Una reflexión sobre una victoria clave de la protesta de los agricultores en la India

“¿De qué sirve la protesta?”

New Delhi, India, farmers burn Modi in effigy to protest harsh farm laws.

 

Nueva Delhi, unos agricultores prenden fuego a una efigie de Modi en protesta contra leyes severas, 6 de marzo de 2021.    Foto: AP

Hace dos días, Narendra Modi, el jefe fascista hindú de la India, dio un repentino giro de 180 grados, aceptando derogar tres leyes agrícolas que habían provocado una protesta sostenida de masas de campesinos durante más de un año. Se trata de un giro sorprendente para Modi, un hombre fuerte fascista, que en el pasado dio luz verde a los pogromos contra los musulmanes, ha revocado sistemáticamente los derechos de los musulmanes en la India y ha propagado un fascismo hindú asesino, aplastando el disentimiento y la oposición con una dura represión, y presentándose como invencible.

Al cierre de esta edición de revcom.us, esta es una victoria decisiva para las protestas de los agricultores contra estas leyes. Estas leyes habrían desregulado y abierto el crucial sector agrícola a una explotación capitalista-imperialista mucho más grande y más despiadada, dejando a los campesinos-agricultores mucho más vulnerables a la “volatilidad del mercado” global en cuanto a precios, con sus tierras cada vez más sujetas a la toma de posesión por parte de las grandes empresas corporativas, y amenazas a su propio sustento en una economía globalizada rápidamente cambiante. Alrededor del 60% de los 1.400 millones de habitantes de la India se ganan la vida en la agricultura, un sector que ha sido devastado por el funcionamiento de este horrible sistema. Agobiados por una deuda insostenible, más de diez mil agricultores y jornaleros agrícolas se suicidaron tan solo en 2019 [una estadística oficial, las muertes reales son probablemente mucho más altas], una métrica [o medida] humana del mundo real que resulta del funcionamiento feo y horriblemente opresivo y explotador de este sistema y lo ilustra.

Las leyes de Modi iban a agravar toda esta situación, tras su promulgación a toda prisa el pasado mes de septiembre. En respuesta, los agricultores, principalmente propietarios de fincas de tamaño medio del estado de Punjab, empezaron a protestar, estableciendo campamentos en las afueras de Delhi, la capital de la India, bloqueando las vías férreas y las carreteras con tractores y camiones.

Mantuvieron estas protestas a lo largo de un terrible y frío invierno, con temperaturas cercanas al punto de congelación, a lo largo de un verano muy caluroso en el que las temperaturas superan habitualmente los 30ºC, y a lo largo de las oleadas de la pandemia de la Covid que azotó a la India con especial dureza, sobre todo debido a la gestión de la pandemia por parte de Modi. Muchos murieron debido a estas condiciones increíblemente severas. Soportaron la satanización y la represión. Los fascistas hindúes, uno de ellos supuestamente dirigido por el hijo de uno de los ministros de Modi, arrollaron con un coche a los manifestantes, matando a ocho personas. Tacharon a los manifestantes agricultores de “traidores” y “antinacionales”, una etiqueta que conlleva siniestras implicaciones legales en un estado altamente represivo. Las protestas se declararon “terminadas” en varias ocasiones, como cuando algunos manifestantes estrellaron un tractor contra el desfile militar más grande de la India, y quienes se murieron en el acto.

A lo largo de todo ello, persistieron, se mantuvieron centrados en la singular exigencia de derogar estas leyes, lo que percibían como una amenaza existencial a sus vidas y medios de subsistencia: “es una cuestión de vida o muerte ... saben que van a sufrir en cualquier caso, así que más vale que sufran ahí”.

Hundreds of farmers from all over India gather in New Delhi to protest harsh farm laws.

 

Cientos de agricultores de toda la India se reúnen en Nueva Delhi para protestar contra las severas leyes agrícolas.    Foto: AP

Esta lucha heroica, sostenida y persistente suscitó un apoyo muy amplio, tanto a nivel internacional como en toda la India. En los campamentos de protesta surgieron nuevas formas de organización y apoyo, como cocinas comunitarias y médicos voluntarios. Tocó una fibra sensible con otros agricultores y empezó a quitarle apoyo a Modi y a los fascistas hindúes en un año electoral crucial. Tuvo amplios efectos en la estabilidad del Punjab, el “granero” de la India, responsable desproporcionadamente de la producción de granos, y un estado estratégicamente vital que limita con Pakistán, con el que las tensiones han ido en aumento en general. Aunque no se conocen del todo las razones exactas del repentino cambio de rumbo y la capitulación de Modi, todo ello ha influido en su conjunto, siendo las protestas la fuerza motriz decisiva y crucial.

Pero comento esto por una razón específica: a menudo se plantea explícitamente la pregunta “¿de qué sirve la protesta?”, incluido por parte de los estudiantes universitarios y los jóvenes. Este es un ejemplo en el que, a pesar de no ser una lucha revolucionaria, las protestas de masas —algunas de las protestas más grandes de la historia reciente— se mantuvieron hasta lograr los objetivos, por las buenas y por las malas, mediante dificultades y mediante represión, con sacrificios y con comunidad, y eso importó ENORMEMENTE, logrando la “derogación” de estas leyes, objetivos que parecían lejanos, “imposibles” inclusive, cuando se iniciaron estas protestas. La victoria ha envalentonado a otros que odian y se oponen a este régimen fascista hindú, y está por verse cómo eso se asume y se multiplica.

Las protestas por sí solas no van a resolver el problema de la explotación y la opresión capitalista-imperialista de las masas de personas en la India o en cualquier otro lugar — para eso hará falta una revolución REAL. Pero en el marco, objetivos y contexto generales de hacer una revolución, las protestas son realmente importantes — de las personas que se levanten para luchar contra el poder, para hacer retroceder a la opresión; de levantar la cabeza en masa y de empezar a pensar en las cuestiones más importantes de por qué es este el estado de la humanidad y cuál es el problema, cuál es la fuente raíz de esta opresión y explotación y cuál es la solución — y que todo esto esté interrelacionado y contribuya a la ¡transformación de la gente: para la Revolución!

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