Si se parece al fascismo, suena al fascismo, actúa como el fascismo, se viste como el fascismo, habla como el fascismo, mata como el fascismo y miente como el fascismo, hermanos y hermanas, ¡es el maldito fascismo! Está aquí, está ahora. Está en mi ciudad. Está en la suya, y ¡hay que resistirlo, protestar, defendernos de él, plantarle cara, desenmascararlo, denunciarlo, expulsarlo, derrocarlo y expulsarlo!
— Tom Morello, concierto benéfico en Minneapolis, 30 de enero de 2026
El aspecto más importante de las protestas [recientes contra el ICE] fue la “verdad que nadie quiere ver”. Una interminable fila de oradores se prolongó durante casi dos horas bajo un frío gélido. Sostenían diferentes puntos de vista y distintos enfoques. Pero lo único que tenían en común era que ninguno nunca mencionó la necesidad de expulsar al régimen fascista de Trump... Oradores de diferentes tendencias y organizaciones alzaron la voz contra cosas que la gente odia... Pero ni una palabra sobre expulsar a Trump antes de que sea demasiado tarde. Sin embargo, un gran porcentaje de los presentes sabía que eso era lo que se necesitaba...
— Activista de Rechazar el Fascismo, 31 de enero de 2026
¡Saquemos al dictador ahora!
— Declaración en un cartel de protesta en una vigilia por Alex Pretti, 1º de febrero de 2026
RefuseFascism.org [Rechazar el Fascismo] ha estado preparado durante años para afrontar este momento, pero ¿se han convertido sus vínculos con un ex radical de los años 1960 en un lastre que obstaculiza su ambiciosa agenda?
— Rolling Stone, 26 de enero de 2026
Paul Street
Dos lemas muy bien fundamentados
Hay una ironía bastante oscura en el reciente artículo de la revista Rolling Stone, en gran parte negativo y crítico a Bob Avakian, sobre Rechazar el Fascismo (RF), la organización que se ha destacado durante más de nueve años por su acertada comprensión y oposición militante a Donald Trump, el trumpismo y el régimen de Trump1. Titulado “El grupo antifascista que lucha contra Trump — y algunos críticos de la izquierda”, el artículo se publicó justo cuando los terribles sucesos en Minnesota, incluida la ejecución extrajudicial de dos manifestantes pacíficos por parte de los gendarmes enmascarados de “control migratorio” de Trump, dejaron aún más claro que los lemas centrales de RF se ajustan perfectamente al momento histórico actual de Estados Unidos y el mundo:
· “¡En nombre de la humanidad, nos negamos a aceptar un Estados Unidos fascista!”
· “¡Que se largue el régimen fascista de Trump ya!”
Nadie con seriedad en este momento puede negar honestamente que Trump, el trumpismo y el régimen de Trump47 encajan en la definición de fascismo de RF:
“El fascismo es un cambio cualitativo en la forma de gobernar la sociedad. El fascismo fomenta y se apoya en el nacionalismo xenofóbico, el racismo, la misoginia y el agresivo restablecimiento de los ‘valores tradicionales’ opresivos. Se desatan turbas fascistas y amenazas de violencia para construir el movimiento y consolidar el poder. Criminaliza el disentimiento pieza por pieza. Aporrea la verdad. Sataniza y singulariza a un grupo tras otro, en una trayectoria que lleva a horrores reales. Todo esto ha dado saltos dramáticos bajo los regímenes de Trump y MAGA. Es crucial comprender que, una vez en el poder, el fascismo esencialmente elimina los derechos democráticos tradicionales. Independientemente de cómo llegue al poder, el fascismo nunca es legítimo. La historia ha demostrado que hay que detener al fascismo antes de que sea demasiado tarde”.
El primer terrible año de Trump de vuelta en el poder demuestra la veracidad de dos puntos clave que RF ha estado planteando desde que el ogro de pelo anaranjado regresó al poder:
· Nada remotamente parecido a la decencia y la justicia por parte del gobierno de Estados Unidos puede surgir sin sacar al régimen fascista de Trump.
· Intentar esperar a que el régimen fascista de Trump47 se calme y derrotarlo mediante elecciones amañadas equivale a una capitulación anticipada, moralmente irresponsable, ante los horrores que se infligen a un ritmo cada vez más acelerado. (Incluso suponiendo —quizás debería decir imaginando— elecciones libres en 2026 y 2028, la mera idea de permitir que el régimen ecofascista, sumamente destructivo, de Trump-Miller-Vance-Hegseth-Rubio se mantenga en el poder hasta el 20 de enero de 2029, o incluso un año más, es una auténtica locura).
¿Quieres que “ICE [la Gestapo y/o SS nacional de Mein Trumpf] se salga de todas partes” (un lema bienvenido que he visto en carteles de protesta por todo el país en las últimas semanas), no solo de tu propia comunidad? ¿Te opones a la supremacía blanca? ¿Te opones a los ataques criminales contra otros países y apoyas el estado de derecho internacional? ¿Quieres salvar una ecología habitable? ¿Defiendes la humanidad de las personas LGBT? ¿Deseas elecciones libres y justas, derechos constitucionales básicos, medios de comunicación independientes, respeto por la ciencia, la educación, el pensamiento crítico, la libertad cultural, la verdad y la decencia humana básica? ¿Reconoces y apoyas la humanidad y la igualdad de las mujeres? ¿Apoyas los derechos de asilo y de huir de la pobreza extrema y la violencia transfronteriza? ¿Quieres un futuro en el que valga la pena vivir?
Si te identificas con la humanidad decente al responder afirmativamente a estas preguntas, pues debes comprender que el régimen de Trump debe largarse, y debe largarse YA, antes de que sea demasiado tarde. Este es un régimen fascista al mando del estado estadounidense que busca reconfigurar el gobierno y la sociedad estadounidenses según criterios fascistas — es decir, genocidamente racistas, militantemente patriarcales, nacionalistas xenófobos, fundamentalistas cristianos, ultraautoritarios y, de hecho, dictatoriales. Como dijo Tom Morello durante su concierto benéfico en Minneapolis hace seis días:
“Amigos, si se parece al fascismo, suena al fascismo, actúa como el fascismo, se viste como el fascismo, habla como el fascismo, mata como el fascismo y miente como el fascismo, hermanos y hermanas, ¡es el maldito fascismo! Está aquí, está ahora. Está en mi ciudad. Está en la suya, y ¡hay que resistirlo, protestar, defendernos de él, plantarle cara, desenmascararlo, denunciarlo, expulsarlo, derrocarlo y expulsarlo!”
Mal consejo para una víctima de un ataque cardíaco
Es omiso e incluso temerario decirle a la gente que espere a futuras elecciones que el régimen fascista de Trump no tiene intención de permitir que se celebren de forma libre y justa, ni de acatarlas si los resultados no son del agrado de Trump. Es como instruirle a alguien en pleno infarto que se tome dos aspirinas y se asegure de acudir a su revisión regular con un médico pésimo —la pésima “oposición inauténtica” del Partido Demócrata de la Resistencia Hueca en esta analogía—, quien se encuentra muy enfermo y bien podría haber muerto dentro de nueve y treinta y tres meses. Solo un movimiento de frente popular masivo, decidido y sostenido, determinado a “unir a todos los que se pueda unir desde muchos diferentes puntos de vista y perspectivas” (el lenguaje del Llamamiento a la Conciencia, Llamamiento a la Acción de RF de marzo de 2025) en torno a la demanda de que el régimen fascista de Trump sea sacado del poder inmediatamente, puede estar a la altura de las circunstancias. Esto es lo que RF ha reclamado y por lo que ha trabajado constantemente para que se haga realidad.
“La verdad que nadie quiere ver”
Eso —¡Fuera el régimen de Trump YA!— es precisamente la demanda central que falta en las justas e inspiradoras protestas contra el ICE que han surgido en todo el país en respuesta a las ejecuciones extrajudiciales de Renee Good y Alex Pretti en Minneapolis. Es “la verdad que nadie quiere ver” en estas protestas, incluso cuando muchos de los asistentes a estos actos tan bienvenidos lo saben muy bien.
El siguiente brillante informe sobre una de estas protestas de parte de un activista de RF en una importante ciudad de Estados Unidos resuena perfectamente con lo que he visto y oído en todo el Medio Oeste de Estados Unidos desde que Trump regresó al poder:
“Al reflexionar sobre nuestra experiencia ahí, nuestro equipo coincidió en general en que el aspecto más importante (aunque no necesariamente evidente en sí) de este acto fue la enorme ‘verdad que nadie quiere ver’. Una interminable fila de oradores se prolongó durante casi dos horas bajo un frío gélido. Sostenían diferentes puntos de vista y distintos enfoques. Pero lo único que tenían en común era que ninguno nunca mencionó la necesidad de expulsar al régimen fascista de Trump. En gran medida, esto convenció a la multitud (que los apoyó enérgicamente) porque los oradores les hablaron de diversas maneras. Estaban muy enojados y combativos: ‘A la mierda con el hielo [ICE]’, ‘Expulsar al ICE, ‘A paralizarlo todo’, ‘Necesitamos un paro general’. Muchos también hablaron con gran corazón sobre la solidaridad que sentían con los inmigrantes. Oradores de diferentes tendencias y organizaciones alzaron la voz contra cosas que la gente odia: el racismo, el genocidio en Gaza, los ataques a las condiciones de vida de la gente, la cantidad desorbitada que se gasta en “defensa” en comparación con la educación... Pero ni una palabra sobre expulsar a Trump antes de que sea demasiado tarde. Sin embargo, un gran porcentaje de los presentes sabía que eso era lo que se necesitaba para deshacerse del ICE y desafiar seriamente todos los demás horrores de los que se hablaba. La razón por la que sabemos que esto estaba presente en la mente de la gente es porque ese fue el mensaje que les transmitimos con nuestra pancarta, nuestros materiales y nuestras interacciones. ¡Si quieren deshacerse del ICE, que se largue Trump ya! Y todos nos respondieron que estaban de acuerdo, a menudo muy de acuerdo.”
Esta es precisamente mi experiencia en una ciudad universitaria decididamente demócrata, donde los oradores de las protestas siguen atrapados en la arena movediza electoral mientras disienten cortésmente de varios atropellos de Trump, pero nunca llaman a la destitución inmediata del régimen fascista. Este silencio sepulcral en las tribunas persiste incluso cuando la gente de la multitud reconoce (a menudo en voz baja) que la destitución inmediata de Trump es “lo que se necesita para deshacernos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y desafiar seriamente todos los demás horrores”. Una de esas personas, en una cortés vigilia en una ciudad universitaria frente a un gigantesco hospital de la Administración de Veteranos, me dio este cartel casero mientras los oradores liberales abogaban por la calma, la paz, el voto por los demócratas (inmensamente decepcionantes, como los de Weimar) y el respeto a los derechos de negociación colectiva:
“¡Saquemos al dictador ahora!” Foto: Paul Street
Aportaciones esenciales de parte de un “líder de culto” satanizado
¿Cómo y por qué RF ha podido hacerlo bien desde el principio, a diferencia de cualquier otra organización “de izquierda” en el país, excepto el Partido Comunista Revolucionario (el PCR)? Una gran parte de la respuesta es que el liderazgo de RF ha incluido prominentemente a líderes del PCR (“Revcom”) que han seguido durante mucho tiempo los discursos y escritos del brillante teórico y estratega comunista revolucionario Bob Avakian. Avakian es un prolífico materialista histórico y dialéctico que ha estado argumentando durante tres décadas que el capitalismo estadounidense (capitalismo-imperialismo en el lenguaje del PCR) y sus estructuras de opresión concomitantes e ideologías de dominio de clase burgués, supremacía blanca, patriarcado, nacionalismo xenófobo y fundamentalismo cristiano estaban interactuando entre sí y con los cambios en el sistema capitalista mundial de tal manera que engendraron una versión estadounidense del fascismo — ¡un problema nada menor en la cúpula de la superpotencia imperial más letal de la historia en una época de catástrofe climática y un mundo repleto de armas nucleares! Según el análisis “científico” de Avakian, con el que estoy de acuerdo, este fascismo amerikánder estadounidense plantea una grave amenaza existencial no sólo a la “democracia” electoral y de estado de derecho burgués de Estados Unidos anteriormente normativa y a los logros sociales y políticos alcanzados por los movimientos populares estadounidenses del pasado, sino a la humanidad misma.
Las advertencias de Avakian y el análisis que las sustenta se han confirmado plenamente durante la primera y la segunda presidencias de Trump, así como durante el patético interregno de Biden, que facilitaba el fascismo. Al igual que las presidencias de Obama, la Casa Blanca de Biden encajaba a la perfección con la comprensión de Avakian y los Revcom (y mi propia comprensión se desarrollaba mucho antes de leer una sola palabra de Avakian) del Partido Demócrata como un cautivo irremediable del capitalismo y el imperialismo estadounidenses, de maneras que lo incapacitan para combatir el fascismo como debe ser combatido.
Sunsara Taylor sobre el ataque de Peisner y Rolling Stone contra Rechazar el Fascismo y Bob Avakian. Primera parte en inglés.
Sunsara Taylor sobre el ataque de Peisner y Rolling Stone contra Rechazar el Fascismo y Bob Avakian. Segunda parte en inglés.
No es exagerado afirmar que RF se ha mantenido a la vanguardia moral e intelectual de la lucha contra el trumpismo-fascismo, en gran medida gracias al trabajo intelectual de Avakian. Avakian, a quien Peisner llama “un lastre” para RF, es la principal razón por la que RF, gracias a la influencia de sus cofundadores y líderes abiertamente afiliados al PCR, ha estado “preparado durante años para afrontar este momento”, mucho más preparado que cualquier otro grupo en Estados Unidos, salvo el propio PCR.
No se trata solo de la comprensión distintiva de Avakian de cómo los sistemas de opresión subyacentes que configuran a Estados Unidos y al mundo han producido el monstruoso régimen fascista de Trump. También se trata de la crítica sistemática y penetrante de Avakian a lo que se hace pasar por una izquierda en Estados Unidos, y, de hecho, en todo el mundo: una “izquierda” que no ha logrado “afrontar este momento” debido a sus muchas aflicciones decididamente no revolucionarias y antirrevolucionarias, lo que incluye un apego excesivo mortal a: la política de identidad subjetivista paralizante, las “arenas movedizas” mortales de la política electoral que fetichiza el voto, el economismo reduccionista e imperialmente parásito, el gastado y trillado fetichismo con el proletariado, el reformismo incremental ubicuo, el localismo excesivo, la obsesión con la ayuda mutua, el antiestatismo, el antivanguardismo, el individualismo, el espontaneísmo, el antiintelectualismo, el arribismo académico y más. Estos trastornos, contra los que los Revcom están más inoculados que cualquier otro grupo radical gracias al trabajo intelectual de Avakian durante décadas, han producido una “izquierda radical” que a menudo ha sido sorprendentemente incapaz de comprender:
· La esencia fascista del trumpismo y los ingredientes históricos y materiales centrales de la mezcla fascista amerikánder concentrados en el movimiento y el partido de Trump.
· La administración Trump47 como un régimen fascista que amenaza inminentemente con imponer una nueva forma de gobierno dictatorial.
· La urgente necesidad de un levantamiento popular masivo y sostenido para forzar la destitución del régimen de Trump antes de que consolide el gobierno fascista encima de la superpotencia más peligrosa y letal de la historia mundial, y antes de que el daño que inflija al mundo sea irreversible.
Durante años me ha impactado la notable incapacidad y la obstinada negativa, incluso de ciertas organizaciones declaradamente marxistas, del tipo que salen regularmente en las protestas, a reconocer el hecho muy básico, ahora más obvio que nunca, de que el régimen de Trump es fascista. Activistas de dos de estos grupos (los cuales dejaré sin nombrar en aras de la unidad del frente popular) me han dicho absurdamente que ¡la capacidad de las personas para permanecer unidas en una protesta sin ser masacradas en masa por el gobierno era una prueba de que aún no es apropiado usar la palabra F! Argumentan que no se debe decir fascismo hasta que el fascismo haya consolidado completamente el poder estatal letal al extremo que todas las protestas resulten ahogadas en sangre. Esta absurda postura de avestruz informa su espeluznante insistencia en oponerse a “la agenda de Trump” sin llamar al fin del propio régimen de Trump.
Lo cual me recuerda otra analogía médica. Cualquiera que diga que no estamos lidiando con el fascismo porque el régimen no nos está masacrando en las calles es como si alguien te dijera que no tienes cáncer de garganta hasta que un tumor maligno en el cuello te impide tragar y hablar.
Y, ah, por cierto, más de 40 personas han muerto en centros de detención del ICE desde que Trump regresó al poder y en el último año, el régimen de Trump acaba de llevar a cabo dos ejecuciones extrajudiciales públicas de manifestantes en Minneapolis. Como dice Morello: “Si mata como el fascismo…”.
Después de Trump
No se trata simplemente de cómo entender y combatir el régimen de Trump, sino también de qué pasará tras sacarlo del poder. Si Avakian tiene razón, y todo mi trabajo intelectual y político de las últimas tres décadas me lo confirma, el fascismo no puede ser barrido al olvido de la historia a menos que la humanidad se levante para llevar a cabo una verdadera revolución socialista diseñada para crear un mundo más allá de toda opresión y explotación, hacia un futuro comunista donde la máxima imperante sea “de cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades”.
La “ambiciosa agenda” de RF
“Rechazar el Fascismo”, dice el texto inicial del artículo de Rolling Stone, “ha estado preparado durante años para afrontar este momento, pero ¿se han convertido sus vínculos con un ex radical de los años 1960 en un lastre que obstaculiza su ambiciosa agenda?” (énfasis añadido).
Más allá de los elogios tenues, aunque merecidos, esta es una afirmación extraña. La década de 1960 terminó hace 56 años, el 1º de enero de 1970, lo que significa que cualquiera que fuera radical durante la década de 1960 es “un ex radical de la década de 1960”. Avakian sigue con vida, pensando y escribiendo a buen ritmo, lo que lo convierte en un... Radical de la década de 2020, no un personaje de museo de cera de otro siglo (aunque estoy seguro de que sus muchos detractores/“críticos … de la izquierda” adoptarían esa imagen).
¿La “ambiciosa agenda” de RF ? Pruebe en su lugar con “¿El llamado urgente y desinteresado de Rechazar el Fascismo a las masas y organizaciones para que se levanten antes de que sea demasiado tarde contra un régimen fascista que amenaza a todas las perspectivas de un futuro humano decente?”
Rolling Stone no se pregunta aquí ¿por qué esto no se ha convertido en la “agenda ambiciosa” de otras organizaciones liberales, progresistas y de izquierda, como se requiere con urgencia?
Síndrome de trastorno de Avakian (STA)
“No hay otra organización [es decir, aparte del PCR]”, declaró el Revcom y líder de RF, Andy Zee, a David Peisner, “que analice que este es un régimen fascista, que se está consolidando rápidamente y que no se puede confiar en los procesos normales de la manera en que se gobierna en este país para remediarlo. Avakian hizo ese análisis. Rechazar el Fascismo no habría existido sin ese análisis”.
Esa es una observación precisa y sugerente, que merece seguimiento, dado el reconocimiento de Peisner de que RF “ha estado preparado durante años para afrontar este momento” (a diferencia de cualquier grupo de izquierda, liberal o progresista, Peisner no lo señala), ¿qué no?
No para Peisner. En lugar de adentrarse en los escritos y discursos de Avakian sobre estos temas, algo que parece necesario para un informe responsable sobre su tema, Peisner habló con izquierdistas estadounidenses marginales que le dijeron al periodista que el PCR no es más que un “culto a la personalidad” en torno a Avakian, y que, por lo tanto, RF debería ser descartado. Y en lugar de abordar el inquietante tema de por qué la “izquierda” estadounidense, no avakiana y antiavakiana (pocos de cuyos seguidores podrían decir nada sustancial y seria sobre los escritos y discursos de Avakian), no ha logrado “estar a la altura de este momento [fascista]”, Peisner se contenta con citar a activistas de “izquierda” fallidos y anónimos (excepto por un “marxista” desconocido llamado Max Elbaum) que explican por qué el PCR y, por lo tanto, RF supuestamente son un desastre.
Esto plantea una pregunta para Rolling Stone: ¿podría ser que parte de lo que está “obstaculizando” la lucha contra el trumpismo-fascismo sea algo de la postura curiosamente antiintelectual de “la izquierda”2 hacia un pensador comunista líder que ha superado —escrito y hablado— a cualquier otro pensador radical en cuanto a lo que realmente enfrentamos y lo que se necesitará para derrotarlo? Podríamos pensar en esto como una forma de “síndrome de trastorno de Avakian” (STA) anticomunista, una condición que tendría un impacto menos letal si hubiera existido cualquier otro pensador radical más cercano a Avakian a la hora de tratar de analizar el momento histórico actual y qué se debe hacer para enfrentar ese momento. Ningún intelectual de ese tipo ha mostrado su cara hasta la fecha, lo que refleja un gran vacío moral e intelectual en “la izquierda”.
Traducción
A lo largo de la mayor parte de su artículo, Peisner pretende mantenerse neutral, aparentemente contento con dejar que los “críticos de la izquierda” ataquen a Revcom, Avakian y RF. He aquí una excepción:
“Rechazar el Fascismo a veces se ha retratado como una estrategia engañosa para atraer a los progresistas que odian a Trump al culto a Bob3. No es así. Los organizadores de Rechazar el Fascismo que conozco son sinceros en su desesperación por sacar a Trump. Los que son RevCom suelen parecer inteligentes, bienintencionados y sensatos, siempre y cuando no hablen de Avakian.
Fue decente por parte de Peisner reconocer la sinceridad del deseo de los activistas de RF de sacar a Trump, pero aquí hay una traducción útil de la última oración de ese pasaje: “Los Revcom en RF en realidad no hablan mucho de Avakian porque saben que los periodistas liberales anticomunistas como yo y gran parte de lo que se hace pasar por la ‘izquierda’ estadounidense tienen un palo metido en el propio culo respecto a Bob Avakian, aunque no sabemos prácticamente nada de su obra. Presioné a activistas de RF afiliados a Revcom con preguntas sobre Avakian y respondieron diciendo cosas que me parecieron tontas, malintencionadas y absurdas. Esto se debe a que he sido programado por la ideología de la clase dominante para pensar que el comunismo revolucionario es absurdo, malo y sin sentido”.
Esa programación me parece un lastre que ha envuelto la mente de Peisner.
Momento curioso y espeluznante
¿Cuál es la “ambiciosa agenda” según David Peisner? A riesgo de sonar conspirativo, hay algo inquietante acerca del momento de los ataques liberales e izquierdistas que se han lanzado contra los activistas de Revcom que se han atrevido a desempeñar roles de liderazgo en los movimientos sociales y políticos de Estados Unidos. Hace tres años y medio, grupos liberales e izquierdosos por el derecho al aborto emprendieron un asalto neo-macartista malévolo y calumnioso contra Rise Up 4 Abortion Rights (RU4AR; De Pie Por el Derecho al Aborto) porque una de las tres fundadoras de RU4AR era la brillante comunista revolucionaria y abierta “seguidora de Bob Avakian” Sunsara Taylor. El ataque se lanzó justo después de que la horrorosa decisión Dobbs de la Corte Suprema, que esclavizó a las mujeres, se dictara sin enfrentar una resistencia masiva seria y sostenida de parte del “movimiento” liberal demócrata de mujeres y pro-elección. Se produjo justo cuando se estaba demostrando que era correcta y justa la posición de RU4AR, muy crítica de la rendición cobarde promovida por el establishment Planned Parenthood. El momento en que se lanzó esta vil campaña, similar a la del COINTELPRO, contra RU4AR fue sin duda algo más que una coincidencia.
El otoño pasado, el líder liberal-izquierdoso de “Veterans Against Fascism” e “influenciador” de las redes sociales Kristofer Goldsmith lanzó en línea un ataque neo-macartista malicioso y mendaz (Substack e Instagram) contra RF. Goldsmith acusó a RF de ser nada más que una herramienta de un nefasto “culto” avakiano3 que busca acaparar la mente de activistas anti-Trump decentes, como algo salido de la película La invasión de los exhumadores.
El momento del ataque espeluznante en línea de Goldsmith para nada fue casual. Se inició mientras miles de personas se congregaban en Washington, D.C. el 22 de noviembre para llamar y cabildear a favor de un juicio político contra Trump en una manifestación bajo el lema “Destituyan al régimen [de Trump]”, vinculada a un concierto gratuito contra Trump con un popular grupo de folk-rock progresista (los Dropkick Murphys). La manifestación se celebró tras el éxito de RF al reunir a miles de personas en Washington, D.C. el 5 de noviembre para demandar Fuera Trump Ya. Al igual que su manifestación del 14 de junio en Washington D.C., la acción de RF del 5 de noviembre captó la atención de los medios de comunicación tradicionales, incluida una referencia favorable en el influyente programa de Rachel Maddow de la MSNBC [actualmente MS NOW].
El bajo ataque carente de principios de Goldsmith contra RF reflejó su determinación de mantener los sentimientos anti-Trump canalizados de manera segura y disfuncional hacia las instituciones del establishment inoculando a las masas que llegaban para “Destituyamos al Régimen” contra la comprensión esencial de RF de que hace falta sacar al régimen de Trump mediante acciones de masas ahora, no después de las elecciones de mitad de período o presidenciales que:
- están demasiado lejanas en el futuro considerando el daño increíble y potencialmente irreversible que el régimen de Trump47 causa cada día y hora.
- El régimen de Trump está listo, dispuesto, capaz y ya está actuando para subvertirlas.
- El régimen de Trump no las acatará si no están de su agrado.
El artículo de Peisner en la revista Rolling Stone se basa principalmente en una investigación que realizó en persona en Washington, D.C. hace casi tres meses. ¿Por qué salió justo ahora, justo cuando el terror del régimen en Minnesota tiene a multitudes vitoreando a Tom Morello después de que el roquero dijera: “¡es el maldito fascismo! Está aquí, está ahora. Está en mi ciudad. Está en la suya, y ¡hay que resistirlo, protestar, defendernos de él, plantarle cara, desenmascararlo, denunciarlo, expulsarlo, derrocarlo y expulsarlo!”? Como le gusta decir a mi amigo izquierdoso “Bumps” Willard: “Piénsenlo”. ¿Acaso estos momentos requieren que ciertos liberales y progresistas semiinfluyentes como Goldsmith y Peisner hagan el trabajo de la derecha, trabajando para denigrar y marginar a quienes unirían a la gente en una lucha acorde con la amenaza fascista que enfrentamos?
¿Son los Goldsmith y Peisner del mundo parte de la oposición controlada e inauténtica, encargada de mantener a los movimientos del pueblo confinados dentro de los límites impuestos por los amos capitalistas e imperialistas de la nación, muchos de los cuales ahora se han pasado de la democracia burguesa, antes “normal”, al fascismo? No tengo una visión de rayos X para ver en la mente de Peisner y la redacción de Rolling Stone, pero no cuesta trabajo no sospechar que su artículo se salvó para un momento cuando los acontecimientos volvieron a demostrar con fuerza especial lo justo que era el diagnóstico y la receta de RF, influenciados por Avakian. ¿Acaso estos momentos llaman a que los buenos liberales y progresistas estadounidenses hagan el trabajo de la derecha, trabajando para denigrar y marginar a quienes unirían al pueblo en una lucha a la altura de la amenaza que enfrentamos?
¿De qué lado estás?
¿De qué lado están Peisner, la redacción y la editorial de Rolling Stone, y los supuestos “críticos de la izquierda” a RF según Peisner? Aquí nos encontramos justo en medio de una campaña avanzada arrolladora para el acaparamiento del poder fascista y la reconfiguración del gobierno y la sociedad estadounidenses en consonancia con lo que Avakian ha estado advirtiendo (y explicando) durante muchos años, y estos transmisores/víctimas de STA están dedicando tiempo y energía a descalificar a los seguidores de Avakian en la organización que ha hecho más que cualquier otra para “estar a la altura del momento” —luchar para alertar a las personas en Estados Unidos sobre la amenaza fascista que ellas y toda la humanidad enfrentan y cómo derrotarla— gracias en gran parte al trabajo de Avakian. Sumándose a la comedia negra, RF se ha comportado sistemáticamente de acuerdo con el llamado de Avakian a una unidad de frente popular y a un movimiento de solidaridad desinteresada que trascienda las diferencias políticas e ideológicas — exactamente lo opuesto al divisionismo bajo reflejado y presentado en el curiosamente oportuno informe de Peisner.
Peisner y su redacción tienen la libertad de criticar y rechazar a RF por las razones que deseen, por supuesto, pero su ataque anticomunista no tan velado contra RF y los Revcom plantea una pregunta interesante: ¿qué otro grupo o grupos, si los hay, consideran que “están preparados para estar a la altura del momento” y abordar “la verdad que nadie quiere ver”: la necesidad de expulsar a Trump antes de que sea demasiado tarde? Estoy seguro de que a RF le encantaría saber de alguna de esas organizaciones. ¡Nunca ha sostenido que pueda llevar a cabo su “ambiciosa agenda” por sí solo! Desde hace tiempo ha llamado a todos los que odian lo que el régimen de Trump le está haciendo a Estados Unidos y al mundo a alzarse en un gran y diverso movimiento para hacer que Estados Unidos sea ingobernable por monstruos fascistas desquiciados y degradados como Trump, Stephen Miller, Russell Vought, Pete Hegseth, Sam Alito, Pam Bondi, J.D. Vance, Marco Rubio, Mike Johnson, Elon Musk, Larry Ellison, Joe Lonsdale, Tom Homan, Clarence Thomas, John Thune, Steve Bannon, Josh Hawley y Cory Lewandowski, et al.
Peisner, Goldsmith y otros liberales e izquierdosos pueden quejarse todo lo que quieran del gran y malvado Bob Avakian, pero no será posible parar al rabioso régimen fascista de Trump de otra manera que no sea con lo que Avakian, los Revcom y RF dicen: “La única esperanza de la humanidad es que millones de personas decentes de este país se pongan d pie. No podemos esperar a futuras elecciones amañadas. Debemos expulsar del poder al régimen fascista de Trump”.