 1989

Living in the Shadow of the Bhopal Chemical Disaster,” Mother Jones, 2 de junio de 2014

Salil Shetty, Secretary General, Amnesty International, “Thirty years on from Bhopal disaster: Still fighting for justice,” 2 de diciembre de 2014

The Bhopal disaster and its aftermath: a review,” U.S. National Institutes of Health’s National Library of Medicine, 10 de mayo de 2005

The Bhopal Disaster, Yesterday and Today: A System of Mass Destruction,” A World to Win News Service, 14 de febrero de 2005

Union Carbide’s Disaster,” The Bhopal Medical Appeal.

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