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Por qué "no hay ningún Lincoln" ahora, y qué relación tiene eso con la posibilidad de emancipación

FASCISMO, CRISIS PROFUNDA Y LA SOLUCIÓN REVOLUCIONARIA FUNDAMENTAL

Cuando una crisis profunda se apodera de todo el sistema que explota y oprime a las masas de personas, se incrementa considerablemente la posibilidad objetiva de poner fin concretamente al sistema que las ha explotado y oprimido.

Eso es una cita en mi artículo Por qué tantos negros se sumaron al ejército de la Unión en la guerra civil… y qué relación tiene eso con la actualidad, que está disponible en revcom.us. En el presente artículo, para hacer eco al título de otra obra importante mía, voy a examinar más a fondo la manera en que la crisis actual en Estados Unidos no solamente implica algo verdaderamente terrible —el reino y las acciones de lunáticos fascistas asesinos, encabezados por Donald Trump, y el potencial para que esto se vuelva aún más terrible— sino también la posibilidad para arrancar algo realmente y profundamente emancipador de esta situación: una revolución real, que tiene por objeto no solamente derrotar este fascismo sino eliminar el sistema que ha dado lugar a este fascismo, y reemplazarlo por un sistema fundamentalmente diferente y mucho mejor1.

En primer lugar, es importante poner en claro qué es en realidad el sistema que impera en Estados Unidos. La esencia, la naturaleza fundamental, de lo que impera en este país no es la “democracia” — es el sistema del capitalismo-imperialismo: un sistema basado en la explotación despiadada y la opresión asesina, no solo al interior del propio Estados Unidos sino, en formas aún más extremas, por todo el mundo2.

Al contrario de lo que constantemente nos predican, existe esta realidad esencial:

El sistema político en Estados Unidos es el dominio —la dictadura— del sector de la sociedad que domina el sistema económicola clase capitalista-imperialista— una dictadura que se manifiesta de manera concentrada en el monopolio del poder político, y muy especialmente el monopolio de la violencia “legítima”, ejercido por los representantes políticos de este sistema y su clase dominante. Todos los procesos e instituciones imperantes de este sistema (inclusive las elecciones) en lo fundamental sirven a esta dictadura y la apuntalan. En su forma “normal”, y tal como la administra el sector “tradicional” de la clase dominante, se trata de una dictatura que representa los intereses de la clase capitalista en su conjunto, y esta dictadura se disfraza más o menos como “democracia” y “gobierno por el pueblo”, que en lo básico se adhiere a un “estado de derecho” que en lo fundamental encarna y refleja las relaciones básicas en la sociedad y sirve a los intereses fundamentales de la clase dominante a la vez que se aplica, por desigualmente que se ejerza, a las personas en la sociedad en general…

El dominio del régimen de Trump es la dictadura de un sector de la clase dominante, que está decidido a imponer el fascismo como forma de gobierno capitalista-imperialista, utilizando la fuerza y violencia del estado (la policía y las fuerzas militares y las instituciones represivas del gobierno, tales como el FBI, “Seguridad Nacional”, etc.) no solo contra las personas en la sociedad en su conjunto sino también contra el sector “tradicional” de la clase dominante. Con el fascismo, la dictadura es una dictadura abierta, flagrante, indisimulada, y la explotación y la opresión que constituyen los cimientos concretos y la naturaleza de este sistema del capitalismo-imperialismo, al interior de Estados Unidos y a nivel internacional, es la explotación y opresión flagrante e indisimulada, sin restricciones de las “normas” y las “reglas” de la dictadura capitalista-imperialista “tradicional”3.

Lo que es crucial captar, en todo esto, es que este fascismo del régimen de Trump no es “ajeno” a la naturaleza básica de Estados Unidos y su sistema gobernante ni en conflicto fundamental con ella. No, este fascismo llegó al poder mediante los “procesos normales” de este sistema — y, en lo fundamental, ha crecido del propio suelo de este sistema. Por otro lado, a pesar de lo que pontifican algunos “pseudo-izquierdistas” superficiales, este fascismo no es simplemente una continuación de las relaciones opresivas y explotadoras “normales” de este sistema4. Este fascismo de Trump y MAGA es una expresión extrema de este sistema que está topándose con sus límites, al enfrentarse a nivel mundial la supremacía imperialista estadounidense con un reto profundo, en particular de la China capitalista-imperialista en ascenso5. (Poco después de la muerte de Mao en 1976, el socialismo en China fue derrocado y el capitalismo fue restaurado, y en las décadas transcurridas desde aquel entonces, China se ha desarrollado como un país capitalista-imperialista cada vez más poderoso).

El sector “tradicional” de la clase dominante en Estados Unidos (representado en general por el Partido Demócrata) sí tiene discrepancias definidas, muy reales, y en muchas maneras, importantes con el Partido Republicano fascista y el régimen de Trump. Pero el Partido Demócrata, al igual que el Partido Republicano, es un instrumento del capitalismo-imperialismo estadounidense, y sus discrepancias con los fascistas se confinan dentro de los términos terribles de este sistema y se fundamentan firmemente en la determinación de que el imperialismo estadounidense siga siendo la potencia dominante en el mundo, con todos sus horrorosos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. (Entre otras cosas, esto se puede ver en la naturaleza de la crítica de parte de “demócratas tradicionales” sobre el manejo —o según su criterio, el mal manejo— de la guerra contra Irán por parte de Trump: Estos críticos demócratas del establishment atacan a Trump “desde la derecha” — no lo denuncia por el crimen de guerra de librar una guerra no provocada de agresión contra Irán, sino que lo critican por supuestamente “ceder demasiado a Irán” en el “acuerdo de paz” que Trump intenta negociar con Irán).

La clase dominante en conjunto está decidida a mantener la hegemonía del imperialismo estadounidense — pero tienen discrepancias muy reales sobre cómo lograrlo

Una dimensión crítica de estas discrepancias es el hecho de que, para los fascistas, “Estados Unidos Ante Todo” implica negarse a acatar los términos y convenciones del “orden mundial” que Estados Unidos ha impuesto, con destrucción tremendamente violenta, desde el final de la Segunda Guerra Mundial (en 1945). Según el punto de vista predominante entre los fascistas, este enfoque “tradicional”, con sus alianzas y pretensiones declaradas de adherirse a las leyes internacionales, ahora pone trabas inaceptables sobre el ejercicio del poder imperial estadounidense crudo. (Entre otras cosas, eso se refleja en los pronunciamientos de Donald Trump, en una entrevista con el New York Times y otros medios, de que no existen límites sobre su poder, más que su propia “moralidad” [¡¡!!] y la bravuconería del “secretario de Guerra” Pete Hegseth sobre la eliminación de restricciones sobre la fuerza asesina de las fuerzas armadas estadounidenses. Incluso la insistencia en cambiar el título de la posición de Hegseth, de secretario de Defensa a secretario de Guerra, es una expresión de esta orientación bruta)6.

A pesar de ciertas pretensiones de lo contrario, es un hecho que, en el período desde 1945 nada más, Estados Unidos, tanto bajo administraciones demócratas como republicanas, ha violado repetidamente las leyes internacionales mediante guerras, invasiones, golpes de estado, y otras interferencias violentas y masivamente destructivas en otros países. (La serie Crimen Yanqui en revcom.us cuenta y analiza a fondo los crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad continuamente cometidos por Estados Unidos, no solamente desde 1945 sino durante toda la historia del país y por todo el mundo, así como “en casa”). Pero el hecho de que el régimen fascista de Trump actúe de forma deliberada y desenfrenada no solamente con indiferencia sino con una determinación de pisotear las alianzas y convenciones del “orden internacional” establecido bajo la hegemonía estadounidense después de la Segunda Guerra Mundial — esto, para el sector “tradicional” de la clase dominante, es motivo de gran preocupación y clara alarma. (Entre otras cosas, esto se manifiesta en las discrepancias sobre la guerra en Ucrania, ya que el sector “tradicional” de la clase dominante es decidido a utilizar Ucrania para librar una “guerra de sustitutos” contra Rusia con el objetivo de debilitar a Rusia, mientras Trump y sus asociados no se comprometen a eso de la misma manera).

Todo eso por parte de los fascistas, junto con su pisoteo de “normas democráticas tradicionales” y los principios operativos del dominio (dictadura) de la clase capitalista al interior del propio país, es el motivo y la base para divisiones muy concretas, agudas y, en algunas dimensiones importantes, profundas, al interior de la clase dominante. Pero, como he señalado antes, bajo los términos de este sistema, los fascistas de Trump y MAGA tienen una ventaja clara sobre el sector “tradicional” de la clase dominante.

La razón esencial de que el sector “tradicional” de la clase dominante se encuentra desventajada para oponerse al sector fascista se reduce a lo siguiente: La forma en que este sistema se ha cohesionado durante más de 150 años, desde el final de la Guerra Civil en los años 1860, ya no puede funcionar —ya no puede cohesionarlo de la misma manera— y se requiere una resolución radical como medio para hacer frente a las contradicciones profundas y agudas en las cuales este sistema del capitalismo-imperialismo se encuentra enmarañado, como resultado de sus propias relaciones y dinámicas fundamentales. Una resolución radical reaccionaria —el fascismo— es, a corto plazo, una medida posible para hacer frente a esta situación, bajo los términos de este sistema. Pero si bien se requiere objetivamente una resolución radical, bajo los términos de este sistema no hay una resolución radical posible en el otro lado de la división política (una resolución radical revolucionaria). Para engendrar semejante resolución radical requiere superar —hacer una ruptura fundamental con— este sistema. Y al sector “tradicional” de la clase dominante le falta tanto el deseo así como la capacidad de hacer eso.

Por qué “no hay ningún Lincoln” ahora

En términos básicos, este no es el tiempo de Lincoln, a mediados del siglo XIX. En aquel tiempo, Estados Unidos aún continuaba su expansión, en particular hacia el Oeste, con la continuada devastación genocida de los pueblos indígenas (así como el robo de un vasto territorio que arrebató a México), pero “Estados Unidos” no eran una superpotencia así como la ha sido durante más de un siglo ahora. Específicamente, en el tiempo de la Guerra Civil, en los años 1860, Estados Unidos no era la potencia imperialista dominante en el mundo de la manera en que la ha sido desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Hoy, los imperialistas tienen mucho más que perder si su “patria”, el fundamento de su imperio, se enmaraña en una auténtica guerra civil y resulta gravemente debilitado. 

En otras palabras: Para Lincoln, el no librar una guerra civil para impedir que la Confederación sureña se separara y formara un país aparte, hubiera resultado en un “Estados Unidos” gravemente debilitado. En la actualidad, para que el sector “tradicional” de la clase dominante entrara en una nueva guerra civil, con el fin de derrotar decisivamente al fascismo en Estados Unidos, conllevaría un gran riesgo de desintegrar el país en conjunto — y, en todo caso, de reducir lo que quedara del país a una potencia “de segunda clase” incapaz de imponer sus dictados al resto del mundo. Sería muy difícil mantener la “cohesión” del “USA”, como un país unificado de algún tipo, bajo esas circunstancias.

Esto es el contexto crucial por el que el sector “tradicional” de la clase dominante teme, en esencia, una nueva guerra civil y está decidido a evitarla — incluso si eso implique permitir la consolidación plena del reino fascista, con sus consecuencias verdaderamente terribles. Por eso “no hay ningún Lincoln” ahora — no hay ninguna figura dirigente entre el sector “tradicional” de la clase dominante que esté dispuesto, como lo estaba Lincoln, a arriesgárselo todo con tal de derrotar a una fuerza reaccionaria (en aquel caso, la Confederación basada en la esclavitud) que maniobraba directamente para destruir lo que había sido la base de la unidad del país.

Según el punto de vista del sector “tradicional” de la clase dominante, continuar la trayectoria que Estados Unidos ha perseguido desde el final de la Segunda Guerra Mundial —dentro del país y en términos del “orden mundial” el que Estados Unidos ha impuesto y mantenido con lujo de violencia— es la mejor, y realmente la única, manera de mantener el reino de este sistema y la posición dominante de Estados Unidos en el mundo.

Entre el sector fascista de la clase dominante (y aquellos en su “base” entre la población), existe una insistencia fanática en que la continuación de las cosas en la manera en que se han desarrollado en las décadas recientes (realmente desde el final de la Segunda Guerra Mundial) llevará a la destrucción del único Estados Unidos que según ellos sea digno de preservarlo y vivir en ello: un país supremacista blanco, supremacista masculino, basado en una visión blanqueada y chovinista de la “superioridad de la civilización occidental” y cohesionado a nivel ideológico por un fanatismo cristiano fundamentalista, agresivamente anticientífico. Por eso estos fascistas no solamente están dispuestos sino empecinados a revertir concesiones que se han hecho por la lucha contra las relaciones opresivas dentro de Estados Unidos y a “actuar de manera unilateral” en esencia en el escenario internacional, haciendo uso de la maquinaria destructiva masiva de las fuerzas armadas estadounidenses como los medios para dictar los términos a nivel mundial e imponer su “Estados Unidos Ante Todo”.

A la luz de todo esto, la siguiente declaración importante se encuentra en LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO, citando mi Declaración del Año Nuevo 2021:

En la medida que se mantengan las cosas dentro de los límites de este sistema, en realidad eso tendrá el efecto de intensificar los horrores para la humanidad que son una parte integral de este sistema, al mismo tiempo que también reforzará e impulsará más a las fuerzas subyacentes económicas y sociales y políticas— que fortalecerán este fascismo que ya ha demostrado gran fuerza en Estados Unidos (y varios otros países).

El punto crucial es: ¡Que no se mantengan las cosas dentro de los límites de este sistema!

Revolución: La resolución fundamental, la única resolución verdaderamente emancipadora

Ante las claras ventajas que el fascismo tiene concretamente, en el corto plazo y bajo los términos de este sistema, resalta este hecho básico, como lo expresa LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO (que vuelve a citar mi Declaración del Año Nuevo 2021:

[El fascismo como] una dictadura abierta y agresiva, que pisotea y pervierte el estado de derecho, se apoya en la violencia y el terror, en nombre del sistema capitalista depredador y en tanto un esfuerzo extremo por lidiar con profundas divisiones sociales y crisis agudas (tanto en el país como en el escenario mundial... quizá logre cohesionar las cosas durante un cierto tiempo, de una manera extremadamente negativa, [pero] a fin de cuentas no es posible que prospere — no puede conservar indefinidamente este sistema del capitalismo-imperialismo, y no puede conducir a ningún futuro salvo a un futuro de horrores para la humanidad, si es que de plano tendríamos un futuro. Y la supuesta “alternativa”, por ejemplo tal como se representa en el Partido Demócrata en Estados Unidos, que utiliza medios “más democráticos” para ejercer el dominio de este sistema, también continuará encarnando e imponiendo un sufrimiento terrible y completamente innecesario para las masas de la humanidad y representará una amenaza existencial a la humanidad en su conjunto, aunque no siempre por medio de la misma bestia inexorable de horrores brutos y terribles como lo es la forma fascista de dictadura capitalista.

Esto nos lleva de regreso a la declaración con la cual comencé este artículo: Cuando una crisis profunda se apodera de todo el sistema que explota y oprime a las masas de personas, se incrementa considerablemente la posibilidad objetiva de poner fin concretamente al sistema que las ha explotado y oprimido.

A pesar del carácter, y las limitaciones muy reales, de la oposición por parte de la clase dominante “tradicional” contra el fascismo que actualmente ocupa la posición dominante en este sistema, las divisiones al interior de la clase dominante son reales, y son agudas y profundas. Esta división al interior de la clase dominante, y la crisis profunda del sistema a la cual refleja y asimismo intensifica, constituye uno de los elementos cruciales de una situación poco común en la que una revolución para abolir todo este sistema se vuelve posible, de una manera en que no lo es en “tiempos normales”.

De nuevo, el punto crucial es: ¡Que no se mantengan las cosas dentro de los límites de este sistema!

El hecho de que “no hay ningún Lincoln ahora” —de que no hay ningún representante ni fuerza efectiva, dentro del sector “tradicional” de la clase dominante, con una determinación de luchar con todo para derrotar decisivamente a los fascistas, venga lo que venga— esto tiene consecuencias negativas inmediatas, definitivamente. Pero, en términos más fundamentales y estratégicos, apunta a la necesidad urgente de que las masas (las decenas y decenas de millones) de personas que odian de corazón este fascismo asuman este conocimiento científico: es este sistema del capitalismo-imperialismo lo que ha dado lugar a este fascismo… este fascismo es una expresión extrema, y extremadamente grotesca, de la naturaleza despiadadamente explotadora y mortalmente opresiva de este sistema en su conjunto… la continuación de este sistema y su dominación del mundo tendrían terribles consecuencias para las masas de la humanidad, y en última instancia para toda la humanidad… la única resolución positiva de todo eso es una revolución real, para abolir este sistema y generar en su lugar algo mucho mejor, algo verdaderamente emancipador — y la propia crisis de la cual ese fascismo es una expresión aguda representa, en el otro lado de las cosas, la mayor posibilidad de que se produzca esta revolución verdaderamente emancipadora.

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NOTAS:

1. La “otra obra importante” a la cual se refiere aquí es ALGO TERRIBLE, O ALGO VERDADERAMENTE EMANCIPADOR: Crisis profunda, divisiones crecientes, la inminente posibilidad de una guerra civil — y la revolución que se necesita con urgencia, Una base necesaria, una hoja de ruta básica para esta revolución que también es disponible en revcom.us. [volver]

2. Durante casi 100 años después de la Revolución Estadounidense que comenzó en 1776, el sistema que reinó en este país fue una combinación de la esclavitud, ubicada principalmente en el Sur, y el capitalismo en desarrollo, centrado en el Norte. Como analicé en la Tercera parte de LA DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA (y cuestiones relacionadas): INVENTOS Y TERGIVERSACIONES DE LA REALIDAD Y LA HISTORIA — AL SERVICIO DE ATROCIDADES REALES Y REPETIDAS:

[E]n términos básicos y esenciales, esta [Revolución Americana] implicó el conflicto cada vez más antagónico entre dos fuerzas explotadoras y opresoras diferentes: por un lado, el imperio británico, encabezado por un rey, y por otro, en lo que llegó a ser Estados Unidos, los propietarios de esclavos, junto con comerciantes y otros elementos de la incipiente clase capitalista.

Por medio de la Guerra Civil en los años 1860, el sistema esclavista fue abolido y la clase capitalista extendió su dominio por todo el país en expansión, al mismo tiempo que “transigía” al constante con los ex esclavistas y otros opresores brutales de los negros, especialmente (aunque no exclusivamente) en el Sur, y explotaba y oprimía atrozmente a los mexicanoamericanos, especialmente en el Suroeste, donde una guerra de agresión de Estados Unidos contra México había arrebatado un enorme territorio a México a mediados del Siglo XVIII — la llamada Guerra Mexicana-Estadounidense de 1846-1848. Un objetivo y propósito principal de Estados Unidos al librar esta guerra fue la expansión del territorio para la esclavitud, en particular en lo que sería el estado de Texas. (Un análisis importante de la dominación de México por parte del imperialismo estadounidense y las consecuencias por la gente mexicana en ambos países, se encuentra en Una cosecha parásita imperialista: despiadadamente explotadora y atrincherada, Un aporte sobre las raíces históricas de la dominación estadounidense de México, de Juan Rojo, que es disponible en revcom.us.)

La Tercera parte de la serie sobre la Declaración de Independencia (y cuestiones relacionadas), NO a la celebración de la esclavitud, la explotación capitalista y el saqueo mundial — ya es hora de una revolución nueva, urgentemente necesaria y verdaderamente emancipadora”, está disponible en revcom.us, junto con las PrimeraSegunda partes. [volver]

3. Esta declaración sobre la dictadura que realmente gobierna en Estados Unidos —y las diferentes formas de dicha dictadura— se encuentra en LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO: ¿Una marcha forzada al abismo, o forjar una salida de la locura? LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO examina más este punto fundamental sobre la dictadura de la clase capitalista que realmente gobierna en este supuesta “gran democracia”:

Como ejemplo significativo de la manera en que esta dictadura, y su “estado de derecho”, “en última instancia encarna y refleja las relaciones básicas de la sociedad y sirve a los intereses fundamentales de la clase dominante”, está el hecho de que, bajo este sistema, es perfectamente legal que los capitalistas “despidan” a masas de personas si ya no pueden ser explotadas rentablemente, aunque eso signifique que quienes son “despedidos” podrían quedarse sin hogar o incluso morir de hambre; pero es definitivamente ilegal que las personas en esta situación desesperada simplemente tomen las necesidades básicas que les faltan, sin pagarlas, aunque la razón por la que no pueden pagarlas se debe a que se les ha negado un empleo. Todo esto corresponde a las “relaciones de propiedad” básicas del sistema capitalista. El “estado de derecho” en cualquier sistema en esencia será una expresión de esas relaciones de propiedad básicas — muy fundamentalmente las relaciones de producción del modo de producción subyacente…

En la dimensión más abiertamente política, como mencioné en mi e-mensaje número 17, bajo la apariencia de “democracia” en Estados Unidos, lo que está ocurriendo ahora mismo “evidencia aún más profunda y vivamente que esta supuesta ‘gran democracia estadounidense’ es en realidad una dictadura, en que se utiliza el poder de las instituciones gobernantes para perseguir y castigar despiadadamente, e incluso eliminar, a las personas que representan una amenaza a los intereses de la clase dominante. Además del asesinato de miles de personas a manos de la policía y la encarcelación en masa de millones de personas, en Estados Unidos…., están reprimiendo despiadadamente a las personas que están protestando contra el genocidio en Palestina cometido por Israel, con el apoyo total del gobierno estadounidense y de ambos partidos políticos de la clase dominante (demócrata y republicano).”

¿Por qué ocurre esto? Debido a que están en juego los intereses fundamentales del capitalismo-imperialismo estadounidense.

Hay muchos otros ejemplos que ilustran claramente esta verdad básica sobre la dictadura real bajo el régimen “democrático normal” de este sistema — como la proscripción de la oposición al papel de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial y el encarcelamiento de japoneses en campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial (lo que se hizo durante la administración del gran “héroe” de los demócratas burgueses “progresistas”, Franklin Delano Roosevelt). [volver]

4. Otra noción errónea (la cual plantean a veces personas con mayor seriedad pero también algunos oportunistas con gran falta de seriedad) es que los negros en particular “siempre han vivido bajo el fascismo”. Esto hace caso omiso a los cambios muy reales y muy importantes que han ocurrido en la situación del pueblo negro en la historia, y en particular, la historia más reciente, de Estados Unidos.

Se podría afirmar que, tras la revocación de la Reconstrucción (que duró solamente una década tras la Guerra Civil —básicamente de la segunda mitad de los años 1860 hasta la primera mitad de los 1870)— los negros, particularmente (pero no solamente) en el Sur, fueron sometidos a una forma de dictadura abiertamente terrorista que tenía mucho en común con el fascismo. Pero su situación cambió de formas importantes después del final de la Segunda Guerra Mundial (en 1945), con la aprobación de leyes por los derechos civiles y las medidas que penalizaron formalmente la segregación y la discriminación por motivos de raza. Por supuesto, como he señalado en varias otras obras, durante todo este tiempo, ha continuado la opresión brutal y literalmente asesina del pueblo negro — pero contrariaría la realidad, y constituiría una distorsión seria de ella, actuar como si fueran irrelevantes las concesiones que se hicieron a la lucha contra la opresión del pueblo negro y como si no existiera una diferencia entra la situación del pueblo negro durante el periodo después de la Segunda Guerra Mundial y su situación antes de esa guerra. Lo que es particularmente relevante e importante es que esta posición errónea ignora, o subestima gravemente, el ataque multifacético y muy real por parte del régimen fascista trumpista contra los derechos que se han ganado — un régimen fascista que abandona toda pretensión de reconocer la opresión histórica y continuada del pueblo negro y se emperra en borrar toda reconocimiento de ella, al mismo tiempo que reclama de manera ultrajante y actúa como si fuera realidad ¡que sean los blancos que sufran discriminación en este país racista!

Análisis importante —y referencias a obras con más análisis— de los factores que dieron lugar a los cambios en la situación del pueblo negro después de la Segunda Guerra Mundial se encuentra en mi artículo (disponible en revcom.us) Por qué tantos negros se sumaron al ejército de la unión en la guerra civil... Y qué relación tiene eso con la actualidad, incluidas las notas al pie. [volver]

5. LA HUMANIDAD AL BORDE DEL PRECIPICIO examina más a fondo este punto crucial:

Este fascismo es una expresión concentrada de que este sistema del capitalismo-imperialismo se está topando con sus límites. Se proclama que en Estados Unidos, existe “libertad y justicia para todos”, pero tiene todo un historial, y una realidad actual, de despiadadas desigualdades y opresiones brutales, literalmente asesinas contra el pueblo negro y otras personas de color. Existe la opresión en curso por motivos de sexo y género. Incluso sin llegar a una guerra total entre las potencias imperialistas, este sistema es la causa fundamental de la continuación de las guerras así como la devastación climática y el saqueo de los países en todo el tercer mundo en especial — todo lo que resulta en el destierro de enormes cantidades de migrantes hacia Estados Unidos (y otros países capitalista-imperialistas). Todo eso es una parte integral y se deriva de las relaciones, dinámicas y compulsiones básicas de este sistema, el que no puede ofrecer ninguna solución a todo eso. A la vez, sigue siendo cierto que donde haya opresión, habrá resistencia — y la justa resistencia y rebelión contra las relaciones y acciones opresivas de este sistema han fortalecido a su vez el atractivo del fascismo entre algunos sectores de la población, y de la clase dominante, que están decididos a que hay que aplicar brutalmente no solo las relaciones opresivas básicas, sino las expresiones y excesos más extremos de eso. (En Estados Unidos, ello se concentra en el lema “Hacer que Estados Unidos Vuelva a Tener Grandeza”, pero se manifiesta de formas específicas distintas en Europa, y otras partes, donde se han desarrollado poderosas fuerzas fascistas como una expresión horrorosa de estas contradicciones básicas. En mi e-mensaje #118, que está disponible en @BobAvakianOfficial, abordo en mayor detalle algunas de las dimensiones centrales de esto). [volver]

6. Algunas discrepancias han surgido en las “filas de MAGA” con respecto al acuerdo propuesto para terminar la guerra actual contra Irán, ya que algunos en dichas filas expresan la crítica de que este acuerdo propuesto cedería demasiado a Irán. Pero eso en esencia expresa o coincide con la posición dominante entre los fascistas más acérrimos de MAGA de que no debe haber ninguna restricción institucional ni de ningún tipo sobre el uso crudo del poder militar masivamente. [volver]