Este año, el 250 aniversario de la fundación de Estados Unidos, veremos un feo torrente de celebraciones roji-blanqui-azules de Estados Unidos como un “país de grandeza”, encabezadas por Donald “Que Estados Unidos vuelva a tener grandeza” Trump. Una celebración de Estados Unidos ahora encabezado por fascistas. Pero la verdad es que Estados Unidos NUNCA tuvo “grandeza”, independientemente de quién encabezara el gobierno.
Como dijo el líder revolucionario Bob Avakian, si a algunas personas les duelen esa verdad sobre Estados Unidos, deben afrontar la realidad:
Esta “República” a la que se supone debemos jurar lealtad se fundó sobre la esclavitud y robo genocida: mantener a millones de negros encadenados durante generaciones… matar a enormes cantidades de indígenas y robar sus tierras… librar una guerra que se robó la mitad de México, con gran expansión de la esclavitud.
Así que, ¿Estados Unidos tuvo grandeza durante todos esos años —cuando millones estaban esclavizados— propiedad de chupasangres que constantemente azotaban a los esclavos para hacerlos trabajar más duro bajo horrorosas condiciones, y los dueños de esclavos violaban a masas de mujeres esclavizadas? ¿Estados Unidos tenía grandeza entonces?
¿Tuvo grandeza cuando, durante generaciones después de que se puso fin a la esclavitud, los negros en su conjunto fueron segregados, objeto de discriminación y terror continuo, con repetidas masacres de negros y el linchamiento de miles? ¿Tuvo grandeza cuando durante todos esos años, las personas LGBT eran “ilegales”, cuando las mujeres eran tratadas por ley como inferiores a los hombres — y por ley los hombres podían violar a sus esposas? ¡¿Estados Unidos tenía grandeza entonces?!
¿O tiene grandeza, ahora, cuando a diario la gente está privada de derechos básicos? Cuando la policía mata a mil personas cada año, especialmente gente de color, y en los 60 años desde que se aprobaron las Leyes de Derechos Civiles, la segregación y discriminación siguen siendo tan malas, o peores, como nunca jamás, y la policía ha asesinado a miles de negros — ¡un número aún más grande que todos los que fueron linchados durante todos los años de terror del Ku Klux Klan después de la Guerra Civil!
¿Estados Unidos ha tenido grandeza alguna vez, cuando, desde el principio y al día de hoy, todo se ha construido literalmente sobre los cuerpos destrozados, la sangre y los huesos, de millones y ahora miles de millones de personas, por todo el mundo —a que el sistema explota y utiliza cruelmente, y abusa de ellas— con el respaldo de asesinatos a escala masiva que cometen la policía y las fuerzas armadas de Estados Unidos?
No. Estados Unidos nunca ha tenido grandeza. Siempre ha sido un horror para las masas de personas.
(del e-mensaje REVOLUCIÓN #2: ¿Cuándo ha sido Estados Unidos un “país con grandeza”?)
Desde hace mucho tiempo que ya es hora de que este sistema —el capitalismo-imperialismo— que gobierna en Estados Unidos, domina el mundo y ahora ha engendrado un régimen fascista, sea abolido por completo mediante una revolución real.
Abajo está la Novena parte de una serie que destaca aspectos de la manera en que los 250 años de Estados Unidos no han sido más que un horror para las masas de personas, en Estados Unidos y por todo el mundo. Invitamos a nuestro lectorado a remitir sus contribuciones a esta serie: artículos, vídeos, audios, arte, posteos de las redes sociales — vía correo electrónico revolution.reports@yahoo.com o mensajes @therevcoms por las redes sociales.
Vea también:
- Primera parte: Crimen Yanqui Caso #98: 1953, El golpe de estado en Irán de parte de la CIA: La tortura y la represión — Hecho en Estados Unidos
- Segunda parte — Crimen Yanqui Caso #12: La masacre de Tulsa de 1921 y la destrucción del Wall Street negro
- Tercera parte: Emmett Till y los linchamientos, del pasado y del presente — Un corto de Revolución: por qué es necesaria, por qué es posible, qué es, de Bob Avakian
- Cuarta parte: Crimen Yanqui Caso #6 — Los linchamientos en Estados Unidos:
Torturar, mutilar y matar a miles de negros y aterrorizar a millones más, 1865-1950 - Quinta parte: Crimen Yanqui Caso #57 — El golpe de estado de la CIA de 1973 en Chile
- Sexta parte: Crimen Yanqui Caso #94 — Noviembre 2004 — Crimen de guerra en Faluya
- Septima parte: Crimen Yanqui Caso # 96: Vietnam, 16 de marzo de 1968 — la masacre de My Lai
- Octava parte: Crimen Yanqui Caso #95 — El carnicero de Reagan comete el genocidio en Guatemala
- Novena parte: Crimen Yanqui Caso #59: La invasión, ocupación, dominación y saqueo de Cuba por Estados Unidos: De 1898 a 1959
Décima parte: Crimen Yanqui Caso #97: 6 y 9 de agosto de 1945 — La incineración nuclear de Hiroshima y Nagasaki
El 6 de agosto de 1945, de repente apareció por encima de la ciudad japonesa de Hiroshima una ardiente bola de fuego de un millón de grados de temperatura, matando, quemando vivas o vaporizando instantáneamente a decenas de miles de personas. Tres días después, el 9 de agosto, Estados Unidos lanzó una bomba aún más poderosa sobre Nagasaki.
Lea aquí la transcripción de este corto.
EL CRIMEN: A las 8:45 a.m. del 6 de agosto de 1945, de repente apareció por encima de la ciudad japonesa de Hiroshima una ardiente bola de fuego de un millón de grados de temperatura, matando, quemando vivas o vaporizando instantáneamente a decenas de miles de personas. Tormentas de fuego se tragaron la ciudad. Entonces llegaron ondas expansivas y vientos de más de 1600 kilómetros por hora, destrozando cuerpos y edificios, lanzando por los aires a hombres, mujeres y niños. Casi todas las estructuras dentro de más de un kilómetro y medio alrededor del epicentro quedaron destruidas.
“Había cadáveres rojos muertos e hinchados unos encima de otros, se les salieron los intestinos y los ojos, filas de personas que parecían fantasmas con el cabello chamuscado y la piel quemada colgante”, recordó un sobreviviente, y había “sobrevivientes apenas vivos que no estaban en condiciones de ayudar a sus propios hijos o padres”. En un cuarto estaban 20 jóvenes con los ojos derretidos en la cuenca. Nubes de polvo convirtieron la mañana en el anochecer; luego, cayó una lluvia negra.
Estados Unidos acababa de hacer estallar la primera bomba nuclear sobre el centro de una ciudad de 350.000 habitantes. Miles de sobrevivientes empezaron a padecer de fiebre, diarrea, vómitos, pérdida de cabello y piel — indicios de la muerte por la enfermedad de radiación. Para fines de 1945, entre 140.000 y 150.000 personas, la enorme mayoría de ellas civiles, habían perecido en Hiroshima. Cientos de miles de otros quedaron heridos.
Más tarde ese mismo día, el presidente Harry Truman anunció el bombardeo y amenazó a Japón: “Si no aceptan nuestras condiciones [de rendirse inmediatamente] pueden esperar una lluvia de destrucción desde el aire como la que nunca se ha visto en esta tierra”. Tres días después, el 9 de agosto, Estados Unidos lanzó una bomba aún más poderosa sobre Nagasaki, destruyendo la ciudad y asesinando a otras 70.000 personas.
LOS CRIMINALES: El presidente Harry S. Truman, quien ordenó el ataque; el secretario de Guerra, Henry Stimson, quien supervisó la guerra, incluyendo la construcción de esta “más aterradora de todas las armas conocidas en la historia de la humanidad”; el general Leslie Groves, a cargo de la construcción de la bomba; y el comando militar responsable del bombardeo.
LA COARTADA: Fue necesario lanzar una bomba nuclear sobre Japón para terminar la guerra rápidamente, evitando una invasión de parte de Estados Unidos que, según los presidentes Roosevelt y Truman, costaría un millón de vidas estadounidenses.
“Reconozco el trágico significado de la bomba atómica…. La hemos usado para acortar la agonía de la guerra, para salvar la vida de miles y miles de jóvenes estadounidenses”, dijo Truman después de lanzar bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki.
Y desde ese entonces, todos los presidentes han repetido esa coartada: “Creo que el presidente sí aprecia que el presidente Truman tomó su decisión por razones justas”, dijo el secretario de prensa de Obama.
EN SUS PROPIAS PALABRAS:
“Esto es la cosa más grandiosa en la historia”.
—Presidente Truman, al enterarse del bombardeo de Hiroshima“Si hubiéramos perdido la guerra, nos hubieran procesado por criminales de guerra”.
—Mayor General Curtis E. LeMay, quien dirigió la campaña de bombardeo contra Japón y transmitió las órdenes de Truman para lanzar las bombas nucleares, según lo informado por Robert McNamara, el ayudante de LeMay durante la Segunda Guerra Mundial, y más tarde Secretario de Defensa.
EL VERDADERO MOTIVO: Dominar a Japón y el mundo entero tras la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos sabía que Japón se colapsaría sin una invasión y pedía paz semanas antes del bombardeo de Hiroshima y Nagasaki. El 12 de julio de 1945, Truman admitió en su diario personal que Estados Unidos había recibido “un telegrama del emperador japonés pidiendo paz”.
Pero los gobernantes de Estados Unidos querían dominar completamente a Japón e impedir que la Unión Soviética se apoderara de más territorio en Manchuria que estaba en manos de Japón y que ganara mayor influencia en el mundo post-guerra — o que “obtuviera gran parte del botín” como dijo un funcionario estadounidense. Eso quería decir imponer un terror que le obligaría a Japón a rendirse inmediatamente. Por eso Estados Unidos incineró a Hiroshima y Nagasaki. Japón se rindió el 15 de agosto, seis días después del bombardeo de Nagasaki. También sirvió de advertencia a quienquiera que se atreviera a retar el dominio de Estados Unidos en el mundo post-guerra, transmitida mediante montañas de carne calcinada y decenas de miles de sobrevivientes horriblemente desfigurados.
LOS REINCIDENTES: Una y otra vez, Estados Unidos ha contemplado y amenazado con usar armas nucleares para imponer su dominio mundial: En los años 1950, hizo planes para una posible guerra nuclear contra la Unión Soviética, la que según sus cálculos podría matar a 600 millones de personas; en 1958, 1973 y 1980 puso sus fuerzas en alerta nuclear durante las crisis en el Oriente Medio sobre Irak, Israel e Irán; en 1969 el presidente Richard Nixon amenazó con usar armas nucleares contra Vietnam; antes de la invasión de Irak de 2003, el Pentágono elaboró planes en secreto para usar armas nucleares; Obama ha anunciado planes para gastar más de $1 millón de millones por armas nucleares en los próximos 30 años.