Bob Avakian escribe que una de las tres cosas que tiene “que ocurrir para que haya un cambio duradero y concreto hacia lo mejor: Las personas tienen que reconocer toda la historia propia de Estados Unidos y su papel en el mundo hasta hoy, y las correspondientes consecuencias terribles”.
Tres cosas que tiene que ocurrir para que haya un cambio duradero y concreto hacia lo mejor:
1) Las personas tienen que reconocer toda la historia propia de Estados Unidos y su papel en el mundo hasta hoy, y las correspondientes consecuencias terribles.
2) Las personas tienen que adentrarse con seriedad y ciencia en la manera en que el presente sistema del capitalismo-imperialismo funciona en los hechos, y los correspondientes resultados concretos en el mundo.
3) Las personas tienen que examinar profundamente la solución a todo eso.
Bob Avakian
1 de mayo de 2016
En ese sentido, y en ese espíritu, “Crimen yanqui” es una serie regular de www.revcom.us. Cada entrega se centrará en uno de los más de cien peores crímenes de los gobernantes de Estados Unidos, de entre un sinnúmero de sanguinarios crímenes que han cometido por todo el mundo, de la fundación de Estados Unidos a la actualidad.
La lista completa de los artículos de la serie Crimen Yanqui
Esta es la Segunda parte del Crimen Yanqui Caso # 2: La esclavitud en Estados Unidos. La Primera parte es El comercio transatlántico de esclavos — el Pasaje del Medio.
En palabras del abolicionista y ex esclavo Frederick Douglass, en un discurso pronunciado el 4 de julio de 1852:
En el terreno de repugnante barbarie y descarada hipocresía, estados unidos reina sin rival.
Como afirma concisamente Bob Avakian en Lo BAsico: 1:1:
Sin la esclavitud, Estados Unidos no existiría tal como lo conocemos hoy. Eso es una verdad simple y básica.
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EL CRIMEN:
Entregando a africanos en Jamestown, Estados Unidos, 1619. Imagen: Wikipedia dominio público (DP)
Anuncio de subasta de esclavos en Carolina del Sur, 1769. “SE VENDE… UN CARGAMENTO DE 94 NEGROS SANOS DE PRIMERA, QUE CONSTA DE 39 hombres, 15 muchachos, 24 mujeres, y 16 muchachas. RECIÉN LLEGADOS en el bergantín Dembia, Francis Bare, amo, de Sierra León.” Gráfico: Wikipedia (DP)
En agosto de 1619, apenas doce años después de que los ingleses se establecieran en Jamestown, Virginia, los colonos compraron entre veinte y treinta africanos esclavizados a piratas ingleses. Aquellos esclavos que desembarcaron ese día marcaron el inicio de la esclavitud en Estados Unidos1. Durante los siguientes 245 años, millones de africanos esclavizados y sus descendientes generaron enormes riquezas para los esclavistas, mientras que los propios esclavos se vieron obligados a soportar una servidumbre cruel e inhumana.
Hacia 1700, todas las trece colonias poseían esclavos. Antes de la abolición del comercio internacional de esclavos en 1808, se vendieron más de 400 mil esclavos a las colonias estadounidenses. Posteriormente, utilizando a mujeres esclavizadas como reproductoras de nuevos esclavos, floreció un brutal comercio interno de esclavos, y para 1860 había casi cuatro millones de esclavos, de los cuales más de la mitad vivían en los estados algodoneros del Sur.
La esclavitud se convirtió rápidamente en el modo de producción dominante en las colonias del sur. Gracias a un clima ideal y a la abundancia de tierras, los terratenientes establecieron plantaciones para el cultivo de productos comerciales como arroz, tabaco y caña de azúcar. La expansión de estos cultivos requería cada vez más mano de obra, por lo que los terratenientes adinerados compraban cada vez más esclavos.
Charleston, Carolina del Sur, fundada por colonos ingleses en 1670, se convirtió en uno de los principales puertos de entrada para el comercio transatlántico de esclavos, procesando a casi el 40% de todos los africanos que llegaban a Norteamérica. La ciudad se transformó en un mercado donde hombres, mujeres y niños africanos eran inspeccionados como animales, vendidos y dispersados por todo el Sur. Los mercados de esclavos de Charleston eran instituciones de horror: subastas públicas donde las familias eran separadas y sus vidas convertidas en mercancía. Para 1708, la población de Carolina del Sur era mayoritariamente negra, y se mantuvo así durante los dos siglos siguientes, hasta bien entrado el siglo XX.
Las plantaciones de arroz de la región costera de Carolina del Sur se convirtieron en algunas de las más rentables del mundo, y sus enormes ganancias impulsaron el desarrollo de instituciones bancarias, compañías de seguros y redes comerciales.
Las colonias y estados del norte fueron cómplices de la esclavitud en Estados Unidos. Los capitalistas del norte amasaron fortunas en las industrias del ron, el tabaco, la construcción naval y los textiles, todas ellas basadas en la esclavitud en el Caribe y el sur de Estados Unidos. Los comerciantes del norte en Rhode Island y Massachusetts dominaron el comercio de esclavos. Los capitalistas financieros con sede en Nueva York, como Lehman Brothers y JP Morgan Chase, no solo financiaron las plantaciones de algodón que se basaban en la esclavitud, sino que también gestionaron directamente los activos de las plantaciones.
Harriet Beecher Stowe, autora de La cabaña del tío Tom, dijo una vez: “El dueño de esclavos del Norte comerciaba con hombres y mujeres a quienes nunca veía, y de cuyas separaciones, lágrimas y miserias decidió no oír hablar jamás”2.
Esclavos recogen algodón mientras los observa un capataz a caballo, c. 1850 Gráfico: Wikipedia
Se consideraban a los esclavos propiedad, no seres humanos, y así se les trataba durante toda su vida. Vivían bajo constante temor y control. Eran sometidos a brutales abusos físicos, emocionales y psicológicos, incluyendo azotes, trabajos forzados y la separación de sus familias. El maltrato a los esclavos era habitual y a menudo utilizado por los dueños y capataces para aumentar la producción y mantener el orden en la plantación. Un esclavo podía ser golpeado o azotado por trabajar demasiado despacio, robar o intentar escapar. Podían ser castigados por visitar a su cónyuge en otra plantación, aprender a leer, discutir con personas blancas, poseer material antiesclavista o intentar impedir la venta de sus familiares. Los esclavos también eran marcados con hierro candente por sus dueños3.
Niños en una plantación de caña de azúcar de Luisiana, c. 1885. Foto: Centro Schomburg para la Investigación de la Cultura Negra, Biblioteca Pública de Nueva York
Las mujeres esclavizadas eran rutinariamente violadas o coaccionadas por propietarios, supervisores y hombres en posiciones de autoridad. Se estima que la mayoría de las mujeres esclavizadas de entre quince y treinta años sufrieron agresiones sexuales4. Si bien la mayoría de los esclavos trabajaban en el campo, un número menor eran utilizados como sirvientes o “sirvientes domésticos”, niñeras o madres sustitutas. Las mujeres esclavizadas eran hostigadas, acosadas sexualmente y utilizadas como concubinas a largo plazo por sus amos. Los hijos de tales violaciones también eran legalmente considerados esclavos5. Y a las mujeres esclavizadas se les trataba, en esencia, de “reproductoras” de esclavos futuros.
La causa fundamental de la Guerra de Independencia de Estados Unidos en 1776 fue el conflicto cada vez más antagónico entre dos fuerzas explotadoras y opresoras: por un lado, el imperio británico, encabezado por un rey; y por otro, la esclavitud, junto con los comerciantes y otros elementos de la incipiente clase capitalista en las colonias. En el período previo a la guerra, los británicos, con enormes deudas por la Guerra de los Siete Años (la “French and Indian War / Guerra de los franceses y nativos americanos), que finalizó en 1763, comenzaron a imponer impuestos a las colonias y a intensificar su control.
De los 56 firmantes de la Declaración de Independencia, 49 eran dueños de esclavos. En esta imagen de los “Padres Fundadores”, los dueños de esclavos son marcados por puntos rojos. Twitter: @arlenparsa
Además, en Inglaterra se gestaban movimientos que abogaban por la abolición de la esclavitud, inclusive en las colonias. Los terratenientes esclavistas del Sur, quienes lideraron la guerra de independencia, temían esta posibilidad y estaban decididos a poner fin al dominio británico sobre las colonias. En esencia, la “libertad” que consiguió la Guerra de Independencia estadounidense fue la eliminación de las restricciones que el imperio británico imponía a los esclavistas y a los incipientes capitalistas de las colonias. Estos fueron los “padres fundadores” y los principales beneficiarios de esta guerra. En resumen, la liberación del colonialismo británico impulsó aún más un sistema de explotación en expansión en las colonias.
La Constitución de los Estados Unidos, ratificada en junio de 1788, incluía disposiciones que protegían explícitamente la esclavitud. Las personas esclavizadas se contabilizaban como tres quintas partes de una persona a efectos de representación y tributación, lo que otorgaba a los estados del sur una influencia desproporcionada en el Congreso. Incluía la cláusula sobre la trata de esclavos africanos, que establecía que el Congreso no impediría la importación de personas esclavizadas durante los 20 años posteriores a la ratificación de la Constitución. Incluía la cláusula sobre los esclavos fugitivos, que obligaba a los estados a devolver a los esclavos fugados a su amo en el estado del que habían escapado. Y el texto de la Segunda Enmienda fue diseñado para preservar las patrullas y milicias esclavistas en los estados del sur, lo que permitía a los dueños de esclavos aplastar rápidamente cualquier rebelión o resistencia por parte de sus esclavos.
Instrumentos de tortura utilizados para restringir el movimiento de los esclavos. Gráfico: Wikipedia (DP)
Vendidos río abajo. La rentabilidad del algodón, junto con la expansión de los mercados nacionales e internacionales, impulsó la demanda de cada vez más mano de obra esclavizada, convirtiendo la vida de los esclavos en un horror aún mayor. Durante el medio siglo siguiente, el comercio interno de esclavos sustituyó a la importación. Se estima que un millón de personas esclavizadas fueron trasladadas a la fuerza del Alto Sur al Bajo Sur entre 1810 y 1860.
El estado de Kentucky se convirtió en uno de los estados con mayor producción de esclavos, y su ciudad de Louisville en uno de los principales centros de comercio de esclavos del país. Los esclavos eran llevados a Louisville para ser vendidos río abajo (por los ríos Misisipí u Ohio) y transportados a las plantaciones de algodón en estados más al sur. Se estima que más de la mitad de las personas esclavizadas en el Alto Sur fueron separadas de sus padres o hijos mediante la venta. Se destruyeron un tercio de los matrimonios de esclavos por la migración forzada. Se dice que los esclavos consideraban la amenaza de ser vendidos río abajo como una sentencia de muerte. Y a medida que crecía la demanda mundial de algodón, también crecía la demanda de mano de obra esclava en el Sur.
LOS CRIMINALES:
En primer lugar, los propios dueños de esclavos, responsables de desarrollar todo un sistema económico basado en la explotación y el trato indescriptible de millones de seres humanos con fines de lucro. Y todos aquellos que les servían: los capataces, los cazadores y perseguidores de esclavos, y las milicias esclavistas.
Las industrias y empresas del norte —construcción naval, puertos, bancos, compañías de seguros, fábricas textiles, comerciantes de esclavos— todas las cuales se beneficiaron del trabajo esclavo tanto en el Norte como en el Sur.
Los líderes políticos de las colonias, tanto del Norte como del Sur, y posteriormente los líderes políticos del sistema establecido por la Guerra de Independencia, basado en la Constitución. Esto incluye todos los presidentes de Estados Unidos, ocho de los cuales eran dueños de esclavos ellos mismos, así como miembros del congreso y la Corte Suprema. Todos fueron responsables de la existencia y expansión de este sistema de producción esclavista en Estados Unidos. El autor de la Declaración de Independencia (Thomas Jefferson) y el principal autor de la Constitución estadounidense (James Madison) fueron dueños de esclavos.
LA COARTADA:
Gráfico: Wikipedia DP
Durante más de dos siglos, para justificar la barbarie de la esclavitud, los estadounidenses blancos crearon una cultura que consideraba a las personas descendientes de África como una raza distinta e inferior. Esta ideología, reforzada no solo por leyes, sino también por líderes religiosos que citaban la Biblia, y por “ciencia” y literatura racistas, sostenía que las personas negras eran infrahumanas, una creencia que permitía a los estadounidenses blancos vivir y disfrutar de los beneficios de la esclavitud sin cuestionarlos. Esta ideología sigue impregnando la vida estadounidense.
En vísperas de la Guerra Civil, el 6 de marzo de 1857, la Corte Suprema de Estados Unidos convirtió en ley la inferioridad de todas las personas negras. En la decisión del caso Dred Scott6, el presidente de la Corte Suprema, Taney, dictaminó que los negros, tanto libres como esclavos, eran “seres de un orden inferior y completamente incapaces de relacionarse con la raza blanca… y tan inferiores que no tenían derechos que el hombre blanco estuviera obligado a respetar”.
Es decir, desde los inicios de este país, la supremacía blanca se filtró en los cimientos y se integró en las instituciones y en el funcionamiento continuo de este sistema.
EL VERDADERO MOTIVO:
La historia del desarrollo económico estadounidense es inseparable de la historia de la esclavitud estadounidense. Desde sus inicios, el acceso a africanos esclavizados posibilitó, especialmente en las colonias del sur, una fuente de creciente riqueza basada en la producción agrícola esclavizada. La esclavitud se arraigó profundamente en la economía del sur, donde las plantaciones dependían de la mano de obra esclavizada para cultivos comerciales como el tabaco, el arroz, el añil y, posteriormente, el algodón.
El período posterior a la Guerra de Independencia presenció el auge del algodón como principal cultivo comercial del país, sustituyendo al tabaco en muchas regiones. La invención de la desmotadora de algodón en 1793 —una máquina que separaba rápida y fácilmente las fibras de algodón de sus semillas— transformó el algodón en un cultivo altamente rentable. Permitió a los agricultores cultivar cantidades mucho mayores y procesarlas a velocidades nunca antes posibles. Esto dio lugar a un auge en el cultivo de algodón, especialmente en el sur profundo, que se expandía hacia el oeste, a nuevos territorios. A principios del siglo XIX, el algodón se convirtió en la base de la floreciente industria textil de Nueva Inglaterra, impulsando la revolución industrial que transformó Estados Unidos en ese siglo.
Los bancos e inversores del norte financiaron las plantaciones del sur y el comercio de esclavos, afianzando aún más los beneficios económicos de la esclavitud en la economía del norte. Esta relación financiera generó un interés directo en la continuación de la esclavitud, ya que resultaba rentable para los inversores del norte. Los puertos del norte eran cruciales para la exportación de algodón y otros productos elaborados con mano de obra esclavizada. Las industrias navieras y comerciales del norte se beneficiaron del transporte de estos productos, contribuyendo a la prosperidad económica general de la región.
FUENTES:
The Half Has Never Been Told: Slavery and the Making of American Capitalism [Nunca se ha contado la mitad: la esclavitud y la creación del capitalismo estadounidense], Edward E. Baptist
Another Kind of Blood: Edward Baptist on America’s Slaver Capitalism « The Junto.pdf [Otro tipo de sangre: Edward Baptist sobre el capitalismo esclavista estadounidense]
Inhuman Bondage: The Rise and Fall of Slavery in the New World [Servidumbre inhumana: El auge y la caída de la esclavitud en el Nuevo Mundo], David Brion Davis
SLAVERY IN AMERICA – The Montgomery Slave Trade [LA ESCLAVITUD EN ESTADOS UNIDOS — El comercio de esclavos de Montgomery]
Slavery in South Carolina — BlackWallStreet.org [La esclavitud en Carolina del Sur]
Uncle Tom's Cabin [La cabaña del tío Tom], de Harriet Beecher Stowe
Incidents in the Life of a Slave Girl [Incidentes en la vida de una joven esclava], Harriet Jacobs
Resistencia y rebeliones de esclavos
Los esclavos organizaron numerosas rebeliones para escapar de la esclavitud; una de las primeras fue la Rebelión de Stono en Carolina del Sur en 1739, la mayor rebelión de esclavos en Norteamérica durante la época colonial. Veintenas de africanos esclavizados iniciaron una marcha armada hacia la Florida española, donde la esclavitud estaba prohibida, y combatieron contra las milicias que intentaron detenerlos.
Denmark Vesey, Nat Turner y John Brown fueron solo algunos de los líderes de las rebeliones de esclavos que tuvieron lugar antes de la Guerra Civil7.Todos estos levantamientos fueron brutalmente reprimidos. Pero también infundieron temor en sus esclavistas, y en la población blanca en general, ante la posibilidad de revueltas de esclavos.
La exitosa revolución de los esclavos haitianos, en una isla del Caribe ocupada por los franceses, tuvo lugar apenas seis años después de la fundación de Estados Unidos. El número de esclavos en esa colonia superaba con creces al de sus amos. Aun así, los propietarios de esclavos y los líderes políticos estadounidenses se aterrorizaban ante las repercusiones internas. George Washington temía un posible “espíritu de revuelta entre los negros” a nivel internacional. Una vez iniciada, “es difícil predecir dónde termine”. Y Jefferson escribió en 1802 que los combates en Haití “parecen haber dado un impulso considerable a las mentes de los esclavos en diferentes partes de Estados Unidos”.
Esto impulsó a los dueños de esclavos a hacer todo lo posible para impedir la organización de tales revueltas de esclavos, y a asesinar brutalmente a cualquier esclavo que participara, enviando así un mensaje a los demás para que ni siquiera consideraran intentar escapar de su esclavitud. Además, existían fuerzas organizadas —patrullas y milicias esclavistas y cazadores de esclavos— que podían ser y eran movilizadas para dar caza a los esclavos cada vez que se estallaran tales rebeliones.
Además, se estima que entre 65.000 y 100.000 hombres, mujeres y niños esclavizados lograron escapar a la libertad antes de 1865. Muchos recibieron ayuda del Ferrocarril Subterráneo, una red abolicionista creada para proporcionar refugio, transporte, alimentos y otros recursos a miles de personas que huían hacia el norte. Una de sus líderes más famosas y eficaces fue Harriet Tubman, una mujer negra que escapó de la esclavitud en 1849 y regresó al sur al menos 15 veces para guiar a más de 200 personas hacia la libertad. Otro líder, Henry Highland Garnet, escapó de la esclavitud siendo niño en 1824 y, ya adulto, dio refugio a más de 150 personas fugitivas en su casa de Albany, Nueva York, en un solo año.