Buques graneleros, buques de carga y embarcaciones de servicio formados en el horizonte del estrecho de Ormuz, Irán, 27 de abril de 2026. Foto: AP
Donald Trump vuelve a proferir amenazas genocidas contra el pueblo de Irán y amenaza con reanudar los ataques contra Irán.
El 30 de abril, Irán presentó otra propuesta nueva para poner fin a la guerra criminal de agresión no provocada que Estados Unidos e Israel libran contra su país. Según informó la CNBC, el 2 de mayo Trump declaró sobre la propuesta iraní que “no puedo imaginar que sea aceptable, ya que aún no han pagado un precio suficientemente alto por lo que le han hecho a la humanidad y al mundo durante los últimos 47 años”.
Asimismo, el 30 de abril, Trump fue informado sobre diversas opciones militares para reanudar los ataques contra Irán con el objetivo de forzar su capitulación, según Axios. Entre ellas se incluía “un plan para una oleada de ataques ‘corta pero potente’ contra Irán — que probablemente incluiría objetivos infraestructurales”.
Otro plan se centraba en “tomar el control de parte del estrecho de Ormuz para reabrirlo al transporte marítimo comercial”. Otra opción que se barajó fue el despliegue de fuerzas especiales para confiscar las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán.
Todas estas opciones implicarían una escalada muy fuerte, con la posibilidad de que fuerzas terrestres invadan al territorio iraní y la destrucción masiva de infraestructuras civiles de Irán. Esto, ¡una vez más!, infligiría horrores por encima de horrores al pueblo iraní en esta guerra totalmente injustificada, provocada por Estados Unidos.
Al día siguiente, Trump volvió a amenazar a Irán con la aniquilación: “¿Queremos ir y simplemente bombardearlos y volarlos al infierno para siempre, o queremos intentar llegar a un acuerdo? Esas son las opciones”, declaró Trump1.
Voces advierten de la reanudación de la guerra
El senador Richard Blumenthal, un demócrata de peso, le dijo a Los Angeles Times: “Tengo la impresión, por algunas de las sesiones informativas que he recibido, así como por otras fuentes, de que un ataque militar inminente está muy en consideración”.
Robert Pape, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de Chicago, señala un reciente aumento de aeronaves de transporte militar Boeing C-17 estadounidenses que llegan a la región: “He visto un mayor despliegue de fuerzas —potencia de fuego real, con la adición de un tercer portaaviones y logística— que el que hemos visto desde el comienzo de la guerra en febrero. Así que ha habido un cambio notable en la última semana”, le dijo Pape a Los Angeles Times el 2 de mayo2.
El 1º de mayo, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, conocido por sus crímenes de guerra, advirtió que Israel podría tener que volver a la guerra para derrotar la amenaza existencial que representa Irán. Tras el rechazo de Trump a la última oferta iraní, Ha’aretz, un importante periódico israelí de tendencia liberal generalmente considerado fiable, informó que un alto mando militar iraní advirtió que era probable la reanudación del conflicto.
Sobre todo teniendo en cuenta las constantes mentiras, retórica grandilocuente y frecuentes cambios de postura de Trump, ninguno de estos acontecimientos demuestra de forma concluyente que Estados Unidos vaya a romper el cese el fuego y reanudar los ataques contra Irán. Sin embargo, sí ponen de manifiesto los peligros continuos y cada vez mayores que representan Estados Unidos e Israel —mediante amenazas, bloqueos, sanciones, ataques directos y otras medidas— para Irán, el Medio Oriente y el mundo. (Cabe destacar que Israel sigue asesinando indiscriminadamente a personas en Gaza, Cisjordania y el Líbano).
En resumen, existe una alta probabilidad de que los imperialistas estadounidenses, liderados por el depravado fascista Donald Trump, junto con sus perros de ataque genocidas israelíes, estén nuevamente a punto de relanzar su guerra contra Irán, una guerra que casi con certeza se intensificaría, se ampliaría y causaría un horror terrible, injusto e injustificado al pueblo iraní.
Cualquier nuevo ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán: crímenes de guerra por encima de otros crímenes de guerra
Escombros del ataque aéreo de Estados Unidos e Israel en la Universidad Tecnológica Sharif, Teherán, Irán, 6 de abril de 2026. Foto: AP
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha sido un crimen de guerra desde el principio, ya que Irán no representaba ninguna amenaza inmediata. Estos imperialistas asesinos ya han infligido sufrimientos terribles al pueblo iraní, desde la masacre de escolares inocentes hasta la destrucción de infraestructuras civiles vitales, pasando por asesinar a casi 3.400 personas y lesionar a más de 26.500.
Consideremos una sola dimensión de estos crímenes: los ataques contra estructuras civiles, que constituyen un crimen de guerra. El régimen de Trump afirmó que nunca atacó a civiles, pero la evidencia demuestra justo lo contrario: que sus ataques se centraron principalmente en civiles.
La Sociedad de la Media Luna Roja de Irán estima que Estados Unidos e Israel bombardearon más de 132.000 estructuras civiles, entre ellos edificios de apartamentos, universidades, hospitales, centros de investigación y puentes.
Un estudio de Bloomberg News sobre los 2.816 edificios de Teherán que han resultado dañados o destruidos por bombas de Estados Unidos e Israel revela que menos de un tercio tenía alguna conexión con los militares iraníes. Más de dos tercios eran estructuras civiles: el 25% estaban vinculadas a la industria, el 21% a la población civil, el 19% eran comerciales y el 2% gubernamentales.
El gobierno de Irán afirma que más de 23.000 fábricas y empresas sufrieron daños por bombardeos, y que ahora la guerra y el bloqueo estadounidense han agravado seriamente la crisis económica de Irán: los precios de los alimentos y las medicinas se han disparado, la moneda iraní se ha devaluado drásticamente y más de un millón de personas han perdido sus empleos.
Y nada de lo que han hecho Estados Unidos e Israel ha ayudado en absoluto al pueblo iraní ni ha impedido que la República Islámica continúe su represión bárbara contra sus opositores políticos. El Centro por los Derechos Humanos en Irán informa que unos 22 prisioneros políticos, entre ellos diez detenidos durante las protestas de enero de 2026, entre ellos al menos dos adolescentes, fueron ahorcados entre el 17 de marzo y el 27 de abril. Otras 4.000 personas han sido arrestadas por el régimen, principalmente por su presunta oposición política, tan solo desde el comienzo de la guerra entre Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.
Cualquier reanudación de los ataques estadounidenses y/o israelíes constituiría un nuevo crimen de guerra, que se sumaría a los terribles crímenes de guerra que ya han cometido contra Irán.
¿Por qué Trump está considerando el lanzamiento de aún más ataques mortíferos contra Irán?
Vea también:
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¡ALTO A LA GUERRA DE ESTADOS UNIDOS E ISRAEL CONTRA IRÁN!
7 puntos de El Cuerpo Revcom Por La Emancipación De La Humanidad
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Hoja informativa:
Por qué la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán es un crimen de guerra que amenaza con empeorar aún más, cómo representa un peligro para toda la humanidad, y qué puedes hacer —y qué necesitas hacer— al respecto
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Tres líneas divisorias:
De los Revcom, sobre la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán
Las necesidades que enfrenta el imperialismo estadounidense y su régimen fascista a considerar la reanudación de una guerra abierta contra Irán están impulsando a Trump, a pesar de que, como demostró la última ronda de combates, esto también puede crear dificultades reales para Estados Unidos.
El régimen de Trump tenía grandes ambiciones al lanzar la guerra contra Irán. Su objetivo era poner fin a 47 años de dificultades y frustraciones en el trato con la República Islámica de Irán, derrocando al régimen, aplastando a Irán como potencia regional y fortaleciendo el control estrangulador estadounidense-israelí sobre el Medio Oriente. Esto incluía tener libertad militar ilimitada para atacar a sus adversarios, el control continuo de las vías fluviales de la región (un pilar fundamental del dominio global estadounidense) e impedir que rivales globales como China y Rusia aumentaran su influencia y presencia regional.
Todo esto se deriva de las dinámicas generales que el sistema capitalista-imperialista global impone a las potencias mundiales, y en particular de la necesidad que tiene el régimen fascista de Trump de sacar provecho y saquear el mundo de forma aún más directa y agresiva, y de demostrar su dominio e invencibilidad.
Trump esperaba una victoria rápida y aplastante... pero no ha resultado así
Trump y su régimen esperaban una victoria rápida y aplastante sobre Irán. Según se informa, él esperaba que Irán capitulara cuando lo amenazó en enero pasado, luego cuando Estados Unidos desplegó una enorme armada en la región del golfo Pérsico, y después de que Estados Unidos e Israel decapitaran a gran parte de la cúpula dirigente iraní, incluido su “Líder Supremo”, el primer día de la guerra.
Las cosas no salieron como se esperaba. Ahora, más de 60 días después, Axios informa que uno de los motivos que impulsan al régimen de Trump a considerar la posibilidad de retomar los ataques militares es el temor a que Estados Unidos podría resultar envuelto en un “conflicto congelado”, sin guerra, sin paz y sin acuerdo, en que las fuerzas estadounidenses permanecieran en la región y el estrecho de Ormuz siguiera cerrado.
Así que, ¿qué salió mal para Estados Unidos y llevó al régimen de Trump a este punto muerto?
En lugar de colapsar, el régimen iraní se mantuvo firme. A pesar de la destrucción de gran parte de su armamento, Irán logró contraatacar e infligir fuertes daños a bases estadounidenses y de aliados en la región — un nivel de destrucción que hasta ahora se había ocultado. Hace poco, tanto la NBC como la CNN publicaron informes de investigación que revelan que al menos 16 bases militares estadounidenses en la región resultaron dañadas —algunas incluso quedaron inoperativas— por ataques iraníes3. Mientras tanto, Estados Unidos ha agotado considerablemente sus reservas de algunas de sus armas clave.
Bloqueo estadounidense del estrecho de Ormuz. Para ampliar la imagen, hágale clic. Mapa: Google. Fuente de datos: DOW. Etiquetas: Revcom.
Irán ha aprovechado su ubicación geográfica —sus 2.250 kilómetros de frontera a lo largo del golfo Pérsico— para tomar el control del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial. El bloqueo iraní del Estrecho ha causado enormes problemas a Estados Unidos y sus aliados en todo el mundo, así como a la economía mundial en su conjunto. Y acordar un cese el fuego temporal, al tiempo que se impone un bloqueo y otras sanciones a Irán con la esperanza de que esto obligue a Irán a claudicar ante las exigencias estadounidenses, tampoco ha dado resultado hasta ahora. [¿Cuándo un cese el fuego no es un cese el fuego? Cuando Estados Unidos lo viola continuamente bloqueando a Irán —lo cual es, literalmente, un acto de guerra— mientras afirma absurdamente que está respetando un “cese el fuego”.]
Mayor peligro en el Golfo
Algunos oponentes a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán están sosteniendo en líneas generales ahora que Irán ha obtenido la ventaja. ¿Por qué? 1) Debido a que Irán ha resistido los bombardeos estadounidenses e israelíes sin claudicar ni colapsar, 2) debido a que ha infligido fuertes daños a instalaciones estadounidenses y ha tomado el control del estrecho de Ormuz, y 3) debido a que no se enfrenta a las presiones políticas que sí sufre el régimen de Trump.
Sí, Irán ha creado enormes problemas para Estados Unidos, pero este análisis no toma en cuenta el enorme daño que Estados Unidos ya le ha infligido a Irán y que continúa infligiéndole mediante su bloqueo. Y más aún, no comprende que el régimen de Trump es un régimen fascista, que como lo ha analizado el pionero líder revolucionario Bob Avakian:
…es un régimen que despoja abierta y agresivamente los derechos básicos y declara flagrantemente que no existe ningún estado de derecho ni debido proceso legal más allá de lo que él mismo dicta, y que el poder destructivo puro y duro es lo que tiene que regir en el escenario internacional, sin siquiera la pretensión de adherirse al derecho internacional ni preocuparse por la soberanía, o incluso el derecho de existir, de los pueblos y países menos poderosos.
(del e-mensaje REVOLUCIÓN #114: Derrotar al fascismo de Trump y MAGA: Con la vista puesta en algunas futuras elecciones... o trabajar ahora para movilizar a millones de personas en torno a esta poderosa demanda unificadora: ¡Que se vaya el régimen fascista de Trump!)
Como expresión de ello, el régimen de Trump está empeñado en conseguir algún tipo de “victoria” para mantener su intimidación y es capaz de desatar una violencia terrible para conseguirlo. Como hemos escrito en revcom:
Pero el problema al que se enfrentan semejantes regímenes es que no pueden darse el lujo de ser percibidos como perdedores en un conflicto. La intimidación pierde parte de su efectividad. Y esto sería especialmente cierto en el caso de que Irán —que sufrió una terrible oleada de ataques a manos de Estados Unidos— fuera percibido no solo como capaz de resistir el poderío de las fuerzas armadas estadounidenses, sino de haber logrado, de hecho, imponerse a ellas. Esto podría ocurrir si Irán conservara parte de su material nuclear o mantuviera, de alguna forma, su capacidad para obtener dinero del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz (algo que no hizo durante la guerra).
En tal situación, sobre todo si Irán infligiera derrotas a las fuerzas estadounidenses, volvemos a plantear el espectro de Donald Trump con la mano en el detonador nuclear.
Los peligros que se avecinan
Al mismo tiempo, la guerra ha acelerado una reconfiguración cada vez más intensa de las alianzas tradicionales entre los imperialistas. Un ejemplo contundente: el bloqueo del estrecho de Ormuz y la fuerte caída en la disponibilidad de energéticos han tenido un impacto negativo severo y desproporcionado en algunas economías, incluidas las europeas. Cuando el primer ministro alemán afirmó que Irán había “humillado” a Estados Unidos, eso irritó a Trump, quien inmediatamente anunció la retirada de 5.000 soldados estadounidenses de Alemania. Estas tropas estaban desplegadas allí como parte de la estrategia disuasoria de la OTAN ante cualquier acción militar rusa contra Europa occidental4. A medida que avanzaba la semana, Trump aumentó su amenaza contra Alemania e incluyó a Italia y España “por si acaso”. Otros conflictos y reconfiguraciones de alianzas tradicionales se están dando en otras partes del mundo, incluido el propio golfo Pérsico, entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.
En este contexto, la venidera reunión de Trump con el principal rival de Estados Unidos, China, el 14 de mayo, será importante. China tiene importantes intereses en varios países del golfo Pérsico, se ha opuesto a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán desde el principio, y también ha exigido a Irán que ponga fin al bloqueo del estrecho de Ormuz y que Estados Unidos retire sus soldados. El desenlace de estas contradicciones en Pekín dentro de menos de dos semanas es sumamente incierto y tendrá consecuencias de gran trascendencia.
Un análisis con mayor detalle rebasa el ámbito de este artículo, pero este tipo de cambios bruscos y conflictos dramáticos aumentan aún más la probabilidad de que las cosas se salgan completamente de control. Y esto refuerza lo que señala Bob Avakian:
Nosotros, la gente del mundo, ya no podemos darnos el lujo de permitir que estos imperialistas sigan dominando al mundo y determinando el destino de la humanidad. Y es un hecho científico que no tenemos que vivir así.
Recuerden: Trump ha amenazado con aniquilar la civilización iraní, y jamás se ha disculpado en lo más mínimo por ello. Incluso sin recurrir a las armas nucleares —lo cual, de una forma u otra, sigue siendo una posibilidad real—, una nueva ronda de ataques estadounidenses e israelíes contra Irán podría tener consecuencias devastadoras para los iraníes y la población de todo el Medio Oriente, y extenderse con mayor facilidad, con la posibilidad de implicar peligrosamente a otras potencias. Si algo demuestra el caso de Irán, es que una vez que se deja salir el genio de la botella, nada puede predecirse con certeza.
¿Cuáles son nuestras responsabilidades? ¿Qué se puede y se debe hacer?
El pasado 1º de mayo se cumplieron 60 días de la guerra de Estados Unidos contra Irán, fecha en la que esta guerra se vuelve oficialmente ilegal según la “Ley de Poderes de Guerra” de Estados Unidos. Este hito suscitó algunas críticas tibias por parte de los demócratas en el Congreso y exigencias ineficaces para que el gobierno de Trump pusiera fin a la guerra o solicitara la aprobación del Congreso.
En cambio, el régimen de Trump declaró abiertamente que no iba a acatar la Ley de Poderes de Guerra — y Trump escribió oficialmente al Congreso: “Las hostilidades que comenzaron el 28 de febrero de 2026 han terminado” (debido al cese el fuego), ¡justo en el momento en que su régimen estaba considerando opciones para nuevos ataques contra Irán!
Esto subraya la creciente urgencia de tres cosas:
Primero, difundan por todas partes la demanda de “¡PAREN LA GUERRA DE ESTADOS UNIDOS E ISRAEL CONTRA IRÁN!” y “¡QUE SE LARGUE EL RÉGIMEN FASCISTA DE TRUMP!”. Hagan que esta exigencia divisoria llegue a todos los rincones de la sociedad.
Segundo, examinen a fondo las causas de esta guerra monstruosa: sus raíces que recorren profundamente sus estructuras económicas y políticas, independientemente de quién sea presidente, y que adquieren una forma aún más virulenta y violenta con un fascista como Trump. (Consulte mayor información aquí, aquí y aquí).
Tercero, adéntrense con seriedad en la solución a esto: una revolución, una que tenga como objetivo crear un sistema auténticamente socialista, sobre la base de la visión y el plano expuestos en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte de Bob Avakian, y popularizados en NECESITAMOS Y EXIGIMOS: UNA FORMA COMPLETAMENTE NUEVA DE VIVIR, UN SISTEMA FUNDAMENTALMENTE DIFERENTE. Y si esto te resuena, a medida que le entres más a fondo, sobre todo, participa.